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lunes, 10 de julio de 2017

TERESA GUADALUPE: APASIONADA DEL GRABADO

Bayamo ha experimentado en los últimos años, una nueva dimensión en el desarrollo de las manifestaciones del arte con jóvenes que van ocupando el sitio que se han ganado por su talento.
Lo anterior puede apreciarse en el arte danzario, musical, escénico y en lo referente a la plástica, en los que despuntan nuevos valores que son apoyados por los de más experiencia.
En el mundo de los trazos, el pincel y el caballete no hay duda acerca de la positiva experiencia lograda en la extinguida Academia de Artes Plásticas Osvaldo Guayasamín de Bayamo.
De la misma han surgido talentos que van dejando su impronta en el panorama de arte en Bayamo, lo que demuestra que esa pléyade, unida a la anterior, afianza el concepto de cultura para todos.
El panorama es halagüeño pues esas nuevas manos que van dibujando su porvenir artístico, se hacen más fuertes, llenando nuestro entorno con sus musas puestas en el lienzo.
Y para suerte de la ciudad entre esos valores hay mujeres que también aportan a la cultura cubana desde las diversas oportunidades que tienen para manifestarse a través de las artes plásticas.
Una de ellas, nacida en esta ciudad en 1987, graduada en la especialidad de grabado, en la citada Academia de Artes Plásticas Osvaldo Guayasamín de Bayamo, es Teresa Guadalupe Palacios Domínguez.
Su familia ignoraba que estaba acompañada de una talentosa integrante hasta que afloró en ella el ímpetu, la ternura y el amor hacia una manifestación del arte como el grabado.
Y así, casi de manera silenciosa, ha ido escalando peldaños en ese andar del arte que desarrolla, ganando mucho en experiencia y siempre atenta a lo que pudiera llevarla hacia una dimensión superior en el grabado.
Lupita, como la llaman en el entorno hogareño, es el orgullo de sus padres y demás familiares que ven en ella la posibilidad de que se encumbra hacia la élite de su especialidad en nuestro país.
La Enciclopedia cubana Ecured reseña parte de su currículo en el que se muestran las exposiciones colectivas en las que ha participado junto a otros artistas del territorio.
Por ejemplo el Tercer Salón Territorial de Artes Plásticas de Jiguaní, en el Salón Provincial Manuel del Socorro de Granma, el Taller Experimental de Grabado en Las Tunas y la Expo por los 80 años de Fidel.
Además participó en la Exposición Colectiva Jinete de Luz dedicada al Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, entre otras muchas acciones que ha realizado.
Teresa Guadalupe Palacios Domínguez, Lupita tiene un brillante futuro en las artes plásticas, particularmente en el grabado, vertiente que desarrolla con el talento que la caracteriza.


