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viernes, 4 de abril de 2008

LA TRANSFORMACION EN LA SIERRA MAESTRA

La provincia de Granma, a unos 800 kilómetros al este de la capital cubana, ha dado claros y convincentes indicios en el afán de mejorar los servicios a la población, una manera de contribuir eficazmente en ese propósito, vital en una sociedad como la que construimos en el país.

Ejemplos hay muchos, pero podríamos citar las transformaciones que se observan en la zona montañosa, no solo ya en cuanto a la presencia del sistema de salud y de educación, se trata en este caso de otras mejorías dirigidas a hacer más plena la vida del serrano.

La edificación de restaurantes en varios puntos de la geografía montañosa, la posibilidad de contar con círculos sociales, donde la población puede disfrutar del tiempo libre con una recreación sana, son muestras de la preocupación de las autoridades del territorio con el objetivo de alcanzar esos propósitos.

Y los campesinos de la Sierra Maestra agradecen esas atenciones, pues sus características personales les convierten en personas muy conscientes de los recursos puestos a su disposición, por ello la satisfacción que expresan por esta realidad, si bien aún puede hacerse más en esta dirección.

Hablábamos de ejemplos, y citamos el caso de Minas de Frío, un sitio a ochocientos metros sobre el nivel del mar, donde la comunidad que allí vive, se siente complacida pues tiene su hospital con un personal de alta calificación profesional y humana.

En Minas de Frío también se cuenta con un pequeño círculo infantil, en el que los niños de la zona permanecen mientras sus madres laboran en sus respectivas actividades, y cuentan allí con una tranquilidad extraordinaria.




Los médicos haciendo sus labores de terreno, aconsejando la práctica de una recreación sana, alejada de los hábitos vinculados con los excesos en la ingestión de bebidas alcohólicas, y también dando charlas, conferencias sobre educación sexual, algo inédito para estos parajes hace 45 años.

La labor de los maestros también es encomiable, hay esas montañas escuelas con un solo alumno, que cuentan con todos los requerimientos de la educación moderna, con un claustro bien preparado y estimulado en su vocación docente para desarrollar sus actividades.

Por esos caminos de la serranía cada día puede verse a los niños y las niñas yendo y viniendo de las escuelas, con sus uniformes limpios, con mochilas, con zapatos, dando más belleza al entorno que los rodea.

Aquella expresión de Fidel en la que señalaba…¨No le decimos al pueblo cree, sino lee¨ está profundamente demostrada en aquellos parajes, los campesinos no son analfabetos, son cubanos con todas las prerrogativas, con derecho a todos los derechos que nuestra sociedad le garantiza a la población de la Isla.

Autor> David Rodríguez.

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