Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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miércoles, 21 de octubre de 2009
Cuba hace un trabajo mejor que el nuestro en tiempo de huracanes, reconoce Alcalde de Nueva Orleans
En una entrevista durante su viaje de seis días a la capital de Cuba para estudiar el sistema de prevención y respuesta de las autoridades cubanas ante los desastres en la isla, el alcalde de Nueva Orleans Ray Nagin dijo a la AP que “una de las mayores debilidades que tuvimos durante el huracán Katrina es que no estaba claro quién era la máxima autoridad”.
“El presidente y el gobernador van y vienen (en Nueva Orleans) … En Cuba no tienen ese problema”, dijo Nagin. “El gobierno dice: ‘Esto es lo que estamos haciendo, estos son los recursos que se van a implementar, y qué hay que hacer”.
El alcalde de la ciudad norteamericana y 15 funcionarios del Estado, incluidos de la policía, los bomberos y agencias portuarias, se reunieron con autoridades cubanas de defensa civil y asistieron a presentaciones sobre la estrategia que utiliza la isla para movilizar a la población durante los desastres.
Nagin dijo que en este viaje a La Habana, su delegación había pasado mucho tiempo aprendiendo de los cubanos cómo prepararse para las grandes tormentas, de acuerdo con Reuters.
Katrina inundó el 80 por ciento de Nueva Orleans cuando azotó la costa estadounidense del Golfo de México el 29 de agosto del 2005. Costó la vida de 1 600 personas en Louisiana y Mississippi, con pérdidas materiales valoradas en 41,1 mil millones.
Cuba es maltratada casi todos los años por los huracanes, pero moviliza a todas sus fuerzas para proteger y evacuar a la población más necesitada, por lo que la cifra de muertos ante estos desastres es muy baja. Los huracanes Gustav, Ike y Paloma azotaron duramente la isla el año pasado, causando pérdidas por más de 10 mil millones de dólares en daños. Murieron solo siete cubanos.
“Creo que (Cuba) hace un trabajo mucho mejor que el nuestro en la atención a sus ciudadanos en un nivel muy, muy detallado, cuadra por cuadra”, dijo Nagin.
En Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución en casi cada esquina atienden a cada uno sus vecinos en caso de tormenta. Ayudan con las evacuaciones y la prestación de servicios sociales.
El alcalde también se reunió con el presidente de la Cámara de Comercio de Cuba y habló con las autoridades que se encargan de gestionar los lugares turísticos y el puerto de La Habana. Hasta finales de 1950, Cuba fue uno de los principales puntos de intercambio comercial para el puerto de Nueva Orleans.
“Ellos no tienen por qué ir hasta Vietnam para comprar el arroz, ni buscar en China esto y aquello. Podían obtenerlo directamente de nosotros”, dijo Nagin. “Nosotros cultivamos de todo”.
“Creo que hay un reconocimiento de que algo mejor va a ocurrir entre Cuba y los Estados Unidos”, dijo Nagin a la AP. “La pregunta es, ¿cuánto?”
En el 2005, el líder de la Revolución Fidel Castro ofreció a los EE.UU. de asistencia médica para las víctimas del Katrina, incluyendo el envío de médicos a la zona para tratar a quienes habían sobrevivido a la tormenta. El Departamento de Estado rechazó la oferta.
LA NOCHE DEL TERROR EN BAYAMO. 21 DE OCTUBRE DE 1957
Aquella fue la noche de los disparos. El terror generado por el miedo, se generalizó en Bayamo el 21 de octubre de 1957, cuando la soldadesca batistiana tomó las calles, en un acto represivo que dejó secuelas fatales en las familias de esta ciudad.
La cobardía de la dictadura de manifestó de manera cruel contra la población bayamesa.
Las calles vacías, solo ocupadas por los vehículos llamados “”microondas”” en los que sus ocupantes apuntaban sus fusiles contra todo lo que se moviera a su alrededor, mostraban una ciudad muerta, infeliz.
