Autor: Frei Betto, teólogo brasileño
Durante la travesía del Granma, barco que en 1956 condujo desde México hasta las costas de Cuba a 82 guerrilleros para iniciar los combates que culminaron con la victoria de la Revolución en 1959, uno de ellos, por la noche, cayó al mar. Se originó una discusión a bordo. Unos opinaban que el desembarco no podía ser retrasado, bajo pena de ser agarrados por la represión. En nombre de la causa se debía imponer el sacrificio del compañero… Fidel se opuso, argumentando que la Revolución se haría para salvar vidas. Y que por tanto sería un contrasentido, un grave error ético, abandonar al náufrago a su infortunio. El compañero fue rescatado.
Obama ha hechos algunos intentos por mejorar las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, como revisar las leyes migratorias (lo que ya está en marcha) y cerrar, a mediano plazo, la prisión de Guantánamo, cárcel clandestina de supuestos terroristas. Cuba, sin embargo, no está dispuesta a negociar sin que antes sean liberados de cárceles norteamericanas los cubanos Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González. Los cinco héroes cubanos, presos desde setiembre de 1998, están acusados de terrorismo. En verdad trataban de evitar, en la Florida, iniciativas terroristas de grupos anticastristas. Y fueron utilizados como carne de cañón por el FBI y por grupos de derecha para impedir la reaproximación entre Estados Unidos y Cuba.
El 16 de junio la Corte Suprema rechazó el recurso presentado a favor de ellos, a pesar de ir respaldado por 10 Premios Nobel y otras personalidades. Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU considera injustificado el proceso. Hernández recibió condena de doble prisión perpetua y quince años de reclusión… Necesitaría tres vidas para cumplir tan absurda sentencia. René fue condenado a quince años. Respecto a los demás la Corte Suprema admitió la revisión de sus sentencias por el Tribunal Federal de Miami. Labañino está condenado a prisión perpetua más dieciocho años; Guerrero a prisión perpetua y diez años; Fernando a diecinueve años. El tribunal de Atlanta admitió por unanimidad que las sentencias aplicadas a tres de los cinco cubanos (Hernández, Labañino y Guerrero) carecen de fundamento jurídico: no hubo transmisión de información militar secreta, ni puso en peligro la seguridad de los Estados Unidos.
Y las leyes estadounidenses permiten que el Presidente retire las acusaciones contra un reo antes, durante y después del proceso, como ya ha sucedido en ocasiones. Es inútil suponer que habrá mejoría de relaciones de Washington con la América Latina, y una nueva era pos-Bush, haciendo la vista gorda sobre el golpe en Honduras y sin mejorar, primero, sus relaciones con La Habana. Obama ganó también en la Florida, e incluso en Miami, sin depender de tretas sucias en la Corte Suprema o del apoyo de grupos de derecha, como aconteció con Bush. Le queda por demostrar que su política exterior está por encima de la manipulación de terroristas anticastristas, autores de 681 atentados comprobados, que asesinaron a 3.478 personas y les causaron daños irreparables a otras 2.099.
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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miércoles, 26 de agosto de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
RADIANTE FIDEL
La noche del domingo se iluminó de manera extraordinaria.
La pequeña pantalla se multiplicó por millones, como por millones se multiplicó la imagen de un hombre que al mismo tiempo alegró a un pueblo que sabe de la dimensión del hecho.
Ahí estaba, con la sonrisa de la victoria de la vida sobre la muerte, él que siempre ha sido paladín del derecho a la existencia de los hombres y mujeres de este mundo.
Ya en la mañana habíamos tenido un adelanto con esa foto en la que aparece con el Presidente Correa. Vital, seguro, así se vio en la instantánea, pero las imágenes de la noche fueron notablemente alentadoras.
Rodeado de jóvenes venezolanos que vinieron a compartir con él los momentos inolvidables de su graduación de abogados, se le veía fuerte, con el ritmo habitual en su voz, con la precisión de siempre valorando los problemas de este mundo.
Qué regalo más hermoso para su pueblo que ha estado atento a la evolución de su estado de salud. Sin duda un momento de singular trascendencia para una noche de domingo.
Ya el mundo recibió la señal. Ya se sabe que está en franca recuperación. Los revolucionarios están alegres. El caguairam ha emergido con fuertes raíces.
En este momento nos acompaña el recuerdo de Camilo:
Vas bien Fidel!!!!
La pequeña pantalla se multiplicó por millones, como por millones se multiplicó la imagen de un hombre que al mismo tiempo alegró a un pueblo que sabe de la dimensión del hecho.
Ahí estaba, con la sonrisa de la victoria de la vida sobre la muerte, él que siempre ha sido paladín del derecho a la existencia de los hombres y mujeres de este mundo.
Ya en la mañana habíamos tenido un adelanto con esa foto en la que aparece con el Presidente Correa. Vital, seguro, así se vio en la instantánea, pero las imágenes de la noche fueron notablemente alentadoras.
Rodeado de jóvenes venezolanos que vinieron a compartir con él los momentos inolvidables de su graduación de abogados, se le veía fuerte, con el ritmo habitual en su voz, con la precisión de siempre valorando los problemas de este mundo.
Qué regalo más hermoso para su pueblo que ha estado atento a la evolución de su estado de salud. Sin duda un momento de singular trascendencia para una noche de domingo.
Ya el mundo recibió la señal. Ya se sabe que está en franca recuperación. Los revolucionarios están alegres. El caguairam ha emergido con fuertes raíces.
