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domingo, 7 de junio de 2015

MUNDITO GONZALEZ: VOZ DE ORO DE CUBA





Siempre será un gran placer hablar de personas que desde su posición laboral realizan lo que les corresponde y a pesar del tiempo transcurrido, se mantienen en esa especia de trinchera de la que se alimentan.
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La música ha sido el refugio de algunas de esas personas que han dejado sus huellas entre quienes han tenido la ocasión de escuchar sus interpretaciones y si la radio las transmite entonces se abre el diapasón.

Y es que la radio, una herramienta cultural imprescindible aún en estos tiempos de digitalización, se mantiene como puente entre los admiradores de los cantantes que se dejan escuchar a través de ella.

La época actual, cuando la radio se hace cada vez mas comunitaria por su cercanía con los oyentes, que son su razón de ser, pone a disposición de estos toda una gama de opciones para que el pueblo elija la que prefiere.

Bayamo ha dado muy buenos cantantes desde épocas inmemoriales pues como se recuerda, aquel 27 de marzo de 1851 una voz quebró el silencio de la noche interpretando la inmortal pieza La Bayamesa.

De ese tiempo hasta nuestros días hemos disfrutado de voces maravillosas, tanto de mujeres como de hombres que han honrado a la ciudad por su calidad interpretativa.

Algunos de esos cantantes nuestros han sobrepasado las fronteras bayamesas para hacer valer la calidad que poseen en otros lares de la Isla y del mundo.

De manera particular hay una voz masculina que impacta por la capacidad de su registro y por la longevidad demostrada manteniendo una calidad que se reconoce en cualquier parte que se presente.

Edmundo Rodolfo González Ramírez, es uno de esos cantantes que al subir al escenario saben que además de representarse a sí mismo, está representando a una ciudad que lo colma de cariño cuando regresa.

Mundito González, es de lo mejor del bolero en Cuba y esa categoría alcanzada por él rinde homenaje a dos grandes  hombre de la música en Bayamo, René Capote Riera y Nerio González.

Ambos contribuyeron a su formación musical, René con sus clases de vocalización y Nerio en la guitarra, por lo que heredó de estos bayameses inolvidables el amor a la música y también al terruño.

Radio Bayamo fue la plataforma que lo hizo conocer por el público, detalle que Mundito jamás ha olvidado y cada vez que vuelve a su tierra natal y el tiempo se lo permite, visita la instalación.

Son inolvidables sus actuaciones en el cabaret Bayam llevado por otro ícono de la cultura bayamesa que responde al nombre de Saturno Bruqueta Rosabal.
 
Sin duda alguna Mundito es parte de la historia musical de la ciudad de Bayamo, donde nació el 18 de abril de 1945 y a la que honra cada vez que se presenta en escenarios nacionales e internacionales

lunes, 4 de mayo de 2015

A DOS AÑOS DE UNA NOCHE MAGICA





El sábado 18 de mayo de 2013, quedará grabado por mucho tiempo en la memoria de los bayameses, que tuvieron la ocasión de disfrutar de una velada musical de altura.

Era de noche y llovía, el área de la ciudad donde está el hermoso Teatro Bayamo a oscuras, como consecuencia de las lluvias que afectaron el servicio eléctrico.

Pero ni siquiera esos obstáculos impidieron que una nutrida representación de los hijos de la Ciudad Monumento, salieran de sus casas, para aplaudir a uno de los cantantes dominicanos más cercanos.

Sí, porque ese cantos de tan arraigada historia en la música de su país, regresaba a Bayamo luego de casi tres décadas, cuando estuvo aquí participando en un Festival del Son.

Los amantes de su música asistieron al teatro a aplaudir a uno de los bachateros más auténticos de República Dominicana y que responde al nombre de Víctor Víctor.

Parece que la tierra bayamesa atrae a los dominicanos porque mucho antes, otros de ese hermoso país vinieron a enseñarnos a pelear en aquellos días iniciales de nuestras luchas por la independencia.

En esta ocasión, otro dominicano, Víctor Victor, guitarra en ristre, acompañado por tres talentosos músicos de ese país, nos dejaron con la sensación de amor que solo el arte puede generar.

Fue una noche en la que la bachata espantó a la lluvia y propició el restablecimiento del servicio eléctrico que esta había dañado, después todo fue mucha alegría, aplausos, cariño.

La presencia de Víctor Víctor ese día en Bayamo, respondía a una promesa hecha por él años atrás para presentarse en esta ciudad en la primera ocasión que pudiera y cumplió.

