Seguidores

miércoles, 3 de septiembre de 2008

SE FUE EL DECANO DE LOS NARRADORES DEPORTIVOS CUBANOS

La noticia corrió veloz. Ha fallecido Terencio Montero Pacheco. Y esa desagradable información me hizo recordar aquella vez cuando aprendí a valorar a un locutor. La humanidad perdía a uno de los pintores más afamados: Pablo Picasso y al enterarme del hecho escribí una crónica dedicada al artista. La cabina central de Radio Bayamo la ocupaba aquella tarde nuestro compañero Terencio, quien animaba un espacio musical como solo él podía hacerlo. Le expliqué el motivo de mi presencia en el estudio y le entregué el documento. Lo leyó a primera vista. Firme. Haciendo las pausas correspondientes, para que el mensaje llegara con todo nitidez a la audiencia. Asumió en ese momento una pose patriarcal. Estaba leyendo sentimientos dedicados a otro Patriarca, en ese caso del lienzo y el pincel. Es triste hablar en pasado de alguien quien hasta ayer fue presente. Pero me quedan las vivencias, me queda la memoria de todo lo vivido, de todo lo disfrutado y sufrido cerca de él. No era hombre de medias tintas. Azul o blanco. Siempre con una sonrisa a flor de labios y un espíritu de trabajo que lo consagrò con frases que ahora jamás podremos olvidar. Dejó espacios en esta emisora que aún se mantienen. Uno de ellos, Voces de México, lo fundó hace más de sesenta años. He ahi su raíz. He ahí su huella, que lo trasciende y lo trascenderá cual hijo pródigo. Ser humano al fin, virtudes y defectos tenía. Quién No? Pero prefiero recordarlo alegre, sonriente, como cuando compartíamos momentos gratos junto a otros compañeros de la radio. Momentos propicios para las historias individuales, las anécdotas amorosas, la pasión por los hijos, especialmente Alexis, a quien la vida le arrancó cruelmente, la pasión por la vida, y la pasión extrema por el deporte. La pelota era su gran entretenimiento, no concebía la narración de los juegos como un trabajo, sino como una diversión.
El béisbol lo llevó a todo el país, cosechando amigos, despertando la admiración de muchos por su irrepetible manera de describir las jugadas Tuve la dicha de acompañarlo en algún que otro periplo tras los juegos de pelota y en Pinar del Río en un enfrentamiento entre el equipo local y Orientales, pude percatarme del cariño de los colegas de los medios nacionales hacia él.
No le faltó jamás a Terencio el recuerdo de los oyentes. Siempre preguntaban por él. Y cuando eso sucede es que se ha dejado un buen camino en la vida. Sucede cuando se ha labrado una historia llena de acontecimientos, tales como en aquellas jornadas de las finales de la pelota provincial en Granma, que dirimían los equipos de Yara y Jiguaní. Los de Yara decían que apoyaba a Jiguaní. Los de Jiguaní decían que apoyaba a Yara. Pero era la pasión por el deporte nacional lo que influía en aquellas suposiciones de la afición. El decía: Ni con uno ni con el otro: por el espectáculo. La radio en Granma inclina sus antenas en homenaje a un hombre que hizo reir, que hizo lo que le correspondió en su tiempo. Un hombre que jamás renunció a su terruño, que amó profundamente a su ciudad y a su gente. Un hombre que desde hoy cabalga en la memoria de su pueblo, como lo que fue: El Decano de los Narradores Deportivos Cubanos.

Autor: David Rodríguez Rodríguez

martes, 2 de septiembre de 2008

GUSTAV DESTRUYÓ, PERO NO VENCIÓ A LOS CUBANOS

El Huracán Gustav pasó por Cuba, dejando una estela de destrucción, provocada, fundamentalmente, por los fuertes vientos asociados ese fenómeno atmosférico.

Se ha dicho por los especialistas en esta materia, que Gustav ha sido uno de los huracanes que más fieramente ha atacado a Cuba, lo que requirió de una movilización extraordinaria de todas las fuerzas encargadas de la seguridad de la población, con el objetivo de evitar desgracias personales.

