Cada amanecer el sol se filtra entre las paredes, llevando el optimismo, la esperanza a cinco diferentes sitios de la geografía del inmenso país.
Ese sol derrumba los muros, las fronteras y cada día que pasa el silencio se hace menos evidente. Se trata de una labor persistente, sin estridencias y sin insultos.
La verdad no urge de estridencias, como la dignidad, que tampoco requiere de lentejuelas para brillar, aún, desde el fondo de un hueco, en el que pretenden incinerar el valor y la integridad de hombres, que han sembrado el decoro que los proyecta hacia toda la humanidad.
Para que haya pueblos libres tienen que existir aquellos que los defiendan de las sombras de la muerte.
No hay hombres ni mujeres libres que puedan sonreír a la vida si no son capaces de proteger a sus semejantes del peligro y el luto.
Un día de un año par de un mes de tormentas y ciclones, las garras del águila arrancaron de sus moradas a cinco estrellas de la paz, que sin armas, se empeñaban en desterrar de la Isla insurrecta la guerra que amenazaba a su pueblo.
Ellos son como los dedos de una mano. Están unidos aunque los haya separado para vulnerar sus conciencias. Hoy las pesadas puertas electrónicas de sus celdas no pueden impedirles el paso entre las multitudes. Es que la honestidad jamás podrá ser encerrada.
Son cinco, y son millones. Son cinco y por esos cinco un pueblo entero libra una de las más hermosas batallas contra la mentira y la maldad. Son cinco, pero hace mucho tiempo dejaron de ser ellos mismos para convertirse en bandera de la justicia, esa justicia que les niegan los que han hecho que el mundo sea más injusto, más desigual.
Son cinco nombres con estrellas en la frente que se niegan a renunciar a sus principios.
Esos cinco hombres, desde el hueco al que los someten cobardemente, vencerán, más temprano que tarde, al Imperio terrorista que los mantiene encarcelados.
Editado desde la ciudad de Bayamo, Cuba, por el periodista David Rodríguez Rodríguez.
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sábado, 12 de septiembre de 2009
miércoles, 9 de septiembre de 2009
17 MIL 850 ESTUDIANTES EN LA FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS CELIA SANCHEZ MANDULEY DE MANZANILLO, GRANMA
Con una matrícula que excede los 17 mil 850 estudiantes cuenta en el recién iniciado curso escolar 2009-2010 la Facultad de Ciencias Médicas Celia Sánchez Manduley, radicada en el costero municipio de Manzanillo, en la provincia de Granma.
La presente incorporación a la Facultad alcanza 256 alumnos de Medicina y 70 para Estomatología, todos provenientes de los municipios Manzanillo, Yara, Bartolomé Masó, Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón.
También en esa cifra se incluyen los educandos de sus dos filiales, Bayamo y Manzanillo, y los 311 extranjeros que se forman como profesionales de la salud.
Al finalizar el año académico anterior se produjo la graduación número 31 del centro de altos estudios, en la cual recibieron sus títulos mil 460 egresados, cifra con la que ascendieron a más de 14 mil 200 los titulados en ese centro universitario en especialidades como Medicina, Estomatología, Psicología y las 21 Tecnologías de la salud.
Resulta meritorio que la Facultad de Ciencias Médicas de Granma Celia Sánchez Manduley es varias veces Vanguardia nacional, ostenta la condición de Colectivo Moral y es la única de su tipo en Cuba merecedora de la Bandera 50 Aniversario de la Revolución, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba por la efeméride a centros destacados nacionales.
Autora: Maria Valerino San Pedro.
La presente incorporación a la Facultad alcanza 256 alumnos de Medicina y 70 para Estomatología, todos provenientes de los municipios Manzanillo, Yara, Bartolomé Masó, Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón.
También en esa cifra se incluyen los educandos de sus dos filiales, Bayamo y Manzanillo, y los 311 extranjeros que se forman como profesionales de la salud.
Al finalizar el año académico anterior se produjo la graduación número 31 del centro de altos estudios, en la cual recibieron sus títulos mil 460 egresados, cifra con la que ascendieron a más de 14 mil 200 los titulados en ese centro universitario en especialidades como Medicina, Estomatología, Psicología y las 21 Tecnologías de la salud.
Resulta meritorio que la Facultad de Ciencias Médicas de Granma Celia Sánchez Manduley es varias veces Vanguardia nacional, ostenta la condición de Colectivo Moral y es la única de su tipo en Cuba merecedora de la Bandera 50 Aniversario de la Revolución, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba por la efeméride a centros destacados nacionales.
Autora: Maria Valerino San Pedro.
martes, 1 de septiembre de 2009
SEPTIEMBRE: UN MES QUE JUANES JAMÁS OLVIDARÁ
La cuenta regresiva se ha iniciado.
Ha comenzado el noveno mes del año que responde al nombre de septiembre. Un cantante del mundo de las estrellas dijo un día que deseaba cantar en un país del Caribe.El lo ha hecho en la inmensa mayoría de las naciones de este continente, pero ahora una tormenta, más demoledora al parecer que los huracanes de esta región, se le echa encima.
Una tormenta mediática, destructora, odiosa y preñada de los prejuicios sembrados en tantos años de palabras soeces, ridículas. Pobre Juanes!! me dijo una vecina con la que coincidí en la bodega. ""Lo que le ha caído encima es el ciclón de 1926, que tanto daño hizo a la Isla"", agregó la mujer que ya se iba con lo que había comprado.
Y no es para menos porque en la ciudad desde la que salen los insultos y las amenazas, hay sobradas pruebas de intolerancia.
Recuerdo aquel día cuando Elián González regresaba a nuestra patria, luego de una batalla legal que fue decidida a favor de su padre.
Otra mujer, esta de Miami, al ver pasar un avión en el que creía viajaba Elián con su papá dijo: ""Ojalá que el avión se caiga"". No hay una expresión de mayor intolerancia que esa, difundida como trofeo de guerra por las televisoras chatarras de esa urbe norteamericana.
