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martes, 5 de enero de 2010

LA LARGA MARCHA DE LOS INMIGRANTES

Estudiantes inmigrantes latinoamericanos iniciaron el Camino de los Sueños, una caminata de casi 2 500 kilómetros de Miami a Washington DC por la dignidad de su comunidad con la demanda de una reforma migratoria para finalizar con la separación de familias, las deportaciones y la vida infrahumana en las sombras para más de 12 millones de indocumentados.


"Vamos a caminar para compartir nuestras historias a escala nacional y con el mensaje de poner fin a la separación de las familias y el sufrimiento", comentó Juan Rodríguez, uno de los participantes, quien llegó desde Colombia a los seis años junto con su familia, en entrevista telefónica con La Jornada, desde Miami, cuando se preparaba la salida.

"Creo que la gente desea libertad, libertad económica, libertad política, pero ocurre lo contrario aquí: estamos viviendo en las sombras. Con esta caminata estamos anunciando que estamos saliendo de las sombras. Sabemos que corremos un riesgo (ser detenidos y hasta deportados, ya que varios son indocumentados y pasarán por zonas antimigrantes), pero ya no queremos vivir más en el miedo", afirmó Felipe Matos, otro participante, de 24 años, quien llegó a este país de Brasil hace 10 años.

Los cuatro participantes que se han comprometido a caminar todo el tramo son estudiantes activos en movimientos de defensa de los inmigrantes. Caminarán por Florida, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Virginia para llegar a Washington el 1º de mayo, donde esperan sumarse a miles de inmigrantes que realizarán una manifestación, para marcar una fecha que se ha convertido en el día de los inmigrantes por las movilizaciones que se han realizado en años recientes.

A su paso por pueblos y ciudades realizarán foros y reuniones para intercambiar historias y generar solidaridad, mientras otros estudiantes —migrantes, religiosos, sindicalistas, organizadores comunitarios y simpatizantes— se sumarán para acompañar por trechos a los cuatro estudiantes.

La iniciativa surgió de la organización Estudiantes Trabajando por Derechos Iguales (Students Working for Equal Rights, SWER) en asociación con la Coalición de Inmigrantes de Florida y agrupaciones nacionales que promueven una reforma migratoria integral.


Autor: David Brooks

sábado, 2 de enero de 2010

¿CONFLICTO DE GENERACIONES? O INTENTO DE DIVIDIR A LOS CUBANOS

Por Jorge E. Jerez Belisario


He leído, navegando en la Internet, sobre proyectos que desde una óptica muy formal tratan de definir a una generación completa por características muy simplista, en mi opinión detrás de esto no se esconde otra cosa que no sea un intento fracasado de división, pues las generaciones no se identifican por la letra con que empiece su nombre o por el año en que nacieron, sino por sus ideales, sus convicciones y unidad de pensamientos.

Cuantos cubanos con nombres distintos fueron a Angola o dieron su vida por la independencia de tierras hermanas, pero cuantos campeones olímpicos como Yipsi Moreno, Yumilka Ruiz, han sabido defender los colores de la bandera cubana, algunos incluso en épocas anteriores como Teofilo Stevenson, Félix Savón y la lista de los médicos cubanos que brindan su ayuda en prácticamente todos los puntos cardinales del planeta, estoy seguro contiene todo tipo de nombres, por lo que creo definir una generación por el simple hecho de sus nombres es absurdo.

En cuba co-existimos varias generaciones, cada una con sus singularidades, tanto la del centenario y los lideres históricos, como la mía, la de los adolescentes, pero todas tenemos una particularidad en común que es, desde cada una de nuestras responsabilidades, la lucha por perfeccionar el socialismo en Cuba y mantener la revolución al precio de cualquier sacrificio.

Tanto es así que nuestros cinco hermanos, luchadores antiterroristas, en sus nombres Antonio, Ramón, Gerardo, Fernando y René, tienen diferencias, sin embargo sus ideales son los mismos, su espíritu de resistencia, sus valores y convicciones no se separarían jamás por su nombre o año de nacimiento.

Estoy convencido que en Cuba, o en cualquier país, existen personas individualistas, que nacen para tener bienes materiales y muchos para obtener esos beneficios, llegan a pretender cambiar su soberanía o la libertad, pero esos, que siempre serán los menos, no pertenecen a ninguna generación, ni tienen patria, son mercenarios.

Decirles que en Cuba se reanuda el curso escolar el día 4 de enero, por favor, si van a discrepar háganlo ahora, ya que después no voy a tener prácticamente tiempo para responder a los lectores.

Jorgito el camagüeyano

Cuba

CUBA: LOS SUEÑOS DE YOANI Y GENERACIÓN Y

Por Angel Roca

No es Yoani en Generación Y, ni mucho menos su esposo, la representación genuina de nuestro Pueblo y de nuestra voluntad, los cubanos jamás renunciaremos a nuestra dignidad.

