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Por estos días, nuestro país rememora aquel monstruoso acto que hace
35 años conmovió al pueblo cubano con la voladura en pleno vuelo de
un avión civil de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo.
Uno de los asesinos murió recientemente en Estados Unidos como
protegido de las autoridades, pese a que nunca renunció al ejercicio
de la violencia terrorista. Orlando Bosch Ávila, como Luis Posada
Carriles y otros muchos personeros de la mafia cubanoamericana
gozaron de la absoluta impunidad para agredir al pueblo cubano.
Orlando Bosch se puso en contacto con la CIA desde principios de
los 60, como esa propia agencia de inteligencia lo ha reconocido y
no pocas fuentes lo ubican dentro del grupo que llevó a cabo el
magnicidio del presidente John F. Kennedy en la ciudad de Dallas
(estado de Texas) el 22 de noviembre de 1963.
Desde 1963 está inmerso en actividades de bombardeos sobre
centrales azucareros cubanos. Según la prensa de Miami de aquella
época, Bosch se jactó de haber lanzado unas 5 000 cápsulas de
sustancia de fósforo vivo sobre territorio cubano y al final, a
propósito de esta acción, declaró a los medios de comunicación:
"Si tuviéramos recursos, ardería Cuba de un extremo a otro".
El 16 de septiembre de 1968, Bosch se trasladó al puerto de miami
y lanzó un proyectil de bazooka contra la nave polaca Polanica, en
pleno puerto de Miami, como antes lo había hecho ya contra otras
embarcaciones y dirigió amenazas escritas al Presidente de México,
al Jefe de Estado español, general Francisco Franco, y al primer
ministro británico, Harold Wilson, pretendiendo causar daños a
barcos y aeronaves de aquellas naciones. Fue condenado a 10 años de
cárcel.
Allí se conoce de que tanto en Cuba como en el exterior,
fomentados principalmente desde Miami y Nueva York, el grupo de
Orlando Bosch ha colocado más de 100 bombas contra objetivos en más
de 30 países en los dos últimos años.
Con la anuencia de algunas autoridades norteamericanas comenzó en
1972 un proceso para tratar de ponerlo en libertad. Así, por
ejemplo, el entonces gobernador de la Florida, Claude Kirk, en una
cena promovida por la Cámara de Comercio Latina que está dominada
por la mafia cubana, declaró: "Cuando pienso en los hombres libres
que buscan libertar a su patria, necesariamente tengo que pensar en
el doctor Bosch. Estoy trabajando, efectivamente, para que lo
suelten, y creo que dentro de poco veré los resultados".
Orlando Bosch sale en libertad condicional, sin ninguna
condicionalidad, de inmediato reinicia sus actividades terroristas,
viola su estatus y se marcha del país, hacia Venezuela, y luego
hacia Chile, donde establece un programa de cooperación con la
dictadura de Pinochet. En mayo de 1976, una larga audiencia del
Subcomité Judicial del Senado de Estados Unidos, discute el tema del
terrorismo en el área de Miami. Ahí comparecen funcionarios de la
CIA, del FBI y de otras instituciones norteamericanas, donde se
asegura que Orlando Bosch es el terrorista más activo.
En esta audiencia senatorial, oficiales federales aseguran que "Bosch
está bien financiado por unos pocos exiliados ricos de Estados
Unidos que apoyan sus intentos extremistas", y que "la política de
Estados Unidos con relación a Bosch cambió porque el gobierno no
quiere gastar dinero en su extradición, procesamiento y
encarcelamiento", dijo una fuente del Departamento de Justicia.
En 1976, crea el CORU, Coordinación de Organizaciones
Revolucionarias Unidas (CORU), que ejecutaría en ese año y en los
siguientes decenas de acciones terroristas contra entidades cubanas
y de otros países latinoamericanos y europeos.
La primera acción del CORU se realizó el 10 de julio de 1976
contra la línea aérea Cubana de Aviación en Barbados; el 11 contra
Air Panamá en Colombia; el 23 fue asesinado Artagñan Díaz Díaz,
funcionario del Instituto Cubano de la Pesca en Mérida, Yucatán,
México, cuando intentaron secuestrar al cónsul cubano en esa ciudad.
Y así suceden muchas más hasta el 6 de octubre, que es destruido en
pleno vuelo el avión de Cubana de aviación en Barbados, plan
largamente soñado por el terrorista Orlando Bosch.
Con el apoyo de Otto Reich y la Fundación Nacional Cubano
Americana (FNCA) regresa a Estados Unidos. Es detenido y tras una
investigación, el Procurador General adjunto Interino estadounidense
Joe D. Whitley, determina que debe ser deportado ya que "Bosch es un
extranjero inadmisible porque hay motivos razonables para creer que
probablemente se dedicará, después de su ingreso, a actividades que
estarían prohibidas por las leyes de los Estados Unidos relativas al
espionaje, el sabotaje y el desorden público o a alguna otra
actividad subversiva para la seguridad nacional".
Según el New York Times del 17 de agosto de 1989, la congresista
de origen cubano Ileana Ross-Lehtinen, con el apoyo de Connie Matt y
Jef Bush, negoció personalmente con el entonces presidente George
Bush, padre, la liberación de Bosch.
En la conferencia de prensa que siguió a su liberación en 1990,
Bosch describió abiertamente el "arreglo" que acababa de firmar,
minutos antes con las autoridades norteamericanas, como "ridículo" y
una "farsa". Añadió el terrorista con su arrogante ironía:
"Compraron la cadena pero no tienen el mono".
Y así, reinició sus actividades contrarrevolucionarias y hasta
fundó el llamado Partido Protagonista del Pueblo sin ser molestado
por las autoridades norteamericanas. Bajo esa pantalla creó la
corporación no lucrativa "El Gran Operador", para recaudar fondos y
enviar medios y recursos bélicos a sus seguidores en Cuba bajo el
lema "Mezcla para los Albañiles".
Bosch tendría el cinismo, en una entrevista televisiva, de
designar sus víctimas de la aeronave destruida, como "cuatro o cinco
negritas".
Por estas cosas, Cuba tuvo que acudir al "Estado de Necesidad",
para proteger a nuestro pueblo e infiltrar a hombres como nuestros
Cinco Héroes en las organizaciones terroristas para monitorear sus
actividades.
