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jueves, 29 de enero de 2015

FRANCISCO MACEO OSORIO: PATRIOTA ENTERO





En la zona de Los Horneros, perteneciente a las montañas de Guisa, hay una modesta tumba que guarda los restos de uno de los más grandes hombres de aquella generación que propicio el levantamiento en La Demajagua.

Había nacido en Bayamo el 26 de marzo de 1828. Estudio en su ciudad natal, La Habana y España donde se recibió de Licenciado en Legislación y Jurisprudencia.

Era un hombre valiente y no vacilo en asumir una posición independentista, sumándose a las huestes cespedianas, que ya habían sufrido el revés de Yara desde donde se dirigieron hacia Bayamo.

Ya desde tres años antes del épico alzamiento, Maceo Osorio había tenido conversaciones con otros ilustres hombres de la ciudad en las que hablaban de la necesidad de despojar a la Isla de la tutela de España.

Desde mucho antes del 10 de octubre de 1868 existían diferencias entre Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Maceo Osorio, las que posteriormente se hicieron más notorias.

Aun asi el Padre de la Patria le confirió nombramientos importantes como Teniente General y Secretario de Guerra y Marina, pero estas decisiones de Céspedes no le hicieron disminuir las contradicciones con este.

Los historiadores deben hurgar mas para encontrar las razones de esa enemistad con Carlos Manuel de Céspedes que llego a prohibirle la entrega de un pasaporte para que este saliera del país.

Este es un ejemplo de las contradicciones que rodearon a estos grandes hombres que teniendo el ideal de una patria libre, confrontaron en el plano personal perjudicando la unidad de los revolucionarios.

Estos problemas, sin embargo, no disminuyen el aporte de Francisco Maceo Osorio a las ansias de libertad e independencia de los cubanos y esa es la verdad histórica que debemos reconocer.

Y como la historia es veleidosa, cuando se produce el fallecimiento de Maceo Osorio debido a la fiebre perniciosa, es Carlos Manuel de Céspedes quien despide el duelo del Mayor General del Ejército Libertador.

Desde el 6 de noviembre de 1873, a orillas del rio Guama, en Los Horneros, Guisa, reposan los restos de uno de los patriotas de la gesta emancipadora cubana: Francisco Maceo Osorio.

jueves, 8 de enero de 2015

LA QUEMA DE BAYAMO





Hay fechas patrias que conmueven, que generan sentimientos de orgullo, que nos hacen crecer como seres humanos habitantes de una tierra extraordinaria, bella y con una estremecedora historia.

Bayamo es todo eso y mucho más. Es sol para la oscuridad. Es aliento para los desanimados. Es insoslayable por lo vivido. Es, en fin, un crisol en el firmamento.

Y de su gente, qué decir? Personas que valoran la inmensidad del sitio donde nacieron y viven, que sustentan ese amor por el terruño en cada amanecer, en cada anochecer, en cada instante de la vida.

Y este es uno de esos días en los que la memoria no se deja moler por el paso del tiempo, esta se mantiene intacta en su esencia, pero agregando valores que la hacen grandiosa.

12 de enero y la evocación de aquel hecho toma características muy hondas en los corazones de los bayameses, quienes saben de la trascendencia de lo sucedido.

Y a la luz de los años transcurridos de la épica acción, podemos preguntarnos muchas cosas inherentes a lo que se vivió hace 146 años.

¿Cuántas personas derramaron lágrimas al tener que decidir ante el supremo acto de quemar sus viviendas y marcharse al monte, desprovistas de sus propiedades?

¿Cuántos de aquellos bayameses habrán tenido sus dudas acerca de la importancia de quemar la ciudad antes de que cayera nuevamente en manos de los colonialistas?

¿Cuánta riqueza se perdió entre las llamas de la libertad aquel día en que se apostó por el fuego como herramienta de lucha contra el poder colonial español?

No hay duda, se perdió mucho de lo material existente, se perdió el techo de los bayameses, pero se ganó en virtud, en patriotismo, en grandeza.

Aquel fue un heroico llamado de la conciencia de un naciente pueblo en revolución, que había nacido en estas tierras como llama de libertad de todos los cubanos.

lunes, 5 de enero de 2015

A LA MEMORIA DE EDUARDO ROSILLO







No guardo con exactitud la fecha en que por primera vez hablé con Eduardo Rosillo.

Fue en Bayamo y salía del hotel Royalton, ubicado en la Plaza de la Revolución, acompañado por su esposa.

 

Nunca olvidaré ese instante pues al presentarme con trabajador de Radio Bayamo noté en él la alegría de encontrarse con un colega del sector oriundo de la ciudad.

Naturalmente que luego tuvimos otros encuentros, tanto en La Habana como en la Ciudad Monumento Nacional, que siempre lo acogió con mucho cariño.

Hombre de una simpatía enorme en el pueblo cubano, en una ocasión, de las tantas en Bayamo, me pidió que lo llevara a la casa del doctor Hugo Estrada, por sugerencia de su primo, otro médico, Galainena.

De ese encuentro con el doctor Estrada surgió una sincera amistad, que hizo visitarle cuantas veces venía o pasaba por nuestra ciudad bayamesa.

