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domingo, 21 de febrero de 2010

¿ES CREÍBLE HUMAN RIGHTS CUANDO HABLA DE CUBA?

A finales de 2009, la organización Human Rights Watch (HRW), con razón social en Nueva York, publicó un informe titulado Un nuevo Castro, la misma Cuba. Basándose en el testimonio de ex presos, el informe condenaba de manera sistemática al gobierno cubano, calificándolo de tiránico y acusándolo de utilizar “su maquinaria represiva, leyes draconianas y juicios arbitrarios para encarcelar a decenas de personas que osaron ejercer sus libertades fundamentales”.


El grupo afirma que entrevistó a 40 prisioneros políticos y que analizó las leyes extraordinarias que permiten que los cubanos puedan ser encarcelados simplemente por expresar opiniones críticas de su sistema socialista.

A primera vista, se nos podría perdonar por pensar que Cuba es uno de los peores violadores de los derechos humanos en las Américas. Sin embargo, la más somera reflexión podría llevar a cuestionar tales declaraciones procedentes de los EE.UU., un país con miles de prisioneros mantenidos en una red internacional de cárceles secretas, muchos de ellos sometidos a regímenes de tortura.

¿Es creíble este informe crítico sobre Cuba? ¿A quién representa Human Rights Watch?

La respuesta a la última pregunta es un poco más difícil que en el caso de otras organizaciones como la National Endowment for Democracy (NED), establecida por el gobierno de los EE.UU., o incluso Reporteros sin Fronteras (RSF), con sede en Francia y financiada directamente por el Departamento de Estado usamericano en algunas de sus campañas contra Cuba. A la manera de los “periodistas empotrados” que viajan con las tropas de EE.UU. en todo el mundo, la NED y RSF pueden ser considerados “vigilantes empotrados” que contribuyen a legitimar o deslegitimar determinados gobiernos en función de la política de EE.UU.

Human Rights Watch, sin embargo, no está financiada por el gobierno de los EE.UU., si bien obtiene la mayor parte de sus fondos de una serie de fundaciones usamericanas a su vez financiadas por muchas de las mayores corporaciones de este país. Estas fundaciones, privadas y adineradas, suelen vincular sus contribuciones a proyectos específicos. Así, por ejemplo, los informes de HRW sobre Oriente Próximo a menudo se basan en informes de fundaciones pro israelíes y reciben financiación de las mismas. Otros grupos piden un enfoque sobre los derechos de la mujer o el VIH/SIDA. Más del 90% de los 100 millones de dólares del presupuesto de HRW para 2009 estuvo “limitado” de esta manera. En otras palabras, HRW ofrece una selección de asuntos privatizada y realizada en EE.UU. que sirve a los intereses de los ricos.

La coordinación de todos estos intereses se ilustra con toda claridad por medio del nuevo presidente de HRW, James F. Hoge, Jr., editor y periodista, redactor jefe de la publicación Foreign Affairs, de 1992 a 2009, y miembro prominente del patrocinador de la misma, el Council on Foreign Relations (CFR), ubicado en Nueva York. El CFR, considerado como el más influyente think tank de la política exterior de los EE.UU., incluye gran parte de la elite empresarial usamericana (entre otros los bancos y los medios de comunicación), así como líderes pasados y presentes de los dos grandes partidos. Ex secretarios de Estado como Henry Kissinger y Condoleezza Rice, y el actual secretario de Defensa Robert Gates, son miembros del CFR. Su lista de miembros es realmente un Quién es quién de las elites usamericanas.

El consejo directivo de HRW está igualmente dominado por la elite corporativa de EE.UU., como la banca y los grandes medios de comunicación, y algunos académicos, aunque no por funcionarios del gobierno. El consejo directivo incluye al ex ministro de Asuntos Exteriores mexicano Jorge Castañeda (académico que una vez fue marxista reconvertido en político de derecha), mientras que el abogado de origen chileno José Miguel Vivanco es director de la División de las Américas de HRW.

Vivanco ha sido objeto de una gran controversia en América Latina a causa de sus ataques contra Venezuela y Cuba. Si HRW a veces parecía actuar con cierta independencia de la política exterior de EE.UU., por ejemplo cuando apoyó la “guerra contra el terrorismo” pero criticó las operaciones de este país en Iraq, éste no ha sido el caso en América Latina, donde el grupo ha seguido al pie de la letra la línea de Washington.

De todos los informes de Human Rights Watch sobre América Latina de los últimos años, los únicos gobiernos a los que se les ha hecho estas críticas sistemáticas son los de Venezuela y Cuba. Otros informes, sobre Brasil, Honduras y México, han tratado de cuestiones mucho más concretas, como la violencia de la policía, los derechos de los transexuales o la justicia militar. Cuando se trata de Colombia, HRW ha publicado informes sobre el uso de minas terrestres y sobre las “mafias paramilitares”. Este último informe de hecho recoge que Colombia tiene un más alto nivel de violencia “que casi ningún otro país en el hemisferio occidental.” En realidad, Colombia está por delante de cualquier otro país latinoamericano en número de asesinatos de sindicalistas, periodistas, abogados y personas corrientes. Los militares colombianos y sus aliados de las milicias de extrema derecha han sido responsables de la mayor parte de estas masacres y sin embargo HRW culpa a la guerrilla de izquierda y a las milicias de derecha por igual, sin implicar al régimen de Álvaro Uribe, el mayor receptor ayuda usamericana en América Latina.

Parcialidad en los informes

Por otra parte, el informe del grupo de diciembre de 2008 sobre Venezuela, titulado Una década de Chávez, tuvo una motivación política clara. Según Vivanco, fue escrito “porque queríamos demostrar al mundo que Venezuela no es un modelo para nadie”. Dicho informe fue duramente criticado por más de un centenar de académicos por no cumplir “ni siquiera los estándares mínimos en materia de calidad académica, imparcialidad, exactitud o credibilidad.” Más que un informe detallado sobre los derechos humanos era un intento de desacreditar a un gobierno, principalmente sobre la base de las acusaciones de “discriminación política” en el empleo y el poder judicial. La evidencia era escasa y el enfoque en absoluto sistemático. HRW rechazó estas críticas.

El reciente informe sobre Cuba (Un nuevo Castro, la misma Cuba) es un intento de poner en la picota todo un sistema social basándose en algunas anécdotas. Al igual que desde hace algunos años, EE.UU. ha centrado su enfoque sobre derechos humanos en Cuba las pocas docenas de personas detenidas y encarceladas por lo que HRW considera que es simplemente la defensa de sus derechos básicos. El gobierno cubano dice que la mayoría de estas personas aceptaban dinero proveniente de los programas de EE.UU. para derrocar el sistema social cubano. HRW ignora el derecho de Cuba a protegerse de los programas intervencionistas de Washington.

Con respecto a los 40 ex presos que afirma haber entrevistado en Cuba, HRW llama la atención sobre lo que denomina una ley:

“… que permite al Estado encarcelar a personas antes de que hayan cometido un delito, bajo la sospecha de que pudieran cometer un delito en el futuro… Esta disposición de “peligrosidad” [se refiere] a cualquier conducta que contradiga las normas socialistas. Es la más orwelliana de las leyes de Cuba y refleja la esencia de la mentalidad represiva del gobierno cubano.”

