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martes, 14 de diciembre de 2010

SESIONAN LAS COMISIONES PERMANENTES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR

En la mañana del martes comenzaron las labores de las doce Comisiones permanentes de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, convocada para celebrar el Sexto Período Ordinario de Sesiones de su Séptima Legislatura.
Los Diputados analizan las tareas que llevaron a cabo durante el presente año y aprobarán los planes que cumplirán en el próximo. Cada Comisión conocerá y debatirá el proyecto del Presupuesto del Estado para el año 2011 correspondiente a los sectores de su ámbito de atención.
El miércolesse reunirán los Diputados en sesión plenaria para analizar los resultados económicos del 2010 y la propuesta de actualización de la política tributaria, entre otros temas. Todos los días en que sesione la Asamblea Nacional, a partir de las 6 de la tarde en el espacio de la Mesa Redonda y al concluir la novela, Cubavisión y Radio Rebelde transmitirán resúmenes de lo sucedido durante el día, incluyendo el análisis y discusión por nuestros Diputados del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

¿POR QUE ESTOY ANUNCIANDO DINERO DE FIANZA PARA JULIAN ASSANGE?

Por Michael Moore

Ayer, en la Corte de los Magistrados de Westminster en Londres, los abogados del cofundador de WikiLeaks Julian Assange presentaron al juez un documento mío en el que declaraba que he puesto $20,000 dólares de mi propio dinero para ayudar a sacar de la cárcel al señor Assange bajo fianza.
Además, estoy ofreciendo públicamente la ayuda de mi sitio web, mis servidores, mi dominio y cualquier otra cosa para mantener WikiLeaks vivo y lozano para que continúe su trabajo de exponer los crímenes que se prepararon en secreto y llevaron a cabo en nuestro nombre y con nuestros impuestos.
Nos llevaron a guerrear en Irak bajo una mentira. Cientos de miles están ahora muertos. Sólo imagina que los hombres que planearon este crimen de guerra en 2002 hubieran tenido un WikiLeaks con el cual lidiar. Quizás no hubieran podido hacerlo. La única razón con la cual ellos pensaron que podían salirse con la suya era porque tenían garantizada un manto de secreto. Esa garantía les está siendo arrancada, y espero que nunca puedan operar de nuevo en secreto.
¿Por qué WikiLeaks, después de realizar tan importante servicio público, está siendo atacada tan atrozmente? Porque han sacado a la luz y avergonzado aquéllos que han encubierto la verdad. El ataque ha sido fuera de trincheras:

* * Senador Joe Lieberman dice que WikiLeaks “ha violado el Acta de Espionaje”.

* * El neoyorkino George Packer llama Assange "super-sigiloso, hipersensible, [y] megalomaniaco."

* * Sarah Palin dice que él es "un operativo antiamericano con sangre en sus manos" a quien debemos perseguir "con la misma urgencia con que perseguimos a los líderes de al Qaeda y el Talibán”.

* * El demócrata Bob Beckel (gerente de la campaña de Walter Mondale en 1984) dijo de Assange en la cadena Fox: "Un hombre muerto no puede filtrar ningún material... sólo hay una manera de hacerlo: ilegalmente dispararle al hijo de perra."

* * El republicano Mary Matalin dice que "él es un psicópata, un sociópata... un terrorista."

* * Representante Peter A. King llama WikiLeaks una “organización terrorista”.