No hay duda. Allí en Miami, una caterva de recalcitrantes, con el poder de los medios de comunicación en sus manos, ha lanzado una campaña anti-Juanes, que ha llegado hasta al envío de mensajes amenazadores para él y su familia. Y me pregunto: Y esa es la gente que desea la ""libertad"" para Cuba?. Qué ""libertad"" puede ofrecerme esa caterva, reducida, pero con dinero, con poder, a mí como ciudadano cubano?.
La intransigencia de periodistas bien remunerados, que acusan a Cuba de inexistencia de ""libertad de expresión"", expresan allí, con toda libertad, ataques, infundios, manipulaciones, que bien pudieran llevarlos ante un tribunal de ética, del que podrían salir no bien parados.
En Miami, la inmensa mayoría de los canales de televisión y de radio, son absolutamente bodríos, carentes de cultura y de respeto a los seres humanos, claro que tienen que apoyar todo aquello que signifique ir contra Cuba, la de este lado de la orilla, que por supuesto, y por suerte, no es la que se quieren inventar desde la otra.
Juanes debe saber ya que está viviendo cerca de algunos terroristas connotados, que no pensarían un minuto en ajustarle la cuenta por ese concierto que pretende ofrecer en Cuba en el cercano 20 de septiembre.
Para los que dudan de lo que digo los remito a http://www.rebelion.org/noticia.php?id=90682&titular=los-juanes-y-el-matonismo-de-miami-
Yo no puedo asegurar que el concierto se dé o no, pero hay una verdad que es imposible ocultar: Ya Juanes sabe donde radica la incultura, la intolerancia, el atropello y la marginalidad.
Ha comenzado el noveno mes del año que responde al nombre de septiembre. Un cantante del mundo de las estrellas dijo un día que deseaba cantar en un país del Caribe.El lo ha hecho en la inmensa mayoría de las naciones de este continente, pero ahora una tormenta, más demoledora al parecer que los huracanes de esta región, se le echa encima.
Una tormenta mediática, destructora, odiosa y preñada de los prejuicios sembrados en tantos años de palabras soeces, ridículas. Pobre Juanes!! me dijo una vecina con la que coincidí en la bodega. ""Lo que le ha caído encima es el ciclón de 1926, que tanto daño hizo a la Isla"", agregó la mujer que ya se iba con lo que había comprado.
Y no es para menos porque en la ciudad desde la que salen los insultos y las amenazas, hay sobradas pruebas de intolerancia.
Recuerdo aquel día cuando Elián González regresaba a nuestra patria, luego de una batalla legal que fue decidida a favor de su padre.
Otra mujer, esta de Miami, al ver pasar un avión en el que creía viajaba Elián con su papá dijo: ""Ojalá que el avión se caiga"". No hay una expresión de mayor intolerancia que esa, difundida como trofeo de guerra por las televisoras chatarras de esa urbe norteamericana.
No hay duda. Allí en Miami, una caterva de recalcitrantes, con el poder de los medios de comunicación en sus manos, ha lanzado una campaña anti-Juanes, que ha llegado hasta al envío de mensajes amenazadores para él y su familia. Y me pregunto: Y esa es la gente que desea la ""libertad"" para Cuba?. Qué ""libertad"" puede ofrecerme esa caterva, reducida, pero con dinero, con poder, a mí como ciudadano cubano?.
La intransigencia de periodistas bien remunerados, que acusan a Cuba de inexistencia de ""libertad de expresión"", expresan allí, con toda libertad, ataques, infundios, manipulaciones, que bien pudieran llevarlos ante un tribunal de ética, del que podrían salir no bien parados.
En Miami, la inmensa mayoría de los canales de televisión y de radio, son absolutamente bodríos, carentes de cultura y de respeto a los seres humanos, claro que tienen que apoyar todo aquello que signifique ir contra Cuba, la de este lado de la orilla, que por supuesto, y por suerte, no es la que se quieren inventar desde la otra.
Juanes debe saber ya que está viviendo cerca de algunos terroristas connotados, que no pensarían un minuto en ajustarle la cuenta por ese concierto que pretende ofrecer en Cuba en el cercano 20 de septiembre.
Para los que dudan de lo que digo los remito a http://www.rebelion.org/noticia.php?id=90682&titular=los-juanes-y-el-matonismo-de-miami-
Yo no puedo asegurar que el concierto se dé o no, pero hay una verdad que es imposible ocultar: Ya Juanes sabe donde radica la incultura, la intolerancia, el atropello y la marginalidad.
""Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo"
Jorge Perugorría es probablemente uno de los actores cubanos más reconocidos fuera de nuestras fronteras. Para los nacidos en la Isla es el Diego de Fresa y Chocolate, pero su interpretación del ciego en Guantanamera o su protagónico en El cuerno de la abundancia constituyen personajes memorables en la historiografía del cine nacional.
Su filmografía también es abundante en proyectos trascendentes con directores extranjeros: Che, el argentino, y Guerrilla, cuentan entre los más recientes. Acostumbrado a rodar en diversos escenarios fuera de Cuba, Perugorría comenta para La Jiribilla lo que puede significar en nuestro país en términos de intercambios culturales siempre enriquecedores, el anunciado concierto del proyecto Paz sin Fronteras en La Habana el próximo 20 de septiembre.
Por estos días es noticia el concierto que Juanes planea ofrecer en La Habana, en el cual participarán representantes de diversas tendencias y géneros musicales. Para un actor como Jorge Perugorría, acostumbrado a rodar con directores y colegas de diferentes países, ¿qué trascendencia pueden tener los intercambios entre las diferentes culturas?
Los intercambios culturales son siempre enriquecedores tanto para el público, como para el creador, este concierto que ofrecerá Juanes y sus invitados en La Habana será un regalo para los seguidores de su música que van a poder disfrutar de su arte en vivo.
El concierto, que forma parte del proyecto Paz sin Fronteras, ha levantado revuelo y acciones intimidatorias contra el músico colombiano en los grupos de ultraderecha de Miami. ¿Qué opinión merecen estos hechos de romper discos y amenazar de muerte a hombres del arte y la cultura? ¿Por qué puede molestar tanto un evento en favor de la Paz?
Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo. Esta actitud de intolerancia es reprochable en Miami o dondequiera que ocurra, romper discos y amenazar de muerte a un artista, desacredita y pone en ridículo una vez más ante el mundo, al sector más extremista y oportunista del exilio cubano.
