Tenía yo unos pocos años y al Triunfo de la Revolución me incorporé a las Patrullas Juveniles, una incipiente organización destinada a aglutinar a la juventud cubana. No sé cuántos pares de zapatos se desintegraron debido a la constante marcha que hacíamos en las calles de los barrios, en maratónicas jornadas en las que terminaba exhausto, listo....`para ir a la cama.
Eran años de mucha tensión política, militar y económica, y al mismo tiempo se producían las salidas del país de aquellas personas que no apoyaban a la Revolución. Se marchaban, pero con la certeza de que regresarían en poco tiempo, pensando que la cercanía con Estados Unidos y la presión de su gobierno, propiciarían la vuelta atrás en el reloj de la historia
Año 1961, período de definitorias decisiones, campaña de alfabetización por medio, y la invasión de aquellos mercenarios, de bombardeos a bases de aviacion cubanas, y de incremento del número de bandas terroristas en algunas zonas del país, que sembraron de luto y destrucción, torturando, asesinando a cuanto campesino se encontraban en el camino. A mi me tocó alfabetizar en una zona conocida como El Mirador, una elevación del actual municipio de Buey Arriba, distante de la ciudad de Bayamo unos cincuenta kilómetros. Era un sitio muy hermoso, con personas habitando el lugar que eran laboriosas y amables, corteses, en fin, campesinos carentes de instrucción, pero con una fuerte educación hogareña. Los campesinos que me acogieron, un matrimonio sin hijos, que me admitieron como tal, y me colmaron de atenciones, no sabían leer ni escribir y aunque yo estaba preparado para enseñarlos, siempre me asaltaba la duda acerca de mi eficacia en esa labor. Y allí estuve durante ocho meses, con ellos, ayudandolos en lo que podía, pero al anochecer, encendía aquel farol de factura china, que en medio de la oscuridad ancestral del sitio, parecía un sol, iluminando las mentes de los que deseaban aprender.
El Mirador, era eso realmente, como un balcón desde el que se podía divisar a otras comunidades serranas y del llano. La vegetación era hermosa como en toda la Sierra Maestra, árboles altos, pequeños, arroyos incontenibles, plantas de cafeto, plátano y otros alimentos. Un día, la radio informó que habían asesinado a un joven alfabetizador en las cercanías de la ciudad de Trinidad. No tenía mas de 16 años. Lo colgaron de un árbol, junto a su alumno. Era como una advertencia para los que estábamos realizando aquella hermosa labor. Mis alumnos, los campesinos, aquel matrimonio que me acogió, rápidamente me despojó de mi uniforme de brigadista, arrió la bandera de la campaña de alfabetización y me pusieron ropa de campesino, para hacer creer que yo era su hijo. Era el terror engendrado por los elementos criminales, empeñados en hacer daño a ese proyecto educacional, pero logré concluir con éxito la misión. En diciembre de 1961 retorné a Bayamo, para entonces comenzar el viaje hasta La Habana, donde nos esperaba Fidel para darnos otra misión: estudiar, estudiar, estudiar.
Autor: David Rodríguez.
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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jueves, 8 de mayo de 2008
viernes, 25 de abril de 2008
LA LIBERACIÓN DE BAYAMO
La ciudad de Bayamo exhibe una interesante trayectoria como plaza apetecida por el enemigo y ocupada reiteradamente por los cubanos en las guerras independentistas de los siglos XIX y XX.
Finalmente fue liberada del dominio colonial de España el 28 de abril de 1898, hace ahora 110 años. Fuerzas de Estados Unidos, sin nadie solicitárselo, hacía 10 días combatían contra el país europeo para evitar la segura victoria de los cubanos y apoderarse de la Isla.
Muestra del avance insurrecto era la cadena de triunfos eslabonada desde 1896 en la entonces provincia de Oriente, por las tropas del Mayor General Calixto García, en la época lugarteniente general del Ejército Libertador.
El citado día 28, al acercarse a Bayamo, sostuvieron un breve e intenso tiroteo con el enemigo, pero en la urbe no encontraron resistencia pues los hispanos habían huido.