Miles de disparos se escucharon en esa noche interminable que parecía no tener fin, era como si el tiempo se hubiera detenido para propiciar los horrendos asesinatos que indignarían aún más a los bayameses.
No hubo misericordia alguna para aquellos jóvenes. Sus cuerpos cercenados mostraban las huellas de la tortura, expresión macabra de las dictaduras dispuestas a mantener su “”orden”” de la paz en los sepulcros.
Vicente Quesada O Connor, Mario Alarcón, Pedro Batista Fonseca, Mardonio Hechavarría, Rubén Nogueras Castillo, Idalberto Tamayo, Gilberto López Bosch y Luís Felipe Lotti Osorio, pagaron con la vida sus ansias libertarias.
Ellos fueron secuestrados de sus hogares de manera salvaje por los represores del pueblo, los que desoyeron el reclamo de sus familiares ante tanto abuso y desconsideración.
Los ocho revolucionarios bayameses se convirtieron desde entonces en ejemplo para aquella generación, que enfrentando a los criminales no cejó en el empeño de ver a Cuba Libre de aquel desgobierno de Fulgencio Batista.
La Noche del Terror quedó para siempre en la memoria del pueblo, que jamás permitirá la repetición de tan abominable historia que cambió de manera definitiva el Primer Día de Enero de 1959.
La cobardía de la dictadura de manifestó de manera cruel contra la población bayamesa.
Las calles vacías, solo ocupadas por los vehículos llamados “”microondas”” en los que sus ocupantes apuntaban sus fusiles contra todo lo que se moviera a su alrededor, mostraban una ciudad muerta, infeliz.
Miles de disparos se escucharon en esa noche interminable que parecía no tener fin, era como si el tiempo se hubiera detenido para propiciar los horrendos asesinatos que indignarían aún más a los bayameses.
No hubo misericordia alguna para aquellos jóvenes. Sus cuerpos cercenados mostraban las huellas de la tortura, expresión macabra de las dictaduras dispuestas a mantener su “”orden”” de la paz en los sepulcros.
Vicente Quesada O Connor, Mario Alarcón, Pedro Batista Fonseca, Mardonio Hechavarría, Rubén Nogueras Castillo, Idalberto Tamayo, Gilberto López Bosch y Luís Felipe Lotti Osorio, pagaron con la vida sus ansias libertarias.
Ellos fueron secuestrados de sus hogares de manera salvaje por los represores del pueblo, los que desoyeron el reclamo de sus familiares ante tanto abuso y desconsideración.
Los ocho revolucionarios bayameses se convirtieron desde entonces en ejemplo para aquella generación, que enfrentando a los criminales no cejó en el empeño de ver a Cuba Libre de aquel desgobierno de Fulgencio Batista.
La Noche del Terror quedó para siempre en la memoria del pueblo, que jamás permitirá la repetición de tan abominable historia que cambió de manera definitiva el Primer Día de Enero de 1959.
martes, 20 de octubre de 2009
GERARDO ALFONSO. CONCIERTO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION DE BAYAMO
La lluvia, tan presente en esta edición de la Fiesta de la Cubanía, quiso entorpecer anoche el concierto de Gerardo Alfonso en la Plaza de la Revolución de Bayamo.
Paciencia mucha paciencia tuvimos todos para esperar por la definitiva partida de la lluvia, que se fue disipando en pequeñas goticas en las que nadie reparó.
Salió el Grupo y detrás Gerardo Alfonso, con las trenzas que lo caracterizan y una sonrisa capaz de sumar a los espectadores, quienes sentados frente a la estatua del Padre de la Patria se disponían para disfrutar de la entrega del distinguido artista.
Fueron muchas las canciones que presentó Gerardo, algunas de ella emblemáticas como Sábanas Blancas, hecha para la Ciudad de La Habana, pero asumida conm gusto en cualquier paraje cubano.
Tampoco faltó ese canto de compromiso con el Che y en ese momento los presentes nos sumamos al mismo, cada cual con afinación o desafinación, lo importante era cantarle al Guerrillero Heroico desde esta Plaza de tantos momentos inolvidables.
