El 17 de octubre de 2017 marca un antes y un después en la Plaza de la Revolución de Bayamo, desde ese día la Patria observa la Ceremonia de las Banderas.
La Fiesta de la Cubanía, ese evento que prestigia a Bayamo y en el que convergen todas las manifestaciones del arte en Cuba, fue la ocasión propicia para comenzar este homenaje a las banderas.
Se trata de la enseña de Carlos Manuel de Céspedes, la misma que entró a Bayamo en manos de Canducha Figueredo, hija de Perucho Figueredo, el autor de nuestro Himno Nacional el 20 de octubre de 1868.
Junto a ese estandarte nuestra Bandera Nacional, la de las cinco franjas azules y blancas y la estrella solitaria en el triángulo rojo, símbolo de la sangre derramada por nuestra libertad.
De esta manera Bayamo rinde el homenaje que merecen los padres fundadores de la nación, aquellos que se echaron un pueblo en sus espaldas para caminar por la ruta de la libertad y la independencia.
En fechas memorables o acontecimientos de trascendental importancia en la ciudad, se realiza esta ceremonia en la que tiene un significado muy especial la Banda de Música de Bayamo.
Simbología enaltecedora que se plasma en el hecho de que las cinco mujeres que participan en el izamiento de las banderas, salen del sitio donde nació Manuel Muñoz, orquestador de nuestro Himno Nacional.
Es una imagen que muestra la continuidad de nuestro apego a la libertad, hecho realidad por aquella pléyade de bayameses encabezada por Carlos Manuel de Céspedes.
El el hecho reúne en una ceremonia singular, al Padre de la Patria, al autor de la letra y música del himno patrio y al orquestador de esa marcha guerrera que hoy nos identifica en el mundo.
Presenciar ese momento produce un sentimiento extraordinario de perenne reconocimiento para aquellos que nos dieron el nombre de cubanos, gentilicio que honra y distingue a los nacidos en la Isla.
Es una imagen muy hermosa ver ondear, libres y soberanas a esas dos banderas que están granadas en el corazón de todos los cubanos y por las que hemos jurado poner en lo mas alto del universo.
Esas banderas viajan hacia cualquier parte del mundo con nuestros profesionales de la salud que siembran luces en ojos oscuros, que curan dolencias entre los más pobres, que enseñan a leer y a escribir.
Un detalle adicional es que la ceremonia esta protagonizada por trabajadoras del Museo Provincial Manuel Muñoz Cedeño, las que en su andar llevan en sus pechos el patriotismo de las mujeres bayamesas.
Seis fueron las mujeres, tres negras y tres blancas las que interpretaron el Himno Nacional en el atrio de la hoy catedral San Salvador de Bayamo-Manzanillo, el El 8 de noviembre de 1868
Seis mujeres bayamesas protagonizan la ceremonia: Lisandra Hechavarría Hidalgo, Elba Rosa Cid Yero, Elizabeth Arencibia Estrada, Daysi Zamora Sosa, Yudelkis Gutiérrez Herrera y Leidiana Vega Izaguirre.
El momento sublime, tierno, del izamiento de las banderas es acompañado por las vibrantes notas del Himno Nacional, interpretado por la Banda de Música de Bayamo a 140 años de su integración.
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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viernes, 4 de mayo de 2018
viernes, 27 de abril de 2018
JORGE BERLANGA ACOSTA: CIENTÍFICO CUBANO Y DEL MUNDO.
No siempre se tiene la oportunidad de conversar con un científico cuyo nombre es conocido en todo el mundo por el aporte que ha hecho a la humanidad y cuya modestia aflora por cada poro de su piel.
Su casa bayamesa, ubicada en la calle Martí, acoge este encuentro en el que al principio su voz era casi imperceptible, pero que a medida en que la conversación lo llevaba a lo que es su pasión el entusiasmo creció.
Jorge Berlanga Acosta no se deslumbra por el éxito obtenido con uno de los medicamentos estrella de la medicina cubana: el Heberprot-P, único en el mundo destinado a curar las úlceras del pié diabético.
Dice sentirse orgulloso de trabajar en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología porque es allí donde ha podido desplegar sus sueños e investigaciones para bien de los habitantes del mundo.
