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viernes, 15 de enero de 2010

CUBA: INFORMAN SOBRE DECESO DE PACIENTES PSIQUIÁTRICOS

La Habana, 15 ene (PL) El Ministerio de Salud Pública informó hoy que en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, que dispone de dos mil 500 camas, se produjo durante la última semana un incremento de la mortalidad de los pacientes ingresados y se reportan 26 fallecidos.


Según la nota, estos hechos están vinculados con las bajas temperaturas de carácter prolongado que se han presentado de hasta 3,6 grados centígrados en Boyeros, municipio donde se ubica el Hospital.

También a factores de riesgo propios de los pacientes con enfermedades psiquiátricas, el natural deterioro biológico debido al envejecimiento, infecciones respiratorias en un año, donde está enfermedad muestra un comportamiento epidémico, y a las complicaciones de afecciones crónicas presentes en muchos de ellos, fundamentalmente cardiovasculares y cáncer.

Ante la situación descrita, el Ministerio de Salud Pública decidió crear una comisión para investigar lo ocurrido, ya que hasta el momento de elaborar esta información ha identificado varias deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas.

La nota oficial indica que los principales responsables de estos hechos serán sometidos a los tribunales correspondientes.

CUBA AUTORIZA PASO DE VUELOS ESTADOUNIDENSES PARA SOCORRO A HAITÍ

Washington, 15 ene (EFE).- El Gobierno de Cuba ha autorizado el paso de aviones estadounidenses por el espacio aéreo cubano en misiones de evacuación de damnificados y socorro a Haití, informó hoy la Casa Blanca.


Washington cree que esta autorización acortará en 90 minutos los vuelos desde la base naval estadounidense en Guantánamo hasta Florida.

Entre Estados Unidos y Cuba ya existía un acuerdo que permite sobrevolar el espacio aéreo cubano en casos de emergencia médica.

"Hemos coordinado con el Gobierno cubano la autorización para realizar vuelos de evacuación médica de la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo a Miami (Florida) a través del espacio aéreo cubano ahorrando 90 minutos en el vuelo", dijo un portavoz de la Casa Blanca, Tommy Vietor.

CARTA ABIERTA PARA EL PERIODISTA ALFONSO CHARDY DEL NUEVO HERALD DE MIAMI

Carta abierta para el periodista Alfonso Chardy del Nuevo Herald de Miami
El señor Chardy y dos colegas suyos, hablan de la posible implementación de la Operación Peter Pan para ""ayudar"" a los niños haitianos víctimas del terrible terremoto, pero atacando a Cuba.

Señor Alfonso Chardy:


Con sumo respeto le hago estas líneas, en relación con lo publicado hoy por usted y otros dos periodistas en el Nuevo Herald acerca de esa “”operación”” con los niños haitianos, en la que se menciona a Cuba, por supuesto, a la “”infernal”” Cuba, que “”quería despojar a los padres de la patria potestad””.

Creo que esta información posee una gran dosis de hipocresía, no porque esa “”operación”” la encabece la Iglesia, sino por algunos de los que pretenden trabajar para hacerla realidad.

En primer lugar parece que usted es de esos periodistas que admiten el fin de la historia y por esa razón no da detalles de aquella criminal acción, organizada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y con el apoyo de ciertos sectores de la Iglesia Católica, con el evidente propósito de dañar la imagen de la Revolución Cubana.

No dice usted que aquella “”operación”” realizada a partir de una ley apócrifa que circuló en Cuba era eso, apócrifa, destinada a confundir a la población de la Isla, empeño que encontró a personas que decidieron enviar solos a sus hijos a esa nación del norte.

Parece que usted no sabe eso, o lo omite por prejuicio político, porque de decir lo contrario no le publicarían esa nota.

No estoy diciendo que lo que pretenden hacer con los niños haitianos sea una herejía, pero no sabían por esos lares la situación prevaleciente en esa nación desde hace décadas?

Por qué es solo ahora que se fijan en los niños haitianos, que han sido víctimas de ese terremoto que es la indiferencia y la marginalidad provocada por gobiernos locales y a la política de Estados Unidos que siempre apoyó a la familia Duvalier, un verdadero tsunami que sufrió ese pueblo?.

