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sábado, 7 de mayo de 2016

A BLADIMIR DESDE LAS PROFUNDIDADES DE UNA AMISTAD

Aun no he asimilado bien esa mala noticia. Preferiría que ha sido un sueño malo, pero la realidad es tan contundente que niega cualquier imaginación, entonces no me queda más remedio que aceptarla tal y como es.
Es probable que me quede en las manquedades al hablar de ese amigo que prefirió dejar sus huesos aquí en Bayamo, para acompañarnos desde bien cerca, vigilando nuestros pasos, para guiándonos en la oscuridad, y protegernos de las tempestades naturales y humanas.
Cuando aún era estudiante de preuniversitario ya se hablaba de sus dotes para el verso y la literatura y es que despunto desde aquel momento para seguir despuntando toda la vida y seguirá en esa línea aun después de su muerte.
Lo tengo muy presente desde que entro un día, felizmente a Radio Bayamo, emisora en la que desplego una intensa labor difundiendo lo mejor de la música cubana y lo más trascendente de la literatura en aquel programa Orbita, del que lamentablemente solo queda el recuerdo.
Su presencia en la radio revoluciono el cotidiano bregar y podía vérsele en los estudios lo mismo a las siete de la mañana que a las dos de la madrugada martirizando,, en el buen sentido de la palabra, a los realizadores de sonido especialmente al jubilado Zenen Labaut Pérez.
Era atípico en su concepción radial pues no entraba al estudio con el guion en la mano, todo lo que decía lo llevaba en su cabeza de buen pensador pues no expresaba nunca una palabra de mas, justamente lo que él quería para que llegara el mensaje a los oyentes.
Lo recuerdo defendiendo sus concepciones acerca del arte, blandiendo siempre la espada de la verdad, consecuente consigo mismo, trazando pautas, convenciendo, en lo que era sencillamente genial.
Un día que no deseo recordar me dijo que se alejaba de Radio Bayamo, nunca me dio las razones pero yo sabía que ante su monumental sagacidad e inteligencia, algunos trataron de levantarle un muro para la incomunicación, era demasiado grande para los burócratas de entonces.
Un hombre de su inmensidad pudo haber hecho una notabilísima labor en la radio de Bayamo, pero las incomprensiones, la ignorancia y la incultura de algunos decisores de entonces, lo obligaron a emigrar hacia la capital del país.
Qué bueno que no lo perdimos!!!
Qué bueno que no torció el camino!!!
Qué bueno que Bladimir Zamora Céspedes, nacido entre cañaverales de su Cauto del Paso, no renuncio a seguir acompañándonos desde esa trinchera de la cultura cubana que es el Caimán Barbudo!!
Yo no quiero imaginarlo entre los ángeles celestiales porque aunque partió hacia la eternidad, su voz, ronca a veces, susurrante otras, nos dice que sigue siendo muy terrenal, hacedor del bien y muy amigo de los que se empeñan en no dejar morir a la trova cubana.

viernes, 6 de mayo de 2016

MANUEL CEDEÑO, BAYAMES Y HEROE CONTINENTAL

Dicen que fue uno de los más bravos hombres en las cruzadas de Simón Bolívar en tierras de Nuestra América y su fue ayudante hasta los últimos momentos de su vida.

La historia recoge su nombre en la larga lista de aquellos hombres que solo llevaban como escudo la coraza de sus ideales y como arma la convicción de una justa lucha para alcanzar la independencia de Nuestra América.

Es que en esta parte del mundo, donde se asentó un día el poder
colonial español, surgieron seres humanos a los que no les gustaba para nada aquella acción ante la primera bofetada de poner la otra mejilla.

Uno de esos grandes hombres, cuya luz sigue iluminando a este continente, nació en la ciudad de Bayamo, precisamente el 6 de mayo de 1770, para iniciar así su peregrinar en busca de la redención de los pueblos.

Manuel de Jesús Cedeño, alcanzó los más altos grados en aquel ejército de Bolívar que tanto hizo por la libertad de nuestros pueblos, atenazados, expoliados, asesinados por el imperio español.

El general Cedeño, bravo entre los bravos, tendió su brazo solidario para desterrar la esclavitud impuesta por los colonizadores ibéricos.

