Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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martes, 9 de agosto de 2011
JÓVENES Y EMIGRACIÓN: CUBA SOMOS TODOS
Uno de los momentos más difíciles para los jóvenes emigrantes es la muerte de un familiar querido en Cuba, y por problemas de tiempo y otras cuestiones no poder asistir al funeral.
Mayra García Cardentey |
Salir del país, aun cuando lo hayan hecho en diferentes edades, es para los jóvenes encuestados uno de los cambios más grandes de sus vidas
Lunes, 08 de Agosto de 2011 12:34
Algunos partieron en busca de sus sueños; muchos levantaron anclas tras el amor alejado por océanos y continentes; no pocos porque les esperaban seres queridos, entrañables, tanto como para dejar hogar y país detrás; otros, por cosas del destino, simples decisiones que se toman en momentos determinados de la vida, eligieron residir en parajes diferentes a los que le vieron nacer.
Todos, pinareños, cubanos, jóvenes... emigrantes dialogan con Guerrillero sobre el cómo dejar la Isla ha sido una de las determinaciones más difíciles de sus vidas, y cuánto aman a Cuba, a pesar de hacerlo desde distintas partes del mundo.
Emigrar: ¿ganar o perder?
El tema de las migraciones humanas es tan viejo como la propia civilización; siempre ha existido y no se circunscribe solo al continente americano, como muchos intentan ver, y menos como fenómeno particular de Cuba, Isla sitiada y solo definida, en ocasiones, por los emigrados hacia los Estados Unidos.
Mas la migración de cubanos a disímiles regiones del mundo, sigue siendo un tópico muy polémico, con diferencias de acuerdos y actitudes referentes a la política a seguir por las naciones receptoras y Cuba como país emisor.
En la Isla, durante décadas no era bien visto el ser emigrado, situación cambiante en la actualidad, cuando se define la decisión más por factores económicos y familiares, especialmente en los jóvenes.
Con el objetivo de mostrar otra imagen del emigrado, Guerrillero conversó con 15 jóvenes pinareños de diferentes sexos y razas, con un rango de edad entre 22 y 30 años, que decidieron residir de forma temporal o permanente en países como Italia, Chile, Canadá, Ecuador, España, México y Estados Unidos.
Para todos, aquellos que emigraron por reunificación familiar, carta de invitación, cuestiones de trabajo, compromisos matrimoniales, búsqueda de mejoras económicas... la postura asumida constituye una de las más controvertidas de su existencia.
"Ha sido difícil, para unos más que para otros, en dependencia de las metas y objetivos individuales, refiere Alicia. La mejor forma de describirlo es compararlo con volver a nacer.
Tienes de nuevo que aprender a hablar, escribir, leer..., alfabetizarte completamente.
Empiezas con ojos de adulto a mirar como niño. Todo es novedoso, enorme, e incluso, un poco temerario".
Aun cuando algunos perciban la emigración como la puerta de salida a problemas de la sociedad cubana contemporánea, no es la solución perfecta que muchos intentan ver; en la Isla hay personas que no los consideran cubanos y en sus países actuales de residencia, no pasan de ser "simples inmigrantes", la capa social "más baja".
"Vivir lejos de Cuba es una tristeza permanente. Aunque poseo todas las comodidades materiales, me hubiera gustado tenerlas al lado de mi familia, en mi país, comenta Cristina. Un auto BMW y una casa con jacuzzi no da felicidad, aunque tengo un marido que me ama y lo amo, y dos niños que son mi vida, y que ahora pertenecen a otro país y no a Cuba".
"Quizás por ser joven a veces se piensa que no es difícil, dice Karla, pero cuando ha pasado el tiempo, se siente una paranoia que te da deseos de regresar, solo que ya te has adaptado a otra vida, aunque no del todo".
Otros de los encuestados por el semanario definen vivir fuera de Cuba como "un desafío para el espíritu", "una gran nostalgia", "una paz intranquila", "un reto".
Diálogos de encuentro...
Todos confiesan pensar en Cuba siempre o frecuentemente, y con asiduidad buscan informaciones sobre la Isla, o sobre amigos y familiares, desde correos electrónicos, llamadas telefónicas, medios de prensas nacionales e internacionales, y redes sociales.
"Pienso en las calles de Pinar, en la bulla de mi barrio (reparto 10 de Octubre), conversa Ariadna. Se extraña la forma de ser de las personas, la familiaridad que existe entre los amigos".
