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sábado, 3 de septiembre de 2011

CUBA CONTINUARÁ MOSTRANDO SU VERDAD




Bandera. Foto: Kaloian
Bandera. Foto: Kaloian

Una nueva escalada de agresiones del gobierno de Estados Unidos se gesta contra Cuba a partir de una  campaña de prensa que pone énfasis en un supuesto  clima de violencia y represión dentro de nuestro país.
El momento no es casual, se escoge un escenario particularmente convulso en Europa y el mundo árabe, en especial por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y Siria.
La actual cruzada generada desde la Florida pretende crear una matriz de opinión en los medios internacionales para proyectar la imagen distorsionada de un supuesto aumento de la represión policial en la isla, para lo cual se sirven, como siempre, de sus históricos asalariados, tal y como quedó demostrado en la denuncia las Razones de Cuba.
Las presuntas mujeres “reprimidas” son las autotituladas Damas de Blanco, cuyo aval al servicio de los intereses de una potencia extranjera es conocido, al igual que las sumas de dinero que reciben de grupos terroristas que sufragan sus planes provocadores.
Estas mercenarias del imperio, a quienes se quieren presentar como “pacíficas” y “maltratadas”, entran en el esquema de la estrategia de la Casa Blanca que busca un pretexto de condena  a Cuba ante los organismos internacionales.
Al carecer ya de motivos y además, al salir del país la casi totalidad de las integrantes de este grupúsculo, han recurrido ahora a comprar el apoyo de ciudadanas con conductas antisociales, quienes al final a lo que aspiran es a un aval que les permita obtener un visado para emigrar.
Su accionar en estos casos se produce de forma regular tras una visita a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, donde son recibidas sistemáticamente de forma preferencial para su preparación, recibir orientaciones y abastecimiento.
La masacre al pueblo libio, perpetrada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Estados Unidos -con el auspicio del Consejo de Seguridad de la ONU y bajo la falsa excusa de proteger civiles-, es una alternativa que los enemigos de la revolución sueñan legitimar contra Cuba.
El pasado 23 de agosto la congresista de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, le pidió a Obama aumentar las sanciones “contra el régimen cubano por las últimas agresiones a las damas de blanco”.
Incluso, en sus excesos y desvaríos llegó a más: expresó que las mismas “naciones democráticas” que apoyan a los que alientan revueltas para derribar gobiernos en Oriente Medio y África tienen que respaldar a la “oposición” dentro de Cuba.
La congresista federal es la misma que con anterioridad se congratuló por la inclusión de nuestro país en la espuria lista que cada año emite el Departamento de Estado sobre presuntos patrocinadores del terrorismo, pues, según ella, esto pone de relieve “la grave amenaza” que representa Cuba para la seguridad estadounidense y de la región.
Con el respaldo del gobierno norteamericano y sus Servicios Especiales, se amplifican las provocaciones de estas mercenarias.
Para ello reiteran noticias falsas en diferentes medios de prensa. Son acciones que forman parte de operaciones de la llamada guerra psicológica, utilizada por la CIA.
Pero ante todo, persiguen el objetivo de generar a cualquier precio un incidente que mediáticamente permita lograr una matriz de opinión sobre una supuesta represión.
Algunas de esas ciudadanas han tratado de realizar desórdenes públicos en la capital y en Santiago de Cuba, hacia donde viajaron desde La Habana para dirigir las acciones, que fueron rechazadas espontaneamente por la población con consignas de apoyo al proceso socialista y sus líderes.
Esas mujeres que hoy se presentan como víctimas, quienes luego de la ejecución de los actos contrarrevolucionarios reciben el pago enviado desde Miami, son las mismas que felicitaron en 2009 al golpista hondureño Roberto Micheletti por su actuación, mientras en las calles de Tegucigalpa corría la sangre del pueblo.
Las imágenes de los manifestantes reprimidos en España con porrazos y gases lacrimógenos, o en Santiago de Chile, Atenas, Londres y hasta en el mismísimo New York, no se ven en este país desde la etapa en que gobernaba el tirano Fulgencio Batista, ahijado predilecto de las diferentes administraciones norteamericanas.
Las golpizas policiales, los carros antimotines y los muertos, como acaba de ocurrir con un joven chileno asesinado durante las protestas estudiantiles que sacuden a la nación sudamericana, no han recibido  similares campañas de prensa.
Tampoco se han pronunciado voceros del Departamento de Estado, mientras congresistas al estilo de Ileana Ros-Lehtinen enmudecen.
Para los cubanos es sagrada la defensa de un proceso que tanta sangre valiosa ha costado a largo de más de 140 años de lucha. Por ello se continuarán denunciando estas maniobras con las pruebas que revelen al mundo nuestra verdad.
Tomado de Cubadebate

viernes, 2 de septiembre de 2011

CUBA ALCANZA LAS 600,000 OPERACIONES EN BOLIVIA



El presidente Evo Morales remarcó anoche que la solidaridad de Cuba es inalcanzable e impagable, al celebrar la presencia de los médicos de ese país en el programa Operación Milagro, quienes en cinco años de permanencia en Bolivia operaron a más de 600.000 personas, en su mayoría de bajos recursos.
Morales participó en un acto en el que se celebró la cantidad de personas operadas por estos galenos en todas las regiones del país. También calificó de récord mundial el alcance de la misión cubana.
"Estoy seguro que es un récord mundial, por supuesto nunca pensado en Bolivia, ese esfuerzo que hacen los hermanos y hermanas de Cuba. Una deuda impagable, una solidaridad inalcanzable e inolvidable para los beneficiarios".

MIAMI: ¿QUIENES SON LOS ENEMIGOS DE CUBA?


