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jueves, 1 de febrero de 2018

BICENTENARIO DEL NATALICIO DEL BAYAMÉS PERUCHO FIGUEREDO, AUTOR DE NUESTRO HIMNO NACIONAL. (BAYAMO 18 DE FEBRERO DE 1818-SANTIAGO DE CUBA 17 DE AGOSTO DE 1870):

Los bayameses tenemos la hermosa responsabilidad de rendir homenaje a una de las extraordinarias figuras que llevaron a cabo la primera insurrección independista de la historia de la isla.
Febrero nos da la posibilidad de realizar una acción noble que mantenga en su justo sitio a un bayamés que lo dio todo, hasta la vida, por ver a su patria libre del yugo colonial español.
Cuando la vida y sus circunstancias propiciaron el inicio de la lucha por la liberación nacional, ninguno de aquellos grandes hombres pidió nada a cambio por la obra que comenzaron.
Ese reconocimiento lo daría el pueblo cubano, conocedor y albacea de los esfuerzos de esa hornada de nuevos hombres que con su accionar lograron abrir nuevos caminos para la redención de la patria.
Bayamo les debe mucho a todos, entre ellos a ese patricio que no solo acompañó al Padre de la Patria en los momento más difíciles de aquella época, sino que acabó con valentía frente a un pelotón de fusilamiento.
Ese instante, previo a su muerte, no le ocasionó pavor como pensaron sus victimarios, pues con la hidalguía propia de los héroes tuvo la osadía de mirar a los ojos de los soldados peninsulares sin pedir clemencia.
Perucho Figueredo Cisneros constituye uno de los padres fundadores de la nación cubana por todo lo que hizo en función de alcanzar la verdadera liberación para los cubanos.
Ilustre bayamés, Figueredo nació el 18 de febrero de 1818 por lo que estaremos celebrando su bicentenario en este segundo mes del año, reconocimiento que se extenderá hasta el mes de octubre de este año.
Resulta una agradable coincidencia que en este 2018 estemos recordando que se cumplen 150 años del Levantamiento en La Demajagua, encabezado por Carlos Manuel de Céspedes.
La grandeza de nuestra ciudad se incrementa en este año porque se cumplen además 150 años de la toma de Bayamo el 20 de octubre de 1868 y de la primera interpretación pública de nuestro Himno Nacional.
Perucho Figueredo Cisneros, hombre culto, pudiente, consecuente con sus ideas y por tanto un patriota excelso, será homenajeado como merece, por lo que representa en la historia bayamesa y cubana.
En ese sitio sagrado que es la Plaza del Himno Nacional, se colocará una estatua ecuestre, que recuerda aquel momento cuando desde la montura de su caballo escribió la letra de la Canción Patria.
Honrar, honra, dijo el Apóstol José Martí, por ello el máximo respeto para Perucho Figueredo una de las grandes figuras de nuestra historia que nació en esta ciudad, que lo venera y recuerda todos los días.

domingo, 14 de enero de 2018

A LA MEMORIA DEL MAESTRO CARLOS PUIG PREMIÓN.