"Añoro a la gente de mi pueblo, la camaradería de los mantuanos, las noches en que nos sentábamos un grupo de vecinos en el portal a cantar con una guitarra, algo que nunca más he hecho en Italia", dice Luz María.
Aunque se ha estigmatizado a las personas emigrantes de la Isla, como "desertores", lo cierto es que muchos de estos jóvenes sienten este país tan suyo como los de adentro. La gran mayoría palpita por Cuba, desde los que llevan dos años hasta 15 fuera de la nación, los que vienen una o dos veces por temporada, e incluso, quienes no han regresado nunca desde que salieron la primera vez.
"Nadie puede decir que no extraña. Desde mi propia experiencia en la cual el hecho de salir de Cuba fue una oportunidad de momento, algo que nunca había pensado ni planeado; hasta ese que estuvo años esperando poder irse. Se extraña mucho, se extraña todo, inclusive, hasta las dificultades de las que una vez nos quejamos".
Siempre andan en busca de diálogos de encuentro que los acerque más a esta tierra, suya por derecho de nacimiento y sentir. "Cuba es la tierra de mis sueños inconclusos", decía Tamara, a lo que otros le suman, `esta Isla es mi país de nacimiento´, `es esencia´, `Patria´.
"Hermosa, solidaria, revolucionaria, martiana, caliente, rumbera, verde, hogareña, llana, húmeda, frondosa, mestiza, heterogénea, hospitalaria, valiente, misteriosa, musical... única", la caracterizan en sus aspectos positivos. Mientras en los negativos, resaltaron temas de índole económico y social, y algunas disyuntivas políticas.
Pero en todos los casos, persiste el interés de fórmulas de reconciliación entre quienes por diversas razones decidieron echar suerte en otros rincones del mundo y los que permanecen en la nación. A fin de cuentas, cubanos son todos, "sociables, pachangueros, humanos, ingeniosos, carismáticos, extrovertidos, inteligentes, bailadores...", como ellos mismos definen.
Hasta los huesos, cubana...
¿A quién catalogar como cubano o no?, siempre ha sido el dilema en el complejo entramado de las migraciones. "Me siento cubana, y siempre lo seré, nadie que nace en Cuba puede desarraigarse para siempre", plantea Tamara.
"Ese es el problema de la diáspora, se piensa que ya no somos cubanos porque no estamos pasando los mismos trabajos que los que viven en la Isla, pero no es así. Se sufre mucho, y creo que cuando envío las remesas estoy ayudando no solo a mi familia, sino a la economía que recibe ese beneficio también. Cuba es el lugar al que siempre quiero regresar, es la paz que necesito para ser feliz, para sentirme yo y bajarme de los tacones. Cuba, es mi amor".
Para Luz María, todo es más simple, "hasta los huesos me siento cubana, como dice la canción `me muero siendo cubana´, viva donde viva, esté donde esté".
Todos concuerdan en que vivir fuera del país no les hace menos hijos de la Isla. "¿Cubanos?, hasta la sepultura, plantea Carlos, siempre lo seremos y no creo que nadie reniegue de ello".
Roberto se siente igual, aun cuando viva en Chile, "todos los aspectos que conforman mi persona pertenecen a Cuba, y eso es muy difícil de cambiar".
"No se puede nacer y vivir en un lugar y de pronto sentir que perteneces a otra parte. Cuba es y siempre será nuestra madre", agrega Ariadna.
Mientras que Cristina hace un análisis más profundo. "Sentirse o no cubano, luego de decidir vivir fuera del país, depende y varía de persona a persona. Para aquellos que salieron de niños es más fácil borrar los pocos recuerdos y asumir la nueva nacionalidad. Es la forma más cómoda de adaptarse. Ellos te responderán al oír de Cuba "mis papás son de ahí", refiere.
"Para el joven iluso que está deslumbrado con la nueva vida, un tanto peligrosa, es `el lugar donde nació pero que ya quedó atrás´, continúa. Para otros, jóvenes y personas maduras, es no solo el lugar de los recuerdos, es `donde me hice lo que soy hoy´. Para un adulto mayor `Cuba lo sigue siendo todo´; es el tema de conversación y de discusión, es el motivo de algo y para hacer algo. Y aunque lo nieguen, significa dolor por la decisión tomada".
Cuba somos todos...
Ser cubano no admite fronteras físicas ni psicológicas. Amar a Cuba, tenerla como Patria no necesita de un espacio geográfico. El hogar, la nación se lleva con uno, aun cuando no se esté en ella. Prueba de esto, son nuestros entrevistados.