Por Nicanor León Cotayo
Frente a la atroz situación de los derechos humanos en cárceles del municipio de Miami-Dade, sus grupos ultraderechistas de origen cubano guardan hermético silencio, mientras atacan a un destacado cantautor de La Habana.
El viernes pasado una pandilla de enemigos de Cuba movilizó allí una aplanadora y distribuyó martillos y piedras con la intención de hacer trizas copias de discos del cantautor Pablo Milanés.
Lo hicieron a la vista de todos frente al coliseo American Airlines Arena, situado en un barrio de Miami, a unas horas de llevarse a cabo un concierto de Milanés y sus músicos en esa instalación.
Esa gira artística empezó días atrás con una presentación en Washington D.C. y continuará en escenarios de Oakland y Nueva York, entre otras ciudades.
Llegaron al sur de la Florida cuando circulaba un informe del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que revela la existencia de un pequeño Infierno en cárceles de Miami-Dade.
Una parte de su texto subraya el mal cuidado a la salud física y mental de los reclusos, así como los reiterados abusos que sufren a manos de custodios, causa de la muerte de prisioneros.
Otro de los hallazgos logrados durante tres años de indagación señala que desde el dos mil siete se han suicidado ocho reclusos, propensos a tal decisión y no atendidos adecuadamente.
El reporte oficial también plantea que esas cárceles no dan seguimiento a pacientes con VIH, diabetes, hipertensión ni a presos con historial de ataques de apoplejía.
Añade que las condiciones de las viejas e insalubres prisiones muestran serios riesgos de salud a los internos, sobre todo la principal, con 50 años de antigüedad, en el centro de Miami.
Alerta que sus sistemas para combatir incendios son inadecuados y los carceleros no están entrenados para adoptar medidas de seguridad, mientras que celdas de aislamiento en la clínica de la penitenciaría están asquerosas.
Pero  extrema delarecha de origen cubano de Miami guardó silencio absoluto de cara a todo eso. Tal pequeño Infierno para ella carece de importancia.
Estaba muy ocupada lanzando una aplanadora, golpeando con martillos y piedras contra peligrosas copias de discos musicales de un destacado cantautor cubano, como para repudiar lo sucedido.
No es algo nuevo. Ni de un primer capítulo de una acción tan miserable como esa, si acaso la repetición de una historia que ayuda a responder mejor la pregunta: ¿quiénes son los enemigos de Cuba?
(Tomado de Cubasí)

LAS MENTIRAS DE PALMA SORIANO: LA GUERRA SUCIA CONTINÚA





Es de esperar que el gobierno cubano divulgue las verdaderas imágenes de estos hechos, grabaciones de las orientaciones que vienen desde Miami e incluso por qué no, el testimonio de algún agente infiltrado que desenmascare cómo se ha orquestado esta campañita
Por Camilo González

Los que llevan 53 años haciendo lo imposible por derrocar a la Revolución cubana con los presupuestos millonarios desembolsados por el pueblo norteamericano, que a fin de cuentas es a quien le cobran los impuestos, no se percatan de que mientras más mentiras y calumnias digan sobre Cuba, más favor nos hacen, porque cuando nos visitan cubanos residentes en el exterior y extranjeros, menos credibilidad le dan a las campañas mediáticas pagadas desde Miami. Así  ha ocurrido y ocurre incluso con los propios diplomáticos de la Sección de Intereses que reconocen que no hay lugar en el mundo de hoy con más seguridad y tranquilidad para vivir y ver crecer a sus hijos; sino pregúnteles a algunos de ellos.
Con la nueva temporada de la Guerra Sucia, después que a la contrarrevolución mercenaria pagada por Washington y Miami se les acabaron los pretextos de su supuesta lucha por la liberación de los 75 contrarrevolucionarios excarcelados por el gobierno cubano, han iniciado nuevos ataques llenos de fantasiosas mentiras, haciéndole creer al mundo, y a los incautos, que la represión en Cuba está a la altura de la de Nueva York, Madrid, Londres Santiago de Chile o Atenas.
Resulta que como no pueden demostrar los supuestos ataques brutales con porrazos y cachiporras, ahora sacaron el cuento de gases lacrimógenos en Palma Soriano.  Soberana mentira que nuestro pueblo sabrá desmontar, todo se sabrá.  En verdad mueve a risa la nueva campaña. Claro está que como el mundo vive acostumbrado a que eso ocurra en sus países, muchos incautos se lo pudieran creer o al menos tener sus dudas, lo cual es uno de los objetivos de estos mensajes.
Por otra parte, los que a gritos piden democracia, libertad de expresión e igualdad, resulta que cuando los cubanos dignos responden a sus falacias, son voceros oficialistas manejados por la Seguridad del Estado de Cuba, pues para Miami ni hay igualdad, ni democracia ni libre expresión, son intransigentes a muerte y con el calificativo de comunista tratan de amedrentar a los que piensen diferente a ellos.
En esta misma línea de acción que se trazaron en la nueva temporada del show mediático dirigido por la SINA, y financiado por el gobierno norteamericano y las organizaciones contrarrevolucionarias de Miami, tratan de limpiar los antecedentes penales de los “ilustres miembros de la disidencia cubana”; y los que cumplieron condena por delitos comunes como robo con violencia, homicidio, violaciones de mujeres y otros más, ahora son luchadores por la libertad que han delinquido por intentar escapar del comunismo.
Hay que tener muy poca vergüenza para defender lo indefendible, pero esto no toma por sorpresa a los cubanos. El terrorista connotado, autor de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo con más de 70 personas, Luis Posada Carriles, es un héroe y luchador por la libertad, Ángel de Fana Serrano, participante de planes de asesinato, es un hijo ilustre de Miami, Carlos Alberto Montaner, prófugo de la justicia por ser el autor de actos terroristas en la Habana, donde hizo explotar artefactos explosivos en cines y tiendas por departamentos, es un analista político, Gaspar Jiménez, asesino de un diplomático cubano, es un combatiente por la libertad, Guillermo Novo Sampol, asesino del ex canciller chileno Orlando Letelier y de dos diplomáticos cubanos y otros terroristas más, refugiados en Estados Unidos son ciudadanos ejemplares, miembros excelsos de la comunidad cubana.   
No obstante estas mentiras, para tratar de crear la ilusión de que la actividad contrarrevolucionaria crece en el país y el apoyo del pueblo a la Revolución merma, deben recordar el pasado 16 de abril y el 1ro de mayo, donde el pueblo cubano demostró de forma espectacular su decisión de continuar con el sistema socialista, con los cambios y mejoras que el propio Presidente está llevando a cabo.
La contrarrevolución mercenaria debe seguir relatando mentiras y calumnias, mientras más sean mejor. Pueden estar seguros que como un globo se van a desinflar, pues como en estos 53 años, en el momento oportuno es de esperar que el gobierno cubano divulgue las verdaderas imágenes de estos hechos, grabaciones de las orientaciones que vienen desde Miami e incluso por qué no, el testimonio de algún agente infiltrado que desenmascare cómo se ha orquestado esta campañita, con olor a dinero manchado por los terroristas refugiados bajo el abrigo del Tío Sam. 
 
