Amnistía Internacional ha denunciado este jueves que en España persisten las “torturas y malos tratos” y que las investigaciones sobre ellas “siguen siendo inadecuadas”. Además, la organización ha criticado que España “no escuche” las recomendaciones de la ONU y otros organismos internacionales sobre la definición de tortura que figura en el Código Penal y se niegue a abolir la detención en régimen de incomunicación.
Estas son algunas de las principales denuncias sobre España incluidas en el Informe Anual 2011 sobre El estado de los Derechos Humanos en el Mundo, que este año se centra en la denuncia de las violaciones a la libertad de expresión, un derecho que “va a ser crucial” en el desarrollo de las revoluciones democráticas del norte de África.
“Estas revoluciones en favor de los Derechos Humanos, sociales y políticos nos sitúan en el umbral de un verdadero cambio histórico”, ha señalado el director de AI España, Esteban Beltrán, quien ha advertido no obstante, que el éxito de estas revoluciones “pende de un hilo”.
En el apartado sobre España, el informe destaca que han continuado las denuncias de tortura y malos tratos a manos de “funcionarios encargados de hacer cumplir la ley” y que no se han tomado medidas para recopilar y publicar datos sobre los casos que pudieran suponer violaciones de los derechos Humanos de personas bajo custodia policial.
Además, destaca el informe, la última reforma del Código Penal no ha escuchado las peticiones del comité de la ONU contra la Tortura para que se modifique la definición de tortura que distingue entre atentado “grave” de tortura y atentado que no es grave. En cuanto a las medidas antiterroristas, AI lamenta que se siga aplicando la detención en régimen de incomunicación de personas sospechosas de actividades terroristas y que el Gobierno haya rechazado las recomendaciones de la ONU para abolir esta forma de detención.
El informe detalla asimismo varios casos en los que denuncias de torturas y malos tratos se han desestimado o cerrado sin profundizar en la investigación de los hechos. Otro apartado destacado en el informe es el relativo a los Derechos de la Infancia, en concreto sobre el internamiento de menores con problemas sociales o de conducta en centros en los que se producen casos de “castigos corporales, aislamiento, prescripción indebida de medicamentos y asistencia médica insuficiente”.
En este asunto destaca, una vez más, la negativa de las autoridades españolas a ajustar plenamente la legislación y las normas administrativas de todas las Comunidades Autónomas a la Convención sobre los Derechos del Niño. En el apartado dedicado a las situaciones de racismo y discriminación, AI denuncia la “detención preventiva” de ciudadanos extranjeros y la falta de una estrategia nacional para combatir el racismo, pese a que esta contemplado en el Plan Nacional de Derechos Humanos de 2008.
Así, destaca las disposiciones aprobadas por varios municipios que prohíben el uso del velo integral en edificios municipales o la moción aprobada por el Senado por la que se insta al Gobierno a prohibir su uso en espacios y acontecimientos públicos. La no derogación de la Ley de Amnistía de 1977 y el hecho de que la reforma del Código Penal no incluya la definición de delitos de derechos internacional como la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial, son otros asuntos que AI cuestiona de España.
En el capítulo de avances, la organización destaca la nueva definición de trata de seres humanos contemplada en la Ley, aunque lamenta que “no siempre se respete en la práctica” el derecho a un periodo de recuperación y reflexión de los extranjeros en situación irregular que pudieran haber sido víctimas de trata.
Tomado de Cambios en Cuba
1. Ocultar la verdad, que los intereses económicos son la causa.
2. Poner a la víctima como agresor y culpable y al agresor como el defensor de la justicia.
3. Desprestigiar a las víctimas.
4. Monopolizar la información.
5. Ocultar la historia.
Estas estrategias se han vuelto a aplicar contra Libia, una revuelta espontánea rápidamente transformada en guerra civil, aprendiendo del caso Egipto, en el cual, aún existe el peligro de que se les vaya de las manos. Podemos decir: Nada en política cae del cielo.
1. Ocultar la verdad, que los intereses económicos son la causa. Los imperialistas siempre tienen que persuadir a la opinión de que ellos no actúan para obtener beneficios económicos, sino para eliminar una grave amenaza, será Sadam Husein, Bin Laden, el comunismo, las FARC, las drogas, o cualquier otra excusa. Dicen que sus guerras son para liberar al pueblo del tirano, o para evitar que utilice armas de destrucción masiva, para defender los derechos humanos, para evitar el bombardeo de la población, etc. Luego de invadir y tomar el control se evidencia que mentían en forma descarada. En el recién caso de Libia, que Gadafi estaba bombardeando su pueblo, y TeleSUR les salió al paso con un corresponsal en el sitio desmintiendo tales bombardeos. Aquí han pretendido sembrar la matriz de que hay gente de Al Qaeda en Margarita y de campamentos de las FARC en nuestro territorio, para justificar una agresión o persecución en caliente de Colombia, para usarla como instrumento de la agresión o para en caso que la cosa se complique, luego ellos intervenir en defensa de Colombia. El caso del conflicto Libio se explica porque África es estratégica para las multinacionales porque su prosperidad se basa en el pillaje de sus recursos.