Añade que le lacera el alma cualquier sufrimiento humano y que por esa razón se ha entregado a la ciencia en busca del alivio de los dolores de sus semejantes sea en Cuba o fuera de ella.
Berlanga tiene entre sus resultados investigativos la utilización de la crema Hebermin como elemento para el crecimiento de la piel, aplicable a pacientes quemados.
Para obtener ese medicamento le valió la estancia durante dos años en los más encumbrados laboratorios de cicatrización y cirugía plástica de Canadá, beca que consolidó su crecimiento profesional.
Cuando el científico bayamés habla de los procesos investigativos entrecierra los ojos queriendo, quizás, revivir esos momentos en los que puso todo su talento en logar el éxito propuesto.
Señala que cada cana es una señal del desvelo, las angustias y también de los fracasos a los que se exponen los hombres de ciencia empeñados con su pueblo y con la humanidad.
Recordó aquellos años del período especial cuando en medio de los esfuerzos investigativos faltaba la electricidad y se quedaba en el laboratorio en espera del restablecimiento del servicio.
Eso pasó muchas veces, pero el compromiso, el deseo y la necesidad de seguir en sus proyectos hicieron que continuara su labor al igual que sus compañeros del importante centro científico.
Berlanga señala que una de sus inspiraciones para redoblar los trabajos investigativos fue la constante presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.
Casi al terminar nuestra conversación, Berlanga hizo referencia a un hecho poco divulgado y que tenía que ver con el logro del interferón por parte de los científicos de la renombrada institución científica.
Un día se produjo una de las visitas habituales del Comandante en Jefe, y le informaron que ya habían logrado el Interferón puro a lo que Fidel respondió, ¨¨apliquenmelo a mi pero ahora mismo¨¨.
Berlanga cuenta la historia de aquel momento extraordinario con mucha emoción, muestra de la confianza de Fidel en los científicos cubanos.
Su casa bayamesa, ubicada en la calle Martí, acoge este encuentro en el que al principio su voz era casi imperceptible, pero que a medida en que la conversación lo llevaba a lo que es su pasión el entusiasmo creció.
Jorge Berlanga Acosta no se deslumbra por el éxito obtenido con uno de los medicamentos estrella de la medicina cubana: el Heberprot-P, único en el mundo destinado a curar las úlceras del pié diabético.
Dice sentirse orgulloso de trabajar en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología porque es allí donde ha podido desplegar sus sueños e investigaciones para bien de los habitantes del mundo.
Añade que le lacera el alma cualquier sufrimiento humano y que por esa razón se ha entregado a la ciencia en busca del alivio de los dolores de sus semejantes sea en Cuba o fuera de ella.
Berlanga tiene entre sus resultados investigativos la utilización de la crema Hebermin como elemento para el crecimiento de la piel, aplicable a pacientes quemados.
Para obtener ese medicamento le valió la estancia durante dos años en los más encumbrados laboratorios de cicatrización y cirugía plástica de Canadá, beca que consolidó su crecimiento profesional.
Cuando el científico bayamés habla de los procesos investigativos entrecierra los ojos queriendo, quizás, revivir esos momentos en los que puso todo su talento en logar el éxito propuesto.
Señala que cada cana es una señal del desvelo, las angustias y también de los fracasos a los que se exponen los hombres de ciencia empeñados con su pueblo y con la humanidad.
Recordó aquellos años del período especial cuando en medio de los esfuerzos investigativos faltaba la electricidad y se quedaba en el laboratorio en espera del restablecimiento del servicio.
Eso pasó muchas veces, pero el compromiso, el deseo y la necesidad de seguir en sus proyectos hicieron que continuara su labor al igual que sus compañeros del importante centro científico.
Berlanga señala que una de sus inspiraciones para redoblar los trabajos investigativos fue la constante presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.
Casi al terminar nuestra conversación, Berlanga hizo referencia a un hecho poco divulgado y que tenía que ver con el logro del interferón por parte de los científicos de la renombrada institución científica.
Un día se produjo una de las visitas habituales del Comandante en Jefe, y le informaron que ya habían logrado el Interferón puro a lo que Fidel respondió, ¨¨apliquenmelo a mi pero ahora mismo¨¨.