He pensado seriamente si dedicar algo de mi tiempo a Yoani de Generación Y, pues hay muchas voces por estos medios que opinan que algunos que tratamos de mostrar su lado oculto la potenciamos, que somos nosotros al tratar de mostrar nuestra verdad los que hacemos que su verdad sea mas creíble que la nuestra.


He tomado muy en cuenta estos comentarios, y en mi opinión muy personal creo que de las personas como Yoani jamás se podrá esperar una recapacitación sincera con el interés de lograr absolutamente nada, sus escritos todos en general y sin excepción son apocalípticos, y no se cansara de seguir adelante con su labor mercenaria, pues de esto es que vive y se alimenta.

Por tal motivo y respetando las opiniones de algunos otros compañeros, los que no creemos en sus mensajes tampoco deberíamos callarnos ante sus mentiras. Hoy leyendo lo último publicado, me avergonzaba de la opinión que Yoani tiene de nosotros los cubanos, cuando nos tilda continuamente de ladrones y de delincuentes.

Los cubanos no trabajamos por tratar de tener una vida mejor, los cubanos robamos, nuestra policía son unos delincuentes que en estas fechas hacen su Agosto porque se quedan con todo lo que decomisan, las ancianas contrabandean con Camarones, las Guaguas Chinas son un desastre, incomodas sin aire acondicionado, y así continuamente hasta llegar al punto que mas le gusta.

Que es el de ponernos siempre como el Pueblo miserable que para ella y algunos creen que somos, todos hemos cogido autostop en Cuba o mejor dicho casi todos, sin embargo las autopistas llenas de Cubanos que regresan a sus estrechez de casas en ruinas a comer yuca es vergonzoso, y es que realmente me da igual si los que la lean crean mas o menos en la revolución, pues de lo que se trata es de dignidad, un Cubano que se respete no podría jamás permitir que alguien como Yoni divulgue esta imagen de nosotros.

Los Cubanos no tienen carteles en la frente, así que decir Cubano según Yoani es decir, vago, ladrón, trapichero y si por casualidad no estas de acuerdo con ella o con los suyos turba, facinerosos o agentes de la dictadura, es decir cualquier Cubano en el exilio por un simple problema económico antes de presentarse tendría que aclarar que es un cubano diferente a los que menciona continuamente Yoani,

Pero es curioso que Yoani en este su ultimo escrito sobre el fin de Año hablara de los Cubanos desfavorecidos, y no hablara en primera persona como le gusta en ocasiones hacer, seria bueno que mencionara que comerá en particular ella y además de donde saca ese dinero que nadie tiene para pagar los precios de escándalo que dice se generan en esta fechas, como si este tipo de fenómeno también fuera una causa de la revolución y no una cuestión normal como en cualquier parte.

Una década comienza son 10 años del siglo 21, creo espero y deseo que los Cubanos todos, creamos en lo que creamos, entendamos que hay cuestiones que tenemos que solucionar nosotros y no dejar en manos sin escrúpulos de algunos que han hecho de nuestras diferencias y opiniones su forma de vivir.

Yo a diferencia de Yoani creo que los Cubanos somos un pueblo Valiente trabajador y sobre todo con mucho Orgullo y Dignidad, estas dos cuestiones gracias a que somos en general un Pueblo con la capacidad de pensar y de analizar ciertas cuestiones, no podemos ni debemos como cubanos dejar que personajes como Yoani sean la muestra de esas nuestras características, nuestra valentía probada desde hace siglo en defensa de nuestras Patria y en ayuda de otros Pueblos nos hace ser buenos seres humanos.

Como Cubanos no podemos permitir mas insultos, y a los Cubanos que están en otras parte del mundo, pensar que siempre queda familia, y que una ofensa generalizada a los Cubanos es también una ofensa contra esas personas que no puedo creer ni acepto sean como nos quiere pintar Yoani.

Los Cubanos, los buenos Cubanos no nos citamos con alguien que golpeo a nuestra esposa para dialogar, eso es mentira, y esto solo significa que nadie le pego a tu mujer y solo montas una obrita de teatro a la que oportunamente citaste a toda la prensa extrajera, o que simplemente eres un penco, y disculpen esta expresión, no acostumbro a este tipo de comentarios pero hay momentos en los que tenemos que hablar claro.

Dejémonos ya de apoyar o de creer que Cultura es Porno para Ricardo, o que fotos tomadas oportunamente y jóvenes manipulados y engañados en las iglesias son seguidores de esta nueva corriente contra revolucionaria que representa Yoani y los suyos, para este nuevo año ojala comprendamos que la actuación de Yoani es solo un acto denigrante en contra de todos los Cubanos estén donde estén.

Quiero por ultimo decir que mucho será necesario hacer para que Cuba siga adelante y su Pueblo tenga todo lo que necesita y además se ha ganado y merece, y que para este propósito toda la ayuda será necesaria, la de los cubanos de todas partes y por su puesto todas las opiniones y todas las ideas, para que que juntos podremos continuar adelante.

