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lunes, 7 de noviembre de 2011

BAYAMO: LA CIUDAD DE LOS COCHES




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Escrito por Rosanne Batista Freire   
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ice el estribillo de una pegajosa guaracha que alude a una tradición bayamesa cuyo origen se remonta a los primeros años del siglo pasado "¡Yo quiero ir a Bayamo... montado en coche!".
Según José Carbonel Alard, acucioso investigador de esta ciudad, el primer coche llegó a Bayamo encargado a París por el rico comerciante Don José Alonso y tenía un modelo Duquesa. Luego Luis Torné Miniet trajo, por la aduana de Manzanillo, otro americano de tipo familiar con capota cerrada de fuelle hasta el asiento del cochero, tirado por dos caballos. Más tarde hizo su aparición el modelo inglés Milord.
El Duquesa es un coche liviano de pantalla de charol, tres pasajeros, capota desplegable, faroles de vela de esperma y brazuelos de hierro visibles. Era el de más valor. El Milord, con las mismas características, tiene por diferencia que usa dos guardafangos y caja de madera en la parte delantera. Hoy es un anacronismo popular que se resiste a su total desaparición y lo vemos por doquier, enfrentado al reto que supone el tráfico moderno de vehículos automotores.
Más de un centenar de coches ruedan por las calles de Bayamo, lo mismo sirviendo de transporte que protagonizando las noches de galanteos y serenatas de los bayameses. Forman parte de las historias de este pueblo los coches y sus conductores, tal es el caso del cochero Antía y su yegua Amparo... Todos lo vieron alguna vez hablándole a su animal mientras le adornaba con flores la cabeza para que luciera "linda", y existió tal entendimiento entre ellos que el noble animal era consultado cuando un potencial pasajero le detenía para hacer uso de sus servicios...
-¿Amparo, montamos a éste?
Y si Amparo movía su oreja izquierda, el cochero decía:
- No, no quiere.
Pero si la yegua no hacía ningún gesto, su dueño espetaba:
-¡Monta!. Y seguía saludando a todos por el camino convirtiéndose en leyenda cotidiana.
El coche, el cochero y su caballo, son parte de la magia de cada día por estas tierras.

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