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domingo, 7 de agosto de 2011

El joven cubano parapléjico que nunca se encontró con el doctor House

Por M. H. Lagarde

A diferencia de los cubanos que, en la serie televisiva Doctor House, viajaron en balsa hasta Estados Unidos solo para que el famoso médico de la teleserie los curara de una enfermedad, Raúl Otero, que llevaba años viviendo en Miami, nunca se encontró con el doctor House.



Raúl Otero, un joven cubano del sur de la Florida, es ahora un joven parapléjico debido a un error médico.
Según la página digital de El Sentinel:

"Hoy a los 20 años de edad, el joven cubano Raúl Otero vive postrado en una cama o en una silla de ruedas especialmente diseñada para él, su cerebro fue tan severamente dañado que no podrá nunca más volver a caminar, hablar o seguir órdenes simples".
La condición de Otero y el cuidado que requerirá de por vida es el resultado de una equivocación en la aplicación de un medicamento en el Memorial Regional Hospital de Hollywood. Otero había sobrevivido un terrible accidente en motocicleta —los médicos amputaron su pierna izquierda y le extrajeron el bazo.
Pero estaba despierto y preparándose para ser transferido a un centro de rehabilitación en abril de 2003, cuando el personal del hospital lo llevó a tomarle una resonancia magnética (MRI). Otero se tornó agitado y un médico prescribió, por teléfono, un poderoso medicamento en una dosis "suficiente como para paralizar al paciente", según datos estatales.
La droga, en combinación con otros medicamentos que había recibido en el Memorial, hizo que el corazón de Otero dejara de latir normalmente, dijo el abogado de la familia, Bradley Winston of Plantation.
"Yo escuché 'código azul, MRI' y comencé a correr y gritar 'algo pasa con mi hijo' ", recuerda Ana Delgado, la madre de Otero. "Una enfermera me dijo que su corazón se había detenido y que lo habían revivido. Estaba en coma".
Otero quedó cuadripléjico, y acababa de cumplir 20 años.
La vida nunca será igual para el popular joven, nacido en La Habana, Cuba. Después de graduarse, Otero trabajó como maletero en el Aeropuerto Internacional de Miami y esperaba algún día convertir su conocimiento de computadores en un trabajo bien pagado".
El nombre del médico que ordenó el medicamento que le desgració la vida al joven cubano es Lawton Tang, quien ahora funge como cirujano plástico en Pasadena, California y según El Sentinel, él y su empleador, el Mt. Sinai Medical Centerhan, ha acordado pagar $2 millones para asegurar los cuidados de un paciente que "sufre de incontinencia y sólo puede comer alimentos licuados. Responde a voces familiares con sus ojos y se ríe, pero cualquier comunicación verbal es sólo un sonido".
Desgraciadamente para Otero, el famoso doctor House, por supuesto, ni ha aparecido ni aparecerá por ninguna parte. El personaje encarnado por el actor brítánico Hugh Laurie, solo existe en el mundo de vidrio de los televisores y es tan falso como las campañas mediáticas contra la medicina cubana.

viernes, 5 de agosto de 2011

RATIFICA EL TRIBUNAL SUPREMO POPULAR SENTENCIA CONTRA EL CIUDADANO ESTADOUNIDENSE ALLAN PHILLIP GROSS

La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Popular emitió resolución definitiva en la que desestima la impugnación realizada por el ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross y su abogada contra la sentencia dictada por el Tribunal Provincial Popular de La Habana.
Gross había sido declarado culpable del delito de Actos contra la Independencia o la Integridad del Estado y sancionado a 15 años de privación de libertad, en juicio oral y público celebrado el pasado 4 de marzo, en el que se demostró que introdujo en Cuba, de manera ilegal, medios de infocomunicaciones para crear redes internas, como parte de un programa del Gobierno de los Estados Unidos dirigido a promover acciones desestabilizadoras en el país y a subvertir el orden constitucional cubano.
La sentencia del Tribunal Supremo rechaza de manera argumentada los elementos de inconformidad expuestos por el acusado y su letrada contra la decisión de la instancia provincial, quienes tuvieron la oportunidad de exponerlos de forma directa ante los jueces que conocieron del caso, en ocasión de la vista pública que a esos efectos les fue concedida por el máximo órgano judicial del país, el 22 de julio.
Durante la tramitación del asunto, Alan Gross ha contado con todas las garantías y derechos sobre el debido proceso judicial previstos en la Constitución, las leyes cubanas y los instrumentos internacionales relativos a estos temas. En tal sentido, ha recibido el tratamiento decoroso y humanista que corresponde, tal como el propio Gross ha reconocido expresa y públicamente en reiteradas ocasiones.
Como parte de esas garantías y derechos, se le ha facilitado el contacto sistemático con sus familiares y el acceso regular a la asistencia y atención por parte de funcionarios consulares de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en nuestro país.