Nuestra gran fuerza ante amenazas que jamás han cesado es nuestra unión y nuestra profunda convicción de que a pesar de nuestras necesidades y carencias, nuestra sociedad y nuestro Pueblo en general goza de muchas cuestiones inalcanzables para millones de personas en el Mundo.

Luchemos Juntos por mejorar todo lo que sea posible y desde dentro de esta revolución que a costado muchas vidas y sacrificios que no debemos olvidar, luchemos unidos con valor y sin complejos, nosotros no somos los locos, somos los mas cuerdos, y no podemos ni debemos sentir ningún complejo ni mucho menos temor por creer que estamos equivocados.

El camino trazado por varias generaciones no es una improvisación, ni el pago para llevar a cabo un guión, es el hecho de haber resistido y haber mostrado que es posible hacer cosas para la gran mayoría, demostrémosles una vez mas con nuestra unión y capacidad de dialogo que los cambios necesarios jamás llegaran por la vía que piden las Yoanis y sus seguidores.

Demostremos lo que podemos hacer sin importar donde estemos, somos un Pueblo que una vez mas demostrara estar a la altura, pero sin pelucas ni antifaces siempre con la verdad, trabajemos para solucionar nuestras dificultades y sobre todo nuestras diferencias.

Para todos los Cubanos del mundo un nuevo Feliz año nuevo y sobre toda mucha salud que esta nueva década marque un definitivo impulso para lograr nuestras metas, y que sobre todo no nos dejemos nunca manipular por personajes que no se sienten verdaderos Cubanos, ni nos quieren unidos y solo hacen lo imposible por crear diferencias y contradicciones desconociendo nuestra historia y nuestra infinita voluntad de gritar siempre "PATRIA O MUERTE VENCEREMOS"

PRIMERO DE ENERO DE 1959: 400 CÓMPLICES DE BATISTA, BUSCAN REFUGIO EN ESTADOS UNIDOS

Ninguno de los 400 asesinos, torturadores y ladrones señalados por el New York Times, reclamados el Gobierno revolucionario fue luego restituido a Cuba.

Por Jean Guy Allard

Ninguno de los asesinos, torturadores y ladrones del régimen de Fulgencio Batista reclamados por Cuba después del Primero de Enero de 1959, día de su Triunfo, fue luego extraditado. Muchos vivieron desde entonces en la Florida, donde se beneficiaron no solo de una total impunidad sino que varios fueron reclutados por la CIA para sus guerras sucias contra América Latina


Este mismo día que marcó la llegada el poder de la Revolución lidereada por Fidel Castro, fue por un aeropuerto de Jacksonville, en la misma Florida, que llegaron a Estados Unidos algunos de los más repugnantes personajes del régimen pro-norteamericano del dictador Fulgencio Batista.

Enumerar sus nombres es suficiente para despertar entre los cubanos de la generación de McCain un sentimiento de horror.

Ese día desembarcan en esa localidad nada menos que el mayor general Pilar García, asesino de los asaltantes al cuartel Goicuría, Jefe de la Policía Nacional, el más abyecto torturador de La Habana, y su hijo de siniestra fama, el teniente coronel Irenaldo García, junto al mayor general Luis Robaina, inspector general del ejército batistiano.

Por ese mismo lugar, en el mismo vuelo, desembarcaron también el Jefe de Estado Mayor de Batista, Francisco "El Viejo Pancho" Tabernilla, y sus tres hijos, Carlos, jefe de la aviación que ordenó los bombardeos de Cienfuegos y Santa Clara; Francisco, jefe del cuerpo de tanques, y Marcelo, jefe de los bombarderos del campo militar habanero de Columbia.

CINCUENTA Y CUATRO PASAJEROS CON CINCUENTA PISTOLAS

Según un reporte del New York Times, cuatrocientos individuos identificados con el régimen de Batista salieron huyendo de La Habana ese primer día de enero para aparecerse en Estados Unidos y República Dominicana.

En esa misma parte sureste del país donde se encontraba McCain, precisamente en la Nueva Orleans, se produjo una de las llegadas más características de la naturaleza gansteril del régimen que acababa de ser derrocado en la Isla: los servicios de aduanas ocuparon cincuenta pistolas y dos granadas a las cincuenta y cuatro personas que salieron de una aeronave.

Nadie fue arrestado.

Otros 47 batistianos, entre ellos Francisco Batista, el hermano del dictador, aterrizaron en West Palm Beach, cerca de Miami. Dos pilotos de la dictadura se aparecieron en Daytona Beach con un bombardero.

Mientras, centenares de partidarios de la Revolución protestaban en el aeropuerto de Miami contra la llegada de los batistianos.


