Si alguna duda quedaba sobre las motivaciones, y los recursos del debate político contrarrevolucionario, el uso de las nuevas tecnologías de la información en la guerra mediática la despeja: el debate político no gira en torno a la verdad, sino en torno al poder; no pretende demostrar o convencer con argumentos e informaciones veraces, sino imponer, confundir, sorprender, atemorizar.
No son escaramuzas científicas, sino militares: el objetivo es la toma del Palacio, a como de lugar. La apuesta imperialista a favor de las nuevas herramientas de comunicación en Internet se sustenta en el dominio absoluto -financiero, tecnológico, de propiedad–, que posee sobre esas herramientas.
El caso de Twitter es paradigmático. Irán y la llamada revolución verde fue el escenario de prueba. Importantes investigadores han demostrado que las promocionadas y supuestamente masivas “denuncias iraníes” contra sus gobernantes en Twitter, tuvieron un origen extranjero: “Por ejemplo, Amira Howeydi recabó datos de la firma canadiense Sysmos -escribe Eliades Acosta Matos–, que se dedica al análisis de las redes sociales en Internet, y pudo establecer que (…) el 19 de junio, en el clímax de las protestas, el 40,3% de los mensajes venían del exterior, apenas el 23,8% declaraba originarse dentro de la nación y un 35, 7% no daban su ubicación“.
En días pasados se produjo una operación similar en torno a Venezuela. La idea de emplear Twitter para atacar a la Revolución bolivariana fue difundida de inmediato por los medios tradicionales de prensa. Aunque algunos insistían en presentar la protesta como una “espontánea iniciativa de las redes sociales”, El Nacional de Caracas anunciaba sin recato que “el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos (llamaba) a la sociedad civil a participar en una “twitteada” a las 4:00 p. m. de hoy martes”. Sin embargo, los verdaderos organizadores de la acción mediática no parecen ser venezolanos.
Veamos los hechos: el 2 de febrero surge la etiqueta #FreeVenezuela, con unos 300 participantes iniciales (obviamente concertados de antemano). Con asombrosa rapidez ascendía al tercer lugar del treding topics: “en los primeros diez minutos #FreeVenezuela (se colocó) en el puesto número ocho de los diez temas más importantes, 20 minutos más tarde (pasaba) al cuarto lugar, y a una hora de twitts se posicionó en el tercer puesto”.
Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento. Era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Rarezas de Internet, dirán unos; suspicacias inútiles, acotarán otros. Pero hay un dato fácilmente detectable, que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65 por ciento emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25 por ciento lo hacía desde Colombia. ¿Protesta venezolana?
Unos días después los que accedían al intercambio en #FreVenezuela se encontraron de improviso con mensajes que provenían de la cuenta @4febrero, en respaldo al presidente Chávez. El “intruso” reproducía en vivo -supuestamente desde el lugar de los hechos–, las palabras del discurso del líder venezolano. Lo amenazaron. Trataron de distraerlo en diálogos personales. Apenas pudo twittear en el “democrático” ciberespacio durante una hora. Su último mensaje decía: “Los próximos 30 años serán de grandes batallas y victorias, dice Chávez en el Patio de Honor de la Academia Militar”. Segundos después la cuenta @4febrero era cancelada por Twitter de forma definitiva, a pesar de que “el intruso” se había identificado como exigen las normas.
Otro asiduo usuario de Twitter, Yohandry, dejó un petardo virtual: “Alguien me puede explicar por qué la mayoría que participa en #FreVenezuela está fuera de ella, en EU, por ejemplo”, dijo a las 5: 52 de la tarde. Nadie contestó, aunque una recomendación sigilosa llegó a los participantes: “Desactiven el geolocalizador”. Pero Yohandry, ante la carencia de respuestas, insistió una y otra vez con su pregunta demoledora: “Al final nadie me pudo explicar por qué #FreVenezuela se hace desde Estados Unidos y Colombia”, concluyó a las 6:15 de la tarde.
De cualquier manera, la verdad no es importante; se trata de una guerra por el poder, en la que aparentemente todo vale. Por eso treinta órganos de la gran prensa estadounidense y de sus filiales latinoamericanas (Excelsior de México, o Clarín de Argentina, por ejemplo) anunciaron con la debida seriedad lo que había sido pactado como noticia: “Los venezolanos usan Twitter para protestar contra Chávez”.
(Tomado de La Isla desconocida)
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/02/pequena-historia-sobre-la-verdad-y-la.html#comments
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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domingo, 7 de febrero de 2010
DESTINOS CÓMPLICES
Mayte María Jiménez, Alina Perera y Ana María Domínguez Cruz
Juventud Rebelde
—Les quiero agradecer… —rompe el silencio la cienfueguera Daylén Rodríguez Alemañy, de 21 años de edad y estudiante de cuarto año de Psicología en la Universidad de La Habana. Entendemos, con este comienzo del diálogo, que le alegra hacer sentir su voz, tener la posibilidad de compartir las preocupaciones, aspiraciones y propósitos de su vida en la hora actual de Cuba.
Hemos salido a buscar algunas claves, entre jóvenes cubanos, de sus sueños y modos de alcanzarlos en la Isla. Es un propósito difícil este de querer escudriñar en los desvelos e incertidumbres de quienes ya dejaron atrás las quimeras de la infancia y se enfrentan a oportunidades y obstáculos reales que gravitan sobre sus destinos. ¿Dónde las ilusiones personales se conectan, o no, con la sociedad que queremos y podemos construir?
La interrogante nos sumergió en múltiples estampas de vida, entre estas la de Daylén, quien a las puertas de su futuro profesional se debate entre certezas y dilemas:
«Quiero graduarme; hacer mi tesis y disfrutarla. Es el período que cierra mi etapa estudiantil y quiero que sea maravilloso. Soy de Cienfuegos, pero quiero quedarme a trabajar en La Habana, donde podría cumplir todas mis aspiraciones profesionales. Tendría que estar alquilada. Pero por qué tiempo…
«También deseo formar una familia y tener hijos. Y eso me entra en conflicto con lo profesional, porque con todo esto de hacer una carrera cuando eres joven, tienes que postergar tu momento de ser madre. ¿Cómo ordeno mis proyectos para que tengan una relación armónica? Me caso, sí, tengo hijos: ¿Cuántos? Antes quería tres, pero ahora veo que si tengo otras aspiraciones no puedo, porque no los voy a educar ni a querer bien, no les daré toda la atención, y voy a estar desgastándome.
«Tengo a mis padres. Mi papá tiene casi 60 años, es profesor de Física, del nivel superior. Ha sido una persona consagrada e integrada a la sociedad, como mi mamá. Y me digo: “No quiero estar con la zozobra de qué sucederá mañana, de vivir al día con el dinero”. La ansiedad viene por ahí: por pensar que el proyecto que uno se está trazando tendrá obstáculos, y que planificarse es difícil…
«Mis padres, a pesar de todas las limitaciones, han encontrado cierto placer en lo que hacen. Yo también lo he sentido así. Es un sueño, una esperanza; es sentir que puedo trabajar, ser útil a la sociedad, saber que pueden contar conmigo.
«Esto me pertenece, aunque creo necesita cambios. Aquí tengo algo para hacer, para formar parte. Aquí nací y he crecido. Quiero graduarme y tener herramientas para trabajar en la sociedad, para ser reconocida como tal: nada mejor que eso».
Sueños bajo la lupa
Toda criatura que llega al mundo tiene una hoja de vida lista para ser llenada con decisiones y episodios, y aunque muchos creen que todo está escrito, lo cierto es que, como apuntan los especialistas consultados, una historia personal suele tejerse conscientemente y paso a paso. Es lo que llamamos proyecto de vida, el cual no puede desligarse ni de su dueño ni del escenario en que se hace.
Según estudiosos abordados por este diario, un proyecto de vida es el conjunto de posibilidades que ofrecen la pauta para abrir caminos, alternativas y situaciones cuyo horizonte definitivo es la autorrealización personal. Dicho de otro modo, se trata de dibujar y encauzar los sueños. Es algo que implica amor, pasión y entrega tenaz en aras de las metas trazadas.
Todos necesitamos tener la certeza de hacia dónde y cómo queremos llegar. En ello nunca faltarán preguntas como estas: «¿Qué seré? ¿A qué quiero dedicarme profesionalmente? ¿Deseo tener pareja; cómo quiero que sea? ¿Cuáles son las obligaciones y responsabilidades que adquiero si tomo esta o aquella decisión? ¿Cómo alcanzar lo anhelado?».
Algunos creen que ya la suerte viene predeterminada por su entorno familiar, su lugar de origen, o su nivel socioeconómico. No pocos apuestan por vivir el aquí y el ahora, mientras otros se atreven a planificar con la voluntad de influir hasta donde sea posible en su futuro de individuo y ser social.
Quizá la definición más profunda, la que nos emparenta a todos, sea que un proyecto de vida es lo que da sentido —un porqué y un para qué— a nuestras existencias.
En un acercamiento más fundamentado al tema, consultamos investigaciones del Centro de Estudios sobre la Juventud (CEJ) realizadas entre los años 2000 y 2005, lo cual develó, entre otras ideas generales, que los jóvenes cubanos aprecian sus aspiraciones como alcanzables, aunque las mismas están matizadas e incluso entorpecidas por procesos simultáneos que ocurren en la sociedad.
Tomando como referencia el estudio alusivo a las aspiraciones de adolescentes y jóvenes cubanos en el umbral del siglo XXI, puede decirse que en el ámbito de la conciencia van mezcladas la incertidumbre y la desilusión, junto con el optimismo, la esperanza y el deseo de salir adelante.
Los anhelos más recurrentes encontrados en las investigaciones tenían que ver con la solvencia económica, con la concepción de una familia unida, con la tenencia de casa y medio de transporte propios. También se hablaba de contar con una sola moneda, y de tener salarios con los cuales satisfacer necesidades básicas (entre las que la recreación no es vista como un lujo).
Mejorar las relaciones personales también figuraba entre los objetivos más mencionados, a la par de desear la prosperidad en lo individual y lo colectivo, suerte que para muchos tiene su fuente en la consagración.
Como elementos que evaporaban la armonía entre lo pretendido personalmente y el escenario social, los jóvenes señalaron la desmotivación ante el trabajo cuando no era fuente segura de bienestar; el tráfico de influencias entre «socios»; el soborno, el desvío de recursos y el burocratismo.