Son cubanos cuando les enseñan a sus hijos a hablar español, cuando les muestran las tradiciones de su país, cuando realizan ese eterno periplo de regreso de vez en vez. Son cubanos, y mucho, cuando sienten de cerca la nación y desean el encuentro.
La emigración no es un viaje de partida, cuando la veamos como de ida y vuelta, como refería el intelectual cubano Eusebio Leal, podremos reconciliar relaciones por décadas tensas y en beneficio de la propia nación. Vamos en contra de esencias martianas, cuando segregamos por la elección de residir fuera de la Isla. "Patria es humanidad", diría el Apóstol.
En nosotros, principalmente los jóvenes, como constructores actuales de la Revolución, está la oportunidad de comenzar el proceso de normalización de las relaciones entre el pueblo cubano que vive dentro y fuera de Cuba... después de todo, es el mismo pueblo.
No se puede limitar la identidad porque se han escogido caminos diferentes y se ama a Cuba desde variadas maneras... y desde todos los rincones del mundo. Lo resume Carlos... "nadie me puede quitar a Cuba, Cuba es mi vida. Yo soy Cuba. Cuba soy yo".
Nota: Los nombres empleados no son reales por decisión de los entrevistados.
Fuente: http://www.guerrillero.cu/index.php?option=com_content&view=art...:
lunes, 8 de agosto de 2011
PABLO MILANÉS EN LA BOCA DEL LOBO
Por Lázaro Fariñas
Otra vez los irreverentes, irracionales e intolerantes de la ultraderecha cubanoamericana de Miami se han alborotado. En realidad, eso no tiene nada de extraño, ya que estos personajes se pasan casi todo el tiempo alborotados. Es increíble, no se cansan de hacer el ridículo. Anteriormente, y en muchas ocasiones, he escrito sobre las ridiculeces que protagonizan en las calles de esta ciudad, entre ellas, ya que es imposible recontarlas todas, han comido sombreros mexicanos, aplastados discos compactos, han hecho huelgas de hambre de mentirita, conferencias de prensa por encapuchados, etc.
Ahora andan hablando pestes de Pablo Milanés porque este presentará un concierto el día 27 de este mes en un auditórium local. Milanés hace conciertos en Europa, América Latina y en Cuba, y es aplaudido delirantemente por el público que asiste a los mismos. Se autodefine como un hombre que ve las cosas buenas de la Revolución Cubana y las defiende y critica lo que él considera que debe ser criticado de la misma. No es un funcionario del gobierno revolucionario, no ocupa cargo público alguno y dice lo que piensa tanto fuera, como dentro de Cuba. Sus canciones son cantadas por millones de personas alrededor del mundo, incluyendo miles y miles de cubanos y latinoamericanos que residen en Miami. Es grande entre los grandes. Es un orgullo de Cuba y de la inmensa mayoría de los cubanos. Sus ideas políticas no son debatidas por sus seguidores, quienes disfrutan de sus maravillosas canciones. Sin importar lo que Pablo diga o piense políticamente, sus canciones se oyen, se cantan y se tararean en cualquier rincón del mundo. El, junto a Silvio Rodríguez, son íconos de la trova cubana, ambos llenan estadios completos de sus fanáticos en sus conciertos en América Latina y en Europa. Es enorme el número de canciones compuestas y cantadas por este hombre, que un grupo de ultra reaccionarios de esta ciudad tratan de repudiar. Cumplen bien sus consignas de “El arte al fuego”.
Es por eso que las pocas críticas que se conocen sobre este maravilloso cantautor proceden del segmento más cavernícola de los cubanoamericanos que residen en esta ciudad de Miami. Claro, esos tipos odian todo lo que huela a Cuba. Si no hicieran tanto ruido localmente y tanto daño en Washington, no habría ninguna razón para referirse a ellos. Pero sí hacen ruido en esta ciudad, creando un clima de intolerancia y con ello, mandando un mensaje internacional que la comunidad cubana que aquí reside es intolerante, intransigente, inculta, fascista y antidemocrática, cuando eso no es enteramente cierto. La mayoría de los cubanos que vivimos en este Miami no reunimos esas características. Centenares de miles de cubanos, que viven aquí, trabajan, mantienen y educan a sus familias y viajan a Cuba a ver y ayudar a los familiares que allí dejaron. Pero el grupo vociferante, o controla los medios de comunicación de la ciudad o estos le dan los espacios que le niegan a las voces de la mayoría.