Otras leyes se han utilizado, afirma, para:

“… tipificar como delito el ejercicio de libertades fundamentales, en particular leyes que penalizan el desacato, la insubordinación, y las acciones contra la independencia del Estado. En efecto, el artículo 62 de la Constitución cubana prohibe el ejercicio de cualquier derecho básico que sea contrario a “los fines del Estado socialista”.

HRW también afirma que en enero de 2009 algunos jóvenes de la zona oriental de Cuba fueron acusados de “peligrosidad” simplemente por estar desempleados. Se decía que uno de ellos había sido encarcelado durante dos años, sólo por estar desempleado. HRW señala que Cuba vincula algunas detenciones a “una política usamericana destinada a derrocar al gobierno de Castro... Sin embargo, en las decenas de casos que Human Rights Watch examinó para la elaboración de este informe, esta afirmación no se sostiene.

Examen de algunos de los aspectos jurídicos y prácticos de estas afirmaciones.

En primer lugar, el artículo 62 de la Constitución cubana dice textualmente que “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.” (1) Eso no es lo mismo que “prohibir el ejercicio de cualquier derecho básico que vaya en contra de 'los fines del Estado socialista’. La disidencia no es lo mismo que atacar el orden constitucional.

Legalmente, hay ciertamente el principio de “peligrosidad social” en la legislación cubana, pero se trata de un concepto que tipifica las infracciones penales y de otro tipo. Por ejemplo, la peligrosidad social puede agravar un “acto” que sea un delito en virtud de la legislación laboral (Ley 176). Por el contrario, en el Código Penal (art. 14) la ausencia de “peligrosidad social” puede mitigar la pena por un delito. El “estado peligroso”, definido por el Código Penal (art. 72) tipifica también una serie de conductas antisociales, como la embriaguez.

En otras palabras, el enfoque de Human Rights Watch sobre “peligrosidad” es un montaje. No hay delito sustantivo de “peligrosidad”. Es un calificativo a la conducta real. Asimismo, el hecho de estar desempleado en Cuba no constituye ningún tipo de delito; es sencillamente absurdo.

Los “disidentes”

Sin embargo, en el caso de los famosos “disidentes” –entre los que se incluyen muchos de los calificados de periodistas independientes y defensores de derechos humanos, financiados por el Departamento de Estado de EE.UU. y los programas de USAID para promover una “transición” en Cuba— la posesión de grandes cantidades de dinero, en una situación de desempleo, puede constituir una prueba de delito.

Por ejemplo, el “disidente” Oscar Espinosa Chepe estaba en paro desde hacía diez años en el momento de su detención en marzo de 2003; sin embargo, tenía más de 7.000 dólares escondidos en el forro de su traje. Ese dinero podía haber estado en el banco junto con sus otros ahorros, pero lo había conseguido recientemente de un grupo vinculado a Estados Unidos. Del mismo modo, Raúl Rivero, Héctor Palacios, Osvaldo Alfonso Valdés y otros fueron acusados porque había pruebas (entre otras, recibos) de que habían recibido dinero de los programas de EE.UU. destinados a derrocar la Constitución cubana. El informe de HRW hace caso omiso de esta evidencia.

Los mismos grupos de Miami que enviaron el dinero a estos cubanos (aunque la mayor parte del dinero del gobierno usamericano se queda en Miami, lo que provoca conflictos dentro de estos grupos) eran los que habían organizado los atentados de los hoteles turísticos en Cuba en la década de 1990. No es sorprendente que las autoridades cubanas sean intolerantes ante este terrorismo. Las detenciones de marzo de 2003 fueron provocadas por los temores de Cuba de que el régimen de Bush pudiera organizar una invasión al estilo de Iraq haciendo uso de estos agentes pagados.

Tras el informe sobre el Nuevo Castro, HRW mantuvo su campaña en favor de los “disidentes” financiados por Estados Unidos. En enero de 2010 ha exigido que el gobierno cubano “ponga fin de inmediato al hostigamiento del invidente y defensor de los derechos humanos Juan Carlos González Leiva, líder del Consejo de Relatores de Derechos Humanos”. González Leiva encabeza el capítulo de Camagüey de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, un organismo que ha sido financiado por Washington a través de Miami por lo menos durante diez años.

Una parte de la ayuda usamericana a los agentes cubanos pasa por alto a los cubanos de Miami. El gobierno de EE.UU. apoya directamente a los “periodistas independientes”, sobre los que tanto Reporteros Sin Fronteras (RSF) como Human Rights Watch manifiestan su santa indignación. La Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana (la embajada usamericana de facto) imprime directamente la Revista de Cuba de la Marquez Sterling Journalist Society, mientras que la revista El Disidente se edita en Puerto Rico pero se distribuye a través de la citada Sección de Intereses.

Esta información se publica con cierto detalle en Cuba, pero es apenas mencionada por HRW, o en cualquier otro informe EE.UU. Dado que el “consenso usamericano” ha descalificado de manera efectiva el sistema cubano en su totalidad, no es preciso tener en cuenta este pequeño detalle. Sin embargo, no puede haber ninguna duda de que los países independientes tienen derecho a la autodefensa ante la subversión y el terrorismo usamericanos.

HRW no condena el bloqueo de EE.UU.

HRW afirma que los 50 años de bloqueo económico de los EE.UU. sobre Cuba han sido un fracaso, sin embargo, a diferencia de los 187 países que votaron en la ONU en contra del bloqueo en 2009, este grupo con sede en Nueva York no lo condena como una violación de los Derechos Humanos.

Por el contrario, HRW afirma que Cuba utiliza el bloqueo como un pretexto para la represión. Propone un nuevo programa contra Cuba en el que Europa y América Latina se unan a Washington para exigir “la liberación incondicional de todos los presos políticos”, incluyendo “los 53 disidentes aún en prisión desde la oleada represiva de 2003.” Si estas demandas no logran su fin, entonces estos países, incluido EE.UU., “deben ser capaces de elegir individualmente si procede o no imponer sus propias restricciones sobre Cuba.” De hecho, EE.UU. es el único país que impone tales sanciones contra Cuba.

Este tipo de intervención con el pretexto de los derechos humanos es coherente con la política exterior de EE.UU. en América Latina. La eliminación de regímenes independientes molestos ha sido una práctica ad nauseam durante todo el siglo americano y fue siempre apoyada por la elite corporativa de EE.UU. Las campañas de deslegitimación siempre han precedido el “cambio de régimen”, por ejemplo, en Guatemala y Chile. Human Rights Watch, al parecer, no ve un abuso de los derechos humanos en dichas intervenciones.

Compartiendo mesa con agentes de la CIA

José Miguel Vivanco ha formado parte de paneles con Caleb McCarry, designado por el gobierno de Bush como “administrador de la transición hacia una Cuba libre”, sin decir una sola palabra acerca del terrible abuso de los derechos humanos implícito en el hecho de que un país pretenda organizar la “transición política” de otro. En este aspecto, HRW tiene que hacer sus deberes en lo relativo al artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (2), que establece: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación.”

Vivanco también ha hablado en paneles en los que formaban parte ex agentes de la CIA como Frank Calzón y Carlos Montaner, personas que han organizado personalmente ataques terroristas contra Cuba. En ningún momento se sentó para condenarlos por estos ataques, sino más bien estuvo de acuerdo con ellos sobre el apoyo a los disidentes respaldados por Estados Unidos. Así de flexibles son sus posiciones.

