Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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domingo, 15 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
REFLEXIONES DE FIDEL: LA CUMBRE DE LAS GUAYABERAS
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(Tomado de CubaDebate)
Obama, el primer Presidente negro de Estados Unidos —sin dudas inteligente, bien instruido y buen comunicador—, hizo pensar a no poca gente que era un émulo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.
Hace cinco siglos una Bula Papal, aplicando conceptos de la época, asignó alrededor de 40 millones de kilómetros cuadrados de tierra, aguas interiores y costas a dos pequeños y belicosos reinos de la península Ibérica.
Ingleses, franceses, holandeses y otros importantes Estados feudales fueron excluidos del reparto. Interminables guerras no tardaron en desatarse, millones de africanos fueron convertidos en esclavos a lo largo de cuatro siglos y las culturas autóctonas, algunas de ellas más avanzadas que las de la propia Europa, fueron deshechas.
Hace 64 años fue creada la repudiable OEA. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki. Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctimas de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA.
Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica.
El neoliberalismo, como doctrina oficial del imperialismo, cobró inusitada fuerza en la década del 70 cuando el Gobierno de Richard Nixon decidió frustrar el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile. Una etapa verdaderamente siniestra en la historia de América Latina se iniciaba. Dos altos jefes de las Fuerzas Armadas chilenas, leales a la Constitución, fueron asesinados y Augusto Pinochet impuesto en la jefatura del Estado, tras una represión sin precedentes en la que numerosas personas seleccionadas fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas.
La Constitución de Uruguay, un país que se había mantenido durante muchos años en el marco de la institucionalidad, fue barrida.
Los golpes militares y la represión se extendieron a casi todos los países vecinos. La línea de transporte aéreo cubana fue objeto de brutales sabotajes. Un avión fue destruido en pleno vuelo con todos sus pasajeros. Reagan liberó al autor más importante del monstruoso crimen de una prisión en Venezuela, y lo envió a El Salvador a organizar el intercambio de drogas por dinero para la guerra sucia contra Nicaragua, que costó decenas de miles de muertos y mutilados.
Bush padre y Bush hijo, protegieron y exoneraron de culpa a los implicados en estos crímenes. Sería interminable la lista de fechorías y actos terroristas cometidos contra las actividades económicas de Cuba a lo largo de medio siglo.
Hoy, viernes 13, escuché valientes palabras pronunciadas por varios de los oradores que intervinieron en la reunión de cancilleres de la llamada Cumbre de Cartagena. El tema de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas —cuya economía es brutalmente golpeada al privarla de los valiosos recursos energéticos y marítimos de esas islas—, fue abordado con firmeza. El canciller venezolano Nicolás Maduro, al finalizar la reunión de hoy, declaró con profunda ironía que "del Consenso de Washington se pasó al Consenso sin Washington".
Ahora tenemos la Cumbre de las guayaberas. El río Yayabo y su nombre indio, totalmente reivindicado, pasarán a la historia.
Fidel Castro Ruz
Abril 13 de 2012
9 y 40 p.m.
(Tomado de CubaDebate)
Obama, el primer Presidente negro de Estados Unidos —sin dudas inteligente, bien instruido y buen comunicador—, hizo pensar a no poca gente que era un émulo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.
Hace cinco siglos una Bula Papal, aplicando conceptos de la época, asignó alrededor de 40 millones de kilómetros cuadrados de tierra, aguas interiores y costas a dos pequeños y belicosos reinos de la península Ibérica.
Ingleses, franceses, holandeses y otros importantes Estados feudales fueron excluidos del reparto. Interminables guerras no tardaron en desatarse, millones de africanos fueron convertidos en esclavos a lo largo de cuatro siglos y las culturas autóctonas, algunas de ellas más avanzadas que las de la propia Europa, fueron deshechas.
Hace 64 años fue creada la repudiable OEA. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki. Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctimas de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA.
Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica.