UN VUELO DE CUBANA SECUESTRADO HACIA NUEVA YORK

Al norte, en el Aeropuerto Internacional de Nueva York, en el barrio de Queens, 91 personas desembarcaron de una aeronave de Cubana de Aviación cuyo piloto, Raúl Cabeza, declaró haber sido obligado, a punta de una pistola, de volar desde La Habana.

Entre esos pasajeros se encontraba Mario Cabas, ministro de Transportes de Batista; Victor Rams, un oficial de inteligencia, y Hermenegildo Hernández, un mayor del ejército.

Cabeza contó al Times cómo un personaje se le acercó en el aeropuerto de La Habana y lo amenazó con una pistola. El avión salió a las 9:19 AM y llego a Nueva York a las 2:02.

A pesar de las declaraciones del piloto, ninguno de los ocupantes de la aeronave pirateada fue arrestado. Dos pistolas fueron encontradas a bordo.

Sin embargo, la policía mando a 70 agentes para rodear los 250 manifestantes favorables a la Revolución que se manifestaban contra los batistianos.

En Linden, Nueva Jersey, decenas de simpatizantes de la Revolución esperaron en vano, para repudiarlo, la anunciada llegada de un esbirro que no apareció. La policía arrestó a uno de ellos.

Ninguno de los 400 asesinos, torturadores y ladrones señalados por el New York Times, reclamados el Gobierno revolucionario fue luego restituido a Cuba.

Al contrario, muchos prosperaron al asociarse a los programas de sabotaje y terrorismo desarrollados durante décadas contra Cuba y América Latina. Varios se hicieron ricos al participar en acciones encubiertas en varios continentes.

Varios de ellos se encargaron de imponer en Miami el dominio de una mafia de pura cepa batistiana que ha controlado hasta hoy la vida política del Sur de la Florida y que sigue orientando, a pesar de toda lógica, la política agresiva de Estados Unidos hacía la Isla.

Jean Guy Allard en Kaos en la Red

martes, 29 de diciembre de 2009

EL DÍA DE DÍAS PARA CUBA

Juventud Rebelde



Este diario quiso saber qué significa para los jóvenes cubanos de hoy aquel Primero de Enero de hace 50 años, y descubrió que el tema, además de tocar fibras sensibles, palpita en las esencias que nos definen como nación

¿Qué significa para ti el Primero de Enero? Esta fue la interrogante que el periódico JR lanzó a más de un centenar de jóvenes, dispuesto a calibrar cómo ha quedado atrapado en ellos este entrañable día del calendario.

Para contemplar el «rostro» de esa fecha en el imaginario juvenil, el diálogo se extendió a la mayoría de las provincias del país. Y descubrimos que el tema atraviesa espacios íntimos del universo familiar y palpita en las esencias que nos definen como nación.

Voces diversas coincidieron en que Primero de Enero es ruptura, desenlace, victoria, sueño, esperanza… Revolución. Porque un Primero de Enero Cuba desplegó sus alas hacia un horizonte diferente, y coincidió esa suerte con el primer día del almanaque, cuando se dibujan tantos anhelos, se repasa el pasado y se festeja la dicha de estar vivos, confesaron algunos, mientras otros añadieron a la estampa las ansias personales, que desde ese primer día concentran en el nuevo año.

Ana Luisa Alvarado Ferrer, costurera del Taller de Confecciones Fénix, de Santa Clara, viaja como en un filme al revés, hacia el origen del suceso. A esta joven le emociona la apoteosis que se palpa en las imágenes del triunfo definitivo.

Hace referencia al mar de pueblo desbordado de alegría que inundó plazas y calles. «Ese primer día, además de marcar el inicio de más de medio siglo de vida del proceso revolucionario, abrió puertas a múltiples oportunidades que dignificaron el futuro de Cuba», enfatiza.

Por esta misma razón, a su coterránea Yisel Pentón Cancio, la fecha le ha quedado colgada del corazón. «Sin un Primero de Enero seguramente mis padres no hubieran podido ser lo que son, y por consiguiente no hubiese sido posible que hoy aprenda a tocar flauta».

Otro de sus contemporáneos, el campesino villaclareño Jorge Ernesto Rodríguez Jiménez, hombre de sombrero y manos endurecidas por el empeño, casi genético, de domar la tierra, se abstrae por unos minutos del firmamento cotidiano para traernos al presente la historia de sus ancestros más allegados, antes del Primero de Enero de 1959.

«¡Qué tiempos aquellos! Todavía mis padres y mis tíos miran atrás y les cuesta trabajo verse hoy con tantas cosas, aún cuando viven en un medio humilde, en comparación con las posibilidades y los adelantos que existen en estos tiempos.

«Imagínate que mis abuelos paternos tuvieron 12 hijos, a los que criaron en un estrecho bajareque de yagua y piso de tierra, a expensas de lo que salía de un pequeño conuco que apenas daba para comer».