La música que nació de los mejores sentimientos de los artistas dominicanos está en la memoria de los bayameses, que desean el retorno de estos para seguir fomentando la amistad entre nuestros pueblos.

Y ojalá que así sea, que vuelva a escucharse en esta ciudad ese sonido que distingue a tan querido pueblo y que esa voz de Víctor Victor vuelva a adueñarse del cariño de los bayameses.

Mientras esperamos ese momento singular, nos conformamos oyendo sus temas, acompañado por Ordóñez, Joel y Ramón, Los Tres de La Vellonera.



martes, 21 de abril de 2015

LA BANDA DE MUSICA DE BAYAMO





Los bayameses queremos una mejor ciudad, esa urbe que se ama tanto y a la que se ha honrado por hombres y mujeres ilustres a lo largo de su existencia, con una historia digna de tantos elogios.

Bayamo es una ciudad de símbolos, tiene tantos que a veces hay quienes creen que eso podría abrumar la memoria de los que aquí vivimos, pero no es así, por suerte, vivimos orgullosos de todas las luces que ha dado.
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Y si de luces se trata no se pueden soslayar las luces salidas de aquellos fusiles y revólveres que nos dieron una ciudad libre el 20 de octubre de 1868, precursoras de la que iluminó a la patria casi tres meses después.

Y es que nuestra ciudad atesora muchas señales que indicaron la ruta destinada a alcanzar la emancipación nacional, lucha en la que cayeron insignes hijos de esta tierra que bañaron con su sangre.

Nada más hermoso para una ciudad como la nuestra la preservación y conservación de ese patrimonio que nos han legado nuestros tatarabuelos y abuelos.

Nada más hermoso que contribuir, desde el ámbito de cada ciudadano a perpetuar todo lo que hemos heredado y que está maravillosamente salpicado por el amor que entregamos a este punto geográfico.

No hay duda de que parte de ese patrimonio que ha hecho grande a este pedazo de Cuba, tan querido y respetado por los habitantes de la Isla, que cada año, vienen como en peregrinación, a brindarle su respeto.

Tenemos la suerte de contar, como parte de ese patrimonio, con la Plaza donde se interpretó por el pueblo liberado la letra de lo que hoy con infinita pasión llamamos Himno Nacional.

Pero mucho antes, esa música había sido el momento estrella de aquella del Te Deum con la presencia de las principales autoridades españolas de la ciudad, que se movían inquietas con aquel sonido nada religioso.

Muchos de aquellos músicos dejaron sus nombres en la historiografía de la patria, ellos se convirtieron en protagonistas de un hecho singular, insoslayable en el devenir de nuestras luchas.

A esa Banda, que viene con tanta historia queremos verla nuevamente en la Plaza de la Revolución elegantemente vestida, reestrenándose en las retretas tan famosas en la ciudad.

A esa Banda queremos verla tocando esa música que al decir de Martí no es más que el hombre escapado de sí mismo, los bayameses queremos verla como en sus mejores tiempos.

Atendida por lo que significa para la ciudad y la historia de Cuba, atendida en su sede, que hoy corre el peligro de perderse, con lo que haríamos un innoble gesto a su trayectoria.

Los bayameses queremos ver a esa, nuestra Banda, interpretando no solamente marchas, sino valses, jazz, danzones, sones y todo ese repertorio que la caracterizó durante toda la vida.

Músicos de valía la integran, su dirección es de una calidad reconocida, solo se necesita que todos las instituciones, esas que velan  por la cultura y especialmente la música, ayuden a recuperarla.


 

viernes, 17 de abril de 2015

A 196 AÑOS DEL NACIMIENTO DE CARLOS MANUEL DE CESPEDES





A casi doscientos años de su primer grito el 18 de abril de 1819, Carlos Manuel de Céspedes continúa acompañándonos desde la montura de su caballo con su revólver envuelto en la poesía del independentismo.

Qué honra para los bayameses contar con el privilegio de haber  acogido en su seno a tan altísima figura de nuestra historia, Padre de la Nación Cubana, arquitecto de la libertad y el anti esclavismo.

En su ser no cabían los egoísmos pues una persona con esos negativos sentimientos sería incapaz de echarse al hombro a un pueblo para llevarlo a la gloria que significa alcanzar la soberanía y la independencia.

A pesar de que las contradicciones lo llevaron al martirologio, Céspedes cayó en combate aquel nefasto día en San Lorenzo con el corazón destrozado, pero carente de odios.

Tan grande fue el Padre de la Patria que aceptó sin reclamo lo que algunos le exigieron en ese instante supremo de su vida, y marchó hacia el lejano, agreste pero hermoso sitio donde el sol le vio perder la vida.