Recuerdo una simpática anécdota acontecida en plena calle Máximo Gómez, frente a la casa del doctor Hugo Estrada, en una reunión de amigos, en la que el ron también tuvo su protagonismo.

Se hablaba de muchos temas, especialmente de música, el plato fuerte que distinguía a Rosillo y de la cubana en particular, que defendió a capa y espada.

En ese momento llegó al lugar un conocido animador de entonces, que presentaba el espectáculo del cabaret Bayam y que respondía por el apellido de Valdés, personaje que vestía siempre de traje y corbata.

Amigo de Hugo, Valdés dijo que se había enterado de la presencia de Rosillo en Bayamo y quería saber donde estaba pues él había sido su maestro de locución en La Habana.

Todos quedamos boquiabiertos con esa noticia, pero los presentes le seguimos la corriente y comenzamos a interrogar a Valdés acerca de esa historia sobre sus clases a Rosillo en cuanto a locución.

Dijo que lo había conocido en La Habana y que le cayó bien desde que escuchó su voz al conversar en un sitio no especificado de la capital cubana.

Valdés se deshizo en comentarios sobre las posibilidades de Rosillo como locutor y manifestó su alegría por haberle ayudado para llegar a trabajar como tal.

El auditorio seguía ensimismado con aquellas expresiones de Valdés pues ponía mucho énfasis en lo que estaba diciendo, con seguridad y con la confianza de ser creído por los presentes.

Luego de empinar el codo en más de una ocasión, Valdés le preguntó al doctor Hugo Estrada donde estaba hospedado Rosillo para ir a saludarlo en esa estancia bayamesa del afamado locutor.

Hugo le preguntó: ¨¨Valdés tú realmente conoces a Eduardo Rosillo?¨¨

La respuesta fue tajante: ¨¨claro compadre, dime donde está?¨¨.

El médico se levantó de su silla y le dijo: Este que está aquí, a mi lado, es Eduardo Rosillo Heredia, mi amigo el locutor de Radio Progreso.

Valdés casi se atraganta con el ron.

Aquello se vino abajo entre carcajadas.

Valdés no lo conocía.
 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

LA NOTICIA DEL AÑO EN CUBA Y ESTADOS UNIDOS





Confieso que creí estar en las brumas de un sueño.

Sí, porque los acontecimientos de este 17 de diciembre parecían estar más lejanos en el tiempo.

Relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba es un hecho que nadie esperaba en este último mes del año 2014.

Pero si ese acontecimiento era una quimera hasta ahora, también lo era la posible liberación de los tres héroes cubanos presos en Estados Unidos por combatir el terrorismo contra Cuba desde Miami.

Y más porque entre los tres cubanos estaba uno sancionado a dos cadenas perpetuas más 15 años de cárcel.

Gerardo Hernández corría el riesgo de morir en prisión y de existir otra vida, también perecería, pero si llegaba a sobrevivir, tendría entonces que cumplir 15 años más de encierro.

Los presidentes de ambos países, Barack Obama y Raúl Castro, hicieron los anuncios correspondientes para anunciar al mundo el resultado de las conversaciones sostenidas, con la anuencia de la Santa Sede.

Ya en ese instante millones de cubanos llegaban a la emoción pues la lucha por el regreso de los héroes estaba pactada hasta las últimas consecuencias.

Ha sido un día marcado por la historia porque dos gobiernos en pugna por divergencias ideológicas, acaban de realizar conversaciones al más alto nivel con el interés de resolver los problemas que los alejan.

Como consecuencia de esos encuentros, el contratista Alan Gross ya está con su familia en Estados Unidos y los tres héroes cubanos pasarán las fiestas de fin de año con sus madres, esposas e hijos.

Cuando leí los editoriales del periódico norteamericano The New York Times, imaginé que algo se estaba tramitando entre los dos gobiernos, dada la influencia de ese diario en la política de Estados Unidos.

El mundo entero ha reaccionado positivamente a las informaciones acerca del anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

Han sido más de cincuenta años de desencuentros, de política irracionales contra la Isla, de aliento para la deserción de los profesionales de la salud y de multas a bancos de de diversos países.

Las palabras del presidente norteamericano reconociendo la ineficacia de la política hacia Cuba, a pesar del bloqueo y de las acciones para subvertir el orden establecido en Cuba, son una muestra de sensatez.

No debe haber complejo alguno en reconocerle a Obama su valentía y su osadía al conversar telefónicamente con Raúl, una señal del cambio de época en el pensamiento del presidente norteamericano.

Ya los héroes cubanos están en la patria envueltos en la alegría que expresa el pueblo de la Isla, que sabía de la inocencia de Los Cinco, dos de las cuales ya habían regresado.

Queda mucho trabajo que hacer, un aspecto de los cuales tiene que ver con la denominación de Cuba como país promotor del terrorismo, una decisión carente de veracidad sostenida hasta ahora por Washington.

Por supuesto que hay detractores de aquel lado de la orilla, muchos de los cuales han estado viviendo de la llamado industria del anti castrismo por más de medio siglo.

Pero al final la luz esta brillando al final del túnel.

Esa luz que debe convertirse en una relación de confianza entre las dos naciones, ilumina al pueblo cubano y al pueblo norteamericano, que deben ser los grandes vencedores en este conflicto.