¡Y de hecho lo son! Ellos existen para aterrorizar a los mentirosos y militaristas que han traído la ruina a nuestra nación y a otras. ¡Quizás la próxima guerra no será tan fácil porque los papeles se han invertido --y ahora es el Gran Hermano quien está siendo vigilado... por nosotros!
WikiLeaks merece nuestras gracias por dirigir un reflector gigante sobre todo esto. Pero algunos en la prensa poseída por corporaciones han descartado la importancia de WikiLeaks ("poco han emitido eso es nuevo!") o los han descrito como simples anarquistas ("WikiLeaks solo emite todo sin ningún control editorial!"). WikiLeaks existe, en parte, porque los principales medios de comunicación no han sabido estar a la altura de su responsabilidad. Los dueños corporativos han diezmado las salas de prensa, haciendo imposible el trabajo de los periodistas. Ya no hay ni tiempo ni dinero para el periodismo investigativo. En pocas palabras, los inversionistas no quieren que esas historias sean expuestas. A ellos les gusta que sus secretos se mantengan... secretos.
Les pido que imaginen cuan diferente fuera nuestro mundo si WikiLeaks hubiera existido hace 10 años. Miremos esta fotografía.
Este es el Sr. Bush a punto de recibir un documento "secreto" el 6 de agosto del 2001. El título: “Bin Laden Dispuesto a Atacar en los Estados Unidos." En esas páginas decía que el FBI había descubierto "patrones de actividad sospechosa en el país consistente con las preparaciones de secuestro de aviones." El Sr. Bush decidió ignorarlo y se fue a pescar por cuatro semanas.
¿Pero si ese documento hubiera sido filtrado, cómo usted o yo habríamos reaccionado? ¿Qué habrían hecho el Congreso o la FAA? ¿No hubieses habido una mayor oportunidad de que alguien, en alguna parte hubiera hecho algo si todos nosotros hubiéramos sabido del inminente ataque usando aviones secuestrados?
Pero entonces sólo unas cuantas personas tenían acceso a ese documento. Porque el secreto fue guardado, un instructor de vuelo en San Diego que notó que dos estudiantes Sauditas no mostraban interés en los despegues o aterrizajes, no hizo nada. ¿Si él hubiera leído en el periódico la amenaza de Bin Laden, él habría llamado al FBI? (Por favor lea este ensayo del ex-agente del FBI Coleen Rowley, en el año 2002 co-Persona del Año, sobre su creencia de que si WikiLeaks hubiera existido en el 2001, el 11 de septiembre se hubiera prevenido.)
¿O qué hubiera sucedido si el público en 2003 hubiera leído los memorándums "confidenciales" de Dick Cheney cuando presionó a la CIA para que le diera los "hechos" que él quería para construir su falso caso de guerra? ¿Si un WikiLeaks hubiera revelado en ese momento que no existía, de hecho, ninguna arma de destrucción masiva, usted cree que la guerra se habría lanzado--o al contrario habrían habido llamadas para arrestar a Cheney?
La franqueza, la transparencia -- están entre las pocas armas que tiene la ciudadanía para protegerse del poderoso y el corrupto. ¿Qué hubiera sucedido si días antes del 4 de agosto de 1964 --después que el Pentágono había inventado la mentira que nuestra nave fue atacada por los vietnamitas del norte en el Golfo de Tonkin—hubiera habido un WikiLeaks para decirles a los americanos que todo era ficticio? Supongo que 58,000 de nuestros soldados (y 2 millones de vietnamitas) estarían vivos hoy.
Al contrario, los secretos… los mataron.
Para aquéllos que piensan que es incorrecto apoyar a Julian Assange por los supuestos ataques sexuales está siendo engañado, todo lo que pido es que no sea tan ingenuo sobre cómo trabaja el gobierno cuando decide ir tras su presa. Por favor –jamás y nunca crea la “historia oficial”. Y sin tener en cuenta la culpa o inocencia de Assange (vea la naturaleza extraña de las alegaciones aquí), este hombre tiene derecho a fianza y a defenderse. Me he reunido con los directores de cine Ken Loach y John Pilger y el escritor Khan Jemima para pagar la fianza --y esperamos que el juez acepte esto y lo libere hoy.
¿Quizás WikiLeaks podría causar un daño no intencionado a las negociaciones diplomáticas e intereses de los EE.UU. alrededor del mundo? Quizás. Pero ése es el precio a pagar cuando usted y su gobierno nos lleva a una guerra basada en la mentira. Su castigo por portarse mal es que alguien tiene que encender las luces en el cuarto para que podamos ver a lo que nos atenemos. Simplemente no se puede confiar en usted. Así que cada cable, cada correo electrónico que usted escribe es ahora juego limpio. Lo siento pero usted mismo se ha buscado esto. Nadie se puede ocultar de la verdad. Nadie puede trazar la próxima Gran Mentira si saben que podrían ser expuestos.
Y eso es lo mejor que WikiLeaks ha hecho. WikiLeaks, que Dios los bendiga, salvará vidas como resultado de sus acciones. Y cualquiera de ustedes quiénes se unan a mi apoyándolos están realizando un verdadero acto de patriotismo. Punto final.
Hoy estoy en la lejanía con Julian Assange en Londres y le pido al juez que le conceda su libertad. Estoy deseoso de garantizar su retorno a la corte con el dinero de la fianza que le he enviado a dicha corte. No permitiré que esta injusticia continúe sin discusión.

