Seguidores

miércoles, 25 de enero de 2012

MENTIRAS CONTRA CUBA: LA CERTIFICACION DE UNA DERROTA





Iroel Sánchez
La orfandad moral y la ausencia de escrúpulos de los enemigos de la Revolución cubana han vuelto a demostrar que no conocen límites. El fallecimiento por enfermedad de un recluso común, que había sido condenado por actos de violencia contra una mujer, y que contó con todas las atenciones y garantías de los servicios de salud cubanos, se ha intentado convertir en materia prima para una nueva campaña de descrédito contra Cuba.
Desde inicios de esta semana, medios de prensa asentados en Miami se frotaban las manos con la posibilidad de que Wilman Villar falleciera, y en coordinación con quienes aquí cuentan con las tecnologías suministradas por el gobierno norteamericano para construir constantemente noticias falsas y manipulaciones, lanzaban la matriz de opinión de que esta persona era un “disidente” en huelga de hambre. Como ha aclarado una información suministrada por el gobierno cubano ambas cosas distan de ser ciertas; se trata de una persona que luego de haber cometido un delito violento e indefendible y provocar lesiones en el rostro a su esposa, por lo cual fue procesado en libertad, fue inducido a creer por elementos a sueldo de Estados Unidos que incorporándose a una de las microorganizaciones que estos operan evitaría la acción de la justicia.
Ocurrido el deceso en el hospital clínico quirúrgico Juan Bruno Zayas, a donde fue trasladado Villar desde el puesto médico de la prisión, en un esfuerzo por salvar la vida que en Cuba no se detiene ante condición política ni legal, los buitres creyeron listo el escenario para su festín. Sin el menor intento de verificación, en un coro de mentiras y tergiversaciones, varios poderosos medios de comunicación lanzaron la “muerte de un disidente cubano en huelga de hambre”. De inmediato, la vicepresidenta del gobierno español, el presidente de Estados Unidos y una alta representante de la Unión Europea, todos cómplices de barbaridades en la violación de Derechos Humanos en sus propios países y en lugares como el territorio que ocupa ilegalmente en EE.UU. en Guantánamo, se apresuraron a justificar sus acciones de agresión contra Cuba con base en la nueva mentira, mientras la portavoz del Departamento de Estado norteamericano premiaba la triste labor de sus lacayos asegurando que su gobierno continuaría la “ayuda humanitaria a los disidentes y sus familiares”.
Entrevistados desde Cuba en medios como CNN, personajes convertidos en periodistas por obra y gracia de su subordinación a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, dejaban escapar el verdadero objetivo: dañar las próximas visitas a Cuba de la presidenta de Brasil y el Papa Benedicto XVI.
Pero se trata realmente de la certificación de una derrota para quienes buscan crear en Cuba el escenario que propicie la aplicación de una receta como la empleada en Libia. Durante todo el año 2011, medios de prensa extranjeros cubrieron para el mundo el “levantamiento popular en Cuba” que nunca ocurrió, “golpizas” a “disidentes” que jamás pudieron probar, y hasta acusaron –como la agencia AFP- a la policía cubana de controlar los cielos de Miami para evitar que en La Habana se vieran fuegos artificiales lanzados por connotados terroristas residentes allí. Mientras tanto, lo cierto es que las cárceles cubanas continuaron vaciándose de prisioneros, las transformaciones económicas debatidas ampliamente por el pueblo comenzaron a ponerse en marcha y dar sus primeros resultados y los visitantes extranjeros al país se incrementaron de modo significativo.
Sin embargo, desde Miami, llegan noticias que pueden resultar aleccionadoras en relación con esta nueva campaña contra Cuba. Ayer el canal de televisión del Sur de la Florida América Tevé-41 entrevistaba a la madre de Orlando Zapata Tamayo, otro caso cuyo fallecimiento sirvió para insultar y mentir contra el gobierno cubano. La madre de Zapata llegó a los Estados Unidos entre vítores y abrazos  pero ahora dice que el espíritu de su hijo “estará sufriendo lo que está pasando su madre”. La señora afirmó sentirse manipulada por los mismos que prometieron ayudarla y relató cómo se gana la vida trabajando de criada, limpiando casas, cuidando ancianos y -junto a su esposo- cortando hierba en patios de Miami. “Vivimos nueve personas en una sola casa, pero no nos alcanza el dinero para pagar la renta de 2,300 dólares mensuales, más el resto de las cuentas (agua, luz, teléfono, y comida, entre otras)”, declaró la anciana señora a quien ni sus apariciones junto al connotado terrorista Luis Posada Carriles le han reportado los dividendos prometidos  allí donde muchos celebraron como una victoria la muerte de su hijo.
Y es que los políticos cínicos y los medios de comunicación manipuladores podrán mentir hasta el hartazgo pero la realidad sigue su curso y pone las cosas en su lugar. (Publicado en CubAhora)