Mencionar a Cuba para satanizarla en esa información realizada por usted y otros dos colegas suyos, es de una hipocresía mayúscula, porque en este continente no ha habido una nación que haya hecho mas por los niños que Cuba y eso se demuestra porque este país, bloqueado por el Gobierno terrorista de Estados Unidos, tiene la tasa de mortalidad más baja de este continente. A qué se deberá eso, señor Chardy?.

Volviendo al tema de la Operación Peter Pan, que de manera criminal se desarrolló para favorecer una campaña contra la Revolución Cubana, quizás no sepa o no pueda publicar que muchos de esos pequeños sufrieron no solamente por el abandono que de ellos hicieron sus padres, sino porque fueron maltratados, violados sexualmente por algunos de los que se erigieron entonces en sus custodios.

Qué hipocresía señor Chardy que entre las personas que de manera cándida aparecen como organizadores de la “”operación”” para salvar a los niños haitianos, aparezcan esos tres individuos, que han apoyado cuanta medida se ha aplicado a Cuba, incluso la de negar la venta de medicinas durante la epidemia de dengue de 1981, cuya consecuencia fatal fue la muerte de 151 personas, entre ellas, 101 niños!!!!!

De dónde llegó el virus del dengue? No lo sabe, pues se lo digo: de Estados Unidos de Norteamérica. Investigue hasta donde lo dejen y me dará la razón, porque el que lo introdujo es una persona de origen cubano y que vive aún cerca de usted.

Que aparezcan como benefactores de esos pobres niños haitianos, Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln y Mario Díaz-Balart es una ofensa a la inteligencia humana, por el historial terrorista, sí, terrorista de estos individuos, que han demostrado contra los niños cubanos.

Y estos señores que le han negado a los niños cubanos enfermos de cáncer las medicinas para alargarles la vida, son los que quieren ayudar a los niños haitianos?

La hipocresía llega hasta el absurdo cuando se dice que esos niños escaparon de Cuba. Qué mentira señor Chardy. Esos niños fueron secuestrados de Cuba, esa es la verdad que usted pudiera publicar, si se hubiese atenido a la verdad histórica, pero, lamentablemente, parece que usted es de los que niega su vigencia.

"Hace medio siglo, 14,048 niños cubanos que vieron sus destinos dramáticamente cambiados por un terremoto político encontraron refugio en Miami gracias a la Operación Pedro Pan, de la Iglesia Católica.

Ahora, una misión de rescate será lanzada por la Arquidiócesis de Miami para traer a cientos o quizá miles de niños haitianos que pudieran haber quedado huérfanos por el catastrófico terremoto del martes que dejó de 45,000 a 50,00 muertos.

"Vamos a usar el modelo que empleamos hace 50 años con Pedro Pan para traer a estos huérfanos a Estados Unidos y darles un futuro brillante y de esperanza'', declaró el director ejecutivo de los Servicios Legales y Caridades de la Iglesia Católica Randolph McGrorty".

Es cierto, en Cuba hubo quizás el único terremoto político benigno que haya ocurrido en el mundo. Ese fenómeno nos despojó de criminales como Ventura Novo, Pilar García, Carratalá, Irenaldo García Báez y otros que con sus acciones mataron a los padres de muchos niños cubanos, de los que el Gobierno de Estados Unidos jamás ayudó a sobrevivir.

Ese fenómeno nos libró de la presencia neocolonial norteamericana. Desde entonces, señor Chardy, Cuba es el país mas libre del planeta.

Para qué sitio se fueron estos asesinos? Para la Luna? Para Marte? Para Francia?

No señor Chardy estos criminales, otros de esa época y de la actual, encontraron refugio en el país de la “”libertad””, autoproclamado hoy “”lider”” en la lucha contra el terrorismo.

Pobres niños haitianos. Es lamentable la situación que sufren.

Pobres niños haitianos que quizás mañana sufran la cercanía de semejantes adefesios, terroristas y calculadores económicos. Todo lo que hagan será para eso: obtener ganancias políticas y económicas.

Con sumo respeto

David Rodríguez Rodríguez

jueves, 14 de enero de 2010

UN CAFÉ CON LUCÍA

Fue una tarde para no olvidar.



Tomar Un Café con Lucía siempre será uno de los privilegios que la vida pueda darme, evidentemente, porque estar en compañía de una de las mujeres más hermosas de Bayamo, según mi patrón estético, es como recibir una infusión y no precisamente del aromático producto.