Tomado de Cambios en Cuba

jueves, 1 de septiembre de 2011

CUBA ES LA VIRGEN Y LA BARCA Y LOS TRES JUANES



baracoa-051A solicitud de nuestros lectores publicamos las palabras del Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, durante la sesión solemne de la Asamblea Municipal del Poder Popular baracoense, para conmemorar el medio milenio de fundada la otrora Villa Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, el 15 de agosto de 2011.
Quisiera agradecer este honor inmerecido que por segunda vez en una década se me concede, el de poder hablar - en la ocasión anterior, en una mañana tórrida frente al palacio del gobierno - hoy en este teatro, cuando apenas la noche comienza para los baracoenses, cuya juventud está en la calle disfrutando de la fiesta merecida y espectadora de un acontecimiento, sin lugar a dudas, importante: la celebración del medio milenio de la fundación de la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.
Hace unos momentos hemos asistido además, a un acto religioso, si se tiene en cuenta que en aquella oportunidad, hace 500 años, la religión católica y apostólica era parte esencial de la visión de la España de su tiempo. Sus reyes se habían proclamado y habían recibido el título de católicos que quiere decir universales.
Isabel y Fernando recibieron a un hombre tenido por unos como loco y por otros como alucinado. Había nacido Cristóbal Colón, todo parece indicar, en la Torre de la Olivella, en una de las puertas de Génova. Se consagró al servicio de la corona española, después de haber tocado distintas puertas, entre ellas las del rey de Portugal. Sus majestades lo recibieron cerca de Granada, en un lugar llamado Santa Fe, donde se hallaba el campamento que sería testigo del último momento de la dominación política musulmana en suelo español; dominación que había comenzado en el año 711 de Nuestra Era, cuando atravesando el estrecho que divide al África del Norte de la península, penetraron en oleadas subiendo sucesivamente y arrasando los territorios e imponiendo una nueva fe, la del Islam.
Desde 1711 hasta 1492, una contramarcha fue reconocida con el título de reconquista y surgieron canciones de gesta, héroes populares cuyo nombre aun se recuerda con respeto y temor. Se cuenta que, muerto uno de aquellos batalladores dentro del recinto de su castillo, animáronse los adversarios a tomarlo y reunidos los caballeros decidieron abrir la losa de su tumba, colocarlo sobre su caballo, sostenerlo sobre una cruceta de madera y situar en su mano su espada temible. Abrieron entonces las puertas del castillo y sintieron los adversarios tal terror que se pudo decir: ¡Mio Cid gana batallas aun después de muerto!
De esa leyenda y de esa historia aurea, forman parte también momentos de coexistencia de dos culturas, de dos civilizaciones formadas por pueblos múltiples que en un mismo territorio lograron comunicarse por la ciencia, por el arte y esencialmente por la cultura. Córdoba y Toledo fueron escenarios propicios para aquél diálogo; particularmente Córdoba donde, en un momento oportuno, los grandes sabios del mundo judío y del musulmán, dialogaban en paz sobre la base del conocimiento de la Astronomía, la Matemática y las ciencias. Nombres como el de Averroes, el de Avicena, llenan páginas de la historia de la cultura y de la sabiduría universal.
Pero el destino de los pueblos - como se decía hoy -; destino prácticamente de la humanidad, llevó a que esa batalla por el ser nacional, forjase la unidad de los distintos reinos que florecieron en dos nombres, el de Isabel y el de Fernando. Una mujer tan importante (Isabel) que hizo valer el género al imponer en su escudo un lema que lo decía todo. Un yugo, signo del enlace de dos animales fuertes de tiro y un mazo de flechas que formaban esa unidad: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.”
Tan convencida estaba Isabel de la causa de aquél peregrino, que lo recibió en el campamento de Santa Fe precisamente, pocos días o semanas antes de que se consumase la gran victoria que hizo huir de Granada al rey Boabdil. Se cuenta que en el momento de su partida, su madre árabe encolerizada le increpaba: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre.”1
Sin embargo, quedó un profundo legado cultural. Por eso, cuando siglos más tarde, estudiando en Aragón su carrera de Derecho, aprendiendo las tablas y la ley romana para su examen; interrumpidos los estudios por la sublevación popular y por su dramático aplastamiento, un poeta cubano, el joven José Martí, habla desde el teatro de Zaragoza, invoca a los grandes bardos y recuerda que la poca flor de su vida floreció allí, cristalizó allí, en tierra musulmana o española.
Y esa España que expulsó a los judíos por consejo del cardenal Cisneros, unas horas antes de la partida de Cristóbal Colón, el 3 de agosto de 1492, iba a ser protagonista de un acontecimiento que cambiaría la Historia; un acontecimiento que permitió la ampliación del mundo hasta entonces conocido. Solamente los grandes sabios presumían que el viejo orden estelar, que la vieja concepción geográfica, estaban agotados. Pero pocos se atrevían, por temor al dogma religioso, a proclamar la realidad que en realidad - valga la redundancia - no era una oposición a la fe, aunque como tal fue considerada.
De esa manera Colón inició su viaje partiendo de Palos de la Frontera, y llegó a América aquel 12 de octubre de 1492. La Iglesia, sabia milenaria, conocía - y así está pintado en la tercera galería de los palacios apostólicos vaticanos, la llamada Galería de los mapas -, la existencia de tierras más al norte. Se dice que los vikingos cristianizados fundaron al norte Vinlandia 2 y que, de hecho, conocieron América antes del histórico viaje del 12 de octubre de 1492. Pero no regresaron para contar su historia.3