Aquellos seres humanos que en el transcurso de la vida han tejido un hermoso camino para satisfacer las necesidades espirituales de la humanidad son dignos de la más respetuosa reverencia.
Especialmente cuando han sido artífices de proyectos fundacionales que se levantan por doquier alojándose en la memoria de los pueblos siempre ávidos de recibir esos influjos emocionales como en el caso de la música.
Esta manifestación de nuestra cultura, la música, tan cubana como la palma real, llegó un día, como un rayo de luz, a una persona que desde que se adentró en ella, jamás pudo abandonarla.
Desde ese instante él y la música se unieron como un matrimonio fecundo que ha dejado una huella que el tiempo no podrá borrar porque pasarán los años y esa impronta se agigantará eternamente.
La madrugada de este domingo 14 de enero, se estremeció pues un heraldo, constructor de alegrías, creador de una familia, amigo, hermano, ha partido para alojarse en nuestros profundos sentimientos.
Músico de talento extraordinario, trabajó intensamente en la recuperación del repertorio de la música cubana, la auténtica la que nos enseño a disfrutar, amar y preservar.
Este domingo amaneció gris, con lluvia, al parecer la naturaleza ha tenido una peculiar manera de homenajear a quien se granjeó las simpatías por su aporte a la cultura en general y a la música en particular.
Bayamo le rinde honores a este juglar de las corcheas quien dirigió por muchos años la Banda de la ciudad, heredera de aquella que tuvo como musa inspiradora a Manuel Muñoz.
Carlos Puig Premión creó el programa para la primera Escuela de Bandas de Música de Conciertos del país, y realizó el concierto de graduación de los primeros alumnos egresados de este proyecto dos años más tarde,
En 2009 coordina el primer Seminario Nacional de Directores de Bandas de Cuba y en 2010 crea la primera Escuela de Mariachis en Cuba.
La música continuará ocupando espacios en el alma porque pedagogos como Puig nos dieron las señales para apreciar la profundidad de sus tiernos efectos en nuestros sentimientos.
Las campanas de la ciudad doblarán ante su partida y sus sonidos esparcirán por todo el universo el nombre de un artista como Carlos Puig Premión, cuyo nombre ya está atado en el puerto de nuestros corazones.

sábado, 13 de enero de 2018

UNA SENCILLA OPINIÓN



Las instituciones establecidas en el país tienen un código de ética por el cual se rigen para el desarrollo de sus actividades, sea en el campo de la política, gubernamental, servicio o en el deportivo.
Ese estatuto moral le exige a los que integran estos u otros campos de la vida nacional, una actitud coherente, seria, de principios insoslayables para evitar que alguien o grupo vulneren esos preceptos.
¿Quién puede admitir tranquilamente que un médico viole la ética de su profesión y maltrate de palabra o de acción a un paciente que debe recibir todo el respeto y la atención que merece?
Ninguna profesión está diseñada para herir a las personas, todo lo contrario estas prestan servicios públicos que se deben mantener por encima de preferencias de amistad o de lucro.
Todo lo apuntado anteriormente tiene que ver con ciertas expresiones carentes de ética de algunos comentaristas deportivos de medios nacionales de prensa, especialmente de la radio y la televisión.
Estos narradores, comentaristas, han perdido la brújula, el tino y se han empeñado en los últimos días a herir susceptibilidades tanto de atletas como de directores de equipos de la serie nacional de pelota.
Pero han perdido, además, el concepto que debe caracterizar a un medio de prensa nacional los que deben responden a todo el país y no a una parte del mismo.
Críticas punzantes y comentarios despectivos de algunos hacia la afición deportiva son INADMISIBLES y SANCIONABLES cuando un narrador vulnere la ética y tome al medio de prensa como algo particular.
Lacera e irrita que algunos la hayan emprendido contra Carlos Martí Santos, director del equipo de Granma, conminándolo a hacer lo que ellos piensan utilizando frases soeces que le podrían hacer perder la paciencia.
Por suerte el DT de Granma es un monumento de la modestia, de la ética y del respeto, incluso hacia aquellos que lo increpan insolentemente en un intento de crearle una imagen de poco inteligente.
Y me provoca cierta vergüenza el hecho de que estos planteamientos se realicen por algunos comentaristas de la radio y la televisión sin que la institución, (ICRT), tome medidas para evitar estos dislates.
¿Hasta cuando le van a permitir a algunos advenedizos estos comentarios que están dirigidos a minimizar la trayectoria de 40 años de Carlos Martí Santos dentro del pasatiempo nacional?
No creo que la dirección del deporte en la radio y la televisión funcione al garete, porque sería reconocer que existe anarquía en esos estamentos que están diseñados para proponer cosas más altruistas.
Ojala se acaben los errores de algunos que dan por perdido juegos que se han ganado, ojala que no vuelvan a escucharse expresiones como la ¨¨falta¨¨ de cultura de un pueblo por celebrar en el terreno el triunfo.
¨¨Ojalá pase algo que borre de pronto¨¨ tanta mediocridad y tanta mala intención en esos medios de prensa citados que tienen una responsabilidad extraordinaria en la vida nacional.
Esa es la responsabilidad que ALGUNOS han obviado en función de expresar criterios malsanos propios de la sala de su casa y no a través de cámaras y micrófonos que pertenecen al PUEBLO CUBANO.

jueves, 16 de noviembre de 2017

AL GENERALÍSIMO, HOMBRE DE PALABRA Y ACCIÓN. (BANÍ, RD 18 DE NOVIEMBRE/1836, LA HABANA 17 DE JUNIO/1905).