En este momento nos acompaña el recuerdo de Camilo:
Vas bien Fidel!!!!
EL BENNY
No ha habido una voz tan bella como la suya, que se desliza por la hoja de la caña y dulcemente cristaliza en la poesía más hermosa, para cantar a su tierra, al amor, a la vida.
Tan cubano como la Palma Real, el arroyo de la sierra, la fina arena de la playa y los ocasos mas sorprendentes, su voz llega para desplazarse de manera rauda por la existencia humana, convirtiendo en oro cada nota musical, paseando por el pentagrama la gracia de los que saben cantar.
Le cantó a la mujer como únicamente debe hacerse, con el sentimiento más puro y claro, desgranando sutilezas hermosas, palabras dichas con el mensaje universal de la música, afianzándose como un gladiador, pero con la gloria de no haber perdido batalla alguna.
Cuba toda inclina su dignidad para homenajear a quien tanta felicidad sembró desde los campos guajiros hasta las ciudades, a las que entregó piezas de un calibre extraordinariamente bello, sin olvidar jamás aquel terruño donde proclamó en un grito de vida, que llegaba para quedarse.
Los años han pasado y no ha habido fuerza alguna capaz de desaparecer su figura quijotesca, con bastón cual molino contra el viento, posándose no solo en la memoria, sino en el corazón de un pueblo que aún no desea creer que partió para asentarse en todos nosotros.
Todavía hoy nos guarecemos bajo las alas de su sombrero, como buscando la protección cuando nos llegan señales distorsionadoras de nuestra historia musical, tan rica y variada como rica fue su trayectoria.
Su voz nos hace más cubanos, más fieles al legado que nos señala para que defendamos lo auténtico, tanto como él mismo demostró para dejar esa huella que el agua no ha podido borrar.
Hoy cuando lo recordamos teniéndolo tan presente, queda la satisfacción de que su música sigue fluyendo como fluye el guarapo de la caña.
Él sigue aquí cantando sobre los arrecifes, mirando el azul del mar que es el azul del cielo. Ese azul y ese cielo que tanto amó para que los cubanos de hoy también sigamos amándolo.
Tan cubano como un amanecer entre los platanales, junto a la guardarraya y con los gallos cantándole al rocío, se nos presenta El Benny en estas noventa primaveras que son noventa soles calentando nuestras almas.
Tan cubano como la Palma Real, el arroyo de la sierra, la fina arena de la playa y los ocasos mas sorprendentes, su voz llega para desplazarse de manera rauda por la existencia humana, convirtiendo en oro cada nota musical, paseando por el pentagrama la gracia de los que saben cantar.
Le cantó a la mujer como únicamente debe hacerse, con el sentimiento más puro y claro, desgranando sutilezas hermosas, palabras dichas con el mensaje universal de la música, afianzándose como un gladiador, pero con la gloria de no haber perdido batalla alguna.
Cuba toda inclina su dignidad para homenajear a quien tanta felicidad sembró desde los campos guajiros hasta las ciudades, a las que entregó piezas de un calibre extraordinariamente bello, sin olvidar jamás aquel terruño donde proclamó en un grito de vida, que llegaba para quedarse.
Los años han pasado y no ha habido fuerza alguna capaz de desaparecer su figura quijotesca, con bastón cual molino contra el viento, posándose no solo en la memoria, sino en el corazón de un pueblo que aún no desea creer que partió para asentarse en todos nosotros.
Todavía hoy nos guarecemos bajo las alas de su sombrero, como buscando la protección cuando nos llegan señales distorsionadoras de nuestra historia musical, tan rica y variada como rica fue su trayectoria.
Su voz nos hace más cubanos, más fieles al legado que nos señala para que defendamos lo auténtico, tanto como él mismo demostró para dejar esa huella que el agua no ha podido borrar.
Hoy cuando lo recordamos teniéndolo tan presente, queda la satisfacción de que su música sigue fluyendo como fluye el guarapo de la caña.
Él sigue aquí cantando sobre los arrecifes, mirando el azul del mar que es el azul del cielo. Ese azul y ese cielo que tanto amó para que los cubanos de hoy también sigamos amándolo.
Tan cubano como un amanecer entre los platanales, junto a la guardarraya y con los gallos cantándole al rocío, se nos presenta El Benny en estas noventa primaveras que son noventa soles calentando nuestras almas.
sábado, 22 de agosto de 2009
INTOLERANCIA E INCULTURA= MAFIA CUBANOAMERICANA
La mafia es por esencia la anticultura. Sus reacciones siempre concluyen con una expresión de desprecio hacia la cultura. No hay acto más incultural que cercenar la vida de una persona.
En eso las mafias, sean de donde sean, enfilan los cañones contra todo lo que representa la identidad de los pueblos, y lo demuestran de mil maneras, utililizando el fuego o una bomba, una pistola y hasta un martillo.
“”Los martillos con mango aparecieron a mediados de la Edad de Piedra, hacia el 8000 a.J.C. La cabeza de piedra se ataba al mango con tiras de cuero.
En el año 4000 a.J.C. con el descubrimiento del cobre, los egipcios fabricaron las cabezas de los martillos de ese metal, y a partir del 3500 a.J.C. de bronce. Posteriormente las cabezas dispusieron de orificio para encajar los mangos.
El martillo actual de carpintero llamado también de orejas por la pieza en forma de V utilizada para extraer clavos, comenzó a usarse en tiempos de los romanos””.