Eso lo percibí en la tarde de este trece de enero, el mes de las lunas llenas más brillantes, cuando como hacedora de lo bueno, Lucía nos entregó un sitio donde la palabra nos llevó hasta los orígenes del café en Cuba con la impronta del doctor Catasús, la música reflejada en una joven concertista guitarra en mano, Dunia Ortíz, y un viejo conocido de esta manifestación: Orlando Quesada Arévalo, Guapachá.

Las nubes pudieron más que el sol, pero no hizo falta su presencia, para qué más luz que la proyectada en ese Café Literario que se estrenó para bien de los sentimientos nobles en esa instalación, nueva también, y que responde al nombre de Guajiro Natural.

Resultó pequeño el sitio, allí estaban los que debían y pudieron estar. Los que no fueron perdieron la ocasión de disfrutar de la poesía de Luis Carlos Suárez y la propia Lucía, todos envueltos en ese aroma tan agradable que irradia una taza de café.

Bayamo debiera darse más espacios como este, porque en la ciudad contamos con excelentes artistas e intelectuales que pudieran presidir acciones semejantes a la del Café Literario, en los que la población interactúe con ellos, construyendo de esa manera puentes de unión entre sus manifestaciones y la ciudadanía.

Cuando pensé que faltaba más en el estreno de Un café con Lucía, me cayó encima, dulcemente aquello de que ‘’los espero en febrero”” y entonces pude despertar del sueño que me había inoculado esa estimulante herramienta creada por La Novia de Bayamo, aunque yo no estaba precisamente dormido.

La tarde, plomiza y con una temperatura agradable, me regaló la posibilidad de quebrantar mi cotidianidad, mi tiempo, para elevarme como ser humano desde la sensibilidad de una mujer, que es un verso de la mejor poesía y que para bien de mi existencia se llama Lucía.

domingo, 10 de enero de 2010

RECONOCE DIARIO URUGUAYO LA REPÚBLICA EL PAPEL DE CUBA CONTRA EL TERRORISMO

El diario La República de Uruguay publica hoy un editorial en el cual se califica como inmerecida la designación de Cuba como país que promueve el terrorismo.

Con el título “Cuba es una nación ética” el texto recuerda que la isla en toda su historia de lucha y resistencia ha condenado al terrorismo, y ha mantenido una posición ejemplar ante cualquier acto de barbarie e injusticia.

Cuba ha sido víctima del terrorismo. ¿Cómo es entonces que los gobiernos norteamericanos la califiquen de promotora?, cuando ellos mismos no han sido capaces de juzgar a quienes practican el terrorismo contra Cuba, sino que más bien dan cobija a tales personajes y les permiten estar en libertad dentro del propio Estados Unidos.

El diario señala que el Parlamento cubano aprobó en 2001 la Ley 93 contra actos de terrorismo, la cual tipifica todos los actos de terrorismo internacional como delitos graves y estableció penas muy severas.

Se destaca además, que a pesar de los numerosos actos terroristas procedentes de territorio norteamericano contra Cuba, la isla ha mantenido una conducta intachable y limpia en relación con cualquier hecho que pueda afectar a los ciudadanos norteamericanos.

Cuba es una nación ética

Cuba no merece una designación como país que promueve el terrorismo, como lo ha dicho el gobierno de Estados Unidos. Cuba, con toda razón, ha rechazado, por ilegítimo, el mecanismo mediante el cual el gobierno de Estados Unidos se arroga el derecho a certificar la conducta de otras naciones en materia de terrorismo y a emitir listas discriminatorias y selectivas, con fines políticos, mientras asume una posición de doble rasero al no juzgar y permitir que sigan en libertad los responsables confesos de horrendos actos terroristas contra Cuba.

Cuba siempre ha tenido un desempeño ejemplar en la lucha contra el terrorismo a lo largo de su historia. Cuba condena todos los actos de terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones. El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado, ni se utilizará jamás, para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo a Estados Unidos. Cuba es Estado. Parte de los 13 convenios internacionales existentes en materia de terrorismo y cumple estrictamente con las obligaciones emanadas de las resoluciones 1267, 1373 y 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en esta esfera.

Cuba no posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales que ha suscrito en materia de armas nucleares, químicas y biológicas. La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba aprobó, el 20 de diciembre de 2001, la Ley 93, “Contra actos de terrorismo”, la cual tipificó todos los actos de terrorismo internacional como delitos graves y estableció penas muy severas.

