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miércoles, 29 de septiembre de 2010

YOANI SANCHEZ SUSPENSA EN GEOGRAFÍA Y EN TODO LO DEMÁS

Mientras la televisión cubana ha hecho públicas las declaraciones del terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca, develando la implicación en sus actos criminales en La Habana de Posada Carriles junto a la Fundación Nacional Cubana Americana, y de congresistas cubano-americanos como Robert Menéndez, Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, a El Nuevo Herald no se le ocurre una cortina de humo mejor que publicar un texto de Yoani Sánchez, como si con ello pudiera silenciar el horror de los crímenes confesados.


Como todo aquel que hace rápido muy rápido la tarea, a Yoani entonces no le queda más remedio que escribir a tontas y locas, y se agarra de la nada para soltar de nuevo muchos y muy diversos disparates.

En su texto la blodeguera se pregunta, para comenzar suavecito, “cómo ocurrió el proceso que llevó a millones de seres en este planeta a creer que la unanimidad se había instalado –de manera natural y voluntaria– en una isla de ciento once mil kilómetros cuadrados”.

Personalmente, no creo que nadie en el planeta crea eso. Si Yoani de verdad piensa que eso creen sobre Cuba “millones de seres en este planeta”, entonces la que está muy mal es ella misma.

Y no hay pasar por alto un detallito. Según la afirmación de Yoani, Cuba es “una isla de ciento once mil kilómetros cuadrados”. Que pena, pero Cuba no es una isla, sino un archipiélago, aunque para su mal la blodeguera no se haya enterado todavía. Y el área de dicho archipiélago es de 109 886 kilómetros cuadrados según http://www.hidro.cu/sgeografica.htm, y de 110 860 kilómetros cuadrados si se mira en http://es.wikipedia.org/wiki/Cuba, por citar solo dos fuentes. Con ello, como se ve, queda demostrado que unanimidad en cuanto a Cuba no la hay siquiera en sus dimensiones.

Por cierto, ni una sola página web, de las muchas que acabo de consultar, cubana y no cubanas, apunta la cifra de Yoani, lo cual confirma que su cifra ella se la sacó de quién sabe dónde. Probablemente, de dónde mismo se saca todas sus otras mentiras.

En todo caso, la isla de Cuba como tal, la mayor del archipiélago, y a la que probablemente Yoani hacia referencia, tiene 104 556 kilómetros cuadrados, o sea, la blodeguera es tan inexacta que se equivoca en ¡¡¡más de 6 000 kilómetros cuadrados!!! al medir con su regla particular la isla. Pero bueno, eso es pecata minuta, teniendo en cuenta que la Yoani, si algo sabe, es exagerar las cosas.

Del resto, el texto de Yoani puede resumirse en un intento suyo por afirmar algo que podría plantearse así: yo no soy una mercenaria, yo soy una inconforme.

Y sí, inconforme debe ser, y mucho, muchísimo. Porque alguien que disfrutó de instrucción gratuita hasta titularse en la Universidad de La Habana –tras hacer perder varios años a los profesores de una universidad pedagógica, carrera a la que renunció cuando se le antojo ser filóloga– para después no realizar ningún ensayo ni estudio en que demuestre que no fueron en balde sus estudios, debe ser muy inconforme. Alguien que decide emigrar y va a parar a Suiza y aquello no le gusta y se regresa a Cuba, ciertamente tiene que ser muy pero que muy inconforme. Alguien que se declara opositora al gobierno de su país, y trabaja a sueldo para una potencia extranjera y no da con sus huesos en la cárcel por ello, tiene que ser inconforme y más. Alguien que recibe un cheque de veinticinco mil euros cada vez que las gallinas mean, y pese a ello sigue hablando de lo que pica el pollo, tiene que ser inconformísima. Vaya, que la Yoani Sánchez es la mata de la inconformidad.

En cuanto a la afirmación de Yoani Sánchez de que ella no es una mercenaria, no hay mucho que decir. Baste citar el caso del tipo que en la fiesta se da tres tragos de más, y enseguida se pone a decir “yo no estoy borracho, yo no estoy borracho”, y lo dice y lo repite hasta la saciedad. Ese es el mismo caso de la Yoani, que se la pasa todo el tiempo repitiendo “yo no soy mercenaria”. Bueno, por algo será que lo dice y lo repite. Y eso sí es matraca suya.

Publicado por M. H. Lagarde

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