Entre algunos, como sombras de desencanto y puntos de ruptura con estrategias trazadas a nivel social, afloraron expresiones como que «es difícil asimilar las diferencias que se producen con el acceso a la divisa»; o «no funcionan bien los mecanismos creados para canalizar las quejas en las diferentes instancias del país».
Y buscando entre grupos más específicos, encontramos que cubanos de la capital, con edades entre los 20 y 24 años de edad, tenían entre sus anhelos principales la independencia familiar; conocer el archipiélago —viajar a través de él y por el mundo—, y tener a la mano más opciones recreativas.
Los de la provincia de Sancti Spíritus, por ejemplo, hablaron de ser buenos profesionales y de alcanzar una ubicación laboral satisfactoria, así como de formar una familia en un hogar propio. No faltó entre ellos la preocupación por el futuro de la sociedad a la cual pertenecen.
Los camagüeyanos, además de compartir los mismos desvelos del grupo anterior, hicieron énfasis en el afán por mejorar las condiciones de trabajo —algo que indudablemente confluye en uno de los propósitos prioritarios del país—; y no obviaron el recurrente tema de un salario con el cual satisfacer demandas inmediatas e incluso trazadas a largo plazo.
Aprender a concebir la existencia
Cualquier análisis que intente abordar la subjetividad de una persona, debe atender los espacios generales en que esta desarrolla su existencia, y también las dinámicas de grupos como la familia, los amigos, los colegas, así como lo que sucede en el ámbito de una relación de pareja.
Delineando ese concepto, la doctora Laura Domínguez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, expresó a nuestras páginas que «todo lo que está en la mente de un joven —sus necesidades, motivaciones, proyectos y valores— proviene del medio en el cual ha desenvuelto su vida. Pero no se trata de un reflejo mecánico, sino de una construcción individual, la cual patentiza que cada joven es un ser único».
Durante la etapa de la juventud, entre los 20 y los 30 años —destacó la especialista—, uno de los epicentros psicológicos tiene que ver con el lugar que se ocupará en la sociedad y por tanto con la profesión o el oficio a través de los cuales tendrá lugar ese vínculo.
La profesora expresó que una condición que influye en la formación de valores en la juventud, o en su capacidad de elaborar proyectos de vida, es la situación mundial, y por supuesto del país, que no está ajeno a ese panorama.
«Todos sabemos —advirtió— que cada vez prolifera más la filosofía posmoderna que convoca a las personas a vivir el presente y a no pensar tanto en el futuro». El riesgo que eso entraña, dijo, es que algunos se acojan a la falsa percepción de que pocas cosas importan si al fin y al cabo uno no sabe cuándo va a morir.
Mirando Isla adentro, Laura Domínguez sumó otros desafíos a la hora de concebir proyectos de vida: los últimos 20 años, tan difíciles, lastimaron el universo moral, y entre las secuelas ha estado la tendencia al individualismo, incluso al conformismo, muchas veces asumido para «no ser señalados», lo cual suele ocultar la ausencia de un compromiso real con el escenario social.
«Uno de los problemas detectados —afirmó la profesora— es la dificultad de los jóvenes para trazar estrategias con las cuales conseguir sus proyectos: muchas veces no saben cómo lograr sus objetivos, o se contradicen en la consecución de los mismos.
«La escuela nos instruye. Allí nos enseñan a sumar, a escribir, pero pocas veces aprendemos a conocernos a nosotros mismos, a elaborar nuestros proyectos en el tiempo, ese camino que es unidireccional, que no vuelve».
Según Laura Domínguez, un elemento adverso está marcando el aprendizaje de los jóvenes desde los ámbitos de la familia y la escuela: el paternalismo, por cuenta del cual, entre otros muchos males, las personas creen merecerlo todo, al tiempo de no tener capacidad suficiente con la cual caminar hacia las metas, pues las potencialidades creativas les fueron cohibidas.
El camino más arduo
«Lucha», palabra tan consustancial al destino de una parte de los aquí nacidos, estuvo en el espíritu de casi todos los entrevistados por nuestro diario durante este sondeo entre decenas de jóvenes de la capital con edades comprendidas entre los 17 y 34 años.
La indagación acerca de sus proyectos de vida y modos para irlos alcanzando develó que, en sentido general, quienes hablaron se sienten parte clave y activa en la solución de sus problemas; aprecian que el camino para lograr sus aspiraciones es esforzándose, luchando, estudiando, trabajando…
A modo de tendencias y en cuanto a aspiraciones, puede decirse que, en lo alusivo a los estudios, los jóvenes vistos por Juventud Rebelde dijeron querer culminarlos con éxito, y más adelante ser buenos profesionales.
En lo referente a la familia, las principales metas tuvieron que ver con formar una a la cual proporcionarle un bienestar básico. E inevitablemente también se habló de tener casa propia; de viajar y conocer otros países y culturas; de tener espacios de diversión asequibles al bolsillo; y de ser cada día mejores seres humanos.
«Quisiera escribir narrativa, tener familia y a largo plazo hacerme más sabio y tolerante; lograr un trabajo de editor de una revista. La solidez económica es otra de mis aspiraciones para poder fundar una familia», comentó Luis Jañez Jañez, de 25 años y vecino del municipio capitalino de Playa.
La familia es el ancla más poderosa de Marlenis García Arce, de 26 años y dependienta en Plaza de la Revolución: «Aspiro a mantenerme junto a mi esposo, y a continuar criando a mi hijo de la mejor manera posible; también quisiera independizarme y tener casa.
«Eso es lo más difícil de lograr, pues las condiciones del país no lo permiten, al menos por ahora. Si las microbrigadas existieran como hace años, esa sería nuestra oportunidad».
A la altura de sus 34 años Enediel Ochoa Rodríguez, trabajador por cuenta propia que trabaja como artesano en La Habana Vieja, siente que quiere alcanzar un título universitario: «Soy tornero —se presentó—, pero ahora vendo objetos de arte en la feria de la Rampa. Debo preparar un futuro para mi familia, un futuro tranquilo con ellos, trabajando».
Tiempo al tiempo está dando María del Carmen Pérez Herrera, obrera de 22 años de edad, vecina del municipio de Arroyo Naranjo: «Quisiera estudiar, pues trabajo en una cocina. Para mí es muy difícil; tengo un hijo de tres años. Por el momento estoy esperando a que crezca un poco más».
Martha González, de 26 años de edad y peluquera, adora lo que estudió: «Me encanta la Bioquímica y hubiera sido maravilloso trabajar en ella si de ese modo pudiera satisfacer mis necesidades y las de mi abuela, con quien vivo. Eso no significa que desprecie el oficio que ahora ejerzo. Por lo demás, no creo que por ahora deba pensar en tener hijos».
Una agenda que abrace a todos
El nexo entre los proyectos personales y las principales líneas de un país es inequívoca señal de cómo está funcionando la sociedad. De ahí que ese indicador sea tan importante y merezca ser atendido, según trascendió del diálogo con Mayra Espina Prieto, socióloga del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de la Academia de Ciencias de Cuba.
Sus reflexiones partieron del impacto de la crisis que dejó al país sin mucha capacidad de maniobra y que formalmente comenzó a llamarse período especial. Para ella esa situación, que se remonta a inicios de los años 90 del siglo XX, tenía su preanuncio: «Repasando —afirmó— la producción de las ciencias sociales de la época de los años 80, se constata un escenario de precrisis que estalla con la caída del campo socialista, y con el recrudecimiento del bloqueo».
Y una vez ubicada sobre el difícil terreno de los últimos años, expresó Mayra Espina: «Creo que un ingrediente de la crisis es precisamente eso: las vías individuales que se desgajan y empiezan a correr por su cuenta, que pierden las integraciones habituales, o que permanecen pero de manera formal».
A partir de ahí, explicó la especialista, se dan tendencias ambivalentes «que por un lado tienen componentes positivos, solucionan problemas, son áreas como de innovación social; o contradictorias, con relación a la cultura o la moral», pero por otra parte dan señales de «desconexión o de conexión alternativa» para con la agenda del país.
«Hay zonas como de alternatividad —advirtió— que si no se logran conectar con el proyecto social en su conjunto, de alguna manera debilitan mucho los consensos políticos, sociales y de todo tipo. Hay ejemplos en que algunas zonas se han podido conectar mejor. Lo concerniente a las reivindicaciones raciales, al tema de la homosexualidad y otras elecciones, encuentran avenidas que conducen a cierta cobija institucional».
—¿Qué hacer para que esa amalgama de identidades no sea algo negativo, sino una fortaleza?
—No le adjudico negatividad a priori. Son procesos de expresión de diversidad y que sociológicamente son fenómenos normales y de hecho tienen una alta positividad. ¿Dónde está lo negativo? En que no siempre encuentran una manera de situarse en ese proyecto común. Y es vital definir colectivamente hacia dónde vamos, en un proceso participativo: construir juntos.
«Hace falta convocatoria para construir juntos; llegar a plataformas que sabemos no podrían incluir absolutamente todo, pero que forman parte de consensos sociales donde uno podría entonces colocarse desde su diversidad, y saber cuál es su compromiso y cómo aporta a esa plataforma y en qué medida se beneficia.
«Se trata también de una sociedad que pueda reconocer sus conflictos. Ellos tienen solución, y hay manera de armonizar y de llegar a pactos sociales, a consensos».
—La frase martiana «Con todos y para el bien de todos» es el gran desafío…
—Desde luego. Pero tienes que ponerle ingredientes. Con todos y para el bien de todos, se sabe que no es la sociedad angelical, ni la sociedad de la gran riqueza para que todos tengan todo. Es una sociedad que tiene que proponerse metas racionales, responsables, y tiene que estar consciente de que incluye nuestras diferencias y conflictos, y la práctica de analizarlos con criterios éticos, con responsabilidad social.
En pos de la inspiración
Al sumar su mirada en torno al vínculo entre lo personal y lo colectivo, el filósofo cubano Armando Chaguaceda Noriega alertó sobre la desconexión de jóvenes a quienes es preciso seducir no con consignas sino con razones para la defensa de una sociedad justa, alternativa al modelo neoliberal. Y señaló otros peligros como el triunfalismo, la tendencia a pasar por alto cierto análisis de las debilidades propias; o las ojerizas y medidas de funcionarios y administrativos contra muchachos «conflictivos» que cuestionan —aún dentro del lugar, la forma y momento correctos— cosas que deben transformarse.