2. Poner a la víctima como agresor y culpable y al agresor como el defensor de la justicia. En cada guerra, sus adversarios han sido siempre presentados como crueles asesinos, inmorales y peligrosos, con las peores descripciones de sus atrocidades. Más tarde, muchos de esos relatos, a veces todos, se van desinflando; pero no importa, ya cumplieron su objetivo, justificarse, y manipular la emoción del público para impedirle analizar los intereses que están realmente en juego.
3. Desprestigiar a las víctimas. En esta línea estratégica se trata de poner al adversario como lo peor de entre los seres humanos, que golpea las mujeres, que él o sus colaboradores están asociados al narcotráfico, con Makled, con Marulanda, bueno con el camarada no porque ya murió, que la familia roba, y así por el estilo.
4. Monopolizar la información. La información se muestra en una forma completamente sesgada, dando sólo a conocer un lado de la historia, claro sin decirlo, por ejemplo, la media imperial muestra un solo lado de Gadafi, el que ellos catalogan de malo, pero en absoluto muestran algún aspecto positivo, ¿Quién nos ha informado de su ayuda a los proyectos de desarrollo africano? ¿Quién nos ha dicho que Libia conoce, según las instituciones internacionales, el más alto ‘índice de desarrollo humano’ de toda África. Otro ejemplo sería cuando en 1992, 45 países africanos tratan de obtener un satélite africano y hacer caer los costos de comunicación en el continente. Telefonear desde o hacia África tenía la tarifa más alta del mundo ya que había un impuesto de 500 millones de dólares que Europa cobraba al año sobre las conversaciones telefónicas, incluso al interior del mismo país, por el tránsito de voz por los satélites europeos.
El satélite africano costaba justamente 400 millones de dólares pagables de una vez y no los 500 millones de alquiler al año. Pero ¿cómo puede el esclavo liberarse de la explotación servil de su amo solicitándole su ayuda para lograrlo? Así estuvieron el Banco Mundial, el FMI, EE UU, la Unión Europea enredando inútilmente a estos países durante catorce años. Entonces Gadafi puso encima de la mesa 300 millones de dólares, el Banco Africano de Desarrollo, 50, el Banco Oeste-Africano de Desarrollo, 27; y así es como África, desde el 27 de diciembre de 2007, tiene su primer satélite de comunicación de su historia. Vemos cómo un simple gesto de unos 300 millones, puede cambiar la vida de todo un continente. La Libia de Gadafi hizo perder a Occidente, no sólo los 500 millones de dólares al año, sino los miles de millones de dólares en deuda e intereses que esta misma deuda permite generar hasta el infinito y a escala exponencial, contribuyendo así a mantener oculto el sistema de expolio de África. Esto seguro es parte de lo que Europa le cobra ahora a Gadafi.
También hay muchos indicios de desinformación, por ejemplo, los “seis mil muertos supuestamente víctimas de los bombardeos de Gadafi sobre la población civil”. ¿Dónde estaban las imágenes? ¿No había ninguna cámara, ningún teléfono móvil allí, como los hubo en Gaza, en la plaza Tahrir, o en Túnez? Es como lo que pasa ahora con el asesinato de Osama, ¿dónde están los videos y las fotos que mostraban como cuando asesinaron al Ché o a Hussein. Ahora ninguna prueba, ningún testimonio fiable, bien rara la cosa. Esto en parte fue desmentido por TeleSUR, por los satélites rusos, pero no hubo retractación.
En una guerra civil una información parcial siempre intentará hacernos creer que las atrocidades se cometen de solo un lado y por tanto hay que apoyar al otro. Pero siempre es una información sesgada por los intereses político- económicos.
5. Ocultar la historia. Esta línea de desinformación es complementaria de las anteriores, todas actuantes en modo sinérgico. Para ejemplificarla basta un ejemplo, el caso de la invasión a Kuwait, donde en todo momento se ocultó el hecho histórico de que el territorio kuwaití fue parte del territorio Iraquí, y que le fue desmembrado por las potencias imperiales por sus grandes yacimientos petroleros. La historia de cruel explotación de los recursos naturales y del esclavismo, de los países colonizados nunca será contada en los medios imperiales.
Tomado de Aporrea
* Miembro Equipo Político PSUV Caracas
Imagen agregada RCBáez