Nadie se imaginó que el martillo se convertiría en el siglo 21, por obra y gracia de desconsolados individuos, en instrumento para sembrar de sombras los hermosos caminos de la cultura, del saber, del disfrute al que tienen derecho todos los seres humanos.
La caja de Pandora estalló, cuando un cantante latinoamericano, de fama extraordinaria, anunció que ofrecería un concierto de Paz en Cuba, la Isla bloqueada, asediada, amenazada por el imperio de Estados Unidos.
Contradictoriamente, la secretaria de Estado de ese Gobierno, ha visto con buenos ojos la presentación del cantante en la Plaza de la Revolución José Martí en La Habana, con el que se reunió recientemente en Washington.
La reacción de la mafia cubano-americana, inculta desde la raíz, no se hizo esperar y ha orquestado una campaña para desacreditar al artista, ante la insistencia de presentarse en Cuba.
No podía esperarse otra reacción de esos grupúsculos, que no representan el criterio de la inmensa mayoría de los inmigrantes de origen cubano y que están asentados en la ciudad de Miami.
Estos elementos están actuando como lo que son: mafiosos, terroristas e intolerantes. Acusan al Gobierno de Cuba de intolerancia y ellos mismos la practican. El tiempo ha demostrado que ante una situación que cataloguen de urgencia, están dispuestos a quemar banderas norteamericanas. No olvidar el caso Elián González, cuando mordieron la mano de quien les daba de comer.
Juanes, que no ha cometido pecado alguno, se siente amedrentado, amenazado y cuando esta gentuza amenaza, no se puede descartar la comisión de hechos violentos pues la larga lista de acciones terroristas contra Cuba, avala esa actitud, con un saldo de más de tres mil personas asesinadas.
Hay voces desde el mal llamado exilio, que se han escuchado apoyando el boicot a Juanes, pero de las palabras a los hechos no ha quedado margen pues ya discos del cantante han sido destruidos con martillos en la calle 8, número que en la cábala significa la muerte.
Las autoridades policiales de Miami han tenido que establecer protección a la familia de Juanes y este hecho pone al desnudo a los desalmados que se han adueñado de esa ciudad, convirtiéndola, aunque no lo digan, en la capital de la intolerancia.
Han llegado al delirio de expresar que están dispuestos a llegar hasta donde sea necesario para tratar de evitar el concierto programado para el 20 de septiembre en La Habana, y esa intención proclamada desde esa ciudad, habrá que tenerla en cuenta. Allí, en tiempos no muy lejanos, las bombas han cercenado las piernas y la vida de algunos que optaron por hablar otro lenguaje diferente al de la confrontación respecto a Cuba.
No han faltado en esta cruzada antiJuanes, los que le han solicitado expresiones durante el concierto, enfiladas contra la Revolución Cubana. Él ha dicho que será una velada apolítica donde el color blanco de la paz sea el que presida esa manifestación de amor que él desea compartir con artistas cubanos y de otras naciones.
Los enemigos de la cultura han atacado a Silvio Rodríguez, a Amaury Pérez y a Los Van Van, acusándolos de representar al Gobierno Cubano, cuando en realidad estarán allí en nombre de once millones de ciudadanos de esta Isla irreductible.
Yo no puedo asegurar que ese concierto se dará el 20 de septiembre. Aún falta tiempo para su organización y para la ratificación por parte de Juanes de presentarse en Cuba, pero se dé o no, ya hay un bando perdedor: el de los que odian y destruyen, esos son los recalcitrantes de Miami, quienes en su lucha contra la Revolución Cubana no se han anotado, en medio siglo ni un tanto a su favor. Ni siquiera utilizando el martillo de la ignominia.
En eso las mafias, sean de donde sean, enfilan los cañones contra todo lo que representa la identidad de los pueblos, y lo demuestran de mil maneras, utililizando el fuego o una bomba, una pistola y hasta un martillo.
“”Los martillos con mango aparecieron a mediados de la Edad de Piedra, hacia el 8000 a.J.C. La cabeza de piedra se ataba al mango con tiras de cuero.
En el año 4000 a.J.C. con el descubrimiento del cobre, los egipcios fabricaron las cabezas de los martillos de ese metal, y a partir del 3500 a.J.C. de bronce. Posteriormente las cabezas dispusieron de orificio para encajar los mangos.
El martillo actual de carpintero llamado también de orejas por la pieza en forma de V utilizada para extraer clavos, comenzó a usarse en tiempos de los romanos””.
Nadie se imaginó que el martillo se convertiría en el siglo 21, por obra y gracia de desconsolados individuos, en instrumento para sembrar de sombras los hermosos caminos de la cultura, del saber, del disfrute al que tienen derecho todos los seres humanos.
La caja de Pandora estalló, cuando un cantante latinoamericano, de fama extraordinaria, anunció que ofrecería un concierto de Paz en Cuba, la Isla bloqueada, asediada, amenazada por el imperio de Estados Unidos.
Contradictoriamente, la secretaria de Estado de ese Gobierno, ha visto con buenos ojos la presentación del cantante en la Plaza de la Revolución José Martí en La Habana, con el que se reunió recientemente en Washington.
La reacción de la mafia cubano-americana, inculta desde la raíz, no se hizo esperar y ha orquestado una campaña para desacreditar al artista, ante la insistencia de presentarse en Cuba.
No podía esperarse otra reacción de esos grupúsculos, que no representan el criterio de la inmensa mayoría de los inmigrantes de origen cubano y que están asentados en la ciudad de Miami.