«Hoy es preferible —dijo el pensador— dialogar con ciudadanos “cuestionadores”, pero dotados de un sentido político y comprometidos con “cambiar todo lo que deba ser cambiado”, a hacerlo con masas apáticas, con las cuales la gesta de 1959 nunca hubiera sido posible.
«Creo que en los cambios estructurales anunciados en 2007 y debatidos en foros y publicaciones, calles y hogares, habrá que armonizar en políticas concretas esta relación entre lo individual, lo colectivo y lo nacional. Y habrá que recuperar el papel del trabajo honrado y su calidad en la satisfacción de necesidades personales y familiares, así como propiciar modos de vida frugales y respetuosos del medioambiente, pero no deprimidos.
«Habrá que abrir y defender un mayor espacio al debate y la crítica públicos, más allá de convocatorias esporádicas y gremiales. Y —quizá lo más importante— habrá que volver atractiva para muchos jóvenes la idea misma de socialismo, algo que pasa por una cultura y educación incluyentes, por la diversidad, por la mística y la esperanza de una convivencia no capitalista en solidaridad, dignidad y libertad».
Hacer desde adentro
El día que conversamos con Jorge Enrique Torralbas Oslé en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, él cumplía 22 años. Habló sobre darle sentido a la existencia y sobre las ideas de sus contemporáneos:
«Proyecto de vida tiene un indicador que es la visualización de los obstáculos. Y suele suceder que entre nosotros esos obstáculos se visualizan fuera, sean o no reales. Nos vamos llenando de miedos y prejuicios y pensamos que el otro dirá “No”. Es algo que tiene mucho que ver con el paternalismo al cual nos hemos acostumbrado.
«Los obstáculos siempre estarán. Para mí estos nacen principalmente de la incertidumbre que vivimos ahora como sociedad, inmersos en un mundo tan incierto. La incertidumbre nace de no poder planificar siempre nuestros proyectos de vida, y eso es algo que toca a todas las generaciones.
«Pero la motivación fundamental es hacer algo; es estar y construir. Creo que esa es la conexión con una sociedad mejor. Y pienso, honestamente, que el socialismo como camino es válido, y solo puede hacerse desde adentro».
Agradecemos la colaboración de Nelly Osorio, Sara Cotarelo y Elayna Espina, del Equipo de Investigaciones de JR.
Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-01-16/destinos-complices/
Juventud Rebelde
—Les quiero agradecer… —rompe el silencio la cienfueguera Daylén Rodríguez Alemañy, de 21 años de edad y estudiante de cuarto año de Psicología en la Universidad de La Habana. Entendemos, con este comienzo del diálogo, que le alegra hacer sentir su voz, tener la posibilidad de compartir las preocupaciones, aspiraciones y propósitos de su vida en la hora actual de Cuba.
Hemos salido a buscar algunas claves, entre jóvenes cubanos, de sus sueños y modos de alcanzarlos en la Isla. Es un propósito difícil este de querer escudriñar en los desvelos e incertidumbres de quienes ya dejaron atrás las quimeras de la infancia y se enfrentan a oportunidades y obstáculos reales que gravitan sobre sus destinos. ¿Dónde las ilusiones personales se conectan, o no, con la sociedad que queremos y podemos construir?
La interrogante nos sumergió en múltiples estampas de vida, entre estas la de Daylén, quien a las puertas de su futuro profesional se debate entre certezas y dilemas:
«Quiero graduarme; hacer mi tesis y disfrutarla. Es el período que cierra mi etapa estudiantil y quiero que sea maravilloso. Soy de Cienfuegos, pero quiero quedarme a trabajar en La Habana, donde podría cumplir todas mis aspiraciones profesionales. Tendría que estar alquilada. Pero por qué tiempo…
«También deseo formar una familia y tener hijos. Y eso me entra en conflicto con lo profesional, porque con todo esto de hacer una carrera cuando eres joven, tienes que postergar tu momento de ser madre. ¿Cómo ordeno mis proyectos para que tengan una relación armónica? Me caso, sí, tengo hijos: ¿Cuántos? Antes quería tres, pero ahora veo que si tengo otras aspiraciones no puedo, porque no los voy a educar ni a querer bien, no les daré toda la atención, y voy a estar desgastándome.
«Tengo a mis padres. Mi papá tiene casi 60 años, es profesor de Física, del nivel superior. Ha sido una persona consagrada e integrada a la sociedad, como mi mamá. Y me digo: “No quiero estar con la zozobra de qué sucederá mañana, de vivir al día con el dinero”. La ansiedad viene por ahí: por pensar que el proyecto que uno se está trazando tendrá obstáculos, y que planificarse es difícil…
«Mis padres, a pesar de todas las limitaciones, han encontrado cierto placer en lo que hacen. Yo también lo he sentido así. Es un sueño, una esperanza; es sentir que puedo trabajar, ser útil a la sociedad, saber que pueden contar conmigo.
«Esto me pertenece, aunque creo necesita cambios. Aquí tengo algo para hacer, para formar parte. Aquí nací y he crecido. Quiero graduarme y tener herramientas para trabajar en la sociedad, para ser reconocida como tal: nada mejor que eso».
Sueños bajo la lupa
Toda criatura que llega al mundo tiene una hoja de vida lista para ser llenada con decisiones y episodios, y aunque muchos creen que todo está escrito, lo cierto es que, como apuntan los especialistas consultados, una historia personal suele tejerse conscientemente y paso a paso. Es lo que llamamos proyecto de vida, el cual no puede desligarse ni de su dueño ni del escenario en que se hace.
Según estudiosos abordados por este diario, un proyecto de vida es el conjunto de posibilidades que ofrecen la pauta para abrir caminos, alternativas y situaciones cuyo horizonte definitivo es la autorrealización personal. Dicho de otro modo, se trata de dibujar y encauzar los sueños. Es algo que implica amor, pasión y entrega tenaz en aras de las metas trazadas.
Todos necesitamos tener la certeza de hacia dónde y cómo queremos llegar. En ello nunca faltarán preguntas como estas: «¿Qué seré? ¿A qué quiero dedicarme profesionalmente? ¿Deseo tener pareja; cómo quiero que sea? ¿Cuáles son las obligaciones y responsabilidades que adquiero si tomo esta o aquella decisión? ¿Cómo alcanzar lo anhelado?».
Algunos creen que ya la suerte viene predeterminada por su entorno familiar, su lugar de origen, o su nivel socioeconómico. No pocos apuestan por vivir el aquí y el ahora, mientras otros se atreven a planificar con la voluntad de influir hasta donde sea posible en su futuro de individuo y ser social.
Quizá la definición más profunda, la que nos emparenta a todos, sea que un proyecto de vida es lo que da sentido —un porqué y un para qué— a nuestras existencias.
En un acercamiento más fundamentado al tema, consultamos investigaciones del Centro de Estudios sobre la Juventud (CEJ) realizadas entre los años 2000 y 2005, lo cual develó, entre otras ideas generales, que los jóvenes cubanos aprecian sus aspiraciones como alcanzables, aunque las mismas están matizadas e incluso entorpecidas por procesos simultáneos que ocurren en la sociedad.
Tomando como referencia el estudio alusivo a las aspiraciones de adolescentes y jóvenes cubanos en el umbral del siglo XXI, puede decirse que en el ámbito de la conciencia van mezcladas la incertidumbre y la desilusión, junto con el optimismo, la esperanza y el deseo de salir adelante.
Los anhelos más recurrentes encontrados en las investigaciones tenían que ver con la solvencia económica, con la concepción de una familia unida, con la tenencia de casa y medio de transporte propios. También se hablaba de contar con una sola moneda, y de tener salarios con los cuales satisfacer necesidades básicas (entre las que la recreación no es vista como un lujo).
Mejorar las relaciones personales también figuraba entre los objetivos más mencionados, a la par de desear la prosperidad en lo individual y lo colectivo, suerte que para muchos tiene su fuente en la consagración.
Como elementos que evaporaban la armonía entre lo pretendido personalmente y el escenario social, los jóvenes señalaron la desmotivación ante el trabajo cuando no era fuente segura de bienestar; el tráfico de influencias entre «socios»; el soborno, el desvío de recursos y el burocratismo.
Entre algunos, como sombras de desencanto y puntos de ruptura con estrategias trazadas a nivel social, afloraron expresiones como que «es difícil asimilar las diferencias que se producen con el acceso a la divisa»; o «no funcionan bien los mecanismos creados para canalizar las quejas en las diferentes instancias del país».
Y buscando entre grupos más específicos, encontramos que cubanos de la capital, con edades entre los 20 y 24 años de edad, tenían entre sus anhelos principales la independencia familiar; conocer el archipiélago —viajar a través de él y por el mundo—, y tener a la mano más opciones recreativas.
Los de la provincia de Sancti Spíritus, por ejemplo, hablaron de ser buenos profesionales y de alcanzar una ubicación laboral satisfactoria, así como de formar una familia en un hogar propio. No faltó entre ellos la preocupación por el futuro de la sociedad a la cual pertenecen.
Los camagüeyanos, además de compartir los mismos desvelos del grupo anterior, hicieron énfasis en el afán por mejorar las condiciones de trabajo —algo que indudablemente confluye en uno de los propósitos prioritarios del país—; y no obviaron el recurrente tema de un salario con el cual satisfacer demandas inmediatas e incluso trazadas a largo plazo.
Aprender a concebir la existencia
Cualquier análisis que intente abordar la subjetividad de una persona, debe atender los espacios generales en que esta desarrolla su existencia, y también las dinámicas de grupos como la familia, los amigos, los colegas, así como lo que sucede en el ámbito de una relación de pareja.
Delineando ese concepto, la doctora Laura Domínguez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, expresó a nuestras páginas que «todo lo que está en la mente de un joven —sus necesidades, motivaciones, proyectos y valores— proviene del medio en el cual ha desenvuelto su vida. Pero no se trata de un reflejo mecánico, sino de una construcción individual, la cual patentiza que cada joven es un ser único».
Durante la etapa de la juventud, entre los 20 y los 30 años —destacó la especialista—, uno de los epicentros psicológicos tiene que ver con el lugar que se ocupará en la sociedad y por tanto con la profesión o el oficio a través de los cuales tendrá lugar ese vínculo.