El grupo musical de Gerardo Alfonso es excelente. Jovenes instrumentistas que lo dieron todo en el escenario para complacer a un público que fue creciendo en la medida del desarrollo del concierto.
No siempre se tiene en una ciudad como Bayamo a un intérprete de la altura de Gerardo Alfonso, por eso se le premió con el aplauso, que al mismo tiempo constituìa una invitación para volver por estas tierras.
Momento agradabilísimo fue la presencia, apoyando al cantante, del trompetista Yasek Manzano, un jazzista joven que tiene muy bien afinado su instrumento.
Fue una noche para recordar. Fue una noche en la que esperamos el Día de la Cultura Cubana en un sitio sagrado de la patria: la Plaza de la Revolución de Bayamo.
Paciencia mucha paciencia tuvimos todos para esperar por la definitiva partida de la lluvia, que se fue disipando en pequeñas goticas en las que nadie reparó.
Salió el Grupo y detrás Gerardo Alfonso, con las trenzas que lo caracterizan y una sonrisa capaz de sumar a los espectadores, quienes sentados frente a la estatua del Padre de la Patria se disponían para disfrutar de la entrega del distinguido artista.
Fueron muchas las canciones que presentó Gerardo, algunas de ella emblemáticas como Sábanas Blancas, hecha para la Ciudad de La Habana, pero asumida conm gusto en cualquier paraje cubano.
Tampoco faltó ese canto de compromiso con el Che y en ese momento los presentes nos sumamos al mismo, cada cual con afinación o desafinación, lo importante era cantarle al Guerrillero Heroico desde esta Plaza de tantos momentos inolvidables.
El grupo musical de Gerardo Alfonso es excelente. Jovenes instrumentistas que lo dieron todo en el escenario para complacer a un público que fue creciendo en la medida del desarrollo del concierto.
No siempre se tiene en una ciudad como Bayamo a un intérprete de la altura de Gerardo Alfonso, por eso se le premió con el aplauso, que al mismo tiempo constituìa una invitación para volver por estas tierras.
Momento agradabilísimo fue la presencia, apoyando al cantante, del trompetista Yasek Manzano, un jazzista joven que tiene muy bien afinado su instrumento.
Fue una noche para recordar. Fue una noche en la que esperamos el Día de la Cultura Cubana en un sitio sagrado de la patria: la Plaza de la Revolución de Bayamo.
lunes, 19 de octubre de 2009
EL GLORIOSO 20 DE OCTUBRE DE 1868
La llama de un corazón rebelde palpita en Bayamo a 141 años de aquel glorioso día del 20 de Octubre.
Fueron tres días de combates intensos entre el incipiente ejército cespediano y el bien armado ejército español.
Los nuestros no eran los entorchados soldados de academia. Eran cortadores de caña y negros que por vez primera disfrutaban plenamente de la palabra libertad.
Pólvora, disparos, entereza de ambas partes prolongaron la batalla por tres días. Ningún bando quería ceder en sus posiciones.
De un lado, hombres que no tenían nada que perder, del otro los representantes de la Corona que sí temían perderlo todo.
Céspedes, que ya era grande, alcanzó los más hermosos elogios de la Patria. Se lanzó al combate, hizo dejación de sus riquezas y alcanzó una mayor: el esplendor de la tierra que lo vio nacer.
En medio de la alegría por el triunfo, el pueblo reunido en aquella plaza fue testigo de otro momento extraordinario de la historia cubana.
Aquel hombre que había concebido una música que al oido del Gobernador Udaeta resultaba bélica, deshizo el misterio y escribió la letra de la más enorgullecedora canción patriótica.
“”Al combate corred bayameses,
que la patria os contempla orgullosa,
no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria es vivir””.
“”En cadena vivir es vivir
en afrenta y oprobio sumidos,
del clarín escuchad el sonido
a las armas, valientes, corred””.
Desde entonces, las sucesivas generaciones de cubanos han continuado en la lucha por la independencia nacional, que no ha estado exenta de obstáculos en el camino hacia su concreción.