Como recompensa por sus servicios, en junio de 2009 Vivanco recibió un premio del National Endowment for Democracy por su trabajo titulado “La democracia en Cuba”, con lo que quedó claro su vínculo con el gobierno de EE.UU.

Las campañas de propaganda de EE.UU. contra Cuba no han disminuido en medio siglo, y HRW es sólo uno de los colaboradores más recientes. Respondiendo a las quejas de EE.UU. sobre los “derechos humanos y la libertad”, un hastiado diplomático cubano respondió “Por supuesto, EE.UU. tiene una larga historia en esta materia, con los Batista, Somoza, Trujillo, Duvalier, Pinochet, Videla”, en referencia al respaldo de Estados Unidos a los dictadores de Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Chile y Argentina.

Todos los presos con quienes habló Human Rights Watch habían sido liberados. Uno se pregunta qué hubiera dicho en su informe HRW de haber descubierto una prisión secreta cubana donde cientos de personas estuvieran detenidas sin cargos, fueran torturadas y ubicadas fuera del alcance de cualquier sistema jurídico.

En el caso de estos prisioneros –retenidos por los militares de EE.UU. en la Cuba ocupada, en Guantánamo— HRW escribió (en enero de 2010) que el presidente Barack Obama debe “renovar su compromiso” para cerrar la prisión. No hay condena del “abusivo” régimen de Washington por esta maquinaria represiva. Pero, ¿por qué deberíamos esperar tal sinceridad y la autocrítica de la elite de EE.UU.?

La lección que nos enseña el informe de derechos humanos de Human Rights Watch sobre Cuba es que nada nos tiene que enseñar sobre la pequeña isla del Caribe –ya sea en sus debilidades o fortaleza– una sedicente organización de derechos humanos que representa a la elite corporativa y de política exterior usamericana.

N.B. Algunos detalles de los cargos contra los “disidentes” arrestados en marzo de 2003 se publicaron en su momento por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) y permanecen en línea. Para más detalles véase el libro, publicado en 2003, Los disidentes, de los periodistas cubanos Luis Báez y Rosa Miriam Elizalde. El periodista franco-canadiense Jean-Guy Allard, el académico francés Salim Lamrani y la periodista usamericana Diana Barahona han escrito numerosos artículos sobre la financiación por Estados Unidos de estas organizaciones (en su mayoría con sede en Miami, pero también con sede en París: Reporteros sin Fronteras) que colaboran con el gobierno de EE.UU. contra Cuba. Los financiadores de HRW aparecen en los informes anuales de esta organización, y la financiación vinculada figura a menudo en sus informes del país.

(1) http://www.cuba.cu/gobierno/cuba.htm

(2) http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/pidcp.htm

Tim Anderson es profesor de economía política en la Universidad de Sydney (Australia).

S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Fuente: http://mrzine.monthlyreview.org/2010/anderson160210.html

CRAIG KELLY Y LOS 40 MERCENARIOS DE LA SINA


Según un despacho de Reuters, Estados Unidos respondió a la protesta emitida por Cuba en una declaración Oficial del MINREX, con las palabras de un diplomático estadounidense de alto rango quien dijo "que el encuentro con los disidentes era parte de la política de Estados Unidos de promover los derechos humanos en todo el mundo, no sólo en Cuba. El presidente Obama y la secretaria (de Estado, Hillary) Clinton han dejado claro que nuestra diplomacia -no sólo en esta región, sino en todo el mundo- no consiste sólo en conectar con los gobiernos, sino conectar con las sociedades", dijo.


La verdad que tanto Clinton como Obama, novatos ambos en los tejes y manejes de la gran política, deben tener una visión reducidísima de lo amplia y variada que es la sociedad cubana.

Según el "disidente" Elizardo Sánchez, en la fiestecita efectuada en la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana: "Estábamos como 40 de nosotros, un número crecido de representantes de la sociedad civil".

Por su parte, el mercenario Oscar Espinosa Chepe -quien también participó en el "party" con los funcionarios estadounidenses-, para inflar la representatividad de la sociedad civil cubana dijo que fue una reunión "discreta" en la que estuvieron presentes, además, miembros de la Iglesia Católica.

Entre los 40 de “nosotros” se encontraban algunos de los históricos de la "disidencia" en Cuba, cuyos lazos de subordinación y dependencia con el gobierno de Estados Unidos han sido públicamente más que probados. Entre los más conocidos se encuentran Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, Félix Bonne, Oswaldo Payá y varias "Damas de Blanco", familiares de mercenarios presos por haber servido a Washington.

Todos, aunque agrupados en diferentes grupúsculos, que a veces no superan el trío de integrantes, en realidad pertenecen a un solo partido: el del anexionismo en Cuba; por lo que, más que miembros de la sociedad cubana, debían ser considerados por el gobierno que los financia y usa como empleados, como una parte insignificante de la sociedad estadounidense en la capital cubana.

Una prueba de los servicios que este tipo de personajes presta, desde hace años a las diferentes administraciones de turno, es poner en el oído de sus amos las palabras precisas que estos desean escuchar.

Según Elizardo Sanchez, conocido también como El Camaján, por sus coqueteos oportunistas con la seguridad cubana: "Hablé como media hora con Kelly...él fue muy discreto, pero aproveché para expresarle mi escepticismo sobre que el gobierno de Cuba responda (positivamente) a pasos o gestos de Obama", indicó Sánchez. "No veo al gobierno (cubano) dispuesto a trabajar para normalizar las relaciones".

Decir lo contrario, podría conducir a un mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y la Isla, algo que no solo perjudica a los mercenarios quienes tendrían que ponerse a trabajar como lo hacen los millones de hombres y mujeres que integran la verdadera sociedad civil cubana, sino además a una crápula de senadores del gobierno estadounidense que, desde hace 50 años, se han enriquecido con los sustanciosos dividendos que proporciona una industria anticubana basada en mantener, para así poder justificar los millonarios fondos, una agresión permanente hacia Cuba.

A diferencia de otras ocasiones similares, los mercenarios aún no han hecho público las migajas con que el imperio recompensó, en esta última reunión, sus servicios.

Hasta ahora no se sabe nada de la variedad de platos que, esta vez, les ofreció a sus mercenarios la exquisita cocina de la SINA.
 
Autor M. H. Lagarde

lunes, 15 de febrero de 2010

LINCOLN DIAZ-BALART, SE DEDICARÁ A REVIVIR EL PASADO TERRORISTA DE LA ROSA BLANCA

Para los que hemos conocido el largo historial anticubano de Lincoln Díaz Balart, su reciente anuncio de que abandonará su puesto en la Cámara Baja del Congreso norteamericano en enero de 2011, para dedicarse supuestamente al ejercicio privado de la profesión de abogado, surge la certeza de que este enconado enemigo de la Revolución está tramando algo sucio y peligroso tras bambalinas.


El hecho de hacer mutis sobre sus razones personales para adoptar esa decisión, ante el rostro apesadumbrado de varios de sus familiares y seguidores, en una actividad realizada en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), así como algunas partes de su discurso, hacen que uno piense que detrás de todo esto hay “gato encerrado”.