La organización de la Defensa Civil, un gigantesco organismo con ramificaciones hasta el nivel de barriadas, tanto en las ciudades como en los campos, probó nuevamente su valía, logrando que la población proclive a la evacuación, lo hiciera de manera ordenada y segura.

Como en otras ocasiones, los cubanos respondieron al llamado de la Defensa Civil en el sentido de no esperar la cercanía del fenómeno atmosférico para tomar la decisión de evacuarse. Ya algunos, cuando el peligro se avizora ni siquiera esperan por las autoridades, y se instalan en sitios seguros, en casas de vecinos con mejores condiciones, pero todos con el interés de proteger sus vidas.

No se escatiman esfuerzos ni recursos. Todo se pone en función de la protección de la población. Todas las entidades, con sus equipos, se subordinan a la dirección de la Defensa civil a nivel provincial, municipal o al nivel del barrio, pertenezcan a las Fuerzas Armadas, Revolucionarias a la Construcción, al Transporte o a las Comunicaciones.

Cierto es que Gustav golpeó duro, muy duro a los cubanos, especialmente a los habitantes de la Isla de la Juventud y a la provincia de Pinar del Río. Los daños son cuantiosos. La afectación a la economía de este país, bloqueado y asediado por Estados Unidos, ha recibido un golpe bajo por parte de la naturaleza.

Pero en medio del desastre, en medio del dolor por los perjuicios ocasionados, ningún ciudadano ha quedado a merced de la insensibilidad y de la apatía, todos saben que no quedarán desamparados y que lo poco que pueda existir en cuanto a recursos, se pondrá a su disposición de manera inmediata.

El huracán pasó, pero lo que no pasa, se mantiene, es la entereza de los cubanos ante estos fenómenos atmosféricos, que cada vez son más potentes y peligrosos, y que constituyen amenazas permanentes para los que vivimos en el Caribe.

En medio de las dificultades, la ciudadanía no quedó sola. Los enfermos recibieron la atención que requerían. La vida no se detuvo ante tanta monstruosidad creada por las fuerzas de la naturaleza.

Un ejemplo lo tuvimos en la Isla de la Juventud. La noticia se escuchó en el espacio de la Mesa Redonda. No hubo aspavientos con esa información. Quien la dio, un periodista pinero, lo dijo sin hacer hincapié en la importancia de la misma.

Pasó que en medio de la destrucción originada por Gustav, los enfermos con dolencias renales, pudieron dejar de recibir el servicio de hemodiálisis, debido a las condiciones en que quedó la principal instalación hospitalaria de la Isla de la Juventud.

De nuevo se puso de manifiesto el humanismo del proceso revolucionario cubano. Se dispuso de un avión para trasladar a esos pacientes hacia la capital cubana, donde quedarían ingresados para recibir el tratamiento necesario que requieren sus dolencias.

El periodista no informó del hecho de manera sensacionalista, y no lo hizo porque sabía que en Cuba ese hecho no es excepcional, es un hecho cotidiano, cuando se trata de salvar la vida de una persona.

En este momento, trabajadores de diferentes provincias y pertenecientes a diversos sectores de la economía, se encuentran o se encaminan hacia las áreas más dañadas por el huracán, muestra de la unidad prevaleciente entre los cubanos.

Yo que vivo en el Oriente de la Isla, sitio por donde pasó muy cerca de nosotros ese dañino huracán Gustav, soy testigo de la entereza conque se enfrentan aquí estos fenómenos atmosféricos, aún cuando dejan una huella destructiva difícil de olvidar. Esa misma entereza es la que muestran hoy los cubanos de la Isla de la Juventud y de Pinar del Río.

Ellos no están solos en este momento, cuando la virtud y el amor entre nosotros, alcanza cotas más elevadas que las nubes que acompañaron a Gustav en su arrollador paso por nuestra hermosa tierra.

Autor: David Rodríguez

viernes, 25 de julio de 2008

VOCES QUE LLAMAN A ¨¨DEMOCRATIZAR¨¨ A CUBA

Es frecuente escuchar voces desde la ciudad de Miami, llamando al pueblo de Cuba a la desobediencia civil, al irrespeto de las instituciones establecidas y a la realización de acciones destinadas a dañar y destruir a la Revolución Cubana.