Muchas vidas han quedado a lo largo de ese camino abonando la semilla cuya luz definitiva se alcanzó el primer día de enero de 1959.
Desde entonces, el sol que nos ilumina irradia la felicidad, de sabernos dueños de los destinos de la nación para siempre.
Desde entonces solo una bandera ondea en el horizonte: nuestra bandera de la estrella solitaria.
Fueron tres días de combates intensos entre el incipiente ejército cespediano y el bien armado ejército español.
Los nuestros no eran los entorchados soldados de academia. Eran cortadores de caña y negros que por vez primera disfrutaban plenamente de la palabra libertad.
Pólvora, disparos, entereza de ambas partes prolongaron la batalla por tres días. Ningún bando quería ceder en sus posiciones.
De un lado, hombres que no tenían nada que perder, del otro los representantes de la Corona que sí temían perderlo todo.
Céspedes, que ya era grande, alcanzó los más hermosos elogios de la Patria. Se lanzó al combate, hizo dejación de sus riquezas y alcanzó una mayor: el esplendor de la tierra que lo vio nacer.
En medio de la alegría por el triunfo, el pueblo reunido en aquella plaza fue testigo de otro momento extraordinario de la historia cubana.
Aquel hombre que había concebido una música que al oido del Gobernador Udaeta resultaba bélica, deshizo el misterio y escribió la letra de la más enorgullecedora canción patriótica.
“”Al combate corred bayameses,
que la patria os contempla orgullosa,
no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria es vivir””.
“”En cadena vivir es vivir
en afrenta y oprobio sumidos,
del clarín escuchad el sonido
a las armas, valientes, corred””.
Desde entonces, las sucesivas generaciones de cubanos han continuado en la lucha por la independencia nacional, que no ha estado exenta de obstáculos en el camino hacia su concreción.
Muchas vidas han quedado a lo largo de ese camino abonando la semilla cuya luz definitiva se alcanzó el primer día de enero de 1959.
Desde entonces, el sol que nos ilumina irradia la felicidad, de sabernos dueños de los destinos de la nación para siempre.
Desde entonces solo una bandera ondea en el horizonte: nuestra bandera de la estrella solitaria.
sábado, 17 de octubre de 2009
INICIADA LA FIESTA DE LA CUBANIA EN LA CIUDAD DEL HIMNO NACIONAL.
El Himno Nacional se escuchó esta mañana en la Plaza de la Revolución de Bayamo. Todos, de pie, cantamos la más hermosa canción de los cubanos, ante la Estatua del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y el busto de Perucho Figueredo autor de ese símbolo de la Nación Cubana.
Mucho sol nos acompañó en la apertura de la Fiesta de la Cubana en ese sitio histórico, en el que las flores vistieron sus mejores destellos y césped recién cortado, inundaba con su aroma los rincones del Centro Histórico Urbano de Bayamo.
El desfile, iniciado en la calle Martí, hasta Canducha Figueredo y de ahí al Paseo General García, estuvo presidido por la Banda Municipal de Bayamo, que en este 2009 ha llegado a sus 141 años de existencia.
Los niños presentes en el lugar de apertura, dieron un toque mágico al acto, que sin fanfarria y mucho de patriotismo, se desarrolló frente al Antiguo Ayuntamiento, donde se firmó la Ley de Abolición de la Esclavitud en Cuba, uno de los objetivos del Alzamiento de La Demajagua el 10 de Octubre de 1868.
La música, el baile, el canto y la alegría dieron a esta jornada otra faceta que el público presente agradeció con aplausos reciprocando el cariño de los artistas en sus actuaciones.
Así comenzó la Fiesta de la Cubana en Bayamo, a pocos metros de las Casas Natales de Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Francisco Maceo Osorio, Perucho Figueredo y Manuel Muñoz Cedeño, orquestador de nuestro Himno Nacional.