Tomado de www.granma.co.cu
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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lunes, 3 de octubre de 2011
LA JUSTICIA PIDE LA PALABRA
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Los cubanos enarbolaremos un doble
reclamo: el castigo a los culpables y la liberación de quienes sufren
injusta prisión por impedir que el terrorismo siga imponiendo en esta
tierra la destrucción, el sufrimiento y la muerte
Tomado de www.trabajadores.cu
Un país con una población 25 veces menor y decenas de veces más
pequeño en territorio que Estados Unidos, ha visto correr la sangre de
sus ciudadanos por actos terroristas, organizados desde suelo
norteamericano, en una proporción mayor que todos los estadounidenses
caídos en la guerra de Vietnam.
Es una comparación harto elocuente para cualquiera en el mundo, sin embargo para los propagandistas del imperio los que cuentan son los muertos de sus aventuras bélicas. Los nuestros, víctimas de una política agresiva que supera el medio siglo, concebida por la Casa Blanca para obligar a Cuba a abandonar el rumbo que de manera soberana eligió en enero de 1959, son ignorados.
Por eso sus agencias de prensa pasaron por alto un acontecimiento histórico ocurrido hace ya 12 años, cuando un pueblo agredido puso en el banquillo de los acusados a la potencia imperialista más poderosa del mundo y la demandó por los sufrimientos causados a sus hijos.
En aquella ocasión se demostró con abrumadoras pruebas que no existe actividad económica o social en esta tierra que se haya librado de la acción destructora y desestabilizadora generada por la agresividad estadounidense.
Innumerables actos de violencia desatados contra los cubanos para infundir terror, han provocado la muerte de jóvenes alfabetizadores; de campesinos y sus familiares; de pescadores cuyas embarcaciones han sido ametralladas y hundidas; de pacíficos pobladores de caseríos agredidos por lanchas piratas; de los 73 ocupantes de la nave de Cubana de Aviación destruida en pleno vuelo ante las costas de Barbados; del más de un centenar de niños que no pudieron llegar a adultos a causa de la criminal introducción del virus del dengue hemorrágico; de diplomáticos cubanos algunos de los cuales fueron secuestrados sin que nunca se haya sabido su paradero…
Los crímenes denunciados en la demanda del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos siguen impunes. El Gobierno de esa nación mantiene su política de hostilidad hacia Cuba y protege a los terroristas, quienes se vanaglorian descaradamente de sus actos criminales contra nuestro país.
Por eso este 6 de octubre, instituido como Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, en que se conmemora el aniversario 35 del crimen de Barbados, los cubanos enarbolaremos un doble reclamo: el castigo a los culpables y la liberación de quienes sufren injusta prisión por impedir que el terrorismo siga imponiendo en esta tierra la destrucción, el sufrimiento y la muerte. Nuevamente desde Cuba y ante el mundo, la justicia pide la palabra.
Es una comparación harto elocuente para cualquiera en el mundo, sin embargo para los propagandistas del imperio los que cuentan son los muertos de sus aventuras bélicas. Los nuestros, víctimas de una política agresiva que supera el medio siglo, concebida por la Casa Blanca para obligar a Cuba a abandonar el rumbo que de manera soberana eligió en enero de 1959, son ignorados.
Por eso sus agencias de prensa pasaron por alto un acontecimiento histórico ocurrido hace ya 12 años, cuando un pueblo agredido puso en el banquillo de los acusados a la potencia imperialista más poderosa del mundo y la demandó por los sufrimientos causados a sus hijos.
En aquella ocasión se demostró con abrumadoras pruebas que no existe actividad económica o social en esta tierra que se haya librado de la acción destructora y desestabilizadora generada por la agresividad estadounidense.
Innumerables actos de violencia desatados contra los cubanos para infundir terror, han provocado la muerte de jóvenes alfabetizadores; de campesinos y sus familiares; de pescadores cuyas embarcaciones han sido ametralladas y hundidas; de pacíficos pobladores de caseríos agredidos por lanchas piratas; de los 73 ocupantes de la nave de Cubana de Aviación destruida en pleno vuelo ante las costas de Barbados; del más de un centenar de niños que no pudieron llegar a adultos a causa de la criminal introducción del virus del dengue hemorrágico; de diplomáticos cubanos algunos de los cuales fueron secuestrados sin que nunca se haya sabido su paradero…
Los crímenes denunciados en la demanda del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos siguen impunes. El Gobierno de esa nación mantiene su política de hostilidad hacia Cuba y protege a los terroristas, quienes se vanaglorian descaradamente de sus actos criminales contra nuestro país.
Por eso este 6 de octubre, instituido como Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, en que se conmemora el aniversario 35 del crimen de Barbados, los cubanos enarbolaremos un doble reclamo: el castigo a los culpables y la liberación de quienes sufren injusta prisión por impedir que el terrorismo siga imponiendo en esta tierra la destrucción, el sufrimiento y la muerte. Nuevamente desde Cuba y ante el mundo, la justicia pide la palabra.
Tomado de www.trabajadores.cu
SARA MARTA FONSECA, EL NUEVO ROSTRO DE LA CONTRARREVOLUCIÓN
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Martha Fonseca, la revoltosa de Río Verde
A Cuba le hace falta una llamita, dijo Laura Pollán hace pocos días.
Lo decía pensando en el mundo árabe y en la fórmula Obama para llevar
“paz y libertad” a los que carecen de ella. Al parecer, esa misión se ha
depositado en Sara Martha Fonseca, la de encender la candela, en mi
criterio, el nuevo rostro de la contrarrevolución dentro de la Isla.Fonseca y sus seguidores han protagonizado varias revueltas en La Habana, y aclaro que lo de revueltas no es invento mío. Ahora mismo estoy consultando El Nuevo Herald, que es una muy mala fuente, pero que se está alzando como el medio oficial de la “bulliciosa” de La Habana, y exactamente el titular dice: Protesta en La Habana buscaba crear revuelta.
El 26 de agosto reflejaba ese diario en su sitio de Internet: “Nuestro objetivo es que el pueblo se nos una. Ese es nuestro propósito. Ese es nuestro objetivo y vamos a continuar”, dijo Sara Marta Fonseca. “Solas no podemos derrocar la dictadura. Necesitamos al pueblo”.