Cuba ha adoptado, además, medidas para prevenir y reprimir todo acto de terrorismo y todas las actividades relacionadas con este, incluida la financiación del terrorismo. Asimismo, ha incrementado la vigilancia de las fronteras y ha fomentado medidas para impedir el tráfico de armas e intensificar la cooperación judicial con otros países, para lo cual ha firmado 35 acuerdos en materia de asistencia jurídica y ha manifestado reiteradamente su disposición permanente de cooperar con todos los estados, en lo que respecta a esta materia.

En este espíritu, Cuba ha cooperado, incluso activamente, con el gobierno de Estados Unidos. En tres ocasiones (noviembre de 2001, diciembre de 2001 y marzo de 2002), Cuba propuso a las autoridades norteamericanas un proyecto de programa de cooperación bilateral para combatir el terrorismo, y en julio de 2009, Cuba reiteró su disposición a cooperar en esta esfera.

En varias ocasiones, las autoridades cubanas han hecho conocer al gobierno de Estados Unidos su disposición a intercambiar información sobre planes de atentados y acciones terroristas dirigidas contra objetivos en cualquiera de los dos países.

Sabido es que en 1984 Cuba alertó sobre un plan de atentado contra el presidente Ronald Reagan que condujo a la neutralización de los involucrados por parte de las autoridades norteamericanas. En 1998, se le concedió a la administración de Bill Clinton información sobre planes para estallar bombas en aviones de líneas aéreas cubanas o de otros países que viajaban Cuba. Asimismo, las autoridades cubanas han entregado al gobierno de Estados Unidos abundante información sobre actos terroristas cometidos contra Cuba. En 1997, 1998, 2005 y 2006 Cuba entregó al FBI cuantiosas evidencias sobre las explosiones con bombas en varios centros turísticos cubanos, dándole, incluso, acceso a información acerca de los autores de los hechos, detenidos en Cuba, y a testigos.

No debe olvidarse, además, que Cuba fue uno de los primeros países que condenó públicamente los criminales ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, trasladó su disposición a brindar asistencia médica y humanitaria a las víctimas y ofreció de inmediato abrir su espacio aéreo y sus aeropuertos para recibir a los aviones de pasajeros con destino a territorio norteamericano. A pesar de los numerosos actos terroristas procedentes de territorio norteamericano contra Cuba, la isla ha mantenido una conducta intachable y limpia en relación a cualquier hecho que pueda afectar a los ciudadanos norteamericanos, porque Cuba es una nación que se rige por principios políticos y normas éticas.

Se debe condenar la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de 14 países cuyos ciudadanos serán sometidos a nuevas medidas restrictivas por decisión del gobierno de Estados Unidos.

Es necesaria la inmediata exclusión de Cuba de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo internacional”, ya que constituye una designación injusta, arbitraria y políticamente motivada, que contradice la conducta ejemplar de los cubanos en el enfrentamiento al terrorismo y pone en tela de juicio la seriedad de Estados Unidos en la lucha contra este flagelo.

(Con información de La República, Uruguay

LA VICTIMA ACUSADA

Los Estados Unidos mantiene injustificadamente a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Indigna que la nación que más terroristas engendró cuestione a la que ha pagado el precio más alto en víctimas por oponerse a las agresiones y los crímenes de Washington

La inclusión de Cuba durante casi tres décadas en la ilegítima y arbitraria lista del Gobierno de Estados Unidos sobre supuestos «estados patrocinadores del terrorismo internacional», es como si cada año el poderoso imperio extendiera sus largas pezuñas peludas para hurgar y hacer sangrar una de las heridas más dolorosas del pueblo cubano: los miles de muertos y lesionados por los actos violentos que precisamente se han fraguado, organizado y financiado por agencias gubernamentales de ese país.

Víctima durante medio siglo —de forma puntual— de actos terroristas, agresiones y provocaciones de todo tipo, ningún país en la historia humana ha sido vejado de forma tan cruel, contumaz y prolongada. Embestida feroz en magnitud y daño; ataque perverso en engaños, negaciones, manipulaciones, justificaciones, protecciones, perdones...