Cuánta emoción estar allí, en la Plaza de la Revolución Bayamesa, con la satisfacción de que cumplía un deber y una obligación moral con los próceres de mi pueblo, que lo entregaron todo para alcanzar la independencia nacional.
Qué emoción para cualquier ciudadano de la Isla estar aquí donde la Patria alcanzó las más altas cotas de heroísmo, y donde comenzamos a llamarnos cubanos, ese nombre que estremece y alienta, ese nombre que jamás dejaremos perder.
Los árboles en fila de la Plaza de la Revolución escoltaban en este día de esplendor a las Banderas Cubanas y de Carlos Manuel de Céspedes, que desde lo alto de sus astas, oteaban el horizonte luminoso de la Patria.
Mucho sol nos acompañó en la apertura de la Fiesta de la Cubana en ese sitio histórico, en el que las flores vistieron sus mejores destellos y césped recién cortado, inundaba con su aroma los rincones del Centro Histórico Urbano de Bayamo.
El desfile, iniciado en la calle Martí, hasta Canducha Figueredo y de ahí al Paseo General García, estuvo presidido por la Banda Municipal de Bayamo, que en este 2009 ha llegado a sus 141 años de existencia.
Los niños presentes en el lugar de apertura, dieron un toque mágico al acto, que sin fanfarria y mucho de patriotismo, se desarrolló frente al Antiguo Ayuntamiento, donde se firmó la Ley de Abolición de la Esclavitud en Cuba, uno de los objetivos del Alzamiento de La Demajagua el 10 de Octubre de 1868.
La música, el baile, el canto y la alegría dieron a esta jornada otra faceta que el público presente agradeció con aplausos reciprocando el cariño de los artistas en sus actuaciones.
Así comenzó la Fiesta de la Cubana en Bayamo, a pocos metros de las Casas Natales de Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Francisco Maceo Osorio, Perucho Figueredo y Manuel Muñoz Cedeño, orquestador de nuestro Himno Nacional.
Cuánta emoción estar allí, en la Plaza de la Revolución Bayamesa, con la satisfacción de que cumplía un deber y una obligación moral con los próceres de mi pueblo, que lo entregaron todo para alcanzar la independencia nacional.
Qué emoción para cualquier ciudadano de la Isla estar aquí donde la Patria alcanzó las más altas cotas de heroísmo, y donde comenzamos a llamarnos cubanos, ese nombre que estremece y alienta, ese nombre que jamás dejaremos perder.
Los árboles en fila de la Plaza de la Revolución escoltaban en este día de esplendor a las Banderas Cubanas y de Carlos Manuel de Céspedes, que desde lo alto de sus astas, oteaban el horizonte luminoso de la Patria.
20 DE OCTUBRE: DIA DE LA CULTURA CUBANA
Un pueblo sin historia no puede existir.
Un pueblo que deje de alimentarse de los hechos que lo han hecho crecer, se convierte en hereje.
El nuestro, el cubano, no olvida sus orígenes, de ellos absorbe lo más auténtico y los plasma de manera cotidiana en su andar por la historia.
Nuestra historia tiene un inicio extraordinario. El 10 de Octubre de 1868, en La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes comenzó la azarosa lucha por la independencia nacional y en ese empeño, llamó a todos, blancos y los negros que hasta momento fueron esclavos, a sumarse al acto supremo.
Céspedes era un hombre culto. Su formación en academias de la época, propiciada por la solvencia económica, los viajes realizados por diferentes áreas del mundo, le dieron capacidad de discernir, de formación, aprendió lo justo y conoció lo injusto, llevándolo a asumir el rol más importante de una nación esclava: la de fundador del movimiento por la libertad.
Tras el revés de Yara, Céspedes comenzó a preparar el ataque a Bayamo, importante enclave del dominio colonial español, Fueron tres días de combates fieros. Los contendientes pusieron en juego todas las estratagemas posibles para alcanzar la victoria.
Aquel incipiente ejército de blancos y de negros no cejó en el empeño y sacó fuerzas de la convicción de que el triunfo era posible y lo alcanzaron el 20 de Octubre.