Esas voces, en su mayoría son las de aquellos que salieron de Cuba espantados ante el Triunfo del Primero de Enero de 1959 y de los que en años posteriores se han sumado al carro de la contrarrevolución, teniendo en cuenta las jugosas ganancias que les acarrearía ponerse al servicio de la mafia que gobierna en la llamada Ciudad del Sol.

Pero quienes son esos, cuyas voces salen al aire todos los días por las emisoras controladas por esa mafia?

Son los mismos que en Cuba amasaron fortunas explotando de manera cruel a los obreros y a los campesinos, expoliando el tesoro público, ese que se llevaron hacia el norte que los recibía, ya en esa época, como héroes de una batalla que nunca habían librado.

Cuando se escuchan esas voces pidiendo la “”democracia”” para Cuba, se sabe a cual democracia se refieren, a la “”democracia”” de poder robar, a la “”democracia”” de defender intereses espurios, a la “”democracia”” de instaurar en Cuba, de nuevo, un gobierno que responda a los intereses de Washington.

Pero qué voces son esas? Las de personas decentes que tienen una trayectoria limpia en sus vidas, de personas que realmente quieren a la tierra que los vio nacer?

Nada de eso. Son las mismas voces que han pedido “”tres días de licencia”” para matar, en ese hipotético momento de la caída de la Revolución Cubana, son las mismas voces de los que han planteado que “”arrasarán el país”” desde Baracoa hasta Pinar del Río una vez consumado el “”hecho”” del “”derrumbe del socialismo”” en la Isla.

Hablan de democracia y conocemos de las triquiñuelas de estos personajes en su afán de enriquecerse aún mas gracias a esa “”industria del anticastrismo””, como la ha denominado un periodista radicado en Miami.

Pero siguen hablando de democracia mientras abultan sus billeteras a costa de los contribuyentes norteamericanos, que ignoran que inmoral ruta toma su dinero generado con el sacrificio de los que allí trabajan.

No son pocos los que en la meca de la mafia, Miami, se han convertido en millonarios gracias a una política desvergonzada propiciada por el Gobierno de Estados Unidos, que no se detiene ante nada en su Empeño por destruir a la Revolución Cubana.

Y en ese propósito emplean a una televisión, que aparte de ofender a los cubanos, pues lleva el nombre de José Martí, no se ve en la Isla, gracias al talento de los técnicos encargados de anular esa señal violatoria de la soberanía nacional y escarnio para la administración del país del norte.

Como dice una canción de un trovador cubano “”el tiempo pasa”” y al pasar va abriendo los caminos para el conocimiento de las tropelías que se cometen en nombre de la “”libertad”” del pueblo de Cuba.

Ahí están los ejemplos de los malos manejos financieros de la radio y la televisión contrarrevolucionarias, del pago a periodistas por escribir panfletos, tendenciosos, manipuladores y falsos sobre la situación de la Isla, apoyados por los empleados del Gobierno de Estados Unidos en Cuba, mas conocidos por mercenarios.

El día que el pueblo norteamericano se entere de los orígenes de ciertas fortunas millonarias de algunos de estos terroristas asentados en Miami va a ser tal el impacto, que desde sus tumbas Lincoln y Jefferson se estremecerán.

Uno de los últimos ejemplos está en Washington, donde uno de los “”ahijados”” de Bush, se adueñó de la “”insignificante”” suma de medio millón de dólares, descubierto ese personaje por otro de los que se ha enriquecido con el negocio anticubano y que responde al nombre de Frank Calzon, en lo que parece un ajuste de cuenta entre ellos.

Hay otra vertiente de estos “”demócratas”” vinculada a los actos terroristas que contra Cuba han organizado desde los primeros años de la década del 60, y que no se han detenido, dado el libre camino abierto con Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila moviéndose por las calles de la capital del terrorismo.