Tanta sangre derramada por los efectos de los latigazos, encontró una respuesta revolucionaria en el, avanzada, para aquellos tiempos.

De Manuel de Jesús Cedeño no existen muchos documentos, pero se dice que partió de Bayamo hacia Haití, donde fue reclutado por Simón Bolívar para su proyecto de Patria Grande libre de explotadores coloniales.

El ejemplo de Cedeño no quedó como algo pétreo en nuestra historia cubana y latinoamericana pues muchos combatientes de diferentes nacionalidades pelearon por otras, haciendo real aquel sueño bolivariano.

Otros hombres, en otras circunstancias, también dejaron todo atrás y se lanzaron a la gloria luchando bajo las banderas de ese internacionalismo que Cedeño mostró con su incorporación a las huestes del Libertador.

Los bayameses tenemos una deuda con este extraordinario luchador anti-colonial que tanta hidalguía, valor y honestidad demostró en el afán de una América libre y soberana de cualquier poder explotador.

Hace algunos años en el Parque de La Olla, se hizo un intento de colocar la imagen de Cedeño, muy cerca de donde nació en la calle Máximo Gómez pero eso quedo en las intenciones.

Esa es una deuda que se mantiene y que ojala algún día se pueda tener su imagen en ese sitio para poder homenajearle en la ciudad donde nació en 1770




lunes, 2 de mayo de 2016

DE LA MUERTE A LA VIDA

Corría el mes de enero de 2008.

Una llamada telefónica a eso de las diez de la noche de uno de esos días, me despojo del sueño que trataba de rendirme.

Era una invitación para realizar un recorrido que nunca pensé que quedaría para siempre en mi memoria, debido al profundo impacto de humanismo que genero.

Subí al auto de Lázaro Expósito Canto, a la sazón, primer secretario del Partido en Granma y de entrada cometí una pifia al preguntar hacia donde nos dirigiríamos.

El me dijo, eso no se pregunta. Ya te enteraras de eso y del objetivo de este recorrido que paso, ampliamente, de la media noche fría, muy fría de entonces.

El vehículo se desplazo por la Avenida Francisco Vicente Aguilera y pensé que estaríamos en pocos minutos en el Hospital Infantil o en la fábrica de productos dietéticos.

Pues no. El auto siguió rumbo al puente sobre el rio Bayamo y a los pocos metros torció hacia la entrada al cementerio de la ciudad Monumento Nacional y se detuvo ante su cerrada puerta de metal.

Ya ante la entrada, Lázaro llamo al custodio que estaba acostada sobre un banco de madera atravesado en la puerta y envuelto en una especie de frazada para guarecerse del frio de la medianoche.

La puerta no se abría y Lázaro volvió a llamar, ya dando algunos golpes sobre el metal con la intención de que alguien escuchara sus reclamos para que se abriera.

De pronto, una voz se escucho desde el interior diciendo: ¨¨Quien coj… esta jodiendo aquí a esta hora?¨¨.
A lo que el Primer Secretario del Partido respondió: ¨¨ Soy Lázaro Expósito y quiero entrar al cementerio¨¨.

Como por arte de magia, la puerta se abrió y entonces pudimos entrar, siendo observados por aquel hombre que apenas pudo balbucear algunas palabras casi sin poder sostener sobre sus piernas.

El alcohol lo había vencido y pasaba la resaca sobre aquel banco de madera que le servía de cama en su horario laboral, cuando debía estar atento a su trabajo.

De inmediato nos dirigimos hacia el final del cementerio por su calle central, oscura enyerbada, dando una imagen deplorable para un sitio de tanto recogimiento, donde descansan nuestros familiares y amigos.

Era tan deprimente la imagen, que Lázaro comento: ¨¨¨Si me muero aquí no me entierren, esto está muy sucio, feo y oscuro¨¨.
Tomo el teléfono y llamo al funcionario al frente de esa esfera, al que pregunto si estaba descansando, este le respondió que
estaba ya en su casa y Lázaro le dijo: ¨¨ Y yo aquí haciendo tu trabajo. Aquí te espero.

Llego raudo, a tiempo para escuchar palabras muy fuertes, una crítica basada en la objetividad de lo presenciado en el cementerio y que justificaba el señalamiento.