Estos elementos están actuando como lo que son: mafiosos, terroristas e intolerantes. Acusan al Gobierno de Cuba de intolerancia y ellos mismos la practican. El tiempo ha demostrado que ante una situación que cataloguen de urgencia, están dispuestos a quemar banderas norteamericanas. No olvidar el caso Elián González, cuando mordieron la mano de quien les daba de comer.
Juanes, que no ha cometido pecado alguno, se siente amedrentado, amenazado y cuando esta gentuza amenaza, no se puede descartar la comisión de hechos violentos pues la larga lista de acciones terroristas contra Cuba, avala esa actitud, con un saldo de más de tres mil personas asesinadas.
Hay voces desde el mal llamado exilio, que se han escuchado apoyando el boicot a Juanes, pero de las palabras a los hechos no ha quedado margen pues ya discos del cantante han sido destruidos con martillos en la calle 8, número que en la cábala significa la muerte.
Las autoridades policiales de Miami han tenido que establecer protección a la familia de Juanes y este hecho pone al desnudo a los desalmados que se han adueñado de esa ciudad, convirtiéndola, aunque no lo digan, en la capital de la intolerancia.
Han llegado al delirio de expresar que están dispuestos a llegar hasta donde sea necesario para tratar de evitar el concierto programado para el 20 de septiembre en La Habana, y esa intención proclamada desde esa ciudad, habrá que tenerla en cuenta. Allí, en tiempos no muy lejanos, las bombas han cercenado las piernas y la vida de algunos que optaron por hablar otro lenguaje diferente al de la confrontación respecto a Cuba.
No han faltado en esta cruzada antiJuanes, los que le han solicitado expresiones durante el concierto, enfiladas contra la Revolución Cubana. Él ha dicho que será una velada apolítica donde el color blanco de la paz sea el que presida esa manifestación de amor que él desea compartir con artistas cubanos y de otras naciones.
Los enemigos de la cultura han atacado a Silvio Rodríguez, a Amaury Pérez y a Los Van Van, acusándolos de representar al Gobierno Cubano, cuando en realidad estarán allí en nombre de once millones de ciudadanos de esta Isla irreductible.
Yo no puedo asegurar que ese concierto se dará el 20 de septiembre. Aún falta tiempo para su organización y para la ratificación por parte de Juanes de presentarse en Cuba, pero se dé o no, ya hay un bando perdedor: el de los que odian y destruyen, esos son los recalcitrantes de Miami, quienes en su lucha contra la Revolución Cubana no se han anotado, en medio siglo ni un tanto a su favor. Ni siquiera utilizando el martillo de la ignominia.
LAS DEMOCRACIAS POPULARES LATINOAMERICANAS EN LA MIRA DEL IMPERIO
José Martí, hombre revolucionario y excepcional dijo que el mundo se dividía en dos bandos: los que aman y construyen y los que odian y destruyen.
Cada hombre de este planeta tiene la posibilidad, única, de ubicarse en cualquiera de las dos posiciones. Sea para hacer el bien o para hacer el mal.
Cuando la América Latina y el Caribe se sacuden de siglos de explotación, de discriminación y de abuso, las fuerzas que representan el odio y la destrucción, no toleran los movimientos populares que han decidido fundar lo que el presidente ecuatoriano Rafael Correa llamó, con toda justeza, ¨¨época de cambios¨¨.
Es realmente una contradicción que desde los llamados centros mundiales de poder, lleguen voces ¨¨preocupadas¨¨ por el rumbo independentista que se observa en algunas naciones de lo que se ha considerado el patio trasero de Washington.
La Revolución Cubana, consolidada como proyecto social, se erigió en luz para las oscuras situaciones de los pueblos latinoamericanos, sojuzgados por las oligarquías nacionales, tan dadas a defender los intereses del Gobierno de Estados Unidos.
Un luminoso día de 1971, el pueblo de Chile eligió a Salvador Allende como presidente de ese país. Lo hizo a sabiendas de que Allende representaba a las fuerzas de izquierda de la nación austral.
Los chilenos fueron a las urnas conscientes del papel que tendría el presidente elegido en el afán de transformaciones sociales que necesitaban para mejorar la vida de todos.
Estados Unidos, que tanto habla de elecciones democráticas, del derecho de los pueblos a elegir a través de las urnas a sus gobernantes, se sintió incómodo con Allende en el poder y desde la misma asunción al cargo, preparó la manera de abortar al Gobierno de la Unidad Popular.
Para lograr sus objetivos no se detuvo ante nada. Abiertamente organizó actos criminales y los paros de los camioneros, sustentados por el empresariado de esa nación, temerosa de perder sus grandes riquezas.
Y el fascismo tomó las calles chilenas. El Presidente Allende murió defendiendo su puesto y sus ideas. Después llegarían las imágenes de la represión, de las torturas de los asesinatos, de las desapariciones, del exilio.
Esas mismas voces enmudecieron durante el período de dictaduras militares en este continente. Realmente las voces de esos gobiernos, ¨¨puros¨¨, ¨¨democráticos¨¨ y ¨¨defensores de los derechos humanos¨¨, jamás movieron un dedo para evitar las torturas, los asesinatos y las desapariciones de cientos de miles de jóvenes que desde la altura de sus pocos años se enfrentaban, casi desarmados, a los ejércitos represores.