Los organizadores del concierto han logrado que, por grandes sumas de dinero, le hayan colocado vallas de publicidad en varias calles de Miami. Lo más probable es que éstas pronto sean removidas, por la presión de estos grupos de fascistas, tal y como hicieron hace unos meses con una valla en defensa de los cinco anti terroristas presos en los Estados Unidos, que un grupo de buenos cubanos logró que le pusieran en una transitada vía de la ciudad, pero que duró lo que dura un merengue en la puerta de un colegio, debido a la presión y a las amenazas de estos terroristas criollos.
Lo que sí parece inevitable, por lo menos por el momento, es que el concierto del 27 de agosto de Pablito Milanés en Miami será una realidad. Todo hace indicar que, en esta ocasión, la caverna cubanoamericana no logrará su objetivo. Me imagino que algunos de ellos se concentrarán frente al lugar donde se realizará el concierto a lanzar su veneno al aire, como lo han hecho en tantísimas ocasiones. Pero me parece que eso es todo lo que van a lograr. Según apuntan los hechos, los cubanos que residen en Miami y que no pertenecen a esa caterva anticubana, disfrutarán de la voz y la melodía de ese ídolo de América Latina, Cuba y el mundo, Pablo Milanés.
Tomado de Cambios en Cuba
Los Cinco Cubanos y la Corte Suprema de los EEUU
Por Arnold August
Hablando de la Corte Suprema, un poco de historia. El 15 de junio del 2009 la Corte Suprema de los Estados Unidos anunció su decisión de rechazar la solicitud de revisión del caso de los Cinco Cubanos.
Esta demanda de revisión fue planteada por millones de personas de todas las procedencias alrededor del mundo, un número record de peticiones de “Amigos de la Corte” y miles de personalidades y representantes oficiales de todos los continentes. Muchas de estas solicitudes provenían del propio interior de los Estados Unidos.
Los Estados Unidos se jactan de que su sistema político se basa en la separación de poderes entre el Ejecutivo (Presidente y Vicepresidente), el Poder Legislativo y el Poder Judicial, y de un sistema resultante construido sobre la base de equilibrios y controles (checks and balances). Supuestamente se trata de una forma superior de democracia basada en equilibrios y controles para evitar el abuso de poder por parte de una u otra de las tres ramas que forman el gobierno de los Estados Unidos. En la Constitución de los Estados Unidos, Artículo II, Sección 2, se plantea que el Presidente de los Estados unidos “…tiene el poder de otorgar alivios y perdones….”. Todo indica que el Presidente Obama, lejos de usar estos poderes constitucionales para liberar a los Cinco Cubanos, ha mostrado claro a los jueces de la Corte Suprema que ellos deben decidir contra la revisión.
Este ha sido un caso obviamente político desde el mismo primer día. Esto se revela más claramente por la decisión de la Corte Suprema y el vergonzoso rechazo de los jueces a explicar públicamente al mundo los fundamentos de su decisión. Por supuesto que los jueces no están obligados a hacerlo de acuerdo al sistema legal norteamericano. No obstante, en un caso tal como este, respecto al cual el mundo entero y muchos gobiernos están atentos, era necesaria una explicación pública. Quizás estemos siendo testigos de una de las mayores ironías en la actual escena política internacional. Los Cinco Cubanos están siendo castigados cruelmente y políticamente por sus motivaciones y actividades pacíficas antiterroristas. ¿La razón? Ellos están actuando a nombre de, y apoyando, al gobierno cubano. Una de las principales acusaciones que los Estados Unidos presentan contra Cuba es la falta de democracia, que ella no exhibe, entre otras cosas, un sistema político similar al norteamericano, que incluye equilibrios y controles. El sistema cubano es de hecho un sistema unificado de poder político revolucionario del pueblo, de arriba abajo y de abajo a arriba, incluido el sistema judicial, cada uno con su respectivo campo de competencia. La relación y la interacción de todos los diferentes niveles del sistema estatal cubano entre ellos, incluido el aparato judicial, y de todas estas instituciones con los ciudadanos, es una característica del tipo de democracia cubano. No es necesario entrar a debatir si el sistema cubano es más democrático que el del modelo de los Estados Unidos. No obstante, si uno tiene en cuenta este último episodio de la Corte Suprema de la democracia estadounidense en acción, por un lado, y mi experiencia directa y estudios del sistema político cubano por el otro, Cuba no tiene “lecciones de democracia” que recibir de parte de los Estados Unidos.