El neoliberalismo, como doctrina oficial del imperialismo, cobró inusitada fuerza en la década del 70 cuando el Gobierno de Richard Nixon decidió frustrar el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile. Una etapa verdaderamente siniestra en la historia de América Latina se iniciaba. Dos altos jefes de las Fuerzas Armadas chilenas, leales a la Constitución, fueron asesinados y Augusto Pinochet impuesto en la jefatura del Estado, tras una represión sin precedentes en la que numerosas personas seleccionadas fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas.
La Constitución de Uruguay, un país que se había mantenido durante muchos años en el marco de la institucionalidad, fue barrida.
Los golpes militares y la represión se extendieron a casi todos los países vecinos. La línea de transporte aéreo cubana fue objeto de brutales sabotajes. Un avión fue destruido en pleno vuelo con todos sus pasajeros. Reagan liberó al autor más importante del monstruoso crimen de una prisión en Venezuela, y lo envió a El Salvador a organizar el intercambio de drogas por dinero para la guerra sucia contra Nicaragua, que costó decenas de miles de muertos y mutilados.
Bush padre y Bush hijo, protegieron y exoneraron de culpa a los implicados en estos crímenes. Sería interminable la lista de fechorías y actos terroristas cometidos contra las actividades económicas de Cuba a lo largo de medio siglo.
Hoy, viernes 13, escuché valientes palabras pronunciadas por varios de los oradores que intervinieron en la reunión de cancilleres de la llamada Cumbre de Cartagena. El tema de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas —cuya economía es brutalmente golpeada al privarla de los valiosos recursos energéticos y marítimos de esas islas—, fue abordado con firmeza. El canciller venezolano Nicolás Maduro, al finalizar la reunión de hoy, declaró con profunda ironía que "del Consenso de Washington se pasó al Consenso sin Washington".
Ahora tenemos la Cumbre de las guayaberas. El río Yayabo y su nombre indio, totalmente reivindicado, pasarán a la historia.
Fidel Castro Ruz
Abril 13 de 2012
9 y 40 p.m.
viernes, 13 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
OZZIE GUILLÉN: I LOVE FIDEL CASTRO. I RESPECT FIDEL CASTRO. ABAJO OZZIE?
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El escándalo se ha proyectado de
manera tal, que al parecer, Ozzie va a tener que hacer algo más que dar
explicaciones a Saavedra, sus seguidores y a otros plumíferos que desean ver su
cabeza en el piso.
El origen del asunto se remonta al
respeto que según se dice ahora, le profesa el manager de Los Marlins a Fidel
Castro, algo que en un final no supone una posición política.
Pero ahí en esa ciudad todo lo que
huela a acercamiento, hasta con el respeto hacia cualquier dirigente cubano, se
toma como una ofensa para el ¨¨exilio víctima del castrismo¨¨.
Resulta increíble que algunos de los
que allí viven crean que tienen el derecho de obligar a cualquiera a pensar
como ellos, que de verdad ni se respetan ni respetan a nadie .
Esos quieren que Ozzie Guillén
renuncie a su condición de manager de Los Marlins, porque se sienten ofendidos
por sus declaraciones de respeto a Fidel y su Viva, a Hugo Chávez.
La jungla no sería tampoco el lugar
al que habría de mandar a esos trogloditas, que no solo no admiten que algunos
piensen diferente a ellos, sino que desean, además, obligarlos a cambiar sus
criterios.
Al parecer Ozzie ha caído en esa
trampa de los mafiosos de Miami, quienes incluso ya planean marchar hacia el
nuevo stadium de Los Marlins, exigiendo su renuncia.
¨¨Ozzie respeta a Castro¨¨ esa es
una ofensa para el ¨¨exilio¨¨, cuyo ejemplar mas combativo es Saavedra, aunque
no sabemos si ahora aplastará bates, pelota, guantes y fotos de Ozzie.
Estos elementos que han expresado
sus ¨¨respetos¨¨ a un terrorista confeso como Luis Posada Carriles, carecen de
moral para pedir a alguien lo que son incapaces de hacer: respetar.
El venezolano esta en una
encrucijada. No sé si abdicará. Lo cierto es que está en el centro de un
huracán de fuerza cinco, muy difícil de esquivar
No sé tampoco si los que en Miami
piden la renuncia de Ozzie lograrán sus propósitos, pero lo cierto es que a
Fidel lo respeta mucha gente, incluso en esa ciudad, sede del anticastrismo.