Berlanga cuenta la historia de aquel momento extraordinario con mucha emoción, muestra de la confianza de Fidel en los científicos cubanos.
martes, 10 de abril de 2018
CLUB DE TROVADORES CIRIO MELA DE BAYAMO
La trova está indisolublemente arraigada en Bayamo, una consecuencia de aquel andar por nuestros parajes de figuras emblemáticas en ese género que lograron sembrar aquí la esencia de sus sentimientos.
Esta manifestación de la música cubana se mantiene viva a pesar de los avances en la tecnología pues con solo una guitarra se pueden mover hermosas canciones y metáforas que salen del corazón.
Pimpo La O, ese trovador, desconocido injustamente por las generaciones actuales de bayameses, tiene un lugar preponderante en nuestro espectro musical pues aportó lo suyo en ese sentido.
No olvidar que la irrupción, maravillosa, de Sindo Garay En nuestra ciudad se debe a la relación amistosa que unió al juglar santiaguero con Pimpo La O.
Pero la trova se mantiene para felicidad de los que amamos la auténtica música cubana pues en Bayamo hay un grupo que sigue los designios de Cirio Mela, Scull, Anselmo, Marrupe, Ocaña e Isabel.
Precisamente ese grupo, denominado Club de Trovadores Cirio Mela, mantiene desde hace 21 años un programa en vivo a través de la radio cada domingo durante 45 minutos en horas de la mañana.
Encabezado por el guitarrista Heriberto ¨¨Papi¨¨ Verdecia, los trovadores mantienen espacios en la sede de la Uneac, Ventana Sur, la Peña de Pedrito Alarcón y Casa de la Cultura 20 de Octubre de Bayamo.
Además tienen actuaciones los segundos martes de cada mes en la Casa de la Trova La Bayamesa, en la que mantienen viva esa raíz trovadoresca que los distingue y enorgullece.
Con todo ese historial que los trovadores enriquecen en cada presentación, ellos consideran que, inexplicablemente, no son llamados aquí para participar en eventos importantes afines a su perfil musical.
Sin embargo, los miembros del Club de Trovadores Cirio Mela, son invitados permanentes del Festival Pepe Sánchez de Santiago de Cuba y también del evento en homenaje a Carlos Puebla en Manzanillo.
Darle a estos trovadores el sitio que se merecen y que han defendido en sus presentaciones, sería una honra para una ciudad en la que la guitarra es parte de su historia, que ellos seguirán enarbolando.
Por nuestra parte deseamos que les llegue nuestra felicitación por mantener ese espíritu cultural asentado en esa música donde se pone de manifiesto la pasión y la entrega de estos trovadores nuestros.
Esta manifestación de la música cubana se mantiene viva a pesar de los avances en la tecnología pues con solo una guitarra se pueden mover hermosas canciones y metáforas que salen del corazón.
Pimpo La O, ese trovador, desconocido injustamente por las generaciones actuales de bayameses, tiene un lugar preponderante en nuestro espectro musical pues aportó lo suyo en ese sentido.
No olvidar que la irrupción, maravillosa, de Sindo Garay En nuestra ciudad se debe a la relación amistosa que unió al juglar santiaguero con Pimpo La O.
Pero la trova se mantiene para felicidad de los que amamos la auténtica música cubana pues en Bayamo hay un grupo que sigue los designios de Cirio Mela, Scull, Anselmo, Marrupe, Ocaña e Isabel.
Precisamente ese grupo, denominado Club de Trovadores Cirio Mela, mantiene desde hace 21 años un programa en vivo a través de la radio cada domingo durante 45 minutos en horas de la mañana.
Encabezado por el guitarrista Heriberto ¨¨Papi¨¨ Verdecia, los trovadores mantienen espacios en la sede de la Uneac, Ventana Sur, la Peña de Pedrito Alarcón y Casa de la Cultura 20 de Octubre de Bayamo.
Además tienen actuaciones los segundos martes de cada mes en la Casa de la Trova La Bayamesa, en la que mantienen viva esa raíz trovadoresca que los distingue y enorgullece.
Con todo ese historial que los trovadores enriquecen en cada presentación, ellos consideran que, inexplicablemente, no son llamados aquí para participar en eventos importantes afines a su perfil musical.
Sin embargo, los miembros del Club de Trovadores Cirio Mela, son invitados permanentes del Festival Pepe Sánchez de Santiago de Cuba y también del evento en homenaje a Carlos Puebla en Manzanillo.