Tomado de Cambios en Cuba
Hablando de la Corte Suprema, un poco de historia. El 15 de junio del 2009 la Corte Suprema de los Estados Unidos anunció su decisión de rechazar la solicitud de revisión del caso de los Cinco Cubanos.
Esta demanda de revisión fue planteada por millones de personas de todas las procedencias alrededor del mundo, un número record de peticiones de “Amigos de la Corte” y miles de personalidades y representantes oficiales de todos los continentes. Muchas de estas solicitudes provenían del propio interior de los Estados Unidos.
Los Estados Unidos se jactan de que su sistema político se basa en la separación de poderes entre el Ejecutivo (Presidente y Vicepresidente), el Poder Legislativo y el Poder Judicial, y de un sistema resultante construido sobre la base de equilibrios y controles (checks and balances). Supuestamente se trata de una forma superior de democracia basada en equilibrios y controles para evitar el abuso de poder por parte de una u otra de las tres ramas que forman el gobierno de los Estados Unidos. En la Constitución de los Estados Unidos, Artículo II, Sección 2, se plantea que el Presidente de los Estados unidos “…tiene el poder de otorgar alivios y perdones….”. Todo indica que el Presidente Obama, lejos de usar estos poderes constitucionales para liberar a los Cinco Cubanos, ha mostrado claro a los jueces de la Corte Suprema que ellos deben decidir contra la revisión.
Este ha sido un caso obviamente político desde el mismo primer día. Esto se revela más claramente por la decisión de la Corte Suprema y el vergonzoso rechazo de los jueces a explicar públicamente al mundo los fundamentos de su decisión. Por supuesto que los jueces no están obligados a hacerlo de acuerdo al sistema legal norteamericano. No obstante, en un caso tal como este, respecto al cual el mundo entero y muchos gobiernos están atentos, era necesaria una explicación pública. Quizás estemos siendo testigos de una de las mayores ironías en la actual escena política internacional. Los Cinco Cubanos están siendo castigados cruelmente y políticamente por sus motivaciones y actividades pacíficas antiterroristas. ¿La razón? Ellos están actuando a nombre de, y apoyando, al gobierno cubano. Una de las principales acusaciones que los Estados Unidos presentan contra Cuba es la falta de democracia, que ella no exhibe, entre otras cosas, un sistema político similar al norteamericano, que incluye equilibrios y controles. El sistema cubano es de hecho un sistema unificado de poder político revolucionario del pueblo, de arriba abajo y de abajo a arriba, incluido el sistema judicial, cada uno con su respectivo campo de competencia. La relación y la interacción de todos los diferentes niveles del sistema estatal cubano entre ellos, incluido el aparato judicial, y de todas estas instituciones con los ciudadanos, es una característica del tipo de democracia cubano. No es necesario entrar a debatir si el sistema cubano es más democrático que el del modelo de los Estados Unidos. No obstante, si uno tiene en cuenta este último episodio de la Corte Suprema de la democracia estadounidense en acción, por un lado, y mi experiencia directa y estudios del sistema político cubano por el otro, Cuba no tiene “lecciones de democracia” que recibir de parte de los Estados Unidos.
Tomado de Cambios en Cuba
Carlos Alberto Montaner confirma vínculos con Yoani Sánchez
Por Yohandry Fontana
Yo no conozco a Yoani Sánchez ni he tenido vínculos con ella, repitió una y otra vez Carlos Alberto Montaner cuando comenzaron a aparecer los primeros rayos de luz que lo vinculaban a la bloguera cubana, una creación de la CIA, nacida en Europa, donde se realizaron los primeros contactos, capacitación y transacciones para alojar su bitácora y coordinar los futuros premios a entregar por el Grupo Prisa, entre otras instituciones financiadas por organizaciones pantallas de la Central de Inteligencia Norteamericana.
No tuvimos que esperar mucho para la confirmación, y fue el propio Montaner quien nos esclareció todo, o mejor dicho, quién nos confirmó lo que ya sabíamos:
En la presentación del libro Habana Real, de Yoani Sánchez, Montaner, emocionado, se soltó:
“Porque es una intelectual importante, porque tiene una obra importante, porque tiene mucho reconocimiento, porque está en Cuba y uno tiene que tener mucho cuidado de no lastimarla, de no crearle dificultades (…) todo eso combinado hace que uno lo sienta como algo muy importante”, señaló.