Si importante fue el viaje de Colón, más importante fue su regreso. El regreso cambió la historia de la humanidad. El mundo se amplió. El escenario fue tan magno que ni él mismo se dio cuenta ni fue posible abarcarlo en sus conocimientos y en su imaginación. Un hombre con un pie en la Edad Media y el otro en la Modernidad, creía que podía hallar todavía en esta parte del mundo, el oriente del extremo Oriente. En la escuela se nos enseñó que buscaba un camino más corto para llegar a la India. Es más, al llegar a las costas de Cuba creyó que había llegado a Cipango, el Japón; creyó que había llegado a Cathay y que podía hallarse entre los bosques de Holguín a los representantes del Gran Kan, del cual había hablado con emoción Marco Polo en sus memorias.
Sin embargo, todavía creía que debía buscar más: el paraíso terrenal que estaría en lo alto de una montaña de la cual descenderían los grandes ríos del universo. Pero no fue así. En ese primer viaje se halla frente a la bahía hermosa de Baracoa, aquel día 27 de noviembre de 1492; y poco antes, del 27 al 28 de octubre, en un punto de la costa de Holguín llamado Bariay. En aquel lugar se produjo el encuentro con nuestro mundo, con nuestro archipiélago, con nuestra gran isla, a la que llamó Juana; un nombre efímero, como efímera sería la vida del príncipe Juan4, como efímero sería el reino de Juana5 su hermana, demente por un amor infinito, que recorrió toda España llevando el féretro de su esposo muerto, Felipe, El Hermoso.
Ante las costas de Cuba la emoción es inmensa. A nosotros los cubanos, no acostumbrados por lo general a venir a esta latitud baracoense, como lo hicimos nosotros en un vuelo que, a baja altura, nos mostró el privilegio increíble de esos montes impenetrables, nos es necesario meditar lo que sería este otro mundo para hombres que venían de otro clima, de otra naturaleza, del sur de España; un Sur ardiente donde todavía estaba con una fuerza imponderable el mundo árabe, con sus costumbres, con su comida, con su música. Y de pronto, hallarse en esta parte.
Frente a las costas de la actual Venezuela y viendo el esplendor del río Orinoco salir a las aguas varias leguas fuera de su desembocadura, manchando el mar terroso que viene de las altas montañas y de las lluvias torrenciales, llegó Colón a escribirle a los Reyes Católicos que había arribado a una “tierra infinita” y que en esta parte, tenían “vuestras altezas” un “otro mundo.”6
Es la primera vez que confiesa tal cosa, enfrentándose a las creencias y los conocimientos de aquella época. Mucho se discutió en 1992, si debíamos celebrar o conmemorar. Conmemorar sabemos que es hacer memoria. Celebrar es júbilo. Yo creo que la Historia no es como quisiéramos, es como fue. Es la Historia de la Humanidad.
Quizás nosotros hemos sublimado en ciertos momentos la propia historia de América. Sería considerar como prohombres a los soldados y capitanes que salieron de Santiago de Cuba siguiendo a un joven de veintitantos años, Hernán Cortés, quien tenía conocimientos de Derecho y suficiente hombría y valentía como para conquistar a un mundo, sin comprender que las propias contradicciones en el seno de la sociedad imperial-prehispánica mexicana, llevaron a que parte de los pueblos tributarios y oprimidos, se convirtiesen en una masa que subió acompañándolo hasta la ciudad más bella. Tenochtitlán había sido comparada por los soldados que venían de Italia con Venecia, como también llamaron Venezuela al gran palafito que vieron sobre el lago Maracaibo, en la Venezuela actual. Una pequeña Venecia… pero aquella no, aquella era la ciudad idílica parecida a Cartago, sobre el centro de una laguna, donde un emperador, Moctezuma II, creía que se habían cumplido las profecías de los tiempos y que miraba con espanto el regreso desde el mar, de un rey que una vez partió, blanco y barbado, que se llamaba Quetzalcóatl. Se dice que espantado se le contó que aquel cometa que cruzó el cielo de América ese año, era el símbolo de un terrible acontecimiento.
Lo cierto es que, en las tranquilas aguas del Oriente de Cuba y en las de Baracoa, se detuvo Colón con justeza, contemplando aquella maravilla. Nada, absolutamente nada conocido, ni la isla de Kio, ni las tierras británicas de Bristol, ni nada del mundo que él había recorrido, podía parecerse a tan extraña y extraordinaria maravilla.
Le asombran los pinares, las palmas jamás vistas, los mares colmados de peces; le sorprenden también la infinitud de pajaritos. Estando en las inmediaciones de Gibara compara la Silla de Gibara con la Peña de los Enamorados, cerca de Sevilla, o cuando gozoso recuerda, que como en Sevilla en verano, hasta en la orilla de las playas florecían margaritas y bledos.
El asombro de América fue infinito y grande. Y fruto de ese encuentro somos todos nosotros, absolutamente todos. Esta reunión no podría celebrarse sin aquel acontecimiento.  Un mestizaje que nació de la violencia o el amor, fue posible. Hernán Cortés, a quien habían regalado una muchacha en una isla cerca de la costa mexicana, la convirtió en su hábil traductora y también en su amante, y con ella tuvo un hijo, Martín Cortés, sobre el cual dijo Martí, que el primer rebelde le había nacido al conquistador en América.
Entrando en la Mezquita de Córdoba, uno de los monumentos más hermosos del mundo, sinagoga, templo… resulta que allí está enterrado el Inca Garcilazo de la Vega, hijo de un conquistador español con una princesa inca. Él se llamó Garcilazo Inca de la Vega.
La más grande poeta que vino al mundo en América, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Asbaje, llevaba también la sangre española y la sangre mestiza de México. Y ella, que se llamó la peor de todas, fue sin embargo la primera. Bella como la ha pintado Miguel Cabrera, en el seno de su claustro, llevando el hábito de la Orden de las Jerónimas, llena de libros, de artilugios para mirar el mundo, de esferas, de tantas cosas prohibidas entonces al conocimiento de la mujer.
Ese choque fue necesariamente violento; era inevitable. Fue la historia de Roma con los reyes antiguos. Fue el horror de Roma con Etruria. Fue el destino de las ciudades griegas, enfrentadas unas a otras. Fue la Historia de la Humanidad. Fue la historia del primer emperador de China que se hizo enterrar con un ejército y su tumba aun permanece cerrada, que fue dominando una por una las otras etnias de China hasta crear un imperio. Fue la historia de Caín y Abel repetida en el duelo terrible entre Huáscar y Atahualpa, los dos hijos que debían repartirse el imperio y no luchar el uno contra el otro por tenerlo.
