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viernes, 11 de marzo de 2016

RECIO EL PEQUEÑO GIGANTE

Hoy hablaremos de un bayames sencillo, un ser humano común y corriente, una persona que quizás haya estado en algún momento al lado de uno de nuestros oyentes.

Esa persona, como cualquier otra, tiene virtudes y también defectos, quizás piense que el que tenga toda la perfección humana posible que lance la primera piedra.

Nació el 8 de marzo de 1939 en el poblado de Julia, perteneciente al municipio de Bayamo y la vida lo fue acercando a la edad laboral que desarrollo en la Ciudad Monumento.

Fue zapatero, trabajo en contabilidad, técnico de medios básicos hasta que en 1994 comienza a laborar en la cadena de turismo Islazul y seis años después presenta su documentación dirigida a obtener la jubilación.

La persona de la que hablamos hoy es Manuel Enrique Recio Reyes por muchos años anotador de beisbol y colaborado en esa rama de la emisora Radio Bayamo, en la que estuvo un prolongado tiempo en esos menesteres.

Recio, conocido también como el Pequeño Gigante, ya venía en ese trabajo mucho antes de jubilarse de aquellas otras labores que hemos referido por lo que se convirtió en referente en los partidos de pelota que anoto.

Por ejemplo ya en junio de 1970 anota su primer juego de beisbol correspondiente a la primera categoría y un mes más tarde en los Juegos Escolares Nacionales efectuados en la ciudad de Holguín.

Recio goza de aprecio no solo entre sus vecinos, también en el mundo deportivo del territorio, especialmente en el ámbito de las bolas y los strikes en el que ha aportado mucho por mantenerlo.

Durante mucho tiempo compartió transmisiones de pelota en Radio Bayamo junto a Terencio Montero y Pachi Espinosa recorriendo todo el país en función de llevar a la afición los juegos del equipo de Granma.

Tiene un amplio conocimiento de las estadísticas de un deporte como la pelota que requiere de mucha dedicación dada la cantidad enorme de anotaciones que debe hacer un compilador de esa especialidad deportiva.

Manuel Enrique Recio sigue apegado a nuestro pasatiempo nacional y continua colaborando para que cada jugada, cada juego, se refleje en las estadísticas conformando la historia de cada pelotero.

http://www.ecured.cu/Manuel_Enrique_Recio_Reyes

viernes, 26 de febrero de 2016

JORGE CARLOS MILANES Y CESPEDES, OTRO BAYAMES EN LA HISTORIA DE LA PATRIA


El proceso revolucionario iniciado en Bayamo en la segunda mitad del siglo 19 propicio la incorporación al mismo de hombres que por su valentía se ganaron el nombre de patriotas.

Unos son más conocidos que otros, pero en definitiva aquella generación de valientes está inscripta en las páginas de oro de la patria, a la que se entregaron en la búsqueda de la independencia de la Isla.

Fueron tantos los de esa estirpe, pero ninguno olvidado en la memoria de los cubanos que hoy asumen, con la misma valentía de entonces, los desafíos del presente.

Uno de aquellos bayameses que se inmiscuyó de inmediato en los trajines gloriosos por la libertad de Cuba, nació en Bayamo el 19 de mayo de 1823, unido sanguíneamente al Padre de la Patria.

Obtuvo el título de abogado en la Universidad de La Habana, integrándose a ese gremio en la ciudad de Bayamo donde, según la historia, desarrollo con honestidad sus funciones.

A mediados de julio de 1886 ingreso en la masonería, lo que le sirvió para realizar sus actividades conspirativas contra el colonialismo español, integrando un año después el Comité Revolucionario de Bayamo.

Jorge Carlos Milanés y Céspedes, el patriota del que hablamos hoy, se incorporo de inmediato a las huestes que habían protagonizado el alzamiento en La Demajagua.

El 15 de julio de 1868 se une a Céspedes en Barrancas, y allí participa en los preparativos para el ataque y toma de la ciudad de Bayamo, victoria que se alcanzo cinco días más tarde.