REFLEXIONES DE FIDEL: LA FRUTA QUE NO CAYO



 

(Tomado de CubaDebate)
Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación.
En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española, declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: "¼ impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso."
Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni revolucionario.
Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos, y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas, constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.
Cuba demostró que —a partir de su condición de factoría colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo—, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta al imperio, tan cercana a este se desarrolló que incluso poco después del triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad, que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en el hemisferio occidental.
El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo revolucionario, por fuerzas mercenarias —integradas por antiguos soldados batistianos e hijos de terratenientes y burgueses—, armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano.
La URSS frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.
La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad habría podido sobrevivir.
Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés político para la URSS. Durante muchos años las peores fechorías continuaron realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen todavía.
Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.
A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos yankis.
Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la insensatez de Estados Unidos y sus aliados.
Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese globalizado y abarcador imperio, es a su vez —lo digo en serio—, la mayor competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería así.
Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.
En la nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos. Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso respiratorio séptico severo.
El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que le dieron su invencible fuerza.
Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de presos, la política que se practica con la silla eléctrica y los horrores que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las calles.
Ayer lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma titulado "Las verdades de Cuba" en una página completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos "tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba".
Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán indefectiblemente.
Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El Gobierno español y la destartalada Unión Europea, sumida en una profunda crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.
No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien envió a miembros de la División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.
La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más desempleo de Europa.
¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del imperio?
Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este hemisferio.
La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.
Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos. El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se incrementa cada día.
El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los bombarderos sin pilotos de la OTAN.
Hace tres días una agencia europea publicó que "el presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país", luego añadió: "¼ el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho."
Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde París que "Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab, de la provincia de Kapisa [¼ ] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la posibilidad de un retiro anticipado del contingente."
Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud constituía un acto de traición a la Patria.
Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.
Mañana publicaré otra Reflexión que complementa esta.

Fidel Castro Ruz
Enero 24 de 2012
7 y 12 p.m.