Todo eso fue una gran verdad. Hay otra gran verdad: España se entregó a América con sus grandezas y con sus limitaciones, pero se entregó toda. Trajo la espada, es verdad, pero sembró este entorno de universidades que fueron centro del conocimiento. La primera el Colegio de Gorjón, en Santo Domingo, que no llegó a ejercitarse; la segunda, la Universidad de Lima, la de San Marcos; la de San Gerónimo de La Habana, tardía pero temprana para nuestra historia, en 1728.
Vasco Porcallo de Figueroa, quien se hallaba asentado en lo que es la tierra espirituana, se encontró ya mayor y cansado para partir a la conquista, y se dice que le llevaban los frutos maravillosos de la tierra de aquella parte de Cuba, y que cargado en una litera, le precedían sus mujeres indias y más de 350 hijos naturales que tuvo con ellas. Había nacido una nueva realidad. Las sangres se mezclaron y Rumiñahui, el gran héroe de la resistencia indígena en Ecuador, que había exclamado en una oportunidad que su tribu era grande y no les alcanzaría el cordel para atarlos, tenía sus poderosas razones. En definitiva, unidas las carnes, las sangres, las pieles, nació en realidad un nuevo mundo.
Cuando Bolívar consiguió su gran creación política, le llamó Colombia por Cristóbal Colón. Le restituye el nombre, cambiando aquél que en honor a Américo Vespucio, le había dado un cartógrafo alemán,7 cuando en realidad nadie sabe, todavía hoy, cómo se llamaría ese todo. Una parte era el Taguantinsuyo, otra parte el mundo de los Mechicas. Toda América era otra cosa, lo que Martí llamó más tarde, para ser más perfecta, Nuestra América.
La España que llegó a nosotros con Cristóbal Colón y que plantó las veintinueve cruces de las cuales hasta nuestros días la única que se conserva es la de Baracoa, era mestiza. El gran poeta Antonio Machado había expresado en unos versos inolvidables, refiriéndose a España, que se habían vertido en esa península cien pueblos desde el Peñón de Algeciras hasta las aguas azules del Cuerno de Oro.
Y África, desde el Cuerno hasta Guinea, vino en la multitud de sus pueblos. Como fueron naciones conquistadas, esclavizadas y vencidas, no sabemos cuántos príncipes, cuántos poetas, cuántos filósofos, cuántos Obbas, cuántos sacerdotes, cuántos guerreros vinieron. Sus nombres permanecen en el absoluto anonimato, pero formaron parte de esa nueva creación, de esa nueva fuerza que haría de nosotros un pueblo tan particular.
Bolívar, noble y aristócrata de cuna, libertador de América, cuando en la isla de Jamaica contempla aquella extraña multitud, medita y se refiere a que no somos españoles, ni indios y nos define como una especie de pequeño género humano.
Y eso es lo que veo hoy en esta sala: un pequeño género humano que celebra nada más y nada menos que medio milenio de existencia, pero no un día. Con razón mi predecesor Emilio Roig de Leuchsenring, señalaba que poco debíamos agradecer al tesonero conquistador nacido en Cuéllar, que había sido encargado por Diego Colón de venir a Cuba y hacer las fundaciones. Poco debíamos agradecer a Diego Velázquez o a Pánfilo de Narváez, que fueron más que enérgicos crueles. Guamá, Anacaona, Hatuey, Caonabo - llevado a España encadenado en un naufragio en el cual todo se pierde, incluyendo su propia vida -, son parte de la historia dolorosa de Las Antillas.
Pero he aquí que nosotros, no venimos de los acorazados conquistadores. Muchos venimos de los emigrantes, de los pobres provenientes de toda latitud de España. Venimos también del ejército adversario con el cual peleamos para alcanzar la carta de identidad de un pueblo verdadero que fue legitimada por nuestra lucha. Había que ser valiente para enfrentarse a una nación tan poderosa como aquella. ¿Quién lo hizo? El 10 de octubre (de 1868) Céspedes en La Demajagua. Venía de cuna noble, de Carrión de los Céspedes, en Andalucía. Rompió aquel día la cadena.
La rompió Ignacio Agramonte, ilustre también, noble, elegante, poderoso; su casa de Camagüey es la única que tiene dos plantas. Hermoso el gesto de Francisco Vicente Aguilera, el criollo más rico de Cuba. Hermoso el ejemplo de nuestro gran poeta José María Heredia, muerto en el exilio clamando por una patria que no había nacido todavía.
José Martí no fue hijo de cubanos viejos. Fue hijo de un español valenciano y de una madre canaria. En el patio de su casa el padre le vaticinó que no dudaría verle alguna vez luchando por su tierra. Y tuvo razón.
Y el doloroso debate que él mismo convocó como hombre de profundos sentimientos humanistas, cuando lo consideró absolutamente inevitable y fue para él necesario, lo hizo con el dolor de que fuese cuanto antes guerra generosa, rápida, y su primer pensamiento es a los españoles, pidiéndoles que entiendan las razones de Cuba, como él las había explicado con pasión en las cortes de España a Cristino Martos, durante su primer exilio: “Para Aragón, en España, / Tengo yo en mi corazón / Un lugar todo Aragón, / Franco, fiero, fiel, sin saña. / Si quiere un tonto saber - dice a continuación en el poema -, / Por qué lo tengo, le digo / Que allí tuve un buen amigo, / Que allí quise a una mujer.”  Y cuando finaliza: “Amo la tierra florida, / Musulmana o española, / Donde rompió su corola / La poca flor de mi vida.”
Hijo de los grandes poetas del Siglo de Oro, habló el idioma para que nos sintiésemos orgullosos de nuestra lengua. Luchó bravamente, siendo la síntesis de todo lo bueno a que Cuba podía aspirar. Una síntesis que incluía todo lo que le había precedido en el tiempo. Supo dar una doctrina, un pensamiento, una idea, fundada no en el odio al español, sino en la necesidad de construir una patria en la cual ellos también tendrían un lugar si respetaban los derechos de un pueblo que, como España misma, había soñado y luchado tantas veces por su propia libertad.