Calixto, quien nació en Holguín, creció en Jiguaní y en ese lugar se incorporó a la Guerra Grande (1868-1878), entró emocionado al principal poblado de la cuenca del río Cauto, y escribió:
"No se sabe el placer inmenso que he sentido al entrar en esta ciudad con nuestras banderas desplegadas al viento, y en medio del estrépito ensordecedor producido por el galope de los caballos y el vocerío inmenso de los revolucionarios."
En la llamada Ciudad Antorcha estableció el primer ayuntamiento libre creado en Cuba durante la Guerra Necesaria (1895-1898) y nombró alcalde municipal al coronel Manuel Planas Rodríguez del Rey.
El 13 de mayo salió rumbo a Santiago de Cuba, donde ayudaría decisivamente al triunfo de los norteamericanos.
El 26 de junio siguiente, fuerzas peninsulares retomaron la gran urbe del Cauto, pero semanas después capitulaban los mandos de España en Santiago de Cuba y en todo el país.
La historia de Bayamo señala que en la etapa precolombina era una comunidad aborigen, y desde 1513 fue centro de la Villa de San Salvador, con áreas de las actuales provincias de Granma, Las Tunas, Holguín y Santiago de Cuba.
En la urbe, más de 750 kilómetros al oriente de La Habana, comenzó en agosto de 1867 la conspiración que desembocó en la primera guerra contra el dominio colonial en el país.
Resultó la primera y única ciudad liberada por los patriotas, bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes, líder iniciador de aquella contienda.
Para cerrar el ciclo guerrero, el dos de enero de 1959 Bayamo se convirtió en la última plaza liberada por el Ejército Rebelde bajo el mando directo del Comandante en jefe Fidel Castro.
Aunque la urbe fue tomada antes por insurgentes, el principal mando enemigo en la zona decidió esperar la llegada del máximo jefe revolucionario para rendirse.
Así las cosas, en 2008 Bayamo celebrará sus aniversarios: el 495 de la fundación como villa española, el 140 de la conversión en primera capital de Cuba Libre y el 110 de la liberación del yugo español.
En enero de 2009 recordará el comienzo de su verdadera historia, con la llegada de Fidel y el Ejército Rebelde.
La ciudad del Himno Nacional sigue latiendo fuerte en el corazón de la Patria.
Autor: Martín Corona Jerez
Finalmente fue liberada del dominio colonial de España el 28 de abril de 1898, hace ahora 110 años. Fuerzas de Estados Unidos, sin nadie solicitárselo, hacía 10 días combatían contra el país europeo para evitar la segura victoria de los cubanos y apoderarse de la Isla.
Muestra del avance insurrecto era la cadena de triunfos eslabonada desde 1896 en la entonces provincia de Oriente, por las tropas del Mayor General Calixto García, en la época lugarteniente general del Ejército Libertador.
El citado día 28, al acercarse a Bayamo, sostuvieron un breve e intenso tiroteo con el enemigo, pero en la urbe no encontraron resistencia pues los hispanos habían huido.
Calixto, quien nació en Holguín, creció en Jiguaní y en ese lugar se incorporó a la Guerra Grande (1868-1878), entró emocionado al principal poblado de la cuenca del río Cauto, y escribió:
"No se sabe el placer inmenso que he sentido al entrar en esta ciudad con nuestras banderas desplegadas al viento, y en medio del estrépito ensordecedor producido por el galope de los caballos y el vocerío inmenso de los revolucionarios."
En la llamada Ciudad Antorcha estableció el primer ayuntamiento libre creado en Cuba durante la Guerra Necesaria (1895-1898) y nombró alcalde municipal al coronel Manuel Planas Rodríguez del Rey.
El 13 de mayo salió rumbo a Santiago de Cuba, donde ayudaría decisivamente al triunfo de los norteamericanos.
El 26 de junio siguiente, fuerzas peninsulares retomaron la gran urbe del Cauto, pero semanas después capitulaban los mandos de España en Santiago de Cuba y en todo el país.
La historia de Bayamo señala que en la etapa precolombina era una comunidad aborigen, y desde 1513 fue centro de la Villa de San Salvador, con áreas de las actuales provincias de Granma, Las Tunas, Holguín y Santiago de Cuba.