Hay seres humanos que nacen para convertirse en paradigmas, en esa especie de estandartes tan necesarios para la humanidad a la que entregan todo su talento en cualquier campo del desarrollo.
¿Cuántos hombres y mujeres habrán partido de sus naciones de origen para darle la vuelta al mundo en aras de luchar contra la opresión de los poderosos contra los más débiles?
Ejemplos hay y muchos por suerte.
Eso hizo Simón Bolívar cargando contra las huestes del colonialismo español en las tierras de Nuestra América, batallando de manera incesante para dotar a esos pueblos de la ansiada libertad.
Siguió ese camino redentor Antonio José de Sucre, extraordinario militar que combatió en la Batalla de Pichincha y se destacó además en la capitulación de Junín, en los territorios de Ecuador y Perú.
Otro gran hombre, nacido en el Caribe desarrolló una exitosa participación en la lucha por la independencia de Cuba, llegando a ostentar la más alta graduación del ejército de los mambises.
Había nacido el 18 de noviembre de 1836 en la localidad de Baní, República Dominicana y antes de arribar a Cuba adquirió la experiencia militar, lo que le facilitó su incorporación al Ejército Libertador.
Se sumó a las fuerzas insurrectas luego que otro patriota, José Joaquín Palma le invitara para sumarse a los esfuerzos de Cuba por alcanzar la libertad y la independencia.
Los cubanos, agradecidos, jamás olvidaremos a esa nación que parió al hidalgo Máximo Gómez Báez, maestro de los mambises a quienes enseñó el arte de pelear usando el machete.
Cuando pensamos en la trayectoria del ilustre dominicano-cubano le estamos dando el valor de su participación, de su audacia, la valentía e inteligencia demostradas en el campo de batalla.
Peleaba dando el frente en cada combate por lo que sus hombres le admiraban y respetaban como el gran militar que derrochó valentía en la manigua cubana.
Máximo Gómez tiene el privilegio de tener dos patrias, la que le vio nacer hace 181 años y la cubana que lo acogió como el gran hijo que sin pensarlo dos veces tuvo la osadía de pelear por nuestra libertad.
El amor entre nuestros pueblos, el dominicano y el cubano, está cimentado por la proeza de ese gran hombre, al que veneramos y situamos en el sitio de honor de nuestra historia.
Mañana 18 de noviembre, cuando los bayameses escuchen el sonido de las campanas de nuestra catedral deben saber que doblan por ese arquetipo de revolucionario sin tacha, que es Máximo Gómez Báez.

jueves, 9 de noviembre de 2017

BAYAMO ES MUSICA

Bayamo es una ciudad musical desde tiempos inmemoriales.

Por sus calles, al paso de sus habitantes, gravita ese himno al amor que es La Bayamesa, regalo para las mujeres de este entorno que ya ha rebasado, por su belleza, las fronteras locales y nacionales.

Es cierto, Bayamo es una ciudad musical cuyos sonidos nacen también de ese paso de los caballos tirando de los coches sobre el asfalto, especialmente atractivo en horas de la madrugada.

La belleza de esta ciudad también reside en ese sonido a veces quedo, a veces trepidante de las aguas del rio que dulcemente envuelve a esta comunidad que tanto amamos y defendemos.

Y es que hay sonidos que distinguen sitios emblemáticos de la Cuna de la Nacionalidad Cubana como sucede en los amaneceres y atardeceres en la Plaza de la Revolución bayamesa.

En la aurora y el crepúsculo las aves canoras entonan un concierto afinado, hermoso, que hace mover las ramas de esos árboles que son como escudos que impiden el paso de supuestos depredadores.