Aún no se han apagado los ecos de las tres películas en las que más recientemente ha participado (El cuerno de la abundancia, Che, el argentino y Guerrilla) y ya Jorge Perugorría anda inmerso en una nueva filmación. ¿En qué consiste el nuevo rol y cuándo lo podremos ver nuevamente en pantalla?
A finales de septiembre comienzo a rodar junto a Vladimir Cruz, Afinidades, un guión escrito por él, basado en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, vamos a codirigir y actuar, será nuestro primer largometraje como directores y esperamos estrenarlo en 2010.
Luego de la partida de Humberto Solás, fundador del Festival del Cine Pobre, usted es una de las personas que ha luchado por la permanencia de este espacio, ¿cuáles son los pronósticos para la edición del próximo año?
Los pronósticos son que el Festival siga creciendo y que siga recibiendo el apoyo de todos los creadores cubanos como lo han hecho hasta ahora inspirados por Humberto y por el cariño del público de Gibara.
En el 2008, luego del paso de un ciclón tropical por Gibara, donde se realiza cada año el Festival del Cine Pobre, usted convocó a los artistas plásticos a enviar obras para realizar una subasta y brindar las ganancias a la reconstrucción de la ciudad, ¿cómo percibe Perugorría el compromiso del artista con la realidad que lo circunda?
Veo el arte de la creación como un acto de sinceridad y en ese sentido el compromiso primero es con uno mismo, si uno está comprometido con uno mismo como individuo, el resultado ya tiene una implicación social donde lo más importante es la honestidad ante la realidad que lo circunda.
Tomado de www.lajiribilla.cu
Su filmografía también es abundante en proyectos trascendentes con directores extranjeros: Che, el argentino, y Guerrilla, cuentan entre los más recientes. Acostumbrado a rodar en diversos escenarios fuera de Cuba, Perugorría comenta para La Jiribilla lo que puede significar en nuestro país en términos de intercambios culturales siempre enriquecedores, el anunciado concierto del proyecto Paz sin Fronteras en La Habana el próximo 20 de septiembre.
Por estos días es noticia el concierto que Juanes planea ofrecer en La Habana, en el cual participarán representantes de diversas tendencias y géneros musicales. Para un actor como Jorge Perugorría, acostumbrado a rodar con directores y colegas de diferentes países, ¿qué trascendencia pueden tener los intercambios entre las diferentes culturas?
Los intercambios culturales son siempre enriquecedores tanto para el público, como para el creador, este concierto que ofrecerá Juanes y sus invitados en La Habana será un regalo para los seguidores de su música que van a poder disfrutar de su arte en vivo.
El concierto, que forma parte del proyecto Paz sin Fronteras, ha levantado revuelo y acciones intimidatorias contra el músico colombiano en los grupos de ultraderecha de Miami. ¿Qué opinión merecen estos hechos de romper discos y amenazar de muerte a hombres del arte y la cultura? ¿Por qué puede molestar tanto un evento en favor de la Paz?
Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo. Esta actitud de intolerancia es reprochable en Miami o dondequiera que ocurra, romper discos y amenazar de muerte a un artista, desacredita y pone en ridículo una vez más ante el mundo, al sector más extremista y oportunista del exilio cubano.
Aún no se han apagado los ecos de las tres películas en las que más recientemente ha participado (El cuerno de la abundancia, Che, el argentino y Guerrilla) y ya Jorge Perugorría anda inmerso en una nueva filmación. ¿En qué consiste el nuevo rol y cuándo lo podremos ver nuevamente en pantalla?
A finales de septiembre comienzo a rodar junto a Vladimir Cruz, Afinidades, un guión escrito por él, basado en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, vamos a codirigir y actuar, será nuestro primer largometraje como directores y esperamos estrenarlo en 2010.
Luego de la partida de Humberto Solás, fundador del Festival del Cine Pobre, usted es una de las personas que ha luchado por la permanencia de este espacio, ¿cuáles son los pronósticos para la edición del próximo año?
Los pronósticos son que el Festival siga creciendo y que siga recibiendo el apoyo de todos los creadores cubanos como lo han hecho hasta ahora inspirados por Humberto y por el cariño del público de Gibara.
En el 2008, luego del paso de un ciclón tropical por Gibara, donde se realiza cada año el Festival del Cine Pobre, usted convocó a los artistas plásticos a enviar obras para realizar una subasta y brindar las ganancias a la reconstrucción de la ciudad, ¿cómo percibe Perugorría el compromiso del artista con la realidad que lo circunda?
Veo el arte de la creación como un acto de sinceridad y en ese sentido el compromiso primero es con uno mismo, si uno está comprometido con uno mismo como individuo, el resultado ya tiene una implicación social donde lo más importante es la honestidad ante la realidad que lo circunda.
Tomado de www.lajiribilla.cu
jueves, 27 de agosto de 2009
A QUÉ LE TEMEN LOS QUE ROMPEN A MARTILLAZOS LOS DISCOS DE JUANES?
Autor: Antonio Rodríguez Salvador
No a que el gobierno cubano use el espectáculo para su propaganda política, porque de antemano saben que eso no se hará. No a que allí canten Silvio Rodríguez y los Van Van, porque ni Silvio Rodríguez ni Juan Formell son del gobierno, según algunos les endilgan; son del mundo, son de esa eternidad que no puede alcanzarse por decreto, sino con buen arte. No a que con ese espectáculo se legitime el régimen, porque Cuba mantiene relaciones con la inmensa mayoría de los países del mundo, amén de ser miembro activo de muy prestigiosas organizaciones mundiales y regionales.
En realidad le temen a que se divulgue la imagen de una multitud cantando a coro las canciones de Juanes, Olga Tañón, Enrique Iglesias, Maná, Ricky Martin y los que en definitiva vengan al concierto en la Plaza. Que por los televisores del mundo se vea a jóvenes semejantes a los jóvenes que por lo común se ven en los conciertos de otros países: todos con sus rostros alegres, luciendo maquillaje o sin él; con sus pelos cortos o largos; con gorras o simples viseras; negros junto a blancos, mulatas sobre los hombros de rubios; muchos con sus piercing en las orejas, o en la nariz, o en los labios; otros con sus tatuajes de diversas figuras y colores; vistiendo sus "pingueros", y sus desmangados, y sus desteñidos, según manda el último grito de la moda.