LA GALERÍA DE MERCENARIOS CUBANOS EN EL DIARIO FRANCÉS "LE MOND"




La firma del tristemente célebre Paulo A. Paranagua reapareció, el 27 de julio de 2011, en el diario francés Le Monde, émulo de El Nuevo Herald de Miami en París, -cuando se trata de escandalizar la realidad cubana actual- para acuñar un artículo con el siguiente título: “En Cuba, la oposición unida para exigir reformas”. “En respuesta a la restructuración económica iniciada por el gobierno, los disidentes exigen democracia”. Ese anuncio engañoso, al igual que su infame contenido, merecen un comentario, sabiendo de antemano que fue escrito con la intencionalidad de una pluma desconcertada en su carencia de independencia intelectual para reflejar la verdad.
Sin más dilación, el artículo de marras encierra una profunda frustración por la imposibilidad de Estados Unidos de derrotar a la Revolución cubana en el contexto internacional actual y la incapacidad de sus fieles servidores para lograr un cambio en la sociedad cubana en la dirección de los intereses estratégicos del poder imperial y de los sectores reaccionarios que en el mundo lo sustentan.
En ese texto se destila el insondable resentimiento y recelo de los veteranos mercenarios al servicio del imperio hacia unos supuestos jóvenes blogueros que desde ahora se erigen en los nuevos puntos de lanza contra la Revolución cubana. Sin embargo, tanto unos como los otros, aunque ubicados en generaciones diferentes, no se juntan por el deseo sincero de reformas económicas y democracia para su país, sino por el ánimo de notoriedad personal y lucro tras la ruta del dinero estimulada desde Washington y las instituciones occidentales, siempre en busca de la mejor oportunidad para otorgar un deslumbrante premio respaldado de varios miles de dólares estadounidenses o euros.
Lo cierto es que Paulo A. Paranagua nos presenta una historia de inigualable sentimiento humanitario a favor de la biografía de uno de los más descollantes servidores de Estados Unidos en Cuba, por obra y gracia de las campañas mediáticas generadas en la superpotencia y extendidas con simpatía a través de los grandes medios de la prensa europea, como es el caso del diario Le Monde. Así se nos habla de un Oswaldo Payá en condición de un preclaro profeta de la política con devoción religiosa y portador de un denominado “proyecto Varela” conocido por llevar intrínseco los mismos objetivos del “plan Bush” para Cuba: el desmontaje del sistema político socialista y el comienzo de una transición con la brújula puesta en los maquiavélicos fines que los poderosos círculos de poder extranjeros desean imponer a la mayor de las Antillas.
Sí, Paulo A. Paranagua intenta impresionar a la opinión pública gala con una nota cargada de imprecisiones y falsedades sobre los supuestos opositores, cuyo plan desalmado es bien conocido y no goza de respeto ni de credibilidad entre la abrumadora mayoría de los isleños, quienes desprecian el entreguismo a los propósitos del imperio estadounidense y al actuar hegemónico de las potencias extranjeras, lo cual cada vez es más aborrecido por las sociedades de América Latina y el Caribe.
Debe ser de conocimiento amplio en Francia y Europa que las tareas desempeñadas por los supuestos disidentes u opositores cubanos están vinculadas estrechamente a una política criminal contra su propia nación, ya que siguen a ritmo de comparsa los caminos imperdonables que justifican el bloqueo económico, comercial y financiero, la inclusión injusta de Cuba en la lista de países terroristas y en cuanta lista negra se les ocurra confeccionar a los que se pretenden amos del planeta. Esas listas están dirigidas a la creación de un ambiente internacional que propicie el mantenimiento del bloqueo y una intervención militar contra un país soberano que ha respetado de forma ejemplar el Derecho Internacional y solo aspira a construir un futuro de paz que permita el desarrollo económico en beneficio de su población y la cooperación internacional entre los gobiernos y los pueblos que así lo deseen.
En la galería de mercenarios presentada por Paulo A. Paranagua se mencionan otros nombres no menos repugnantes como un tal Manuel Cuesta Morua que hace de la doctrina socialdemócrata en Cuba un medio de vida para obtener a cambio publicidad y apoyo financiero externo. Es conocido que Manuel Cuesta Morua actúa por codicia personal y que carece de reconocimiento social. Además, la socialdemocracia es una concepción que no se ajusta a la historia y cultura política cubana. De ahí la falta de perspectiva en concebir desde el exterior una variante política inoperante para la realidad cubana. A eso se suma el estruendoso fracaso del modelo y de las ideas socialdemócratas en Europa y en otras latitudes en las que se intentó aplicar ese paradigma siguiendo las lecciones de los partidos socialdemócratas europeos que se denominan socialistas, los cuales también han defendido el sistema capitalista y aplicaron desde posiciones gubernamentales la política económica neoliberal.
En la travesía por la exhibición de las marionetas al auxilio de los centros de poder occidentales, sobresalen varios nombres que el autor los clasifica en una extraña tendencia de derecha liberal. Ellos son Martha Beatriz Roque, Héctor Maceda, las Damas de Blanco, Laura Pollán o Guillermo Fariñas, cada uno bien ubicado en sus respectivas actividades a sueldo por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, destinada a poner en práctica sobre el territorio cubano las prioridades que persigue la política exterior de subversión interna del gobierno estadounidense contra Cuba.