Darle a estos trovadores el sitio que se merecen y que han defendido en sus presentaciones, sería una honra para una ciudad en la que la guitarra es parte de su historia, que ellos seguirán enarbolando.
Por nuestra parte deseamos que les llegue nuestra felicitación por mantener ese espíritu cultural asentado en esa música donde se pone de manifiesto la pasión y la entrega de estos trovadores nuestros.
jueves, 15 de febrero de 2018
PERUCHO FIGUEREDO. BICENTENARIO DE SU NATALICIO EN BAYAMO. (ABRIL 18 DE 1818)
Corría el mes de febrero de 1818 y en aquella casa de personas pudientes todo era atención hacia una mujer con el vientre abultado que junto a su esposo, esperaba el momento del alumbramiento de un hijo.
La vida transcurría en la ciudad de Bayamo donde la presencia de la colonización española tomada fuerza con todos los avatares que esa realidad significaba para sus habitantes.
Cuando se produjo el parto, el grito del recién nacido no solo estremeció los cimientos de aquel hogar, también, de manera premonitoria, la quietud del ambiente y el rumor del cercano rio parecían anunciar algo bueno.
Aquella felicidad de la familia llegó a muchas amistades debido a la prominencia de los padres del pequeño que nació rodeado de los lujos de la época y al que le brindaron una atención propia de gente rica.
El niño comenzó sus estudios en esta ciudad, luego se trasladó a La Habana donde ocupó asiento en el colegio de San Cristóbal, teniendo como maestro al pensador bayamés José Antonio Saco.
Graduado de Bachiller en Derecho en 1840, culmina esos estudios en la Universidad de Barcelona tres años más tarde, vuelve a Bayamo, abre su gabinete y se casa con Isabel Vázquez Moreno.
Pedro Felipe Figueredo Cisneros, quien más tarde sería uno de los conspiradores anticoloniales, cerró su oficina de abogado, al percatarse de la corrupción imperante en Bayamo.
Se dedicó entonces a las actividades culturales, amante de la música y de la literatura, tuvo espacios de importancia en la ciudad que amó tan profundamente como a su esposa y a Cuba.
Sus ideas acerca de la necesidad de obtener la independencia de la Isla, lo llevaron a las acciones conspirativas prohibiendo a los mayorales propiciar el castigo excesivo a sus esclavos.
Vuelve a la capital de la Isla donde funda el periódico Correo de la Tarde, demostrando su apego a la cultura que tanto lo distinguió desde los días bayameses en los que propició diversas actividades.
Ya la patria ardía en su corazón y junto a otros destacados patriotas bayameses y en 1867 se crea en su casa la primera junta revolucionaria que desembocaría en el alzamiento del 10 de octubre de 1868.
Perucho es uno de los símbolos de la lucha revolucionaria, es uno de los referentes insoslayables de la historia cubana por todo lo antes expuesto y por haber luchado por la libertad de nuestra tierra.
Autor de la música y la letra de lo que es hoy nuestro glorioso Himno Nacional, recibe el homenaje de los cubanos que estamos celebrando el bicentenario de su natalicio.
Su amor por la ciudad de Bayamo, por Cuba, será siempre un ejemplo para los cubanos de hoy y de mañana, que jamás permitirán el ostracismo de su inmensa figura, pues es uno de los fundadores de la nación cubana.
La vida transcurría en la ciudad de Bayamo donde la presencia de la colonización española tomada fuerza con todos los avatares que esa realidad significaba para sus habitantes.
Cuando se produjo el parto, el grito del recién nacido no solo estremeció los cimientos de aquel hogar, también, de manera premonitoria, la quietud del ambiente y el rumor del cercano rio parecían anunciar algo bueno.
Aquella felicidad de la familia llegó a muchas amistades debido a la prominencia de los padres del pequeño que nació rodeado de los lujos de la época y al que le brindaron una atención propia de gente rica.
El niño comenzó sus estudios en esta ciudad, luego se trasladó a La Habana donde ocupó asiento en el colegio de San Cristóbal, teniendo como maestro al pensador bayamés José Antonio Saco.
Graduado de Bachiller en Derecho en 1840, culmina esos estudios en la Universidad de Barcelona tres años más tarde, vuelve a Bayamo, abre su gabinete y se casa con Isabel Vázquez Moreno.