Le temen a que los televidentes del mundo de pronto se digan: Caramba, esto no es lo que me cuentan por el telediario, esto no es lo que afirma la prensa. Porque de repente aquella no es una multitud uniformada, ni semejante a un rebaño, ni repleta de autómatas o zombis. Solo son jóvenes gozando al compás de Ana Belén y Víctor Manuel: “un travesti perdido, un guardia pendenciero, pelos colorados, chinchetas en los cueros, rockeros insurgentes, modernos complacientes, poetas y colgados: ¡¡Aires de libertad!!!”
Al diablo los millones de dólares gastados para crear tópicos, prejuicios y estereotipos, porque allí no habrá nadie vestido con harapos, ni luciendo su rostro tísico, ni que parezca estar desinformado o simplemente receloso. Nada que ver con un país sometido por militares, donde tras cada civil habría un soldado más asustadizo que su vigilado, con su casco, su chaleco antibalas, su tolete y su escudo anti-disturbio. Nada que ver con un estado policiaco, porque, según se darán cuenta muchos televidentes, nadie estará allí luciendo una falsa alegría, o maltratando una letra aprendida de prisa por orientación del Partido, la Juventud Comunista o la Seguridad del Estado.
Solo a eso le temen los que rompen a martillazos los discos de Juanes en Miami
No a que el gobierno cubano use el espectáculo para su propaganda política, porque de antemano saben que eso no se hará. No a que allí canten Silvio Rodríguez y los Van Van, porque ni Silvio Rodríguez ni Juan Formell son del gobierno, según algunos les endilgan; son del mundo, son de esa eternidad que no puede alcanzarse por decreto, sino con buen arte. No a que con ese espectáculo se legitime el régimen, porque Cuba mantiene relaciones con la inmensa mayoría de los países del mundo, amén de ser miembro activo de muy prestigiosas organizaciones mundiales y regionales.
En realidad le temen a que se divulgue la imagen de una multitud cantando a coro las canciones de Juanes, Olga Tañón, Enrique Iglesias, Maná, Ricky Martin y los que en definitiva vengan al concierto en la Plaza. Que por los televisores del mundo se vea a jóvenes semejantes a los jóvenes que por lo común se ven en los conciertos de otros países: todos con sus rostros alegres, luciendo maquillaje o sin él; con sus pelos cortos o largos; con gorras o simples viseras; negros junto a blancos, mulatas sobre los hombros de rubios; muchos con sus piercing en las orejas, o en la nariz, o en los labios; otros con sus tatuajes de diversas figuras y colores; vistiendo sus "pingueros", y sus desmangados, y sus desteñidos, según manda el último grito de la moda.
Le temen a que los televidentes del mundo de pronto se digan: Caramba, esto no es lo que me cuentan por el telediario, esto no es lo que afirma la prensa. Porque de repente aquella no es una multitud uniformada, ni semejante a un rebaño, ni repleta de autómatas o zombis. Solo son jóvenes gozando al compás de Ana Belén y Víctor Manuel: “un travesti perdido, un guardia pendenciero, pelos colorados, chinchetas en los cueros, rockeros insurgentes, modernos complacientes, poetas y colgados: ¡¡Aires de libertad!!!”
Al diablo los millones de dólares gastados para crear tópicos, prejuicios y estereotipos, porque allí no habrá nadie vestido con harapos, ni luciendo su rostro tísico, ni que parezca estar desinformado o simplemente receloso. Nada que ver con un país sometido por militares, donde tras cada civil habría un soldado más asustadizo que su vigilado, con su casco, su chaleco antibalas, su tolete y su escudo anti-disturbio. Nada que ver con un estado policiaco, porque, según se darán cuenta muchos televidentes, nadie estará allí luciendo una falsa alegría, o maltratando una letra aprendida de prisa por orientación del Partido, la Juventud Comunista o la Seguridad del Estado.
Solo a eso le temen los que rompen a martillazos los discos de Juanes en Miami
ADALBERTO ALVAREZ: ESTOY DE ACUERDO CON EL RECOMIENZO DEL INTERCAMBIO CULTURAL ENTRE CUBA Y ESTADOS UNIDOS
Autor: Y.P. Fernández
Los medios de comunicación internacionales continúan dando cada hora nuevas informaciones en torno a las manifestaciones de intolerancia que en Miami se han desatado luego del anuncio del concierto de Juanes en La Habana el venidero 20 de septiembre, como parte del proyecto Paz sin Fronteras. Se ha especulado con los posibles participantes y se tratado de crear un estado de opinión negativo con respecto al evento. Sin embargo, en Cuba estos sucesos se perciben de otro modo y músicos como Adalberto Álvarez, conocido mundialmente como El Caballero del Son, opinan que este concierto es solo el primer paso para una nueva era de intercambios culturales entre los artistas de Cuba y aquellos que radican en Estados Unidos.
Por estos días es noticia un concierto de Juanes en La Habana, donde participarán representantes de diversos países y géneros musicales, algo que en Cuba lleva a rememorar los Festivales de la Canción en Varadero. A su juicio, ¿qué repercusión puede tener para el público cubano un evento de tamaña envergadura en estos momentos?
Creo que puede ser la reapertura de la presencia con mayor frecuencia de artistas internacionales de renombre en nuestro país, que vienen a darle suerte al pueblo cubano. Personalmente me puse muy contento cuando supe que Juanes iba a venir a Cuba acompañado por toda una serie de artistas no menos importantes en el plano de la música internacional. También está por venir Ricardo Arjona y otros músicos quieren hacerlo. Conozco de músicos de mi género, la salsa y el son, que darían cualquier cosa por venir a Cuba y no lo hacen por las presiones que han tenido como las que está teniendo ahora Juanes. Cuando vi una imagen de un pequeño grupo de gente rompiendo discos de Juanes en Miami me dije, de ahí a la barbarie no hay más que un paso. Sin embargo veía eso y entraba a mi página de facebook y la mayor cantidad de mensajes que recibo son de personas que viven en Estados Unidos, sobre todos jóvenes, que tienen deseos de que la orquesta vaya allá o de venir a Cuba, que admiran mi música. Nunca ninguno de esos muchachos, o de esas personas, porque también hay personas mayores, me han hablado de política, ni han sido ofensivos, entonces me doy cuenta de que no hay que preocuparse porque es un pequeño grupo quien está en contra de ese concierto. Igual que viene Juanes ahora vendrá Ricardo Arjona y un día vendrán Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa… y entonces no sé qué van a hacer, deberán romper una cantidad de CDs tan grande que se va a ir a la quiebra la industria discográfica, porque al final eso sucederá.