Y es aquí donde Sara Martha Fonseca se equivoca, porque ese pueblo no se le ha unido ni ha saltado la talanquera, como ella y sus seguidores se imaginaron ocurriría. Y lo que llegó, según el último vídeo colgado por ellos mismos en Youtube, fue una respuesta popular a sus provocaciones.
Como el tema Cuba es manipulado desde hace más de 50 años, a los revolucionarios que se enfrentaron a las provocaciones les llamaron "paramilitares". Fueron allí a responder, y respondieron con voces de ¡Viva Fidel! ¡Viva la Revolución!. Voces que no pudieron eliminar de la grabación y están todo el tiempo en primer plano.
La Fonseca, “la revoltosa de La Habana”, como la apostilló El Nuevo Herald, no pudo controlar sus impulsos y, como ella misma ha manifestado en declaraciones a Radio Martí, se lanzó para la calle, y allí al parecer se le enredaron las cosas.
Sara Martha agredió a varias personas y cometió desacato a las autoridades, según explicó una fuente de la Policía Nacional Revolucionaria al Blog de Yohandry, la cual no precisó si sería enjuiciada por este motivo.
Recuerdo ahora al bloguero Varela, que al cometer desacato ante la policía de Miami le entraron a palos, y, como decimos nosotros los cubanos, le dieron hasta por el ojo del...
Pero “la revoltosa” vive en La Habana y a pesar de todas sus declaraciones de golpes y maltratos no ha podido mostrar una foto en la red, (y tienen buenas cámaras ellos). Igual le pasó a Yoani Sánchez con la famosa "golpiza" que le dieron, que el médico no le pudo dar un certificado porque no tenía moretones ni síntomas que evidenciaran violencia policial.
A pesar de que carecen de evidencias, las falsas golpizas seguirán llenando titulares y promoviendo movimientos en las redes sociales, quizás en busca de esa llamita, ya no desde dentro de la nación, sino desde fuera. No olvidar que la opinión pública internacional es manipulable y se convierte en caldo de cultivo para acciones futuras contra Cuba.
Para nadie es un secreto que la SINA (Sección de Intereses Norteamericanos en La Hababa) cambia protestas por visado. Y entonces me pregunto si estará Sara Martha Fonseca tratando de buscar VISAUSA, porque de lo que sí estoy claro, es de que ella no enciende pueblo.
Yohandry Fontana
La Habana
Nota:
No tengo dudas de que Sara Martha Fonseca le está serruchando el piso a Yoani Sánchez.
domingo, 2 de octubre de 2011
HERIDA QUE COMPARTIMOS
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Los ojos de Juana Quintosa, por más que lo intenten, no
pueden esconder la tristeza acumulada en una madre que ha perdido
tempranamente a todos sus hijos.
El último golpe que le dio el destino todavía está muy fresco, fue hace solo un lustro al fallecer su hija, debido a una enfermedad terminal. Pero mucho antes, hace 20 años, siendo Juana todavía una mujer feliz, supo del dolor sin previo aviso, al apagarse la vida de Rolando Pérez Quintosa, su varón de 23 años.
Frente a esta mujer que disimula sus quebrantos hablándonos de la combinación de rigor y dulzura que emplea para encaminar a los nietos huérfanos, es imposible sustraerse de los días en que los apellidos Pérez Quintosa paralizaron el sosiego de casi todos en Cuba.
Transcurría enero de 1992 y el joven combatiente del MININT se debatía entre la vida y la muerte. Había sido baleado en un acto terrorista cometido por siete apátridas que intentaron robar una lancha para huir a los Estados Unidos.
Como consecuencia de ese acto vandálico, conocido como el suceso de la Base Náutica de Tarará, fueron asesinados al instante los combatientes del MININT Rafael Guevara Borges, Orosmán Dueñas Valero y Yuri Gómez Reinoso. Hombres humildes que engrosan la larga lista de las miles de víctimas del terrorismo que ha sufrido el país.
Este sábado, en la casa de Pérez Quintosa, ubicada en el municipio capitalino de Guanabacoa, dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) e integrantes de la Organización de Pioneros José Martí, evocaron el triste suceso del 8 de enero de 1992.
La madre del mártir recordó que su hijo sobrevivió en el ataque, pero murió el 17 de febrero por causa de una infección que pudo eliminarse con un medicamento procedente de Estados Unidos, que por culpa del bloqueo económico y comercial no pudo adquirirse de manera urgente. «Nos llegó luego, mediante un amigo de Cuba, pero fue tarde».
Leira Sánchez Valdivia, miembro del Buró Nacional de la UJC, calificó aquel momento como una de las páginas más conmovedoras que ha vivido el pueblo, pues la Isla toda estaba al tanto de la recuperación de aquel joven lleno de sueños.
Rolando Pérez Labrada, quien solo tenía cinco meses cuando murió su padre, conversó sobre las experiencias en la lucha contra el terrorismo de la Universidad de Ciencias Informáticas, donde cursa el tercer año de la carrera.
Con sobriedad aclaró que no fallará a los principios que María Cristina Labrada, viuda de Pérez Quintosa, le recalca y siempre esgrime como tabla salvadora para que sea un hombre de bien.
La de Pérez Quintosa forma parte de una representación de familias visitadas en el país por jóvenes de las diferentes organizaciones estudiantiles, para llevar un mensaje de aliento y tratar de aliviar un dolor que ni con los años se calma.
El gesto cobra especial valor, al producirse en días próximos al 6 de octubre, Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, por los sucesos acaecidos en igual fecha hace 35 años. En esa ocasión murieron, debido a la voladura de un avión de Cubana de Aviación, 73 personas, la mayoría de ellas muy jóvenes; mientras los gestores de tal monstruosidad se pasean libres por las calles de Estados Unidos.
Frente a Juana Quintosa, una madre que disimula sus quebrantos hablándonos de la combinación de rigor y dulzura que emplea para encaminar a los nietos huérfanos, es imposible sustraerse de los días en que los apellidos Pérez Quintosa paralizaron el sosiego de casi todos en Cuba
El último golpe que le dio el destino todavía está muy fresco, fue hace solo un lustro al fallecer su hija, debido a una enfermedad terminal. Pero mucho antes, hace 20 años, siendo Juana todavía una mujer feliz, supo del dolor sin previo aviso, al apagarse la vida de Rolando Pérez Quintosa, su varón de 23 años.