La profesora expresó que una condición que influye en la formación de valores en la juventud, o en su capacidad de elaborar proyectos de vida, es la situación mundial, y por supuesto del país, que no está ajeno a ese panorama.
«Todos sabemos —advirtió— que cada vez prolifera más la filosofía posmoderna que convoca a las personas a vivir el presente y a no pensar tanto en el futuro». El riesgo que eso entraña, dijo, es que algunos se acojan a la falsa percepción de que pocas cosas importan si al fin y al cabo uno no sabe cuándo va a morir.
Mirando Isla adentro, Laura Domínguez sumó otros desafíos a la hora de concebir proyectos de vida: los últimos 20 años, tan difíciles, lastimaron el universo moral, y entre las secuelas ha estado la tendencia al individualismo, incluso al conformismo, muchas veces asumido para «no ser señalados», lo cual suele ocultar la ausencia de un compromiso real con el escenario social.
«Uno de los problemas detectados —afirmó la profesora— es la dificultad de los jóvenes para trazar estrategias con las cuales conseguir sus proyectos: muchas veces no saben cómo lograr sus objetivos, o se contradicen en la consecución de los mismos.
«La escuela nos instruye. Allí nos enseñan a sumar, a escribir, pero pocas veces aprendemos a conocernos a nosotros mismos, a elaborar nuestros proyectos en el tiempo, ese camino que es unidireccional, que no vuelve».
Según Laura Domínguez, un elemento adverso está marcando el aprendizaje de los jóvenes desde los ámbitos de la familia y la escuela: el paternalismo, por cuenta del cual, entre otros muchos males, las personas creen merecerlo todo, al tiempo de no tener capacidad suficiente con la cual caminar hacia las metas, pues las potencialidades creativas les fueron cohibidas.
El camino más arduo
«Lucha», palabra tan consustancial al destino de una parte de los aquí nacidos, estuvo en el espíritu de casi todos los entrevistados por nuestro diario durante este sondeo entre decenas de jóvenes de la capital con edades comprendidas entre los 17 y 34 años.
La indagación acerca de sus proyectos de vida y modos para irlos alcanzando develó que, en sentido general, quienes hablaron se sienten parte clave y activa en la solución de sus problemas; aprecian que el camino para lograr sus aspiraciones es esforzándose, luchando, estudiando, trabajando…
A modo de tendencias y en cuanto a aspiraciones, puede decirse que, en lo alusivo a los estudios, los jóvenes vistos por Juventud Rebelde dijeron querer culminarlos con éxito, y más adelante ser buenos profesionales.
En lo referente a la familia, las principales metas tuvieron que ver con formar una a la cual proporcionarle un bienestar básico. E inevitablemente también se habló de tener casa propia; de viajar y conocer otros países y culturas; de tener espacios de diversión asequibles al bolsillo; y de ser cada día mejores seres humanos.
«Quisiera escribir narrativa, tener familia y a largo plazo hacerme más sabio y tolerante; lograr un trabajo de editor de una revista. La solidez económica es otra de mis aspiraciones para poder fundar una familia», comentó Luis Jañez Jañez, de 25 años y vecino del municipio capitalino de Playa.
La familia es el ancla más poderosa de Marlenis García Arce, de 26 años y dependienta en Plaza de la Revolución: «Aspiro a mantenerme junto a mi esposo, y a continuar criando a mi hijo de la mejor manera posible; también quisiera independizarme y tener casa.
«Eso es lo más difícil de lograr, pues las condiciones del país no lo permiten, al menos por ahora. Si las microbrigadas existieran como hace años, esa sería nuestra oportunidad».
A la altura de sus 34 años Enediel Ochoa Rodríguez, trabajador por cuenta propia que trabaja como artesano en La Habana Vieja, siente que quiere alcanzar un título universitario: «Soy tornero —se presentó—, pero ahora vendo objetos de arte en la feria de la Rampa. Debo preparar un futuro para mi familia, un futuro tranquilo con ellos, trabajando».
Tiempo al tiempo está dando María del Carmen Pérez Herrera, obrera de 22 años de edad, vecina del municipio de Arroyo Naranjo: «Quisiera estudiar, pues trabajo en una cocina. Para mí es muy difícil; tengo un hijo de tres años. Por el momento estoy esperando a que crezca un poco más».
Martha González, de 26 años de edad y peluquera, adora lo que estudió: «Me encanta la Bioquímica y hubiera sido maravilloso trabajar en ella si de ese modo pudiera satisfacer mis necesidades y las de mi abuela, con quien vivo. Eso no significa que desprecie el oficio que ahora ejerzo. Por lo demás, no creo que por ahora deba pensar en tener hijos».
Una agenda que abrace a todos
El nexo entre los proyectos personales y las principales líneas de un país es inequívoca señal de cómo está funcionando la sociedad. De ahí que ese indicador sea tan importante y merezca ser atendido, según trascendió del diálogo con Mayra Espina Prieto, socióloga del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de la Academia de Ciencias de Cuba.
Sus reflexiones partieron del impacto de la crisis que dejó al país sin mucha capacidad de maniobra y que formalmente comenzó a llamarse período especial. Para ella esa situación, que se remonta a inicios de los años 90 del siglo XX, tenía su preanuncio: «Repasando —afirmó— la producción de las ciencias sociales de la época de los años 80, se constata un escenario de precrisis que estalla con la caída del campo socialista, y con el recrudecimiento del bloqueo».
Y una vez ubicada sobre el difícil terreno de los últimos años, expresó Mayra Espina: «Creo que un ingrediente de la crisis es precisamente eso: las vías individuales que se desgajan y empiezan a correr por su cuenta, que pierden las integraciones habituales, o que permanecen pero de manera formal».
A partir de ahí, explicó la especialista, se dan tendencias ambivalentes «que por un lado tienen componentes positivos, solucionan problemas, son áreas como de innovación social; o contradictorias, con relación a la cultura o la moral», pero por otra parte dan señales de «desconexión o de conexión alternativa» para con la agenda del país.
«Hay zonas como de alternatividad —advirtió— que si no se logran conectar con el proyecto social en su conjunto, de alguna manera debilitan mucho los consensos políticos, sociales y de todo tipo. Hay ejemplos en que algunas zonas se han podido conectar mejor. Lo concerniente a las reivindicaciones raciales, al tema de la homosexualidad y otras elecciones, encuentran avenidas que conducen a cierta cobija institucional».
—¿Qué hacer para que esa amalgama de identidades no sea algo negativo, sino una fortaleza?
—No le adjudico negatividad a priori. Son procesos de expresión de diversidad y que sociológicamente son fenómenos normales y de hecho tienen una alta positividad. ¿Dónde está lo negativo? En que no siempre encuentran una manera de situarse en ese proyecto común. Y es vital definir colectivamente hacia dónde vamos, en un proceso participativo: construir juntos.
«Hace falta convocatoria para construir juntos; llegar a plataformas que sabemos no podrían incluir absolutamente todo, pero que forman parte de consensos sociales donde uno podría entonces colocarse desde su diversidad, y saber cuál es su compromiso y cómo aporta a esa plataforma y en qué medida se beneficia.
«Se trata también de una sociedad que pueda reconocer sus conflictos. Ellos tienen solución, y hay manera de armonizar y de llegar a pactos sociales, a consensos».
—La frase martiana «Con todos y para el bien de todos» es el gran desafío…
—Desde luego. Pero tienes que ponerle ingredientes. Con todos y para el bien de todos, se sabe que no es la sociedad angelical, ni la sociedad de la gran riqueza para que todos tengan todo. Es una sociedad que tiene que proponerse metas racionales, responsables, y tiene que estar consciente de que incluye nuestras diferencias y conflictos, y la práctica de analizarlos con criterios éticos, con responsabilidad social.
En pos de la inspiración
Al sumar su mirada en torno al vínculo entre lo personal y lo colectivo, el filósofo cubano Armando Chaguaceda Noriega alertó sobre la desconexión de jóvenes a quienes es preciso seducir no con consignas sino con razones para la defensa de una sociedad justa, alternativa al modelo neoliberal. Y señaló otros peligros como el triunfalismo, la tendencia a pasar por alto cierto análisis de las debilidades propias; o las ojerizas y medidas de funcionarios y administrativos contra muchachos «conflictivos» que cuestionan —aún dentro del lugar, la forma y momento correctos— cosas que deben transformarse.
«Hoy es preferible —dijo el pensador— dialogar con ciudadanos “cuestionadores”, pero dotados de un sentido político y comprometidos con “cambiar todo lo que deba ser cambiado”, a hacerlo con masas apáticas, con las cuales la gesta de 1959 nunca hubiera sido posible.
«Creo que en los cambios estructurales anunciados en 2007 y debatidos en foros y publicaciones, calles y hogares, habrá que armonizar en políticas concretas esta relación entre lo individual, lo colectivo y lo nacional. Y habrá que recuperar el papel del trabajo honrado y su calidad en la satisfacción de necesidades personales y familiares, así como propiciar modos de vida frugales y respetuosos del medioambiente, pero no deprimidos.
«Habrá que abrir y defender un mayor espacio al debate y la crítica públicos, más allá de convocatorias esporádicas y gremiales. Y —quizá lo más importante— habrá que volver atractiva para muchos jóvenes la idea misma de socialismo, algo que pasa por una cultura y educación incluyentes, por la diversidad, por la mística y la esperanza de una convivencia no capitalista en solidaridad, dignidad y libertad».
Hacer desde adentro
El día que conversamos con Jorge Enrique Torralbas Oslé en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, él cumplía 22 años. Habló sobre darle sentido a la existencia y sobre las ideas de sus contemporáneos:
«Proyecto de vida tiene un indicador que es la visualización de los obstáculos. Y suele suceder que entre nosotros esos obstáculos se visualizan fuera, sean o no reales. Nos vamos llenando de miedos y prejuicios y pensamos que el otro dirá “No”. Es algo que tiene mucho que ver con el paternalismo al cual nos hemos acostumbrado.
«Los obstáculos siempre estarán. Para mí estos nacen principalmente de la incertidumbre que vivimos ahora como sociedad, inmersos en un mundo tan incierto. La incertidumbre nace de no poder planificar siempre nuestros proyectos de vida, y eso es algo que toca a todas las generaciones.
«Pero la motivación fundamental es hacer algo; es estar y construir. Creo que esa es la conexión con una sociedad mejor. Y pienso, honestamente, que el socialismo como camino es válido, y solo puede hacerse desde adentro».