En la urbe, más de 750 kilómetros al oriente de La Habana, comenzó en agosto de 1867 la conspiración que desembocó en la primera guerra contra el dominio colonial en el país.
Resultó la primera y única ciudad liberada por los patriotas, bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes, líder iniciador de aquella contienda.
Para cerrar el ciclo guerrero, el dos de enero de 1959 Bayamo se convirtió en la última plaza liberada por el Ejército Rebelde bajo el mando directo del Comandante en jefe Fidel Castro.
Aunque la urbe fue tomada antes por insurgentes, el principal mando enemigo en la zona decidió esperar la llegada del máximo jefe revolucionario para rendirse.
Así las cosas, en 2008 Bayamo celebrará sus aniversarios: el 495 de la fundación como villa española, el 140 de la conversión en primera capital de Cuba Libre y el 110 de la liberación del yugo español.
En enero de 2009 recordará el comienzo de su verdadera historia, con la llegada de Fidel y el Ejército Rebelde.
La ciudad del Himno Nacional sigue latiendo fuerte en el corazón de la Patria.
Autor: Martín Corona Jerez
viernes, 18 de abril de 2008
FRANCISCO VICENTE AGUILERA
Nunca supo Nueva York de la estatura de un hombre que entre sus calles anduvo, en un peregrinaje patriótico y revolucionario.
Esa ciudad no se estremeció, como debiera haberlo hecho, ante la muerte en un febrero muy frío, de un hombre que en su paso por la vida ofreció a la humanidad ejemplo de sacrificio y entrega ante el llamado de su patria.
Los pueblos que paren tal estirpe de hombres están llamados a ser pueblos libres, emancipados, solidarios, valientes.
Falleció en la ciudad norteamericana de Nueva York, uno de los soles de la independencia de Cuba, su luz, que irradiaba la felicidad de los buenos, lo vio partir solo, enfermo, con las ropas raídas, los zapatos rotos y los bolsillos hinchados de dinero.
Era el dinero de la patria, era fruto del esfuerzo que desplegó en esa ciudad tan poco amable para las causas justas, recorrió las calles, los sitios de concentración de los cubanos en el exilio, llevando en el alma el dolor de la patria ocupada por una potencia extranjera de entonces.
Y hablo de la importancia de la misión encomendada por el Padre de la Patria, y la cumplió de manera honorable y honrada, quizás pensando en los avatares de su familia, pero pensando en la familia mayor que eran todos los cubanos.
Su vida es un rosario de hechos y virtudes que lo asocian para siempre a la historia cubana desde los tiempos de difíciles decisiones como el levantamiento en La Demajagua, cuando asumió el liderazgo de Carlos Manuel de Céspedes.
Hoy cuando recordamos a Francisco Vicente Aguilera, nos percatamos de que quizás haya sido el único millonario patriota en el mundo, el que entrego su cuantiosa fortuna y todos sus bienes para alcanzar la redención, no personal, sino de la patria toda.
Rendimos homenaje a uno de los padres fundadores de la nacionalidad cubana, a uno de los horcones de la Independencia, a uno de los próceres, que al decir de Perucho, no tuvo duda alguna de marchar con Céspedes a la gloria o al cadalso.
Autor: David Rodriguez
Esa ciudad no se estremeció, como debiera haberlo hecho, ante la muerte en un febrero muy frío, de un hombre que en su paso por la vida ofreció a la humanidad ejemplo de sacrificio y entrega ante el llamado de su patria.
Los pueblos que paren tal estirpe de hombres están llamados a ser pueblos libres, emancipados, solidarios, valientes.
Falleció en la ciudad norteamericana de Nueva York, uno de los soles de la independencia de Cuba, su luz, que irradiaba la felicidad de los buenos, lo vio partir solo, enfermo, con las ropas raídas, los zapatos rotos y los bolsillos hinchados de dinero.
Era el dinero de la patria, era fruto del esfuerzo que desplegó en esa ciudad tan poco amable para las causas justas, recorrió las calles, los sitios de concentración de los cubanos en el exilio, llevando en el alma el dolor de la patria ocupada por una potencia extranjera de entonces.