Frente a esta mujer que disimula sus quebrantos hablándonos de la combinación de rigor y dulzura que emplea para encaminar a los nietos huérfanos, es imposible sustraerse de los días en que los apellidos Pérez Quintosa paralizaron el sosiego de casi todos en Cuba.
Transcurría enero de 1992 y el joven combatiente del MININT se debatía entre la vida y la muerte. Había sido baleado en un acto terrorista cometido por siete apátridas que intentaron robar una lancha para huir a los Estados Unidos.
Como consecuencia de ese acto vandálico, conocido como el suceso de la Base Náutica de Tarará, fueron asesinados al instante los combatientes del MININT Rafael Guevara Borges, Orosmán Dueñas Valero y Yuri Gómez Reinoso. Hombres humildes que engrosan la larga lista de las miles de víctimas del terrorismo que ha sufrido el país.
Este sábado, en la casa de Pérez Quintosa, ubicada en el municipio capitalino de Guanabacoa, dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) e integrantes de la Organización de Pioneros José Martí, evocaron el triste suceso del 8 de enero de 1992.
La madre del mártir recordó que su hijo sobrevivió en el ataque, pero murió el 17 de febrero por causa de una infección que pudo eliminarse con un medicamento procedente de Estados Unidos, que por culpa del bloqueo económico y comercial no pudo adquirirse de manera urgente. «Nos llegó luego, mediante un amigo de Cuba, pero fue tarde».
Leira Sánchez Valdivia, miembro del Buró Nacional de la UJC, calificó aquel momento como una de las páginas más conmovedoras que ha vivido el pueblo, pues la Isla toda estaba al tanto de la recuperación de aquel joven lleno de sueños.
Rolando Pérez Labrada, quien solo tenía cinco meses cuando murió su padre, conversó sobre las experiencias en la lucha contra el terrorismo de la Universidad de Ciencias Informáticas, donde cursa el tercer año de la carrera.
Con sobriedad aclaró que no fallará a los principios que María Cristina Labrada, viuda de Pérez Quintosa, le recalca y siempre esgrime como tabla salvadora para que sea un hombre de bien.
La de Pérez Quintosa forma parte de una representación de familias visitadas en el país por jóvenes de las diferentes organizaciones estudiantiles, para llevar un mensaje de aliento y tratar de aliviar un dolor que ni con los años se calma.
El gesto cobra especial valor, al producirse en días próximos al 6 de octubre, Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, por los sucesos acaecidos en igual fecha hace 35 años. En esa ocasión murieron, debido a la voladura de un avión de Cubana de Aviación, 73 personas, la mayoría de ellas muy jóvenes; mientras los gestores de tal monstruosidad se pasean libres por las calles de Estados Unidos.
RENÉ TIENE UN SUEÑO PARA SU LIBERTAD
Hablo de belleza por el tema esencial del diálogo: un hombre aporta detalles sobre su hermano mayor, y así nos muestra a un ser humano de paz, que no constituye peligro para sociedad alguna. Y hablo de comodidad porque a Roberto lo conozco desde que era recién graduada, desde los días en que Sarita Cotarelo, su esposa y novia de la adolescencia, se mostró ante mí en un pasillo de Juventud Rebelde —adonde, como yo, pertenece—, y con su gran bondad de siempre me invitó, en calidad de psicóloga y colega, a trabajar juntas en largos y apasionantes trabajos sobre la espiritualidad del cubano.
En una noche calurosa de La Habana, acompañado de sus dos hijos varones —que por cierto se llaman Roberto y René—, disfruto a un interlocutor que coloca cada palabra con precisión de relojero, y que busca en su memoria todo cuanto le pido en aras de dibujar la estirpe de una familia de la cual solo han podido salir hombres buenos.
—Te escuchaba hablar del momento en que nació René. ¿En qué año?
—En 1956. Soy el segundo. Nos llevamos un año y diez meses.
—Es poco tiempo…
—Por eso quería tener dos hijos del mismo sexo y que se llevaran poco tiempo. Por mi experiencia con René.
—Podían tratarse entre sí como hermanos gemelos…
—Prácticamente. A estas alturas de la vida nuestros padres se siguen enterando de cosas sobre nosotros que no supieron nunca.
—¿De niños nunca René abusó de ti por ser el mayor?
—Jamás.
—¿Dónde nacieron?
—En Estados Unidos. Chicago.
—Remóntate, por favor, a tus primeros años…
—Me es muy difícil. Sí recuerdo bromas que Rene me hacía. Pero de Estados Unidos lo que más recuerdo es un incendio que hubo en el barrio.
—¿Quiénes vivían en la casa?
—Los viejos y nosotros.
—¿Por qué en Chicago?
—Ahí fue donde papi consiguió trabajo, en la industria del acero. Nos asentamos en un pueblecito llamado Indiana, en un apartamento pequeño.
—¿René y tú tienen personalidades diferentes?
—Creo que él siempre fue más noble que yo.
—Te conozco. En ti hay mucha nobleza.
—Pero no conoces a René. Cuando lo conozcas me vas a dar la razón. Siempre ha sido mi protector. De niño era realmente muy cómodo ser su hermano menor. Él era fuerte, grande. Le gustaba el deporte, el buceo. Es una persona que sabe nadar muy bien, que tiene mucha fuerza.
—¿Cómo era la relación al interior de la familia?
—Nosotros dos quizá seamos de los pocos hijos de padres divorciados que no nos traumatizamos. Tuvimos, y tenemos, una relación muy bonita con nuestros padres. Cuando ellos se divorciaron nos sentaron a los dos, y conversaron mucho con nosotros. Recuerdo ese día perfectamente bien.
—¿Qué edad tenías?
—Unos siete años. Recuerdo que yo lo entendí. Nunca vimos problemas entre nuestros padres. Hubo una separación momentánea antes del divorcio, como casi siempre pasa, un distanciamiento de meses. Nos fuimos con mami para casa de unos tíos. Ese fue el preludio del divorcio.
«A René el divorcio le afectó más que a mí. Por eso te digo que es más noble. Yo lo entendí y lo vi natural, y nunca sentí necesidad de que mis padres volvieran a unirse. Pero Rene sí».