Agradecemos la colaboración de Nelly Osorio, Sara Cotarelo y Elayna Espina, del Equipo de Investigaciones de JR.
Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-01-16/destinos-complices/
EN CUBA SE PERSIGUE, ¿A QUIÉN?
Según cuenta Libertad Digital, el Partido Comunista de Cuba ha expulsado de sus filas a un joven militante por ser homosexual. En realidad, el medio de Federico Jiménez Losantos copia y pega fragmentos de un comunicado de la Confederación Española COLEGAS de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales en el que critica “la hipocresía de Cuba con respecto a la diversidad sexual” tras denunciar, unos días antes, la supuesta expulsión en otro comunicado. En realidad, COLEGAS tampoco ofrece una información propia, sino que replica (con erratas incluidas: “homofonía”) la noticia aparecida en la web anticastrista cubanet.org y firmada por la periodista Aini Martín Valero.
¿Quién es quién en toda esta ristra de correveidiles? La sensibilidad de LD hacia los derechos de gays, lesbianas, bisexuales o transexuales es de sobra conocida y puede contrastarse leyendo perlas como “Orgullo de tara” de Pío Moa (la “tara”, en efecto, es la homosexualidad), pero, al fin y al cabo, ellos no han elaborado noticia alguna. COLEGAS, el colectivo importador de la noticia, acaba de sufrir una escisión por escorarse, más, a la derecha, pero ellos, al fin y al cabo, tampoco han elaborado la noticia. ¿Quién firma, en origen, el relato de la expulsión? Aini Martín Valero, que se anuncia en su página web como “periodista independiente” de la Agencia ALAS. ¡Al fin, una fuente fidedigna! ¿O no? Pues resulta que no mucho: Martín Valero, además de “periodista independiente” es miembro del Partido Republicano de Cuba, cuyo nombre no debe confundir a los lectores republicanos españoles. Se trata de un partido “Republicano” como Bush, no “Republicano” como Azaña; se retratan a sí mismos en una frase lapidaria: “Defendemos el libre mercado”. La credibilidad de nuestra primera fuente podría empezar a tambalearse, pero no adelantemos acontecimientos: tal vez el PRC es un partido neoliberal, sí, pero independiente, como quiere ser la redactora de la nota. Para saberlo, nada mejor que seguir la pista del dinero. ¿Quién sostiene al PRC? En un gesto de transparencia que le honra, el PRC no esconde su lista de patrocinadores. Éstos son: I.B.L invesment Corp, J & M Kitchen Cabinets & Thermo-Foil Doors, Accountant Office, Renelect Corp Electrical Contractors y The Towing Connection Corp. Desde una empresa de muebles de cocina hasta otra de grúas remolcadoras, los mecenas del PRC se apellidan “Corp”.
Al final, resulta que la noticia de LD, que copia un comunicado de una organización de gays conservadores, que repiten la información de una militante cubana neocón, hunde sus raíces en los suelos pantanosos de Miami.
Esta pista no ayuda mucho a creer la noticia, así que indaguemos un poco más. Este medio ha intentado, por ahora sin éxito, contactar con la autora de la noticia y con fuentes del PCC del Municipio de Regla (Ciudad de La Habana), organización acusada de expulsar al joven Leandro Alfonso Ramírez, “Leo”. Así que aún no podemos contrastar los hechos denunciados en LD (ellos ni siquiera lo han intentado), pero sí podemos repasar algunos pormenores sobre el tópico de la persecución a los homosexuales en Cuba.
En primer lugar, los estatutos y el reglamento del PCC no mencionan en ninguno de sus artículos la orientación sexual como causa de expulsión. En efecto, de confirmarse la noticia de nuestra “periodista independiente”, no habría sido el PCC el autor de la sanción, sino uno de sus núcleos municipales. Sería feo, pero no sería lo mismo. No obstante, la homosexualidad sí ha sido motivo de persecución a lo largo de la historia de Cuba. Pero, ¿cuál es la situación ahora? Al margen de la posible homofobia social que pervive aún en ciertos sectores de la población cubana (o de la redacción de LD o de la curia vaticana), algunos avances pueden resultar sintomáticos y esclarecedores. Justo cuando se supone que “Leo” estaba siendo expulsado de su partido, la hija de Raúl Castro (y sí, sobrina de Fidel) presidía el V Congreso Cubano Educación, Orientación y Terapia Sexual, donde, entre otras actividades, se presentó una serie de cortometrajes sobre la diversidad sexual o se exigió que la transexualidad sea descatalogada como enfermedad mental por la Asociación Americana de Psiquiatría. No parece que la hija de Raúl Castro sea muy homófoba; más bien, desde su cargo al frente del Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro se ha destacado como una férrea defensora de los derechos y libertades del movimiento LGBT y una de las impulsoras de la introducción de la cirugía de cambio de sexo en el circuito de la sanidad pública cubana.
Ella misma explicaba la situación en una autocrítica entrevista concedida a El País en 2007: “Yo he peleado por muchas cosas y he conversado muchas cosas con él [Raúl Castro]. Y él es capaz de reconocer y de decir "mira, en esto me equivoqué, en esto no me equivoqué" (...) Precisamente, dice que en los sesenta y setenta fueron incapaces de darse cuenta de todas las cosas que estaban pasando. Eran todos muy jóvenes, machistas, muy homófobos. No fueron capaces de darse cuenta del error, del disparate, de la falta de humanidad que podían tener actitudes de este tipo”.
A falta de un mea culpa similar desde Libertad Digital, gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de todo el mundo tienen aún una larga lucha por delante, contra la maledicencia sangrante de los medios ultraconservadores y contra la supuesta miopía de un núcleo municipal del PCC. La diferencia es que en uno de esos campos de batalla parece que las cosas pueden mejorar.
Fuente original: http://www.laboratoriodenoticias.es/spip.php?article51
¿Quién es quién en toda esta ristra de correveidiles? La sensibilidad de LD hacia los derechos de gays, lesbianas, bisexuales o transexuales es de sobra conocida y puede contrastarse leyendo perlas como “Orgullo de tara” de Pío Moa (la “tara”, en efecto, es la homosexualidad), pero, al fin y al cabo, ellos no han elaborado noticia alguna. COLEGAS, el colectivo importador de la noticia, acaba de sufrir una escisión por escorarse, más, a la derecha, pero ellos, al fin y al cabo, tampoco han elaborado la noticia. ¿Quién firma, en origen, el relato de la expulsión? Aini Martín Valero, que se anuncia en su página web como “periodista independiente” de la Agencia ALAS. ¡Al fin, una fuente fidedigna! ¿O no? Pues resulta que no mucho: Martín Valero, además de “periodista independiente” es miembro del Partido Republicano de Cuba, cuyo nombre no debe confundir a los lectores republicanos españoles. Se trata de un partido “Republicano” como Bush, no “Republicano” como Azaña; se retratan a sí mismos en una frase lapidaria: “Defendemos el libre mercado”. La credibilidad de nuestra primera fuente podría empezar a tambalearse, pero no adelantemos acontecimientos: tal vez el PRC es un partido neoliberal, sí, pero independiente, como quiere ser la redactora de la nota. Para saberlo, nada mejor que seguir la pista del dinero. ¿Quién sostiene al PRC? En un gesto de transparencia que le honra, el PRC no esconde su lista de patrocinadores. Éstos son: I.B.L invesment Corp, J & M Kitchen Cabinets & Thermo-Foil Doors, Accountant Office, Renelect Corp Electrical Contractors y The Towing Connection Corp. Desde una empresa de muebles de cocina hasta otra de grúas remolcadoras, los mecenas del PRC se apellidan “Corp”.
Al final, resulta que la noticia de LD, que copia un comunicado de una organización de gays conservadores, que repiten la información de una militante cubana neocón, hunde sus raíces en los suelos pantanosos de Miami.
Esta pista no ayuda mucho a creer la noticia, así que indaguemos un poco más. Este medio ha intentado, por ahora sin éxito, contactar con la autora de la noticia y con fuentes del PCC del Municipio de Regla (Ciudad de La Habana), organización acusada de expulsar al joven Leandro Alfonso Ramírez, “Leo”. Así que aún no podemos contrastar los hechos denunciados en LD (ellos ni siquiera lo han intentado), pero sí podemos repasar algunos pormenores sobre el tópico de la persecución a los homosexuales en Cuba.
En primer lugar, los estatutos y el reglamento del PCC no mencionan en ninguno de sus artículos la orientación sexual como causa de expulsión. En efecto, de confirmarse la noticia de nuestra “periodista independiente”, no habría sido el PCC el autor de la sanción, sino uno de sus núcleos municipales. Sería feo, pero no sería lo mismo. No obstante, la homosexualidad sí ha sido motivo de persecución a lo largo de la historia de Cuba. Pero, ¿cuál es la situación ahora? Al margen de la posible homofobia social que pervive aún en ciertos sectores de la población cubana (o de la redacción de LD o de la curia vaticana), algunos avances pueden resultar sintomáticos y esclarecedores. Justo cuando se supone que “Leo” estaba siendo expulsado de su partido, la hija de Raúl Castro (y sí, sobrina de Fidel) presidía el V Congreso Cubano Educación, Orientación y Terapia Sexual, donde, entre otras actividades, se presentó una serie de cortometrajes sobre la diversidad sexual o se exigió que la transexualidad sea descatalogada como enfermedad mental por la Asociación Americana de Psiquiatría. No parece que la hija de Raúl Castro sea muy homófoba; más bien, desde su cargo al frente del Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro se ha destacado como una férrea defensora de los derechos y libertades del movimiento LGBT y una de las impulsoras de la introducción de la cirugía de cambio de sexo en el circuito de la sanidad pública cubana.
Ella misma explicaba la situación en una autocrítica entrevista concedida a El País en 2007: “Yo he peleado por muchas cosas y he conversado muchas cosas con él [Raúl Castro]. Y él es capaz de reconocer y de decir "mira, en esto me equivoqué, en esto no me equivoqué" (...) Precisamente, dice que en los sesenta y setenta fueron incapaces de darse cuenta de todas las cosas que estaban pasando. Eran todos muy jóvenes, machistas, muy homófobos. No fueron capaces de darse cuenta del error, del disparate, de la falta de humanidad que podían tener actitudes de este tipo”.