Enlaces necesarios:
Yoani Sánchez, Negroponte y Montaner ¿Proyecto Blog? (III)
Yoani Sánchez, Negroponte y Montaner ¿Proyecto Blog? (II)
Yoani Sánchez, Negroponte y Montaner: ¿Proyecto Blog? (I)
Yoani Sánchez: Los hilos de una marioneta
Carlos Alberto Montaner y su ahijada Yoani Sánchez
Los socios “duros” de Yoani Sánchez
Los olvidos de Prisa
Esposo de Yoani Sánchez reconoce que están financiados
Yoani Sánchez a punto del Mate
Paparazzi cubano sorprende a Yoani Sánchez en viaje “virtual”
Bloguera mercenaria Yoani Sánchez hace fiesta millonaria en #Cuba
Tomado de Cambios en Cuba
domingo, 7 de agosto de 2011
El joven cubano parapléjico que nunca se encontró con el doctor House
Por M. H. Lagarde
A diferencia de los cubanos que, en la serie televisiva Doctor House, viajaron en balsa hasta Estados Unidos solo para que el famoso médico de la teleserie los curara de una enfermedad, Raúl Otero, que llevaba años viviendo en Miami, nunca se encontró con el doctor House.
Raúl Otero, un joven cubano del sur de la Florida, es ahora un joven parapléjico debido a un error médico.
Según la página digital de El Sentinel:
Desgraciadamente para Otero, el famoso doctor House, por supuesto, ni ha aparecido ni aparecerá por ninguna parte. El personaje encarnado por el actor brítánico Hugh Laurie, solo existe en el mundo de vidrio de los televisores y es tan falso como las campañas mediáticas contra la medicina cubana.
A diferencia de los cubanos que, en la serie televisiva Doctor House, viajaron en balsa hasta Estados Unidos solo para que el famoso médico de la teleserie los curara de una enfermedad, Raúl Otero, que llevaba años viviendo en Miami, nunca se encontró con el doctor House.
Raúl Otero, un joven cubano del sur de la Florida, es ahora un joven parapléjico debido a un error médico.
Según la página digital de El Sentinel:
"Hoy a los 20 años de edad, el joven cubano Raúl Otero vive postrado en una cama o en una silla de ruedas especialmente diseñada para él, su cerebro fue tan severamente dañado que no podrá nunca más volver a caminar, hablar o seguir órdenes simples".El nombre del médico que ordenó el medicamento que le desgració la vida al joven cubano es Lawton Tang, quien ahora funge como cirujano plástico en Pasadena, California y según El Sentinel, él y su empleador, el Mt. Sinai Medical Centerhan, ha acordado pagar $2 millones para asegurar los cuidados de un paciente que "sufre de incontinencia y sólo puede comer alimentos licuados. Responde a voces familiares con sus ojos y se ríe, pero cualquier comunicación verbal es sólo un sonido".
La condición de Otero y el cuidado que requerirá de por vida es el resultado de una equivocación en la aplicación de un medicamento en el Memorial Regional Hospital de Hollywood. Otero había sobrevivido un terrible accidente en motocicleta —los médicos amputaron su pierna izquierda y le extrajeron el bazo.
Pero estaba despierto y preparándose para ser transferido a un centro de rehabilitación en abril de 2003, cuando el personal del hospital lo llevó a tomarle una resonancia magnética (MRI). Otero se tornó agitado y un médico prescribió, por teléfono, un poderoso medicamento en una dosis "suficiente como para paralizar al paciente", según datos estatales.
La droga, en combinación con otros medicamentos que había recibido en el Memorial, hizo que el corazón de Otero dejara de latir normalmente, dijo el abogado de la familia, Bradley Winston of Plantation.
"Yo escuché 'código azul, MRI' y comencé a correr y gritar 'algo pasa con mi hijo' ", recuerda Ana Delgado, la madre de Otero. "Una enfermera me dijo que su corazón se había detenido y que lo habían revivido. Estaba en coma".
Otero quedó cuadripléjico, y acababa de cumplir 20 años.
La vida nunca será igual para el popular joven, nacido en La Habana, Cuba. Después de graduarse, Otero trabajó como maletero en el Aeropuerto Internacional de Miami y esperaba algún día convertir su conocimiento de computadores en un trabajo bien pagado".
Desgraciadamente para Otero, el famoso doctor House, por supuesto, ni ha aparecido ni aparecerá por ninguna parte. El personaje encarnado por el actor brítánico Hugh Laurie, solo existe en el mundo de vidrio de los televisores y es tan falso como las campañas mediáticas contra la medicina cubana.
viernes, 5 de agosto de 2011
RATIFICA EL TRIBUNAL SUPREMO POPULAR SENTENCIA CONTRA EL CIUDADANO ESTADOUNIDENSE ALLAN PHILLIP GROSS
La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal
Supremo Popular emitió resolución definitiva en la que desestima la
impugnación realizada por el ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross
y su abogada contra la sentencia dictada por el Tribunal Provincial
Popular de La Habana.