martes, 4 de julio de 2017

D. Rafael Cabrera, música y modestia

Por Enrique Orlando Lacalle
Se nace en cualquier parte, donde fije el destino o determinen las circunstancias. Ni la cuna o el lugar donde se haya radicado, conceden preeminencia; tampoco otorgan distinciones. Sin embargo, D. Rafael Cabrera disfrutó la satisfacción de nacer el día 9 de noviembre de 1872, en la heroica ciudad de Bayamo, la del ejemplo magnífico y trascendental de resolución.
En ese hermoso marco de oro, luce mucho mejor su modesta, pero destacada figura. Cuando aún guardaban calor las evocadoras calles y veneradas ruinas, por aquel epopéyico incendio con que sus moradores rubricaron el juramento de libertad o muerte; en tiempos de grandes incertidumbres y peligros; teniendo como mudos testigos ennegrecidos ladrillos y maderas chamuscadas; en el pobre regazo de la nueva población que iba apareciendo de entre los escombros y desolación de la primitiva Bayamo, en ese ambiente mustio que la lucha independentista provocó, aparece quien habría de ser al correr de los años uno de sus hijos más distinguidos en el arte musical.
En virtud de constituir el sentimiento del amor lo más delicado y sublime que atesora puede el pecho humano, D. Rafael Cabrera supo amar a la Creación, a la Patria, a la humanidad y a su familia con creciente preferencia.
Enrique José varona ha dicho que solo hay un modo de amar a Cuba, más también muchas maneras de servirla; por esa razón Don Rafael Cabrera la enalteció a través de la armonía musical, que fue para él: sino, dedicación y aliento.
La vena melódica la heredó de su progenitor. Cualidad que se vislumbró en él desde la más tierna infancia, y por ello, sin esfuerzo alguno, su padre comenzó a enseñarle los rudimentos musicales apenas tenido seis años. Sentado en sus piernas como contándole cuentos, le prodigaba aquellas lecciones, que el niño escuchaba complacido.
A su vez, aprendía las primeras letras en la escuelita particular que muy cerca de su casa mantenía la señora Agustina Causa. Esta maestra, doncella y beata, amante de los niños, así como de prodigar bondades, gozaba de gran estimación en el pueblo.
Sabiendo ya leer y contar, pasó a la escuela dirigida por el gran patriota bayamés D. Miguel de la Guardia y Góngora, situada en la calle de la Asunción (hoy del mayor general José M. Capote); y más tarde a la Escuela Municipal “San José”, dirigida por el profesor D. Daniel Costa y Abad.
Los estudios musicales comenzados por el padre, los continuó con su hermano y padrino Joaquín, destacado clarinetista, considerado uno de los mejores de Cuba, al que llamaban por el sobre nombre de “El Sinsonte del Clarinete”. El alumno fue digno del maestro, y si no le superó, aseguraban el no haberse quedado a la zaga. Tal dominio adquirió con el clarinete, pese a sus cortos años doce se sumaban en su vida, que en ocasión de faltar uno de los músicos de la orquesta de su padre, enfermo en momentos decisivos para el cumplimiento de un compromiso, fue seleccionado para sustituirlo. Narraba D. Rafael las encontradas emociones desarrolladas en su ánimo ante tal evento, en parte de temor por la gran responsabilidad en que le había colocado; y también de alegría, al ver convertido en realidad un claro anhelo, celosamente acariciado: tocar un día en la orquesta de su padre. Desde entonces le consideraron miembro de la misma.
Solamente contaba quince años, en esa edad crítica, inicio de grandes metamorfosis, de la inquietud y florida pubertad, tiempo que otros adolescentes dedicaban a devaneos mentales, malgastando energías creadoras, cuando asomaba la riente y fugitiva primavera, y ya el jovencito Rafael Cabrera en alas de la inspiración, en cuyas claridades muchas veces se bañó, escribía su primera obra musical: una danza; entonces agradable modalidad muy en boga. Tanto gustó esta composición que pasó a merecer el honor de incorporársele al repertorio escogido, y al compás de su contagiosa cadencia, bailaron- embriagados por ilusiones de juventud los bayameses de ayer.
Desde entonces, manteniéndose en dulces embelesos de melodías musicales, surgieron hasta el final de tan laboriosa vida, producciones de todas las clases; desde el himno escolar hasta la más selecta obra orquestal: un capricho sinfónico, una polka de varios valses, canciones, baladas, danza, danzones, pasos dobles, himnos, marchas militares, de procesión y fúnebres; en fin, cuanto abarca la extensa escala musical.
Nota: Fragmento tomado de D. Rafael Cabrera, música y modestia libro escrito por Enrique Orlando Lacalle.