Cuenta Jorge Ernesto que entre los primeros en nacer estuvieron su papá y uno de sus tíos, quienes no tuvieron más juguetes en su infancia que una guataca para desbrozar surcos de maleza, y algún que otro caballo de madera, moldeado luego de traer pesadas cargas de palo para avivar el fogón de leña.

«Mis tías iban a lavar con un palo al río, que quedaba a más de una legua de la cobija. Los partos de la mayoría de ellas fueron asistidos en su propia casa por una comadrona, pero si a esa hora se presentaba algún inconveniente, era muy difícil que lograra salvarse la criatura, y corría peligro hasta la vida de ellas mismas.

«Por aquellos contornos jamás fue un médico, ni un maestro. Para asistir a una consulta, por la que se pagaba bien caro, o para aprender algo, había que ir bastante lejos. Solo mis tíos más jóvenes pudieron aprender a contar, a leer y a escribir bien en letra de molde».

Si un pintor intentara apresar en trazos el recuerdo que del abuelo evoca el joven campesino Ramón García, tal vez reflejaría las largas sombras de esta historia santiaguera, que quizá se repitió en otros hogares de la Isla.

Al evocar la fecha regresa a la alegría que vivió el anciano hace casi 51 años, cuando cambió su condición de maderero en las montañas, donde tuvo que enterrar, con sus propias manos, a tres de sus hijos, por no tener dinero ni un medio de transporte que le permitiera prestarle auxilio.

Por eso, aunque asume el primer día del año como una jornada de comienzos y celebraciones, admite que siempre reserva un momentito para pensar en aquel doloroso ayer que desapareció para siempre del panorama insular.

Esa manera de pensar lo une a la traductora, también natal de la Ciudad Heroína, Leyden Figueroa, quien dice siempre asociar la fecha a las palabras libertad, comienzo y superación.

La era parió un corazón

Ante la interrogante traspasaron puertas, en un viaje de regreso a su infancia, las muchachas Dayana Valladares Pérez y Geisy de la Caridad Loaces Ortega, estudiante de primer año de Derecho de la Universidad Hermanos Saíz e instructora de arte en el IPVCE Federico Engels de Pinar del Río, respectivamente.

De ese infinito mundo de sortilegios trajeron el poema Marcha triunfal del Ejército Rebelde, del Indio Naborí. Repite en ráfaga Dayana alguno de sus versos:

«…Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes

con trajes olivo bajan de las lomas,

y por su dulzura los héroes triunfantes

parecen armadas y bravas palomas.

Vienen vencedores del hambre, la bala y el frío

por el ojo alerta del campesinado

y el amparo abierto de cada bohío».

Salpicada por la nostalgia de sus años de pionera, Dayana habla de sus abuelos, negros y pobres, que pudieron ver a su hija graduarse de Economía en la Universidad de La Habana, cuando los tiempos cambiaron y el oscuro color de la piel dejó de ser una maldición.

«La Revolución remontó masivamente siglos de ignorancia», añade Eva Reyes Chacón, maestra de una escuela primaria en la Isla de La Juventud, quien ve la jornada como el umbral de una etapa amorosa, retadora, humana e intensa.

Kenia Díaz Peña, oftalmóloga del hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, de Holguín, comparte el criterio de que la trascendencia que llegaría a alcanzar esta fecha con el paso de los años, no pudo ser calculada en su momento ni por los mismos barbudos. «Es como la estela que han dejado estas cinco décadas, en que el pueblo creyó en lo imposible.

«Para mí —admite— simboliza el inicio de una nueva era en nuestro continente; el pequeño granito de arena para el comienzo de la unidad latinoamericana que soñaron Bolívar y Martí».

En esta cuerda reflexiona la matancera Liset Delgado Rodríguez, técnica del Departamento de Inventario en el museo provincial Palacio de Junco. «La clarinada del Primero de Enero representó un paso de avance para las nuevas generaciones y en especial para los pueblos de América, porque demostró que sí era posible ser soberanos e independientes».

Como un boleto hacia la vida cataloga este día el médico Abdiel Curvelo, de 27 años de edad, inspirado en el hecho de que un joven negro como él no hubiese llegado a hacer la cirugía que acababa de realizar.

El Primero de Enero es borrón y cuenta nueva, alumbramiento, justicia, futuro… Son definiciones que se suman al amplio espectro de miradas. Mariela Cabrera, miembro del Buró de la UJC en el municipio de Las Tunas, igualmente ajusta el caleidoscopio: «Ese día significa para mí el momento sublime de la arrancada. A esa fecha memorable, que marca como ninguna otra la historia contemporánea de Cuba, le debo toda mi formación y por eso cada momento de mi vida tiene que ver con ella, porque bajo su influjo aprendí a luchar por sus conquistas».