No hay duda que Paulo A. Paranagua vuelve a engañar con total impunidad a sus lectores y coloca al diario Le Monde en una situación de alto desprestigio, cuando resalta una inexistente unidad entre un reducido grupo de personas sin influencia política y credibilidad en la sociedad cubana. Eso sucede simplemente porque constituyen la correa de transmisión de los inútiles deseos imperiales y por la disputa permanente que los caracteriza en busca de dinero para la realización de sus despreciables intereses individuales.
Resulta convincente que semejante lacra social nunca encontrará legitimidad en un pueblo que confía en su dirigencia y que acaba de atravesar un intenso proceso de debate democrático con la participación de nueve millones de personas en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad civil y la actualización del modelo económico socialista.
Es muy probable que la reafirmación del carácter socialista de la Revolución, el 26 de julio en la ciudad de Ciego de Ávila, haya tenido un efecto perturbador en la inteligencia de Paulo A. Paranagua. Tal vez por eso su motivación de citar una declaración que de unitaria solo tiene la publicidad otorgada por las páginas de Le Monde. El mencionado documento firmado por un grupúsculo confunde, con demasiado facilismo, la realidad cubana con los sueños empecinados del Tío Sam. No sé por qué Paulo A. Paranagua se empeña en la quimera de unir a quienes nunca se han identificado en una lucha verdadera, a quienes nunca podrán ensamblarse para una causa común, pues no defienden un proyecto nacional de justicia social, genuinamente democrático y libre que se proponga la preservación de la independencia y la soberanía de Cuba.
Paulo A. Paranagua es un apasionado de una causa pretérita y cabalga fuera de tiempo al lado de los que se sostienen bajo la tutela del enemigo histórico y futuro de la nación cubana: el imperio estadounidense en decadencia y las viejas potencias coloniales en severa crisis económica, a pesar de que todavía cuentan con enormes riquezas resultantes de la dominación y el saqueo durante siglos a los países colonizados.
Paulo A. Paranagua una vez más escribe sobre personajes que mancillan para siempre su labor profesional. Al apoyar a un reducido grupo de personas que desean lo peor para el destino de su propia patria y con vínculos, algunos de ellos, con las organizaciones terroristas de Miami, se convierte en un cómplice de las acciones terroristas contra Cuba, a sabiendas de que desde hace mucho tiempo es uno de los más activos exponentes en Francia del terrorismo mediático contra el proceso cubano.
La labor de los mercenarios y del periodista que los distingue es sórdida por la naturaleza de su contenido. Sus motivaciones reales están unidas por el cordón umbilical del sacrosanto itinerario del dinero dispuesto tras la liberación oficial por parte de John Kerry, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, de fondos por 20 millones de dólares con el objetivo de financiar a quienes sirven en Cuba las orientaciones de Washington, tras las presiones de los agentes de la mafia de Miami.
En la lectura de los pasajes de Paulo A. Paranagua he observado su obsesiva inadaptabilidad y preocupación patológica por los nuevos y favorables tiempos que corren para Cuba en el escenario latinoamericano e internacional. Basta un ejemplo: la reanudación de las relaciones normales de diálogo político y cooperación bilateral con varios países europeos, como expresión de una etapa de oportunidades entre Estados soberanos y del análisis objetivo de anteriores políticas inoperantes y obsoletas que limitaron los valiosos vínculos que existían en diversos sectores entre los pueblos y Estados respectivos.
En ese sentido, la Posición Común de 1996 es un ejemplo fehaciente de una proyección fracasada en sus intentos de tratar de cambiar el sistema político cubano desde el exterior, subestimando la capacidad de los cubanos de solucionar sus propios problemas y de defender sus conquistas sociales mediante la actualización del modelo económico en la línea de preservar el socialismo por la voluntad amplia del pueblo expresada en los debates públicos que antecedieron al VI Congreso del Partido Comunista y que todavía se efectúan en el seno de las instituciones cubanas.
Creo que lo mejor que tiene el futuro es su carácter impredecible, pero los cubanos haremos todo lo humanamente posible para que Cuba no vuelva a caer bajo la dominación colonial estadounidense, ni para que el país sea conducido por irresponsables de la talla de Oswaldo Payá, Manuel Cuesta Morua, Héctor Maceda, Guillermo Fariñas, Martha Beatriz Roque y Laura Pollán, pues ejemplos de entreguistas a los designios de Estados Unidos sobran en la historia cubana de antes del 1 de enero de 1959.
El paso del tiempo no podrá borrar la historia, la dignidad y la memoria de los pueblos. Sobre eso estoy seguro que Paulo A. Paranagua nunca ha reflexionado.
Los mercenarios, Paulo A. Paranagua y Le Monde deberían tener en cuenta el supremo concepto de la Revolución cubana de que nada que atente contra la soberanía nacional y la libertad del pueblo cubano puede quedar impune, venga de donde venga.