Podrían citarse mas detalles acerca de esos llamados a “”democratizar”” a Cuba, provenientes de ladrones con cuello y corbata y de los otros terroristas que desde Los Everglades se “”preparan”” para el ¨¨asalto¨¨ final contra el pueblo cubano en el poder.

miércoles, 23 de julio de 2008

LA INNECESARIA PRESENCIA DE LA IV FLOTA EN NUESTRA AMERICA

Después de 58 años vuelve a teñir los mares de Nuestra América la IV Flota de los Estados Unidos, cuando ya no existen las circunstancias que la hicieron surgir en 1943.

Entonces para qué volver a integrar ese andamiaje de presión y de muerte?

Para qué volver a blandir el mazo de la fuerza en una América Latina urgida, no de portaaviones nucleares, sino de miles de maestros y médicos para paliar dos de sus males como el analfabetismo y la insalubridad?

Para qué envía Estados Unidos la IV Flota a nuestra región, cuando en algunos países los pueblos han elegido, utilizando las fórmulas de la democracia, Gobiernos con amplio apoyo popular y que responden a sus intereses, a los de los pueblos?

Dicen las autoridades norteamericanas que la presencia de la flota responde a las necesidades del combate contra el narcotráfico, pero lo que se huele detrás de esas afirmaciones está muy distante de ese único objetivo.

Por qué Estados Unidos no procede para ayudar de verdad a los pueblos de Nuestra América, ayuda que no está en el envío de soldados, ni de barcos, ni de aviones, ni de armas, cuando nuestros pueblos necesitan comercio justo para los productos de la región?

Es realmente el Gobierno de los Estados Unidos el paradigma a seguir por los Gobiernos de América Latina?

La historia escrita por Washington en nuestras tierras latinoamericanas está tétricamente vinculada a políticas de agresión, de exterminio, de robo de las riquezas, de golpes de estado apoyados por los norteamericanos y de amenazas cuando algún que otro país quiere levantar la cabeza.

Los argentinos tienen una espina clavada en el pecho desde aquel momento de la Guerra de Las Malvinas, territorio gaucho usurpado por Gran Bretaña, reclamo permanente de Buenos Aires en organismos internacionales.

Qué sucedió en aquel momento? Sencillamente el Gobierno de Estados Unidos violando lo pactado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, apoyó moral y materialmente al Reino Unido que estipula lo siguiente en su artículo tercero:

¨¨Las Altas Partes Contratantes convienen en que un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de dichas Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas¨¨.

Estados Unidos no hizo honor al Tratado y ayudó logísticamente al Reino Unido en esa guerra que duró del 2 de abril al 14 de junio de 1982 y en la que murieron soldados argentinos que intentaron rescatar para la soberanía de ese país, lo que le arrebataron a esa nación en 1833.

En ese conflicto murieron, exactamente 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

La breve referencia a ese hecho bélico se justifica para expresar que ni los soldados norteamericanos ni su Gobierno quieren tanto a nuestros pueblos para sacrificarse por ellos.

Lo único que interesa a ese Gobierno y a sus transnacionales son las riquezas de Nuestra América y la presencia de la IV Flota viene a reafirmar ese concepto.

Está claro todo pues lo que en realidad quieren proteger son sus intereses y amenazar a Gobiernos progresistas como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Al parecer a Estados Unidos no le basta el hecho de que esos pueblos hayan elegido a esos Gobiernos por medio de las urnas, Washington desea, además la genuflexión de estos como ocurrió hasta hace poco tiempo en esas mismas naciones.

Lo que les hace perder la paciencia es el avance de la Revolución Bolivariana de Venezuela, los avances obtenidos por los bolivianos, cuando por vez primera un indígena tiene el poder en sus manos, y en el caso de Ecuador y Nicaragua sucede lo mismo.

La IV Flota podrá surcar los mares americanos, podrá exhibir su poderío y quizás puedan escucharse las amenazas de quien la envía a esta región, pero lo que no podrá evitar el Imperio es que lo pueblos de Nuestra América sigan el camino de la redención, que no está en los cielos, sino en nuestras manos y en nuestras tierras.

lunes, 21 de julio de 2008

CINCO JOVENES CUBANOS SECUESTRADOS EN ESTADOS UNIDOS

El doce de septiembre de 1998, la ciudad de Miami fue testigo de cinco arrestos contra igual número de personas que se dedicaban a monitorear las actividades de grupos extremistas asentados en esa ciudad y con largo historial de acciones terroristas contra Cuba.