Las penetraciones armadas, los ataques biológicos y otras variantes del actuar terrorista ejecutados en suelo cubano o contra sus misiones en el exterior por mercenarios reclutados y entrenados por los servicios de inteligencia de EE.UU. han dejado ya 3 478 muertos y 2 099 heridos.

Es como si dos veces las Torres Gemelas hubieran estado cayendo lenta y lastimosamente por cinco décadas. O como la tortura del Prometeo, que por la eternidad está condenado a que cada día el águila vuelva a comerle las entrañas.

Más de 5 500 víctimas. Es solo una cifra. El catálogo de la sangre. Porque es inmedible el daño de toda índole provocado a las miles de personas unidas a ellas por algún lazo de sangre o sentimiento. Y no termina ahí. Son millones los victimados. Ningún cubano ha salido ileso. Ni los que viven aquí ni los que han emigrado.

Todos hemos sido y somos daños directos o colaterales de una guerra no declarada —cada una de cuyas acciones han tenido su origen, invención o preparación en EE.UU.— que dura ya 51 años, y de un bloqueo económico, financiero y comercial que ya no es un acto terrorista, sino algo peor, la última escala de la maldad humana: el genocidio, según reafirma cada año la comunidad internacional al votar contra este en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Como fuentes de terrorismo, se ha estigmatizado en los últimos años —en especial desde el 11/9— a determinadas corrientes extremistas e integrismos religiosos que cada día se hacen más fuertes ante la inopia y la obcecación extrema de las propias potencias imperiales.

Sin embargo, no hay nada más ajeno a la cultura, la idiosincrasia y la identidad cubanas que la intolerancia o el fanatismo. Cuba ni fue, ni es, ni será así. Criaturas irreverentes, amantes de la vida por encima de cualquier cosa, luchadores acérrimos por la felicidad aunque la escasez material presida mucho de sus actos, solidarios por antonomasia, ni el golpe artero que mata ni el dolor que hiere y entristece le son propios al cubano.

Es cierto que algunos nacidos aquí están listados como terroristas extremos. Son los que han matado o contratado a los asesinos de sus compatriotas. Son los Osama Bin Laden de América. Solo que se trata de desarraigados, parias de países y culturas que, como aquel, fueron entrenados y aupados por las instituciones de espionaje de EE.UU., especializadas en la desnaturalización de las culturas y las identidades; almas máter de todos los extremismos.

No ha sido por carambola: por simplemente estar dentro —de forma injusta— de la «lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional», que Cuba ha sido incluida entre los 14 países cuyos viajeros serán escrutados hasta en lo más íntimo al entrar a Estados Unidos. Y mucho menos que la decisión se haya divulgado a bombo y platillo por las transnacionales de la información.

¿Estará Washington retomando en versión reducida la tristemente célebre frase de Bush de los «sesenta o más rincones oscuros del mundo»? ¿Se convertirá el frustrado atentado a la nave de la Norhwest Airlines en una versión light de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 para permitir y obligar a la actual Administración a los enormes gastos y desafueros de sus presentes guerras y amenazas de apertura de nuevos frentes de batalla?

¿Y qué pinta Cuba en todo esto? Nada y todo. Lo de Cuba patrocinadora del terrorismo internacional no se lo cree nadie. Pero no es una broma de mal gusto. Las implicaciones de esta nueva maniobra buscan fortalecer la patente de corso del Gobierno de Estados Unidos, la ultraderecha norteamericana y continental y la contrarrevolución externa e interna para continuar con sus acciones subversivas.

No hay que ser paranoicos, pero tampoco ingenuos. La medida contra los viajeros procedentes de Cuba que lleguen a Estados Unidos, ha venido a ser como la piedra de toque, al entrar el año, de un grupo de acciones de la más diversa índole que están señalando el inicio de una nueva estrategia subversiva, que apelará a todos los frentes, y que ya no solo tiene como actores visibles —tras la salida por la puerta trasera de Bush— a grupos de presión y movimientos contrarrevolucionarios internos y externos, sino al nuevo Gobierno del país más poderoso del mundo.

Estigmatizar a los pasajeros que llegan a USA desde Cuba, no es un asunto de alertas de seguridad, de renovadas rutinas aduanales y migratorias. Es un nuevo ardid para satanizar al país ante la opinión pública internacional y en especial la norteamericana, cada día en más desacuerdo con las políticas de Washington hacia el archipiélago.