lunes, 13 de diciembre de 2010

YOANI SANCHEZ Y LAS 101 MIL MANCHAS

Por Ernesto Pérez Castillo

Cuando en noviembre supe que la organización CEPOS entregó su premio a la “libertad” a la blodeguera Yoani Sánchez, y que ello representaba una tajada de 300 000 coronas danesas (unos 40 mil euros), sentí que algo olía mal en Dinamarca.
Pero ahora sospecho que el tufo va más allá y recorre toda Europa, pues resulta que, en la Universidad Pública de Navarra, la Fundación Jaime Brunet acaba de premiarla con 36 000 euros más.
La cosa se pone verde cuando uno recuerda que apenas tres meses antes, en septiembre, la Het Prins Claus Fonds le entregaba su premio en la categoría de periodismo, con otros 25 000.
Tal y como uno más uno es dos, 40 mil más 36 mil más 25 es igual a… ¡101 mil! ¡Esta mujer ha descubierto a la gallina de los huevos de oro!
¿¿¿Quién en este mundo –además de ella– puede afirmar que en medio de la crisis mundial –con los bancos europeos cayéndose a pedazos y la gente yéndose al paro o a la calle a lanzar piedras y recibir palos de la policía, sucesos que la Yoani tiene a bien no mencionar jamas–, ha logrado que, en menos de lo que dura el otoño, en sus arcas las ganancias le crezcan por encima de los 100 000 euros???
En tanto que Julian Paul Assange, solo por entregar a cinco periódicos de alcance mundial, y para que la censuraran previamente, información que ya todo el mundo conocía desde antes, recibió de inmediato la sentencia de Mike Huckabee, uno de los más reconocidos comentaristas de la cadena Fox: “Por lo que hizo, cualquier pena inferior a la capital es demasiada ligera”. Es como para tomárselo en serio, pues casi seguramente Huckabee se presentará a la carrera por la Casa Blanca de 2012.
Si fuera poco, ahí está la recomendación que también sobre Assange hizo Tom Flanagan, consejero del primer ministro canadiense: “Barack Obama debería contratar a un asesino”.
¿Por qué mientras Assange debe ser asesinado, a Sánchez le regalan premio tras premio?
Evidentemente, porque la Yoani le está haciendo la tarea a los que deciden qué perro debe morir y qué perro debe recibir su hueso.

MENSAJE DE FIDEL CASTRO A LOS PARTICIPANTES EN EL XVII FESTIVAL MUNDIAL DE LA JUVENTUD Y LOS ESTUDIANTES EN SUDÁFRICA

.Compañeras y compañeros:

Es muy grato para mí y un gran honor acceder a la solicitud que me hicieron llegar de transmitirles un mensaje con motivo del XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que tiene lugar en la Patria de Nelson Mandela, símbolo viviente de la lucha contra el odioso sistema del apartheid.
Cuba fue sede de dos festivales mundiales: el XI, en 1978; y el XIV, en 1997.
Por primera vez el Festival dejaba de realizarse en Europa para hacerlo en un país de este hemisferio.

La decisión fue tomada por la IX Asamblea de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas que tuvo lugar en Varna, Bulgaria, a fines del año 1974.

Eran tiempos diferentes: el mundo se enfrentaba a problemas serios, pero menos dramáticos. Los jóvenes más progresistas luchaban por el derecho de todos los seres humanos a una vida digna; el viejo sueño de los mayores pensadores de nuestra especie cuando era evidente que la ciencia, la tecnología, la productividad del trabajo y el desarrollo de la conciencia lo hacían posible.