Me parece que va a ser un intercambio muy lindo, y aunque lo han politizado del lado de allá, porque en Cuba no se ha hablado nada de política, y se va a hacer en el único lugar, por su tamaño, donde pudiera cantar un artista de esa envergadura: la Plaza de la Revolución. Ese es el lugar más grande que tiene nuestro país para albergar a la cantidad de personas esperadas allí, para dar un concierto de tal magnitud, un lugar donde va a estar todo el pueblo cubano, porque también vi que ridículamente dicen que el público serán los miembros de la Juventud, del Partido, y eso me dio mucha gracia por su falta de información. Ahí va todo el mundo porque nosotros hicimos allí un evento de bailar casino, y vi gente de todos lados.
Definitivamente esas personas tienen que actualizarse sobre qué está pasando en el país. No se ha hablado de política en el concierto, por lo menos por la parte cubana, no se han hecho consignas y estoy seguro de que tampoco se harán, porque nosotros cuando queremos hacer un acto político lo hacemos, desde el principio, sin miedo de ningún tipo, y este es un concierto cuya importancia radica en la oportunidad para todos los cubanos de ver un artista de esa envergadura con el valor de romper el cerco, de retar a todos los detractores y decir: voy a cantar en Cuba. Ese ejemplo lo van a seguir muchos más, por eso nosotros, los músicos cubanos, agradecemos el gesto. También sé de muchos músicos cubanos que viven en Estados Unidos y están de acuerdo con el concierto porque lo han manifestado a través de distintas páginas de Internet o me lo han dicho personalmente a través de correos electrónicos. El mundo no está compuesto solamente por quienes rompieron los discos, en muchos países apoyan que Juanes venga a Cuba, nosotros no podemos regirnos por la política de cuatro vociferadores que siempre son los mismos. Cada vez que veo un reportaje de esos observo las mismas caras, el señor de la barba blanca gritando con cuatro más y la mayoría de las veces son personas mayores que se diferencian de la juventud de allí.
He tocado en Miami y en otros lugares de Estados Unidos varias veces, han ido los jóvenes a verme y la única vez que tuve un acto de repudio fue precisamente este mismo señor; parece que a él le pagan por ello, se dedica a eso, no sé cómo será. Me los imagino rezando porque esto siga así porque si no, de qué van a vivir. Cuando veo que critican a Juanes por venir a Cuba y cantar acá, me digo, cómo no critican a las personas, cubanos que viviendo en los Estados Unidos, vienen aquí, a los mismos hospitales que ellos critican y tachan de feos, que no sirven… a atenderse la salud porque es gratuita, esa parte no se dice, eso no lo critican. Con esa actitud lo que están tratando de hacer es dividir al pueblo cubano y no lo van a lograr, porque el pueblo de Cuba no puede querer a alguien contrario a que un artista venga a cantarles. Ellos están haciendo lo que supuestamente nos critican, están tratando de vetar a alguien porque viene a cantarle libremente al pueblo cubano. Para mí es muy importante la visita de Juanes, lo apoyo ciento por ciento y estoy seguro de que puedo hablar en nombre de todos los músicos cubanos quienes también apoyan su actuación en Cuba. Va a ser un concierto con mucho respeto y mucha dignidad y quedará muy bien.
A Cuba han venido incluso otros músicos más o menos recientemente como Air Supply, Sting… ¿por qué molesta tanto entonces un evento realizado en Cuba en favor de la Paz?
No entiendo cuál es la incomodidad, porque uno de los méritos grandes que tiene Cuba es haber sido vocero de la paz para el mundo entero. Para ellos la justificación está precisamente, como decía, en que, si no es así, de qué van a vivir, si no hay un enemigo, si no hay de quién hablar, cómo van a vivir esa gente que siempre son las mismas, diciendo las mismas cosas, con una enorme desinformación aunque piensan que son los más informados. El colmo es amenazar a ese hombre de muerte porque viene a cantarle al pueblo de Cuba, entonces dónde está el fascismo, y ¿esa es la gente que nos quiere a nosotros? ¿Quiénes son los fascistas?
Mencionaba ahorita a Rubén Blades y a Gilberto Santa Rosa, y hace unos meses, en febrero, usted actuó en los Carnavales de Panamá donde concertó planes para hacer música conjunta con ellos y con Andy Montañés, ¿en qué consisten esos proyectos y qué buenas nuevas nos puede contar?
Tengo una amistad muy linda con algunos músicos de Puerto Rico, con Gilberto, que es como si fuera un hermano para mí, con Papo Lucas, de la Sonora Ponceña, con Andy Montañés, mi compadre, con el mismo Oscar de León, a quien le encantaría volver a cantar en Cuba. Él dice que la experiencia más grande de su vida como músico la vivió cuando estuvo aquí y esperemos que algún día eso vuelva a ocurrir. Hubo un músico importante del mundo de la salsa —me voy a reservar el nombre no le vayan quemar los discos ahora— que me dijo una cosa muy simpática: lo que deberíamos hacer es llenarnos todos de valor, coger un avión e irnos para Cuba a ver qué alboroto van a armar, y nos quiten a todos de la radio. En el área de los trabajos conjuntos Gilberto ha montado varios números míos últimamente, sobre todo en el plano de la composición. Yo intercambio con el arreglista de Gilberto, con José Lugo, quien es como si fuera un hermano para mí, ahora en este disco voy a hacer un tema arreglado por él y tenemos una comunicación muy grande. Nosotros estamos sembrando un terreno para algo muy grande que va a ocurrir en cualquier momento en este país con los salseros de fuera de Cuba y los cubanos, está a punto de producirse un evento muy grande, ya le tocó a Juanes, después nos tocará a nosotros.