Según los encuestados, este es un día que se ha colado por los poros de nuestra cubanía, hasta tocar las más sensibles fibras del alma. Fue la jornada que cristalizó las ideas de Varela, Martí, Maceo, Gómez, Mella, José Antonio, Frank… y las de tantos otros monumentales nombres que nutrieron la historia patria.

Flores de enero

Las impresiones de Elizabet Rojas Rodríguez, especialista en Economía de la empresa Copextel en Holguín, se afincan en la porfía por el futuro que sostiene este pueblo frente al imperio.

Es como un mazazo; es el año que desploma la cuenta regresiva que desde ese día se empecinaron en ponernos, enfatiza en sus palabras la joven, quien suma a sus argumentos: «Por eso no solo celebramos el triunfo, sino la obra continuada».

Gladys Ruiz Marrero, profesora de Matemáticas y directora de la secundaria José Martí, en Ciego de Ávila, confiesa que en su familia no hay posibilidad de no ser revolucionario. «Antes de ese Primero de Enero mi madre era una maestra negra que perdió un embarazo porque tenía que montarse a caballo a las cuatro de la mañana para ir al centro de Gaspar a impartir clases. No importaba si estabas embarazada o el peligro que corriera tu vida y la del bebé. De lo contrario, no se podía comer.

«Pero más reciente: ¿cómo explicar la operación gratis que se le hizo a mi hermana en el corazón? ¿Y los lentes para mi sobrino, que cuestan 400 dólares y a él se los entregaron gratis en la Escuela Especial? En estas cosas está la trascendencia de este día. ¿Parece sencillo, verdad?; pero no lo es».

También Cristina Benítez Levina, estudiante de 22 años de edad y que llegó a la Isla con ocho meses de nacida proveniente de Ucrania, quiso meditar sobre el tema: «Desde que llegué aquí he recibido atención médica especializada totalmente gratuita, sin la cual no hubiese podido caminar, y hasta estudio en el nivel superior».

Por su parte Yoandy Bonachea Luis, cenaguero de 25 años de edad, se emociona al abordar el asunto: «Es la génesis de muchos procesos sociales que beneficiaron a mis padres, que antes de esa fecha no eran reconocidos y sí muy explotados».

Residente en el poblado de Pálpite y actual promotor de relaciones públicas internacionales en el Conjunto Artístico Comunitario Korimakao, Bonachea enfatiza que fue el comienzo de un gran proceso, un gran regalo para toda Cuba y en especial para esta zona que había naufragado en el olvido.

«Sin esa fecha —apunta el granmense Juan Carlos León— no hubiéramos tenido ni independencia, ni soberanía… Ni siquiera habláramos de pelota o de cultura como hoy lo hacemos». En esa misma línea Eliécer Yero dijo que para él representa tener la bandera más limpia y poder hablar de patria.

Galería de imágenes

Maravilla la galería de imágenes, con todos sus matices. Javier Rodríguez, estudiante de Medicina de Ciudad de La Habana, dejó escapar un suspiro, y concentró en su respuesta las ansias personales: «El Primero de Enero significa, en primer lugar, el comienzo del último año de mi carrera y el cambio de mi vida de estudiante a profesional».

Algo semejante experimentó la joven abogada Maray Gómez, quien después de acariciarse el vientre, nos reveló que este año tiene entre sus propósitos ser madre. A unos kilómetros (mar por medio) de Maray, Alberto Jeréz, trabajador del Coppelia en el Municipio Especial, quiere también vivir la maravillosa experiencia de la paternidad.

Daniel Acosta, graduado de Informática, sostiene que ese día, en una especie de soliloquio, examinamos nuestra forma de ser, o reflexionamos sobre nuestro trabajo. Mientras para el camagüeyano Alexander Machado Callejas, trabajador del sector de Comercio, ese es el día para adornar con banderas la ciudad, y la gente estrenar ropa nueva».

El Primero de Enero semeja un paisaje variopinto. Cada quien le imprime su color. Es una fecha —dicho entre cubanos— de algarabía y de gozo, incluso en la que se hace lo que durante todo el año no te atreves a hacer, o es el día en que justificas todo, o en el que —en su primer minuto— se lanza con toda la fuerza un buen cubo de agua hacia la calle, para que se lleve todo lo malo.

Se suma una nota curiosa: «Del primero al 12 de ese mes de enero, los seguidores de las cabañuelas tratan de predecir lo que les sucederá el resto del año», añade Martha González, peluquera por cuenta propia, para quien ese primer número del calendario «indica el comienzo de un año en que seré un poquito más vieja».

Jóvenes abordados, como los camagüeyanos Wilfredo Hernández Morán y Kleider Blanco Enrich, repararon en que en esa jornada se «aclaman las buenas energías que te deberán acompañar durante el futuro», y fueron más allá cuando lo definieron como «el día de días».

Los besos, los mimos, el abrazo y la añoranza por los ausentes, salpicaron las palabras de quienes invitamos a reflexionar sobre el hilo espiritual que los conecta con el Primero de Enero.