En un breve lapso de tiempo la globalización se aceleró, las comunicaciones alcanzaron niveles insospechados, los medios para promover la educación, la salud y la cultura se multiplicaron. Nuestros sueños no eran infundados. En ese espíritu se llevó a cabo el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en el que participó también nuestro pueblo.

En el Consejo General de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, celebrado precisamente en la heroica Sudáfrica a principios de octubre de 1995, se aprobó la realización en La Habana del XIV Festival, en el que participaron más de 12 mil delegados de 132 países. Nuestro país llevaba entonces casi 37 años librando la batalla política e ideológica contra el imperio y su brutal bloqueo económico.

Hasta la década de 1980 no solo existían la República Popular China, la República Popular Democrática de Corea, Vietnam, Laos y Kampuchea, que habían soportado guerras genocidas y los crímenes de los yankis, sino también el campo socialista de Europa y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un enorme Estado multinacional de 22 millones 402 mil 200 kilómetros cuadrados, con enormes recursos de tierra agrícola, bosques, petróleo, gas, minerales y otros. Frente a la superpotencia imperialista, con más de 800 bases militares desplegadas por todo el planeta, se erguía la superpotencia socialista.

La disolución de la URSS, fuesen cuales fueran los errores en uno u otro momento de la historia, constituyó un duro golpe al movimiento progresista del mundo.

Los yankis se movieron rápidamente y extendieron las bases militares y el uso de instalaciones construidas por la URSS para cercar más estrechamente con su maquinaria de guerra a la Federación Rusa, que aún continúa siendo una gran potencia.

El aventurerismo militar de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se incrementó en Europa y Asia. Desataron la guerra de Kosovo y desintegraron a Serbia.

En el ámbito de nuestro hemisferio, aún antes de la desintegración de la URSS, invadieron en el año 1965 a la República Dominicana; bombardearon e intervinieron con fuerzas mercenarias a Nicaragua; invadieron con sus tropas regulares a Granada, Panamá y Haití; promovieron sangrientos golpes militares en Chile, Argentina y Uruguay y dieron apoyo a la brutal represión de Stroessner en Paraguay.

Crearon la Escuela de las Américas, donde no solo entrenaban a miles de oficiales latinoamericanos en conspiraciones y golpes de Estado, sino también familiarizaron a muchos con doctrinas de odio y prácticas sofisticadas de torturas, mientras se presentaban ante el mundo como paladines de “los derechos humanos y la democracia”.

En la primera década de este siglo, la superpotencia imperialista parece desbordarse de su propio cauce.

Los sangrientos sucesos del 11 de septiembre de 2001, en que fueron destruidas las Torres Gemelas de Nueva York ―un episodio dramático en el que perdieron la vida alrededor de 3 000 personas―, y el ataque posterior al Pentágono, vino como anillo al dedo al inescrupuloso aventurero George W. Bush para instrumentar la llamada guerra contra el terror, que constituye, simplemente, una peligrosa escalada en la brutal política que Estados Unidos venía aplicando en nuestro planeta.

Está más que demostrada la bochornosa complicidad de los países de la OTAN con tan repudiable guerra.

Esa organización bélica acaba de proclamar su propósito de intervenir en cualquier país del mundo donde considere que sus intereses, es decir, los de Estados Unidos, estén amenazados.

El monopolio de los medios masivos de información, en manos de las grandes transnacionales capitalistas, ha sido utilizado por el imperialismo para sembrar mentiras, crear reflejos condicionados y desarrollar instintos egoístas.

Mientras los jóvenes y los estudiantes viajaban hacia Sudáfrica a luchar por un mundo de paz, dignidad y justicia, en Gran Bretaña los estudiantes universitarios y sus profesores libraban una batalla campal contra los fornidos y bien equipados cuerpos represivos que, sobre briosos caballos, los atacaban. Pocas veces y tal vez ninguna otra en la historia se vió un espectáculo semejante de la “democracia” capitalista. Los partidos neoliberales gobernantes ejerciendo su papel de gendarme de la oligarquía, traicionando sus promesas electorales, aprobaron medidas en el Parlamento que elevaban a 14 mil dólares anuales el costo de los estudios universitarios. Lo peor de todo fue el descaro con que los parlamentarios neoliberales afirmaron que el “mercado resolvía ese problema”. Solo los ricos tenían derecho a los títulos universitarios.

