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viernes, 14 de noviembre de 2008

LA ORIGINAL DE MANZANILLO


Lleva en su alma todo el amor de su pueblo de tabaqueros, pescadores y zapateros.

Lleva la impronta de la poesía de Navarro Luna como símbolo de una cubanía asentada entre palmeras y el salitre de su bahía.

Lleva además todos los sonidos que la rodean, todos esos cantos nacidos entre los cañaverales y los cafetales y las insondables profundidades de una música que ya dejó de ser de ellos para alzarse como propiedad genuina del patrimonio nacional.

Para ellos este momento significa un punto de partida, esa nave cuyo capitán no descansa buscando nuevos horizontes, no tiene puerto de atraque, siempre tendrá la vía abierta en todos los mares para continuar la ruta iniciada hace ocho lustros.

Podría ser denominada Guardiana Musical del Guacanayabo, por donde jamás entrarán las perturbadores sonoridades carentes de lo bello, por allí, como celadora de lo bueno, se erige como muro infranqueable, defendiendo nuestra cultura como lo que es: Escudo y Espada de la Nación.

Cuántas personas en este mundo, el cercano y el de más allá de nuestras costas habrán disfrutado de sus ritmos?

Cuántas personas habrán encontrado la felicidad, disfrutando de sus presentaciones?

Son millones, y en su extenso andar están reflejados todos los pueblos y ciudades de la Isla, que vibra al compás de sus interpretaciones, que se mueve, que aplaude, que los identifica como auténticos embajadores.

Manzanilleros de pura cepa, nunca han pensado alejarse de ese terruño bañado por el sol del Caribe, no podrían vivir fuera de ese espacio, les faltaría el oxígeno que el pueblo les regala, como recíproca acción ante tanta demostración de amor certificada por los años.

Vale entonces el propósito de adueñarnos de la efemérides, vale porque ellos, han derramado mucho sudor para alcanzar la cúspide del éxito, vale porque los sentimos propios, como hermanos que nos dan como saludo una buena pieza musical.

Este puede ser un recuento a la manera de un cronista atenazado por el tiempo, pero en pocas palabras no se plasman todas las imágenes que adornan su trayectoria.

Sirvan entonces estas palabras, nacidas al calor de sus 45 años, como homenaje para los que todos los días regalan a los cubanos una muestra de humildad, disciplina, de talento y de amor para la tierra que los vio nacer.

Felicidades para la Orquesta Típica Original de Manzanillo.

Autor: David Rodriguez

sábado, 8 de noviembre de 2008

LYNN: CON LUZ PROPIA




Mientras Paloma acercaba sus vientos para herir a la Isla tan castigada por la naturaleza, una voz, como aleteo de mariposa fecunda, inundaba de buen gusto el recinto, erigiéndose como valladar ante el inminente peligro.

La bella mujer cantó con tanto vuelo, que pudo haberlo hecho sin el formidable acompañamiento que tuvo, salido de talentosas manos, que nos hicieron viajar por ese mundo mágico de la música, en un frenesí que hizo mas dulces nuestras almas.

Tensión, nervios en franco movimiento, quedaron reducidos a la nada. Un público, quizás inesperado por ella, le devolvió la calma a sus angustias y entonces le brilló el sol con el que iluminó a todos los presentes.

Fue una de esas noches en la que el arte alcanzó el esplendor de lo auténtico, llevándonos por los insospechados vericuetos que solo el espíritu hecho música puede engendrar.

Cálida la presencia en el escenario. Sobria. Sin estridencias. Sin lentejuelas. Solo sonido y voz, luces y amor, aplausos y recuerdos colmaron el teatro, que abrió sus puertas para registrar un hecho ya inolvidable.

Hermosa presentación de una artista que por esas cosas de la vida jamás pensó iniciar esa trayectoria, que de cerca le llegaba, pero que al mismo tiempo le imprime su impronta para felicidad de quienes apreciamos su manera de expresar.

Las palabras sirven en la medida en que expresen la veracidad de los hechos. En esta ocasión esas palabras, esos hechos, plasmados en una actuación memorable, cobran fuerza y dimensión, cobran prestigio y altura.