De esa España, de África, de ese mundo perdido indígena, que corre todavía por nuestras venas, que he visto en el pelo hermoso y en el perfil altivo de las muchachas de Baracoa; de esa unión indestructible que pone por encima el espíritu sobre cualquier otro matiz, de ese que pone la honradez y la grandeza del alma y la consagración a la causa por la que hemos luchado tratando de encontrar la mayor cantidad de justicia posible, nace esta conmemoración.
Hoy, nosotros no queremos referirnos solamente a aquel día 15 de agosto del año 1511. Queremos hablar de 500 años que vimos hoy en la ofrenda de aquella gente sencilla que venía de los pueblos, trayendo el calalú, el bacán de plátano, el cucurucho de coco… que subían a la sierra para ofrecerle a Carlos Manuel de Céspedes, trayendo las jaibas extrañas, los frutos de la tierra, las bellezas y hermosuras de Cuba.
Ahora bien, el choque de las culturas fue mucho más amplio. Por vez primera, los obispos y el Papa mismo, vieron casullas y mitras bordadas con plumas de colibrí. Se asombraron las gentes de estas latitudes cuando llegó el cacao de México. Se asombraron siglos después cuando José Antonio Gelabert trajo el café a Cuba, para convertirlo en nuestra bebida nacional. Se asombraron cuando el rey permitió traer la primera colmena de abejas para poblar nuestros montes. Llegó la gallina de Guinea, el gallo jerezano, llegaron el toro y la vaca, el cerdo y la cerda, y todo eso pasando por Santo Domingo, y el plátano descendiendo de África hasta las Canarias, llegando a la isla La Española y saltando luego a Cuba.
Por eso cuando alguien afirma - y Miguel (Barnet) tenía razón hoy - qué simplificación es esa de decir que nuestra comida es solamente arroz, cerdo y frijoles negros; habría que decirlo, que en realidad es una adaptación de algo que no es nuestro. El arroz lo sembró Nicolás de Ovando por decreto en Santo Domingo y vino de las Filipinas españolas atravesando el mar hasta California y llegar hasta nosotros. ¡Y los cubanos no podemos vivir sin arroz! El frijol negro vino de México y de Centroamérica. Los primeros cerdos, hembra y macho, los compró Colón en Sevilla, y gracias a Dios que se multiplicaron.
Quiere decir esto que el mundo se simplificó, pero también llegaron y se intercambiaron las enfermedades. Los indios morían en masas porque no sabían soplarse la nariz, porque apareció por vez primera la gripe, o catarro, o moquillo, como quiera llamarse. Otros adquirieron de las relaciones prohibidas sin que se sepa todavía si vino o fue, la viruela o el mal francés, y todo lo que mermó las tierras de América, porque no habían anticuerpos ni preparación alguna para enfrentarse a lo uno y a lo otro.
Al final el conquistador fue conquistado. Al final amó tanto a esta tierra y la quiso tanto, que el hombre de África soñó con regresar alguna vez, como cuenta Alejandro de Humboldt y luego, consultados los tatas, los padres de los cabildos y los ancestros dijeron: esta tierra es también nuestra.
Y cuando en el cementerio chino Flor Loynaz encontró un verso escrito y extraño, pero hermoso como pocos, nos devolvió un acertijo: si las frutas de Cuba son tan dulces como las de China y si el cielo de China es tan azul como el de Cuba, qué importa entonces morir en China o en Cuba.
Cuba fue primero país, luego fue un sueño de patria en el verso ardiente de Heredia, de la Avellaneda y de otros, y finalmente, hubo un sueño de nación, por la cual luchamos tan fieramente que el general español Teófilo Ochando, nacido en Santiago de Cuba y asistente de Martínez Campos, el príncipe de la milicia española, llegó a decir: “como si con la sangre española hubieran heredado las cualidades instintivas de los guerrilleros , que tan pródigamente ha producido nuestra patria desde Viriato y Mina”,8 hasta Daoíz y Velarde. Lo cierto es que Mina sería fusilado luchando por la independencia de México y que los sacerdotes que sacralizaron la conquista se levantaron contra ellas con Montesinos, con Rentería, con Las Casas. Se convirtieron luego en soldados temibles con Hidalgo, con Morelos, con Matamoros. Se convirtieron en filósofos del pensamiento más avanzado, con el Padre Varela. Y de todo eso, grande y amplio, venimos.
Queridos y amados amigos,
Volábamos esta tarde y mirábamos el Tibaracón roto, por el cual quizás se abrieron paso los hombres de la Goleta Honor, aquel día de abril de 1895. En tierras de Guantánamo, Duaba, a la vista de Baracoa, el caudillo de los orientales, Antonio Maceo, desembarcó con los suyos y en lo alto de los montes, los disparos de su revólver 44 marcaron la señal de un debate que comenzaba.
En esos mismos escenarios de combate reconoció Antonio la bravura del hombre que había tenido la fe, contra todo pronóstico, de traer a Cuba aquella expedición: el Mayor General Flor Crombet. Al sentir los fogonazos de su fusil en el monte, tras la emboscada tendida por fuerzas enemigas en la loma de Alto de Palmarito, aseguró: ese que se bate es Flor.
Fue Playitas de Cajobabo, al este de Baitiquirí, en Guantánamo, la tierra por la cual, aquel otro día glorioso, el 11 de abril de 1895 - un día después de que se conmemorara la gran utopía democrática del pueblo cubano, la Constitución de Guáimaro -, tocaron tierra los hombres encabezados por Máximo Gómez, a quien Martí había advertido solemnemente en Santo Domingo antes de conminarlo a participar en las luchas independentistas de Cuba: “…no tengo más remuneración que brindarle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres.”9
Es por eso que es hermoso volver a Baracoa en este día. Es hermoso encontrarnos pensando en aquellos que tuvieron fe en medio de la noche oscura, tocando las puertas de los conjurados y llevándose a Félix Ruenes con sus compañeros, a salir al camino de los recién llegados. Fue Periquito Pérez, nacido del seno de una familia contradictoria, como lo había sido su propia vida, el salvador de los expedicionarios, el que los encuentra, el que se los lleva, el que los arma, el que los levanta.
Es por eso que, hasta el día de hoy, podemos reunirnos en el seno de este pueblo noble, que se ha vestido con sus mejores y más modestas galas, para recibir este quinto centenario. Son cinco siglos de historia y de acumulación. Escuchamos a los jóvenes recitar poemas ardientes. Escuchamos La Bella Cubana de Joseíto White, que complacía a Martí en el exilio. Hemos escuchado en estos años de lucha y de Revolución las palabras de El Apóstol que nos repite al oído: luchemos por alcanzar la mayor cantidad de justicia posible.
