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sábado, 14 de septiembre de 2013

Más de 240 millones de años y aún se conservan





  • Escrito por  Pedro Espronceda Figueredo

Manzanillo. Septiembre 13.- Quienes recorren los estanques del zoocriadero de cocodrilos de Manzanillo, ubicado en la comunidad de El Congo, a unos diez  kilómetros de esta ciudad, puede afirmar que se trasladó al tiempo de los dinosaurios, unos 240 millones de años atrás.

Allí se pueden apreciar más de ocho mil 730 de estos reptiles, de la especie Acutus, oriundo de América, lo que convierte a esta granja de ciclo cerrado, perteneciente a la Empresa de Flora y Fauna de Granma, en la más grande de Cuba y además centro experimental del país.

“Para lograr esto, entre otras iniciativas aplicadas y que ya están generalizadas nacionalmente, está la fabricación de una incubadora capaz de lograr una efectividad del 70 por ciento de natalidad y la construcción de nuevos estanques de crías techados, para mantener temperaturas entre 28 y 32 grados Celsius, favoreciendo el crecimiento de los animales”, expresó Gabriel Cisneros Suárez, técnico de este zoocriadero.

Hermosos o repulsivos, agradables o agresivos, la crianza para preservar el fondo genético de los mayores reptiles constituye una necesidad en la conservación de los ecosistemas costeros, por su influencia en el flujo y reflujo de las aguas en los manglares que rodean el archipiélago cubano.

“La población más importante del Acutus en esta área se encuentra en la Ciénaga de Virama. De ahí la existencia de este zoocriadero aquí en Manzanillo y otros dos en territorios próximos. Entre los logros podemos decir que está la introducción de 40 ejemplares en el Guafe, área protegida de Niquero, donde ya se reproducen de manera natural”, señaló Cisneros Suárez.

Para la reproducción se cuenta con 375 ejemplares, de ellos 71 machos y 304 hembras, los que se pueden apreciar al sol, aparentemente dormidos o dentro  del agua, aunque allí sólo enseñan sus ojos y fosas nasales,  en los tres estanques destinados a ese objetivo.

La piel del cocodrilo es escamosa, dura y seca y llega a vivir de 50 a 80 años, siendo los animales de respiración pulmonar que más tiempo pueden aguantar bajo el agua, seis horas cuando se están moviendo constantemente y hasta dos días seguidos si permanecen inmóviles.

Alexander Vázquez Barrios, es veterinario y lleva nueve años atendiendo a estos reptiles. Para él “son animales aparentemente pasivos, pero cuando deciden correr lo hacen. La más agresiva es la hembra, mostrándose salvaje, sobre todo, cuando cuida de sus huevos”.

Anécdotas de diferentes momentos vividos en el trato con los cocodrilos tiene varias Alexander, desde la mordida de uno de ellos cuando apenas tenía unas horas de nacido hasta el día que prácticamente voló fuera del estanque huyendo de una hembra celosa por la separación de sus crías.

Los  mil 440 que están en la llamada etapa de inicio y los más de seis mil 920 en desarrollo permite asegurar que la preservación del Acutus en esta zona está garantizada para el futuro y que aquellas zonas donde en algún momento existieron o están disminuyendo podrán ser repobladas nuevamente

En Cuba además de esta especie, llamada caimán sin serlo, está el Rombifer que es endémico de nuestro país, no existe en otro lugar y vive en el occidente del país.

jueves, 12 de septiembre de 2013

CONFESIONES EN UNA TARDE PINTADA DE AMARILLO





 Confieso que la marcha de la tarde de este jueves en Bayamo me dejó impresionado.
No solo por la presencia de pueblo en el sitio de reunión, también por la alegría que cada rostro exhibía.

Sí alegría porque los bayameses no han dejado en el olvido a esos cuatro hombres que desafiando los obstáculos se empeñaron en escudriñar a esos grupos terroristas de Miami, siempre con ansias de matar en la Isla.


Fue una de esas tarde en las que la naturaleza no produjo lluvia alguna, como para favorecer el desarrollo de esa marcha de multitudes que llegó hasta la Plaza de la 
Patria con sus cintas amarillas.

Esas cintas amarillas demostraron el amor de los cubanos hacia la vida, porque vida era lo que preservaban esos hermanos hoy sumidos en la oscuridad de las celdas pero con el sol de la Isla en cada una de ellas.

Y caminé junto a mis coterráneos convencido de que ese gesto llegaría hasta ellos con lo que alegraríamos un poco sus momentos de encierro que ya suman 15 años.

                                   

Trabajadores, estudiantes, amas de casa, militares, dirigentes, jubilados, todos juntos como lo requieren estos tiempos, llevaban en las manos, en las camisas, blusas, las cintas amarillas de los buenos sentimientos.

El sol premió a los presentes con sus nobles rayos, dibujando una de las tardes más hermosas que hayamos vivido porque nada más digno que exigir justicia para quienes la merecen.


Estoy seguro de que a sus cárceles llegará el grito exigiendo su regreso a la patria, que con la potencia de pueblo libre, cruzará el mar y los llanos norteamericanos para posarse en sus celdas, donde ellos son libres.

Jamás hubo en la historia de la humanidad unos presos más queridos, estimados, amados y reconocidos que René, Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando.

Hoy los barrotes que tratan de encerrarlos se estremecieron de impotencia y los carceleros experimentaron una sensación de libertad en los pequeños recintos de los héroes.



Eso solo es posible cuando un pueblo tañe sus campanas y lanza sus sonidos al espacio, entrando en sus prisiones sin permiso alguno de las autoridades carcelarias.

Ellos, los héroes, marcharon con nosotros, alegres y optimistas, seguros de que la justicia, por mucho que los que odian y destruyen se empeñen en torcerla, enderezará su rumbo.

La tarde cerró su existencia sobre Bayamo con el color amarillo y como colofón, un arcoíris hermoso selló una épica pero hermosa jornada en la que se multiplicó el amor entre los cubanos