Anoche, una vez más, la música, la poesía, el talento y una voz respetable y hermosa, nos hicieron crecer, nos hicieron llorar, nos hicieron mejores personas.

He ahí el éxito de ese concierto en el Teatro Bayamo, en el que Lynn Milanés, despojada de prejuicios y ataviada con luz propia, se nos mostró tal cual es, manifestando con su actuación que si se parece a alguien es a ella misma.

Autor: David Rodriguez

martes, 21 de octubre de 2008

VOLCÁN Y REMANSO

Una cascada de sonidos envolvió al hermoso Teatro Bayamo. Las notas salían escapadas de las manos del pianista buscando la quietud de la noche, pero no encontraron sosiego, pues una y otra vez volvían al piano para buscar, ya exhaustas, nuevamente la paz.

De la volcánica erupción pasó a lo sublime, en una digitación que semejaba el descenso del pétalo de una flor flotando en el espacio, para cobijarse en las alas del grillo intramontano.

Asistir a ese parto del alma acompañando ese virtuosismo expresado por el artista, supone viajar por las vías de la música hacia ese estado de espiritualidad que solo el arte puede hace valer en el ser humano.

Y traspasó las fronteras invisibles de la música y con su andar por el espacio vital de las musas, nos llevó de la cuna de los clásicos a los ancestros, en un acto de retroalimentación que se convierte en perpetuo en el afán de seguir siendo lo que somos.

Compartir una noche con tan joven pianista, ya avezado en los escenarios mas exigentes, significó trazar una línea paralela que nos llevó del éxtasis a la catarsis, con mesura, pero con la profundidad de un arte entregado desde las entrañas mismas del corazón.

Anoche las estrellas pudieron palidecer ante tanta majestuosidad, pero estrellas al fin, prefirieron coronar con sus ritos la vehemente exposición de una música, que arrastró a todos los presentes, con el mejor de los sentimientos, a un estado de ánimo solo comparado con la felicidad.

La cultura creció, el amor también elevó su estatura, el arte acentuó la autenticidad de un artista que despojándose de las autorías, selló un pacto sin estridencias con un público, que desde el primer acorde ya lo asumió como un hijo.

Quizás haya otras palabras para calificar la memorable actuación este 20 de Octubre en Bayamo, de Aldo López-Gavilán Junco, pero sería bueno utilizar unas que resumen lo vivido: nos poseyó a todos.

domingo, 19 de octubre de 2008

EL 20 DE OCTUBRE

El olor a pólvora lo envolvía todo. Fueron tres días de intenso combate. Por un lado huestes inexpertas en el uso de las armas. Del otro, un ejército bien formado y armado. Pero había una diferencia: los de aquí luchaban por la independencia, los de allá luchaban por impedirla.

Aquellos días fueron definitorios. Los hombres que el diez de octubre de 1868 habían elevado junto a Carlos Manuel de Céspedes sus manos hacia el infinito, apoyando el grito libertario, se propusieron una acción audaz, atrevida para un bisoño ejército, pero profundamente justificada luego del revés de Yara.

Nuestra nacionalidad tuvo un parto no común en otras partes del mundo. La forja del nombre de cubanos, se alcanzó en franco enfrentamiento contra el coloniaje español, se alcanzó en la búsqueda del horizonte que hasta entonces nos estaba vedado por la presencia extranjera.

Cuántos sufrimientos, cuánta tristeza, cuánta desolación causó la barbarie española en Cuba?

Cuántos murieron en medio de las penurias provocadas por ese obstinado empeño de mantener a una Isla bajo la bota imperial?

Hidalguía es la palabra exacta para definir la acción de La Demajagua. Hidalguía es la palabra exacta para definir la acción de La Toma de Bayamo.

Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, se lanzó en una cruzada que quizás algunos catalogaron de locura, pero es que desde entonces los pueblos han tenido que asumir esas ¨¨locuras¨¨ con la más absoluta cordura, en función de alcanzar los objetivos de disfrutar de la libertad.

La decisión para el ataque tiene sus orígenes tras el fracaso en Yara. Luego de ese infausto momento, las fuerzas de la independencia se debilitaron, pero surgió la idea de uno de los dominicanos, ya inmersos en esas acciones libertarias, de emprender la ruta hacia Bayamo.