Tres meses después, ante la imposibilidad de resistir el empuje de las fuerzas españolas, empeñadas en reconquistar la ciudad, fue de los primeros en quemar su casa y partir a la manigua redentora.

Jorge Carlos Milanés y Céspedes, hizo lo que correspondía en aquellos momentos oscuros que vivía la patria, dejando un ejemplo imperecedero para las generaciones actuales de cubanos.

Como él, fueron muchos los que acompañaron a Céspedes en una contienda muy difícil, pero enaltecedora como es la lucha por la emancipación de la patria a la que querían ver libre y soberana.

Recordamos a este ilustre bayamés, Jorge Carlos Milanés y Céspedes en ocasión de cumplirse hoy el aniversario 132 de su muerte, el 26 de febrero de 1884 en la ciudad de Santiago de Cuba.

miércoles, 10 de febrero de 2016

EL PADRE EN EL OLEO

Autora: Mónica María Ramírez Aguilar

Las iglesias dan sensación de lugar tranquilo donde Dios, en cualquier momento, se encontrará con la persona que reza; son un espacio donde la luz tenue y los altares crean un clima agradable para meditar. Asimismo, se convierten, sobre todo las católicas, en sitio de manifestaciones artísticas pues los cantos durante las misas, las pinturas y esculturas que en ellas se observan, captan la atención de feligreses y visitantes.

Tales calificativos se manifiestan en la Parroquia Mayor San Salvador de Bayamo, una edificación construida en sus inicios de madera y techo de guano, y poco a poco levantada de concreto en más de una ocasión pues los terremotos que azotaron a la ciudad y el incendio de 1869, la afectaron.

Los sacerdotes, también son incluidos en ese arte que se respira de los templos, ellos y sus tonos de voz en las liturgias sirvieron para decorar el área. Ese es el caso del padre Diego José Baptista, quien fue párroco de la catedral San Salvador de Bayamo y por su apoyo a la causa de la independencia es protagonista de un mural dentro del recinto.

El óleo se ve en el arco formero de la nave principal, trata sobre la bendición de la bandera de La Demajagua o la bandera de Céspedes y la primera interpretación oficial del Himno de Bayamo. Según los autores Juan Quijano y Rafael Couso, el hecho representado tuvo lugar cerca del altar y luego todos salieron al atrio, donde por primera vez es interpretada la marcha de guerra.

Fue pintado en 1919 por el dominicano Julio Desangles, en el aparecen personalidades como: Perucho Figueredo, Carlos Manuel Céspedes, Francisco Vicente Aguilera y a la izquierda de esas tres figuras, el padre Diego José; seguido por sus ayudantes y con todos los instrumentos que permiten bendecir la enseña nacional; acompañado de un pueblo a pie y otro a caballo deseosos que llegue la hora de su lucha.


Tiene una dimensión de 8.5 m de ancho x 4.5 m de alto, es la única pintura de tema civil ubicada dentro de un templo católico cubano. Posee elementos procedentes de la escuela del pintor español Sorolla quien caracterizó su plástica por pinceladas empastadas, sueltas y ágiles, la ubicación del punto de vista de la composición en alto y el reflejo de la luz que trasmite movimiento a la obra.

Vestido con túnica color blanco y dorado se aprecia al padre Baptista dibujado quien parece contrastar y, al mismo tiempo, componer aquel suceso, convertido en un representante más de los ideales de libertad y justicia. Mirar desde los bancos del interior de la catedral da la impresión de que el momento se repite en trazos, formas y colores, la mente es capaz de memorizar los detalles, no importa si están borrosos y entre el Jesús en la cruz, el silencio y los altares, la iluminación invita a contemplar al sacerdote en el óleo.