Hace pocos días, el actual Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, al comentar los secretos divulgados por Wikileaks declaró: “El hecho es que los gobiernos tratan con EE.UU. porque les interesa, no porque les gustemos, no porque confíen en nosotros, y no porque crean que podemos guardar secretos. Algunos gobiernos tratan con nosotros porque nos temen, algunos porque nos respetan, la mayoría porque nos necesita. Todavía somos esencialmente, como se ha dicho antes, la nación indispensable”.

No pocas de las personas inteligentes y bien informadas albergan la convicción de que el imperio yanki, como todos los que lo precedieron, ha entrado en la etapa final y que las señales son irrebatibles.

Un artículo publicado en el sitio Web TomDispatch, traducido del inglés por el sitio Rebelión, expone cuatro hipótesis del probable curso de los acontecimientos en Estados Unidos, y en todas ellas la guerra mundial figura como una de las posibilidades, aunque no excluye que pueda haber otra salida. Añade que definitivamente ese país perderá su papel dominante en las exportaciones globales de mercancías, y en menos de 15 años perdería su papel dominante en la innovación tecnológica y la función privilegiada del dólar como moneda de reserva. Cita que ya este año China alcanzó un 12% frente a Estados Unidos 11% en la exportación mundial de mercancías, y aludió a la presentación por el Ministro de Defensa de China en el mes de octubre de este año del superordenador Tianhe-1A, tan poderoso que, como expresó un experto estadounidense, “liquida la máquina Nº 1” existente en Estados Unidos.

Nuestros queridos compatriotas, al llegar a Sudáfrica, entre las primeras actividades rindieron merecido tributo a los combatientes internacionalistas que dieron su vida luchando por África.

Desde hace 12 años en el vecino Haití nuestra misión médica presta su servicio al pueblo haitiano; hoy con la cooperación de médicos internacionalistas graduados en la ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina).

Allí luchan también por África combatiendo la epidemia del cólera, que es la enfermedad de la pobreza, para impedir que se extienda a ese continente, donde al igual que en América Latina hay mucha pobreza. Con la experiencia adquirida, nuestros médicos han reducido extraordinariamente la tasa de letalidad. Muy cerca de Sudáfrica, en Zimbabwe, en agosto de 2008, de “forma explosiva” estalló esa epidemia según el diario “Herald” de Harare. Robert Mugabe acusó a los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña de introducir la enfermedad.

Como prueba de la total falta de escrúpulo yanki, es necesario recordar que el Gobierno de Estados Unidos entregó armas nucleares al régimen del apartheid, que los racistas estuvieron a punto de usar contra las tropas cubanas y angolanas, que después de la victoria de Cuito Cuanavale avanzaban en la dirección Sur, donde el mando cubano, sospechando ese peligro, adoptó las medidas y tácticas pertinentes que le daban el dominio total del aire. Si intentaban usar tales armas, no habrían obtenido la victoria. Pero es legítimo preguntarse: ¿qué habría ocurrido si los racistas sudafricanos hubiesen utilizado las armas nucleares contra fuerzas de Cuba y Angola? ¿Cuál habría sido la reacción internacional? ¿Cómo habría podido justificarse aquel acto de barbarie? ¿Cómo habría reaccionado la URSS? Son preguntas que debemos hacernos.

Cuando los racistas entregaron el gobierno a Nelson Mandela, no le dijeron una sola palabra, ni qué hicieron con aquellas armas. La investigación y denuncia de tales hechos sería en estos instantes un gran servicio al mundo. Los exhorto, queridos compatriotas, a presentar este tema en el Festival Mundial de la Juventud y
los Estudiantes.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Fidel Castro Ruz
Diciembre 13 de 2010

domingo, 12 de diciembre de 2010

ENTRE EL ESPANTO Y LA TERNURA: ABRAZO POSADA-BOSCH Y LA COLMENITA CON ABRACADABRA

Con apenas veinticuatro horas de diferencia, mediados por la celebración del Día Mundial por los Derechos Humanos, dos acontecimientos pudieran mostrar al mundo los muchas veces ocultos rostros de la verdad y la justicia.