Allí mismo en ese lugar donde veneramos al Padre de la Patria y al autor de nuestro Himno Nacional, también los oídos reciben ese sonido de los trabajadores de servicios comunales empeñados en la limpieza.

En la plaza donde se canto por vez primera el himno patrio, siguen volando aquellas notas, aquellas voces, que luego de tres días de apasionados combates, elevaron al cielo aquella letra eterna.

A ese instante se une la bendición de la bandera cespediana en el atrio de la que es hoy nuestra Catedral San Salvador de Bayamo-Manzanillo, en el que también hubo música no solo celestial.

También cada cuarto de hora, cada media hora, cada tres cuarto de hora y a la hora en punto, el sonido de aquellas campanas lanza al espacio el patriótico tañer que estremece el alma.

Hay mas en ese laberintico cauce que constituyen los sonidos en Bayamo, se unen a ese camino las maneras de hablar de los ciudadanos, música que dibuja palabras en el espacio.

¿Quién no se ha estremecido escuchando el sonido que emana de esos hombres y mujeres herederos de Manuel Muñoz Cedeño, artífice de la música local, patriota y estandarte imprescindible de nuestra historia?

¿Qué bayamés no ha encogido sus asombros escuchando a esa Banda de Música, orgullo sublime, extraordinario e insoslayable interpretando evocaciones locales y foráneas?

Es que Bayamo es música buena, noble, esperanzadora, salpicada por el talento de nuestros profesionales del pentagrama empeñados en diseminar la felicidad entre sus coterráneos.

BAYAMO ES MUSICA

Bayamo es una ciudad musical desde tiempos inmemoriales.

Por sus calles, al paso de sus habitantes, gravita ese himno al amor que es La Bayamesa, regalo para las mujeres de este entorno que ya ha rebasado, por su belleza, las fronteras locales y nacionales.

Es cierto, Bayamo es una ciudad musical cuyos sonidos nacen también de ese paso de los caballos tirando de los coches sobre el asfalto, especialmente atractivo en horas de la madrugada.

La belleza de esta ciudad también reside en ese sonido a veces quedo, a veces trepidante de las aguas del rio que dulcemente envuelve a esta comunidad que tanto amamos y defendemos.

Y es que hay sonidos que distinguen sitios emblemáticos de la Cuna de la Nacionalidad Cubana como sucede en los amaneceres y atardeceres en la Plaza de la Revolución bayamesa.

En la aurora y el crepúsculo las aves canoras entonan un concierto afinado, hermoso, que hace mover las ramas de esos árboles que son como escudos que impiden el paso de supuestos depredadores.

Allí mismo en ese lugar donde veneramos al Padre de la Patria y al autor de nuestro Himno Nacional, también los oídos reciben ese sonido de los trabajadores de servicios comunales empeñados en la limpieza.

En la plaza donde se canto por vez primera el himno patrio, siguen volando aquellas notas, aquellas voces, que luego de tres días de apasionados combates, elevaron al cielo aquella letra eterna.

A ese instante se une la bendición de la bandera cespediana en el atrio de la que es hoy nuestra Catedral San Salvador de Bayamo-Manzanillo, en el que también hubo música no solo celestial.

También cada cuarto de hora, cada media hora, cada tres cuarto de hora y a la hora en punto, el sonido de aquellas campanas lanza al espacio el patriótico tañer que estremece el alma.

Hay mas en ese laberintico cauce que constituyen los sonidos en Bayamo, se unen a ese camino las maneras de hablar de los ciudadanos, música que dibuja palabras en el espacio.

¿Quién no se ha estremecido escuchando el sonido que emana de esos hombres y mujeres herederos de Manuel Muñoz Cedeño, artífice de la música local, patriota y estandarte imprescindible de nuestra historia?

¿Qué bayamés no ha encogido sus asombros escuchando a esa Banda de Música, orgullo sublime, extraordinario e insoslayable interpretando evocaciones locales y foráneas?