Fuentes:
Quijano, J. y Couso, R. (2000). El templo de El Salvador.
Roldós, R. y Rodríguez, R. (1997). Testigo de las llamas. Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Diócesis de Santísimo Salvador de Bayamo- Manzanillo.
Paradiso, M. y Roldós, R. (2012). “Capilla Nuestra Señora de los Dolores entre historia y misterio”. Ed. Iedizione

PADRE BAPTISTA: REQUIEM Y ALELUYA

Autor: Angel Lago Vieito

El siglo XIX fue un período definitorio para el imperio español de Ultramar. Tras la pérdida de sus posesiones coloniales en América, a causa de las guerras independentistas culminadas en la tercera década de la centuria, la metrópoli intentó retener a Cuba, y con ese fin aumentó el número de sus tropas en la Isla; decretó el régimen de las facultades omnímodas para el gobierno colonial, y además, en el ámbito eclesiástico, comenzó la sustitución del clero criollo por el peninsular.

Bayamo era uno de los pueblos cubanos que contaba con mayor número de templos, y en su caso específico se dio la circunstancia peculiar de que todos los clérigos, desde siglos atrás, eran siempre bayameses y miembros de las familias más distinguidas.

Se destacó el Padre Baptista como patriota y partidario de la independencia de Cuba, y muestra evidente de ello es su actuación desde antes del estallido de la guerra liberadora en 1868. Al respecto señalaba Maceo Verdecia:

Entre los varios hijos de Bayamo que habían abrazado la carrera eclesiástica, se encontraba el Padre Baptista, Vicario de la Arquidiócesis y uno de los más famosos oradores sagrados de la provincia. El espíritu abierto a las ideas reformistas que empezaban a vislumbrarse en aquella época; su generosidad para con los necesitados y la amabilidad de su carácter, hicieron que fuera el verdadero director espiritual de las familias bayamesas. A estas cualidades unía otra el Padre Baptista: su patriotismo. En esto era intransigente.

Al abundar sobre la posición patriótica del padre Baptista, el historiador bayamés precisaba: “Fue el verdadero precursor de los acontecimientos que debían surgir en el año 1868; es más: fue el padre de esos acontecimientos. La generación que debía animarlos, fue obra de sus manos. El hizo aquel espíritu; lo hizo y le dio vida,”

Un suceso acaecido en el mes de Abril del año 1864, puso de manifiesto el carácter íntegro del padre Baptista. Durante la procesión del Santo Entierro en la Semana Santa, reafirmó su derecho a organizar la procesión, y lo impuso ante las pretensiones del mariscal de campo don Luis de Monteblanch, quien de regreso con sus tropas de la frustrada empresa de Santo Domingo, se encontraba en la ciudad.

Otros episodios similares dan la medida de la osada y firme actitud patriótica del padre Baptista, entre ellos el hecho de haber permitido la primera interpretación instrumental de la marcha compuesta por Perucho Figueredo, a modo de Marsellesa, del movimiento conspirativo surgido en la ciudad, y que luego se convertiría en el Himno Nacional de Cuba.

El referido suceso tuvo lugar el 11 de Junio de 1868, apenas unos meses antes de la insurrección, después del Te Deum y también durante la procesión de la fiesta del Corpus Christi, en la Iglesia Parroquial Mayor y ante la presencia de las autoridades coloniales de la ciudad, entre ellos en propio teniente gobernador Julián Udaeta.

Pero sin dudas, el acontecimiento más trascendental de la vida patriótica del presbítero, fue la bendición de la bandera insurrecta de Carlos Manuel de Céspedes, efectuada también, en el mismo histórico escenario de la hoy Catedral bayamesa, el 8 de noviembre de 1868, días después de la toma de la ciudad por las fuerzas independentistas. En esa acción fue secundado por los sacerdotes Juan Luis Soleilac y Emiliano Izaguirre, perteneciente el último a la parroquia de Barranaca.

Cuando las tropas colonialistas recuperaron esta ciudad reducida en parte a cenizas el padre Baptista fue considerado infidente. Debido a su avanzada edad –tenía entonces 90 años- no fue castigado ni desterrado, sino que fue trasladado a Santiago de Cuba, donde murió de consunción, el 14 de febrero de 1876.