Pedro Felipe Figueredo Cisneros, quien más tarde sería uno de los conspiradores anticoloniales, cerró su oficina de abogado, al percatarse de la corrupción imperante en Bayamo.
Se dedicó entonces a las actividades culturales, amante de la música y de la literatura, tuvo espacios de importancia en la ciudad que amó tan profundamente como a su esposa y a Cuba.
Sus ideas acerca de la necesidad de obtener la independencia de la Isla, lo llevaron a las acciones conspirativas prohibiendo a los mayorales propiciar el castigo excesivo a sus esclavos.
Vuelve a la capital de la Isla donde funda el periódico Correo de la Tarde, demostrando su apego a la cultura que tanto lo distinguió desde los días bayameses en los que propició diversas actividades.
Ya la patria ardía en su corazón y junto a otros destacados patriotas bayameses y en 1867 se crea en su casa la primera junta revolucionaria que desembocaría en el alzamiento del 10 de octubre de 1868.
Perucho es uno de los símbolos de la lucha revolucionaria, es uno de los referentes insoslayables de la historia cubana por todo lo antes expuesto y por haber luchado por la libertad de nuestra tierra.
Autor de la música y la letra de lo que es hoy nuestro glorioso Himno Nacional, recibe el homenaje de los cubanos que estamos celebrando el bicentenario de su natalicio.
Su amor por la ciudad de Bayamo, por Cuba, será siempre un ejemplo para los cubanos de hoy y de mañana, que jamás permitirán el ostracismo de su inmensa figura, pues es uno de los fundadores de la nación cubana.
martes, 6 de febrero de 2018
JUAN GONZALEZ FIFFE: EL TEATRO COMO MÁXIMA INSPIRACIÓN
Las calles de Bayamo conocen a cada artista que con su talento y prestigio honra a la ciudad, pues en cada presentación, en cualquier manifestación del arte, se llenan de alegría.
Son hombres y mujeres que en cada actuación ganan el aplauso del público que reconoce en ellos a personas de valía, que siempre ofrecen un mensaje positivo destinado a convertirnos en mejores ciudadanos.
Esa es la función del arte, sea musical, escenográfico, danzario o plástico, porque al final todas esas corrientes se unen con el objetivo de ofrecer la posibilidad de acentuar la cultura nacional con sus acciones.
Toda esta justificada introducción nos permite llegar hasta un ser humano que ha demostrado poseer la sensibilidad de estremecernos con sus obras artístico-teatrales.
Se trata de un artista de reconocida trayectoria que ha sabido sembrar muchas semillas sobre el escenario, desde el cual ha levantado un monumento al buen gusto con acendrada Cubanía.
Andares Bayameses, se honra en resaltar la figura de Juan González Fiffe, director del Teatro Callejero Andante cuyas riendas sostiene desde hace más de 20 años llevando en su carruaje bellas obras para niños y adultos.
Las montañas de la Sierra Maestra y los llanos de la geografía granmense han sentido la presencia de esa prestigiosa agrupación teatral que no ceja en el empeño de seguir trabajando con amor para el pueblo.
Su andar no solo se ha desarrollado en Granma, también los bellos parajes de Guantánamo han disfrutado de la manera de ver la vida de este juglar tan cubano como el son, con profundas y auténticas raíces.
La Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa le ha posibilitado tejer una impronta que se mantiene en esos sitios de la provincia más oriental de nuestro país, donde se le recuerda con el cariño que merece.
Del 2004 al 2008 subiendo y bajando esos lomeríos con el orgullo que se siente al saberse útil en esa hermosa labor de llevar la cultura hasta los sitios más difíciles de esta tierra nuestra.
Fiffe no se guarda los conocimientos que tiene, los ha diseminado entre los alumnos que ha tenido desde aquella escuela Cacique Hatuey hasta las clases de actuación y en la vocacional Manuel Muñoz Cedeño.
La historia de Juan González Fiffe no cabe en pocas cuartillas como estas en las que hemos pretendido acercarnos a su labor como artista de teatro, cuyo talento ha hecho crecer esta manifestación en Granma.
Son hombres y mujeres que en cada actuación ganan el aplauso del público que reconoce en ellos a personas de valía, que siempre ofrecen un mensaje positivo destinado a convertirnos en mejores ciudadanos.