ESTADOS UNIDOS Y LA EXCLUSIÓN DE CUBA DE LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
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La ciudad colombiana de Cartagena de Indias será sede de la VI Cumbre de las Américas durante .los días 14 y 15 de abril. Una de las más notorias ironías de su convocatoria, que tiene como lema central "Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad", es el mantenimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos, principal inspirador de estos cónclaves, de su política de bloqueo y hostilidad contra Cuba, en la que se inscribe claramente la exclusión de nuestro país de estas reuniones.
Esta circunstancia hace difícil cumplir con el anunciado propósito de la cita e ignora que tanto la conexión como la prosperidad solo son alcanzables desde una perspectiva que tome en consideración las propuestas que en este y otros temas de interés político, económico y social defienden los países latinoamericanos y caribeños, cuya mayoritaria opinión no puede ser soslayada impunemente por la tradicional arrogancia estadounidense.
En la anterior cita hemisférica, efectuada en Trinidad y Tobago en abril del 2009, los países de América Latina y del Caribe manifestaron con claridad que resulta inaceptable que los Estados Unidos enfoquen la cooperación con nuestra área desde una perspectiva de subordinación. Llamaron entonces a construir un nuevo orden regional que tomara en cuenta las transformaciones políticas ocurridas en la región. En ese contexto, el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba fue un reclamo unánime que devino tema principal e ineludible en aquel cónclave.
Durante aquella cita, el recién estrenado nuevo mandatario estadounidense habló de disposición a buscar "un nuevo comienzo con Cuba", de comprometerse en un amplio espectro de temas con nuestro país y de mover las relaciones bilaterales en una nueva dirección. Sin embargo, y no por falta de movimiento o de iniciativas del lado cubano, la política de los Estados Unidos se mantiene hoy estancada en el mismo punto.
A tres años de aquel momento, con realidades palpablemente más sólidas y promisorias, consolidado el proceso de unidad regional que ha tomado cuerpo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, los países al sur del Río Bravo se ven obligados a reiterar su rechazo a la exclusión de Cuba de la VI Cumbre de las Américas, la que nuevamente se presenta como exigencia unilateral de la política de Washington y portazo de la potencia norteña a esa justa y solidaria demanda de la región.
El veto, una vez más, de las autoridades estadounidenses demuestra fehacientemente que estas no albergan real voluntad para "conectarse" con sus vecinos del Sur, ni para cambiar su política agresiva contra nuestro país y evoca el lenguaje clásico de la guerra fría, con el que se pretende justificar el hecho de que las expresiones del gobierno de Obama relativas a un cambio de política hacia Cuba no hayan trascendido la retórica. Nada ha cambiado en la esencia de la política de hostilidad estadounidense hacia nuestro país.
Además, ante la certeza de que Cuba no regresará a la OEA, ni le interesa tener relación alguna con esa organización que ha servido como plataforma de los Estados Unidos para agredir y expoliar a América Latina y el Caribe, esas mismas autoridades han manifestado que, incluso, el ingreso en la OEA no sería el elemento indispensable para que Cuba participara en la cumbre.
Debe aclararse que, aunque se sirven de su aparato burocrático, estas cumbres hemisféricas no forman parte de la estructura institucional de la OEA, que tiene su propio foro de concertación a nivel de jefes de Estado: la Asamblea General. Por tanto, carece de fundamento intentar establecer un vínculo directo entre la posición histórica de Cuba con respecto a la OEA, y su participación plena en la Cumbre de Cartagena de Indias.
La VIII Reunión Extraordinaria del Consejo Político del ALBA, celebrada en La Habana el pasado 15 de febrero, ratificó la demanda de que los Estados Unidos pongan fin a la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba e inicien un proceso de diálogo basado en el respeto a nuestra soberanía y al derecho inalienable del pueblo cubano a la autodeterminación. Asimismo, rechazó las declaraciones emitidas por voceros y representantes del gobierno de los Estados Unidos descartando la participación de Cuba en la VI Cumbre de las Américas.