lunes, 23 de enero de 2012

LAS VERDADES DE CUBA. EDITORIAL DEL PERIODICO GRANMA-





En los últimos días, medios de prensa y representantes de algunos gobiernos tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba han desatado una nueva campaña de acusaciones, aprovechando inescrupulosamente un hecho lamentable: el fallecimiento de un preso común, que quizás solo en el caso de Cuba, se convierte en noticia de repercusión internacional.
El método utilizado es el mismo de siempre, que pretende imponerse infructuosamente, a golpe de repetición, para satanizar a Cuba, en este caso, a partir de la deliberada manipulación de un acontecimiento totalmente inusual en nuestro país, a diferencia de otros.
El denominado "preso político" cumplía una sanción de privación de libertad de 4 años, tras un proceso justo durante el cual estuvo en libertad y de un juicio conforme a derecho, por haber golpeado brutalmente y en público a su esposa, agredir a los policías y resistirse violentamente a la detención.
Esta persona murió a causa de un fallo multiorgánico asociado a un proceso respiratorio séptico severo, a pesar de haber recibido toda la atención médica necesaria, incluidos los medicamentos y el tratamiento especializado, en la sala de cuidados intensivos del principal centro hospitalario de Santiago de Cuba.
¿Por qué algunas autoridades españolas y de la Unión Europea se apresuraron a condenar a Cuba sin intentar siquiera informarse sobre el tema? ¿Por qué usan, siempre y de antemano, la mentira cuando de Cuba se trata? ¿Por qué, además de mentir, censuran la verdad? ¿Por qué a la voz y la verdad de Cuba se le niega, sin ningún disimulo, el más mínimo espacio en los medios de comunicación internacional?
Se actúa con gran cinismo y doble rasero. ¿Qué calificativo le darían ellos a la brutalidad policial puesta de manifiesto en España y en la mayor parte de la "culta y civilizada Europa", muy recientemente, contra el movimiento de los "indignados"?
¿Quién se ha preocupado por la dramática situación de hacinamiento en las cárceles españolas que albergan a una población penal inmigrante muy alta, que sobrepasa el 35 % del total de reclusos en el país, según el último informe disponible del sindicato de prisiones ACAIP, fechado el 3 de abril del 2010? ¿Quién se ha preocupado por investigar el fallecimiento en julio del 2011, en el centro penitenciario de Teruel, en España, de Tohuami Hamdaoui, un preso común de origen marroquí, que perdió la vida tras una huelga de hambre voluntaria que duró varios meses? ¿Quién ha referido que el recluso se había declarado inocente?
¿Acaso ha perdido la memoria y la noción de la realidad el vocero chileno que nos calumnia cuando afirma que el difunto era un disidente político que se mantuvo 50 días en huelga de hambre? Debe conservar recuerdos de sus días de líder estudiantil vinculado a los militares golpistas de Pinochet que masacraron a su pueblo y extendieron la desaparición y la tortura a todo el Cono Sur mediante el "Plan Cóndor", pero no se le conocen declaraciones sobre la brutal represión contra los estudiantes que se manifiestan pacíficamente en defensa del derecho humano a la educación universal y gratuita. ¿Será de los que quisieron rebautizar en los libros escolares a la dictadura como régimen militar? ¿Habrá dicho algo sobre la represiva y arbitraria Ley Antiterrorista que se aplica a los mapuches de la huelga de hambre?
No podía faltar en esta campaña el gobierno de Estados Unidos, principal instigador de cualquier esfuerzo por desacreditar a Cuba, con el único propósito de justificar su política de hostilidad, subversión y bloqueo económico, político y mediático contra el pueblo cubano.
Impresiona la hipocresía de los voceros de Estados Unidos, país que ostenta un pobre récord en materia de derechos humanos, tanto dentro de su territorio como en el mundo. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha reconocido que en ese país ocurren a diario graves violaciones en materia de los derechos de la mujer, la trata de personas, la discriminación racial y contra minorías étnicas, las condiciones inhumanas en las prisiones, el desamparo de los reclusos, un patrón racial diferenciado y los frecuentes errores judiciales en la imposición de la pena de muerte, la ejecución de menores y enfermos mentales, los abusos del sistema de detención migratorio, las muertes en la militarizada frontera sur, los actos atroces contra la dignidad humana y los asesinatos de víctimas inocentes de la población civil por parte de efectivos del ejército estadounidense en Iraq, Afganistán, Paquistán y otros países, y las detenciones arbitrarias y torturas perpetuadas en el ilegal centro de detención de la Base Naval de Guantánamo que usurpa nuestro territorio.