Esa es la función del arte, sea musical, escenográfico, danzario o plástico, porque al final todas esas corrientes se unen con el objetivo de ofrecer la posibilidad de acentuar la cultura nacional con sus acciones.
Toda esta justificada introducción nos permite llegar hasta un ser humano que ha demostrado poseer la sensibilidad de estremecernos con sus obras artístico-teatrales.
Se trata de un artista de reconocida trayectoria que ha sabido sembrar muchas semillas sobre el escenario, desde el cual ha levantado un monumento al buen gusto con acendrada Cubanía.
Andares Bayameses, se honra en resaltar la figura de Juan González Fiffe, director del Teatro Callejero Andante cuyas riendas sostiene desde hace más de 20 años llevando en su carruaje bellas obras para niños y adultos.
Las montañas de la Sierra Maestra y los llanos de la geografía granmense han sentido la presencia de esa prestigiosa agrupación teatral que no ceja en el empeño de seguir trabajando con amor para el pueblo.
Su andar no solo se ha desarrollado en Granma, también los bellos parajes de Guantánamo han disfrutado de la manera de ver la vida de este juglar tan cubano como el son, con profundas y auténticas raíces.
La Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa le ha posibilitado tejer una impronta que se mantiene en esos sitios de la provincia más oriental de nuestro país, donde se le recuerda con el cariño que merece.
Del 2004 al 2008 subiendo y bajando esos lomeríos con el orgullo que se siente al saberse útil en esa hermosa labor de llevar la cultura hasta los sitios más difíciles de esta tierra nuestra.
Fiffe no se guarda los conocimientos que tiene, los ha diseminado entre los alumnos que ha tenido desde aquella escuela Cacique Hatuey hasta las clases de actuación y en la vocacional Manuel Muñoz Cedeño.
La historia de Juan González Fiffe no cabe en pocas cuartillas como estas en las que hemos pretendido acercarnos a su labor como artista de teatro, cuyo talento ha hecho crecer esta manifestación en Granma.
lunes, 5 de febrero de 2018
MARÍA CARIDAD PALMA: UNA HEROÍNA BAYAMESA
La historia bayamesa atesora la grandeza de sus hijos, un orgullo que se lleva profundamente y que es fuente de inspiración para las actuales y futuras generaciones.
No solo los hijos varones de esta ciudad se entregaron en cuerpo y alma a la lucha por la independencia nacional, en ese grupo dilecto de hombres también brillaron mujeres amantes de la redención humana.
Un ejemplo de amor a la tierra natal es el de una mujer, que teniendo riqueza, partió a la manigua cubana con el sueño de su hijo y el propio a cuestas, erigiéndose en una patriota merecedora del recuerdo del pueblo.
María Candelaria Palma había nacido en Bayamo en el año 1788, aunque no se precisa el mes ni el día de la primera vez que vio la luz en nuestra Villa para bien de la misma.
Según la enciclopedia Ecured: ¨¨Fue una joven de bien, virtuosa y muy querida por sus convecinos los que la llamaban Yaya.
Contrajo matrimonio con Andrés María de Estrada y Palma, teniendo un único hijo en julio de 1832, nombrado Tomas a quien dedicó toda su devoción.
Muy pronto quedó viuda y a cargo de cuantiosos bienes rústicos, entre ellos las haciendas
y La Punta. El trabajo corría a cargo de esclavos, a los que educaba en la más severa moral e incluso enseñaba a leer y a escribir¨¨.
Cuando su hijo Tomás Estrada se hizo un hombre de bien asumió la dirección de las propiedades y pasaron a vivir a la hacienda La Punta, a orillas del río Cauto.¨¨
Cuando Su hijo Estrada Palma decidió partir hacia la manigua, María Candelaria, con 80 años, no dudó un instante en seguirlo sufriendo los avatares de la guerra contra la colonización española en la Isla.
Tres años después del alzamiento de Céspedes en La Demajagua, soldados españoles asaltaron el campamento donde se encontraba Yaya Palma junto a otras familias cayendo prisionera.
El orgullo de la bayamesa se puso de manifiesto al negarse a caminar junto a los colonialistas por lo que el jefe de la escuadra encarga a uno de sus acompañantes para que la ultime en el bosque.