El longevo sacerdote criollo –vivió hasta los 98 años- a despecho de posiciones oficiales y del Patronato Regio ejercido sobre la Iglesia Católica, asumió valiente y dignamente su papel como hijo fiel de la tierra cubana.

Sirvan estas líneas –no es otro su propósito- como un tirón al manto del olvido, y de antecedente para un futuro y necesario trabajo, que indague y localice nuevas fuentes, y pueda ofrecer una imagen más acabada del religioso y patriota bayamés.

Queda entonces ese reto a los investigadores o interesados en general. Mientras, este es nuestro réquiem y a la vez nuestro aleluya.

Fuente: A propósito de Bayamo. Ediciones Simiente. Obispado Bayamo- Manzanillo (1999) p. 27 y 28.

lunes, 1 de febrero de 2016

DESVENTURAS BAYAMESAS

En el constante andar por las calles bayamesas pueden observarse hechos que en la mayoría de los casos son sustentados por las buenas conductas de los ciudadanos, pero siempre encontramos elementos negativos.

Esos ejemplos que no se quisieran experimentar suceden todos los días en nuestra comunidad y si bien hay autoridades responsabilizadas para la evitación de los mismos, es la propia ciudadanía la que puede erradicarlos.

Sera la policía, como guardiana del orden público, la única institución que debe luchar para que la armonía se manifieste en las calles, en los hogares, en la comunidad?


Si deseamos la convivencia en el barrio, los primeros que deben contribuir en ese empeño somos los ciudadanos, algunos de los cuales no tienen el comportamiento que se inculca en una sociedad como la nuestra.

Porque razón un vecino de un barrio cualquiera se esmera en que los demás, que descansan, ven la televisión o están enfermos, escuchen la música de su preferencia con decibeles tan acentuados que hacen daño?

No es un pecado oír la música que le gusta a alguien, lo descabellado radica en desear imponer al niño, al anciano, a la mujer, al vecino, esa preferencia, vulnerando la tranquilidad de sus semejantes.

Otro problema está centrado en la obsesión de algunos jóvenes de convertir cualquier espacio libre del barrio en un campo de futbol, obligando a los vecinos a vivir con puertas y ventanas cerradas.

Por lo general estos hechos ocurren no frente a la casa de residencia de esos jóvenes, sino en la puerta del vecino, mientras los padres de los infractores están tranquilamente en sus hogares.

Y ahí está una de las causas que originan estas indisciplinas sociales pues la familia tiene la obligación de velar por los hijos, donde están? que hacen en la calle? Con quienes se reúnen?

En cualquiera de nuestros barrios bayameses algunos que regresan después de una noche de fiesta, irrespetan a sus semejantes con escándalos, gritos y actitudes irrespetuosas.

Y qué decir de aquellos que mandan a la bodega a sus hijos menores a tratar de comprar cigarros y ron?

No vivimos en una sociedad perfecta, eso está totalmente comprobado, pero podría ser mejor si cada cual, desde la altura de la responsabilidad que tiene, contribuye a sanear nuestra ciudad de tales actitudes.

domingo, 31 de enero de 2016

MI BAYAMO

Caminar por las calles bayamesas siempre es un placer. De día, noche o madrugada siempre se siente la satisfacción de saber que se hace en una ciudad de tanta historia acumulada.

El Centro Histórico Urbano tiene sus encantos con sus plazas de la Revolución y del Himno, con la Catedral y la Casa Natal del Padre de la Patria, pero hay otros sitios que son símbolos.

Estos se encuentran diseminados cerca de los mencionados o más alejados geográficamente, pero son, asimismo, puntos de relevancia para la ciudad.

Uno de ellos es el lugar donde nació el poeta y patriota José Joaquín Palma en la actual calle Cisneros, donde una tarja recuerda el acontecimiento.