Caracterizado no solo por su intolerancia hacia Cuba, su apego a corruptelas y su rol de protagonismo, esta decisión de Lincoln Díaz Balart levanta sospechas sobre sus futuros planes, particularmente en un momento en que se fortalecen las voces a favor del levantamiento del bloqueo contra la Isla y cuando la ultraderecha norteamericana se fortalece ante la débil y viciada administración de Obama.

De su discurso en la FIU, hemos querido extraer algunos fragmentos para reflexionar sobre sus venideras intenciones:

“Uno de los logros de los que me siento más orgulloso fue la codificación del embargo de Estados Unidos contra la tiranía de Castro (el haber convertido el embargo en ley) y el requisito en la ley de que antes de que ningún Presidente de Estados Unidos pueda levantar el embargo, todos los presos políticos tienen que ser liberados, todos los partidos políticos, los sindicatos obreros y la prensa tienen que ser legalizados, y elecciones libres y pluripartidistas tienen que ser convocadas en Cuba.”

“Es importante reconocer que el equipo bipartidista que trabaja por la libertad de Cuba desde dentro del Congreso de Estados Unidos está plenamente formado y funcionando más eficazmente que nunca, dirigido por mis queridos colegas Mario (su hermano), Ileana (Ros Lehtinen: La loba feroz), Bob (Menéndez) y Albio (Siles), con el apoyo continuo y admirable de ésta comunidad.”

Su apología descarada a su desempeño personal, sumado a su no oculta megalomanía, no hacen descartable que Lincoln Díaz Balart aspire a ser promovido por la ultraderecha a cargos más descollantes dentro del sistema del stablishment norteamericano, incluso a que tenga aspiraciones como futuro gobernador de la Florida en los próximos años, o sea empleado como carta de juego para las presidenciales de 2012 por parte de los republicanos, o para ocupar, al menos, una cartera dentro de una futura administración republicana, si estos logran vencer a los demócratas en esa contienda electoral.

No se descarta tampoco que pueda aspirar al cargo de presidente del partido republicano en la Florida, en sustitución de Jim Greer, precisamente cuando los demócratas están cediendo terreno en el panorama político floridano.

El oportunismo político de Lincoln Díaz Balart es frecuente. Prueba de ello es cuando le retiró, junto a su hermano Mario, el apoyo al gobernador Charlie Crist en sus aspiraciones a ocupar un puesto en el Senado federal el pasado 23 de diciembre 2009, precisamente cuando éste perdió terreno en las encuestas contra su oponente, Marco Rubio, privándolo del apoyo de sus seguidores hispanos en los distritos que ellos representan. Otra prueba de ello es cuando renunció a ocupar la vacante en el Senado de Mel Martínez, sabiendo que este cargo en el Senado solo lo asumiría durante un año y seis meses. Luego se quedaría en blanco y no quería correr este riesgo.

Otra de las razones que pueden haber llevado a Lincoln Díaz Balart “a retirarse”, es buscar otros horizontes alternativos políticos, tanto para él como para su hermano Mario, debido a que pasan por momentos complejos en su actividad política. En el caso de Lincoln, vio reducido el apoyo al Partido Republicano en el 2008 en su distrito, gracias a un crecimiento de la preferencia de los electores por los demócratas. Su decisión de renunciar a su puesto en la Cámara Baja, busca favorecer a su debilitado hermano, propiciando un enroque para que Mario Díaz-Balart, cambie de distrito electoral, pudiendo optar en noviembre por el puesto que Lincoln deja vacante, en un distrito de mayor peso republicano y controlado por la mafia anticubana.

Pero tal vez el elemento más peligroso de sus desvaríos y ansias politiqueras, está relacionado con Cuba. Sin recato, declaró ante los presentes en la FIU:

“Estoy convencido que en el próximo capítulo de nuestra lucha, puedo ser más útil para el inevitable cambio, para la libertad, que ya se acerca para Cuba, como un ciudadano privado dedicado a ayudar a los héroes dentro de Cuba y al estudio y la propagación de las ideas y los ideales de La Rosa Blanca, fundada por mi padre, Rafael Díaz-Balart, en enero de 1959. La Rosa Blanca es un ideal en marcha.”

Al dejar mi cargo público y comenzar la próxima fase de la lucha sin tregua, continuaré sirviendo, porque el servicio es una vocación que hombres y mujeres en una sociedad libre pueden ejercer también como ciudadanos privados, y que yo siempre ejerceré.

Lincoln Díaz-Balart, luego de sus fracasos por lograr una supuesta “promoción de la democracia en Cuba”, pretende mantener la línea extremista en la que se ha codeado con otros representantes de la ultraderecha como Ileana Ros Lehtinen, Albio Sires, Bob Menéndez y su propio hermano.

Sus posiciones ideológicamente anticubanas le han ganado la simpatía de las principales organizaciones terroristas de origen cubano radicadas en el Condado de Miami Dade. El rol desempeñado por él en el secuestro del niño Elián González, sus posiciones a favor del ensañamiento contra nuestros Cinco Héroes, así como su descarado reclamo para mantener el férreo bloqueo contra Cuba, lo han colocado en la mira de los sectores ultraconservadores de EE UU, los que ven en él un adalid en su guerra ideológica contra Cuba.

Integrante, junto a una camada de mafiosos o servidores de la mafia anticubana, como la propia Ileana Ros Lehtinen, del Caucus Congresional Cuba Democracia, no ha vacilado en abogar de manera reiterada por la eliminación física, por medios violentos, de Fidel Castro y otros líderes de la Revolución. Ha apoyado, asimismo, a numerosos terroristas como Valentín Hernández. Orlando Bosch Ávila, Luis Posada Carriles, Pedro Crispín Remón, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll, Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y Oswaldo Mitat, en los juicios y procedimientos legales implementados contra ellos, ejerciendo igualmente presiones para excarcelarlos o reducirles las condenas.

Su intolerancia anticubana se puso de manifiesto recientemente cuando el pasado 28 de enero 2010 atacó la presencia del grupo cubano Los Van Van en Miami.



Tufo en su actividad política



En varias oportunidades ha sido cuestionada la transparencia de Lincoln Díaz Balart como congresista, poniéndose en tela de juicio su honestidad al participar en corruptelas y favorecimientos a diferentes firmas empresariales. En esencia, Lincoln Díaz Balart ha recibido abultadas y sospechosas donaciones de empresas como Locust USA y Mark Two Engineering, a cambio de abrirles las puertas a jugosos contratos millonarios, sobre todo dentro de la actividad de la defensa.

Otro caso que involucró a Lincoln Díaz Balart y a su hermano Mario, tuvo lugar a inicios de los 90, cuando ambos exigieron 100 mil dólares a dos inversionistas colombianos de apellido Pinsky, quienes querían adquirir diversas propiedades en Miami y construir un hotel en Costa Rica, a cambio de favorecimientos políticos para lograr sus propósitos inversionistas.

El periodista Jean-Guy Allard denunció el 3 de junio del 2008 cómo los hermanos Díaz Balart, junto a Ileana Ros Lehtinen, se vieron involucrados en otro escándalo de corruptelas, al apoyar un proyecto de ley federal que beneficiaría a Hanger Orthopedic Group, una empresa de prótesis ortopédicas, a cambio de contribuciones recibidas a los congresistas por parte de sus dueños y de abrirle paso a otros potenciales contribuyentes.