Y hablo de la importancia de la misión encomendada por el Padre de la Patria, y la cumplió de manera honorable y honrada, quizás pensando en los avatares de su familia, pero pensando en la familia mayor que eran todos los cubanos.
Su vida es un rosario de hechos y virtudes que lo asocian para siempre a la historia cubana desde los tiempos de difíciles decisiones como el levantamiento en La Demajagua, cuando asumió el liderazgo de Carlos Manuel de Céspedes.
Hoy cuando recordamos a Francisco Vicente Aguilera, nos percatamos de que quizás haya sido el único millonario patriota en el mundo, el que entrego su cuantiosa fortuna y todos sus bienes para alcanzar la redención, no personal, sino de la patria toda.
Rendimos homenaje a uno de los padres fundadores de la nacionalidad cubana, a uno de los horcones de la Independencia, a uno de los próceres, que al decir de Perucho, no tuvo duda alguna de marchar con Céspedes a la gloria o al cadalso.
Autor: David Rodriguez
sábado, 12 de abril de 2008
CÁNDIDO FABRÉ
Afortunado del canto, desgranando canciones va el trovador sobre el filo de la caña, paseándose por la guardarraya, sintiendo como propio el silbato de la locomotora que desde niño lo acompaña.
Aquellos caminos angostos no impidieron que ensanchara sus virtudes y los verdes campos y el canto del sinsonte, le construyeron las imágenes que desde entonces sus esencias creadoras expresan.
Improvisador de la esperanza, cosechero del amor, hacedor de virtudes, amigo de la madrugada y del amanecer, aguardando siempre por el sol para calentar sus musas, esas que dibujan en el pentagrama sus ideas más hermosas.
Mago de la palabra, taladra el verbo para hacerlo mas real, como real es la hermosura del manantial de donde brota el agua que calmará después los ardores de sus cuerdas vocales, incapaces de impedir la salida de su sonido convertido en metáforas coloreadas con su sabia manera de comunicarse.
Así, de plaza en plaza, avanza burlándose del cansancio como el juglar que jamás abandona a su guitarra, y tiñe con su voz, a veces ruda, a veces tierna, pero siempre sincera, a los que acuden a sus citas añorando sus inspiraciones para nutrir sus almas.
La palma real que lo acompaña, como símbolo de cubanía, baila al compás de su ritmo, y arrastra, como en un frenesí, a toda la floresta, que al mismo tiempo hace viajar en sus ramas a todas las aves canoras de la campiña.
Su canto es como un ciclón, su canto es como una brisa, su canto canta a la mañana, al amor y a la esperanza, así canta Cándido Fabré, el Sonero, que con su canto se engrandece y se proyecta hacia la Humanidad.
Aquellos caminos angostos no impidieron que ensanchara sus virtudes y los verdes campos y el canto del sinsonte, le construyeron las imágenes que desde entonces sus esencias creadoras expresan.
Improvisador de la esperanza, cosechero del amor, hacedor de virtudes, amigo de la madrugada y del amanecer, aguardando siempre por el sol para calentar sus musas, esas que dibujan en el pentagrama sus ideas más hermosas.
Mago de la palabra, taladra el verbo para hacerlo mas real, como real es la hermosura del manantial de donde brota el agua que calmará después los ardores de sus cuerdas vocales, incapaces de impedir la salida de su sonido convertido en metáforas coloreadas con su sabia manera de comunicarse.
Así, de plaza en plaza, avanza burlándose del cansancio como el juglar que jamás abandona a su guitarra, y tiñe con su voz, a veces ruda, a veces tierna, pero siempre sincera, a los que acuden a sus citas añorando sus inspiraciones para nutrir sus almas.
La palma real que lo acompaña, como símbolo de cubanía, baila al compás de su ritmo, y arrastra, como en un frenesí, a toda la floresta, que al mismo tiempo hace viajar en sus ramas a todas las aves canoras de la campiña.