miércoles, 3 de agosto de 2011

EEUU: Congresista Rivera investigado por corrupto es solo un elemento más de la “Miami Connection”

Por Jean-Guy Allard

La confirmación de la investigación por corrupción, realizada por tres organismos estatales, del congresista cubanoamericano David Rivera solo confirma el carácter mafioso de la representación cubanoamericana en el Capitolio de EEUU, cuyos miembros tienen todos, de una forma u otra, una vinculación con el mundo del crimen o del terrorismo.


Rivera es parte de la llamada “Pandilla de los Seis” que conforman la Miami Connection – por tener su cuartel general en la Florida - tanto en el Senado como la Camara Baja y que se completa con los senadores Bob Menéndez, Marco Rubio, Albio Sires, y los representantes Mario Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen.
Hace ya meses que se revelo la existencia de investigaciones contra Rivera, un político que desde mucho antes de su llegada en Washington tenía fama de de no tener escrupulos en exceso.
El miamense se encuentra a la vez bajo la lupa, más o menos limpia según el caso, de los investigadores del FBI junto con la fiscalía federal, el Departamento de Policía de Florida y la Unidad “Corrupción Pública” del Departamento de Policía de Miami Dade.
El siempre hambriento Servicio Federal de Impuestos también se interesa por la situación financiera de Rivera.
La búsqueda cubre toda una serie de actividades sospechosas del congresista lo que incluye la comisión de 510,000 dólares en pagos secretos que se hicieron en 2008 a su madre, de parte del cinódromo Flagler Dog Track , un préstamo de 132 mil dólares que se le hizo y más de 75 mil dólares en pagos a la hija de uno de sus empleados, pagados supuestamente por "cortesía".
En el caso del “Flagler Dog Track”, Rivera negó los hechos a pesar de que aparece en los records públicos que su madre fungía como Presidenta de una corporación llamada “Milenium” que “casualmente” aceptó medio millón de dólares de la empresa situada en Flagler y 37 Avenida en el noroeste de Miami.
“Flagler Dog Track” se ha convertido ahora en el Casino “Magic City”. Gracias al lobby realizado por Rivera en el Congreso Estatal de La Florida para otorgarle a esta empresa de carreras de perro la autorización para desarrollar un Casino.

Tomado de Cambios en Cuba

FIDEL Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por Orlando Pérez Salomón

Uno de los términos más utilizados para agredir a la Revolución Cubana es el de la libre expresión. A lo largo de más de 50 años se ha empleado sin tener en cuenta el contexto y las condiciones  en que se ha desarrollado la Revolución.

Me pregunto si la Revolución en sí misma no ha significado para jóvenes, niños, ancianos, mujeres, obreros, campesinos, intelectuales y artistas, acceso y posibilidades en todos los órdenes espirituales y también en el orden material, que hubieran sido cercenadas para la inmensa mayoría de ellos bajo el capitalismo subdesarrollado que ha sido el destino de los países que forman el entorno de Cuba.
En medio de un incremento de la lucha ideológica frente al imperialismo norteamericano y sus aliados europeos,  y de los debates que se producen a nivel de toda la sociedad cubana, los invito a reflexionar acerca de algunas ideas del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, sobre la libre expresión.
 “Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad; que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades; que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser.
“La Revolución tiene que comprender esa realidad y, por lo tanto, debe actuar de manera que todo ese sector de artistas y de intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentre dentro de la Revolución un campo donde trabajar y crear y que su espíritu creador, aún cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tenga oportunidad y libertad para expresarse, dentro de la Revolución.
“La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un real patrimonio del pueblo”.
Junio de 1961
“Mi concepto de la prensa libre es que los medios masivos de divulgación, la prensa, la radio, la televisión deben ser propiedad del pueblo, y no propiedad de individuos particulares. Ese es nuestro concepto.
“En nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo. Y debe existir la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios a favor de los intereses de su causa, en la crítica dura de todo lo que está mal hecho. Creo que mientras más crítica y autocrítica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor. Esa es mi opinión.
“Usted habla de minoría. Yo no veo ninguna minoría en Cuba, porque la minoría de Cuba se fue para Miami. Ellos tienen allá sus periódicos, sus revistas, sus estaciones de radio y lo tienen todo. La mayoría se quedó en Cuba, y esa mayoría es la que tiene las estaciones de radio, la televisión y los periódicos”.
Octubre de 1977
“¿Por qué no nos atrevemos a decir que no puede haber democracia, libre opción ni libertad real en medio de espantosas desigualdades, ignorancia, analfabetismo total o funcional, ausencia de conocimientos y una falta asombrosa de cultura política, económica, científica y artística a las que solo pueden acceder exiguas minorías, incluso dentro de los países desarrollados, inundado el mundo por un millón de millones de dólares de publicidad comercial y consumista, que envenena a las masas con ansias de sueños y deseos inaccesibles, que conduce al despilfarro, la enajenación, y la destrucción implacable de las condiciones naturales de la vida humana?”.
Enero de 2003