Lo recordamos con alegría y dolor, al parecer algo contradictorio, porque para cualquier pueblo tener a un hombre de su estatura moral es motivo para la satisfacción, pero la circunstancia de su partida hiere aún.

Aquel que brilló en la Demajagua, que convocó a los esclavos, ya hombres libres, para que se sumaran a los esfuerzos de la nación, cansada de tanta opresión y ultraje por la presencia peninsular.

El gallardo hijo de Bayamo, el viril cubano, luz en la oscuridad de aquellos tiempos y extraordinario político, anda aún por todos los senderos, por los cañaverales, por las calles, montado en un verso cargado de amor.

Nunca estará en el olvido, los bayameses, los cubanos, jamás borrarán su nombre de las montañas, de las playas, de los montes, mucho menos de ese sentimiento que hoy se enarbola como bandera inclaudicable.

Carlos Manuel de Céspedes cumpliría 196 años este sábado 18 de abril de 2015, a cuatro años de su bicentenario, recibe merecidamente el homenaje de su pueblo.

El Padre de la Patria cabalga con los cubanos, atraviesa ríos y arroyos, sube montañas, disemina optimismo, pasión, compromiso, justicia, por lo que sigue siendo paradigma para nuestro país, libre y soberano.

Aquel grito que al nacer dejó escuchar fue la premonición de aquel otro, 49 años después que de manera definitiva lo encumbró en lo más alto del sagrado sitio de la patria.
 

jueves, 26 de marzo de 2015

LUZ VÁZQUEZ: LA HERMOSA BAYAMESA



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Quizás no haya en el mundo una ciudad como la nuestra que posea una bella música, una bella letra, dedicada a la mujer que la habita, uno de los orgullos de la Ciudad Monumento Nacional.

Nadie puede soslayar el sentimiento que embarga a quienes tienen el placer de escuchar esa obra, dedicada a una mujer, que a su vez se ha convertido en un paradigma para sus coterráneas actuales.

Cierto es que la letra resume una situación de desencuentro, que a través de la música se desea resolver, por eso, aquella musa bajó con todas sus fuerzas cristalizando aquel día de serenata que expresó amor por doquier.

La mujer agraciada, jamás pensó que la pieza, exclusivamente dedicada a ella, trascendería de un siglo a otro, atravesaría las fronteras de la ciudad y del país, para dejarse escuchar en otros continentes.

No hay bayamés o bayamesa, que estando en otros lares, pueda sustraerse de ese instante supremo cuando voces, conocidas o no, se atreven a interpretarla.

El hermoso canto marcó un antes y un después en cuanto a la canción romántica en Cuba, sentó un precedente insólito hasta ese momento porque aun cuando han pasado 164 años, sigue intacta, vigente.

Un hecho interesante es que los autores de esta canción La Bayamesa, fueron José Fornaris y Luque y Carlos Manuel de Céspedes, hombres de tanta sensibilidad y que lucharon por la emancipación nacional.

La voz del tenor Carlos Pérez estremeció a la bellísima mujer, de la que estaba profundamente enamorado Francisco Moreno Castillo y fue tal el resultado que ambos se casaron y tuvieron siete hijos.

Luz Vázquez no era solo una mujer hermosa, llevaba en sus genes el amor a la patria y a su independencia contribuyó de manera extraordinaria.

Dos de sus hijos murieron, Pompeyo, el mismo día en que Bayamo fue libre el 20 de octubre de 1868 y Francisco, siguiendo los postulados libertarios de su padre, pero Doña Luz, no se amilanó ante el dolor.

Han transcurrido 164 años y La Bayamesa, ese himno al amor, sigue demostrando su permanencia no solo entre los bayameses, sino en aquellos que aman profundamente a la mujer cubana.

Luz Vázquez merece un monumento en su ciudad, como también habría que erigir uno a esa canción inmortal inspirada en ella.

Sobre la distinguida bayamesa dijo uno de los padres de la nación cubana Francisco Vicente Aguilera:¨¨...era una joya de inestimable valor¨¨.
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Letra de la cancion La Bayamesa
 ¿No recuerdas, gentil Bayamesa,
que tú fuiste mi sol refulgente,
y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí  con ardor?
¿No recuerdas que un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé la cabeza
Moribundo de dicha y amor?
Ven, y asoma a tu reja sonriendo;
Ven, y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas, acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.
Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, la tristeza;
Y doblemos los dos la cabeza,
Moribundos de dicha y amor.