Usted está acostumbrado a compartir escenarios internacionales con otros grandes de la canción internacional, con el denominador del Caballero del Son se encuentra considerado un embajador de la música cubana, a su juicio, ¿qué importancia pueden tener los intercambios culturales entre artistas de diversas latitudes?
Aprendemos mucho de ambas partes. A nosotros prácticamente han querido silenciarnos, musicalmente hablando, sobre todo en los Estados Unidos, porque el bloqueo no permite que nuestros discos se vendan allí, la gente los compra por Internet o en algunas tiendas, pero de manera general no los encuentran, también prohíben que nos pasen en la radio, aunque no cantemos canciones políticas.
El otro día oí preguntar en un programa de allá qué sentía el músico cubano cuando llegaba a Estados Unidos y descubría el mundo cuando los músicos cubanos viajamos el mundo entero, más que quienes ocupan esas sillas en los programas de televisión, esos en su mayoría no han ido a ningún lugar. Nosotros hemos estado en Italia, en Francia, en Japón, en China, en el mundo entero, probablemente tengamos más cultura musical que muchos de ellos porque conocemos las culturas de los diferentes países y cuando vamos a esos lugares aprendemos de sus habitantes y ellos aprenden de nosotros, de la actualidad musical cubana, porque mucha gente se quedó en los 50, una época muy linda musicalmente hablando, pero Cuba ha evolucionado mucho musicalmente y de Mamá Inés para acá ha llovido tremendamente y hay una cantidad de músicos nuevos, jóvenes, talentosos, con un arte maravilloso para ofrecer y que mucho de ese público donde nuestra música no puede entrar no conoce. Entonces en un festival en Suiza, por ejemplo, donde hay músicos cubanos, de Estados Unidos y de otras latitudes, nos encontramos y ellos se asombran con nuestro trabajo y nosotros aprendemos también de ellos.
Cada encuentro de estos es una ocasión que nos enseña a ambas partes, por ello debemos defender el concierto y por eso, a pesar de quienes rompen y queman discos, estoy de acuerdo con el recomienzo del intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos. El pueblo de ese país es muy grande y hay muchos americanos y muchos cubanos allá, que merecen que nuestra música llegue allí.
Los medios de comunicación internacionales continúan dando cada hora nuevas informaciones en torno a las manifestaciones de intolerancia que en Miami se han desatado luego del anuncio del concierto de Juanes en La Habana el venidero 20 de septiembre, como parte del proyecto Paz sin Fronteras. Se ha especulado con los posibles participantes y se tratado de crear un estado de opinión negativo con respecto al evento. Sin embargo, en Cuba estos sucesos se perciben de otro modo y músicos como Adalberto Álvarez, conocido mundialmente como El Caballero del Son, opinan que este concierto es solo el primer paso para una nueva era de intercambios culturales entre los artistas de Cuba y aquellos que radican en Estados Unidos.
Por estos días es noticia un concierto de Juanes en La Habana, donde participarán representantes de diversos países y géneros musicales, algo que en Cuba lleva a rememorar los Festivales de la Canción en Varadero. A su juicio, ¿qué repercusión puede tener para el público cubano un evento de tamaña envergadura en estos momentos?
Creo que puede ser la reapertura de la presencia con mayor frecuencia de artistas internacionales de renombre en nuestro país, que vienen a darle suerte al pueblo cubano. Personalmente me puse muy contento cuando supe que Juanes iba a venir a Cuba acompañado por toda una serie de artistas no menos importantes en el plano de la música internacional. También está por venir Ricardo Arjona y otros músicos quieren hacerlo. Conozco de músicos de mi género, la salsa y el son, que darían cualquier cosa por venir a Cuba y no lo hacen por las presiones que han tenido como las que está teniendo ahora Juanes. Cuando vi una imagen de un pequeño grupo de gente rompiendo discos de Juanes en Miami me dije, de ahí a la barbarie no hay más que un paso. Sin embargo veía eso y entraba a mi página de facebook y la mayor cantidad de mensajes que recibo son de personas que viven en Estados Unidos, sobre todos jóvenes, que tienen deseos de que la orquesta vaya allá o de venir a Cuba, que admiran mi música. Nunca ninguno de esos muchachos, o de esas personas, porque también hay personas mayores, me han hablado de política, ni han sido ofensivos, entonces me doy cuenta de que no hay que preocuparse porque es un pequeño grupo quien está en contra de ese concierto. Igual que viene Juanes ahora vendrá Ricardo Arjona y un día vendrán Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa… y entonces no sé qué van a hacer, deberán romper una cantidad de CDs tan grande que se va a ir a la quiebra la industria discográfica, porque al final eso sucederá.
Me parece que va a ser un intercambio muy lindo, y aunque lo han politizado del lado de allá, porque en Cuba no se ha hablado nada de política, y se va a hacer en el único lugar, por su tamaño, donde pudiera cantar un artista de esa envergadura: la Plaza de la Revolución. Ese es el lugar más grande que tiene nuestro país para albergar a la cantidad de personas esperadas allí, para dar un concierto de tal magnitud, un lugar donde va a estar todo el pueblo cubano, porque también vi que ridículamente dicen que el público serán los miembros de la Juventud, del Partido, y eso me dio mucha gracia por su falta de información. Ahí va todo el mundo porque nosotros hicimos allí un evento de bailar casino, y vi gente de todos lados.
Definitivamente esas personas tienen que actualizarse sobre qué está pasando en el país. No se ha hablado de política en el concierto, por lo menos por la parte cubana, no se han hecho consignas y estoy seguro de que tampoco se harán, porque nosotros cuando queremos hacer un acto político lo hacemos, desde el principio, sin miedo de ningún tipo, y este es un concierto cuya importancia radica en la oportunidad para todos los cubanos de ver un artista de esa envergadura con el valor de romper el cerco, de retar a todos los detractores y decir: voy a cantar en Cuba. Ese ejemplo lo van a seguir muchos más, por eso nosotros, los músicos cubanos, agradecemos el gesto. También sé de muchos músicos cubanos que viven en Estados Unidos y están de acuerdo con el concierto porque lo han manifestado a través de distintas páginas de Internet o me lo han dicho personalmente a través de correos electrónicos. El mundo no está compuesto solamente por quienes rompieron los discos, en muchos países apoyan que Juanes venga a Cuba, nosotros no podemos regirnos por la política de cuatro vociferadores que siempre son los mismos. Cada vez que veo un reportaje de esos observo las mismas caras, el señor de la barba blanca gritando con cuatro más y la mayoría de las veces son personas mayores que se diferencian de la juventud de allí.