—Se criaron con Irma, una madre y mujer especial.
—En verdad nos criamos con los dos. Papi siempre estuvo cerca. Vivir con mami era un privilegio para cualquier hijo, pero salir con papi a trabajar un fin de semana también lo era. Es igual que Rene.
—Tu hermano iba más adelante si de cursar estudios hablamos, por la edad. ¿Te mirabas en él como ejemplo?
—Nosotros, los dos, no éramos modelos para nadie. Éramos estudiantes medios; no nos interesaba el cien; no estábamos en eso de ser el mejor del aula o ser los primeros.
—¿Y qué decían que querían ser cuando fueran adultos?
—Lo primero que Rene dijo que quería ser era piloto. Porque tuvimos dos primos pilotos, pero sobre todo uno que fue el de la infancia y que murió en la aviación, en un accidente aéreo. Mi hermano probó la aviación con cinco años de edad, y eso lo marcó para siempre. Dondequiera que él divisaba un avión se volvía loco.
—Y estudió aviación…
—El camino no fue tan rápido ni tan directo sino bastante azaroso. Entró a los Camilitos con la idea de hacerse piloto, pero en octavo grado cogió hepatitis y estuvo como tres meses sin ir a clases. Cuando regresó al aula, suspendió Matemáticas y resultó baja académica. Entonces se incorporó a la Secundaria en la vida civil. Vivíamos en el Cerro. En ese momento lo llamaron del Servicio Militar por una resolución de las FAR, una orden según la cual todo el que fuera baja de los Camilitos tenía que pasar el Servicio.
«Ya él cursaba el décimo grado, y lo habían convocado para que se incorporara al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce, como profesor de Física. Allí se enamoró de la carrera. Se sentía a gusto, tenía muy buenos alumnos, daba muy bien las clases, siempre le gustó mucho la Física y lo relacionado con la lógica, con la concatenación de hechos.
«Por eso se fue muy disgustado para el Servicio Militar. Casi hubo que darle terapia de psiquiatría. Mami y papi hablaron mucho con él, porque ya estaba dentro del Destacamento, hasta una escuela tenía asignada en Alquízar.
«Por suerte, estando en el Servicio Militar, se enamoró del tanque. De hecho nosotros fuimos en bicicleta hasta Guanajay a buscar piezas para ese tanque…».
—Los dos…
—Tremendo día ese. Buscar la pieza en Guanajay para llevarla hasta Colinas de Villa Real. Es una gran distancia. El tanque suyo tenía luces interiores, cojín en el asiento. Aquello era una belleza. Lo tenía como si fuera un carro para pasear a la novia. Siempre estaba buscando los detalles.
—Y cuando termina el Servicio…
—Entramos en la etapa de las misiones internacionalistas. Y para Rene eso fue un propósito muy fuerte. A él le dan la baja en el Servicio, y estando en ese proceso movilizan a su unidad. Entonces se reincorpora, y se va para Angola, por dos años.
—Como tanquista…
—Y yo a querer irme con él.
—Regresó de la guerra…
—Vino de Angola. Si le dices que regresó de la guerra te dirá que es mentira porque no estuvo en la guerra: él ha escrito sobre eso. No tiró un tiro; y nadie le tiró a él. Estuvo en un lugar donde simplemente se estaba preservando la integridad de un territorio, pero nadie entró a arrebatar esa integridad.
«Regresó, y ahí empezó de nuevo su lucha con la aviación. Cuando estaba en el proceso de baja del Servicio, contactó con gente de la aviación, en el aeropuerto. Recuerdo que a un compañero le llamó mucho la atención la insistencia de René, y después que él se fue para Angola, ese hombre lo buscó en casa, pues se había desocupado una plaza en el aeropuerto. René le había dicho que si se desocupaba cualquier plaza él la quería, aunque fuera limpiando cristales.
«Buscaba estar cerca de las convocatorias de la Escuela de Aviación. Siendo trabajador de Cubana de Aviación tendría prioridad. Cuando regresó de Angola vio que la convocatoria de la Escuela de Aviación demoraba unos meses, y entonces fue a 27 y M, en el Vedado, al Centro de Aviación Agrícola, cuya escuela estaba en San Julián, provincia de Pinar del Río.
«Tenía que esperar unos meses y se puso a trabajar de estibador en la fábrica de detergente que está en la calle Manglar, cerca de Cuatro Caminos. Cuando se presentó la convocatoria él fue, hizo los exámenes, y así entró en la Escuela de Aviación.
«Ahí, por primera vez, se convirtió en un ejemplo: era el mayor del curso; ya había pasado el Servicio Militar; tenía más años que los demás; ya había estado en Angola. Se esforzó de verdad y logró ser el primer expediente. El curso duró tres años. Se hizo piloto y lo ubicaron en San Julián».
—Estaba realizado…
—Decía que no trabajaba, que le pagaban por divertirse.
—Y mientras tanto tú…
—Casi me hago piloto. Porque lo acompañaba en su afán de repasar y aprender la lista de chequeo de un avión. Se trata de una acción mecánica, que hay que saberse de memoria. Yo cogía la lista de chequeo; él la enumeraba y mi papel era decirle dónde se había equivocado para que volviera a empezar.
—Estudiaste y te hiciste abogado.
—Hubiera sido psicólogo, médico o abogado. Siempre quise una carrera vinculada a la posibilidad de ayudar a las personas.
—Nadie podía imaginar que cuando estudiaste Derecho, años después ibas a ser tan necesario en un momento difícil de René. ¿Cuándo tuviste claro que entrarías en una batalla para ayudarlo?
—Nunca he estado en esta historia para ayudar a mi hermano. De hecho, en ninguna reunión de abogados, en 13 años, he hablado de mi hermano. Hablo siempre del caso de los Cinco. ¿Prioridad?: Gerardo. Es lo que más me interesa.
La ida
«René se fue de Cuba en diciembre de 1990, en una avioneta de fumigación. Había ido a trabajar a San Nicolás de Bari como instructor de aviación», recordó Roberto.—¿Cómo llega la noticia?
—Me llama su esposa. Estaba yo trabajando en la microbrigada. La noticia era: «Aquí estuvo un compañero para decirnos que René despegó al mediodía y no aparece». Eran las siete de la noche.