No se equivocó ese patriota dominicano. El golpe sería desmoralizador en sí mismo, y obtuvieron más: la toma de la ciudad, luego de no pocos enfrentamientos en los que cayeron hombres de ambos lados.

Ya alcanzado el triunfo, los bayameses, además de ser protagonistas de la fundación de la nación cubana, también, en otro gesto de altruismo de altura, exigieron la letra de lo que sería La Marsellesa del Caribe.

Allí en la plaza contigua a la iglesia, se arremolinaron los triunfadores y cuenta la historia que Perucho Figueredo, quien ya había concebido la música, fue desgranando los versos del hermoso canto patrio, conocido hoy como nuestro Himno Nacional.

Aquí nació la Patria. Aquí surgió la Nacionalidad Cubana. Bayamo como Ciudad Madre, abrazó a todos los hijos de la Isla y con su manto de esperanza, diseminó por los cuatro puntos cardinales, las ansias de libertad de un país que contra viento y marea, es Libre, Independiente y Soberano.

El 20 de Octubre marca un antes y un después. El 20 de Octubre es una fecha grande de un pueblo grande, de una patria grande. Ese día, entre las palmeras y las alegrías, nació también la cultura cubana.

El 20 de Octubre de 1868 el mundo asistió al nacimiento de una nación, que desde entonces luchó a brazo partido por alcanzar los nobles objetivos de la libertad, definitivamente alcanzada noventa y un años después.

David Rodríguez

LOS 15 DE CÁNDIDO FABRÉ


Cuando la música noblemente envuelve los buenos sentimientos, estamos en presencia de lo auténtico.

Cuando la música se convierte en bálsamo que alivia los dolores, estamos en presencia de lo valedero del arte para el ser humano.

Cuando la música provoca alegría, sosiego, estímulo, entonces ya hay que asumirla como lo que es: herramienta bienhechora para la ascensión de la espiritualidad, es decir, transformadora, para bien, de las personas que la disfrutan.

En su tiempo aquellos grandes como Chopin, Debusyy, Beethoven, Vivaldi, estremecieron las conciencias de sus seguidores por la belleza, la profundidad y el aporte que hicieron a la música conmoviendo al mundo, conmoción que para felicidad de todos sigue recorriendo los más distantes parajes.

De aquellos tiempos a estos ha llovido mucho y hoy son otros, músicos también, los que estremecen, los que nos hacen mejores personas, transitando por el pentagrama esgrimiendo cualquier género de esta manifestación del arte.

Si en Europa la música se abrió paso con los ahora considerados clásicos, América también aporta lo suyo y en esta área Cuba sienta sus reales y proyecta hacia el mundo sus disímiles manifestaciones.

Y si en Cuba tenemos ese semillero de buenos artistas de la música el Oriente de la Isla ha sido pródigo, generando personalidades que han hecho lo suyo, dejando la huella indeleble de su calidad por todos lados.

Es aquí donde tenemos la ocasión de contar con una agrupación musical que este diecinueve de octubre, está celebrando tres lustros de exitoso paso por el difícil mundo de la música, haciendo lo que le corresponde en estos momentos de definiciones desde el campo de la cultura, que en el caso nuestro, conlleva también definiciones políticas.

Cándido Fabré debe andar henchido de gozo, también sus músicos, pues han escrito una historia, quizás breve para algunos, pero intensa en éxitos y reconocimientos que sin duda será enriquecida por el talento que demuestran en sus presentaciones.

Enhorabuena para Cándido, enhorabuena para La Banda, enhorabuena para los cubanos, que tenemos en alta estima su labor, que sabemos además, que la estrella que lo guía es la misma estrella que él defiende, tanto en nuestra Patria como en el extranjero.

Por su cubanía, Fabré camina con los mismos sentimientos del más grande de todos los que en Cuba han dejado su amor en el pentagrama: Benny Moré.

Autor: David Rodríguez

lunes, 13 de octubre de 2008

LA NOCHE DEL BOLERO EN BAYAMO

Un jueves de cada mes cobra vida en Bayamo, La Noche del Bolero.