Gross había sido declarado culpable del delito de Actos contra la
Independencia o la Integridad del Estado y sancionado a 15 años de
privación de libertad, en juicio oral y público celebrado el pasado 4 de
marzo, en el que se demostró que introdujo en Cuba, de manera ilegal,
medios de infocomunicaciones para crear redes internas, como parte de un
programa del Gobierno de los Estados Unidos dirigido a promover
acciones desestabilizadoras en el país y a subvertir el orden
constitucional cubano.
La sentencia del Tribunal Supremo rechaza de manera argumentada los
elementos de inconformidad expuestos por el acusado y su letrada contra
la decisión de la instancia provincial, quienes tuvieron la oportunidad
de exponerlos de forma directa ante los jueces que conocieron del caso,
en ocasión de la vista pública que a esos efectos les fue concedida por
el máximo órgano judicial del país, el 22 de julio.
Durante la tramitación del asunto, Alan Gross ha contado con todas
las garantías y derechos sobre el debido proceso judicial previstos en
la Constitución, las leyes cubanas y los instrumentos internacionales
relativos a estos temas. En tal sentido, ha recibido el tratamiento
decoroso y humanista que corresponde, tal como el propio Gross ha
reconocido expresa y públicamente en reiteradas ocasiones.
Como parte de esas garantías y derechos, se le ha facilitado el
contacto sistemático con sus familiares y el acceso regular a la
asistencia y atención por parte de funcionarios consulares de la Oficina
de Intereses de los Estados Unidos en nuestro país.
LA GALERÍA DE MERCENARIOS CUBANOS EN EL DIARIO FRANCÉS "LE MOND"
Sin más dilación, el artículo de marras encierra una profunda frustración por la imposibilidad de Estados Unidos de derrotar a
En ese texto se destila el insondable resentimiento y recelo de los veteranos mercenarios al servicio del imperio hacia unos supuestos jóvenes blogueros que desde ahora se erigen en los nuevos puntos de lanza contra
Lo cierto es que Paulo A. Paranagua nos presenta una historia de inigualable sentimiento humanitario a favor de la biografía de uno de los más descollantes servidores de Estados Unidos en Cuba, por obra y gracia de las campañas mediáticas generadas en la superpotencia y extendidas con simpatía a través de los grandes medios de la prensa europea, como es el caso del diario Le Monde. Así se nos habla de un Oswaldo Payá en condición de un preclaro profeta de la política con devoción religiosa y portador de un denominado “proyecto Varela” conocido por llevar intrínseco los mismos objetivos del “plan Bush” para Cuba: el desmontaje del sistema político socialista y el comienzo de una transición con la brújula puesta en los maquiavélicos fines que los poderosos círculos de poder extranjeros desean imponer a la mayor de las Antillas.
Sí, Paulo A. Paranagua intenta impresionar a la opinión pública gala con una nota cargada de imprecisiones y falsedades sobre los supuestos opositores, cuyo plan desalmado es bien conocido y no goza de respeto ni de credibilidad entre la abrumadora mayoría de los isleños, quienes desprecian el entreguismo a los propósitos del imperio estadounidense y al actuar hegemónico de las potencias extranjeras, lo cual cada vez es más aborrecido por las sociedades de América Latina y el Caribe.
Debe ser de conocimiento amplio en Francia y Europa que las tareas desempeñadas por los supuestos disidentes u opositores cubanos están vinculadas estrechamente a una política criminal contra su propia nación, ya que siguen a ritmo de comparsa los caminos imperdonables que justifican el bloqueo económico, comercial y financiero, la inclusión injusta de Cuba en la lista de países terroristas y en cuanta lista negra se les ocurra confeccionar a los que se pretenden amos del planeta. Esas listas están dirigidas a la creación de un ambiente internacional que propicie el mantenimiento del bloqueo y una intervención militar contra un país soberano que ha respetado de forma ejemplar el Derecho Internacional y solo aspira a construir un futuro de paz que permita el desarrollo económico en beneficio de su población y la cooperación internacional entre los gobiernos y los pueblos que así lo deseen.