Así, de manera violenta, aquellos hombres y mujeres
protagonizaban el parto del que nacía un mundo nuevo para todos los insurgentes.
En medio de la plaza, un hombre extraordinario realizó uno de los más importantes actos de una nación, aún en ciernes, en ese instante supremo, con la emoción del combate y la impronta de la victoria, puso entonces la letra a aquella música que en su estrenó despertó la suspicacia del mando español.
Ese era Perucho Figueredo, uno de los más leales seguidores de Céspedes y quien había integrado aquel primer comité revolucionario, junto a Francisco Vicente Aguilera.
En ese instante glorioso, con el pueblo en la calle, nacía nuestro Himno Nacional, nacía al mismo tiempo nuestra nación, desde entonces heredamos el nombre de cubanos, gloriosa denominación que a 141 años de los hechos, defendemos con la pasión justificada de un pueblo libre y soberano.
El 20 de Octubre es un día de gloria, no para el acomodo fácil para vivir de la historia, sino para el bregar diario alimentándola con el sudor, la convicción y el arraigo que un hecho como el que celebramos, nos inspira para seguir adelante.
Un pueblo que deje de alimentarse de los hechos que lo han hecho crecer, se convierte en hereje.
El nuestro, el cubano, no olvida sus orígenes, de ellos absorbe lo más auténtico y los plasma de manera cotidiana en su andar por la historia.
Nuestra historia tiene un inicio extraordinario. El 10 de Octubre de 1868, en La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes comenzó la azarosa lucha por la independencia nacional y en ese empeño, llamó a todos, blancos y los negros que hasta momento fueron esclavos, a sumarse al acto supremo.
Céspedes era un hombre culto. Su formación en academias de la época, propiciada por la solvencia económica, los viajes realizados por diferentes áreas del mundo, le dieron capacidad de discernir, de formación, aprendió lo justo y conoció lo injusto, llevándolo a asumir el rol más importante de una nación esclava: la de fundador del movimiento por la libertad.
Tras el revés de Yara, Céspedes comenzó a preparar el ataque a Bayamo, importante enclave del dominio colonial español, Fueron tres días de combates fieros. Los contendientes pusieron en juego todas las estratagemas posibles para alcanzar la victoria.
Aquel incipiente ejército de blancos y de negros no cejó en el empeño y sacó fuerzas de la convicción de que el triunfo era posible y lo alcanzaron el 20 de Octubre.
Así, de manera violenta, aquellos hombres y mujeres
protagonizaban el parto del que nacía un mundo nuevo para todos los insurgentes.
En medio de la plaza, un hombre extraordinario realizó uno de los más importantes actos de una nación, aún en ciernes, en ese instante supremo, con la emoción del combate y la impronta de la victoria, puso entonces la letra a aquella música que en su estrenó despertó la suspicacia del mando español.
Ese era Perucho Figueredo, uno de los más leales seguidores de Céspedes y quien había integrado aquel primer comité revolucionario, junto a Francisco Vicente Aguilera.
En ese instante glorioso, con el pueblo en la calle, nacía nuestro Himno Nacional, nacía al mismo tiempo nuestra nación, desde entonces heredamos el nombre de cubanos, gloriosa denominación que a 141 años de los hechos, defendemos con la pasión justificada de un pueblo libre y soberano.
El 20 de Octubre es un día de gloria, no para el acomodo fácil para vivir de la historia, sino para el bregar diario alimentándola con el sudor, la convicción y el arraigo que un hecho como el que celebramos, nos inspira para seguir adelante.
viernes, 16 de octubre de 2009
LOS CINCO Y LA VENGANZA DEL IMPERIO
Hay hechos que provocan sentimientos antagónicos. Tal es el caso de la revisión de la condena de Antonio Guerrero Ramos, uno de los cinco antiterroristas cubanos, por la jueza Jean Lenard, de Miami, quien ahora la redujo a 21 años y diez meses en lugar de la sentencia de por vida más diez años impuesta por ella misma en junio de 2001.