Por eso es por lo que hemos luchado. Por alcanzar la mayor cantidad de justicia posible. Ellos, los españoles que están con nosotros representados hoy en la persona de su embajador, comparten con nosotros también, allá, en la raíz profunda de su pueblo, las cosas que engendraron en nuestros corazones. Ellos fueron los que trajeron a los obreros anarquistas que fundaron los sindicatos.
Fue un español el fundador del Partido Comunista de Cuba junto a Julio Antonio Mella. Fueron españoles aquellos que desertaron de su propio ejército para abrazar al pueblo cubano y servir a España por deber, y a Cuba por amor. Ellos son los gallegos fareros como el que estaba en Maisí o Machado que estaba en lo alto de El Morro, o son los pescadores gallegos que acostumbrados al Cantábrico, pescaron en las costas de Cuba enseñando a nuestros pescadores los misterios del mar. Fueron esos rudos batalladores los que se encontraron finalmente, con que sus hijos habían crecido. Y que fueron capaces de continuar la guerra que en las aguas de Santiago, un funesto 3 de julio de 1898, perdió una Armada10 contra un infinito enemigo superior.
Esa batalla antiimperialista y antiyanqui, la hemos continuado porque llevamos en la sangre nuestra la de Guamá y la de Hatuey; la sangre de los esclavos redimidos que lucharon y combatieron hasta convertirse en los grandes titanes, como aquel Salvador Colomón, de Bayamo, que descabeza al pirata francés Gilberto Girón, y que se convierte  en el poema de Silvestre de Balboa, en el primer canto de gesta de nuestra historia.
Nosotros somos vuestros hijos. Hemos crecido, eso sí, en un mundo diferente. Hemos soñado con una utopía. Hemos creído en la necesidad de recorrer nuestro propio camino, nuestros propios extravíos, de alcanzar nuestras propias experiencias y fundar una patria nueva en este continente preñado todavía de injusticias y de pobreza, en nombre de la libertad.
Por eso es que nos hemos reunido 500 años después. Bendita sea la tierra de Baracoa y su gente guapa, bonita y juiciosa. Bendita sea la santa cruz que hoy quedó expuesta al pueblo de Baracoa como Monumento Nacional de la República. Es parte de nuestra sangre, de nuestra cultura, de nuestra verdad, de nuestra singularidad, de nuestra esperanza.
Por eso, cuando el obispo11 hablaba de los 400 años de la Virgen de la Caridad, decíamos, eso ocurrirá ya muy pronto. ¿En dónde? En la bahía de Nipe. ¿En qué circunstancias? En medio de un temporal. ¿Quiénes la hallaron? Tres. ¿Dónde iban? En una barca. ¿Qué buscaban? Sal, que es la sal de la vida, la sal de la esperanza, la que le da sentido a las cosas. ¿Qué hallaron? Una blanca paloma, una niña dormida. ¿A dónde la llevaron? Al Hato de Barajagua. ¿A dónde fueron? Al Real, de esclavos del Rey en las minas de El Cobre, cerca de Santiago de Cuba. Y aquí se convirtió, mulata, en la realidad de nuestro pueblo mestizo. Y que la hayan encontrado tres Juanes, un blanco, un negro y un español, o dos inditos transculturados que ya hablaban el idioma, indica que la Virgen es Cuba, que la barca es Cuba, que vivimos en el ciclón y que en la barca van las tres sangres sin las cuales no podemos de forma alguna explicar esta historia.
La explicamos en español, pero no podemos explicarla sin África, no podemos explicarla sin ese mundo maravilloso que florece en nosotros y que solamente puede expresar - únicamente - la poesía.
Muchas gracias.
  1. Se trata de Gonzalo Jiménez de Cisneros, consejero de Isabel la Católica.
  2. Del término Vinland, tierra de vino.
  3. BACHILLER Y MORALES, Antonio. Antigüedades americanas. Noticias que tuvieron los europeos de la América antes del descubrimiento de C. Colón. La Habana: Oficina del Faro Industrial, 1845.
  4. El Príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, murió el 4 de octubre de 1497 a la edad de 19 años.
  5. Juana,  tercera hija de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (Reyes Católicos)
  6. “Vuestras Altezas tienen acá otro mundo, de adonde puede ser tan acrecentada nuestra santa fe y de adonde se podrán sacar tantos provechos. Deo Gracias.” (En FAZIO FERNÁNDEZ, Mariano. La América ingenua: Breve historia del descubrimiento, conquista y evangelización de América. Argentina: Ediciones Dunken, 1996)
  7. A Américo Vespucio se le tiene por el primer europeo en comprender que las tierras halladas por Cristóbal Colón formaban un continente. Fue el geógrafo y cartógrafo alemán Martín Waldseemüller quien empleó por vez primera el término América para denominar al Nuevo Mundo, en honor al navegante italiano, lo cual puede constatarse en su obra Universalis cosmographia secundum Ptholomaei traditionem et Americi Vespucii aliorumque lustrationes, publicada en 1507.
  8. Ovando, Teófilo. El General Martínez Campos en Cuba. Madrid: Imprenta de Fortanet, 1878, p. 155 (”…en los combates individuales, de guerrillas, sorpresas y emboscadas, han mostrado una agilidad, un ánimo, sangre fría y sagacidad tales, que ayudados por su conocimiento del monte, hacía de cada uno de ellos un jefe, y de todos, un enemigo terrible por su astucia, audacia y movilidad, como si con la sangre española hubieran heredado las cualidades instintivas de los guerrilleros, que tan pródigamente ha producido nuestra patria desde Viriato a Mina, y los innumerables que en nuestras últimas guerras civiles se han distinguido.”)
  9. En carta fechada el 13 de septiembre de 1892, en Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
  10. La batalla naval de Santiago de Cuba donde pierden los representantes de la metrópoli española tuvo lugar el 3 de julio de 1898  a la salida de la bahía de esa ciudad al oriente del país. Al mando de las tropas españolas se encontraba el Almirante Pascual Cervera y Topete.
  11. Monseñor Wilfredo Pino, Obispo de Guantánamo-Baracoa, se dirigió a los presentes durante la misa celebrada en ocasión de los 500 años de fundada la otrora Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.