A falta de un mea culpa similar desde Libertad Digital, gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de todo el mundo tienen aún una larga lucha por delante, contra la maledicencia sangrante de los medios ultraconservadores y contra la supuesta miopía de un núcleo municipal del PCC. La diferencia es que en uno de esos campos de batalla parece que las cosas pueden mejorar.
Fuente original: http://www.laboratoriodenoticias.es/spip.php?article51
jueves, 28 de enero de 2010
FALLECIÓ ELISA ESPINOSA RAMOS, LOCUTORA DE RADIO BAYAMO
La recuerdo aún subiendo la escalera que lleva hacia el segundo piso del actual Cine Céspedes. Allí se encontraban los pequeños estudios de Radio Bayamo hacia el final de la década de los setenta.
No sé si alguien la llevó o fue su intuición la que la llevó hasta esos estudios radiales porque, imaginé una guajirita como ella, de rostro enjuto, pero hermoso, qué podía hacer en una emisora?
En Radio Bayamo la conocí, porque yo también, llevado por Juan González, me adentré tanto en esos vericuetos de la radio desde entonces, que todavía hoy me cuento entre los trabajadores de esta emisora.
Ella, Elisa Espinosa, hacía pequeños papeles en programas dramáticos que escribían, si mal no recuerdo, Ángel Ramos Cutido y Luís Roblejo Paz.
Su voz, hermosa y fuerte, tenía un color que para la radio era idónea. Comenzó así, laborando de manera voluntaria hasta que un día le hicieron el primer contrato lo que la llenó de una alegría inmensa.
Inició desde entonces una carrera profesional que todos le reconocemos. En Radio Bayamo hizo de todo: locución, dramatizados, guiones de programas, animación en espacios musicales.
Creó una relación con los oyentes que le granjearon la amistad de muchos de ellos, aún sin conocerla personalmente. Tenía ese don de hablar y convencer, algo fundamental en la radio, medio en el que la voz suma de profesionalismo y amor.
Anoche, cuando estaba a punto de llegar la hora 24 del día, el teléfono dejó escuchar su sonido. Casi entregado en los brazos de Morfeo, tomé el auricular y una voz de mujer me dijo: murió Elisa Espinosa, la locutora.
Confieso que como un resorte quedé sentado al borde la cama y le pedí a esa persona que me repitiera la noticia. Tenía la esperanza de que se tratara de una pesadilla.
Pero el mazazo me despertó totalmente. Era cierto. Elisa, mi compañera en la radio por casi cuarenta años partía de manera definitiva, dejándonos a todos los trabajadores de esta emisora anonadados, consternados, afligidos.
Y es que a la muerte, esa señora que nos acompaña desde el mismo instante del nacimiento, la tenemos, paradójicamente, como algo lejano, pero realmente cercano.
Radio Bayamo está de luto. Ha fallecido una de sus locutoras. Una voz que identificó a esta planta por muchos años.
Para Elisa Espinosa el eterno recuerdo de los trabajadores de Radio Bayamo.
No sé si alguien la llevó o fue su intuición la que la llevó hasta esos estudios radiales porque, imaginé una guajirita como ella, de rostro enjuto, pero hermoso, qué podía hacer en una emisora?
En Radio Bayamo la conocí, porque yo también, llevado por Juan González, me adentré tanto en esos vericuetos de la radio desde entonces, que todavía hoy me cuento entre los trabajadores de esta emisora.
Ella, Elisa Espinosa, hacía pequeños papeles en programas dramáticos que escribían, si mal no recuerdo, Ángel Ramos Cutido y Luís Roblejo Paz.
Su voz, hermosa y fuerte, tenía un color que para la radio era idónea. Comenzó así, laborando de manera voluntaria hasta que un día le hicieron el primer contrato lo que la llenó de una alegría inmensa.
Inició desde entonces una carrera profesional que todos le reconocemos. En Radio Bayamo hizo de todo: locución, dramatizados, guiones de programas, animación en espacios musicales.
Creó una relación con los oyentes que le granjearon la amistad de muchos de ellos, aún sin conocerla personalmente. Tenía ese don de hablar y convencer, algo fundamental en la radio, medio en el que la voz suma de profesionalismo y amor.
Anoche, cuando estaba a punto de llegar la hora 24 del día, el teléfono dejó escuchar su sonido. Casi entregado en los brazos de Morfeo, tomé el auricular y una voz de mujer me dijo: murió Elisa Espinosa, la locutora.
Confieso que como un resorte quedé sentado al borde la cama y le pedí a esa persona que me repitiera la noticia. Tenía la esperanza de que se tratara de una pesadilla.
Pero el mazazo me despertó totalmente. Era cierto. Elisa, mi compañera en la radio por casi cuarenta años partía de manera definitiva, dejándonos a todos los trabajadores de esta emisora anonadados, consternados, afligidos.
Y es que a la muerte, esa señora que nos acompaña desde el mismo instante del nacimiento, la tenemos, paradójicamente, como algo lejano, pero realmente cercano.
Radio Bayamo está de luto. Ha fallecido una de sus locutoras. Una voz que identificó a esta planta por muchos años.
Para Elisa Espinosa el eterno recuerdo de los trabajadores de Radio Bayamo.
sábado, 16 de enero de 2010
SOBRE LOS FALLECIDOS EN EL HOSPITAL PSIQUIÁTRICO DE LA HABANA
El Ministerio de Salud Pública cubano difundió una nota informando que en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (que cuenta con dos mil quinientas camas) se produjo un incremento anormal de la mortalidad de los pacientes (en total, 26 fallecidos) vinculado a las bajas temperaturas y “factores de riesgo propios de los pacientes con enfermedades psiquiátricas, el natural deterioro biológico debido al envejecimiento, infecciones respiratorias en un año donde esta enfermedad muestra un comportamiento epidémico y las complicaciones de afecciones crónicas presentes en muchos de ellos, fundamentalmente cardiovasculares y cáncer” (sic). El Ministerio añadía que investigará las deficiencias y los responsables serán llevados ante un juez.
Pocas horas antes de hacerse pública esa nota, el oportunista y mercenario Elizardo Sánchez Santacruz, alias “el Camaján”, denunció el hecho a las agencias de información, indicando que los pacientes habían muerto por hipotermia, y enfatizando que lo ocurrido era “un absoluto contrasentido en un país marcadamente tropical”. Este pobre hombre, venido a menos, hace gala de una gran torpeza: parte de un dato objetivo para deformarlo, pero todo el mundo se da cuenta de sus maniobras. La noticia ha sido difundida, ampliamente, en los medios occidentales con titulares tendenciosos, que predisponen a creer que todo sucedió en un día.
De la nota del Ministerio, se desprende que los enfermos no murieron de frío en el sentido literal del término (como dice Elizardo), pues relaciona lo ocurrido con un factor meteorológico prolongado y las patologías que ya padecían los enfermos. El “Camaján” sabía, y no lo dijo, que en Cuba el frío continuo es inusual, que se trata de un país pobre, con escasos recursos y enormes dificultades derivadas, en su mayoría, de un bloqueo que dicen no es real, pero que Estados Unidos se niega a levantar. También silencia el hecho de que, tanta gente hospitalizada en un solo recinto debe provocar graves complicaciones en el cuidado y control de ese tipo de pacientes. Estoy convencido de que ese detalle será analizado por las autoridades cubanas.
Dicen que comparar es odioso, pero suele dejar en evidencia a la hipocresía. Al contrario que en Cuba, en el opulento y rico Occidente no hay nada que investigar en la muerte de mas de 200 personas a causa del frío (26 de ellas en Gran Bretaña, una de las mayores potencias del mundo), y lo peor es que aún queda invierno y que todos los años sucede lo mismo en las “democracias que hacen felices a los pueblos”. No es mi intención eximir culpas con lo que digo a continuación: Los fallecidos en La Habana estaban bajo techo, con un mínimo de atención y se exigirán las responsabilidades que correspondan. Los del mundo rico, estaban tirados en la calle y nadie pagará por sus muertes, ni por las que están por llegar.
Tomado de http://jmalvarezblog.blogspot.com/
Pocas horas antes de hacerse pública esa nota, el oportunista y mercenario Elizardo Sánchez Santacruz, alias “el Camaján”, denunció el hecho a las agencias de información, indicando que los pacientes habían muerto por hipotermia, y enfatizando que lo ocurrido era “un absoluto contrasentido en un país marcadamente tropical”. Este pobre hombre, venido a menos, hace gala de una gran torpeza: parte de un dato objetivo para deformarlo, pero todo el mundo se da cuenta de sus maniobras. La noticia ha sido difundida, ampliamente, en los medios occidentales con titulares tendenciosos, que predisponen a creer que todo sucedió en un día.
De la nota del Ministerio, se desprende que los enfermos no murieron de frío en el sentido literal del término (como dice Elizardo), pues relaciona lo ocurrido con un factor meteorológico prolongado y las patologías que ya padecían los enfermos. El “Camaján” sabía, y no lo dijo, que en Cuba el frío continuo es inusual, que se trata de un país pobre, con escasos recursos y enormes dificultades derivadas, en su mayoría, de un bloqueo que dicen no es real, pero que Estados Unidos se niega a levantar. También silencia el hecho de que, tanta gente hospitalizada en un solo recinto debe provocar graves complicaciones en el cuidado y control de ese tipo de pacientes. Estoy convencido de que ese detalle será analizado por las autoridades cubanas.
Dicen que comparar es odioso, pero suele dejar en evidencia a la hipocresía. Al contrario que en Cuba, en el opulento y rico Occidente no hay nada que investigar en la muerte de mas de 200 personas a causa del frío (26 de ellas en Gran Bretaña, una de las mayores potencias del mundo), y lo peor es que aún queda invierno y que todos los años sucede lo mismo en las “democracias que hacen felices a los pueblos”. No es mi intención eximir culpas con lo que digo a continuación: Los fallecidos en La Habana estaban bajo techo, con un mínimo de atención y se exigirán las responsabilidades que correspondan. Los del mundo rico, estaban tirados en la calle y nadie pagará por sus muertes, ni por las que están por llegar.
Tomado de http://jmalvarezblog.blogspot.com/
CUBA ESTA DISPUESTA A TRABAJAR CON ESTADOS UNIDOS EN APOYO A LA DEVASTADA HAITI
Cuba está dispuesta a trabajar con Estados Unidos en cualquier programa que sirva para apoyar a la devastada Haití y como primer paso permitió que aviones estadounidenses transitaran por su espacio aéreo para trasladar heridos a la nación del norte.