La cita realizó un llamado a las naciones de América Latina y del Caribe para que, como en la V Cumbre hemisférica de Trinidad y Tobago, renueven la demanda por el cese de esta irracional política.
A estas alturas de la historia, con una política exterior huérfana de ética y una realidad social donde la indignación y el cuestionamiento de los ciudadanos estadounidenses hacia su alabada democracia crecen exponencialmente, resulta más endeble que nunca la gastada retórica estadounidense sobre la supuesta ausencia de democracia en Cuba para justificar el mantenimiento del bloqueo y la exclusión de nuestro país de la Cumbre de Cartagena.
El gobierno de los Estados Unidos debería entender que, como definió el presidente ecuatoriano Rafael Correa, nuestra región no vive una época de cambios, sino un cambio de época. Mucho ha cambiado en América Latina y el Caribe desde el lanzamiento en 1994 de estas Cumbres por los Estados Unidos, asociadas a su proyecto de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que por su naturaleza anexionista fuera derrotado y enterrado en el encuentro de Mar del Plata del año 2005.
La muerte de esa propuesta en el mismo foro concebido para darle vida, constituye una reafirmación de soberanía de Nuestra América, con base en el avance de las ideas de independencia, progreso social y solidaridad regional, que hoy son más fuertes que entonces. Sin embargo, el imperio no parece haber aprendido la lección y se empeña en desoír el clamor que, desde las venas abiertas de América Latina y del Caribe, demanda el cese del bloqueo a Cuba y rechaza su exclusión de la Cumbre de Cartagena.
Cuba ha expresado que, en caso de ser invitada a esta Cumbre, asistiría desde su tradicional política exterior de principios y que lo haría con respeto.
¿Estará dispuesto el gobierno de Obama a asumir en Cartagena el costo político de su obcecación hacia Cuba? La realidad dará las respuestas, que con seguridad se corresponderán con la dignidad que caracteriza a los pueblos de Nuestra América.
Tomado del periódico Granma
La ciudad colombiana de Cartagena de Indias será sede de la VI Cumbre de las Américas durante .los días 14 y 15 de abril. Una de las más notorias ironías de su convocatoria, que tiene como lema central "Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad", es el mantenimiento por parte del gobierno de los Estados Unidos, principal inspirador de estos cónclaves, de su política de bloqueo y hostilidad contra Cuba, en la que se inscribe claramente la exclusión de nuestro país de estas reuniones.
Esta circunstancia hace difícil cumplir con el anunciado propósito de la cita e ignora que tanto la conexión como la prosperidad solo son alcanzables desde una perspectiva que tome en consideración las propuestas que en este y otros temas de interés político, económico y social defienden los países latinoamericanos y caribeños, cuya mayoritaria opinión no puede ser soslayada impunemente por la tradicional arrogancia estadounidense.
En la anterior cita hemisférica, efectuada en Trinidad y Tobago en abril del 2009, los países de América Latina y del Caribe manifestaron con claridad que resulta inaceptable que los Estados Unidos enfoquen la cooperación con nuestra área desde una perspectiva de subordinación. Llamaron entonces a construir un nuevo orden regional que tomara en cuenta las transformaciones políticas ocurridas en la región. En ese contexto, el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba fue un reclamo unánime que devino tema principal e ineludible en aquel cónclave.
Durante aquella cita, el recién estrenado nuevo mandatario estadounidense habló de disposición a buscar "un nuevo comienzo con Cuba", de comprometerse en un amplio espectro de temas con nuestro país y de mover las relaciones bilaterales en una nueva dirección. Sin embargo, y no por falta de movimiento o de iniciativas del lado cubano, la política de los Estados Unidos se mantiene hoy estancada en el mismo punto.
A tres años de aquel momento, con realidades palpablemente más sólidas y promisorias, consolidado el proceso de unidad regional que ha tomado cuerpo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, los países al sur del Río Bravo se ven obligados a reiterar su rechazo a la exclusión de Cuba de la VI Cumbre de las Américas, la que nuevamente se presenta como exigencia unilateral de la política de Washington y portazo de la potencia norteña a esa justa y solidaria demanda de la región.