FELIX MANUEL VIAMONTE CABRERA: UN ARTISTA DE LA CABEZA A LOS PIES

Bayamo tiene una cantera de artistas que son insoslayables a los que hay que acudir siempre cuando de buenas obras se trata debido al talento que poseen y por lo que aportan a nuestra sociedad.
Es una fortuna contar con esos hombres y mujeres que entregan el caudal que conocimientos que tienen engrandeciendo a una ciudad que les agradece por tanto amor demostrado con los años.
Este preámbulo, justificado por demás, nos permite referirnos a un hombre de la cultura que ha dejado una huella maravillosa dentro de las artes plásticas que es un incansable haciendo realidad sus sueños.
Es un diseñador de altura, escenógrafo y amante del buen gusto, ese que trata de irradiar entre quienes lo rodean, validando el respeto y la consideración de los que goza en el difícil mundo del arte.
Félix Viamonte no es esos artistas que llegue a vanagloriarse por los resultados que logra en el desempeño laboral, en él, la modestia se convierte en el pedestal que sostiene su destino.
Siente mucho orgullo por lo que hace, sabiendo que con sus ideas las obras sobre el escenario cobran vida, color y le impregnan la alegría que los personajes expresan en sus actuaciones.
Viamonte se graduó en la Escuela de Instructores de Arte Manuel Muñoz Cedeño como diseñador pero no se quedó ahí y continuó superándose hasta alcanzar el más alto nivel profesional.
Fue evaluado por la Comisión Nacional de Diseño de Artes Escénicas, desde entonces exhibe en su hogar el certificado de Primer Nivel, ratificándose su calidad artística, lo que alegra a su familia y amigos.
Siendo uno de los fundadores del Grupo de Teatro Callejero Andante, en el que diseñado más de 50 obras, constituye un ejemplo de consagración que será recordado siempre por la prestigiosa institución.
Entre las obras que se diseñado se cuentan Mañana, en 1994, Memoria de la ceniza y La ópera de los fantasmas, 1997, Laberinto de sombras, 2002, Corral de fantasía, 2003, Retablillo de Don Cristóbal, 2005, entre otras.
Pero Viamonte no solo ha dejado su impronta artística en el Grupo Andante pues ha diseñado obras para agrupaciones como el Grupo Alas, Teatro Guiñol Camagüey y el Grupo Dramático agramontino.
Es tal su aval que ha sido participante en el Coloquio Internacional de Diseño en Colombia y en el Taller Internacional de Títeres en Matanzas, lo que se labor como profesor en la Academia de Actuación de Bayamo.
Viamonte tiene un currículo que no cabría en estas líneas por su extensión, lo que pone de manifiesto toda la grandeza de ese artista que lleva por dentro y que pone a disposición del arte y la cultura.



viernes, 23 de junio de 2017

FRANCISCO VICENTE AGUILERA: UN BAYAMES Y CUBANO IMPRESCINDIBLE

Una ciudad como Bayamo tiene el privilegio de ser la cuna de grandes hombres, que le dieron grandeza no solo a nuestra Villa, sino a toda Cuba por los sacrificios que hicieron para alcanzar la independencia nacional.
Aquellos que se unieron a la decisión cespediana acaecida en el ingenio La Demajagua el 10 de octubre de 1868, dejaron una impronta que el tiempo no ha borrado de la conciencia de los cubanos.
Uno de aquellos patriotas, que llevaba el sol en su corazón y que lo apostó todo a la lucha para erradicar la presencia colonizadora de Cuba cumple hoy 196 años de haber nacido en Bayamo.
Se trata de Francisco Vicente Aguilera, el hacendado más rico del oriente cubano que puso toda su fortuna a disposición de la causa libertaria cubana, constituyéndose como uno de los padres fundadores de la patria.
La génesis de la revolución cubana contó con hombres como él, comprometidos con sus ideales de libertad, anti esclavismo, independencia y soberanía nacional.
Dueño de grandes extensiones de tierra donde se fomentaba el ganado, áreas cañeras y fábricas de azúcar, Aguilera se entregó en cuerpo y alma al proceso revolucionario.
Fue tan grande y amante de la unidad que nada reclamó ante el alzamiento adelantado de Carlos Manuel de Céspedes siendo él la principal figura del Comité Revolucionario.
Lo que hizo fue incorporarse como otro soldado a las huestes mambisas dando otro ejemplo de entrega en función de los preceptos de aquellos que iniciaron la lucha revolucionaria.
Sus padres, Francisco y Juana, no pensaron jamás que aquel hijo, heredero de la fortuna familiar, la pondría a disposición de la causa que defendía y por la que murió enfermo en la ciudad de Nueva York.
Alcanzó el grado de Mayor General del Ejército Libertador y fungió como secretario de guerra y sin duda fue un hombre de confianza del Padre de la Patria.
Su ejemplo se mantiene vivo no solo en los bayameses, sino en todos los cubanos que saben apreciar su extraordinario aporte a la revolución que él organizaría al frente del Comité Revolucionario de Bayamo.
Francisco Vicente Aguilera había nacido el 21 de junio de 1821 en Bayamo y falleció en Nueva York el 22 de febrero de 1877, sus restos descansan en el Retablo de los Héroes.
Hoy se cumplen 196 años de su nacimiento.