La salvó de la muerte el hecho de que el responsabilizado con su asesinato era conocido de su hijo y no hizo realidad la orden, dejándola su merced sola en medio de la floresta.
Sobre este hecho el patriota y escritor, el coronel Fernando Socarrás dijo:¨¨ La anciana vagó sin rumbo por los bosques manteniéndose con las frutas silvestres que encontraba al paso, hasta que extenuada por el hambre y la fatiga decidió no caminar más y esperar sus últimos momentos sentada en una roca.
La casualidad hizo que un pasajero amigo la encontrase y la devolviese a su hijo. ¡Infeliz anciana! No tuvo fuerzas para resistir la emoción del encuentro y en los momentos de estrechar a su idolatrado Tomas en los brazos, murió con la misma santa tranquilidad con que había vivido.»
No solo los hijos varones de esta ciudad se entregaron en cuerpo y alma a la lucha por la independencia nacional, en ese grupo dilecto de hombres también brillaron mujeres amantes de la redención humana.
Un ejemplo de amor a la tierra natal es el de una mujer, que teniendo riqueza, partió a la manigua cubana con el sueño de su hijo y el propio a cuestas, erigiéndose en una patriota merecedora del recuerdo del pueblo.
María Candelaria Palma había nacido en Bayamo en el año 1788, aunque no se precisa el mes ni el día de la primera vez que vio la luz en nuestra Villa para bien de la misma.
Según la enciclopedia Ecured: ¨¨Fue una joven de bien, virtuosa y muy querida por sus convecinos los que la llamaban Yaya.
Contrajo matrimonio con Andrés María de Estrada y Palma, teniendo un único hijo en julio de 1832, nombrado Tomas a quien dedicó toda su devoción.
Muy pronto quedó viuda y a cargo de cuantiosos bienes rústicos, entre ellos las haciendas
y La Punta. El trabajo corría a cargo de esclavos, a los que educaba en la más severa moral e incluso enseñaba a leer y a escribir¨¨.
Cuando su hijo Tomás Estrada se hizo un hombre de bien asumió la dirección de las propiedades y pasaron a vivir a la hacienda La Punta, a orillas del río Cauto.¨¨
Cuando Su hijo Estrada Palma decidió partir hacia la manigua, María Candelaria, con 80 años, no dudó un instante en seguirlo sufriendo los avatares de la guerra contra la colonización española en la Isla.
Tres años después del alzamiento de Céspedes en La Demajagua, soldados españoles asaltaron el campamento donde se encontraba Yaya Palma junto a otras familias cayendo prisionera.
El orgullo de la bayamesa se puso de manifiesto al negarse a caminar junto a los colonialistas por lo que el jefe de la escuadra encarga a uno de sus acompañantes para que la ultime en el bosque.
La salvó de la muerte el hecho de que el responsabilizado con su asesinato era conocido de su hijo y no hizo realidad la orden, dejándola su merced sola en medio de la floresta.
Sobre este hecho el patriota y escritor, el coronel Fernando Socarrás dijo:¨¨ La anciana vagó sin rumbo por los bosques manteniéndose con las frutas silvestres que encontraba al paso, hasta que extenuada por el hambre y la fatiga decidió no caminar más y esperar sus últimos momentos sentada en una roca.
La casualidad hizo que un pasajero amigo la encontrase y la devolviese a su hijo. ¡Infeliz anciana! No tuvo fuerzas para resistir la emoción del encuentro y en los momentos de estrechar a su idolatrado Tomas en los brazos, murió con la misma santa tranquilidad con que había vivido.»
HACIA EL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE PERUCHO FIGUEREDO, AUTOR DEL HIMNO NACIONAL DE CUBA. (2)
Bayamo se apresta para seguir recordando a uno de sus hijos dilectos que el próximo 18 de febrero a cumplir doscientos años de haber nacido en esta ciudad, a la que amó, luchó por ella y la prestigió.
El rio de nuestra Villa, el aire, las plantas que la distinguen, llevan la impronta de ese patricio que nos enseñó, junto a otros prestigiosos bayameses, el camino de la redención, la libertar y la independencia.
Perucho Figueredo, nacido el 18 de febrero de 1818, junto a lo que es hoy la Plaza del Himno Nacional, donde estrenó la letra de la canción patria, sigue cabalgando en su caballo y en el pentagrama musical cubano.