“Si usted llama libertad de prensa al derecho de la contrarrevolución y de los enemigos de Cuba a hablar y a escribir libremente contra el socialismo y contra la Revolución, calumniar, mentir y crear reflejos condicionados, yo le diría que no estamos a favor de esa ‘libertad’. Mientras Cuba sea un país bloqueado por el imperio, víctima de leyes inicuas como la Helms-Burton o la Ley de Ajuste Cubano, un país amenazado por el propio Presidente de Estados Unidos, nosotros no podemos dar esa ‘libertad’ a los aliados de nuestros enemigos cuyo objetivo es luchar contra la razón de ser del socialismo.
“En esos medios “libres”, ¿quién habla? ¿De qué se habla? ¿Quién escribe? Se habla lo que quieren los dueños de los periódicos o de las emisoras de televisión. Y escribe quien ellos deciden. Usted lo sabe bien. Se habla de “libertad de expresión”, pero en realidad lo que se defiende fundamentalmente es el derecho de propiedad privada de los medios de divulgación masiva.
“Nosotros no andamos con hipocresías de ninguna índole al hablar de la “libertad” de la prensa europea. Nosotros soñamos con otra libertad de prensa, en un país educado e informado, en un país que posea una cultura general integral y pueda comunicarse con el mundo. Porque quienes temen el pensamiento libre no educan a los pueblos, no les aportan, no tratan de que adquieran el máximo de cultura, de conocimientos históricos y políticos profundos, y aprecien las cosas por su valor en sí, y porque saquen conclusiones de sus propias cabezas. Para sacar las cosas de sus propias cabezas, deben poseer los elementos de juicio necesarios.
“¿Van a hablar de “libertad de expresión” en países que tienen un 20 o un 30 por ciento de analfabetos totales, y un 50 por ciento de analfabetos funcionales? ¿Con qué criterio, con qué elementos incluso, opinan, y dónde opinan? Si cuando mucha gente culta e inteligente quiere publicar un artículo, no hay manera de que salga a la luz, lo ignoran, lo aplastan, lo desacreditan. Se han convertido esos grandes medios en instrumentos de manipulación.”
Septiembre de 2006
“La OEA debiera saber que hace rato no formamos parte de esa iglesia, ni compartimos su catecismo. Partimos de posiciones diferentes. Si hablamos de libertad de expresión, debemos recordarle que en nuestro país no se reconoce la propiedad privada sobre los medios de comunicación. Fueron siempre los propietarios de estos los que determinaron qué se escribía y quiénes escribían, qué se transmitía o no, qué se exhibía o no. Los analfabetos y semianalfabetos no pueden hacerlo, y durante cientos de años, en tanto reinó el colonialismo y se desarrolló el sistema capitalista desde que fue inventada la imprenta, las cuatro quintas partes de la población no sabían leer ni escribir, ni existía la educación gratuita y pública.
“En este hemisferio los pobres jamás tuvieron libertad de expresión, porque nunca recibieron la educación de calidad y los conocimientos eran reservados únicamente para las élites privilegiadas y burguesas. No culpen ahora a Venezuela, que tanto ha hecho por la educación después de la Revolución Bolivariana, ni a la República de Haití, abatida por la pobreza, las enfermedades y catástrofes naturales, cual si esas fuesen las condiciones ideales para la libertad de expresión que proclama la OEA”.

martes, 2 de agosto de 2011

JOSE JOAQUIN PALMA: CENTENARIO DE SU FALLECIMIENTO

José Joaquín Palma, patriota de la Gesta de Mil 868, recibió esta mañana el testimonio de gratitud de su pueblo, al cumplirse cien años de su fallecimiento.

Ofrenda floral para el patriota bayames Jose Joaquin Palma en  el Centenario de su fallecimiento a cago de Manuel Alvarez, Director de Cultura en Granma y la Excelentísima Señora Clara Solís Castañeda, Ministra Consejera y Encargada de Negocios de la Embajada de Guatemala en Cuba.

En el sitio donde descansan sus restos en Bayamo, flores dedicadas por cubanos y guatemaltecos, rindieron el homenaje póstumo a tan importante figura de la patria.

Hasta ese lugar, llegaron los bayameses para recordar su contribución a las luchas por la independencia nacional, teniendo en cuenta que Palma secundó el alzamiento de Céspedes en La Demajagua.

Arsenio Rosales Morales, presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC en Granma, expresó que el ejemplo de José Joaquín Palma perdura a pesar del tiempo.

Entre las personalidades presentes se encontraba la Excelentísima Señora Clara Solís Castañeda, Ministra Consejera y Encargada de Negocios de la Embajada de Guatemala en Cuba.

Presentes también Carmen González, miembro del Buró Provincial del Partido en Granma, Augusto Cesar Odio, Presidente de la UNEAC en Granma y otras autoridades del municipio de Bayamo.

Posteriormente se presentaba en la sede de los artistas y escritores del territorio, el libro de poesía Las Calmas Aparentes de Alejandro Ponce Ruiz, a cargo del intelectual granéense Luís Carlos Suárez.


lunes, 1 de agosto de 2011

Discurso de Raúl en la Asamblea Nacional: “Limpiémonos la cabeza de tonterías de todo tipo” (+ Video )