Josefina Vidal, directora del departamento de América del Norte de la cancillería, dijo el viernes en declaraciones exclusivas a la AP que la isla está dispuesta a cooperar con todos los países, ahí en el terreno, en Haití, incluyendo Estados Unidos para ayudar al pueblo haitiano y salvar más vidas”.
Como muestra de que sus comentarios son un hecho y no sólo palabras, Vidal confirmó que, a solicitud del gobierno estadounidense, las autoridades cubanas autorizaron sobrevolar el territorio oriental” de Cuba a naves norteamericanas que ayudan a evacuar heridos desde Haití”.
El paso de aeronaves por cielo cubano ahorra 90 minutos de tiempo de vuelo hacia Miami y es una acción que rompe con las restricciones regulares que la isla mantiene.
Los permisos para las naves estadounidenses –no se indicó el tiempo en que el puente estará abierto– es la primera señal de cooperación en meses.
La administración del presidente Barak Obama se mostró el año pasado dispuesta a bajar la crispación con la isla en temas humanitarios, pero las tensiones resurgieron sobre todo con los últimos acontecimientos bilaterales –como el arresto de un contratista estadounidense en La Habana investigado por nexos con la inteligencia estadounidense o la inclusión de Cuba en una lista de estados patrocinadores del terrorismo–.
En otras ocasiones de esta década Cuba ofreció públicamente apoyo a Estados Unidos, como luego del ataque a las Torres Gemelas en 2001 y tras el paso del ciclón Katrina en 2005, pero Washington nunca aceptó.
Vidal recordó que Cuba comenzó un programa de atención en salud a su vecina isla en 1998 y desde entonces pasaron por allí unos 6.000 cooperantes.
Al momento de producirse el sismo del martes había unos 400 galenos cubanos trabajando en Haití, “la asistencia médica más importante que recibió el pueblo haitiano” al iniciar la catástrofe, destacó Vidal. Luego La Habana envió otros 60 médicos para ayudar ante la devastación de hospitales y dispensarios en Puerto Príncipe.
Además Cuba ofrece cooperación con algunos equipos llegados de Venezuela, Namibia, Noruega, México y Rusia, entre otros.
CLINTON AGRADECIÓ A CUBA
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, agradeció hoy a Cuba que haya autorizado el paso de aviones estadounidenses por su espacio aéreo en misiones de evacuación de damnificados y socorro a Haití.
“Agradecemos mucho a Cuba que haya abierto su espacio aéreo para vuelos de emergencia y evacuación sanitaria”, dijo Clinton, en una rueda de prensa en la que anunció que mañana viajará a Haití, cuatro días después del terremoto de 7 grados de magnitud de la escala Richter que ha devastado el país.
Clinton que viajará junto con el administrador de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), Rajiv Sah, agregó que Estados Unidos dará la bienvenida “a cualquier otra acción que el Gobierno de Cuba pueda tomar en apoyo de la misión internacional de rescate y recuperación en Haití”.
Washington cree que esta autorización acortará en 90 minutos los vuelos desde la base naval estadounidense en Guantánamo hasta Florida, adonde se están trasladando alguno de los heridos
Tomado de Cubadebate
Josefina Vidal, directora del departamento de América del Norte de la cancillería, dijo el viernes en declaraciones exclusivas a la AP que la isla está dispuesta a cooperar con todos los países, ahí en el terreno, en Haití, incluyendo Estados Unidos para ayudar al pueblo haitiano y salvar más vidas”.
Como muestra de que sus comentarios son un hecho y no sólo palabras, Vidal confirmó que, a solicitud del gobierno estadounidense, las autoridades cubanas autorizaron sobrevolar el territorio oriental” de Cuba a naves norteamericanas que ayudan a evacuar heridos desde Haití”.
El paso de aeronaves por cielo cubano ahorra 90 minutos de tiempo de vuelo hacia Miami y es una acción que rompe con las restricciones regulares que la isla mantiene.
Los permisos para las naves estadounidenses –no se indicó el tiempo en que el puente estará abierto– es la primera señal de cooperación en meses.
La administración del presidente Barak Obama se mostró el año pasado dispuesta a bajar la crispación con la isla en temas humanitarios, pero las tensiones resurgieron sobre todo con los últimos acontecimientos bilaterales –como el arresto de un contratista estadounidense en La Habana investigado por nexos con la inteligencia estadounidense o la inclusión de Cuba en una lista de estados patrocinadores del terrorismo–.
En otras ocasiones de esta década Cuba ofreció públicamente apoyo a Estados Unidos, como luego del ataque a las Torres Gemelas en 2001 y tras el paso del ciclón Katrina en 2005, pero Washington nunca aceptó.
Vidal recordó que Cuba comenzó un programa de atención en salud a su vecina isla en 1998 y desde entonces pasaron por allí unos 6.000 cooperantes.
Al momento de producirse el sismo del martes había unos 400 galenos cubanos trabajando en Haití, “la asistencia médica más importante que recibió el pueblo haitiano” al iniciar la catástrofe, destacó Vidal. Luego La Habana envió otros 60 médicos para ayudar ante la devastación de hospitales y dispensarios en Puerto Príncipe.
Además Cuba ofrece cooperación con algunos equipos llegados de Venezuela, Namibia, Noruega, México y Rusia, entre otros.
CLINTON AGRADECIÓ A CUBA
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, agradeció hoy a Cuba que haya autorizado el paso de aviones estadounidenses por su espacio aéreo en misiones de evacuación de damnificados y socorro a Haití.
“Agradecemos mucho a Cuba que haya abierto su espacio aéreo para vuelos de emergencia y evacuación sanitaria”, dijo Clinton, en una rueda de prensa en la que anunció que mañana viajará a Haití, cuatro días después del terremoto de 7 grados de magnitud de la escala Richter que ha devastado el país.
Clinton que viajará junto con el administrador de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), Rajiv Sah, agregó que Estados Unidos dará la bienvenida “a cualquier otra acción que el Gobierno de Cuba pueda tomar en apoyo de la misión internacional de rescate y recuperación en Haití”.
Washington cree que esta autorización acortará en 90 minutos los vuelos desde la base naval estadounidense en Guantánamo hasta Florida, adonde se están trasladando alguno de los heridos
Tomado de Cubadebate
OPERACIÓN PIERRE PAN?
Héctor R. Castillo Toledo*
Los lobos huelen la sangre a distancia y enseguida aparecen. La camada que integran Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, rabiosos representantes del ala más extremista y contrarrevolucionaria de la comunidad cubanoamericana radicada en los Estados Unidos, se enrojece las manos batiendo palmas con tal de alentar una iniciativa promovida desde la desprestigiada Arquidiócesis de Miami, envuelta en los últimos tiempos en más de un escándalo, algunos de violación de los cánones del celibato -los menos; otros, la mayoría, de pederastia.
Y es que medio siglo después de aquella macabra manipulación bautizada con el mote de uno de los más bondadosos personajes del imaginario infantil, a resultas de la cual más de 14 mil niños y adolescentes cubanos fueron separados de sus padres y familiares, la Iglesia vuelve a alistar detalles organizativos y logísticos en una segunda cruzada al estilo Operación Peter Pan, ahora para niños haitianos huérfanos a raíz del devastador terremoto que asoló el extremo occidental de esa empobrecida nación.
Un contradictorio artículo escrito a seis manos para el diario El Nuevo Herald, de Miami, significa en su encabezamiento que “Hace medio siglo, 14,048 niños cubanos que vieron sus destinos dramáticamente cambiados por un terremoto político encontraron refugio en Miami gracias a la Operación Pedro Pan, de la Iglesia Católica“.
Concuerdo ciento por ciento con la afirmación no explicitada de que el triunfo de la Revolución cubana, el Primero de Enero de 1959, fue un seísmo político. Si califica así fue porque acabó con un régimen de oprobio y terror que segó las vidas de varios cientos de los mejores hijos de la nación, la mayoría jóvenes cuyo único delito fue el de oponerse a aquel estado de cosas reinante.
Pero entre principio y final del trabajo en cuestión hay puntos que se contrarían de forma evidente, sin que por ello se sonrojen los autores del “palo” periodístico cuando refrescan la memoria histórica y reviven nombres tristemente célebres: Florida City, Kendall, Matecumbe…
A muchos de aquellos Pedro Panes, gente que ahora frisa los 50-60 años de edad, todavía los conmueve oír hablar de esos sitios llamados campos o refuges, en los cuales no fue precisamente amparo lo que encontraron. No es retórica, si alguien duda lo invito a repasar el estremecedor testimonio documental de Estela Bravo intitulado como la propia operación encubierta de la CIA al amparo de la iglesia católica.
En la entrevista Por esos ojos, realizada a la videasta norteamericana radicada en Cuba, Estela deja al desnudo la patraña vestida con ropajes caritativos, “una historia poco conocida”, como ella misma la califica. “14 mil niños cubanos fueron enviados a los Estados Unidos por sus padres, solos, para ’salvarlos de la Revolución’. El Departamento de Estado daba visas especiales para los niños y no para sus padres”. Documentos desclasificados han permitido establecer la paternidad del engendro: fue un operativo de la Agencia Central de Inteligencia para crearle dificultades al gobierno cubano. Sus promotores redactaron y divulgaron una falsa ley según la cual la Revolución le pasaría por encima al sagrado estamento de la Patria Potestad, enviaría a los menores a la antigua Unión Soviética para su adoctrinamiento político, y en el colmo de las paranoias regó como bola anexa el comentario ridículo de que a muchos los convertirían en carne en conserva. Anticomunismo en bruto, a la roca…
No fueron uno ni dos los casos de hermanos que, con total alevosía, fueron separados cuando el aumento del éxodo obligó a redistribuir a los muchachos por otros estados de la nación. “Tú para Nebraska, ella para Indiana, aquel otro va hacia Washington…”. Los de mejor suerte pudieron abrazar a sus padres al cabo de muchos años, después de vivir la inenarrable experiencia de crecer al amparo de orfelinatos y escuelas especiales. Otros lamentablemente no volvieron a reencontrarse nunca con sus familiares luego de un proceso de desarraigo total de su tierra y de los suyos.