 Tomado de Cubadebate

LOS INDIGNOS CUBANOS VUELVEN A ESCENA




Hasta el movimiento ‘oficial’ de exiliados políticos cubanos residentes en España les ha dado la espalda. Según denunciaron portavoces de este grupo, algunos de los últimos exiliados en llegar a España tenían antecedentes por delincuencia en Cuba. De hecho, dos de ellos ya fueron apartados del colectivo tras ser detenidos por carteristas.
Para que todo los que se dice sobre España no sea solo sobre manifetaciones multitudinarias contra el sistema capitalista y represión policial, la página digital ECD Política ha decidido dedicarle un espacito a los indignos cubanos.
Según dicha publicación, ocho ex presos cubanos y sus familias se han asentado frente al Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Exteriores, para exigir una solución a su situación: fueron expulsados de un centro para refugiados de Málaga, donde la dirección les acusó de “conductas violentas”.
“No vinimos en patera, vinimos por un tratado entre Cuba y España. Queremos solución” reza uno de los carteles que se encuentran situados a unos pocos metros de la puerta principal del Ministerio de Exteriores, aledaño a la Plaza Mayor de Madrid.
Los ‘acampados’ cubanos, asegura el sitio, llevan algo más de un mes frente a la sede ministerial exigiendo que el Gobierno español les devuelva las ayudas –“muy generosas”, según Exteriores- con las que contaban desde su llegada a España, gracias a un acuerdo entre el gobierno cubano y el español.
Estas ayudas les fueron retiradas tras ser expulsados de un centro de acogida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Málaga, regentado por la Cruz Roja –vea aquí la noticia-. La dirección de este centro alegó que los expulsados mantenían una actitud “desafiante” con el personal del centro, y que se habían producido “episodios de violencia” con varios exiliados, entre ellos, Nestor Rodríguez Lobaina y Carlos Martín.
Hasta el movimiento ‘oficial’ de exiliados políticos cubanos residentes en España les ha dado la espalda. Según denunciaron portavoces de este grupo, algunos de los últimos exiliados en llegar a España tenían antecedentes por delincuencia en Cuba. De hecho, dos de ellos ya fueron apartados del colectivo tras ser detenidos por carteristas.
Los ocho ex presos que permanecen acampados en Madrid han manifestado su intención de volver a Cuba.
Los indignos le exigen al Gobierno español que les devuelvan las ayudas o, en caso contrario, negocien con el régimen cubano la vuelta a su país con la seguridad de que no se tomarán represalias.
Según los manifestantes todo esto se trata de un complot entre los servicios de seguridad cubanos y el Gobierno español y aseguran que se haya producido ningún tipo de altercado violento en el centro del CEAR.
 
Tomado de Cambios en Cuba

lunes, 29 de agosto de 2011

SABINA: 500 CARAS Y HERMOSAS CANCIONES



No me ha sorprendido lo que acaba de declarar el excelente cantor español Joaquín Sabina.

Se nos presenta ahora, al parecer como el perfecto recetador para nosotros los cubanos. Quiere que nos indignemos y levantemos contra el Gobierno de la Isla.

Es decir, nos recomienda hacer lo que él ha sido incapaz de hacer en la Puerta del Sol de Madrid, porque si como el dice en las décadas de los sesenta y setenta luchó contra lo que tenía que protestar, a estas alturas de su vida, ya lo absorbió el sistema que ahora defiende.

Dice Sabina que espera que aquí se fomente un movimiento como el de los indignados españoles, pero tampoco ha tenido los suficientes pantalones para apoyar a los estudiantes chilenos, en momentos en que algunos de ellos estaban en huelga de hambre.

Imagino a Sabina en un velero, como aquellos de la llamada conquista, llegando a nuestras tierras con las manos llenas de dinero, para comprarnos y propiciar así ese levantamiento que añora en nuestro país.

Ignorante el formidable cantante español, no sabe que hace 143 años, los cubanos indignados de entonces, se sublevaron en medio de plantaciones cañeras, contra el poder colonial ibérico en nuestra Isla.

Ignora el autor de 19 Días y 500 Noches, que una vez derrotada la presencia española, los cubanos continuamos indignados por la brutal ocupación norteamericana contra la que se luchó en Cuba desde el mismo 20 de mayo de 1902.

Resulta casi increíble que una personalidad de la música en el mundo, tenga en tan baja estima al pueblo de José Martí, y se sume, de hecho, a los que claman para que bajemos nuestra bandera.

Barata propuesta del cantor español. No se ha enterado de que durante la falsa república, el pueblo cubano siguió indignado y creó las condiciones para levantarse de manera definitiva contra la ignominia, las torturas, los asesinatos y las desapariciones de personas..

Ofende mucho nuestra dignidad, lo que acaba de decir Sabina, que debiera dedicarse por entero a hablar con su guitarra, lo mejor que hace, y dejarse de expresar tantas tonterías.

Pero hay más. Sabina ignora la historia de nuestro pueblo porque aquí en Cuba SÍ estamos indignados por la política del Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Que Sí, estamos indignados porque hace treinta años una epidemia de dengue mató a más de 150 personas en Cuba, entre ellas, a 101 niños!!!!!, que no pudieron disfrutar de sus canciones hermosas.

Que SÍ, estamos indignados por el bloqueo criminal que mantiene ese gobierno por medio siglo contra un pueblo tan noble como el nuestro.

Que SÍ, estamos indignados porque ese Gobierno, que asesina en Irak, que asesina en Afganistán, que asesina en Libia, mantiene a cinco cubanos en cárceles de ese país, por luchar contra el terrorismo.

Que SÍ, estamos indignados porque el Gobierno del país que visitará en octubre próximo, protege a uno de los asesinos terroristas más famosos del mundo, Luís Posada Carriles.

Se indignará Sabina en Estados Unidos y pedirá públicamente la extradición a Venezuela del asesino de las 73 personas que viajaban en el avión cubano aquel fatídico 6 de octubre de 1976?

Se indignará Sabina y pedirá públicamente la libertad de los cinco anti-terroristas cubanos presos en Estados Unidos?

Se indignará Sabina y pedirá públicamente el cese del bloqueo criminal que sostiene el Gobierno de Washington contra el pueblo cubano y que ha ocasionado cuantiosos daños a la economía nacional?

Ojala Joaquín haga estas exigencias en suelo norteamericano. Ya que no apoyó a los indignados de la Puerta del Sol, ya que no ha tenido la dignidad de respetar a un pueblo como el cubano, bien podría enmendar su actitud.

Por lo demás, seguiremos disfrutando de sus hermosos temas, siempre distanciándolos de las posiciones ideológicas de quien los engendra.



http://www.kaosenlared.net/noticia/joaquin-sabina-antes-calaba-boina-che-hoy-dice-suja-15m-cuba-fama-muev