El funcionario escucho sin interrumpir, al parecer tomo las señas de lo escuchado y solo pregunto qué hacía con el custodio, a lo que el primer secretario del Partido respondió: Edúcalo.

De allí salimos y pensé que todo había terminado. Otra pifia, pues el auto volvió sobre su recorrido por la Avenida Francisco Vicente Aguilera y entro al recinto de la funeraria de Bayamo.

Nadie de los presentes, ni los dolientes ni trabajadores esperaban tal visita ya pasada la medianoche, pero allí estaba el Primer Secretario del Partido en aquella invernal madrugada de enero.

Lázaro hablo con todos. Pregunto a los dolientes sobre la calidad del servicio fúnebre y a los trabajadores acerca de las condiciones laborales existentes en la funeraria.

Inmediatamente se traslado a la cafetería ubicada en esa instalación, comprobando la existencia de tazas para el café con las azas partidas y la poca cantidad para la venta.

Volvió a tomar el teléfono y llamo al funcionario al que le pregunto cómo podía dormir tranquilo con esa situación en la cafetería, reclamando su presencia en el lugar de manera inmediata.

El reloj marcaba la 1 y 30 ante meridiano y cuando nos disponíamos a salir de la funeraria, una trabajadora de la fábrica de coronas lo invito a visitarlas y hasta allí fue para atender una queja vinculada con el salario.

Me dije: ¨¨Ya nos vamos¨¨. Pensando yo en que tenía que entrar a trabajar a las cinco de la madrugada para preparar el programa Hoy en la Noticia, de Radio Bayamo que se inicia a las seis de la mañana.

Fue mi última pifia de la noche, ya ni preguntaría ni imaginaria más el final de aquel recorrido que deparaba aun algunas sorpresas que hoy me satisfago de haber vivido.

Nuevamente a la Avenida Francisco Vicente Aguilera, seguimos por la calle José Marti, Augusto Márquez, carretera central y el auto giro a la derecha, estábamos entrando al Hospital Carlos Manuel de Céspedes.

Allí el punto inicial fue la morgue, sabiendo lo que se hace en ese sitio, opte por esperar fuera de ese sitio que Lázaro culminara la razón de su estancia allí. No entre.

Al salir seguimos en el hospital y entramos en la Maternidad del centro asistencial, recorrimos el recinto, se escucharon las voces de las mujeres, algunas por parir, otras ya siendo madres.

Al final, el Primer Secretario del Partido, Lázaro Expósito Canto me dijo: ¨¨ David ahora si terminamos, hemos hecho un recorrido de la muerte a la vida¨¨.




jueves, 14 de abril de 2016

LA VALIENTE IVELISE

Emporio de mujeres bellas y patriotas, Bayamo sigue siendo una ciudad que atesora a distinguidas féminas que han demostrado un inmenso amor por la ciudad y la historia que se ha escrito.

A nuestras hermosas mujeres bayamesas las vemos cotidianamente en sus labores habituales, sean médicas, bancarias, dirigentes, limpiando nuestras calles, en las aulas forjando el porvenir.

Entre muchas hoy le dedicaremos nuestra sección Andares Bayameses a una mujer que ha dedicado su vida al magisterio, profesión en la que ha dejado señales de la fortaleza que la distingue.

Su andar por las aulas no ha sido nada fácil, pues ha ascendido montañas en busca de esos alumnos analfabetos a los que enseño las primeras letras y el modo de escribirlas y leerlas en el temprano año de 1961.

En ese periodo comprendió que dedicaría toda su vida a esa hermosa profesión desarrollada inicialmente en aquellos predios de San Pablo de Yao, montaña arriba en aquella memorable Campaña de Alfabetización.

Ni la distancia de la familia, ni las lógicas dificultades existentes entonces, le hicieron desistir de su empeño de ser maestra y aunque la vida le jugó una mala pasada, enfrento esa situación y salió vencedora.

Es una mujer decidida pues mientras algunas se espantan con ranas y lagartos serranas ella da la espalda a esos habitantes perennes de esa zona y desarrolla su trabajo con una dignidad de encomio.