Su canto es como un ciclón, su canto es como una brisa, su canto canta a la mañana, al amor y a la esperanza, así canta Cándido Fabré, el Sonero, que con su canto se engrandece y se proyecta hacia la Humanidad.
viernes, 11 de abril de 2008
ROSITA
Rosita es una niña de apenas cuatro años, aún no asiste formalmente a la escuela, pero se prepara para ese momento recibiendo los beneficios del programa Educa a Tu Hijo, una etapa previa al inicio de sus actividades preescolares.
Yo no conocía a Rosita. Ella me encontró a mí en un viaje de retorno a la ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma.
Se encontraban ella y su mamá en Veguitas, comunidad del municipio Yara, cercana a Bayamo, haciendo lo que en el mundo se denomina auto-stop y en Cuba, botella.
Desde que subió al auto, se le desencadenaron las emociones a Rosita, contrariamente a lo que alguien puede pensar, la niña de origen campesino, comenzó a reír, y a cantar una composición del cancionero infantil, ´´Barquito de Papel´´.
La mamá, que trataba de calmar a la niña, me dijo que todos los días, a las cuatro de la tarde, asistía a una especia de academia que existe en Yara, donde el maestro Hugo, descubre las habilidades y el talento de los pequeños para la música.
Un día, cuenta la madre, en una celebración realizada en la escuela de su entorno, Rosita se destacó memorizando canciones e interpretándolas para el auditorio, y allí nació la posibilidad de estimular en ella el amor por la música.
Desde entonces, cada tarde, la mamá se traslada varios kilómetros para llegar a Veguitas, donde la espera el maestro, que le está enseñando los rudimentos para que encuentre, si la tiene, la vocación por esa manifestación del arte.
El viaje junto a Rosita no duró mucho tiempo, pero fue el suficiente para apreciar en la niña el interés, desde esa temprana edad para el canto y el piano, instrumento del que ya arranca los sonidos primarios.
Cuando se detuvo el auto, la niña, Rosita, divisó a su padre, en la casa que ocupan de manera provisional y en medio de los platanales, y le surgió una hermosa sonrisa y los ojos se le agrandaron con la alegría que experimentaba.
Quizás tengamos pronto a una concertista, o a una cantante, eso es lo que deseo yo sinceramente, porque Rosita, con su aliento, con su deseo de ser una artista, dejó en aquel auto los destellos de esperanza de una niña campesina de la zona de Los Cayos, Veguitas, municipio de Yara.
Autor: David Rodriguez
Yo no conocía a Rosita. Ella me encontró a mí en un viaje de retorno a la ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma.
Se encontraban ella y su mamá en Veguitas, comunidad del municipio Yara, cercana a Bayamo, haciendo lo que en el mundo se denomina auto-stop y en Cuba, botella.
Desde que subió al auto, se le desencadenaron las emociones a Rosita, contrariamente a lo que alguien puede pensar, la niña de origen campesino, comenzó a reír, y a cantar una composición del cancionero infantil, ´´Barquito de Papel´´.
La mamá, que trataba de calmar a la niña, me dijo que todos los días, a las cuatro de la tarde, asistía a una especia de academia que existe en Yara, donde el maestro Hugo, descubre las habilidades y el talento de los pequeños para la música.
Un día, cuenta la madre, en una celebración realizada en la escuela de su entorno, Rosita se destacó memorizando canciones e interpretándolas para el auditorio, y allí nació la posibilidad de estimular en ella el amor por la música.
Desde entonces, cada tarde, la mamá se traslada varios kilómetros para llegar a Veguitas, donde la espera el maestro, que le está enseñando los rudimentos para que encuentre, si la tiene, la vocación por esa manifestación del arte.
El viaje junto a Rosita no duró mucho tiempo, pero fue el suficiente para apreciar en la niña el interés, desde esa temprana edad para el canto y el piano, instrumento del que ya arranca los sonidos primarios.
Cuando se detuvo el auto, la niña, Rosita, divisó a su padre, en la casa que ocupan de manera provisional y en medio de los platanales, y le surgió una hermosa sonrisa y los ojos se le agrandaron con la alegría que experimentaba.
Quizás tengamos pronto a una concertista, o a una cantante, eso es lo que deseo yo sinceramente, porque Rosita, con su aliento, con su deseo de ser una artista, dejó en aquel auto los destellos de esperanza de una niña campesina de la zona de Los Cayos, Veguitas, municipio de Yara.