En la galería de mercenarios presentada por Paulo A. Paranagua se mencionan otros nombres no menos repugnantes como un tal Manuel Cuesta Morua que hace de la doctrina socialdemócrata en Cuba un medio de vida para obtener a cambio publicidad y apoyo financiero externo. Es conocido que Manuel Cuesta Morua actúa por codicia personal y que carece de reconocimiento social. Además, la socialdemocracia es una concepción que no se ajusta a la historia y cultura política cubana. De ahí la falta de perspectiva en concebir desde el exterior una variante política inoperante para la realidad cubana. A eso se suma el estruendoso fracaso del modelo y de las ideas socialdemócratas en Europa y en otras latitudes en las que se intentó aplicar ese paradigma siguiendo las lecciones de los partidos socialdemócratas europeos que se denominan socialistas, los cuales también han defendido el sistema capitalista y aplicaron desde posiciones gubernamentales la política económica neoliberal.
En la travesía por la exhibición de las marionetas al auxilio de los centros de poder occidentales, sobresalen varios nombres que el autor los clasifica en una extraña tendencia de derecha liberal. Ellos son Martha Beatriz Roque, Héctor Maceda, las Damas de Blanco, Laura Pollán o Guillermo Fariñas, cada uno bien ubicado en sus respectivas actividades a sueldo por
No hay duda que Paulo A. Paranagua vuelve a engañar con total impunidad a sus lectores y coloca al diario Le Monde en una situación de alto desprestigio, cuando resalta una inexistente unidad entre un reducido grupo de personas sin influencia política y credibilidad en la sociedad cubana. Eso sucede simplemente porque constituyen la correa de transmisión de los inútiles deseos imperiales y por la disputa permanente que los caracteriza en busca de dinero para la realización de sus despreciables intereses individuales.
Resulta convincente que semejante lacra social nunca encontrará legitimidad en un pueblo que confía en su dirigencia y que acaba de atravesar un intenso proceso de debate democrático con la participación de nueve millones de personas en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad civil y la actualización del modelo económico socialista.
Es muy probable que la reafirmación del carácter socialista de
Paulo A. Paranagua es un apasionado de una causa pretérita y cabalga fuera de tiempo al lado de los que se sostienen bajo la tutela del enemigo histórico y futuro de la nación cubana: el imperio estadounidense en decadencia y las viejas potencias coloniales en severa crisis económica, a pesar de que todavía cuentan con enormes riquezas resultantes de la dominación y el saqueo durante siglos a los países colonizados.
Paulo A. Paranagua una vez más escribe sobre personajes que mancillan para siempre su labor profesional. Al apoyar a un reducido grupo de personas que desean lo peor para el destino de su propia patria y con vínculos, algunos de ellos, con las organizaciones terroristas de Miami, se convierte en un cómplice de las acciones terroristas contra Cuba, a sabiendas de que desde hace mucho tiempo es uno de los más activos exponentes en Francia del terrorismo mediático contra el proceso cubano.
La labor de los mercenarios y del periodista que los distingue es sórdida por la naturaleza de su contenido. Sus motivaciones reales están unidas por el cordón umbilical del sacrosanto itinerario del dinero dispuesto tras la liberación oficial por parte de John Kerry, presidente de
En la lectura de los pasajes de Paulo A. Paranagua he observado su obsesiva inadaptabilidad y preocupación patológica por los nuevos y favorables tiempos que corren para Cuba en el escenario latinoamericano e internacional. Basta un ejemplo: la reanudación de las relaciones normales de diálogo político y cooperación bilateral con varios países europeos, como expresión de una etapa de oportunidades entre Estados soberanos y del análisis objetivo de anteriores políticas inoperantes y obsoletas que limitaron los valiosos vínculos que existían en diversos sectores entre los pueblos y Estados respectivos.
En ese sentido,
Creo que lo mejor que tiene el futuro es su carácter impredecible, pero los cubanos haremos todo lo humanamente posible para que Cuba no vuelva a caer bajo la dominación colonial estadounidense, ni para que el país sea conducido por irresponsables de la talla de Oswaldo Payá, Manuel Cuesta Morua, Héctor Maceda, Guillermo Fariñas, Martha Beatriz Roque y Laura Pollán, pues ejemplos de entreguistas a los designios de Estados Unidos sobran en la historia cubana de antes del 1 de enero de 1959.
El paso del tiempo no podrá borrar la historia, la dignidad y la memoria de los pueblos. Sobre eso estoy seguro que Paulo A. Paranagua nunca ha reflexionado.
Los mercenarios, Paulo A. Paranagua y Le Monde deberían tener en cuenta el supremo concepto de
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