He tocado en Miami y en otros lugares de Estados Unidos varias veces, han ido los jóvenes a verme y la única vez que tuve un acto de repudio fue precisamente este mismo señor; parece que a él le pagan por ello, se dedica a eso, no sé cómo será. Me los imagino rezando porque esto siga así porque si no, de qué van a vivir. Cuando veo que critican a Juanes por venir a Cuba y cantar acá, me digo, cómo no critican a las personas, cubanos que viviendo en los Estados Unidos, vienen aquí, a los mismos hospitales que ellos critican y tachan de feos, que no sirven… a atenderse la salud porque es gratuita, esa parte no se dice, eso no lo critican. Con esa actitud lo que están tratando de hacer es dividir al pueblo cubano y no lo van a lograr, porque el pueblo de Cuba no puede querer a alguien contrario a que un artista venga a cantarles. Ellos están haciendo lo que supuestamente nos critican, están tratando de vetar a alguien porque viene a cantarle libremente al pueblo cubano. Para mí es muy importante la visita de Juanes, lo apoyo ciento por ciento y estoy seguro de que puedo hablar en nombre de todos los músicos cubanos quienes también apoyan su actuación en Cuba. Va a ser un concierto con mucho respeto y mucha dignidad y quedará muy bien.
A Cuba han venido incluso otros músicos más o menos recientemente como Air Supply, Sting… ¿por qué molesta tanto entonces un evento realizado en Cuba en favor de la Paz?
No entiendo cuál es la incomodidad, porque uno de los méritos grandes que tiene Cuba es haber sido vocero de la paz para el mundo entero. Para ellos la justificación está precisamente, como decía, en que, si no es así, de qué van a vivir, si no hay un enemigo, si no hay de quién hablar, cómo van a vivir esa gente que siempre son las mismas, diciendo las mismas cosas, con una enorme desinformación aunque piensan que son los más informados. El colmo es amenazar a ese hombre de muerte porque viene a cantarle al pueblo de Cuba, entonces dónde está el fascismo, y ¿esa es la gente que nos quiere a nosotros? ¿Quiénes son los fascistas?
Mencionaba ahorita a Rubén Blades y a Gilberto Santa Rosa, y hace unos meses, en febrero, usted actuó en los Carnavales de Panamá donde concertó planes para hacer música conjunta con ellos y con Andy Montañés, ¿en qué consisten esos proyectos y qué buenas nuevas nos puede contar?
Tengo una amistad muy linda con algunos músicos de Puerto Rico, con Gilberto, que es como si fuera un hermano para mí, con Papo Lucas, de la Sonora Ponceña, con Andy Montañés, mi compadre, con el mismo Oscar de León, a quien le encantaría volver a cantar en Cuba. Él dice que la experiencia más grande de su vida como músico la vivió cuando estuvo aquí y esperemos que algún día eso vuelva a ocurrir. Hubo un músico importante del mundo de la salsa —me voy a reservar el nombre no le vayan quemar los discos ahora— que me dijo una cosa muy simpática: lo que deberíamos hacer es llenarnos todos de valor, coger un avión e irnos para Cuba a ver qué alboroto van a armar, y nos quiten a todos de la radio. En el área de los trabajos conjuntos Gilberto ha montado varios números míos últimamente, sobre todo en el plano de la composición. Yo intercambio con el arreglista de Gilberto, con José Lugo, quien es como si fuera un hermano para mí, ahora en este disco voy a hacer un tema arreglado por él y tenemos una comunicación muy grande. Nosotros estamos sembrando un terreno para algo muy grande que va a ocurrir en cualquier momento en este país con los salseros de fuera de Cuba y los cubanos, está a punto de producirse un evento muy grande, ya le tocó a Juanes, después nos tocará a nosotros.
Usted está acostumbrado a compartir escenarios internacionales con otros grandes de la canción internacional, con el denominador del Caballero del Son se encuentra considerado un embajador de la música cubana, a su juicio, ¿qué importancia pueden tener los intercambios culturales entre artistas de diversas latitudes?
Aprendemos mucho de ambas partes. A nosotros prácticamente han querido silenciarnos, musicalmente hablando, sobre todo en los Estados Unidos, porque el bloqueo no permite que nuestros discos se vendan allí, la gente los compra por Internet o en algunas tiendas, pero de manera general no los encuentran, también prohíben que nos pasen en la radio, aunque no cantemos canciones políticas.
El otro día oí preguntar en un programa de allá qué sentía el músico cubano cuando llegaba a Estados Unidos y descubría el mundo cuando los músicos cubanos viajamos el mundo entero, más que quienes ocupan esas sillas en los programas de televisión, esos en su mayoría no han ido a ningún lugar. Nosotros hemos estado en Italia, en Francia, en Japón, en China, en el mundo entero, probablemente tengamos más cultura musical que muchos de ellos porque conocemos las culturas de los diferentes países y cuando vamos a esos lugares aprendemos de sus habitantes y ellos aprenden de nosotros, de la actualidad musical cubana, porque mucha gente se quedó en los 50, una época muy linda musicalmente hablando, pero Cuba ha evolucionado mucho musicalmente y de Mamá Inés para acá ha llovido tremendamente y hay una cantidad de músicos nuevos, jóvenes, talentosos, con un arte maravilloso para ofrecer y que mucho de ese público donde nuestra música no puede entrar no conoce. Entonces en un festival en Suiza, por ejemplo, donde hay músicos cubanos, de Estados Unidos y de otras latitudes, nos encontramos y ellos se asombran con nuestro trabajo y nosotros aprendemos también de ellos.