Desde el inicio del Triunfo de la Revolución, elementos vinculados al régimen dictatorial de Fulgencio Batista, comenzaron a organizarse para realizar actos de sabotaje contra la economía de la Isla, en algunas de esas acciones hombres y mujeres de la Isla, fueron victimas mortales de tan deleznable hechos.

En su afán de entorpecer los programa que la Revolución ya instauraba, el Gobierno de los Estados Unidos, a través de la Agencia Central de Inteligencia, organizó y financió la existencia de esas redes de contrarrevolucionarios que tanto daño hicieron a la sociedad cubana.

Los actos terroristas, organizados desde la ciudad de Miami, no se detuvieron ante escuelas, fincas, centros de trabajo, instituciones del Estado, ante nada, se detuvieron esas acciones, efectuadas por elementos contrarrevolucionarios que provenientes de La Florida, ocasionaron casi tres mil muertos y una cifra considerable de personas dañadas en su cuerpo.

Tal era la envergadura de esos actos, que e Gobierno Cubano, ya agotadas las vías diplomáticas denunciado a esos elementos ante las administraciones norteamericanas, y teniendo en cuenta la falta de acciones para neutralizarlas, decidió infiltrar a los grupos terroristas de Miami.

Esos cinco jóvenes detenidos el 12 de septiembre de 1998, no realizaron actos de espionaje contra el Gobierno de Estados Unidos, no era esa su misión en suelo norteño, sino que efectuaron labores de escrutinio dentro de esas organizaciones, para neutralizar los planes terroristas contra Cuba.

En una posición de transparencia Cuba no solo denunció la organización de actos de sabotaje y de asesinato contra los lideres de la Revolución, sino que ofreció al Buró Federal de Investigaciones, (FBI), las pruebas, nombres, apellidos, direcciones y números telefónicos de esos elementos contrarrevolucionarios asentados en Miami.

Cuál fue la respuesta del Gobierno de Estados Unidos? Apresar a los terroristas? No, los arrestados fueron los jóvenes cubanos que monitoreaban a esas organizaciones terroristas del sur de La Florida, para prevenir los actos violentos de esos individuos.

Luego vino el juicio, amañado sin pruebas ni argumentos, pero pudo mas la histeria anticubana, pudo mas el sentimiento de venganza que el equilibrio de la justicia, y esos jóvenes fueron condenados con sanciones desmesuradas cuando no se les comprobó en momento alguno la labor de espionaje contra el Gobierno de Estados Unidos.

Han sufrido vejámenes, violaciones de sus derechos humanos, los han encerrado en el llamado ¨¨hueco¨¨ por 17 meses, sin haber cometido indisciplina alguna, y luego de sancionados, diseminados en cinco diferentes penitenciarías de máxima seguridad.

Uno de los hechos mas abominables es la no autorización de las esposas de dos de ellos para visitarlos desde hace casi diez años, muestra de la ferocidad y el afán de venganza de sus carceleros.

Hoy cuando nos acercamos al décimo aniversario de su injusto encierro, crece en el mundo la solidaridad con los cinco jóvenes cubanos, como muestra del cariño y la admiración que ha despertado su hidalguía, por no ceder ante las presiones y los chantajes del Gobierno de Estados Unidos.

Los cinco jóvenes cubanos, René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio, no han asesinado a persona alguna, ellos no hicieron daño a las instituciones norteamericanas, ellos no espiaron al Gobierno de ese país. Solo por ser cubanos dignos, están guardando prisión injusta en Estados Unidos.

Mientras, en Miami, cuna del terrorismo contra Cuba, andan por sus calles, asesinos confesos, asesinos con un historial largo de agresiones contra el pueblo de la Isla, pero contra esos elementos violentos, no actúa la Casa Blanca, mas bien los protege, los ayuda, los alimenta, los cobija.

Aquí se pone de manifiesto la hipocresía de la política norteamericana, pues el presidente de Estados Unidos expresó que aquel que apoyare, financiare, alojare y alimentare a un terrorista, es tan terrorista como este.

Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila son los responsables de la voladura en pleno vuelo de un avión cubano en 6 de octubre de 1976, que costó la vida a 73 personas y otros elementos con historial de crímenes contra el pueblo cubano, andan libres por las calles de Miami.

A buen entendedor, con pocas palabras bastan.

martes, 24 de junio de 2008

BAYAMO: AÑO 495


Todas las ciudades tienen su historia. No hay ciudad grande o pequeña sin historia. Historia que han escrito y escriben sus habitantes de todas las edades, de todos los credos y de todos los colores.

Una ciudad esconde sus secretos de manera que el forastero no los descubra, o en todo caso solo enseña algunos para compartirlos con los que la visitan, por eso son núcleos poblacionales integrados por diferentes visiones, pero al final, iguales en cuanto al cariño, al amor que se profesa hacia el sitio donde hemos nacido y vivimos.

Mi ciudad no es tan grande, ha ido creciendo con el paso de los años, rejuveneciendo en cada esquina, en cada edificio, en cada casa que la conforma, pero sigue siendo una ciudad que se ama, tanto por su historia, como por la gente que la habita.

Siempre he querido estar en Bayamo, aunque haya estado años fuera de ella, estudiando, trabajando, viajando. Al final surge, germinando como semilla, ese apego a lo propio, a lo que se considera la gran casa, que es la ciudad.

Y en Bayamo, hay suficientes motivaciones para sentir orgullo, porque, y no con apasionados ánimos regionalistas, tenemos los suficientes ingredientes para sostener esa mezcla de ideas, que hacen de este núcleo poblacional, un emporio de la historia cubana.

Hay orgullo de ser cubano, hay orgullo por llevar ese nombre que simboliza a un pueblo que se inauguró como tal, en medio de las contradicciones de un siglo de esplendor, que trajo como consecuencia benigna, el inicio de una lucha contra el poderío colonial español que sojuzgaba a la Isla.

Y fueron los bayameses los que organizaron aquel levantamiento en un sitio tan sagrado como La Demajagua, el 10 de Octubre de 1868, con Carlos Manuel de Céspedes a la cabeza, dando la libertad a sus esclavos y llamándolos hermanos.

No solo la historia bélica caracterizó a Bayamo, también es cuna de notables pensadores como José Antonio Saco, poetas y poetisas de la estirpe de Juan Clemente Zenea y Ursula de Céspedes y Escanaverino, de músicos como Perucho Figueredo y Manuel Muñoz.

Y para colmo de bienes, Bayamo es la cuna de la canción romántica trovadoresca desde aquel día en que se escuchó en la ventana de la casa de Luz Vázquez y Moreno la música y la letra de La Bayamesa, canción que estremece y calma, canción que estimula y seda.

Este año Bayamo cumple 495 años de fundada, y en realidad, es un tiempo prolongado para una ciudad que sigue siendo referencia, ya no solo por la historia, escrita en el momento exacto, cuando los acontecimientos exigieron de tales acciones, sino por el constante bregar de sus habitantes que la han convertido en estrella con luz propia.

La ciudad ha estado acompañada desde su inicio como refugio de los aborígenes, por el río, esa arteria fluvial de la que los habitantes de la misma no pueden desprenderse, es como un amuleto, es como un talismán que se ha sembrado no solo en la piel, también en el alma de los bayameses.

Bayamo se siente mucho estando por sus calles, por sus alrededores donde florecen los bosques, y más cuando nos alejamos del terruño, entonces parece que se quebranta el alma y el sol se nos presenta diferente, es que el sol de la ciudad es único, por su brillo e intensidad.




Autor: David Rodríguez Rodríguez

miércoles, 18 de junio de 2008

RAZONES

Cuando inicié mis estudios en lo que se llama hoy en Cuba el preescolar, allá por el año 1952, por supuesto que no tenía una visión del mundo tan acabada como puedo tenerla hoy, pero desde pequeño, la vida y las circunstancias me señalaban que Estados Unidos de Norteamérica era una nación muy grande e importante porque hasta los centavos de su moneda circulaban en la Isla.