Esta es una parte de la historia de Nuestra América, hoy esa historia se está escribiendo con luces nuevas, pero con las mismas ansias de independencia en procesos populares que han colocado a hombres como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega, al frente de sus pueblos.
Estos presidentes han sido elegidos democráticamente por sus pueblos en comicios donde la única promesa de ellos ha sido luchar por las reivindicaciones sociales de sus ciudadanos, por recuperar las riquezas nacionales, por mejorar la educación y la atención de salud.
Son estos los delitos que Washington quiere juzgarles, porque no están en línea con los principios que sustentan el capitalismo salvaje, el neoliberalismo arrasador y la entrega de los recursos naturales para que siga la danza del consumismo en Estados Unidos.
Si en 1973 la oreja peluda del fascismo cercenó el programa de Gobierno de la Unidad Popular, con la anuencia pública de Washington, existen hoy sobradas razones para sustentar que ese mismo fascismo prepara sus garras para emerger, desde las siete bases militares que instalará Estados Unidos en Colombia.
Los que sustentan la validez de ese proyecto, casi una realidad, saben que no está dirigido contra el narcotráfico o las FARC.
La presencia de estas bases fundamenta un programa dirigido a amedrentar, a atemorizar a los pueblos latinoamericanos con el ¨¨fantasma del comunismo¨¨, cuando en realidad las desgracias de los pobres de esta región del mundo no se debe a una ideología´¨invisible¨¨, sino a la cruda realidad que la impuesto el modelo económico dictado desde Washington.
Son bases militares norteamericanas para estrangular las ansias de independencia de los pueblos, para hacer prevalecer la injusticia sobre la justicia, para hacer prevalecer el odio y la destrucción.
Honduras, a la luz de los tiempos que corren, es el balón de ensayo del Imperio en el camino de alcanzar sus objetivos.
Cada hombre de este planeta tiene la posibilidad, única, de ubicarse en cualquiera de las dos posiciones. Sea para hacer el bien o para hacer el mal.
Cuando la América Latina y el Caribe se sacuden de siglos de explotación, de discriminación y de abuso, las fuerzas que representan el odio y la destrucción, no toleran los movimientos populares que han decidido fundar lo que el presidente ecuatoriano Rafael Correa llamó, con toda justeza, ¨¨época de cambios¨¨.
Es realmente una contradicción que desde los llamados centros mundiales de poder, lleguen voces ¨¨preocupadas¨¨ por el rumbo independentista que se observa en algunas naciones de lo que se ha considerado el patio trasero de Washington.
La Revolución Cubana, consolidada como proyecto social, se erigió en luz para las oscuras situaciones de los pueblos latinoamericanos, sojuzgados por las oligarquías nacionales, tan dadas a defender los intereses del Gobierno de Estados Unidos.
Un luminoso día de 1971, el pueblo de Chile eligió a Salvador Allende como presidente de ese país. Lo hizo a sabiendas de que Allende representaba a las fuerzas de izquierda de la nación austral.
Los chilenos fueron a las urnas conscientes del papel que tendría el presidente elegido en el afán de transformaciones sociales que necesitaban para mejorar la vida de todos.
Estados Unidos, que tanto habla de elecciones democráticas, del derecho de los pueblos a elegir a través de las urnas a sus gobernantes, se sintió incómodo con Allende en el poder y desde la misma asunción al cargo, preparó la manera de abortar al Gobierno de la Unidad Popular.
Para lograr sus objetivos no se detuvo ante nada. Abiertamente organizó actos criminales y los paros de los camioneros, sustentados por el empresariado de esa nación, temerosa de perder sus grandes riquezas.
Y el fascismo tomó las calles chilenas. El Presidente Allende murió defendiendo su puesto y sus ideas. Después llegarían las imágenes de la represión, de las torturas de los asesinatos, de las desapariciones, del exilio.
Esas mismas voces enmudecieron durante el período de dictaduras militares en este continente. Realmente las voces de esos gobiernos, ¨¨puros¨¨, ¨¨democráticos¨¨ y ¨¨defensores de los derechos humanos¨¨, jamás movieron un dedo para evitar las torturas, los asesinatos y las desapariciones de cientos de miles de jóvenes que desde la altura de sus pocos años se enfrentaban, casi desarmados, a los ejércitos represores.
Esta es una parte de la historia de Nuestra América, hoy esa historia se está escribiendo con luces nuevas, pero con las mismas ansias de independencia en procesos populares que han colocado a hombres como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega, al frente de sus pueblos.
Estos presidentes han sido elegidos democráticamente por sus pueblos en comicios donde la única promesa de ellos ha sido luchar por las reivindicaciones sociales de sus ciudadanos, por recuperar las riquezas nacionales, por mejorar la educación y la atención de salud.
Son estos los delitos que Washington quiere juzgarles, porque no están en línea con los principios que sustentan el capitalismo salvaje, el neoliberalismo arrasador y la entrega de los recursos naturales para que siga la danza del consumismo en Estados Unidos.
Si en 1973 la oreja peluda del fascismo cercenó el programa de Gobierno de la Unidad Popular, con la anuencia pública de Washington, existen hoy sobradas razones para sustentar que ese mismo fascismo prepara sus garras para emerger, desde las siete bases militares que instalará Estados Unidos en Colombia.
Los que sustentan la validez de ese proyecto, casi una realidad, saben que no está dirigido contra el narcotráfico o las FARC.