Se trata de Ivelise Gala Valiente, una bayamesa que sigue siendo paradigma para los coterráneos que deseen subir la cuesta que supone convertirse en maestros, una profesión que solo destila amor.

Ivelise elevo hasta las montañas su segundo apellido porque valiente fue al partir hacia los parajes serranos, valiente fue su permanencia en las aulas y valiente porque jamás dejo de ser maestra.

Se alzo en la Sierra Maestra y las armas que llevo para esa cruzada de sensibilidad consistían en libros, libretas, lápices y una gran dosis de optimismo que alcanzaron la máxima dimensión el 22 de diciembre de 1961.

Aquel día, en la hermosa Plaza de la Revolucion José Marti, Ivelise Gala Valiente, miles de alfabetizadores y Fidel, proclamaron a Cuba como territorio libre de analfabetismo.

Desde entonces Ivelise sigue siendo una gloriosa mujer, una estupenda revolucionaria que enorgullece a Bayamo, nuestra ciudad que se honra de tenerla entre sus hijas.

miércoles, 13 de abril de 2016

PRESERVEMOS LA DECENCIA Y LA IMAGEN DE LA CIUDAD DE BAYAMO

Duele, si, duele mucho que con tanto esfuerzo que se realiza para que la imagen de la ciudad se mantenga de forma positiva, haya personas que se empeñen en demostrar lo contrario.

Duele, de verdad que duele, que los visitantes o los propios residentes veamos el espectáculo desagradable que de manera cotidiana se observa en algunos sitios de la ciudad de Bayamo.

¿Hasta cuándo se va a permitir que algunas personas, pasadas de trago, y que otras con evidentes trastornos mentales se conviertan en los protagonistas indeseables en la Plaza de la Revolución de Bayamo cuando se realizan actividades culturales?

¿Quién lo pondrá el cascabel a esos que en más de una ocasión han interferido en hermosos programas culturales en nuestra histórica plaza y que con su proceder echan por tierra el esfuerzo de muchos?

¿Hasta cuándo estaremos presenciando, sin la debida respuesta a esas personas que molestan a los turistas nacionales y extranjeros en el Hotel Royalton de Bayamo?.

En más de una ocasión estos individuos se han atrevido a despojar de copas y botellas a los visitantes, dando un mal ejemplo acerca de la proverbial hospitalidad bayamesa.

Queremos una ciudad bella, pero mientras se mantengan y permitan estas conductas no lograremos alcanzar esa imagen que todos reclamamos pero que otros se encargan de empañar.

Hemos hablado acerca de lo que sucede en la Plaza de la Revolución y el Hotel Royalton, pero hay otro punto de la ciudad, muy cercano a estos, donde la indecencia y el irrespeto campean sin el debido enfrentamiento.

Se trata del parque Francisco Maceo Osorio, lugar donde aparcan los ómnibus con turistas que hacen una parada para disfrutar de la música de grupos bayameses en la Casa de la Trova.

En ese lugar es donde el asedio cobra los matices más vergonzosos porque parece que estas personas que tanto molestan, son las responsables de dar la bienvenida a los turistas en el mismo estribo de las guaguas.

No hay exageración al afirmar que aquello ofrece una imagen insoportable, tanto para los visitantes como para los ciudadanos bayameses que observan el panorama con impotencia, pero con rabia interior.

En el parque Francisco Maceo Osorio estos individuos se disputan a veces a codazo limpio, un bolígrafo, una goma de mascar o cualquier cosa que los turistas, ya acosados puedan ofrecer.

¿Queremos una ciudad con esa imagen?

No

¿Queremos que los visitantes, sean del patio o de otras naciones nos recuerden por ese bochornoso espectáculo?

No

¿Debemos permitir, como sociedad, que algunos intenten menoscabar la imagen de una ciudad como Bayamo?

No

Entonces todos los involucrados en solucionar este problema tienen la palabra.


lunes, 4 de abril de 2016

MANUEL CABRERA SANCHEZ: UNA VOZ PARA RESPETAR

Hoy ne acerco a un hombre que nació en Holguín, y hoy vive su fecunda vida en el barrio de Julia, territorio perteneciente al municipio de Bayamo.

Manuel Cabrera Sánchez tiene una historia imposible de recoger en tan pocas líneas, desde aquella que refiere que ha estado ingresado 19 veces, muchas veces en estado crítico, pero le ha ganado a la muerte.