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 1ro de agosto de 2011, “Año 53 de la Revolución”
Compañeras y compañeros:
Considerando que en los últimos días hemos desarrollado varias reuniones, entre ellas un Consejo de Ministros muy ampliado, el acto central por el 58 aniversario del 26 de Julio, el segundo Pleno del Comité Central del Partido el pasado sábado, igualmente con muchos invitados, mi intervención ante esta Asamblea será breve, pues no voy a repetir lo planteado en estas actividades.
Además, los diputados en sus respectivas comisiones y en plenaria han analizado la información detallada acerca de la marcha de la economía en el primer semestre y los estimados para el resto del año, así como aprobaron la liquidación del presupuesto del 2010.
También han sido informados sobre la constitución y funcionamiento de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo, creada a partir de los acuerdos del Sexto Congreso del Partido para conducir el proceso de actualización del modelo económico cubano de forma armónica e integral.
Al propio tiempo el Parlamento acordó en el día de hoy respaldar y aprobar en su espíritu y letra los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, lo que se traducirá en una labor legislativa acrecentada para conformar las bases legales e institucionales a favor de las modificaciones funcionales, estructurales y económicas del país.
Con ese mismo propósito la Asamblea Nacional autorizó la realización del experimento en las provincias Artemisa y Mayabeque en interés de la separación de las funciones de las asambleas del Poder Popular y de los consejos de la administración, con el objetivo de estudiar esta experiencia para su ulterior generalización, lo cual requerirá previamente introducir las modificaciones pertinentes en la Constitución de la República.
Ello me libera de entrar en detalles y me permite concentrarme en los aspectos más sustantivos.
En el primer semestre la economía creció en 1.9 por ciento respecto a igual período del año anterior y se estima culminar el año con un crecimiento del 2.9 por ciento del Producto Interno Bruto, el llamado P.I.B.
Si bien los resultados en general son positivos,  persisten incumplimientos en la Agricultura, las industrias Alimentaria, Sideromecánica, Ligera y de Materiales de la Construcción a causa de errores en la planificación y falta de integralidad en la dirección de estas ramas de la economía.
A pesar de las insuficiencias todavía existentes, puede afirmarse que mejoró la eficiencia energética de la economía nacional, creció la producción de petróleo crudo y aunque disminuyó de forma leve la de gas acompañante, se estima cumplir el plan del año.
Por otra parte, se detuvo el deterioro de la producción de azúcar, se registró un crecimiento significativo en el arribo de turistas, así como se obtuvieron superiores resultados en diversos sectores y se ha logrado preservar un adecuado equilibrio monetario interno, al tiempo que se mantiene una correlación favorable de la productividad y el salario medio.
Las exportaciones se incrementaron y decrecieron las importaciones. Sin embargo perdura una tensa situación en las finanzas externas, aunque aliviada parcialmente por los procesos de reestructuración de deudas con nuestros principales acreedores, lo que ha contribuido a continuar reduciendo las retenciones de transferencias al exterior y nos sitúa en condiciones de ratificar que las mismas serán suprimidas definitivamente antes de concluir el presente año, como anunció el Ministro de Economía y Planificación.
Persistiremos en el camino de recuperar paulatinamente la credibilidad internacional de la economía cubana.
El Consejo de Ministros en su sesión del pasado mes de junio aprobó los lineamientos generales para la elaboración del plan del próximo año, el cual debe superar las incoherencias y la deficiente conciliación, todavía presentes.
En el 2012 la economía nacional continuará sometida a los efectos de la crisis económica global, la escalada de los precios de los alimentos anunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), así como se mantendrán elevados los del combustible y otras materias primas, y proseguirán las restricciones para la obtención de nuevos financiamientos, además de las derivadas del bloqueo norteamericano.
Estas realidades nos obligan a acelerar el perfeccionamiento del trabajo de dirección de los organismos y el desempeño de las empresas y otras instituciones y redoblar la recalificación de los dirigentes en todos los niveles para hacer realidad el contenido de los Lineamientos aprobados por el Congreso del Partido, en particular en lo referido a elevar el papel de la contabilidad y el control interno  como instrumentos insustituibles de la gestión empresarial y también del contrato, factor decisivo en las interrelaciones de los diferentes actores de la vida económica de la nación.
Se hace imprescindible reinstaurar la disciplina financiera en la economía y acabar con la superficialidad y negligencia que caracterizan las relaciones de cobros y pagos en el país.
En cuanto a las inversiones, es cierto que se ha avanzado, pero nos queda mucho trecho por recorrer para desterrar la improvisación y las costosas irracionalidades.
Pasando a otro asunto. En cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso fue creada la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo que  conducirá el proceso de actualización del modelo económico, incluyendo el perfeccionamiento funcional y estructural del gobierno en todos los niveles, la que a la par de proponer la introducción, a corto plazo, de cambios puntuales en diversos ámbitos de la vida económica, elaborará la conceptualización teórica integral de la economía socialista cubana, tarea que, como se comprenderá, requerirá de más tiempo y mucho esfuerzo.
El Consejo de Ministros también aprobó la estructura funcional básica inicial y la composición de esta Comisión, definiendo sus principios de trabajo, entre los que cabe destacar que la misma no sustituye la responsabilidad institucional de los organismos y entidades, al tiempo que se mantiene el precepto de que todas las opiniones deben ser analizadas y cuando no se alcance el consenso, las discrepancias se elevarán a las instancias superiores facultadas para decidir.