En la noche del 9 de diciembre de 2010 se presentaban en la ciudad de Miami las memorias de Orlando Bosch, autor confeso de numerosos actos terroristas. La presentación del libro de Bosch convocó a varios de sus admiradores, entre ellos a quien lo acompañara en la autoría del atentado contra un avión civil cubano que costó la vida a 73 personas: Luis Posada Carriles.

Poco después, en La Habana, la Sala Covarrubias del Teatro Nacional acogía el 10 de diciembre el espectáculo Abracadabra, protagonizado mayoritariamente por niños. Su director es Juan Carlos Cremata, hijo de uno de los tripulantes del avión que derribaron Bosch y Posada. Pero “Abracadabra” no habla del terrorismo, ni de la venganza, como no lo pueden hacer niños educados por un hombre como Cremata en el amor a José Martí. Abracadabra es el más hermoso e inquietante alegato que pudiera concebirse por la libertad de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos cuya misión era precisamente evitar actos como los que festejaron en Miami este 9 de diciembre.

Abracadabra nos enseña divertidamente qué es ser maestro, y cómo vencer nuestras propias limitaciones para educar en la justicia y la verdad; para hacernos ver a todos que nada es suficiente hasta que Gerardo, Antonio, René, Fernando y Ramón no estén libres. Más allá de su enorme valor para movilizar a favor de la causa de Los Cinco, hay en ella una lección sobre el sentido del arte cuando lo acompaña la ética. El uso de la música en Abracadabra es magistral, sólo la relectura que hace Cremata de una obra tan cercana y trascendente como la del trovador Silvio Rodríguez merecería una profunda reflexión más allá de cualquier coyuntura.


Todo está pensado en Abracabra para movilizarnos, por eso la carta de Gerardo Hernández Nordelo, incluida en el programa de mano de la obra, debe alcanzar vida propia. En ella están las claves para comprender quiénes son los mayores cómplices de la injusticia que se ceba contra nuestros cinco heroicos hermanos. Gerardo, a pesar de ser con el que más se ha ensañado el sistema judicial norteamericano, no habla allí de su caso, sino que al describir cómo -gracias al aparato de dominación mediática- “nuestro andar siempre ha sido y será cuesta arriba”, nos señala cuál es la esencia de esta lucha de la ternura contra el espanto.

ASÍ REPRIME EL GOBIERNO BRITÁNICO A LOS ESTUDIANTES

Ayer, viernes 9 de diciembre, fui con un grupo de doctorados y profesores del Goldsmiths College, University of London, a la manifestación organizada en contra de los recortes en educación y el aumento de un 300% en las tasas universitarias propuestos por el gobierno británico.

Fue un día soleado y frío. Eran las 12 y media de la tarde cuando comenzamos a andar desde la plaza de Trafalgar hacia Parliament Square.

La policia había cortado varias calles, por lo que tuvimos que dar un rodeo para llegar hasta ahí. Una vez allí estuvimos cantando, andando, hablando con desconocidos, compartiendo impresiones, leyendo las pancartas de la gente (’Even Sadam Hussein believes in free education’, ‘No ifs no buts no education cuts’, ‘The Libcons have put the N in the CU*TS’…).

Tras una hora, decidimos irnos a tomar un te, café, cerveza en algún pub cercano. Al intentar salir nos dimos cuenta que la policía había bloqueado todas las salidas de la plaza. Había filas de antidisturbios (’riot police’) que, en un primer momento, dejaban entrar gente pero no salir. De este modo, miles de personas estaban confinadas en la plaza (táctica policial que aquí se llama ‘kettle’). Preguntamos muy educadamente a los policías si habia alguna calle por la que se pudiera salir. Nos enviaban de una a otra diciendo que sí, que era posible; siempre resultaba mentira. Preguntamos que cuánto tiempo iba a durar este encierro forzoso y nos decían que no sabían, que ‘un buen rato’.

Había policias amables y había policias terriblemente agresivos. Una amiga que esta en Inglaterra con una visa de estudiante se puso muy nerviosa, se puso a temblar y llorar preocupada por lo que pudiera pasar.