Apenas se conoce en el mundo que en noviembre del 2011, en los Estados Unidos, tres personas murieron en medio de una huelga de hambre masiva de prisioneros en California. Según los testimonios de los presos alojados en las celdas contiguas, los guardias no les ofrecieron ninguna asistencia, e incluso deliberadamente ignoraron sus gritos de auxilio, a diferencia de su abusiva práctica de someter a los huelguistas a alimentación forzada.
Semanas antes, había sido ejecutado el afroamericano Troy Davis a pesar de la copiosa evidencia que demostraba el error judicial sin que la Casa Blanca ni el Departamento de Estado hicieran nada.
En los Estados Unidos, 90 prisioneros han sido ejecutados desde enero del 2010 hasta la actualidad, mientras que otros 3 222 reos esperan su ejecución en el corredor de la muerte. Su gobierno reprime asiduamente con brutalidad a quienes se atreven a denunciar la injusticia del sistema.
Este nuevo ataque contra nuestro país tiene una franca intención política que nada tiene que ver con una legítima preocupación por la vida de las cubanas y cubanos. Se fustiga con la complicidad de emporios financiero-mediáticos como el Grupo Prisa y el que administra la CNN en Español, en el mejor estilo de las mafias de Miami. Se acusa de manera irracional al gobierno de Cuba, al que se culpa, sin siquiera haber investigado mínimamente la realidad de los hechos. Se condena primero y se juzga, si acaso, después.
Es visible en este caso que ni las autoridades que se han referido con inmediatez y torpeza a este hecho, ni el aparato al servicio de la agresión mediática contra Cuba, se tomaron siquiera el trabajo de confirmar la información. Poco importa la verdad si lo que se pretende es fabricar artificialmente y vender una imagen falsa de supuestas violaciones flagrantes y sistemáticas de las libertades en Cuba que algún día justifique una intervención con el fin de "proteger a cubanos civiles indefensos".
Resulta evidente la intención de imponer una matriz de opinión diabólica, encaminada a mostrar un deterioro sensible de la situación de derechos humanos en Cuba, construir una supuesta "oposición victimizada que muere en las cárceles", donde incluso se le niega el acceso a los servicios de salud.
El mundo entero conoce la vocación humanista de nuestros médicos y personal de la salud, que no escatima esfuerzos ni los escasos recursos con que cuenta el país —en gran medida debido al criminal bloqueo que sufre nuestro pueblo desde hace más de 50 años— para salvar vidas y mejorar el estado de salud de su pueblo y de muchos otros en todos los confines de la Tierra.
Cuba cuenta con el respeto y la admiración de los pueblos y de muchos gobiernos que reconocen su obra social en la isla y en el mundo.
Los hechos hablan más que las palabras. Las campañas anticubanas no harán mella en la Revolución cubana ni en su pueblo, que continuará perfeccionando su socialismo.
La verdad de Cuba es la del país donde el ser humano es lo más valioso: una esperanza de vida al nacer de 77.9 años como promedio; una cobertura de salud gratuita para todo su pueblo; un índice de mortalidad infantil de 4.9 por cada mil nacidos vivos, cifra que supera los estándares norteamericanos y es la más baja en el continente, ligeramente inferior que la de Canadá; toda una población alfabetizada y con pleno acceso a todos los niveles de educación de manera gratuita; un 96% de participación en las elecciones generales del 2008, un proceso democrático de discusión de los lineamientos económicos y sociales, previo al VI Congreso del Partido.
La verdad de Cuba es la del país que ha llevado sus universidades y escuelas a los centros penitenciarios, en los que los reclusos fueron oportuna e imparcialmente juzgados, reciben salario igual por su trabajo y disponen de elevados niveles de atención médica sin distinción de raza, sexo, credo ni origen social.
Quedará otra vez demostrado que la mentira, por muchas veces que se la repita, no necesariamente se convierte en verdad, porque "un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército".