jueves, 15 de junio de 2017

TRUMP, EL NEONAZI Y EL BATISTIANO


Cada vez que veo la imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no sé la razón por la cual se me convierte en un tanque de guerra listo para disparar a todo aquello que le pueda disgustar.

La comparación puede resultar exagerada pero al saber que estamos a pocas horas de su decisión de revertir lo dispuesto por su predecesor en relación con Cuba, me parece atinada.

Trump responde así a las exigencias de un par de facinerosos, corruptos y anticubanos como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, el primero un neo-nazi el segundo defensor de la tiranía batistiana.

El actual inquilino de la Casa Blanca no nos conoce como pueblo, tampoco nos conoció Dwight D. Eisenhower y cuando John Fitzgerald Kennedy lo intentó, la CIA lo asesinó en Dallas, Texas.

Cuba jamás ha invadido a Estados Unidos, ni enviado comandos armados a subvertir el orden en ese país, tampoco ha bloqueado a ese país y jamás ha contaminado los campos agrícolas de esa gran nación.

En Cuba nunca se ha quemado una bandera de ese país, a pesar de las tantas agresiones que han dejado familias enlutadas y personas mutiladas, a las que nunca Estados Unidos ha pedido perdón.

Me pregunto si esas decisiones que anunciará Trump tienen que ver con la democracia porque lo que va a firmar va contra ese ejercicio, a no ser que querer estrangular a un pueblo sea algo que pueda justificarse.

En todo caso las medidas anti cubanas no solo perjudicarían a la nación antillana, también afectarían al país del norte y eso lo saben los cientos de empresarios y congresistas que se oponen a sus disposiciones.

No hay nerviosismo, no lo hubo en octubre de 1962 cuando el mundo estuvo al borde de una conflagración mundial y tampoco lo habrá aunque esté en la presidencia norteamericana Donald Trump-

Solo una advertencia para el magnate inmobiliario: no le bastarán cuatro ni ocho años, si es reelegido, para derrotar al pueblo cubano, aunque lo apoyen un neonazi como Marco Rubio y un batistiano como Mario Díaz-Balart.

domingo, 28 de mayo de 2017

¨¨OSCAR NO ES MI ÚNICO HIJO¨¨

A las 7 de la mañana del 29 de mayo de 1970, hace 147 años una descarga de fusilería se escuchó en la ciudad de Camagüey, cuna del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz.