Es que Bayamo es música buena, noble, esperanzadora, salpicada por el talento de nuestros profesionales del pentagrama empeñados en diseminar la felicidad entre sus coterráneos.

miércoles, 11 de octubre de 2017

HOY SE CUMPLEN 60 AÑOS DE UN CRIMEN ABOMINABLE EN LA SIERRA MAESTRA, CUBA


Huellas del Terrorismo. La familia Argote, asesinada el día 11 de octubre de 1957 por los esbirros de la tiranía batistiana, encabezados por el sátrapa Jesús Sosa Blanco. Este hecho vandálico quedará por siempre como un acto de terrorismo.
Acontecimientos del 11 de octubre de 1957
Cuando Andrés oye hablar del terrorismo, la ira lo embarga y en sus recuerdos aparece diáfano el sangriento suceso en que pereció casi toda su familia. De los varones, por suerte, el fue el único sobreviviente. Aquellos causantes del terror vestían uniformes y habían sido bien entrenados por el régimen. Un día llegaron al Oro de Guisa para cometer contra la población civil de la Sierra Maestra, uno de los hechos más horrendos de la historia.
Todos vivían en Virama, Las Tunas, donde sembraban arroz. Como su papá consiguió una finquita, llegó allí en el año 1947. Tenían 14 mulos y sus hermanos eran los arrieros.
“Cuando uno no va a morir, no muere”, dice Andrés, en aquella época él vivía en la finca San Martín, colindante con Buey Arriba y ese día debía venir con su cuñado Lorenzo Céspedes a comprar una leche condensada a la bodega de El Oro. Pero él se arrepintió y mataron a Lorenzo.
Él presintió algo, pero nunca creyó que fuera con mis propios familiares. El 12 de octubre se fueron para San Pablo de Yao y allí cogieron un yipi hasta Bueycito. En ese lugar, su prima Ana Estrada Argote le dijo la novedad: habían asesinado a casi todos los suyos.
Este hombre ahora con 82 años de edad, no ha podido reponerse de lo acaecido. Se llama Andrés Argote Estrada y aunque el tiempo deja huellas en lo físico, las más grandes las conserva en lo íntimo.
El día del suceso en horas de la noche sintió un fuerte tiroteo en dirección a la casa de sus padres, pensó recorrer el camino para conocer lo que ocurría, pero algunos le hicieron abandonar la idea.
Solo quedó un sobreviviente
León Martín Argote Pita, el padre de Andrés, acostumbraba a realizar grandes compras para abastecer de comestibles a los de su hogar y demás parientes. El 10 de octubre trasladó hasta El Oro, una carga de mercancías adquirida en la bodega El Escudo Cubano, de la ciudad de Bayamo. A la entrada del caserío lo detuvieron con el camión y la mercancía. El sanguinario Sosa Blanco y sus fuerzas de la tiranía batistiana lo entrevistaron y le permitieron marcharse sin el carro ni las pertenencias. Alrededor de las cuatro de la tarde los soldados sacaban a punta de fusil a los hombres de sus hogares, los concentraban y les advertían:
“El que intente salir no cuenta el cuento”. A Martín lo condujeron nuevamente ante el matón para maltratarlo, arrebatarle mil pesos y horas mas tardes asesinarlo.
A las cinco de la madrugada del 11 de octubre de 1957 fueron acribillados a balazos cerca del río a su padre Martín, a tres hermanos, cuatro primos, y a su cuñado Lorenzo. Nueve indefensos campesinos que nada habían hecho. Entre ellos su hermano Juan, un niño de solo 14 años… después dijeron que eran rebeldes caídos y utilizaron a los vecinos de allí para enterrarlos.
Solo logró salvar la vida Miguel Lorente López, trabajador de la finca de los Argote, quien cayó como desmayado al sentir los primeros disparos del pelotón de fusilamiento y cuando pudo huyó. Este sobreviviente, fallecido hace poco, contaba cómo algunos de los cadáveres le cayeron encima y con ellos, y la protección de una piedra, se hizo el muerto durante unas dos horas y luego abandonó el mortal sitio. En la fuga lo asedió la aviación. Esa noche mataron al viejo Pedro Suárez y a su caballo. El buen hombre había cabalgado desde Pino del Agua en busca de medicina, en ese término lo ultimaron sicarios de la tiranía.