Allard confirma en su artículo otro sonado caso de corrupción vinculado a Lincoln Díaz Balart: “Según el grupo Ciudadanos para la Responsabilidad y la Ética en Washington (Citizens for Responsibility and Ethics in Washington-CREW), la firma mafiosa Bacardí ha hecho contribuciones ilegales a cinco legisladores, incluyendo a los hermanos Lincoln y Mario Díaz-Balart.”

No en balde, su socia de corruptelas y de agresividad extremista contra Cuba, se lamentó sobre la decisión de Lincoln de abandonar su cargo en la Cámara Baja, con las siguientes palabras: "Hoy es un día triste para el Sur de la Florida. Hemos perdido a un luchador incansable por una Cuba libre y democrática" (…) "Estoy segura de que cualquiera que sea su labor, continuará siendo una voz fuerte y clara por la libertad de Cuba".

Autor: Percy Francisco Alvarado Godoy

NADINE GORDIMER: SI OBAMA NO LOGRA LEVANTAR EL BLOQUEO A CUBA ESTARÉ MUY DECEPCIONADA

La Habana, feb (EFE).- La escritora sudafricana Nadine Gordimer afirmó en La Habana que estará “muy decepcionada” si el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no levanta el bloqueo económico que ese país aplica a Cuba, y abogó por darle “otra” oportunidad al mandatario en todos los sentidos.


La Premio Nobel de Literatura de 1991, quien se encuentra en la isla invitada a la XIX Feria Internacional del Libro de La Habana, dijo que se sintió “encantada” con la llegada de Obama a la presidencia, aunque lamenta que no ha “seguido un camino recto”.

“Tenemos que reconocer lo que ha heredado. Me inclino a darle otra oportunidad”, indicó Gordimer durante un encuentro con escritores y lectores en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, al que asistió el ministro cubano de Cultura, Abel Prieto.

“No sé si (Obama) llegará a levantar el bloqueo, pero si no logra hacerlo estaré muy decepcionada”, admitió, tras recordar que su relación con Cuba comenzó hace mucho tiempo, pero se hizo más “intensa” tras los “eventos” en la base naval estadounidense de Guantánamo.

La escritora sudafricana insistió en denunciar la cárcel de Guantánamo y dijo que no logra comprender “cómo un país puede tener una extensión de tierra en otro”, refiriéndose a la base militar establecida por Estados Unidos en ese territorio cubano desde 1903.

“Mi gran interés y preocupación por este país y lo que sucede aquí permanecerá”, aseguró Gordimer a los cubanos, y apuntó que “hará” y “protestará” todo lo que pueda sobre la situación del bloqueo y Guantánamo.

Sobre las relaciones entre Washington y La Habana, también criticó la “manipulación” a la que la Casa Blanca ha sometido el caso de los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos acusados de espionaje.

El intercambio de este sábado con Gordimer y la presentación de una edición cubana de su novela “Capricho de la naturaleza” era uno de los momentos más esperados de la Feria, que se inauguró el pasado jueves dedicada a Rusia.

La Premio Nobel de 86 años confesó que algunos narradores rusos como León Tolstói y Fiodor M. Dostoievski están en su lista actual de reelecturas, además del francés Marcel Proust y el alemán Bertolt Brecht.

“La literatura es mi vida”, aseguró, y subrayó que el escritor está “comprometido” con la “exploración de la vida”, porque se trata de “un misterio”.

En su opinión, “no se puede enseñar a ser escritor” y su consejo a los jóvenes es que si tienen talento lean mucho para que puedan ser “autocríticos” y determinar qué le pueden “aportar” al mundo con su literatura.

Sobre su mundo “soñado” para el futuro, afirmó que quisiera ver “la justicia humana extendida a todos”.

“Hay que comenzar primero por lograrla en un país y de ahí es muy importante hacer conexiones”, agregó.

UNA VALORACION DEL NUEVO HERALD SOBRE EL MERCENARISMO EN CUBA

Si se contabilizan los millones de dólares dedicados al incremento del periodismo independiente en Cuba, y se contrapone esta cifra con el valor de la información enviada desde la isla, hay que concluir que en Estados Unidos la palabra se paga a un alto precio. O al menos algunas palabras o las palabras de algunos.


Cabe preguntarse qué importancia han tenido tantos y tantos artículos de poca calidad, así como reportajes mal hechos, que desde hace años llegan a la Florida y a todo el mundo gracias a la existencia de supuestas ``agencias'' que aquí en Miami los recogen y distribuyen.

¿Han ayudado a conocer mejor la realidad cubana? ¿Han sacado a la luz hechos importantes? ¿Se puede creer en lo que se afirma en muchos de ellos? En la mayoría de los casos, estas preguntas tienen una respuesta negativa.

Mientras en Miami hay demagogos y tergiversadores, que perciben ingresos substanciosos gracias a estos materiales --cuya veracidad de contenido no debe ser cuestionada, según el canon del anticastrismo imperante en esta ciudad--, sus autores en la isla reciben migajas, y eso sólo en el mejor de los casos.

Los dos aspectos anteriores son hasta cierto punto secundarios ante el derroche que representan viajes, congresos y reuniones de acólitos en los puntos más diversos del planeta, siempre y cuando se trate de una ciudad con buenos hoteles.

La clave aquí no es que varias organizaciones de Miami y Washington se dediquen a estas labores, sino que las lleven a cabo con el dinero de los contribuyentes norteamericanos. No es correcto que con fondos fiscales se financien programas que intentan producir un cambio de régimen en Cuba.
 
Tomado de Cambios en Cuba

domingo, 7 de febrero de 2010

FREEVENEZUELA: HISTORIA SOBRE LA VERDAD Y LA MENTIRA EN TWITTER

Si alguna duda quedaba sobre las motivaciones, y los recursos del debate político contrarrevolucionario, el uso de las nuevas tecnologías de la información en la guerra mediática la despeja: el debate político no gira en torno a la verdad, sino en torno al poder; no pretende demostrar o convencer con argumentos e informaciones veraces, sino imponer, confundir, sorprender, atemorizar.


No son escaramuzas científicas, sino militares: el objetivo es la toma del Palacio, a como de lugar. La apuesta imperialista a favor de las nuevas herramientas de comunicación en Internet se sustenta en el dominio absoluto -financiero, tecnológico, de propiedad–, que posee sobre esas herramientas.

El caso de Twitter es paradigmático. Irán y la llamada revolución verde fue el escenario de prueba. Importantes investigadores han demostrado que las promocionadas y supuestamente masivas “denuncias iraníes” contra sus gobernantes en Twitter, tuvieron un origen extranjero: “Por ejemplo, Amira Howeydi recabó datos de la firma canadiense Sysmos -escribe Eliades Acosta Matos–, que se dedica al análisis de las redes sociales en Internet, y pudo establecer que (…) el 19 de junio, en el clímax de las protestas, el 40,3% de los mensajes venían del exterior, apenas el 23,8% declaraba originarse dentro de la nación y un 35, 7% no daban su ubicación“.