Los acontecimientos provocadores que se han concatenado en los últimos meses, antecedidos y acompañados por muy bien pensadas campañas de prensa, no dejan lugar a dudas. El enemigo —sí, lamentablemente, existe, y no solo en palabras— es real y no parará en cuitas. Está pulseando para iniciar una nueva y feroz arremetida. Entre sus principales cartas de triunfo están, en el parecer de ellos: una supuesta bancarrota económica del país —chorrean tintas para ilustrarla y es la base para los otros dos cálculos—, un agotamiento de la sociedad tras 20 años de resistencia, y un supuesto distanciamiento de las nuevas generaciones de algunos de los valores primigenios de la Revolución.

La vieja y arrugada gusanera anticubana, como añosa Penélope que teje y desteje, vuelve a hacer sus maletas. Y la reacción «americana» se afila los dientes. Solo que olvidan que la Revolución Cubana sigue siendo la posibilidad infinita. Y que hay imágenes que no se pueden olvidar. Dolores que lastiman, pero de los que se renace.

Autor: René Tamayo
Juventud Rebelde

CUARENTA AÑOS MEJORANDO LA CALIDAD DE VIDA

El Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País se convirtió en los últimos 40 años en uno de los hospitales más grandes e importantes de su especialidad en el mundo por la infraestructura que lo soporta y donde se han atendido decenas de miles de cubanos y extranjeros.

Cuando en noviembre de 1968 el entonces Ministro de Salud Pública le dio la tarea al Doctor Rodrigo Álvarez Cambras de dirigir el hospital, esa instalación que había pertenecido a la mujer del dictador Fulgencio Batista, era conocida como ONRI y en donde para ingresar era necesario una carta de la esposa del Dictador; este centro contaba con 110 camas, tres salones de operaciones, un departamento de rayos X, un mínimo de personal.

Los antecedentes de la historia comienzan cuando Álvarez Cambras, regresa a Cuba tras cumplir como médico combatiente una misión internacionalista en el Congo Brazzaville donde integró la Columna Dos, Patricio Lumumba, retaguardia de la Columna Uno dirigida por el Guerrillero Ernesto Che Guevara en el Congo Leopolville,

Después de un mes de vacaciones, fue a ver al ex ministro de Salud Dr. José Ramón Machado Ventura, (había pasado a la dirección del Partido de La Habana) y le preguntó qué nueva tarea se le asignaría. Machado le informó que había una decisión de Gobierno y del compañero Fidel para que perfeccionara sus estudios de ortopedia.

Al preguntarle dónde podría ser mejor, Rodrigo le propuso que como él había aprendido francés en el Congo, lo mejor sería Francia donde existía una buena calidad ortopédica.

Se consiguieron becas en esa nación europea y junto con un grupo de médicos entre los que se hallaban Fidel Ilisastegui, Olimpo Moreno, Rodríguez Gavalda, Lianne Borbolla y su esposo, Enzo Dueñas y Nodarse, salieron hacia París.

Se albergaron en la Casa Cuba y Rodrigo comenzó a estudiar en la Universidad de París y en el Hospital Universitario Cochin, que era el más importante de la capital. Como jefe de Servicio fungía el profesor Merle D´Aubiqne, uno de los más conocidos de Francia y que laboraba en el Pabellón Ollier, de ortopedia y traumatología.

El profesor D´Aubigne lo acogió y le dio muchas oportunidades para aprender y desarrollarse en la especialidad. Estuvo alrededor de 20 meses. En tiempos libres iba al hospital Poincare donde estaba otro profesor de gran prestigio, el Dr. Robert Judet que daba los cursos de veranos.

También desde allí fue a Suiza donde ejercía el profesor Taillard e hizo otro curso con él en el hospital Cantonial de Ginebra por un mes. Ya con la preparación necesaria, volvió a Cuba.

A su regreso, lo recibió el Dr. Martínez Junco, Ministro de Salud Pública y más tarde el Comandante Fidel le dijo que la misión sería desarrollar la ortopedia y lo designan director del Frank País. La instalación tenía un gran terreno a su alrededor e inmediatamente comenzó a soñar con hacer un hospital de alto nivel científico y asistencial como necesitaba el pueblo de Cuba.