Cada encuentro de estos es una ocasión que nos enseña a ambas partes, por ello debemos defender el concierto y por eso, a pesar de quienes rompen y queman discos, estoy de acuerdo con el recomienzo del intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos. El pueblo de ese país es muy grande y hay muchos americanos y muchos cubanos allá, que merecen que nuestra música llegue allí.
miércoles, 26 de agosto de 2009
CINCO HOMBRES Y LAS RELACIONES CUBA-ESTADOS UNIDOS
Autor: Frei Betto, teólogo brasileño
Durante la travesía del Granma, barco que en 1956 condujo desde México hasta las costas de Cuba a 82 guerrilleros para iniciar los combates que culminaron con la victoria de la Revolución en 1959, uno de ellos, por la noche, cayó al mar. Se originó una discusión a bordo. Unos opinaban que el desembarco no podía ser retrasado, bajo pena de ser agarrados por la represión. En nombre de la causa se debía imponer el sacrificio del compañero… Fidel se opuso, argumentando que la Revolución se haría para salvar vidas. Y que por tanto sería un contrasentido, un grave error ético, abandonar al náufrago a su infortunio. El compañero fue rescatado.
Obama ha hechos algunos intentos por mejorar las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, como revisar las leyes migratorias (lo que ya está en marcha) y cerrar, a mediano plazo, la prisión de Guantánamo, cárcel clandestina de supuestos terroristas. Cuba, sin embargo, no está dispuesta a negociar sin que antes sean liberados de cárceles norteamericanas los cubanos Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González. Los cinco héroes cubanos, presos desde setiembre de 1998, están acusados de terrorismo. En verdad trataban de evitar, en la Florida, iniciativas terroristas de grupos anticastristas. Y fueron utilizados como carne de cañón por el FBI y por grupos de derecha para impedir la reaproximación entre Estados Unidos y Cuba.
El 16 de junio la Corte Suprema rechazó el recurso presentado a favor de ellos, a pesar de ir respaldado por 10 Premios Nobel y otras personalidades. Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU considera injustificado el proceso. Hernández recibió condena de doble prisión perpetua y quince años de reclusión… Necesitaría tres vidas para cumplir tan absurda sentencia. René fue condenado a quince años. Respecto a los demás la Corte Suprema admitió la revisión de sus sentencias por el Tribunal Federal de Miami. Labañino está condenado a prisión perpetua más dieciocho años; Guerrero a prisión perpetua y diez años; Fernando a diecinueve años. El tribunal de Atlanta admitió por unanimidad que las sentencias aplicadas a tres de los cinco cubanos (Hernández, Labañino y Guerrero) carecen de fundamento jurídico: no hubo transmisión de información militar secreta, ni puso en peligro la seguridad de los Estados Unidos.
Y las leyes estadounidenses permiten que el Presidente retire las acusaciones contra un reo antes, durante y después del proceso, como ya ha sucedido en ocasiones. Es inútil suponer que habrá mejoría de relaciones de Washington con la América Latina, y una nueva era pos-Bush, haciendo la vista gorda sobre el golpe en Honduras y sin mejorar, primero, sus relaciones con La Habana. Obama ganó también en la Florida, e incluso en Miami, sin depender de tretas sucias en la Corte Suprema o del apoyo de grupos de derecha, como aconteció con Bush. Le queda por demostrar que su política exterior está por encima de la manipulación de terroristas anticastristas, autores de 681 atentados comprobados, que asesinaron a 3.478 personas y les causaron daños irreparables a otras 2.099.
Durante la travesía del Granma, barco que en 1956 condujo desde México hasta las costas de Cuba a 82 guerrilleros para iniciar los combates que culminaron con la victoria de la Revolución en 1959, uno de ellos, por la noche, cayó al mar. Se originó una discusión a bordo. Unos opinaban que el desembarco no podía ser retrasado, bajo pena de ser agarrados por la represión. En nombre de la causa se debía imponer el sacrificio del compañero… Fidel se opuso, argumentando que la Revolución se haría para salvar vidas. Y que por tanto sería un contrasentido, un grave error ético, abandonar al náufrago a su infortunio. El compañero fue rescatado.
Obama ha hechos algunos intentos por mejorar las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, como revisar las leyes migratorias (lo que ya está en marcha) y cerrar, a mediano plazo, la prisión de Guantánamo, cárcel clandestina de supuestos terroristas. Cuba, sin embargo, no está dispuesta a negociar sin que antes sean liberados de cárceles norteamericanas los cubanos Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González. Los cinco héroes cubanos, presos desde setiembre de 1998, están acusados de terrorismo. En verdad trataban de evitar, en la Florida, iniciativas terroristas de grupos anticastristas. Y fueron utilizados como carne de cañón por el FBI y por grupos de derecha para impedir la reaproximación entre Estados Unidos y Cuba.
El 16 de junio la Corte Suprema rechazó el recurso presentado a favor de ellos, a pesar de ir respaldado por 10 Premios Nobel y otras personalidades. Hasta el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU considera injustificado el proceso. Hernández recibió condena de doble prisión perpetua y quince años de reclusión… Necesitaría tres vidas para cumplir tan absurda sentencia. René fue condenado a quince años. Respecto a los demás la Corte Suprema admitió la revisión de sus sentencias por el Tribunal Federal de Miami. Labañino está condenado a prisión perpetua más dieciocho años; Guerrero a prisión perpetua y diez años; Fernando a diecinueve años. El tribunal de Atlanta admitió por unanimidad que las sentencias aplicadas a tres de los cinco cubanos (Hernández, Labañino y Guerrero) carecen de fundamento jurídico: no hubo transmisión de información militar secreta, ni puso en peligro la seguridad de los Estados Unidos.
Y las leyes estadounidenses permiten que el Presidente retire las acusaciones contra un reo antes, durante y después del proceso, como ya ha sucedido en ocasiones. Es inútil suponer que habrá mejoría de relaciones de Washington con la América Latina, y una nueva era pos-Bush, haciendo la vista gorda sobre el golpe en Honduras y sin mejorar, primero, sus relaciones con La Habana. Obama ganó también en la Florida, e incluso en Miami, sin depender de tretas sucias en la Corte Suprema o del apoyo de grupos de derecha, como aconteció con Bush. Le queda por demostrar que su política exterior está por encima de la manipulación de terroristas anticastristas, autores de 681 atentados comprobados, que asesinaron a 3.478 personas y les causaron daños irreparables a otras 2.099.
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