En días pasados se produjo una operación similar en torno a Venezuela. La idea de emplear Twitter para atacar a la Revolución bolivariana fue difundida de inmediato por los medios tradicionales de prensa. Aunque algunos insistían en presentar la protesta como una “espontánea iniciativa de las redes sociales”, El Nacional de Caracas anunciaba sin recato que “el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos (llamaba) a la sociedad civil a participar en una “twitteada” a las 4:00 p. m. de hoy martes”. Sin embargo, los verdaderos organizadores de la acción mediática no parecen ser venezolanos.

Veamos los hechos: el 2 de febrero surge la etiqueta #FreeVenezuela, con unos 300 participantes iniciales (obviamente concertados de antemano). Con asombrosa rapidez ascendía al tercer lugar del treding topics: “en los primeros diez minutos #FreeVenezuela (se colocó) en el puesto número ocho de los diez temas más importantes, 20 minutos más tarde (pasaba) al cuarto lugar, y a una hora de twitts se posicionó en el tercer puesto”.

Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento. Era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Rarezas de Internet, dirán unos; suspicacias inútiles, acotarán otros. Pero hay un dato fácilmente detectable, que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65 por ciento emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25 por ciento lo hacía desde Colombia. ¿Protesta venezolana?

Unos días después los que accedían al intercambio en #FreVenezuela se encontraron de improviso con mensajes que provenían de la cuenta @4febrero, en respaldo al presidente Chávez. El “intruso” reproducía en vivo -supuestamente desde el lugar de los hechos–, las palabras del discurso del líder venezolano. Lo amenazaron. Trataron de distraerlo en diálogos personales. Apenas pudo twittear en el “democrático” ciberespacio durante una hora. Su último mensaje decía: “Los próximos 30 años serán de grandes batallas y victorias, dice Chávez en el Patio de Honor de la Academia Militar”. Segundos después la cuenta @4febrero era cancelada por Twitter de forma definitiva, a pesar de que “el intruso” se había identificado como exigen las normas.

Otro asiduo usuario de Twitter, Yohandry, dejó un petardo virtual: “Alguien me puede explicar por qué la mayoría que participa en #FreVenezuela está fuera de ella, en EU, por ejemplo”, dijo a las 5: 52 de la tarde. Nadie contestó, aunque una recomendación sigilosa llegó a los participantes: “Desactiven el geolocalizador”. Pero Yohandry, ante la carencia de respuestas, insistió una y otra vez con su pregunta demoledora: “Al final nadie me pudo explicar por qué #FreVenezuela se hace desde Estados Unidos y Colombia”, concluyó a las 6:15 de la tarde.

De cualquier manera, la verdad no es importante; se trata de una guerra por el poder, en la que aparentemente todo vale. Por eso treinta órganos de la gran prensa estadounidense y de sus filiales latinoamericanas (Excelsior de México, o Clarín de Argentina, por ejemplo) anunciaron con la debida seriedad lo que había sido pactado como noticia: “Los venezolanos usan Twitter para protestar contra Chávez”.

(Tomado de La Isla desconocida)

http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/02/pequena-historia-sobre-la-verdad-y-la.html#comments

DESTINOS CÓMPLICES

Mayte María Jiménez, Alina Perera y Ana María Domínguez Cruz

Juventud Rebelde


—Les quiero agradecer… —rompe el silencio la cienfueguera Daylén Rodríguez Alemañy, de 21 años de edad y estudiante de cuarto año de Psicología en la Universidad de La Habana. Entendemos, con este comienzo del diálogo, que le alegra hacer sentir su voz, tener la posibilidad de compartir las preocupaciones, aspiraciones y propósitos de su vida en la hora actual de Cuba.

Hemos salido a buscar algunas claves, entre jóvenes cubanos, de sus sueños y modos de alcanzarlos en la Isla. Es un propósito difícil este de querer escudriñar en los desvelos e incertidumbres de quienes ya dejaron atrás las quimeras de la infancia y se enfrentan a oportunidades y obstáculos reales que gravitan sobre sus destinos. ¿Dónde las ilusiones personales se conectan, o no, con la sociedad que queremos y podemos construir?

La interrogante nos sumergió en múltiples estampas de vida, entre estas la de Daylén, quien a las puertas de su futuro profesional se debate entre certezas y dilemas:

«Quiero graduarme; hacer mi tesis y disfrutarla. Es el período que cierra mi etapa estudiantil y quiero que sea maravilloso. Soy de Cienfuegos, pero quiero quedarme a trabajar en La Habana, donde podría cumplir todas mis aspiraciones profesionales. Tendría que estar alquilada. Pero por qué tiempo…

«También deseo formar una familia y tener hijos. Y eso me entra en conflicto con lo profesional, porque con todo esto de hacer una carrera cuando eres joven, tienes que postergar tu momento de ser madre. ¿Cómo ordeno mis proyectos para que tengan una relación armónica? Me caso, sí, tengo hijos: ¿Cuántos? Antes quería tres, pero ahora veo que si tengo otras aspiraciones no puedo, porque no los voy a educar ni a querer bien, no les daré toda la atención, y voy a estar desgastándome.

«Tengo a mis padres. Mi papá tiene casi 60 años, es profesor de Física, del nivel superior. Ha sido una persona consagrada e integrada a la sociedad, como mi mamá. Y me digo: “No quiero estar con la zozobra de qué sucederá mañana, de vivir al día con el dinero”. La ansiedad viene por ahí: por pensar que el proyecto que uno se está trazando tendrá obstáculos, y que planificarse es difícil…

«Mis padres, a pesar de todas las limitaciones, han encontrado cierto placer en lo que hacen. Yo también lo he sentido así. Es un sueño, una esperanza; es sentir que puedo trabajar, ser útil a la sociedad, saber que pueden contar conmigo.

«Esto me pertenece, aunque creo necesita cambios. Aquí tengo algo para hacer, para formar parte. Aquí nací y he crecido. Quiero graduarme y tener herramientas para trabajar en la sociedad, para ser reconocida como tal: nada mejor que eso».

Sueños bajo la lupa

Toda criatura que llega al mundo tiene una hoja de vida lista para ser llenada con decisiones y episodios, y aunque muchos creen que todo está escrito, lo cierto es que, como apuntan los especialistas consultados, una historia personal suele tejerse conscientemente y paso a paso. Es lo que llamamos proyecto de vida, el cual no puede desligarse ni de su dueño ni del escenario en que se hace.

Según estudiosos abordados por este diario, un proyecto de vida es el conjunto de posibilidades que ofrecen la pauta para abrir caminos, alternativas y situaciones cuyo horizonte definitivo es la autorrealización personal. Dicho de otro modo, se trata de dibujar y encauzar los sueños. Es algo que implica amor, pasión y entrega tenaz en aras de las metas trazadas.

Todos necesitamos tener la certeza de hacia dónde y cómo queremos llegar. En ello nunca faltarán preguntas como estas: «¿Qué seré? ¿A qué quiero dedicarme profesionalmente? ¿Deseo tener pareja; cómo quiero que sea? ¿Cuáles son las obligaciones y responsabilidades que adquiero si tomo esta o aquella decisión? ¿Cómo alcanzar lo anhelado?».

Algunos creen que ya la suerte viene predeterminada por su entorno familiar, su lugar de origen, o su nivel socioeconómico. No pocos apuestan por vivir el aquí y el ahora, mientras otros se atreven a planificar con la voluntad de influir hasta donde sea posible en su futuro de individuo y ser social.