Autor: David Rodriguez
sábado, 5 de abril de 2008
MERCEDES COSSIO
Cuando una mujer se propone alcanzar los altos valores que su talento le proporciona, estamos en presencia de un ejemplo a seguir.
Cuando una mujer se propone embellecer la obra de un pueblo en Revolución estamos en presencia del protagonismo femenino más auténtico, delicado y humano.
Y si esa mujer, además de esas virtudes del sentimiento, tiene la formación para desempeñarse como evangelio en el campo de la educación, estamos en presencia de una madre que, desde el aula, mantiene vivo los preceptos martianos.
Y si esa mujer, camagüeyana de nacimiento y bayamesa por derecho propio mantiene vigente la obra del Padre de la Patria, entonces su alto valor humano se multiplica y alcanza el justo nivel del respeto.
Hablar de ella constituye una honra que la honra a ella, desde aquellos tiempos de su magisterio en la primaria superior número dos, frente a la actual funeraria de Bayamo, cuyos alumnos la siguen venerando como el primer día.
Su andar por estas tierras, del llano o la montaña, caminando, en mulo o a caballo, le granjeó el amor de quienes la conocieron, y más aún de aquellos que comenzaron a ver la luz de la enseñanza desde sus pupilas insomnes.
Dicen que es poetisa, y no lo dudo, pues un maestro desde la más humilde aula, crea todos los días los más hermosos versos, armando las estrofas sublimes que impiden morir a la esperanza.
Sus hermosos ojos guardan miles de imágenes, ella misma es un cofre abierto colmado de la riqueza más importante: bondad, cubanía, solidaridad, amor.
Quizás estas palabras no basten para proyectar su imagen, las palabras no siempre pueden dibujar la grandeza y el espíritu de esa mujer, cuyo nombre es María Mercedes Cossío Montejo.
Autor: David Rodríguez.
Cuando una mujer se propone embellecer la obra de un pueblo en Revolución estamos en presencia del protagonismo femenino más auténtico, delicado y humano.
Y si esa mujer, además de esas virtudes del sentimiento, tiene la formación para desempeñarse como evangelio en el campo de la educación, estamos en presencia de una madre que, desde el aula, mantiene vivo los preceptos martianos.
Y si esa mujer, camagüeyana de nacimiento y bayamesa por derecho propio mantiene vigente la obra del Padre de la Patria, entonces su alto valor humano se multiplica y alcanza el justo nivel del respeto.
Hablar de ella constituye una honra que la honra a ella, desde aquellos tiempos de su magisterio en la primaria superior número dos, frente a la actual funeraria de Bayamo, cuyos alumnos la siguen venerando como el primer día.
Su andar por estas tierras, del llano o la montaña, caminando, en mulo o a caballo, le granjeó el amor de quienes la conocieron, y más aún de aquellos que comenzaron a ver la luz de la enseñanza desde sus pupilas insomnes.
Dicen que es poetisa, y no lo dudo, pues un maestro desde la más humilde aula, crea todos los días los más hermosos versos, armando las estrofas sublimes que impiden morir a la esperanza.
Sus hermosos ojos guardan miles de imágenes, ella misma es un cofre abierto colmado de la riqueza más importante: bondad, cubanía, solidaridad, amor.
Quizás estas palabras no basten para proyectar su imagen, las palabras no siempre pueden dibujar la grandeza y el espíritu de esa mujer, cuyo nombre es María Mercedes Cossío Montejo.
Autor: David Rodríguez.
ANDERSON
Noel, ese nombre convertido en fenómeno atmosférico, dio la posibilidad, en noviembre pasado, de mostrar, una vez más, el humanismo de nuestro sistema social, que tiene como precepto importante y hermoso, garantizar la vida de los seres humanos.
La tormenta descargaba su furia y en medio de la campiña serrana, un niño de solo cinco años, comenzó a sentirse mal con presencia de fiebre y dolores en el vientre.
La familia pensó que aquello era pasajero, pero el dolor y la fiebre se acentuaron, como también se acentuó la precipitación de las lluvias, que provocaron el desbordamiento de ríos y arroyos en las montañas.