Conociendo a los cubanos y por su importancia repito:  todas las opiniones deben ser analizadas y cuando no se alcance el consenso, las discrepancias se elevarán a las instancias superiores facultadas para decidir y además nadie está mandatado para impedirlo.
Al margen de las definiciones organizativas para el trabajo de la Comisión, se han venido adoptando por el Gobierno diferentes decisiones en consonancia con los Lineamientos, entre ellas, la flexibilización adicional del trabajo por cuenta propia y su régimen tributario, la aprobación de la política para simplificar los trámites de la transferencia de la propiedad de la vivienda y vehículos automotores entre los ciudadanos, la política bancaria y de créditos a las personas naturales, incluyendo los trabajadores por cuenta propia, la definición de las bases para la elaboración de la nueva Ley Tributaria, la reducción de los precios de venta de implementos e insumos a los productores agropecuarios y la comercialización de equipos diversos, cuya venta no estaba permitida, y productos en envases de gran formato en respuesta a la demanda de las formas no estatales de gestión.
Se continuará estudiando otro conjunto de medidas para su aplicación en los próximos meses, acerca de las cuales no me extenderé, considerando la información brindada en esta sesión de la Asamblea.
Ahora me referiré a un doloroso incidente causado por errores en la aplicación de la política de cuadros y en la relación hacia la religión que motivaron la sustitución injusta de una compañera del cargo que desempeñaba con buenos resultados. Al abordar esta cuestión públicamente persigo el objetivo de reparar esa injusticia y de paso presentarles un ejemplo elocuente del daño que ocasionan a las personas y a la propia Revolución conceptos obsoletos, por demás contrarios a la legalidad, todavía enraizados en la mentalidad de no pocos dirigentes en todos los niveles.
La citada compañera, de quien me reservo la identidad, el centro de trabajo e incluso la provincia, no en aras del secretismo inútil, sino del respeto a su privacidad, es de origen humilde, casada y madre de dos hijos, los dos y ella misma militantes del Partido, al igual que su esposo ya jubilado; con una destacada trayectoria laboral, y fue víctima de la mentalidad imperante, en distintos niveles del Partido y el Estado, por profesar creencias religiosas y acudir algunos domingos al culto en la iglesia de su localidad.
Se consideró deshonesto que ella, como militante del Partido y cuadro administrativo, no hubiese informado de su religiosidad, algo que por otra parte no estaba obligada a hacer y que constituye una flagrante violación de los derechos ciudadanos refrendados en la Constitución de la República, cuyo artículo 43 sobre este tema expresa:
“El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana:
- Tienen acceso, según méritos y capacidades, a todos los cargos y empleos del Estado, de la Administración Pública y de la producción y prestación de servicios…” (fin de la cita).
Entonces se enmascaró la decisión de sacarla del cargo con la aplicación de la medida “liberación por renovación”, esgrimiendo el pretexto de que aunque tenía magníficos resultados no se vislumbraban posibilidades de promoción ulterior y por tanto debía ceder su puesto a otro compañero. Para complicar más la situación, dieron indicaciones de no tocar el tema religioso en su centro laboral ni en el núcleo del Partido al valorar su sustitución.
Todo esto sucedió en febrero del presente año, ella comenzó a trabajar en otra entidad, perdiendo el 40 por ciento de su ingreso salarial, siguió militando en el Partido y se resignó en silencio al dolor de la injusticia cometida, hasta que posterior a conocer el Informe Central al Sexto Congreso, un día después de comenzar este, decidió el 17 de abril remitir una queja al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tras lo cual se realizó un proceso investigativo que corroboró todos sus planteamientos.
Por supuesto que la compañera, si así lo desea, debe ser repuesta en su anterior cargo, como acordó proponer a la instancia del gobierno correspondiente el Segundo Pleno del Comité Central el pasado sábado 30 de julio, y al margen de su decisión, absolutamente personal, sirvan estas palabras como un acto de reivindicación moral.
Ahora bien, de qué nos sirve esta amarga experiencia y el daño ocasionado a una familia cubana por actitudes basadas en una mentalidad arcaica, alimentada por la simulación y el oportunismo. Más de una vez he expresado que nuestro peor enemigo no es el imperialismo ni mucho menos sus asalariados en suelo patrio, sino nuestros propios errores y que éstos, si son analizados con profundidad y honestidad, se transformarán en lecciones para no volver a incurrir en ellos. En consecuencia, hay que revisar toda esta visión estrecha y excluyente, de manera definitiva, y ajustarla a la realidad que emana de los acuerdos del Cuarto Congreso en 1991 que modificaron la interpretación de los estatutos que limitaba el ingreso a la organización de los revolucionarios creyentes y ahora los del Sexto Congreso del Partido.
Hace muchos años que nuestra Revolución superó el escenario de confrontación con algunas de las instituciones religiosas, etapa en la que por ambas partes se cometieron excesos de mayor o menor envergadura. No ignoramos tampoco las aspiraciones del enemigo de fomentar el enfrentamiento y el recelo entre los creyentes y el proceso revolucionario, cálculos que han resultado equivocados porque desde los primeros momentos la inmensa mayoría de los cubanos humildes con creencias religiosas apoyaron a la Revolución.
A quien albergue dudas sobre ello, le recomendamos dar una lectura al Plan Bush (hijo) para la transición en Cuba, el cual que sepamos no ha sido derogado, y el papel que se pretende adjudicar a todas las organizaciones religiosas en su estrategia subversiva contra nuestro país y que, a pesar del fracaso cosechado, sabemos que no han cejado en sus intentos.
Sobre el particular bastante se ha dicho por el propio Fidel desde hace decenas de años y más recientemente en el Informe Central al Congreso del Partido, en el que se hizo un llamamiento -cito-: “Continuar eliminando cualquier prejuicio que impida hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o no…” (fin de la cita).
Por ello no considero necesario abundar al respecto y sólo destacar que actitudes como las aquí criticadas atentan contra nuestra principal arma para afianzar la independencia y la soberanía nacional, o sea, la Unidad de la Nación.
Ese hecho pone de manifiesto, una vez más, que el mayor obstáculo que enfrentamos en el cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso es la barrera sicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad y que estamos obligados a rebasar con constancia y firmeza, en primer lugar, los dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno en las diferentes instancias nacionales, provinciales y de los municipios.