Resignados, nos quedamos en una esquina de la plaza observando lo que ocurría a nuestro alrededor: había gente que bailaba al son de tambores o de mísica techno, gente que corría, gente confundida por la situación. Corrían por todos los lados informaciones contradictorias.

En una esquina vimos como una masa de gente intentaba romper el cordón policial sin éxito. Escuchamos los cánticos de los estudiantes. Había muchos jovenes estudiantes de unos 18 años de distintas partes de Inglaterra: Manchester, Liverpool, Sussex. El frío empezaba a apretar así que nos pusimos a andar y bailar para no quedarnos entumecidos. Nos llegaban mensajes de apoyo de ‘fuera’ (muchos amigos querían unirse a nosotros pero ya no les dejaban, así que se manifestaban en otras zonas).

Se puso a anochecer. Tras horas de pie en el frío empecé a sentirme como un zombie. Nos pusimos a hacer hogueras con lo que encontrábamos: hojas, pancartas. Arrancamos ramas de los arboles, gente quemó bancos, una garita de seguridad que despedía humo negro. Hacíamos las hogueras con gente que no conocíamos, sin hablarnos, sin preguntarnos los nombres ya o de donde veníamos, era una acción mecánica, silenciosa, común y anónima. Con la noche la confusión y la tensión aumentaron. Te sentías como una rata enjaulada.

Había grupos de jóvenes que se dedicaban a pegar a gente que encontraban sola, a periodistas solos, a otros jóvenes. Estos jóvenes no eran de la manifestacion, se decía (y me lo creo) que habían sido introducidos por la policía para quebrar a los manifestantes. Actuaban con mucha eficacia: muy rápido para que los demás no pudieramos reaccionar. Golpeaban a alguien que veían solo y se iban corriendo, perdiéndose en la multitud. Vimos a un chico muy joven sangrando en la cara tras una de estas breves pero intensas palizas. Otro chico con el ojo morado superhinchado. Muchos empezamos a asustarnos. Nos pusimos cerca de unos policías en una zona que parecía más tranquila. Intentamos repetidamente razonar con los policías, sin éxito (aunque según iban pasando las horas te hablaban más y más, se explicaban más y más).

De repente, un grupo de manifestantes intentó entrar en uno de los edificios que dan a la plaza (el edificio del Tesoro). La música tecno retumbaba por todas partes. Intentaron derribar una puerta y rompieron ventanas.

Todo fue bien filmado por muchas camaras de televisión y bien iluminados por un foco desde un helicoptero. La policía dejó que esto ocurriera durante una media hora, para que se filmara bien, y luego empezaron a cargar. La gente se puso a correr hacia nosotros por lo que estabamos en un sandwich entre los que venían en estampida y las líneas de policía que teníamos detrás. Muchos jóvenes se pusieron a llorar y rogar a los policías que nos dejaran salir, que nos iban a aplastar. Se negaron.

Tras un tiempo de tensión la situación pareció calmarse. Nos pusimos a cantar villancicos. Preguntamos a los policías si creían que deberíamos irnos a otra zona de la plaza. Nos dijeron que no, que mejor que nos quedáramos ahí. Unos chicos de Manchester razonaron con ellos que tenían que coger un autobús común para volver a casa. Pareció que les iban a dejar salir si mostraban el ticket de bus. Como tenían tickets de más, nos los pasaron. Parecía que íbamos a poder salir cuando de repente se pusieron a cargar contra nosotros dándonos bastonazos. Gritaban ‘¡Muévanse, muévanse!’ pero sin especificar donde por lo que si te movías hacia donde no querían, te daban un bastonazo.

Nos fuimos todo lo rápido que pudimos hacia otra zona de la plaza. Allí la masa estaba muy compacta, uno casi no se podía mover. En una línea policial empezaron a dejar salir a la gente uno a uno. La gente empujaba hacia allí por lo que cada vez estabas más y más aplastado. Mucha gente empezó a tener ataques de ansiedad, intentábamos entonces dejarles sitio para respirar. Gente empezó a romper unas ventanas y hubo otra carga policial que nos apretujo aún más. Por suerte a nosotros esto nos empujó más hacia la salida. Estábamos como sardinas en lata.