La presencia de estas bases fundamenta un programa dirigido a amedrentar, a atemorizar a los pueblos latinoamericanos con el ¨¨fantasma del comunismo¨¨, cuando en realidad las desgracias de los pobres de esta región del mundo no se debe a una ideología´¨invisible¨¨, sino a la cruda realidad que la impuesto el modelo económico dictado desde Washington.
Son bases militares norteamericanas para estrangular las ansias de independencia de los pueblos, para hacer prevalecer la injusticia sobre la justicia, para hacer prevalecer el odio y la destrucción.
Honduras, a la luz de los tiempos que corren, es el balón de ensayo del Imperio en el camino de alcanzar sus objetivos.
viernes, 21 de agosto de 2009
A QUIEN CORRESPONDEN LOS GESTOS, AL AGREDIDO?
Hay un famoso memorando del Gobierno de los Estados Unidos, que desde la temprana época de los años sesenta, proclamaba la decisión de Washington de hacer todo lo posible para causar daño al pueblo cubano en dimensión tal, que provocara el levantamiento popular contra la triunfante Revolución.
Fiel a ese empeño, las administraciones norteamericanas, desde Eisenhower, hasta la actual, han seguido el mismo patrón de conducta para alcanzar ese fin, que se ha visto estrellado contra la soberana voluntad del pueblo de la Isla de sostener, aún en medios de carencias y dificultades objetivas y subjetivas el proyecto social instaurado desde el primer día de enero de 1959.
Si el Gobierno de Estados Unidos solo hubiera aplicado, como las aplicó, medidas económicas dirigidas a crear problemas a los cubanos, ya eso sería criticable desde todo punto de vista. Ningún Estado tiene el derecho de subvertir el orden en otras naciones. En ese camino ha estado el programa para destruir a la Revolución desde Washington y Miami
Pero las ansias de ese gobierno y de los que en Miami lo apoyan, no quedaron en el camino de la implantación del bloqueo, a ese engendro se unieron las acciones armadas contra la Revolución, la quema de cañaverales, la destrucción de escuelas, los asesinatos de maestros, campesinos y soldados.
En ese afán no se han detenido ante nada ni ante nadie. No se puede olvidar aquel horrible día cuando en el Puerto de La Habana estalló el buque francés La Coubre, que traía armas para la defensa de la Revolución, adquiridas en Europa ante la negativa yanqui de proporcionarlas.
Cuántos campesinos fueron asesinados en El Escambray, en la zona montañosa del centro de la Isla, por los bandidos, organizados, armados y financiados por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos?
Cuantas madres lloraron y enterraron a sus hijos?
Cuántos hijos lloraron y enterraron a sus madres?
Por qué el Gobierno de Estados Unidos armó a esos criminales, a sabiendas de que cometían actos de genocidio en esas montañas?
Por qué el Gobierno de Estados Unidos, consintió, toleró, financió, los planes que desde Miami se urdieron contra Cuba, a sabiendas de que como consecuencia de esas acciones criminales seres humanos podrían ser dañados físicamente?
Con qué derecho ese Gobierno de Estados Unidos asumió el triste y criminal papel de consentir en su territorio a esos elementos que han provocado la muerte de más de tres mil cubanos?
No hay prueba alguna que pueda demostrar que Cuba haya hecho daño a la ciudadanía de Estados Unidos. Sin embargo desde este lado de la orilla se puede afirmar, categóricamente que desde Washington y Miami han llegado en centenares de ocasiones, la metralla, las bombas, la guerra biológica y el recrudecimiento del criminal bloqueo.
George W. Bush, expresidente de esa nación y criminal de guerra no enjuiciado, apretó de manera cruel las clavijas del bloqueo. Esas medidas siguen vigentes aún con el señor Barack Obama en la Casa Blanca.
Desde la asunción de Obama, ese Gobierno ha dicho que espera gestos de Cuba para poder avanzar en el tema de las relaciones con la Isla.
Obama le reclama gestos al pueblo que su Gobierno mantiene bloqueado.
Obama le reclama gestos al pueblo agredido.
Obama le reclama gestos al pueblo que pagó 158 vidas, entre ellas las de 101 niños, debido a la introducción en la Isla del virus del dengue.
Obama le reclama gestos al pueblo que una mañana vio aviones mercenarios bombardeando bases cubanas, con las siglas de la Fuerza Aérea Revolucionaria, provocando muertes de ciudadanos de la Isla.
Obama le reclama gestos al pueblo que pagó más de cien vidas durante la cobarde invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, organizada y financiada por el Gobierno de su país.
Obama le reclama gestos al pueblo al que no le permiten comprar equipos médicos en Estados Unidos para salvar la vida de nuestros enfermos.
Obama le reclama gestos al pueblo, al que su Gobierno persigue por todo el mundo para abortar cualquier transacción financiera o comercial.
Obama le reclama gestos al pueblo que virilmente lloró a 73 seres humanos asesinados en la abominable voladura del avión de la línea aérea cubana en Barbados y cuyos asesinos están en este momento libres en las calles de Miami.
Obama le reclama gestos al pueblo que tiene a cinco de sus mejores hijos presos injustamente en cárceles norteamericanas por combatir el terrorismo originado en la ciudad de Miami.
Qué más querría el señor Presidente de Estados Unidos del pueblo de Cuba?
Una posición genuflexa?
Cuando concluya el primer período de Obama, la Revolución Cubana tendrá 54 años. Si Obama gana un segundo mandato, al finalizarlo estaremos celebrando 58 años de Revolución Cubana.
Él se marchará a escribir sus memorias y los cubanos seguiremos escribiendo nuestra historia.