La música se esparce como brisa bienhechora, inundando el recinto, que por demás, invita, en medio de palmas reales, mangos, aguacates, flores y poesía, a escuchar el bolero que atesora, como siempre, las bellas imágenes del amor.

El cielo puede estar encapotado, la lluvia quizás se haya hecho presente, pero esa humedad nacida de tanta lluvia, no puede impedir la buena acción, el reconocimiento a quienes han hecho de la música, la herramienta para la expresión y la salvaguarda de nuestra cultura.

Nunca será tarde para abrazar a los que han labrado el camino con la fuerza de la voluntad, sembrando auténticos sentimientos en los insospechados senderos del ser humano.

En esa noche las voces se lanzan al ruedo en difícil acto que no todos logran vencer, pero que en el caso de un cantante como Ángel Labrada, pasa de acto a brillante interpretación en un género que lo ha encumbrado de manera noble y hermosa: el bolero.

Y el bolero se escuchó, celebrando su paso por el pentagrama, donde deja en cada canto, una semilla que puede germinar aún en medio del desierto. Y es que Ángel tiene el ángel que solo pueden asumir aquellos que cantan bien.

Es que Ángel canta y encanta habiendo pasado tantos años regalando su voz para hacer feliz a mucha gente que lo admira gracias a su permanencia en ese género que ya lo asume como uno de los mejores, por lo menos así pienso yo.

Su voz, por suerte no ha quedado solo dentro de nuestras orillas, Noruega ha podido aquilatar sus condiciones vocales y allí debe volver para convertir en música las gélidas imágenes de esa nación europea.

La noche del Bolero es momento de músicos y de música, de gente del pueblo que no falta a las citas que en la UNEAC, organiza ese defensor a ultranza de los que en Granma se empeñan en hacer de las corcheas un estandarte para la ascensión de los buenos sentimientos. Su nombre? 0rlando Quesada Arévalo, ´´Guapachá´´.

Noche de Boleros, noche de reconocimiento, noche de alegría, en los bayameses jardines de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Autor: David Rodríguez

miércoles, 8 de octubre de 2008

EL CHE VIVE EN SUS OJOS

Aquel militar temblaba. Le temblaban las manos, las piernas. Le temblaba todo. Sabía que estaba ante un hombre, uno de esos hombres que no se matan ni con cien disparos.

El militar temblaba ante el pecho del hombre al que habría de asesinar a sangre fría. Temblaba todo su cuerpo. Le habían dado la orden de ultimarlo, mas, sabía que su acción perduraría en el tiempo y que el escarnio le acompañaría toda su vida.

El eco de los disparos retumbó en toda la montaña. Las manos del asesino no encontraron descanso después de la descarga del arma. El militar no sabía donde colocarlas. Sus manos testigos mudas de su crimen no encontraron sosiego aquel día ni después tampoco.

Los autores intelectuales del asesinato pensaron que con su muerte acabarían las esperanzas de los pueblos aun sojuzgados por los oligarcas. Pensaban de esa manera, pero la historia demostró desde ese momento infausto, que estaban equivocados.

Dicen que la mirada del hombre se clavó en los ojos del militar de una manera tal, que tuvo que mirar hacia otro lado mientras esgrimía el arma homicida. No hubo resistencia, ni súplicas, ni lamentos y mucho menos concesiones. Era el hombre ante la muerte. Era el hombre venciendo a la muerte.

Y salió airoso nuestro hombre de aquel instante supremo. No se amilanó porque de haberlo hecho los pueblos de Nuestra América habrán demorado más en encontrar el camino de la segunda y última independencia.

Los años nos presentan al hombre de aquella escuela de La Higuera, erguido en su Rocinante, presto a alcanzar el punto más alto de la gloria abrazando a los indios, a los latinoamericanos todos desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Así avanza él entre la maleza y el desierto, entre el mediodía y la bruma, entre los vericuetos de Los Andes, sobre el caballo de Bolívar, aplastando injusticias y sembrando la luz allí donde no la hay.

Hoy a tantos años de su ascenso al corazón de los oprimidos del mundo, el Che está presente, recorriendo los caminos empedrados, difíciles y luminosos de hoy y viviendo en los ojos de aquel militar que creyó asesinarlo.

Autor: David Rodríguez Rodríguez