VERDADES SILENCIADAS Y MENTIRAS AMPLIFICADAS SOBRE MUERTES DE PRESOS EN CUBA, ESTADOS UNIDOS Y ESPAÑA. (VIDEOS)



Informes poco difundidos sobre huelgas de hambre y muertes en prisión en Estados Unidos y España, así como la situación de los prisioneros de conciencia en el estado español son analizados en este video de Cubainformación,   en relación con la campaña mediática desatada contra Cuba alrededor de la muerte por razones de salud de Wilman Villar, autor de hechos de violencia contra una mujer y las autoridades que se ha intentado presentar como un disidente en huelga de hambre.
Añadimos además un video anterior de la misma fuente sobre el caso de un emigrante marroquí fallecido tras una prolongada huelga de hambre en julio de 2011 y otros similares, en comparación con el tratamiento informativo y político dado al del delincuente común cubano  Orlando Zapata Tamayo, cuya madre recientemente se fotografió en Miami con el terrorista Luis Posada Carriles.
 http://www.youtube.com/watch?v=_826dHgtQOw&feature=player_embedded#t=0shttp:/
 http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=l_OAT4Fh-oE





LA VERDAD EMPIEZA A APARECER TRAS MUERTE DE WILMAN VILLAR




s
Certificado médico de la golpiza que recibió la esposa de Wilman Villar. Tomado del blog "La koladita"
Tímidamente, mientras algunos van  tratando de poner el parche antes de que salga el grano, la verdad comienza a aparecer en medio de la inundación mediática desatada tras el lamentable fallecimiento en un hospital de Santiago de Cuba del recluso Wilman Villar.
Un cable de AFP trata de encubrir en “fracturas ideológicas que dividen a miles de familias cubanas” el hecho de que el difunto fuera “denunciado por su suegra a la policía tras una pelea doméstica en julio de 2011″,  y ambiguamente ubica su incorporación “a las actividades disidentes a mediados de 2011″, cuando todos los medios habían situado antes el debut político de Villar a fines de octubre.
Lo que AFP llama “fractura ideológica” es denominado por blogueros cubanos, que dan el teléfono de la suegra de Villar como vía de verficación, “golpiza” y “pateadura”, y no dudo que pronto aparezcan testimonios que profundicen en esa dirección. Por si acaso, antes de que se caiga la historia, como ha sucedido otras veces, la televisora CNN daba tribuna a Yoani Sánchez -más célebre por sus relaciones con EE.UU. que por su lealtad a la verdad- para sacar partido político al lamentable deceso, apuntando contra las visitas a Cuba del Papa y de la presidenta brasileña Dilma Rouseff.
Como un buitre que al fin se topa con un añorado cadáver, Sánchez cree tener ahora la oportunidad que no le dio el retiro religioso en una iglesia de La Habana,  ni el derrumbe de un edificio por el que inventó, en la misma CNN, -apenas 24 horas antes del fallecimiento de Villar- un “colapso” inexistente en un importante hospital cubano. Pero no es esta persona  la única carroñera, los jefes de Yoani, en declaraciones de la portavoz del Departamento de Estado difundidas en Miami, salieron en clave electoral a proclamar que el dinero seguirá  fluyendo para que los buitres continúen su siniestra labor: “Continuaremos apoyando, en las palabras del presidente ‘bolsas de libertad’ en Cuba, a través de visitas familiares de Cubano-Americanos, remesas, viajes con propósitos especiales y ayuda humanitaria a los disidentes y sus familiares”.
 Tomado de La Pupila Insomne

LOS CAMBIOS POLITICOS EN CUBA




 