Seremos pacientes y a la vez perseverantes ante las resistencias al cambio, sean estas concientes o inconscientes. Advierto que toda resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del Congreso, respaldados masivamente por el pueblo, será inútil.
Nunca he sido partidario del apresuramiento ni de los cambios bruscos, prefiero mil veces razonar, convencer, educar y sumar que sancionar, pero ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los Tribunales, como ya empezamos a hacer, para exigir responsabilidad a los infractores, sean quienes sean, porque todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley.
Sin cambiar la mentalidad no seremos capaces de acometer los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad, o lo que es lo mismo, la irrevocabilidad del carácter socialista y del sistema político y social consagrados en la Constitución de la República.
Limpiémonos la cabeza de tonterías de todo tipo, no olviden que ya concluyó la primera década del siglo XXI, y es hora.
En las palabras finales de antes de ayer a los miembros del Comité Central y demás invitados, al tocar este tema y plantearles la sugerencia de que estas palabras fueran dichas aquí, en la forma que se ha hecho, recordaba que esa compañera nació -según los datos- en el mes de enero de 1953.  Recordé seguidamente que ese fue el año del ataque al Moncada y les dije a los miembros del Comité Central:  “Yo no fui al Moncada para eso” (Aplausos).
De la misma forma, recordábamos que el 30 de julio, día de la reunión mencionada, se cumplían 54 años del asesinato de Frank País y de su fiel acompañante Raúl Pujol.  Yo conocí a Frank en México, lo volví a ver en la Sierra, no recuerdo haber conocido un alma tan pura como esa, tan valiente, tan revolucionaria, tan noble y modesta, y dirigiéndome a uno de los responsables de esa injusticia que cometieron, le dije:  Frank creía en Dios y practicaba su religión, que yo sepa nunca dejó de hacerlo ¿Qué hubieran hecho ustedes con Frank País?
A continuación trataré otro punto de nuestra actualidad. Como parte de las medidas que se valoran en la senda de reducir prohibiciones y regulaciones emitidas en otros momentos del proceso revolucionario en legítima defensa ante las agresiones a que hemos sido sometidos por más de 50 años y también modificar diferentes decisiones que jugaron su papel en determinadas circunstancias y después perduraron innecesariamente, aprovecho la oportunidad para informar a los diputados y a los ciudadanos que nos encontramos trabajando para instrumentar la actualización de la política migratoria vigente, en función de lo cual se ha venido avanzando en la reformulación y elaboración de un conjunto de normativas reguladoras en esta esfera, ajustándolas a las condiciones del presente y el futuro previsible.
Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado radicalmente con relación a las décadas iniciales de la Revolución, en que el gobierno de Estados Unidos amparó a los criminales de la dictadura batistiana, a terroristas y traidores de todo tipo y estimuló la fuga de profesionales para desangrar al país. Recordemos, por sólo mencionar un ejemplo, que de seis mil médicos con que contábamos al comienzo de la Revolución, en 1959, la mitad -3 000- partió al extranjero.
Hoy los emigrados cubanos en su aplastante mayoría lo son por razones económicas, si bien algunos pocos todavía alegan ser víctimas de persecución política para granjearse adeptos y ayuda de sus patrocinadores en el exterior o justificar el abandono de una misión o contrato. Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas solidaridad hacia sus compatriotas.
Precisamente las aspiraciones de mejorar el nivel de vida constituyen la principal motivación para los movimientos migratorios, no solo en Cuba, sino a escala global, alentados además por el descarado robo de cerebros que practican los países poderosos en detrimento del desarrollo del Tercer Mundo.
En nuestro caso, no podemos olvidar que somos el único país del planeta a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio de Estados Unidos sin visa alguna, con independencia de la legalidad del modo empleado para lograrlo, en virtud de la criminal Ley de Ajuste Cubano de 1966, hace 45 años, y la política llamada de “pies secos y pies mojados” que favorece el tráfico de personas y ha provocado numerosas muertes de inocentes.
Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática durante largos años en el propósito de denigrar a la Revolución y enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero.
Nadie en la gran prensa internacional habla de la citada Ley de Ajuste, es como si no existiera. Los emigrados cubanos son, a resultas de la mentira repetida miles de veces, denominados “exiliados políticos” que escapan del comunismo. Es decir, para ellos de Cuba los ciudadanos “se escapan”, mientras que del resto del mundo emigran.
¿Qué pasaría si en Estados Unidos o la Unión Europea se pusiera en vigor una ley de ajuste latinoamericano, asiático o africano? La respuesta es obvia. Ahí está el gigantesco muro construido en la frontera norte de México y las miles de muertes que, año tras año, se producen en desiertos y mares aledaños a los centros del poder mundial.
Como es lógico, la flexibilización de la política migratoria tendrá en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados y al propio tiempo, se incluirán contramedidas razonables para preservar el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos que aplican los poderosos.
Hasta aquí el tema de la emigración.
Por otro lado, la ocasión es propicia para, en nombre de los diputados de la Asamblea Nacional y de todo el pueblo cubano, hacer llegar al Presidente de la Venezuela bolivariana compañero Hugo Chávez Frías nuestra felicitación por su reciente cumpleaños (Aplausos) y trasmitirle la admiración por su ejemplar espíritu de lucha frente a la adversidad, como hacen los verdaderos revolucionarios, y la absoluta confianza de que vencerá en esta nueva prueba que le ha impuesto la vida.
Finalmente, esta sesión de la Asamblea Nacional se inició con la adopción, por aclamación de los diputados, de un acuerdo demandando del gobierno de los Estados Unidos poner fin de inmediato al trato injusto e ilegal contra Gerardo Hernández Nordelo y llamando a incrementar la solidaridad de los parlamentarios y personas honestas de todo el planeta hasta conseguir la liberación de nuestros Cinco Héroes y su regreso incondicional a la Patria. Precisamente con este asunto deseo concluir mis palabras, trasmitiéndoles un fuerte abrazo y la indeclinable determinación de todo nuestro pueblo de jamás cejar en la lucha por la libertad de ustedes.
Eso es todo.
Muchas gracias (Aplausos).
Tomado de Cubadebate