Fiel a ese empeño, las administraciones norteamericanas, desde Eisenhower, hasta la actual, han seguido el mismo patrón de conducta para alcanzar ese fin, que se ha visto estrellado contra la soberana voluntad del pueblo de la Isla de sostener, aún en medios de carencias y dificultades objetivas y subjetivas el proyecto social instaurado desde el primer día de enero de 1959.
Si el Gobierno de Estados Unidos solo hubiera aplicado, como las aplicó, medidas económicas dirigidas a crear problemas a los cubanos, ya eso sería criticable desde todo punto de vista. Ningún Estado tiene el derecho de subvertir el orden en otras naciones. En ese camino ha estado el programa para destruir a la Revolución desde Washington y Miami
Pero las ansias de ese gobierno y de los que en Miami lo apoyan, no quedaron en el camino de la implantación del bloqueo, a ese engendro se unieron las acciones armadas contra la Revolución, la quema de cañaverales, la destrucción de escuelas, los asesinatos de maestros, campesinos y soldados.
En ese afán no se han detenido ante nada ni ante nadie. No se puede olvidar aquel horrible día cuando en el Puerto de La Habana estalló el buque francés La Coubre, que traía armas para la defensa de la Revolución, adquiridas en Europa ante la negativa yanqui de proporcionarlas.
Cuántos campesinos fueron asesinados en El Escambray, en la zona montañosa del centro de la Isla, por los bandidos, organizados, armados y financiados por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos?
Cuantas madres lloraron y enterraron a sus hijos?
Cuántos hijos lloraron y enterraron a sus madres?
Por qué el Gobierno de Estados Unidos armó a esos criminales, a sabiendas de que cometían actos de genocidio en esas montañas?
Por qué el Gobierno de Estados Unidos, consintió, toleró, financió, los planes que desde Miami se urdieron contra Cuba, a sabiendas de que como consecuencia de esas acciones criminales seres humanos podrían ser dañados físicamente?
Con qué derecho ese Gobierno de Estados Unidos asumió el triste y criminal papel de consentir en su territorio a esos elementos que han provocado la muerte de más de tres mil cubanos?
No hay prueba alguna que pueda demostrar que Cuba haya hecho daño a la ciudadanía de Estados Unidos. Sin embargo desde este lado de la orilla se puede afirmar, categóricamente que desde Washington y Miami han llegado en centenares de ocasiones, la metralla, las bombas, la guerra biológica y el recrudecimiento del criminal bloqueo.
George W. Bush, expresidente de esa nación y criminal de guerra no enjuiciado, apretó de manera cruel las clavijas del bloqueo. Esas medidas siguen vigentes aún con el señor Barack Obama en la Casa Blanca.
Desde la asunción de Obama, ese Gobierno ha dicho que espera gestos de Cuba para poder avanzar en el tema de las relaciones con la Isla.
Obama le reclama gestos al pueblo que su Gobierno mantiene bloqueado.
Obama le reclama gestos al pueblo agredido.
Obama le reclama gestos al pueblo que pagó 158 vidas, entre ellas las de 101 niños, debido a la introducción en la Isla del virus del dengue.
Obama le reclama gestos al pueblo que una mañana vio aviones mercenarios bombardeando bases cubanas, con las siglas de la Fuerza Aérea Revolucionaria, provocando muertes de ciudadanos de la Isla.
Obama le reclama gestos al pueblo que pagó más de cien vidas durante la cobarde invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, organizada y financiada por el Gobierno de su país.
Obama le reclama gestos al pueblo al que no le permiten comprar equipos médicos en Estados Unidos para salvar la vida de nuestros enfermos.
Obama le reclama gestos al pueblo, al que su Gobierno persigue por todo el mundo para abortar cualquier transacción financiera o comercial.
Obama le reclama gestos al pueblo que virilmente lloró a 73 seres humanos asesinados en la abominable voladura del avión de la línea aérea cubana en Barbados y cuyos asesinos están en este momento libres en las calles de Miami.
Obama le reclama gestos al pueblo que tiene a cinco de sus mejores hijos presos injustamente en cárceles norteamericanas por combatir el terrorismo originado en la ciudad de Miami.
Qué más querría el señor Presidente de Estados Unidos del pueblo de Cuba?
Una posición genuflexa?
Cuando concluya el primer período de Obama, la Revolución Cubana tendrá 54 años. Si Obama gana un segundo mandato, al finalizarlo estaremos celebrando 58 años de Revolución Cubana.
Él se marchará a escribir sus memorias y los cubanos seguiremos escribiendo nuestra historia.
lunes, 17 de agosto de 2009
EL CONCIERTO DE JUANES EN LA HABANA PUEDE SER UN FUERTE MENSAJE DE VOLUNTAD DE PAZ

Entrevista realizada por R. A. Hernández, de La Jiribilla
El anuncio en La Habana del concierto Paz sin Fronteras, promovido por el músico colombiano Juanes, para el próximo 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución, ha generado opiniones diversas. En la Isla se respira expectación en espera del encuentro. También, la actitud agradecida por el reconocimiento a la voz de Cuba en nombre de la Paz.
Uno de los invitados, el cantautor cubano Silvio Rodríguez, en entrevista para La Jiribilla, al responder sobre las “preocupaciones” que ha provocado tal “atrevimiento”, lo reafirma como “un evento de Paz que le molesta a la ultraderecha porque la naturaleza de esta gente es agresiva, como el bloqueo, y porque la idea y el hecho de la Paz socavan el odio que les alimenta”.