La historia me señalaba que Lincoln, Jefferson, eran los paradigmas a seguir para cualquier persona que se preciara de luchar por la independencia y la libertad, por lo menos eso se decía no solo en la escuela, sino en la calle y en los periódicos de la época.

Todavía yo no sabía nada de la Enmienda Platt, y menos acerca de la participación de ese país en la guerra hispano-cubana, no para ayudarnos a alcanzar los sueños de los libertadores cubanos desde la memorable fecha del 10 de octubre de 1868, sino, para con el poder de su presión, convertirnos en una de las estrellas de la enseña norteamericana. Por lo menos esas eran las ansias desde los tempranos años de 1820.

Realmente, no tuve acceso a las verdades de nuestra historia hasta que después de 1959, se me pusieron las evidencias que argumentaban las realidades vividas por mi pueblo en su azaroso camino hacia la independencia plena.

Así pude saber de las vicisitudes de José Martí en las entrañas de lo que él llamó el monstruo, cuando eran abortados los intentos de los independentistas de enviar pertrechos de guerra para apoyar a los mambises que se batían en la manigua cubana, en desventaja en relación con los soldados peninsulares, pero armados de convicciones y afanes de libertad.

Todavía yo no sabía entonces las veces que el Gobierno de ese país frustró los planes de los cubanos en ese empeño de colaborar con la insurrección en la Isla, en el que se destacaron los tabaqueros cubanos de Tampa, a los que siempre agradeceremos ese gesto altruista y emancipador.

No sabía yo, que en aquel lejano enero de 1959, ese mismo gobierno de Estados Unidos ya planeaba sofocar a la Revolución triunfante con Fidel al frente, luego de mas de dos años de combates en las montañas y en acciones llevadas a cabo en las ciudades cubanas, organizadas por jóvenes dirigentes del Movimiento 26 de Julio, muchos de los cuales fueron salvajemente asesinados.

Ya en 1960 la contrarrevolución interna, apoyada y financiada desde Estados Unidos, cometía fechorías contra el pueblo que defendía a la Revolución, y entonces se iniciaron los atentados y los sabotajes a la economía nacional con el supremo interés de derrocarla y entregar las riendas del país a aquellos malversadores que en su huida hacia La Florida, se habían robado el dinero del Estado.

En ese punto de la historia, ya sabía la envergadura de la lucha que el pueblo cubano debía librar, ahora no contra una dictadura armada y sostenida por Washington, sino contra ese mismo Gobierno, que lanzando por la borda las ideas de sus fundadores, reafirmaba las evidencias de que sería el enemigo número uno del pueblo cubano.

La organización de bandas de contrarrevolucionarios en diversas partes del país, a las que suministraban armas de manera descarada y abierta desde aviones que salían de sus aeropuertos, los asesinatos de campesinos, la destrucción de sus hogares y la quema de sus siembras, ya eran razones suficientes para, desde la altura de mis trece años, tomar partido por la Revolución Cubana.

No solo era estar de acuerdo con el proceso revolucionario, también era preciso, como en el presente, participar de manera activa en todas las circunstancias que pudieran emerger.

El asesinato del maestro Conrado Benítez García conmovió a toda la nación en aquel año 1961, cuando nos disponíamos a hacer realidad la promesa de Fidel en las Naciones Unidas de eliminar en un año el analfabetismo en Cuba. Y me enrolé en el ejército más hermoso del mundo.

Éramos cien mil brigadistas, integrantes del Ejército de Alfabetizadores Conrado Benitez García, los que partimos desde nuestros hogares hacia los sitios más intrincados de las montañas y los llanos, a enseñar a leer y a escribir a los que no sabían, protagonizando el combate mas revolucionario y enaltecedor contra la incultura.

A estas alturas de mi vida, ya sé que no tendré honor mayor, que el de defender a la Revolución Cubana, no tendré gloria mayor, si es que la merezco, de seguir desde mi puesto haciendo lo que el momento exija para sostener este proyecto socialista que se empina en medio de dificultades, pero con optimismo, de las agresiones del Gobierno de Estados Unidos, ya derrotado en el empeño de destruirlo.

Autor: David Rodriguez