—¿Y qué pensaste?
—Que se había matado.
—¿No te pasó por la mente que se había ido del país?
—No.
—¿Cuándo confirmas que está en los Estados Unidos?
—Ese fue el fin de semana más negro de mi vida. Empecé a exigirle a los compañeros de las FAR la búsqueda de René. Pensé que se había estrellado contra una mata, o contra una loma. Eso fue un sábado a las siete de la noche. Fui para casa de mi cuñada. Él le había dejado a ella un dinero guardado en una revista Bohemia, y en la página donde ese dinero estaba había publicada una canción de Pablo Milanés. Pensé: ¿Qué hace eso justamente ahí? Pero yo tenía la respuesta: mi hermano no es traidor ni a jodidas, me dije.
«Nos pasamos el fin de semana esperando. Papi dijo: “Bueno, tengo que conservarme bien para cuando él regrese…”».
—Eso dijo el viejo…
—Así mismo. Todos reaccionamos igual. Hicimos un pacto de familia. En el fondo no creíamos nada de lo que estaba pasando. Cuestión de tiempo, dijimos. Entonces el lunes por la mañana se confirma, por una entrevista que da René a la emisora subversiva Radio Martí, que se había ido para los Estados Unidos. Cuando escuché aquello sentí que no era René. Habló de cosas que no tenían sentido, que no concordaban con la educación que nos habían dado.
«Además, si tú tienes una niña de seis años y una esposa y la situación económica se pone compleja, cómo te vas a ir, es al revés. Te debes quedar. Eso fue lo que nos enseñaron en la casa: que uno no abandona a la familia. Porque no se trata de mandar 20 o 40 pesos: el día que la niña tenga fiebre hay que estar ahí. Esa historia de la partida no encajaba. Él y yo habíamos dormido cabeza con cabeza, de modo que no me creía esa historia».
—Son almas gemelas…
—¿Sabes cuál es el secreto entre dos buenos hermanos?: que cada uno piense que el otro es el mejor.
—¿Él piensa eso de ti?
—Sí. Él ve mis virtudes. Y yo las de él. Fuimos muchachos normales. Una vez tuvimos una discusión por un juguete, y mami nos lo quitó y se lo dio al primer niño que pasó por la calle. Nos dijo que si no sabíamos jugar con un solo juguete, que si íbamos a ser infelices con algo que ella había comprado para que fuéramos felices, pues no habría nada.
«Y la última discusión creo que la tuvimos cuando tenía yo 13 años. Al unísono los dos paramos de discutir, nos miramos y nos preguntábamos por qué era aquello. Nos dimos la mano y dijimos: “última discusión”. Y así fue. Sabemos usar juntos lo mismo una bicicleta que un automóvil.
El arrestro, y la batalla
—En 1998 es el arresto, ¿se comunicaron entre 1990 y ese momento?—Casi no hubo relaciones. Olguita, la esposa, se fue en 1996. En 1998, una persona en La Lisa, vio la noticia de que Rene había caído preso. Cuando la información llegó a la casa, ahí dije: «ese sí es mi hermano». Y pensé entonces que había un gran problema, y que iba a ser muy difícil de resolver. Así se lo expresé a mami: “esto es complicado”».
—¿Cómo te sumerges en la historia desde tu oficio?
—Soy abogado de un bufete internacional. Tengo relaciones con embajadas de otros países a partir de haber defendido varios casos. Soy ciudadano americano, hermano de René. Tuve ciertas facilidades, y conté con el apoyo de mi oficina que ya había trabajado asuntos como el de los terroristas que vinieron a Cuba a poner las bombas.
«Actualicé los documentos pertinentes, entre ellos, la certificación de nacimiento en Estados Unidos que me mandó René en una de las pocas veces que tuvimos contacto, junto con una cachimba, y una nota: “Esto es por si tu hijo se decide a venir a verme”. La pipa era la de la paz».
—¿Cuándo lo viste por primera vez en los Estados Unidos?
—Ya estaba preso en una prisión de Miami. Fue en febrero de 1999. Antes él me había estado preparando psicológicamente. Hablamos por teléfono y me dijo que entraría esposado, que entre ambos habría una reja. Le dije que sabía lo que era una cárcel, que las conocía por mi trabajo, que no se preocupara. En el momento del encuentro no me sentí impresionado con nada. Él tampoco. Fue como si nos hubiéramos visto el día anterior.
—En todos estos años de prisión de René, ¿en qué has sentido que cambió?
—Si algo uno puede decir de René es que no ha cambiado. Siempre dijo que él tenía que salir de la cárcel más fuerte y más inteligente, y que si lo lograba habría ganado la batalla. Y sí: saldrá más fuerte y más inteligente.
La sentencia
«Las acciones que no favorecen a los acusados sino que los perjudican, que van contra las costumbres, contra lo normal, contra lo general, evidentemente son acciones políticas, no legales. Y René y su familia están pagando, por fundamentos políticos, un precio muy alto», reflexionó Roberto.«Ha estado todos estos años sin ver a su esposa por ejercer el derecho a defenderse, que es un derecho constitucional, porque en el acuerdo inicial que le propusieron debía reconocer culpabilidad para no ir a juicio, y ya estuviera en libertad, hace mucho tiempo, si hubiera firmado el acuerdo. Pero él dijo que iba a juicio. Debía reconocer una cosa que no había hecho, decir que estaba cometiendo un delito contra los Estados Unidos.
«La sentencia de René no debió ser nunca de 15 años de privación de libertad. A él lo sancionan por dos delitos: ser agente de un Estado extranjero sin notificarlo al Fiscal General de los Estados Unidos, ante lo cual defendimos al acusado con la teoría de la justificación y necesidad para la lucha contra el terrorismo, algo que la Corte no aceptó. El otro delito es de conspiración, consistente en haberse puesto de acuerdo con alguien para cometer un delito contra los Estados Unidos.
«René se puso de acuerdo con el Gobierno de Cuba para ser un agente del Estado cubano, sin decírselo al Fiscal General. Ese es el delito: no decírselo al Fiscal General, solo que si se lo decía no hubiera descubierto un solo hecho contra Cuba por estar tratando de descubrir acciones de gentes protegidas y apoyadas por el Fiscal General.