Cuando aún sonaban los acordes de la presentación en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil por la conmemoración de la gesta independentista del 10 de agosto de 1809, Silvio, quien ante unas 25 mil personas en el Estadio Modelo interpretó canciones que constituyen parte sustancial de la historia trovada de este conteniente, compartió algunas reflexiones con esta revista.
El concierto del músico colombiano Juanes en la Plaza de la Revolución tiene una historia previa y espontánea en La Habana. Cuéntanos sobre esta historia y sus antecedentes.
Los antecedentes, en lo que a mi persona se refiere, comenzaron por una llamada telefónica del Ministerio de Cultura para decirme que Juanes quería hacer un concierto en La Habana por la Paz y que venía a hablar de eso a Cuba. Me llamaron porque iba a haber una cena y querían que yo asistiera. Allí conocí a Juanes y le escuché hablar por primera vez del proyecto. Él me preguntó si quería participar y le dije que sí. Yo había visto por televisión el primer concierto por la Paz que habían hecho en la frontera de Colombia con Venezuela y me pareció positivo.
En la presentación del libro Cancionero comentas que a los 20 años creías que la poesía podía cambiar al mundo y ahora a los 60 estabas convencido de que no podías cambiarlo, pero sí hacerlo mucho mejor. ¿Puede evidenciar este concierto de Juanes en Cuba tal certeza?
Efectivamente, no creo que una canción o un concierto puedan cambiar la compleja realidad de la noche a la mañana, pero sin duda un evento como este puede ser un fuerte mensaje de voluntad de Paz, en este caso entre los EE.UU. y Cuba, países separados por discrepancias de medio siglo. A mi entender este concierto pretende unirse a la voz de muchos de aquí y de allá que deseamos que la situación se normalice y que cada cual viva como lo desea, respetando al otro diferente.
La idea de este evento musical ha levantado bastante revuelo en Miami acusándolo de concierto politizado. ¿Por qué puede molestar tanto un evento a favor de la Paz?
Las voces que condenan a este concierto no son las de la inmensa mayoría de trabajadores emigrantes cubanos. Mucho menos la de los 11 millones que vivimos en Cuba. Las voces incómodas y agresivas son de la pequeña pero muy poderosa ultraderecha cubana, que se da besitos con la ultraderecha estadounidense (la que ya se sabe lo que hace por todo el mundo). Un evento de Paz le molesta a la ultraderecha porque la naturaleza de esta gente es agresiva, como el bloqueo, y porque la idea y el hecho de la Paz socavan el odio que les alimenta.
Hay muchas guerras desatadas en todo el mundo: bélicas, ideológicas, económicas... Y este concierto se dedica a contraponer la Paz ante tales conflictos. ¿En favor de qué causas o contra qué actos vale la pena "disparar" canciones?
Juanes dice que desea que este concierto sea blanco; también se ha dicho que el blanco es la ausencia de color, por lo que interpreto que Juanes desea que no haya predominio de una razón sobre otra, que todos tengamos la misma oportunidad. Creo que en este concierto caben todas las canciones que transmitan aspectos de la condición humana, que es algo muy diverso, muy rico, al margen de las ideologías. Por eso, todo lo que sea respeto al derecho a la vida, a la educación, a la libertad, a la diversidad, será válido. Y más que "disparar" supongo que será un concierto donde se soplarán canciones para que el viento —ayudado por los satélites— las haga llegar lo más suavemente posible a todas partes.
Entre tus canciones, existen varias que se pronuncian contra la guerra. ¿Escucharemos algunas de ellas en el concierto? ¿Acaso algún adelanto de la nueva producción Segunda cita?
Para hacer el programa supongo que primero hará falta saber cuántos artistas participarán. Entonces se podrá tener una idea del repertorio que tocará a cada cual.
Segunda cita es un disco bastante enfocado en la realidad cubana, quizá pudiera cantar alguna de esas. Aún no lo sé. En algún momento pensé cantar “Rabo de nube”, que me fue imposible hacer en el homenaje a Pete Seeger. También he pensado en "Días y flores". Pero también pudiera desempolvar una, llamada "Blanco", que hice hace 40 años.
Cantar en la Plaza de la Revolución supone un deber, rememorando tu antológico tema. ¿Qué significación tiene entonces hacerlo hoy, en las actuales circunstancias, y acompañado de todos estos músicos?
Sigue siendo un deber y, por supuesto, también un gusto.
Acabas de realizar varios conciertos en Ecuador, uno de los centros de la renovación social que tiene lugar en América Latina. A partir de la experiencia de esta visita, tu contacto con el pueblo, unido a los hechos recientes del golpe en Honduras, la crisis mundial y las bases yanquis en Colombia, ¿qué señales o lecciones nacidas en este contexto nos debieran servir para el futuro latinoamericano más inmediato?
Creo que el golpe de Estado en Honduras se parece mucho al que dio Pinochet en Chile y creo que aquí tampoco lo hicieron solos. Los ambiciosos han vuelto a manchar la dignidad de las fuerzas armadas de un país latinoamericano. Hay muchos heridos de bala y si hay menos muertos ha sido por la presencia vigilante de TeleSur. Es obvio que el pueblo hondureño dirá la última palabra. Por otra parte, la intensidad de lo que hemos vivido en Asunción y en Guayaquil refuerza mi fe en que la segunda independencia latinoamericana continúa
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