Testimonio de las hermanas
En casa de los Argotes fueron testigos de la detención, Juana Estrada Barbán, esposa de Martín y madre de Andrés, sus dos hijas Emilia y Melba, el niño de 9 años: Argelio (hijo de Aracelio, una de las víctimas), Olga Cisneros y la maestra Nancy Milanés.
Emilia Argote Estrada tenia 12 años de edad cuando el crimen de El Oro. Lo acontecido afectó su psiquis, y aún a 53 años del repudiable crimen, las palabras surgen cargadas de dolor.
Esa noche los guardias dispararon mucho hacia los montes cercanos. Al otro día los aniquilaron. Su papá fue un hombre muy trabajador y humanitario, preocupado por todos los familiares, la mercancía que traía en el carro la iba a repartir entre hijos y hermanos.
Su hermanito Juan era alto, delgado, respetuoso e inteligente. En la escuela primaria ganó un diploma que se llamaba el beso de La Patria, por su comportamiento.
El golpe también resultó sumamente estremecedor para María Argote Estrada, en la masacre perecieron sus familiares y el esposo Lorenzo Céspedes Ferrales. Cuenta en la actualidad con 79 años y no ha podido restablecerse del espantoso acontecimiento.
Ellos vivían en el Jucaral en una finca de café de su suegro Leopoldo Céspedes. Lorenzo salió el día 10 a comprar leche condensada para la casa, lo apresaron y mataron. Aquello fue terrible.
Testimonio de Nancy Milanés
La Maestra, Nancy Milanés rememora con tristeza el pasado pues el mes anterior había sido el primer combate de Pino del Agua, relativamente cercano, se suspendieron las clases en la escuela y fue para Bayamo. Unos días antes del crimen había regresado a El Oro y estaba presente cuando los detuvieron.
Se escucharon ráfagas sin saber de que se trataba. No dejaron que salieran, así estuvieron todo el día 11. En la mañana fue a averiguar al barrio y vio a Sosa Blanco. Le preguntó si podían estar fuera de las casa, y él le habló de un combate donde habían muertos, que venía la aviación a ametrallar. Entonces le dio la dura noticia a la familia.
Apunta que partió a pie con los Argote que quedaron y próximo a La Plata abordaron un camión hasta Guisa. La madre Juana y las tres hijas se refugiaron en Bayamo para siempre, dañadas muy en lo profundo por lo sucedido. Dos de aquellas muchachas están vivas aún en esta ciudad.
Lugar Histórico
A la entrada del barrio, un obelisco señala el abominable hecho. Una lápida recoge los nombres:
León Martín Argote Pita
Primitivo Argote Martínez
Antonio Argote Estrada
Juan Argote Estrada
Aracelio Argote Brizuela
Víctor Argote Núñez
Gerardo Maceo Argote
Lorenzo Céspedes Ferrales
Cirilo Cisneros Licea.
Actualmente existe en El Oro una escuela primaria que lleva el nombre de Juan Argote Estrada; una cooperativa de Créditos y Servicios fortalecida, una Cooperativa de Producción Agropecuaria y una escuela primaria que lleva el nombre de Martín Argote Pita, además de una calle en el poblado de Guisa y un CDR en la Ciudad de Bayamo, como digno tributo a estas víctimas de la tiranía y el terrorismo.
Andrés echó raíces en El Oro, entre melancólicos recuerdos y las nuevas alegrías por la nueva vida para el campesinado, allí le han caído muchos años. El amor por el recóndito paraje tiene justificación… todos rinden tributo a los suyos, con la entrega diaria y los positivos cambios: el asentamiento ahora posee biblioteca, escuela electrificada y habilitada con medios audiovisuales, médico, panadería, bodega y ya no existen bandidos para implantar el terror. Actualmente vive en la Ciudad de Bayamo.
Por eso muchas veces cuando frente a la radio o al televisor recibe información sobre el terrorismo de otras partes del mundo, posee definición adecuada para ese flagelo. Más, aunque se revuelve interiormente sabe a donde fueron a parar los especialistas de la muerte que ejecutaron a los suyos.


(TOMADO DE ECURED)