Allí, en ese sagrado lugar que veneramos hoy y siempre, dio al mundo una muestra de lo que significa para un ser humano luchar por una causa justa aun en medio de tormentosas dificultades.
Ciertamente constituyó una epopeya el inicio de nuestras luchas por la libertad camino escogido para alcanzar la independencia del poderío militar español que tenía sumido en la esclavitud a los cubanos.
Dentro de ese panorama Perucho Figueredo fue figura clave para elevar los aires libertarios desde aquel momento en que formó parte del Comité Revolucionario que aglutinó a importantes y poderosos hacendados.
Desde aquel instante fundacional comenzó a trabajar con ahínco para el levantamiento que protagonizaría Céspedes en La Demajagua y que sería apoyado por los demás insurgentes.
Bayamo era un hervidero, los conspiradores se reunían una y otra vez en medio de un hermetismo extraordinario para evitar que los colonizadores tuvieran noticias de las intenciones de los patriotas.
En una de aquellas reuniones le dieron a Perucho la misión de componer lo que se consideró entonces la Marsellesa Cubana, un himno con el cual defender el derecho de tener una patria libre y soberana.
A esa labor se dedicó Figueredo con mucha prontitud trabajando en la música de aquella música que desde su primera interpretación en la iglesia de Bayamo, suscitó las dudas de las autoridades españolas.
El Gobernador Udaeta mostró su inconformidad acerca de la explicación dada de que era una música religiosa, y tuvo razón el militar español pues cuando la ciudad cayó en manos de los patriotas escuchó aquellas notas.
Apresado por los insurgentes, Udaeta corroboró entonces que sin ser músico se pudo percatar de la intención bélica de la melodía concebida por el patriota bayamés.
Los bayameses, los cubanos tenemos bien justificado el hecho de homenajear a Perucho Figueredo en este año cuando se arriba al bicentenario de su natalicio en nuestra hermosa ciudad.
El rio de nuestra Villa, el aire, las plantas que la distinguen, llevan la impronta de ese patricio que nos enseñó, junto a otros prestigiosos bayameses, el camino de la redención, la libertar y la independencia.
Perucho Figueredo, nacido el 18 de febrero de 1818, junto a lo que es hoy la Plaza del Himno Nacional, donde estrenó la letra de la canción patria, sigue cabalgando en su caballo y en el pentagrama musical cubano.
Allí, en ese sagrado lugar que veneramos hoy y siempre, dio al mundo una muestra de lo que significa para un ser humano luchar por una causa justa aun en medio de tormentosas dificultades.
Ciertamente constituyó una epopeya el inicio de nuestras luchas por la libertad camino escogido para alcanzar la independencia del poderío militar español que tenía sumido en la esclavitud a los cubanos.
Dentro de ese panorama Perucho Figueredo fue figura clave para elevar los aires libertarios desde aquel momento en que formó parte del Comité Revolucionario que aglutinó a importantes y poderosos hacendados.
Desde aquel instante fundacional comenzó a trabajar con ahínco para el levantamiento que protagonizaría Céspedes en La Demajagua y que sería apoyado por los demás insurgentes.
Bayamo era un hervidero, los conspiradores se reunían una y otra vez en medio de un hermetismo extraordinario para evitar que los colonizadores tuvieran noticias de las intenciones de los patriotas.
En una de aquellas reuniones le dieron a Perucho la misión de componer lo que se consideró entonces la Marsellesa Cubana, un himno con el cual defender el derecho de tener una patria libre y soberana.
A esa labor se dedicó Figueredo con mucha prontitud trabajando en la música de aquella música que desde su primera interpretación en la iglesia de Bayamo, suscitó las dudas de las autoridades españolas.
El Gobernador Udaeta mostró su inconformidad acerca de la explicación dada de que era una música religiosa, y tuvo razón el militar español pues cuando la ciudad cayó en manos de los patriotas escuchó aquellas notas.
Apresado por los insurgentes, Udaeta corroboró entonces que sin ser músico se pudo percatar de la intención bélica de la melodía concebida por el patriota bayamés.
Los bayameses, los cubanos tenemos bien justificado el hecho de homenajear a Perucho Figueredo en este año cuando se arriba al bicentenario de su natalicio en nuestra hermosa ciudad.
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