«Por el delito de agente te pueden sancionar a diez años de cárcel. Por el delito de conspiración, a cinco años, pero a la vez que tú eres agente ya conspiraste, porque el delito de conspiración es ponerse de acuerdo con alguien, y a la vez que tú decides ser agente de alguien ya te pusiste de acuerdo.
«Entonces el delito de conspiración está metido dentro del delito de agente. La ley dice en esos casos que la sanción se pone de manera concurrente. A él debieron haberlo sancionado, de aplicarle la sanción máxima (porque están la posibilidad de menor tiempo, e incluso una multa), a diez años de privación de libertad. En las regulaciones de prisiones hay 52 días de beneficio de libertad por cada año que transcurre con buena conducta. Por eso es que René sale a los trece años y un mes, porque se fueron rebajando 52 días de cada uno de los años, y eso da ahora trece años y un mes, tiempo en que puede René cumplir su sanción por ese beneficio.
«Pero lo que estamos hablando es en base a 15 años, cuando en la regla lo que está estampado es que sean diez. La jueza decidió que fueran 15 porque el Gobierno se lo pidió. René debió salir a los ocho años de cárcel si la jueza hubiera aplicado la regla correctamente, si lo hubiera sancionado a diez años al ver la concurrencia de los delitos.
«El Fiscal había dicho que a René había que haberlo condenado a cien años; que era el peor de todos. Lo tomó como un asunto personal: por el tema de la ciudadanía norteamericana, por su alegato, por la forma en que habló, y por el daño que les hizo en la defensa de Gerardo: como piloto, cada vez que asistía a juicio un experto del Gobierno y René le decía al abogado de Gerardo “pregúntale tal cosa”, los fiscales se recomían el hígado».
—¿Qué momento fue el más difícil para René en todo este tiempo en prisión?
—La impotencia por no poder hacer algo en la lucha por Elián González. Él siente que si hubiera estado en la calle, se hubiera puesto de inmediato en función del niño.
—El pasado 16 de septiembre la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de la Florida, rechazó la moción presentada por René González en la que solicita que se le permita viajar a Cuba y residir aquí, en lugar de pasar la etapa de su «libertad supervisada» en territorio norteamericano. ¿Qué implicaciones podría tener para él salir de prisión y tener que permanecer en los Estados Unidos?
—René no está limitado a un territorio. Lo estuviera si él no tuviera casa, si no tuviera una elección. Esa «libertad supervisada» no tiene que ser en Miami, no tiene que ser en la Florida. Él puede irse a Chicago, o a otro lugar. El riesgo para su vida no se puede limitar a Miami. Si te pones a ver dónde un proyectil ha alcanzado a un cubano, ha sucedido en Puerto Rico, y en otros puntos geográficos.
«No se puede asegurar que haya personas pensando en hacerle daño a René, pero lo cierto es que el peligro es una posibilidad real».
—¿Se puede revertir la negativa de la moción?
—La moción, según lo escribió la propia jueza, no es definitiva. La argumentación de la jueza para negar a René el regreso a Cuba es que se trató de una petición extemporánea, porque fue antes de tiempo, y que no puedes pedir que te modifiquen la condición de «libertad supervisada» impuesta cuando la sentencia, sin haber empezado a cumplir esa «libertad supervisada». René puede hacer su petición después, cuando salga de prisión.
La libertad
—¿René ha hablado sobre cómo asumirá la nueva etapa que vendrá?—Lo fundamental es hacer por los otros Cuatro todo lo posible, ser útil. El principio fundamental de la vida de René es la utilidad. Es la educación que ha recibido.
«Él tiene un propósito; lo está cumpliendo hace un tiempo en esa estrategia de salir más fuerte y más inteligente: está estudiando Economía hace dos años. Incluso una de las cosas, según me cuenta, en la cual se está entreteniendo para no pensar en la salida, es en el estudio de la Estadística. Dice que lo está golpeando, que está fuerte».
—¿Cómo habla de su estancia en Cuba?
—Habla de seguir trabajando. Le gustaría conversar con los vecinos, o ponerse a «mecaniquear» un carro en la calle… Él tiene en mente un proyecto agrícola, de autoabastecimiento. En eso anda. Y yo pienso acompañarlo.
—No dudo que él lo haga; y no dudo que tú lo sigas…
sábado, 1 de octubre de 2011
ILEANA ROSS-LEHTINEN, ""PATRIOTA"" DE PACOTILLA
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Miami, 30 de Septiembre de 2011
Por Lázaro Fariñas*
Quién puede autoproclamarse patriota, mientras pide un intervención extranjera al país donde nació? Bueno en lo que se ha dado a llamar Exilio Cubano de Miami, abundan los que se autodenominan patriotas y se han quedado roncos pidiendo a gritos, a través de los años, que los Estados Unidos invadan a Cuba y derroquen el gobierno allí establecido.
Cuando las fuerzas armadas de los Estados Unidos invadieron a Irak para derrocar a Saddam Hussein, salió del seno de las organizaciones "patrióticas" cubanoamericanas de Miami la vergonzosa consigna: "Hoy Irak, mañana Cuba". ¿Qué les parece? "Patriotas" de pacotilla pidiendo a gritos la destrucción de la Patria. Pidiendo que las bombas inteligentes que mataron a miles de inocentes en las calles de Bagdad también lo hicieran en las calles de La Habana.
Ahora cuando la fuerzas de la OTAN empezaron a bombardear a Libia, esos mismos cubanos han vuelto a pedir que se haga con Cuba lo que han hecho con Libia. Solo hace unos días, en una conferencia de prensa aquí en Miami, la flamante presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la anticubana Ileana Ros-Lehtinen, se quejaba de que el presidente Obama no hiciera con Cuba lo que había hecho con Libia y se preguntaba, toda consternada, poniendo cara de cordero degollado: ¿Y por qué no con Cuba?
