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viernes, 3 de julio de 2015

LA EPIDEMIA UNIVERSAL DEL RUIDO LLEGO A BAYAMO



 



En Bayamo, como en otras ciudades de la Isla, el ruido se ha convertido en un elemento no deseado pero que persiste en el entorno, provocando disgusto en buena parte de la población.

El ruido se manifiesta de disímiles maneras. Por ejemplo, en qué estará pensando un chofer cuando, con total desenfado e insensibilidad, toca el claxon de su vehículo a las cuatro o cinco de la madrugada?

Un conductor de vehículo que se respete y respete a la ciudadanía es incapaz de producir ese ruido inesperado y contraproducente, que afecta a los que duermen en sus hogares.

Otros choferes aunque no usen el claxon a horas no adecuadas, dejan el vehículo con el motor en marcha, ocasionando también molestias a los vecinos que reciben ese tratamiento irrespetuoso.

No es solo el ruido procedente de los automotores, hay otro que para algunos es el peor, se trata de la emisión de música desde ciertos hogares con un volumen que traspasa las fronteras personales.

Es una epidemia la que se sufre en algunas partes de Bayamo, en las que vecinos muy amantes de la alegría y la música, se empeñen en obligar a escuchar lo que ellos quieren a los demás que no se lo han pedido.

A veces el asunto se torna tenso porque lamentablemente algunos ciudadanos no tienen consideración de sus semejantes y se afanan en poner todo el volumen a sus equipos.

Lo más negativo de todo esto es que en casas vecinas puede haber algún anciano enfermo y un niño recién nacido, quienes no tienen la culpa de vivir en esa zona pero reciben la agresión sonora.

Pero hay más en este feo tema del ruido, algunos llaman a otros de esquina a esquina, desconociendo las más elementales reglas de urbanidad que todos debemos cumplir.

Es casi común el hecho de algunos que hablan demasiado alto al borde de las puertas o ventanas de sus vecinos, molestando la tranquilidad de los mismos, muestra de falta de educación y de respeto.

Hay disposiciones en ese sentido que se incumplen y en este sentido la familia debe desempeñar un activo papel en el adecuado comportamiento de los integrantes de la misma.

Dice el diccionario: ¨¨"el ruido de la calle; el ruido del tráfico; el ruido, por su incidencia sobre las personas, es una de las principales causas de malestar social".

He aquí otra referencia sobre el tema: ¨¨El ruido es la sensación auditiva inarticulada generalmente desagradable´´.

¨¨En el medio ambiente, se define como todo lo molesto para el oído o, más exactamente, como todo sonido no deseado¨¨.

¨¨Desde ese punto de vista, la más excelsa música puede ser calificada como ruido por aquella persona que en cierto momento no desee oírla¨¨.

martes, 30 de junio de 2015

SINDO GARAY: SIEMPRE EN LA MEMORIA DE LAS BAYAMESAS




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Dentro del panorama de la música bayamesa, han brillado muchos intérpretes que nacidos en otras regiones cubanas, impregnaron de buen gusto los diversos centros culturales donde se presentaron.

Para suerte de los bayameses, algunos de esos cantantes hicieron historia en los predios de esta ciudad, cuya población los acogió con mucho cariño y respeto.

Sitios como el Cuco Bar, el Mayin Club, el Cabaret Bayam, tiempos más atrás aquel lugar llamado el Soda y el Papis Bar, fueron testigos de sus presentaciones en las que ponían todo el empeño para triunfar.

Puede decirse que aquella fue una época de oro de la canción en Bayamo, donde estos intérpretes hacían gala de su talento, siempre acompañados por el aplauso del respetable público.

Y es que nuestra ciudad es poseedora de una trayectoria musical nada despreciable, dada la impronta de autores y compositores que no dejaron en el olvido de la esencia de un tema como La Bayamesa.

Esa canción ha sido inspiradora para la irrupción de nuevos temas de vertiente romántica, que constituyen bandera en el camino de proclamar las virtudes del amor acompañadas por la música.

Uno de esos cantantes que anduvo por estas calles removiendo las piedras que las poblaban entonces quedó tan impresionado con las mujeres de esta comarca, que la musa inquieta le floreció.

Y es muy alentador que las féminas de esta ciudad hayan inspirado a un hombre como Sindo Garay que, enamorado de una de ellas, le compuso una bella obra que ha quedado para la posteridad: Mujer bayamesa.

No hay duda de que Sindo también tiene la autoría de Perla Marina, esa hermosa composición que a pesar del paso del tiempo se escucha cada vez mejor y más estimulante aún en voces de cantantes jóvenes.

Ya Bayamo había escuchado ese precioso poema de amor convertido en canción y que para suerte nuestra ha llegado hasta nuestros días con el nombre de La Bayamesa, nacida el 27 de marzo de 1851.

Aunque Sindo Garay vio la luz en Santiago de Cuba, amó tanto a Bayamo  y a sus mujeres, que decidió que sus restos descansarán definitivamente en el campo santo de la Ciudad del Himno Nacional Cubano.

Para los ciudadanos bayameses es un honor custodiar los restos del bardo, cuyas piezas siguen dándole la vuelta al mundo por la belleza de sus letras, erigiéndose Sindo Garay en orgullo de los cubanos.