En pocas palabras las jóvenes Yaima Hernández y Yaxime Ramírez, de Camagüey, describieron cómo lo asumen: «Escogemos la ocasión para visitar a la familia, o nos “unimos” todos alrededor del puerco asado y del caldero lleno de congrí».

En el abanico de criterios estuvo el de Fidel Ernesto García Rivas, estudiante de Sociología, también del centro del país, quien consideró que el Primero de Enero es un día bien diferente a los demás, «porque forma parte del futuro, porque te invita a comenzar lo nuevo con ambiciones y desafíos, y a la vez es el día más corto, porque se te va como un suspiro».

Los eneros del mañana

Otros pensamientos rompieron los límites del presente, cuando los jóvenes meditaron sobre los eneros que abrirán los años del mañana. Entonces pensamos, como tantas otras veces, en que la historia no nos perdonaría traicionar la impronta de esa fecha.

Así nos llegó la confesión del chofer Ernesto Vargas, de Santiago de Cuba. «Este día insigne me recuerda el compromiso que tengo de trabajar con todas mis fuerzas por el bienestar de mis hijos, mi familia y mi país. Solo así podremos seguir celebrando y brindando por la prosperidad que ansiamos para esta tierra».

Su coterránea Aimeé Nuviola, estudiante de una sede universitaria, cree que toca sobre todo a las nuevas generaciones luchar porque esa tradición perdure.

Marcada también por la experiencia de la Revolución, Miriam Hernández alza su voz desde la Isla de la Juventud. Esta trabajadora social quiere que su hijo crezca con la misma tranquilidad y seguridad que ella ha disfrutado. «Pero eso —aclara— hay que mantenerlo con sacrificio».

La doctora holguinera Kenia Díaz, motivada igualmente por la interrogante de este diario, expresa que siempre como cubanos debemos de tener a mano otras preguntas: «¿Por qué fue necesario un Primero de Enero? ¿Por qué tantos hombres dieron sus vidas para llegar a ese día? ¿Cuáles cambios trajo para nuestras vidas? ¿Qué sucedería si borramos este festejo del almanaque?».

Esta última pregunta encontró resortes en la reflexión de Eylen Cutiño Labrada, estudiante universitaria de Granma, quien considera que los jóvenes debemos seguir mirándonos en el espejo del Primero de Enero, para con bríos renovados impulsar la Revolución hacia el futuro.

«A algunos —argumenta— les falta interiorizar que si perdemos lo logrado se irán abajo muchas cosas que hoy se dan por hechas; por eso es necesario ver la fecha con la aspiración de trabajar más y de ser inconformes con todo lo mal hecho».

Desde el polo turístico de Varadero, Reinier Abel Tundidor Menéndez, técnico de nivel medio en Contabilidad, admite que el próximo Primero de Enero significa para él multiplicar la batalla, y así los 50 seguirán creciendo.

Quienes hablaron para estas páginas hicieron particular énfasis en que inspirados en la redentora efeméride debemos proseguir el combate, que pasa sobre todo, como diría la cienfueguera Milagros Irene Hidalgo, «por la capacidad creativa del Estado y del pueblo de Cuba para enfrentar los percances, como siempre lo ha hecho, sobre la base de la iniciativa, el valor y el esfuerzo».

En términos semejantes, con la pimienta popular por añadidura, Yoanki Sánchez, cochero de 25 años en la Perla del Sur, estima que «para que vengan más Primeros, no podemos dormirnos en los laureles, porque nada cae del cielo».

Autores de las entrevistas:

Nelson García Santos

Julio Martínez Molina

Zenia Regalado

Juan Morales Agüero

Yailin Orta Rivera

Yahily Hernández Porto

Osviel Castro Medel

Roberto Díaz Martorell

Odalis Riquenes Cutiño

Ana María Domínguez Cruz

Hugo García

Yoelvis L. Moreno Fernández

Héctor Carballo Hechavarría

Luis Raúl Vázquez Muñoz

EL MURO DE LAS 800 MILLAS

EL MURO DE LAS 800 MILLAS. EXISTE EN MÉXICO UNA DICTADURA COMUNISTA?

MERCENARIOS DEL SIGLO 21

Por Manuel E. Yepe


Desde que surgieron las primeras guerras organizadas entre los primitivos grupos humanos hasta los actuales ejércitos permanentes, los contendientes han suplementado sus fuerzas militares con mercenarios.

Originalmente, los mercenarios eran soldados profesionales que vendían sus servicios para combatir por cualquier Estado o nación sin que mediara en ello algún sentimiento patriótico o convicción política. Hoy, la forma más repudiada de mercenarismo, sancionada por las leyes de cualquier país, es la de servir a un gobierno extranjero contra la patria propia, a cambio de un pago u otra forma de retribución material.