Por un lado infunde esperanza, por otro indignación. Esperanza por que confirma que la escala adquirida por la solidaridad internacional con los cinco preocupa a Washington, que desde el principio ha hecho de éste un proceso netamente político en el que a los antiterroristas se les hace pagar vengativamente por la voluntad de lucha por su independencia y autodeterminación mostrada por el pueblo cubano durante medio siglo.
De modo que, como se ha comprobado desde el juicio en Miami y en las distintas instancias de apelación, en este caso no hay nada que esperar del sistema de administración de “justicia” y todo de la solidaridad internacional. Sin ella no se habría producido la reducción de la sentencia de Antonio, ni su anulación previa junto a las de Ramón Labañino Salazar(cadena perpetua más 18 años) y Fernando González Llort (19 años) ordenada por el tribunal de apelaciones de Atlanta. Los tres llevan once años tras las rejas junto a sus compañeros Gerardo Hernández Nordelo, condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años y René González Sehwerert, 15 años.
Sólo en la medida en que continúe creciendo este clamor en el mundo será posible arrancar a los cinco de los calabozos del imperio. No en balde la fiscal federal Caroline Heck Miller alegó que el acuerdo de reducción de sentencia con la defensa de Antonio(a 20 años) estaba dirigido en parte a acallar “las tergiversaciones y distorsiones que han circulado alrededor del mundo”. Aquí comienza la indignación ante una sentencia reducida pero igualmente injusta, pero sólo comienza, pues en un hecho insólito en Estados Unidos, la jueza Lenard determinó añadir un año y diez meses a la nueva condena por encima del acuerdo fiscalía/defensa.
En suma, ¡más de veintiún años para Antonio, a pesar de que no se le han podido probar los cargos ni a él ni a los demás! Lo reconoció tácitamente el mismo tribunal de apelaciones cuando consideró excesivas las penas impuestas por el tribunal de Miami y ordenó anularlas argumentando que a los condenados no se les pudo probar la sustracción de información que dañara la seguridad nacional de Estados Unidos. Si es así, ¿por qué no ordenó su liberación? ¿por qué continúan presos sujetos a sentencias totalmente desproporcionadas con los cargos nunca probados que se les imputaron?
El fondo de la cuestión es que este proceso está viciado de origen por la intervención directa y grosera de la contrarrevolución de Miami, que tomó a los cinco como chivos expiatorios de su impotencia ante la contundente derrota asestada por Cuba al conseguir la devolución del niño Elián González, secuestrado por ella en Miami. Todo en este proceso ha sido arbitrario e irregular. Debe recordarse que existía un compromiso solemne de la administración Clinton de cooperar con Cuba en el combate al terrorismo originado en Miami. Una visita de Gabriel García Márquez a la Casa Blanca, narrada por el escritor con lujo de detalles, fue la antesala del viaje a la isla de una delegación de alto nivel de la FBI a la que le fueron entregadas decenas de videos, ubicación de los terroristas, cintas magnetofónicas de interceptación telefónica a Luis Posada Carriles y hasta muestras de explosivos encontradas en el escenario de atentados organizados por éste en La Habana.
A los pocos meses vino la “respuesta” yanqui. En lugar de detener y enjuiciar a los terroristas, la FBI actuó contra los que los vigilaban y obviamente enviaban a Cuba aquellos informes. Allí comenzó la cadena de arbitrariedades contra los cinco, que incluye la selección amañada y mafiosa del jurado, como se comprueba en una nota del 2 de diciembre de 2000 de El Nuevo Herald de Miami. “Sí tengo miedo por mi seguridad -declaró un jurado- si el veredicto no es seguido del agrado de la comunidad cubana”. A los cinco se le separó en distintas cáceles de alta seguridad a todo lo ancho de Estados Unidos y se les ha sometido a condiciones reservadas a los peores criminales pese a su excelente conducta, pero ello no impide que actúen a una en su digna actitud, ejemplo para el mundo, ante su carcelero imperialista.
Autor Ángel Guerra Cabrera
La Jornada
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