Los policías en el cordón policial se ponían a hablar con los manifestantes como si se pudiera tener un dialogo. Los manifestantes pasaban de ellos. Algunos de nosotros conseguimos llegar a la salida, nos registraron. El chico delante de mí llevaba una bufanda por el frío alrededor de la cara. La policía se puso muy violenta con él diciendo que no se tapara la cara, agarrándole por los brazos, apuntándole con el dedo.

Y le dijeron que por hacer eso le devolvían a la cola (y lo hicieron). Comunicamos esto a la gente, que no se taparan la cara y que no se preocuparan que no estaban tomando fotos (había una cámara pero no la usaban).

Pasamos por más policías a caballo y esperamos a nuestros amigos a cierta distancia. Una policía se acerco y nos preguntó con educación inglesa: ‘Qué, habéis pasado una buena tarde?’. Se me ocurrieron muchas cosas que contestarle, pero la miramos en silencio y se fue sonriendo. Gente donde estábamos gritaba “¡Dejadlos salir!”. Tras un cuarto de hora, nos dimos cuenta que ya no salía nadie. Preguntamos y nos dijeron que habían cerrado esta salida, que la próxima salida era en el puente de Westminster y que nos fuéramos. Se nos encogió el corazón por tener que irnos sin nuestros amigos.

Conseguimos hablar con ellos por teléfono. Algunos lloraban desesperados y nos pedían que les ayudáramos que era insoportable. Les oíamos gritar desde donde estábamos: “¡Déjennos salir!”. No podíamos hacer nada. En esos momentos sentía un odio intenso, algo que nunca había sentido antes - no podía soportar mirar a policías ni a la gente superburguesa, de compras en la zona de Victoria. Este odio me duro un par de horas.

Mudos, nos fuimos a un pub a esperar. Allí encontramos a otros amigos que habían conseguido salir. Nos abrazamos fuerte con gente a la que apenas conocemos. Nos pusimos muy emocionales. Lloramos. Reímos.

No habíamos comido nada desde las 12. No podíamos comer, sí bebimos cerveza. Llamamos a todo el mundo para contarles, sentíamos una gran necesidad de hablar. Nos llamaban profesores preocupados por los demás con los que no podían contactar. Muchos nos dijeron que estaban escribiendo cartas a la BBC porque cómo estaban dando las noticias era lamentable. Otros, que estaban escribiendo quejas a la policía por lo anti-democrático de su táctica de encierro.

Horas después, nuestros amigos que habíamos dejado nos contaron por teléfono y mensajes que la policía empez a cargar contra ellos cuando les dejamos y a empujarlos hacia el puente de Westminster. Allí estuvieron miles de personas dos horas más totalmente apretujados. Tras nueve horas de encierro, la gente se empezó a hacer pis encima. Una amiga fingió un desmayo para conseguir salir. Por ahora no nos han contado mucho mas, estaban en estado de shock por lo que vivieron en ese puente.

Tras estos eventos, varias reflexiones iniciales:
-La policía crea estas situaciones de encierro y humillación constante para provocar violencia (y no al revés).
- Todo esta perféctamente coreografiado para los medios de comunicación (hoy sólo hablan de la supuesta violencia de los manifestantes - unas ventanas rotas y el ataque al coche del príncipe Carlos).

Me alegro de haber estado en Parliament Square ayer. Hoy muchos nos sentimos todavía entumecidos pero fuertes, con muchas ganas de pensar y de hacer.
(Tomado de Escolar.net)

viernes, 10 de diciembre de 2010

CONMEMORAN EN LA HABANA ANIVERSARIO DE LA APROBACIÓN DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Toda una fiesta juvenil en el parque Villalón de Calzada entre C y D, en saludo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos

                                              portan fotos de las victimas de la voladura del avión cubano en Barbados, acto preparado por grupos terroristas amparados y asalariados por los sucesivos gobiernos de los  EE.UU. 
                                          
                                                    llevan  fotos de victimas del terrorismo de los EE.UU contra Cuba y de los cinco héroes cubanos prisioneros en los Estados Unidos, por denunciar actos terroristas contra Cuba.





Por Roberto Suárez