Quizá la definición más profunda, la que nos emparenta a todos, sea que un proyecto de vida es lo que da sentido —un porqué y un para qué— a nuestras existencias.

En un acercamiento más fundamentado al tema, consultamos investigaciones del Centro de Estudios sobre la Juventud (CEJ) realizadas entre los años 2000 y 2005, lo cual develó, entre otras ideas generales, que los jóvenes cubanos aprecian sus aspiraciones como alcanzables, aunque las mismas están matizadas e incluso entorpecidas por procesos simultáneos que ocurren en la sociedad.

Tomando como referencia el estudio alusivo a las aspiraciones de adolescentes y jóvenes cubanos en el umbral del siglo XXI, puede decirse que en el ámbito de la conciencia van mezcladas la incertidumbre y la desilusión, junto con el optimismo, la esperanza y el deseo de salir adelante.

Los anhelos más recurrentes encontrados en las investigaciones tenían que ver con la solvencia económica, con la concepción de una familia unida, con la tenencia de casa y medio de transporte propios. También se hablaba de contar con una sola moneda, y de tener salarios con los cuales satisfacer necesidades básicas (entre las que la recreación no es vista como un lujo).

Mejorar las relaciones personales también figuraba entre los objetivos más mencionados, a la par de desear la prosperidad en lo individual y lo colectivo, suerte que para muchos tiene su fuente en la consagración.

Como elementos que evaporaban la armonía entre lo pretendido personalmente y el escenario social, los jóvenes señalaron la desmotivación ante el trabajo cuando no era fuente segura de bienestar; el tráfico de influencias entre «socios»; el soborno, el desvío de recursos y el burocratismo.

Entre algunos, como sombras de desencanto y puntos de ruptura con estrategias trazadas a nivel social, afloraron expresiones como que «es difícil asimilar las diferencias que se producen con el acceso a la divisa»; o «no funcionan bien los mecanismos creados para canalizar las quejas en las diferentes instancias del país».

Y buscando entre grupos más específicos, encontramos que cubanos de la capital, con edades entre los 20 y 24 años de edad, tenían entre sus anhelos principales la independencia familiar; conocer el archipiélago —viajar a través de él y por el mundo—, y tener a la mano más opciones recreativas.

Los de la provincia de Sancti Spíritus, por ejemplo, hablaron de ser buenos profesionales y de alcanzar una ubicación laboral satisfactoria, así como de formar una familia en un hogar propio. No faltó entre ellos la preocupación por el futuro de la sociedad a la cual pertenecen.

Los camagüeyanos, además de compartir los mismos desvelos del grupo anterior, hicieron énfasis en el afán por mejorar las condiciones de trabajo —algo que indudablemente confluye en uno de los propósitos prioritarios del país—; y no obviaron el recurrente tema de un salario con el cual satisfacer demandas inmediatas e incluso trazadas a largo plazo.

Aprender a concebir la existencia

Cualquier análisis que intente abordar la subjetividad de una persona, debe atender los espacios generales en que esta desarrolla su existencia, y también las dinámicas de grupos como la familia, los amigos, los colegas, así como lo que sucede en el ámbito de una relación de pareja.

Delineando ese concepto, la doctora Laura Domínguez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, expresó a nuestras páginas que «todo lo que está en la mente de un joven —sus necesidades, motivaciones, proyectos y valores— proviene del medio en el cual ha desenvuelto su vida. Pero no se trata de un reflejo mecánico, sino de una construcción individual, la cual patentiza que cada joven es un ser único».

Durante la etapa de la juventud, entre los 20 y los 30 años —destacó la especialista—, uno de los epicentros psicológicos tiene que ver con el lugar que se ocupará en la sociedad y por tanto con la profesión o el oficio a través de los cuales tendrá lugar ese vínculo.

La profesora expresó que una condición que influye en la formación de valores en la juventud, o en su capacidad de elaborar proyectos de vida, es la situación mundial, y por supuesto del país, que no está ajeno a ese panorama.

«Todos sabemos —advirtió— que cada vez prolifera más la filosofía posmoderna que convoca a las personas a vivir el presente y a no pensar tanto en el futuro». El riesgo que eso entraña, dijo, es que algunos se acojan a la falsa percepción de que pocas cosas importan si al fin y al cabo uno no sabe cuándo va a morir.

Mirando Isla adentro, Laura Domínguez sumó otros desafíos a la hora de concebir proyectos de vida: los últimos 20 años, tan difíciles, lastimaron el universo moral, y entre las secuelas ha estado la tendencia al individualismo, incluso al conformismo, muchas veces asumido para «no ser señalados», lo cual suele ocultar la ausencia de un compromiso real con el escenario social.

«Uno de los problemas detectados —afirmó la profesora— es la dificultad de los jóvenes para trazar estrategias con las cuales conseguir sus proyectos: muchas veces no saben cómo lograr sus objetivos, o se contradicen en la consecución de los mismos.

«La escuela nos instruye. Allí nos enseñan a sumar, a escribir, pero pocas veces aprendemos a conocernos a nosotros mismos, a elaborar nuestros proyectos en el tiempo, ese camino que es unidireccional, que no vuelve».

Según Laura Domínguez, un elemento adverso está marcando el aprendizaje de los jóvenes desde los ámbitos de la familia y la escuela: el paternalismo, por cuenta del cual, entre otros muchos males, las personas creen merecerlo todo, al tiempo de no tener capacidad suficiente con la cual caminar hacia las metas, pues las potencialidades creativas les fueron cohibidas.

El camino más arduo

«Lucha», palabra tan consustancial al destino de una parte de los aquí nacidos, estuvo en el espíritu de casi todos los entrevistados por nuestro diario durante este sondeo entre decenas de jóvenes de la capital con edades comprendidas entre los 17 y 34 años.

La indagación acerca de sus proyectos de vida y modos para irlos alcanzando develó que, en sentido general, quienes hablaron se sienten parte clave y activa en la solución de sus problemas; aprecian que el camino para lograr sus aspiraciones es esforzándose, luchando, estudiando, trabajando…

A modo de tendencias y en cuanto a aspiraciones, puede decirse que, en lo alusivo a los estudios, los jóvenes vistos por Juventud Rebelde dijeron querer culminarlos con éxito, y más adelante ser buenos profesionales.

En lo referente a la familia, las principales metas tuvieron que ver con formar una a la cual proporcionarle un bienestar básico. E inevitablemente también se habló de tener casa propia; de viajar y conocer otros países y culturas; de tener espacios de diversión asequibles al bolsillo; y de ser cada día mejores seres humanos.

«Quisiera escribir narrativa, tener familia y a largo plazo hacerme más sabio y tolerante; lograr un trabajo de editor de una revista. La solidez económica es otra de mis aspiraciones para poder fundar una familia», comentó Luis Jañez Jañez, de 25 años y vecino del municipio capitalino de Playa.

La familia es el ancla más poderosa de Marlenis García Arce, de 26 años y dependienta en Plaza de la Revolución: «Aspiro a mantenerme junto a mi esposo, y a continuar criando a mi hijo de la mejor manera posible; también quisiera independizarme y tener casa.