Ahora anuncian a bombo y platillo la misión de rescate ideada por la Arquidiócesis de Miami. “Vamos a usar el modelo que empleamos hace 50 años con Pedro Pan para traer a estos huérfanos a Estados Unidos y darles un futuro brillante y de esperanza”, dijo a los medios el director ejecutivo de los Servicios Legales y Caridades de la Iglesia Católica, Randolph McGrorty.
Resulta en extremo despreciable aprovecharse de la caótica situación reinante en el país más pobre del mundo, agudizada a niveles topes después del sacudión de 7.0 grados Richter, para ganarse las simpatías del Altísimo, que de seguro estará preguntándose dónde estaba la compasión de los eclesiásticos antes del martes 12 de enero, cuando decenas de esos mismos niños morían antes de cumplir el primero o incluso el quinto año de vida víctimas de un terremoto más terrible aún: el de la miseria crónica.
Ojalá de veras los muevan sentimientos piadosos. Y digo ojalá porque si me lo permiten cito estas notas que datan de apenas dos años atrás cuyo contenido pone a pensar a cualquiera:
“La anacrónica y desfasada iglesia católica cuando no pretende influir políticamente a través de exhortaciones morales, se deshace en el oprobioso mentís de la pederastia. El escándalo, esta vez se extiende a Miami, y a pesar de lo infame y despreciable de los casos denunciados, los que no se destapan puede que sean más y peores.
“Nuevas demandas por abuso sexual contra niños y adolescentes por curas en Estados Unidos fueron presentadas contra seis sacerdotes de Miami, quienes intentan llegar a un acuerdo con las víctimas, destaca hoy la prensa local. ‘Todo este escándalo dista mucho de haberse acabado… todavía tenemos personas haciendo revelaciones’, afirmó Jeffrey Herman, abogado defensor en uno de los más sonados casos.
“Documentos de la corte revelan que entre los implicados se encuentra el padre Joseph Calimari de Christ, de la King Church, en Perrine, quien abusó de un niño de unos tres años. ‘El niño era muy pequeño y el padre Calimari, junto con otro cura, lo tenía encerrado en la rectoría con su hermano y allí le hicieron cosas despreciables’, precisó Herman, al describir el incidente, ocurrido en la década de los 60″.
Ese es apenas un botón de muestra de los traumas a que fueron expuestos muchos de los niños “rescatados” por la Operación Peter Pan lanzada el 26 de diciembre de 1960.
Pero si infame es ganar adeptos tras falsas poses humanitarias, peor aún es usar tales pretextos con trasfondos de politiquería barata, como aprovechan ahora los hermanos Díaz Balart y su compinche también representante en la bancada republicana, Ileana Ros Lehtinen.
“Apoyamos totalmente esta iniciativa de la Iglesia Católica para un segundo Pedro Pan”, manifestó Lincoln, que estaba presente en la conferencia de prensa ofrecida por Randolph McGrorty en las oficinas de su hermano Mario, republicano por la Florida, en el sur de Miami-Dade. “Es un bello y noble gesto -agregó- y tengo entera confianza de que trabajaremos muy de cerca con funcionarios de la Iglesia y de la administración para hacerla realidad”.
Tal comunión de intereses, de veras, me huele a negocio mondo y lirondo. Si estoy equivocado, que Dios me perdone.
*Héctor R. Castillo Toledo es subdirector del periódico 5 de Septiembre, de Cienfuegos.
Los lobos huelen la sangre a distancia y enseguida aparecen. La camada que integran Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, rabiosos representantes del ala más extremista y contrarrevolucionaria de la comunidad cubanoamericana radicada en los Estados Unidos, se enrojece las manos batiendo palmas con tal de alentar una iniciativa promovida desde la desprestigiada Arquidiócesis de Miami, envuelta en los últimos tiempos en más de un escándalo, algunos de violación de los cánones del celibato -los menos; otros, la mayoría, de pederastia.
Y es que medio siglo después de aquella macabra manipulación bautizada con el mote de uno de los más bondadosos personajes del imaginario infantil, a resultas de la cual más de 14 mil niños y adolescentes cubanos fueron separados de sus padres y familiares, la Iglesia vuelve a alistar detalles organizativos y logísticos en una segunda cruzada al estilo Operación Peter Pan, ahora para niños haitianos huérfanos a raíz del devastador terremoto que asoló el extremo occidental de esa empobrecida nación.
Un contradictorio artículo escrito a seis manos para el diario El Nuevo Herald, de Miami, significa en su encabezamiento que “Hace medio siglo, 14,048 niños cubanos que vieron sus destinos dramáticamente cambiados por un terremoto político encontraron refugio en Miami gracias a la Operación Pedro Pan, de la Iglesia Católica“.
Concuerdo ciento por ciento con la afirmación no explicitada de que el triunfo de la Revolución cubana, el Primero de Enero de 1959, fue un seísmo político. Si califica así fue porque acabó con un régimen de oprobio y terror que segó las vidas de varios cientos de los mejores hijos de la nación, la mayoría jóvenes cuyo único delito fue el de oponerse a aquel estado de cosas reinante.
Pero entre principio y final del trabajo en cuestión hay puntos que se contrarían de forma evidente, sin que por ello se sonrojen los autores del “palo” periodístico cuando refrescan la memoria histórica y reviven nombres tristemente célebres: Florida City, Kendall, Matecumbe…
A muchos de aquellos Pedro Panes, gente que ahora frisa los 50-60 años de edad, todavía los conmueve oír hablar de esos sitios llamados campos o refuges, en los cuales no fue precisamente amparo lo que encontraron. No es retórica, si alguien duda lo invito a repasar el estremecedor testimonio documental de Estela Bravo intitulado como la propia operación encubierta de la CIA al amparo de la iglesia católica.
En la entrevista Por esos ojos, realizada a la videasta norteamericana radicada en Cuba, Estela deja al desnudo la patraña vestida con ropajes caritativos, “una historia poco conocida”, como ella misma la califica. “14 mil niños cubanos fueron enviados a los Estados Unidos por sus padres, solos, para ’salvarlos de la Revolución’. El Departamento de Estado daba visas especiales para los niños y no para sus padres”. Documentos desclasificados han permitido establecer la paternidad del engendro: fue un operativo de la Agencia Central de Inteligencia para crearle dificultades al gobierno cubano. Sus promotores redactaron y divulgaron una falsa ley según la cual la Revolución le pasaría por encima al sagrado estamento de la Patria Potestad, enviaría a los menores a la antigua Unión Soviética para su adoctrinamiento político, y en el colmo de las paranoias regó como bola anexa el comentario ridículo de que a muchos los convertirían en carne en conserva. Anticomunismo en bruto, a la roca…
No fueron uno ni dos los casos de hermanos que, con total alevosía, fueron separados cuando el aumento del éxodo obligó a redistribuir a los muchachos por otros estados de la nación. “Tú para Nebraska, ella para Indiana, aquel otro va hacia Washington…”. Los de mejor suerte pudieron abrazar a sus padres al cabo de muchos años, después de vivir la inenarrable experiencia de crecer al amparo de orfelinatos y escuelas especiales. Otros lamentablemente no volvieron a reencontrarse nunca con sus familiares luego de un proceso de desarraigo total de su tierra y de los suyos.
Ahora anuncian a bombo y platillo la misión de rescate ideada por la Arquidiócesis de Miami. “Vamos a usar el modelo que empleamos hace 50 años con Pedro Pan para traer a estos huérfanos a Estados Unidos y darles un futuro brillante y de esperanza”, dijo a los medios el director ejecutivo de los Servicios Legales y Caridades de la Iglesia Católica, Randolph McGrorty.
Resulta en extremo despreciable aprovecharse de la caótica situación reinante en el país más pobre del mundo, agudizada a niveles topes después del sacudión de 7.0 grados Richter, para ganarse las simpatías del Altísimo, que de seguro estará preguntándose dónde estaba la compasión de los eclesiásticos antes del martes 12 de enero, cuando decenas de esos mismos niños morían antes de cumplir el primero o incluso el quinto año de vida víctimas de un terremoto más terrible aún: el de la miseria crónica.
Ojalá de veras los muevan sentimientos piadosos. Y digo ojalá porque si me lo permiten cito estas notas que datan de apenas dos años atrás cuyo contenido pone a pensar a cualquiera:
“La anacrónica y desfasada iglesia católica cuando no pretende influir políticamente a través de exhortaciones morales, se deshace en el oprobioso mentís de la pederastia. El escándalo, esta vez se extiende a Miami, y a pesar de lo infame y despreciable de los casos denunciados, los que no se destapan puede que sean más y peores.
“Nuevas demandas por abuso sexual contra niños y adolescentes por curas en Estados Unidos fueron presentadas contra seis sacerdotes de Miami, quienes intentan llegar a un acuerdo con las víctimas, destaca hoy la prensa local. ‘Todo este escándalo dista mucho de haberse acabado… todavía tenemos personas haciendo revelaciones’, afirmó Jeffrey Herman, abogado defensor en uno de los más sonados casos.
“Documentos de la corte revelan que entre los implicados se encuentra el padre Joseph Calimari de Christ, de la King Church, en Perrine, quien abusó de un niño de unos tres años. ‘El niño era muy pequeño y el padre Calimari, junto con otro cura, lo tenía encerrado en la rectoría con su hermano y allí le hicieron cosas despreciables’, precisó Herman, al describir el incidente, ocurrido en la década de los 60″.
Ese es apenas un botón de muestra de los traumas a que fueron expuestos muchos de los niños “rescatados” por la Operación Peter Pan lanzada el 26 de diciembre de 1960.
Pero si infame es ganar adeptos tras falsas poses humanitarias, peor aún es usar tales pretextos con trasfondos de politiquería barata, como aprovechan ahora los hermanos Díaz Balart y su compinche también representante en la bancada republicana, Ileana Ros Lehtinen.
“Apoyamos totalmente esta iniciativa de la Iglesia Católica para un segundo Pedro Pan”, manifestó Lincoln, que estaba presente en la conferencia de prensa ofrecida por Randolph McGrorty en las oficinas de su hermano Mario, republicano por la Florida, en el sur de Miami-Dade. “Es un bello y noble gesto -agregó- y tengo entera confianza de que trabajaremos muy de cerca con funcionarios de la Iglesia y de la administración para hacerla realidad”.
Tal comunión de intereses, de veras, me huele a negocio mondo y lirondo. Si estoy equivocado, que Dios me perdone.
*Héctor R. Castillo Toledo es subdirector del periódico 5 de Septiembre, de Cienfuegos.
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