En Máximo Gómez, hay una casa donde nació Manuel de Jesús Cedeño, un hombre muy valiente que luchó junto a Bolívar por la redención latinoamericana.

En la actual calle Capotico, nació el Padre del Periodismo en Colombia, Manuel del Socorro Rodríguez, a quien se le atribuye la bella obra de Nuestra Señora de los Dolores de la Catedral.

La calle Céspedes tiene el lugar donde nació el primer presidente de la repùblica mediatizada Tomás Estrada Palma, frente a esta casa vivió también Carlos Manuel de Céspedes.

Liana de Lux, la excelsa poetisa, vivió tambien en la calle Céspedes, al igual que los historiadores Enrique Orlando Lacalle y José Carbonell.

Precisamente en la actual calle Céspedes vio la luz el gran patriota Francisco Vicente Aguilera, uno de los fundadores de la nación cubana que tanto luchó por la independencia nacional.

El autor del libro Bayamo, José Maceo Verdecia, nació en la calle Lora entre Mármol y General García, una tarja recuerda ese hecho para las actuales generaciones.

Por supuesto que se podrían citar mas lugares de la importancia de los mencionados porque Bayamo, a pesar del tiempo transcurrido desde su fundación, atesora aún sitios que enaltecen su gloria.

Así, caminando por las calles bayamesas podemos encontrarnos con estas reliquias de nuestra ciudad que se mantienen vivas con el paso de los transeúntes que en cada paso andan por su historia.

viernes, 29 de enero de 2016

EDUARDO FIGUEREDO RONDON: UN ARTIFICE DEL SONIDO RADIAL

La radio en Bayamo ha tejido una historia digna de todos los elogios por el papel que ha desempeñado en su función de informar, entretener y contribuir al gusto estético de la población.
Para lograr esos objetivos la radio ha contado en su historia local con decenas de trabajadores de diferentes especialidades que les dan vida a la programación concebida con tan nobles fines.
No hay duda de que para lograr un buen producto radial se necesita de un equipo de apoye desde sus posiciones, como el caso del locutor y el realizador de sonidos.
Esta especialidad es de suma importancia, pudiéramos decir, imprescindible en la realización radial por todo lo que aporta en ese propósito de entregar al oyente una obra, un programa.
Bayamo contó entre los realizadores de sonido con trabajadores de una alta calidad como Eduardo Figueredo Rondón, un maestro en aquella época donde los discos de acetato eran los utilizados para la música.
Y era uno de los que con maestría, trabajando en vivo, ponía la aguja en el surco exacto del tema de ese disco que el locutor había anunciado por petición de los oyentes.
Aquello era un espectáculo porque un programa en vivo requiere de atención, suma seriedad y por encima de todo de mucho talento, pues en ese sentido se ponía de manifiesto la calidad de la emisora.
Eduardo dejó una estela de simpatía entre los trabajadores de Radio Bayamo por su prolongada permanencia en esa interesante faena del realizador de sonidos.
Otro destacado en ese oficio fue Zenén Labaut Pérez, quien por cierto sigue acompañándonos y que al igual que Eduardo mostraba mucha calidad en su labor en los programas en vivo.
Franco Fonseca fue otro de los que marcó a la radio bayamesa, trabajando de manera abnegada en la labor que realizó durante su paso por este medio radial.
Cabe destacar además a dos mujeres que desempeñaron tales funciones en la radio bayamesa, una de ellas fallecida, Ramona Martínez Infante y Siria Infante y Rosita Santiesteban, aún entre nosotros.
Ellas dieron no solo su capacidad a la radio, sino belleza a esas cabinas de transmisión, donde predominaba en ese trabajo la fuerza masculina desde la irrupción de la radio en la Ciudad Monumento Nacional.
Hoy una pléyade de jóvenes, mejor preparados académicamente teniendo a su disposición las modernas tecnologías digitales, marca territorio, siguiendo la huella de aquellos que les precedieron.