El veto, una vez más, de las autoridades estadounidenses demuestra fehacientemente que estas no albergan real voluntad para "conectarse" con sus vecinos del Sur, ni para cambiar su política agresiva contra nuestro país y evoca el lenguaje clásico de la guerra fría, con el que se pretende justificar el hecho de que las expresiones del gobierno de Obama relativas a un cambio de política hacia Cuba no hayan trascendido la retórica. Nada ha cambiado en la esencia de la política de hostilidad estadounidense hacia nuestro país.
Además, ante la certeza de que Cuba no regresará a la OEA, ni le interesa tener relación alguna con esa organización que ha servido como plataforma de los Estados Unidos para agredir y expoliar a América Latina y el Caribe, esas mismas autoridades han manifestado que, incluso, el ingreso en la OEA no sería el elemento indispensable para que Cuba participara en la cumbre.
Debe aclararse que, aunque se sirven de su aparato burocrático, estas cumbres hemisféricas no forman parte de la estructura institucional de la OEA, que tiene su propio foro de concertación a nivel de jefes de Estado: la Asamblea General. Por tanto, carece de fundamento intentar establecer un vínculo directo entre la posición histórica de Cuba con respecto a la OEA, y su participación plena en la Cumbre de Cartagena de Indias.
La VIII Reunión Extraordinaria del Consejo Político del ALBA, celebrada en La Habana el pasado 15 de febrero, ratificó la demanda de que los Estados Unidos pongan fin a la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba e inicien un proceso de diálogo basado en el respeto a nuestra soberanía y al derecho inalienable del pueblo cubano a la autodeterminación. Asimismo, rechazó las declaraciones emitidas por voceros y representantes del gobierno de los Estados Unidos descartando la participación de Cuba en la VI Cumbre de las Américas.
La cita realizó un llamado a las naciones de América Latina y del Caribe para que, como en la V Cumbre hemisférica de Trinidad y Tobago, renueven la demanda por el cese de esta irracional política.
A estas alturas de la historia, con una política exterior huérfana de ética y una realidad social donde la indignación y el cuestionamiento de los ciudadanos estadounidenses hacia su alabada democracia crecen exponencialmente, resulta más endeble que nunca la gastada retórica estadounidense sobre la supuesta ausencia de democracia en Cuba para justificar el mantenimiento del bloqueo y la exclusión de nuestro país de la Cumbre de Cartagena.
El gobierno de los Estados Unidos debería entender que, como definió el presidente ecuatoriano Rafael Correa, nuestra región no vive una época de cambios, sino un cambio de época. Mucho ha cambiado en América Latina y el Caribe desde el lanzamiento en 1994 de estas Cumbres por los Estados Unidos, asociadas a su proyecto de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que por su naturaleza anexionista fuera derrotado y enterrado en el encuentro de Mar del Plata del año 2005.
La muerte de esa propuesta en el mismo foro concebido para darle vida, constituye una reafirmación de soberanía de Nuestra América, con base en el avance de las ideas de independencia, progreso social y solidaridad regional, que hoy son más fuertes que entonces. Sin embargo, el imperio no parece haber aprendido la lección y se empeña en desoír el clamor que, desde las venas abiertas de América Latina y del Caribe, demanda el cese del bloqueo a Cuba y rechaza su exclusión de la Cumbre de Cartagena.
Cuba ha expresado que, en caso de ser invitada a esta Cumbre, asistiría desde su tradicional política exterior de principios y que lo haría con respeto.
¿Estará dispuesto el gobierno de Obama a asumir en Cartagena el costo político de su obcecación hacia Cuba? La realidad dará las respuestas, que con seguridad se corresponderán con la dignidad que caracteriza a los pueblos de Nuestra América.
Tomado del periódico Granma
lunes, 9 de abril de 2012
Cambios en Cuba: Estados Unidos: El costo de la "libertad"
Cambios en Cuba: Estados Unidos: El costo de la "libertad": Por David Brooks La guerra dentro y fuera de Estados Unidos se ha vuelto una condición permanente de la vida en este país desp...
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