Esa hora marcó el fin de la vida de un joven de 23 años al que solo le obsesionaba ver a su patria libre de la presencia colonial española y donde la esclavitud fuera definitivamente derrotada.
Oscar de Céspedes, hijo de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, nació en Bayamo el 9 de julio de 1847, pero no solo fue vástago del Iniciador, sino un patriota que luchó por nuestra independencia.
Los hechos demuestran que ante las ansias de libertad de un pueblo, sus líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo, hasta ese núcleo primigenio de las sociedades que es la familia.
Y eso ocurrió de manera lamentable cuando un militar español sin honra y mucho menos honestidad, le propuso a Céspedes dejar la lucha a cambio de la vida de su hijo capturado por los colonialistas.
Lo quisieron chantajear para que depusiera las armas con las que había iniciado el glorioso camino por la lucha aquel luminoso día del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua.
Ignorando los sentimientos patrios de Carlos Manuel de Céspedes el Capitán General Caballero de Rodas pide a Oscar que le escriba una carta a su padre dejar la lucha a cambio de su existencia.
El joven, patriota de profunda raigambre familiar se negó rotundamente diciendo que él jamás traicionaría a su patria y menos a su padre, sellando así su suerte.
El deshonesto militar español demostró, desde aquel infeliz momento que no se puede confiar en los colonialistas sean del color que sean y procedan de donde procedan y hablen la lengua que hablen.
La intransigencia de Oscar de Céspedes no cayó en el olvido y las generaciones que le sucedieron, también luchadoras por nuestra libertad, bebieron y beben de su ejemplo.
Carlos Manuel de Céspedes selló su vida sabiendo que desde aquel momento ya era el padre de todos los cubanos que lucharon en aquella guerra del 68.
Fue tan inmoral aquel militar español, que de Caballero solo tenía el nombre, que ya fusilado Oscar, le envió una carta al padre para que cejara en la lucha de ahí surgió aquella expresión que hoy nos enorgullece:
¨¨Oscar no es mi único hijo, lo son todos los cubanos que mueren por las libertades patrias¨¨.



miércoles, 17 de mayo de 2017

¨¨TENGO DE BAYAMO EL ALMA INTRÉPIDA Y NATURAL¨¨

nació en aquella estrecha calle de Paula en La Habana, llevó a esta ciudad en sus más nobles sentimientos patrios.
Esta ciudad ha sido fuente de inspiración para muchos luchadores, desde aquellos instantes grises de la ocupación española, hasta los momentos presentes, por todo lo que aquí ocurrió en las luchas independentistas.
Cuando Carlos Manuel de Céspedes inauguró aquella mañana del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, José Martí tenía solamente 15 años pero el impacto de la acción del prócer bayamés avivó sus ideas.
A lo largo de la historia, de aquella primera etapa independentista, José Martí mostró admiración por la proeza de aquel ser humano que él mismo bautizara como ¨¨el hombre de mármol¨¨.
Esa expresión no solo demostró respeto hacia el Iniciador, sino solidaridad con aquel que tuvo el coraje, el primero, de enfrentar el poderío de los colonizadores españoles.
Martí fue grande en ese momento culminante de la patria que comenzaba a luchar, con sus mejores hijos, por un futuro promisorio en el que lo más importante serían los seres humanos, algunos de ellos esclavizados.
Fue y es grande José Martí porque su lucha no quedó en la palabra, supo imprimirle acción al verbo, buscó su espacio para aportar sus disparos contra los que mancillaban la tierra que lo vio nacer.
Como se ha dicho antes, José Martí llevó a Carlos Manuel de Céspedes muy profundamente en su corazón desde aquellos horribles momentos en las canteras de San Lázaro hasta el exilio aglutinador y libertario.
José Martí definió al dilecto hijo de Bayamo de muchas maneras: ¨¨ ímpetu, volcán que viene, tremendo e imperfecto, de las entrañas de la tierra, arrebato, creador de un pueblo libre¨¨.
Nunca habrá espacio posible para reflejar toda la grandeza de José Martí por todo lo que hizo y la gloria que representa para los cubanos de todos los tiempos que seguimos abrazando su obra.
Aquel 19 de mayo de 1895, hace 122 años, la bala imperial atravesó su cuerpo en una acción que lo inmortalizaría para siempre, abonando con su sangre el camino de la libertad.
¨¨Yo tengo de Bayamo su alma intrépida y natural¨¨, había expresado José Martí, quien probablemente también quiso decir: ¨¨Tengo de Céspedes el alma intrépida y natural¨¨.
Hoy 19 de mayo, nos percatamos de que los dos héroes murieron peleando, con una diferencia de 21 años, uno en la montaña, el otro en el llano y en la misma región indómita que habitamos.