Rodrigo rememora que Celia Sánchez fue el alma inspiradora del Frank País y que el Comandante en Jefe, Fidel Castro, puso todo su empeño en su reconstrucción porque desde el primer momento avizoró lo que podía llegar a ser este servicio ortopédico para la población.

“Comienza su construcción en 1969 y paso a paso el hospital fue creciendo y se convirtió en un gran Centro y en el inicio del turismo de salud en Cuba”, puntualiza Cambras.

El profesor recuerda que los extranjeros llegaban al aeropuerto, sobre todo de América del Sur, y decían, voy para el Frank País donde se les atendía gratis. Ya por esa época él había operado al ex presidente peruano Juan Velasco Alvarado.

Un día, durante una recepción en la embajada del Perú, en la cual Fidel participó y se hallaban más de 40 peruanos que habían venido a atenderse en el hospital, conversó con el Comandante en Jefe y acordaron que se debía cobrar algo, pues no se podía seguir trabajando de esa forma. Se creó entonces un turismo de salud en Cuba que después se continuó desarrollando hacia otras instituciones.

En los subsiguientes años el hospital continuó creciendo y hoy cuenta con 750 camas, 24 salones de operaciones, un hotel con 226 camas para enfermos de otros países, un hotel de 100 camas para extranjeros que vienen a estudiar en Cuba distintas especialidades y una residencia con 100 camas para los cubanos que vienen a reciclarse o a congresos y otras actividades.

En ese centro han recibido atención unos dos millones de cubanos y también extranjeros procedentes de 39 países, aquejados por deformidades de la columna vertebral y hernias discales; parálisis de la médula espinal de origen traumático, congénito o adquirido, y de los nervios periféricos; tumores óseos y de partes blandas; fracturas y secuelas de fracturas; deformidades de pies y manos; cirugía reconstructiva de las lesiones en manos; alargamientos de huesos por acortamientos congénitos o adquiridos; revascularización e injertos de médula espinal; y sustituciones protésicas de las articulaciones, informó el eminente profesor.

Además tiene un banco de huesos y tejidos que ofrece servicios a todo el país; se crearon dos fábricas, una de aparatos ortopédicos y de corset y otra de instrumental clínico y fijadores externos. Se construyó un policlínico de atención externa, y el Centro de Traumatología Deportiva ORTOFORZA pues se habían perdido para el deporte varios atletas que necesitaban atención especializada.

“Esta idea, añadió, surgió cuando Fidel y Celia me dijeron en una reunión con García Bango, entonces presidente del INDER, que averiguara qué se estaba haciendo en traumatología del deporte en el mundo.

“Salí con Cambo, vicepresidente del INDER, el arquitecto Quintana que hizo el Palacio de las Convenciones y tres arquitectos más. La gira comenzó por México y concluyó en España. Visitamos todos los países donde había efectuado olimpiadas o las estaban preparando.”

Más tarde se creó el Centro de Traumatología del Deporte en el Frank País que se unió al Instituto de Medicina Deportiva desde el punto de vista del trabajo.

Sin detenerse, el hospital siguió creciendo: se erigieron el centro de salud física, el ORTOFORZA.

De esa forma, señala se introdujeron las tecnologías más avanzadas, se desarrollaron los fijadores externos, los clavos de cadera, otras prácticas nuevas en traumatología deportiva y el hospital fue adquiriendo fama y prestigio extraordinarios.

“Fue un sueño que tuve un día y se logró gracias a que hubo una revolución socialista en Cuba. Durante este tiempo han recibido atención diversa, por nuestro equipo de trabajo, 13 dirigentes de diferentes estados.”

Una de las últimas condecoraciones que le entregaron al Dr. Rodrigo Álvarez Cambras fue la Orden del Honor y la amistad impuesta por el presidente ruso Vladimir Putin cuando visitó a Cuba en diciembre del 2001.

“Al imponérseme la Orden, indicó Rodrigo, Putin dijo que era un reconocimiento a lo que hicimos por el ejército soviético en la época en que sus tropas se encontraban en Afganistán. En aquella oportunidad atendimos a más de 400 soldados y oficiales, a muchos de los cuales los salvamos de amputárseles una pierna o un brazo.

El Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País es ejemplo de lo que la Revolución cubana ha hecho en favor de la atención al pueblo y del cual se han beneficiado también numerosas personas del mundo para mejorar su calidad de vida.

Autor: Hedelberto López Blanch