Ileana nació en Cuba, así que es cubana por nacimiento, aunque anticubana por comportamiento y actuación. En realidad, más anticubana no puede ser, ya que siempre está en primera fila apoyando todas las propuestas legislativas que surjan en contra de Cuba en el Congreso. Ahora, también está amenazando a la compañía petrolera española, Repsol, para que abandone los planes de perforar en los mares de Cuba. Hay que darse cuenta que esta mujer es presidenta de una de las comisiones más importantes del Congreso norteamericano y por lo tanto, tiene una gran influencia sobre la política exterior de este país. Ileana sabe de sobra que la política agresiva que los Estados Unidos ha mantenido contra Cuba, desde el mismísimo 1959, a nada ha conducido. Puede que ella sea un poco tonta, pero su consejero y mentor no lo es. Es más, en lo personal, lo considero genial, políticamente hablando, y por lo tanto, hasta la saciedad le debe de haber repetido a Ileana la cartilla en la que se dice que nada de esa política funciona, que es un error, pero que hay que hacer lo imposible por tratar de que se mantenga, con la sola intención de hacer daño por hacer daño. Hay que tener en cuenta que el consejero de Ileana fue, a principios de la Revolución , uno de los hombres de la CIA en La Habana , que hizo lo indecible por derrocar al gobierno revolucionario cubano y que, al fracasar, tiene que haber experimentado un enorme sentido de frustración.
Siempre he mantenido una relación fraternal con él, e incluso, él mismo me decía que le encantaba mi forma de argumentar en los debates que yo tenía en Miami por radio y televisión, en los que yo defendía lo mismo que defiendo ahora: la independencia y la soberanía de Cuba. Algunos amigos me decían que lo hacía eso para que no atacara a su protegida. Es posible que fuera así, pero aunque yo supiera que esa fuera su intención, nunca dejamos de tener una conversación cordial cada vez que coincidíamos en cualquier lugar.
Él llevo a Ileana, que era una simple maestra en Miami, a meterse en la política estatal y después, se las arregló para llevarla al Congreso Federal. Ileana Ros fue la primera persona de origen cubano que llegó a tener un escaño en la Cámara de Representantes y allí se ha mantenido gracias a la astucia e inteligencia de su consejero y mentor.
A Ileana Ros no hay quien le quite la bancada en el congreso, si sigue así, se morirá en su cargo. El problema es que, mientras allí siga, va a seguir siendo una enemiga acérrima de Cuba y seguirá torpedeando cualquier medida encaminada a una normalización de las relaciones entre Cuba y este país.
Ella es el clásico ejemplo de estos "patriotas" que nos botamos por este Miami: "patriotas" de pacotilla que quieren la destrucción de su Patria.
*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.
Fuente original: enviado por el autor a MARTIANOS-HERMES-CUBAINFORMACIÓN
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http://martianos.ning.com/profiles/blogs/ileana-ros-lehtinen-patriota-de-pacotilla-por-l-zaro-fari-as
viernes, 30 de septiembre de 2011
EE UU EJECUTÓ A CUBANO CON BARBITÚRICO PARA ANIMALES
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A Manuel Valle, 61 años, ejecutado en la Florida el pasado dia 28 por haber matado a un policia, se le aplicó un barbitúrico que se utiliza para sacrificar a animales, publica hoy el diario español El País.
Según la información debido a la falta desde hace meses en los corredores de la muerte de Estados Unidos de pentotal sodio, la anestesia que induce el sueño en los reos antes de que el bromuro de pancuronio le paralice todos los músculos -excepto el corazón- y le corte la respiración, y después se le inyecte el cloruro de potasio, que detiene el corazón, provocando, ya sí, la muerte.
Valle se ha convertido en la primera persona ejecutada en Florida a la que se le administra esta sustancia, conocida por el nombre comercial de Nembutal. La compañía que fabrica y exporta el medicamento escribió una carta al Gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, para implorarle que no lo utilizara porque el Nembutal no estaba diseñado para asesinar a gente.
El portavoz de la empresa dijo en su misiva que, de hecho, una ejecución con luz verde de un Estado “contradice todos los principios de Lundbeck –nombre de la compañía- a la hora de hacer negocios, destinados a proveer terapias que mejoren la vida de las personas”.
Manuel Valle ha sido el cuarto hombre conducido a morir sobre una camilla por orden de un juez en menos de una semana, tras la polémica ejecución en Georgia de Troy Davis, de raza negra, condenado por matar a un policía, de raza blanca; la de Lawrence Brewer, un miembro del Ku Klux Klan ejecutado en Tejas por matar a un hombre negro; y la de Derrick Mason, ciudadano negro de 37 años ejecutado en Alabama por el asesinato de una empleada, de raza blanca, de un supermercado.
Estados Unidos es el único país del continente americano que mantiene en activo la práctica de la pena de muerte.
A Manuel Valle, 61 años, ejecutado en la Florida el pasado dia 28 por haber matado a un policia, se le aplicó un barbitúrico que se utiliza para sacrificar a animales, publica hoy el diario español El País.
Según la información debido a la falta desde hace meses en los corredores de la muerte de Estados Unidos de pentotal sodio, la anestesia que induce el sueño en los reos antes de que el bromuro de pancuronio le paralice todos los músculos -excepto el corazón- y le corte la respiración, y después se le inyecte el cloruro de potasio, que detiene el corazón, provocando, ya sí, la muerte.
Valle se ha convertido en la primera persona ejecutada en Florida a la que se le administra esta sustancia, conocida por el nombre comercial de Nembutal. La compañía que fabrica y exporta el medicamento escribió una carta al Gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, para implorarle que no lo utilizara porque el Nembutal no estaba diseñado para asesinar a gente.
El portavoz de la empresa dijo en su misiva que, de hecho, una ejecución con luz verde de un Estado “contradice todos los principios de Lundbeck –nombre de la compañía- a la hora de hacer negocios, destinados a proveer terapias que mejoren la vida de las personas”.
Manuel Valle ha sido el cuarto hombre conducido a morir sobre una camilla por orden de un juez en menos de una semana, tras la polémica ejecución en Georgia de Troy Davis, de raza negra, condenado por matar a un policía, de raza blanca; la de Lawrence Brewer, un miembro del Ku Klux Klan ejecutado en Tejas por matar a un hombre negro; y la de Derrick Mason, ciudadano negro de 37 años ejecutado en Alabama por el asesinato de una empleada, de raza blanca, de un supermercado.
Estados Unidos es el único país del continente americano que mantiene en activo la práctica de la pena de muerte.
Tomado de Cambios en Cuba
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