Se lleno de emoción cuando el 17 de diciembre de 1970 el periódico Ahora le publico una nota cultural de su centro de trabajo de entonces y ahí nació en él la inclinación por el periodismo.

Ha trabajado en disimiles posiciones, desde recogedor de ropa sucia en el hospital Lenin de la ciudad de los parques, alfabetizador, corresponsal de varios medios de comunicación, hasta divulgador de la liga azucarera.

Pero hay un detalle en la vida de Cabrera Sánchez que cobro vida en la Revista Informativa La Última de Radio Bayamo, en la que con elevado humor tocaba aspectos de la vida cotidiana.

Se recuerdan como aquel cuando un ladrón intentaba sustraer un chivito que pastaba a la vera de la línea del ferrocarril, hizo ese relato, que concluyo con la detención del individuo de una manera magistral y era noticia.

En otra ocasión narro como tuvo que correr en medio de un potrero buscando protección ante el ataque de unos búfalos salvajes que pudo costarle la vida.

Pero Cabrera no se amilano, corrió como nunca y pudo subir a un árbol desde el cual comprobó que la intención de aquellos animales no era cosa de juego.

Un día hablo de la productividad de una mata de plátanos que tenia 120 guineos, ponderando a la naturaleza, pero al siguiente día recordó el hecho para decir que se habían robado la marteña.

Y qué decir de aquella expresión: corren ríos de petróleo en Mabay, señalando el despilfarro de algunos carentes de conciencia que dilapidaban ese recurso energético.

Sirvan estas líneas para reconocerle a Manuel Cabrera Sánchez todo lo que ha hecho, fundamentalmente en la radio provincial, llevando la información con un toque humorístico a la población del territorio.

DOS INOLVIDABLES HOMBRES, DOS INOLVIDABLES HISTORIADORES

Bayamo ha sido asiento, temporal o definitivo, de muchos cubanos nacidos en otras partes de nuestro hermoso país, y que una vez aquí, dejaron una impronta maravillosa.

En muchas ramas de la vida esas personas se distinguieron por lo que ya son parte de la historia de la ciudad monumento nacional a la que honraron con su presencia.

Una de estas personas había nacido en tierras holguineras y se refugió en Bayamo para bien de los ciudadanos autóctonos porque nos doto de importantes investigaciones acerca de la historia de la ciudad.

Enrique Orlando Lacalle y Zouquet trabajo de manera incansable por la historia bayamesa, labor a la que dedico toda su vida dejando un legado que las generaciones actuales agradecen en toda su dimensión.

Lacalle tenía una proverbial manera de tratar a quienes buscaban conocer más sobre la actual capital granmense y jamás negó sus conocimientos ni a historiadores ni a estudiantes.

Otro historiador que dio mucha luz a los acontecimientos bayameses fue José Carbonell Alard, natural de Manzanillo, pero casi inmediatamente fue trasladado a Bayamo.

Su paso por esta ciudad estuvo matizado en ideas para la conservación de la historia y a él se debe un libro imprescindible que es fuente de consulta de los entendidos en esa materia y aquel que desee conocer más a Bayamo.

El texto, titulado Estampas de Bayamo, recoge vivencias acerca de la historia escrita en la ciudad, comenzó a gestarse por Carbonell en 1967, apoyándose en publicaciones de otras épocas.

Sin duda estos dos seres humanos contribuyeron al conocimiento de la historia de la ciudad y lo hicieron con una entrega absoluta demostrando amor por Bayamo, lo que se reconoce por nuestra sociedad.

Enrique Orlando Lacalle y José Carbonell merecen ser recordados por todos los que amamos a esta ciudad, pues dejaron sus mejores años en búsqueda de informaciones acerca de los principales acontecimientos de la misma.

Todo lo que hicieron investigando para que la historia bayamesa no muriera demuestra el cariño y el apego a esta tierra que aprendieron a amar y defender desde el ángulo de la historia local.

A ellos debemos muchas soluciones a los misterios que la propia historia genera, por lo que están siempre presentes en las nuevas generaciones de bayameses que aprecian en grado sumo todo lo que aportaron.