Anderson es el nombre de ese niño serrano, que asustado, veía como lo atendían en la zona de Los Horneros, del municipio de Guisa, pero sus males no desaparecían, por el contrario, la familia comenzó a preocuparse seriamente.
Ya en aquel agreste sitio, no había más posibilidades de atención médica, se había hecho todo lo posible para devolverle la salud al pequeño.
Por suerte, Anderson es un niño cubano, que goza de todos los derechos en una sociedad, donde el ser humano es lo primero, y por ello la atención médica que necesitaba rebasaba los límites del lomerío donde nació y ha crecido.
No hubo que ver a un político de la zona para que hiciera la gestión de trasladarlo a un centro médico de mayores posibilidades, nadie, además, le pidió cédula alguna a la familia para asegurarle la vida al pequeño.
Bastó ser cubano y en medio de los aguaceros de Noel, rompiendo las cortinas de la lluvia, apareció, a, pocos metros de su casa, una nave aérea, con los colores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Del pájaro de hierro, bajaron médicos, enfermeros, medicinas y por encima de todo eso, descendió el amor que necesitaba el niño, que aún asustado, no entendía la razón para tanto ajetreo.
Y Anderson voló por los cielos, con el calor de sus padres, quienes agradecían el gesto, humano y revolucionario que tomó cuerpo ante la enfermedad del pequeño.
Esa es nuestra patria, en la que cualquier ciudadano, sea de la ciudad o del campo, tiene el derecho que se ejerció ante la situación de salud de Anderson.
Cuántos niños serranos habrán fallecido en esas montañas de la Sierra Maestra antes de mil 959, cuando los seres humanos en esta tierra hermosa, valían si tenían riquezas y grandes propiedades?
Anderson vive. Le tocó en suerte haber nacido bajo el sol cubano de la libertad. Le tocó en fin, vivir en la patria de Fidel.
Autor: David Rodríguez
La tormenta descargaba su furia y en medio de la campiña serrana, un niño de solo cinco años, comenzó a sentirse mal con presencia de fiebre y dolores en el vientre.
La familia pensó que aquello era pasajero, pero el dolor y la fiebre se acentuaron, como también se acentuó la precipitación de las lluvias, que provocaron el desbordamiento de ríos y arroyos en las montañas.
Anderson es el nombre de ese niño serrano, que asustado, veía como lo atendían en la zona de Los Horneros, del municipio de Guisa, pero sus males no desaparecían, por el contrario, la familia comenzó a preocuparse seriamente.
Ya en aquel agreste sitio, no había más posibilidades de atención médica, se había hecho todo lo posible para devolverle la salud al pequeño.
Por suerte, Anderson es un niño cubano, que goza de todos los derechos en una sociedad, donde el ser humano es lo primero, y por ello la atención médica que necesitaba rebasaba los límites del lomerío donde nació y ha crecido.
No hubo que ver a un político de la zona para que hiciera la gestión de trasladarlo a un centro médico de mayores posibilidades, nadie, además, le pidió cédula alguna a la familia para asegurarle la vida al pequeño.
Bastó ser cubano y en medio de los aguaceros de Noel, rompiendo las cortinas de la lluvia, apareció, a, pocos metros de su casa, una nave aérea, con los colores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Del pájaro de hierro, bajaron médicos, enfermeros, medicinas y por encima de todo eso, descendió el amor que necesitaba el niño, que aún asustado, no entendía la razón para tanto ajetreo.
Y Anderson voló por los cielos, con el calor de sus padres, quienes agradecían el gesto, humano y revolucionario que tomó cuerpo ante la enfermedad del pequeño.
Esa es nuestra patria, en la que cualquier ciudadano, sea de la ciudad o del campo, tiene el derecho que se ejerció ante la situación de salud de Anderson.
Cuántos niños serranos habrán fallecido en esas montañas de la Sierra Maestra antes de mil 959, cuando los seres humanos en esta tierra hermosa, valían si tenían riquezas y grandes propiedades?
Anderson vive. Le tocó en suerte haber nacido bajo el sol cubano de la libertad. Le tocó en fin, vivir en la patria de Fidel.
Autor: David Rodríguez
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