La captación de mercenarios dentro de las filas enemigas para fines de espionaje, subversión y desestabilización del adversario ha sido siempre característica de los enfrentamientos asimétricos en el plano de los recursos económicos de las partes en pugna.

Aunque la utilización de mercenarios por parte de las grandes potencias europeas tiene larga historia, es Estados Unidos el país que más ha sistematizado la práctica hasta hacerla cotidiana. La cifra de mercenarios que emplea Washington en el planeta es prácticamente incalculable. Sus fuerzas militares se apoyan, crecientemente, en el uso de extranjeros de países pobres del tercer mundo, reclutados mediante oferta de facilidades migratorias para ingresar y trabajar en la opulenta nación norteamericana si se logra sobrevivir la guerra de agresión que se esté librando, aunque no sea la guerra el único fin del reclutamiento.

En América Latina, Estados Unidos se vale ampliamente del mercenarismo para procurar sus fines hegemónicos, circunstancia que ha llegado a ser aceptada como algo lógico y hasta permisible, por el elevado nivel de corrupción que la superpotencia ha logrado introducir en la política de los países del área imponiendo los patrones de una “democracia representativa” a su imagen y semejanza.

En sus relaciones con Cuba, al triunfo de la revolución en la isla, Estados Unidos pudo reclutar cientos de mercenarios entre los prófugos de la justicia que, durante la sanguinaria tiranía de Batista, habían tenido vínculos con Washington o sus agencias y empresas transnacionales radicadas en la semi colonia.

Algún tiempo después, le fue fácil captar a muchos servidores entre los afectados por las medidas revolucionarias de recuperación de valores malversados, de reforma agraria, de reforma urbana y otras para la justicia social que entonces se promulgaban.

En tales canteras principales fueron reclutados los mercenarios invasores derrotados en la Bahia de Cochinos en abril de 1961.

Después, por muchos años, Washington ha mantenido la práctica de reclutar mercenarios en Cuba para ejecutar acciones terroristas, sabotajes y propaganda contrarrevolucionaria por conducto de sus agencias de inteligencia y subversión, como complemento de las que ejecutan con fuerzas propias y mercenarios reclutados en territorio estadounidense o en terceros países.

Cuando, finalizada la guerra fría, todos suponían que se atenuaría el enfrentamiento entre ambos costas del Estrecho de la Florida porque había cesado el pretexto para “sancionar a Cuba por su alianza con la URSS”, Estados Unidos decidió, por el contrario, infensificar su ofensiva apostando a que la isla no podría resistir en las condiciones de un aislamiento que, en lo adelante, sería absoluto.

La superpotencia se proclamó nada menos que juez vigilante del respeto por los derechos humanos en la isla, un tema en el que Cuba es paradigma a nivel mundial y Norteamérica sistemático transgresor.

La Casa Blanca dejó de disimular su apoyo a los grupos terroristas cubanos de Miami y comenzó a manejar abiertamente el tema de los dineros públicos que, con aprobación congresional, dedica a promover una “transición a la democracia en Cuba”.

Aunque la mayor parte del dinero siguió yendo a parar a manos de corruptos dirigentes de organizaciones contrarrevolucionarias de Miami que se enriquecieron prometiendo año tras año la pronta derrota de la revolución, algún dinero llegaba a sus mercenarios en Cuba por conducto de supuestas organizaciones no gubernamentales (fachadas de la CIA), o directamente, por medio de la Oficina de Intereses que atiende los cuestiones oficiales de EEUU en La Habana.

Parte de ellos desempeñan sus funciones clandestinamente, pero otros lo hacen representando públicamente (hacia el exterior) papeles de dirigentes políticos, periodistas, activistas humanitarios, bibliotecarios y otros perfiles, en función de ruidosas campañas de difamación contra su patria. Estos últimos generalmente avergüenzan a sus familiares y vecinos que conocen de su actitud mercenaria.

(En 2003, el gobierno cubano entregó a la justicia a casi un centenar de estos mercenarios cuya culpabilidad, en la mayoría de los casos, pudo ser evidenciada ante los tribunales. La severa sanción impuesta por los tribunales cubanos nutrió la campaña difamatoria contra la isla tan intensamente que, a más de un lustro, quedan quienes siguen creyendo el cuento de “los 75 disidentes encarcelados por Castro injustamente”, y algunos medios lo recuerdan cual si hubiera sido en verdad una ilegalidad la condena judicial).


Cuando la CIA ha estimado conveniente magnificar el expediente a algún mercenario, le publica libros, le fabrica premios y le divulga falsos méritos en los medios que controla en todo el mundo, para convertirlos en sobresalientes personalidades que no son realmente. De tal manera, Washington se ha adjudicado el mérito de haber alistado contra su patria a virtuosos artistas, escritores, científicos, periodistas, poetas y hasta a una bloguera que en verdad son solo notables por su inescrupulosidad, codicia y desmedida ambición de lucro.

Tomado de Barrigaverde