«Eso es lo más difícil de lograr, pues las condiciones del país no lo permiten, al menos por ahora. Si las microbrigadas existieran como hace años, esa sería nuestra oportunidad».

A la altura de sus 34 años Enediel Ochoa Rodríguez, trabajador por cuenta propia que trabaja como artesano en La Habana Vieja, siente que quiere alcanzar un título universitario: «Soy tornero —se presentó—, pero ahora vendo objetos de arte en la feria de la Rampa. Debo preparar un futuro para mi familia, un futuro tranquilo con ellos, trabajando».

Tiempo al tiempo está dando María del Carmen Pérez Herrera, obrera de 22 años de edad, vecina del municipio de Arroyo Naranjo: «Quisiera estudiar, pues trabajo en una cocina. Para mí es muy difícil; tengo un hijo de tres años. Por el momento estoy esperando a que crezca un poco más».

Martha González, de 26 años de edad y peluquera, adora lo que estudió: «Me encanta la Bioquímica y hubiera sido maravilloso trabajar en ella si de ese modo pudiera satisfacer mis necesidades y las de mi abuela, con quien vivo. Eso no significa que desprecie el oficio que ahora ejerzo. Por lo demás, no creo que por ahora deba pensar en tener hijos».

Una agenda que abrace a todos

El nexo entre los proyectos personales y las principales líneas de un país es inequívoca señal de cómo está funcionando la sociedad. De ahí que ese indicador sea tan importante y merezca ser atendido, según trascendió del diálogo con Mayra Espina Prieto, socióloga del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de la Academia de Ciencias de Cuba.

Sus reflexiones partieron del impacto de la crisis que dejó al país sin mucha capacidad de maniobra y que formalmente comenzó a llamarse período especial. Para ella esa situación, que se remonta a inicios de los años 90 del siglo XX, tenía su preanuncio: «Repasando —afirmó— la producción de las ciencias sociales de la época de los años 80, se constata un escenario de precrisis que estalla con la caída del campo socialista, y con el recrudecimiento del bloqueo».

Y una vez ubicada sobre el difícil terreno de los últimos años, expresó Mayra Espina: «Creo que un ingrediente de la crisis es precisamente eso: las vías individuales que se desgajan y empiezan a correr por su cuenta, que pierden las integraciones habituales, o que permanecen pero de manera formal».

A partir de ahí, explicó la especialista, se dan tendencias ambivalentes «que por un lado tienen componentes positivos, solucionan problemas, son áreas como de innovación social; o contradictorias, con relación a la cultura o la moral», pero por otra parte dan señales de «desconexión o de conexión alternativa» para con la agenda del país.

«Hay zonas como de alternatividad —advirtió— que si no se logran conectar con el proyecto social en su conjunto, de alguna manera debilitan mucho los consensos políticos, sociales y de todo tipo. Hay ejemplos en que algunas zonas se han podido conectar mejor. Lo concerniente a las reivindicaciones raciales, al tema de la homosexualidad y otras elecciones, encuentran avenidas que conducen a cierta cobija institucional».

—¿Qué hacer para que esa amalgama de identidades no sea algo negativo, sino una fortaleza?

—No le adjudico negatividad a priori. Son procesos de expresión de diversidad y que sociológicamente son fenómenos normales y de hecho tienen una alta positividad. ¿Dónde está lo negativo? En que no siempre encuentran una manera de situarse en ese proyecto común. Y es vital definir colectivamente hacia dónde vamos, en un proceso participativo: construir juntos.

«Hace falta convocatoria para construir juntos; llegar a plataformas que sabemos no podrían incluir absolutamente todo, pero que forman parte de consensos sociales donde uno podría entonces colocarse desde su diversidad, y saber cuál es su compromiso y cómo aporta a esa plataforma y en qué medida se beneficia.

«Se trata también de una sociedad que pueda reconocer sus conflictos. Ellos tienen solución, y hay manera de armonizar y de llegar a pactos sociales, a consensos».

—La frase martiana «Con todos y para el bien de todos» es el gran desafío…

—Desde luego. Pero tienes que ponerle ingredientes. Con todos y para el bien de todos, se sabe que no es la sociedad angelical, ni la sociedad de la gran riqueza para que todos tengan todo. Es una sociedad que tiene que proponerse metas racionales, responsables, y tiene que estar consciente de que incluye nuestras diferencias y conflictos, y la práctica de analizarlos con criterios éticos, con responsabilidad social.

En pos de la inspiración

Al sumar su mirada en torno al vínculo entre lo personal y lo colectivo, el filósofo cubano Armando Chaguaceda Noriega alertó sobre la desconexión de jóvenes a quienes es preciso seducir no con consignas sino con razones para la defensa de una sociedad justa, alternativa al modelo neoliberal. Y señaló otros peligros como el triunfalismo, la tendencia a pasar por alto cierto análisis de las debilidades propias; o las ojerizas y medidas de funcionarios y administrativos contra muchachos «conflictivos» que cuestionan —aún dentro del lugar, la forma y momento correctos— cosas que deben transformarse.

«Hoy es preferible —dijo el pensador— dialogar con ciudadanos “cuestionadores”, pero dotados de un sentido político y comprometidos con “cambiar todo lo que deba ser cambiado”, a hacerlo con masas apáticas, con las cuales la gesta de 1959 nunca hubiera sido posible.

«Creo que en los cambios estructurales anunciados en 2007 y debatidos en foros y publicaciones, calles y hogares, habrá que armonizar en políticas concretas esta relación entre lo individual, lo colectivo y lo nacional. Y habrá que recuperar el papel del trabajo honrado y su calidad en la satisfacción de necesidades personales y familiares, así como propiciar modos de vida frugales y respetuosos del medioambiente, pero no deprimidos.

«Habrá que abrir y defender un mayor espacio al debate y la crítica públicos, más allá de convocatorias esporádicas y gremiales. Y —quizá lo más importante— habrá que volver atractiva para muchos jóvenes la idea misma de socialismo, algo que pasa por una cultura y educación incluyentes, por la diversidad, por la mística y la esperanza de una convivencia no capitalista en solidaridad, dignidad y libertad».

Hacer desde adentro

El día que conversamos con Jorge Enrique Torralbas Oslé en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, él cumplía 22 años. Habló sobre darle sentido a la existencia y sobre las ideas de sus contemporáneos:

«Proyecto de vida tiene un indicador que es la visualización de los obstáculos. Y suele suceder que entre nosotros esos obstáculos se visualizan fuera, sean o no reales. Nos vamos llenando de miedos y prejuicios y pensamos que el otro dirá “No”. Es algo que tiene mucho que ver con el paternalismo al cual nos hemos acostumbrado.

«Los obstáculos siempre estarán. Para mí estos nacen principalmente de la incertidumbre que vivimos ahora como sociedad, inmersos en un mundo tan incierto. La incertidumbre nace de no poder planificar siempre nuestros proyectos de vida, y eso es algo que toca a todas las generaciones.

«Pero la motivación fundamental es hacer algo; es estar y construir. Creo que esa es la conexión con una sociedad mejor. Y pienso, honestamente, que el socialismo como camino es válido, y solo puede hacerse desde adentro».

Agradecemos la colaboración de Nelly Osorio, Sara Cotarelo y Elayna Espina, del Equipo de Investigaciones de JR.

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-01-16/destinos-complices/