Jesús Arboleya Cervera
Un criterio bastante extendido, es que las actuales reformas económicas en Cuba, no implican cambios políticos relevantes. Así lo afirma el gobierno norteamericano para negar su trascendencia, pero el propio discurso oficial cubano alimenta esta percepción, ya que con tal de enfatizar que no constituyen una negación del rumbo socialista del proceso, evade resaltar su inevitable impacto en la esfera política.
Sin embargo, ni la historia, ni lo que está aconteciendo, confirman esta aseveración. Desde su origen, el modelo económico socialista cubano ha estado más condicionado por exigencias políticas, que por estrategias económicas ortodoxas. Es cierto que siempre existe la posibilidad de escoger entre varias alternativas y a veces se acierta o fracasa por culpa  de la selección, pero estas opciones han estado particularmente constreñidas en el caso de Cuba.
El modelo estatista centralizado que ha regido, con más o menos rigor, la política económica cubana a lo largo de cincuenta años, estuvo condicionado por el bloqueo y otras formas de agresión de Estados Unidos; por la oposición al sistema de los principales propietarios del país y su vinculación con los grupos contrarrevolucionarios; por la emigración generalizada de gerentes y profesionales en los primeros años y por la posibilidad casi exclusiva de inserción económica que ofrecía el campo socialista, lo que inevitablemente llegó acompañada de sus propias condicionantes estructurales y políticas.
Hoy día se argumenta, muchas veces con razón, las consecuencias negativas que tuvo esta inserción para la economía cubana y se enfatiza la dependencia a estos mercados, sobre todo el soviético, así como el retraso del parque tecnológico adquirido. En realidad, se trató de una alternativa que ofrecía menores estándares de desarrollo que el mundo capitalista industrializado, la pregunta es si existían posibilidades mejores en las condiciones específicas cubanas, incluso si esa integración alguna vez ha sido realmente posible para los países pobres.
El modelo económico resultante de esta alianza constituyó, sobre todo, el fruto de una estrategia de supervivencia, lo que no niega la presencia de una pasión política que limitó la capacidad crítica e indujo al mito de la “irreversibilidad” del llamado socialismo real. A favor de los dirigentes cubanos, desde el Che hasta Fidel Castro, está el hecho de que, a pesar de esto, alertaron como pocos respecto a sus problemas y desviaciones.
No comparto el criterio del “fracaso absoluto” que muchos achacan a esta experiencia. Al margen de sus imperfecciones, hubo un crecimiento económico que superó los niveles de América Latina en su momento, generó un desarrollo humano relevante, así como mejoras en el nivel de vida e indicadores sociales que aún compiten con los mejores del mundo. Partiendo de sus premisas, se creó un modelo de vida que sirvió de sustento al consenso social y, por tanto, a las formas de hacer política, algunas veces también imperfectas, pero asumidas como legítimas por la mayoría de la población.
El problema es que ese modelo de vida resultó insostenible al desaparecer el mundo que le servía de asidero. El desmoronamiento del campo socialista europeo aceleró el proceso de globalización y lo configuró a partir de las premisas del neoliberalismo. Hoy día prácticamente no existe otro mercado que ese e incluso experiencias integradoras de otro tipo, como el ALBA, no pueden evadir sus influencias. El dilema para Cuba se traduce en cómo funcionar bajo estas reglas en las condiciones leoninas que impone el bloqueo y salvar, además, las metas socialistas que constituyen su naturaleza.
Se impone la construcción de un nuevo consenso social, lo que implica cambios políticos considerables y también conflictos para ser aplicados. Hay que transformar una mentalidad, como ha dicho el propio Raúl Castro, la cual no necesariamente era equivocada antes, sino que dejó de tener sustento en la nueva realidad. La burocracia, siempre nociva, se resiste a los cambios y tiene la capacidad para actuar contra ellos. Vale decir que no me refiero a la necesaria función administrativa y de gobierno, sino a un sector parasitario que, muchas veces sin conciencia de ello, se alimenta de superfluos mecanismos de control, generando mediocridad, oportunismo y corrupción, por lo que su eliminación constituye una batalla política que transciende las medidas puramente económicas.
Más importante aún, las reformas económicas en curso implican una relación distinta de los ciudadanos con el Estado. Se calcula que, en poco tiempo, el Estado dejará de ser el empleador de más de la mitad de los trabajadores del país y en las empresas estatales se imponen mecanismos más participativos de administración, toda vez que los trabajadores corren el riesgo de la gestión y dependerán directamente de sus resultados. La descentralización económica, asignando mayor protagonismo a las estructuras locales, obliga también a una mayor participación y fiscalización ciudadana de los gobiernos a estas instancias, para solo mencionar las repercusiones más evidentes y abarcadoras.
¿En qué medida es posible conciliar estos cambios con el propósito de continuar con el proyecto socialista?
Para empezar habría que ponerse de acuerdo respecto al concepto mismo de socialismo y asumir que no puede ser concebido como antes, lo que implica una profunda transformación ideológica, con consecuencias políticas inevitables.
Una de las trampas que puso el dogmatismo al marxismo, fue extender el criterio que el socialismo requería de un modelo único, estableciendo premisas inviolables para definir su naturaleza. Mientras que el capitalismo convivió siglos con el esclavismo y formas feudales de propiedad, algunas de ellas aún presentes en ciertos lugares, a partir de esta aproximación teórica, al socialismo se le negó el derecho a adecuarse a su realidad concreta y encaminar, desde base objetivas, la transformación de la sociedad.
Otra premisa marxista es que el socialismo está concebido para desarrollarse a escala mundial. Claro que existe la posibilidad, incluso la necesidad, del socialismo en un solo país y la historia lo ha confirmado, pero ello es el primer paso de un largo camino, como un recién nacido que tiene que aprender a vivir y desarrollar sus capacidades partiendo de su confrontación con la vida cotidiana.
Esa es la fase en que nos encontramos, el socialismo posible es aquel que asume al hombre y la mujer como sus prioridades y hace todo lo posible por satisfacer sus necesidades existenciales básicas; se plantea eliminar la explotación todo lo que sea posible; actúa contra la enajenación en todas sus formas y enaltece la dignidad y la solidaridad humana, todo lo cual condiciona los límites de la gestión capitalista en su propio seno y encamina al país hacia derroteros que no están determinados por la avaricia incontrolada. Mientras en Cuba no cambie esta doctrina habrá socialismo, a pesar de las transformaciones económicas y políticas que se impongan.
La verdad es que para triunfar en su propósito de “adecuarse”, Cuba está abocada a una “revolución dentro de la Revolución” y los cubanos que creemos posible avanzar en este camino, así como la izquierda en general, tenemos que aprender a defender nuestro “socialismo real”, sin el temor a la herejía de alejarnos de una utopía que los dogmáticos nos fabricaron demasiado utópica.
Está claro que estos no son los cambios que desea el gobierno norteamericano y por eso niega su existencia, pero ese es un problema de ellos. (Tomado de Progreso semanal)

ESPAÑA: ¿CARCELES O INFIERNO?