Claro que hay otros buenos cantantes que por aquí anduvieron cantando hermosos versos hechos canciones, pero de esos, que también son añorados por el pueblo de Bayamo, hablaremos en otra ocasión.

domingo, 28 de junio de 2015

CARLOS BLANCO: UN CABALLERO DENTRO Y FUERA DEL CAMPO DE PELOTA





Bayamo no solo se ha distinguido por tener en su seno a grandes patriotas reconocidos por todos los cubanos, debido al aporte hecho a la emancipación nacional desde aquel 10 de octubre de 1868.

Ha habido otras facetas de la vida que han contado con nombres importantes que también enaltecieron a esta ciudad, que recuerda con cariño su paso por esta tierra nuestra.

Uno de ellos, Carlos Blanco, pelotero de los buenos, dejó una estela de admiración por cuanto diamante pisó, tanto en Cuba como en el extranjero, lo que le granjeó muchas amistades.

Bayamo sabía que en él había un extra clase en el deporte de las bolas y los strikes, por lo que apreció en su justa dimensión toda la grandeza de este pelotero desde la cabeza a los pies.

En la década del 40 jugó para los Leones de La Habana, desempeñándose en la primera base, en esos años viajó a México país en el que fue nómina de Los Búhos de Nuevo Laredo.

En el año 1944, jugando para ese equipo azteca, conectó once triples, impulsó 81 carreras, ponchándose solo en once ocasiones en 341 veces al bate, lo que demuestra su gran calidad en el deporte nacional cubano.

Carlos había nacido en Bayamo el 25 de abril de 1914 y la pasión de su vida fue la pelota, en la que llegó a jugar además con los equipos Marianao, Santa Clara y Almendares.

Según las estadísticas de entonces, Carlos Blanco concluyó su vida activa e la pelota en el año de 1954, a los 40 años de edad, pero no se apartó de este deporte de manera definitiva.

Al triunfo de la Revolución se incorporó activamente al fomento de este deporte en Bayamo y en la década del 60 integró cuatro equipos de niños de diferentes barrios de la ciudad.

Se le veía feliz en esa labor, distribuyendo guantes, pelotas, uniformes, calzado para que los pequeños desarrollaran sus aptitudes en el terreno de juego, siempre pensando en escalar posiciones en este deporte.

Su casa, en la calle Hermanos Marcano se convirtió en el centro de sus actividades y disfrutó mucho en ese trabajo de afianzar el amor de los niños por el deporte que distingue a los cubanos.

Recordar a Carlos Blanco, cuando en este pequeño homenaje faltan detalles importantes de su vida, es un honor para los bayameses, quienes jamás olvidarán su acendrada cubanía y su sonrisa en cada momento.

martes, 23 de junio de 2015

FRANCISCO VICENTE AGUILERA: EL INOLVIDABLE PATRIOTA BAYAMÉS





Cuando resaltamos la trayectoria de los hombres que fundaron a la nación cubana crecemos espiritualmente, nos mejoramos en los sentimientos porque no los dejamos morir en la memoria.

Muchos fueron los que un día se atrevieron a enfrentar a los que mancillaban a nuestra tierra, tiñéndola de sangre, la que brotaba de las heridas provocadas por los latigazos y la que salía de la manigua.

 


Latigazos que se estrellaban en la humanidad de los esclavos de manera cruel, inmisericorde y la de la manigua, originada en la lucha frontal de los cubanos que un día dijeron basta a la ocupación colonial.

Para eliminar las consecuencias de los latigazos contra los esclavos y detener el derramamiento de sangre de aquellos buenos cubanos, se alzó en fecha memorable aquel abogado empeñado en independizarnos.

Dentro de aquel grupo de osados, de valientes nacidos en cuna de oro, que prefirieron los rigores de la guerra a vivir en la opulencia y de espalda al sufrimiento de los semejantes, estaba Francisco Vicente Aguilera.

Nunca será demasiado poner en lo más alto de la dignidad cubana a este hombre, patriota, que dejó a un lado su fortuna para sentirse afortunado por poder luchar por la emancipación de esta tierra maravillosa.

Nunca será demasiado expresar los sentimientos que llevaron al prócer a sumarse como un modesto soldado a la epopeya del 68, cuando encabezaba aquel movimiento y se sumó a Céspedes en día memorable.

Y es que hombres como Aguilera jamás estará en el olvido, porque la luz que irradia este ilustre bayamés nunca perderá su brillo, pues su historia está escrita no solo en páginas de papel, también en la sangre cubana.

El 23 de junio de 1821 veía la luz por vez primera en Bayamo este cubano enorme, proveniente de una familia muy rica de la región que le dotó de las posibilidades de estudiar graduándose de abogado.

Aguilera viajó a otras naciones de Europa y también estuvo en Estados Unidos, sitios en los cuales observó los avances alcanzados por esas regiones y al volver a 
Bayamo gestionó proyectos para su avance.

Siendo presidente de la primera Junta Revolucionaria de Oriente, no puso obstáculo alguno para que Carlos Manuel de Céspedes asumiera la dirección del movimiento independentista.

Cuando la división hacía mella entre los luchadores revolucionarios, apoyó  a Céspedes en aquella etapa de intrigas y pujas por el poder, dando un ejemplo de lealtad y fidelidad al Hombre de La Demajagua.

Hoy se cumplen 194 años del nacimiento de Francisco Vicente Aguilera, el más desprendido y modesto de los próceres y fundador de la nación cubana.