Omar Pérez Salomón
Cuando leí la noticia sobre declaraciones formuladas por la Vicepresidente del gobierno español del Partido Popular Soraya Sáenz y del Comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, en relación con la muerte del recluso común cubano Wilman Villar Mendoza,  de inmediato me vino a la mente aquella célebre frase del apóstol de la independencia de Cuba, José Martí; “Quien ha sabido preservar su decoro, sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta”, publicada en La América, Nueva York. en julio de 1884.
En aquella época, Martí se encontraba en los preparativos de la guerra necesaria contra el colonialismo español, que permitiría años después, desterrar por siempre el dominio de España sobre la mayor de las Antillas.
Quizás sea el colonialismo el móvil que mueve al actual gobierno español a criticar y cuestionar al gobierno cubano, y no respetar el decoro que caracteriza a la Revolución cubana desde sus inicios en 1868.
Pero tal conducta tiene su explicación. Quienes conforman el actual gobierno español se comportan como súbditos del imperio norteamericano, participando en campañas contra la isla sin ningún tipo de recato, en vez de ocuparse de resolver los serios problemas económicos, sociales y en el sistema penitenciario de ese país.
Según informe publicado en el sitio elmundo.es , España es el país de la Unión Europea con un mayor número de presos respecto a la población: 155 por 100.000 habitantes. En el 2010 Alfredo Calcedo-Barba, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal, expresó que “en las prisiones hay entre tres y cuatro veces más enfermos mentales graves que en el conjunto del territorio nacional y que las circunstancias en las que se encuentran los afectados por patologías mentales en las cárceles españolas son lamentables”.
Y agregó, “en el origen del problema se encuentra la descoordinación entre administraciones. Los enfermos mentales que cometen delitos deben responder ante la justicia, pero también necesitan cuidados sanitarios. Y ahí es donde surgen las complicaciones, ya que el sistema penitenciario depende del Gobierno central, mientras que el sanitario corre a cargo de las autonomías. Por eso nadie invierte en esta cuestión; los responsables autonómicos y nacionales se pasan la ‘patata caliente’ unos a otros, y mientras los políticos discuten, España sigue contando únicamente con dos hospitales psiquiátricos penitenciarios (en Alicante y Sevilla), que siguen un modelo de hace 40 ó 50 años y se encuentran absolutamente desbordados”,
También el sitio digital Arborea comenta en su trabajo, ‘La indignante situación de las cárceles en España’, que “la cárcel no cumple su supuesto papel de reinserción (el 60% de las personas que pasan por prisión vuelve a ser encarcelado otra vez). Las vejaciones y abusos son constantes por parte de los carceleros, y también entre los presos, situación que se ve facilitada por la extrema jerarquización de la comunidad carcelaria, incluso entre los propios presos.
“En este mundo oscuro del que la sociedad civil poco o nada sabe ni quiere saber, el 60% de los presos son drogodependientes, y son carceleros quienes introducen la droga allí. De hecho en la cárcel es mucho más fácil conseguirla que fuera. Y la situación de enfermos graves es penosa (50% de los presos están en esta situación en mayor o menor medida) ya que no se excarcela a nadie con enfermedades terminales y la asistencia sanitaria es terriblemente deficiente, de modo que muchos mueren entre rejas sin el tratamiento adecuado, y por supuesto sin dignidad, como ratas. El 50% son analfabetos, y si hablamos de inmigrantes esta cifra sube al 80% (un 30% de los presos son extranjeros). Pero si analizamos de cerca el problema, nos daremos cuenta de que sumando drogodependientes, enfermos mentales e inmigrantes son en conjunto el 80% de los encarcelados, y también los colectivos más marginados de esta sociedad”.
Esta situación reportada en el 2009, se agrava en la actualidad con el incremento de la crisis económica en ese país. Me pregunto, ¿con qué moral el gobierno de España juzga y reprocha a la Revolución Cubana, que tanto ha hecho por su pueblo y el de otros países?. La respuesta está en Martí; cuando no hay decoro, no se sabe valorar el ajeno, y mucho menos se le respeta.

Tomado de La Pupila Insomne